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20 marzo 2015 5 20 /03 /marzo /2015 00:00

“Estados Unidos, que ha estado detrás de todo el infortunio ucraniano, aparece como el más interesado en proveer armas a Kiev. Si hubiera guerra, sería el único ganador inmediato. De entrada, se descalabraría la economía europea, lo que beneficiaría grandemente (como ya pasó en las dos guerras mundiales) a la economía estadounidense. Política y militarmente, EE.UU. llevaría al límite su control sobre la UE, que pasaría a ser, aún más, neocolonia del decadente imperio”

(Augusto Zamora)

 

 

 

 

Y ahora, cuando se ha cumplido hace pocos días un año de la llamada “Revolución de Maidán”, Washington y la OTAN intentan hacer olvidar que la crisis de Ucrania se inició con una revuelta apoyada por ellos, que sus protegidos incumplieron los primeros acuerdos de Kiev entre gobierno y oposición, que el actual poder ucraniano surge de un Golpe de Estado, que los acuerdos de Ginebra fueron incumplidos por el gobierno golpista, que pretendía desarmar a los rebeldes del Este y del sur del país, pero no a los extremistas del Maidán, ni a los grupos neofascistas que los apoyaron. El Gobierno de Obama, que alentó la revuelta contra el Gobierno de Yanukovich, no tiene el menor pudor ahora en acusar a Moscú de estar detrás de las protestas de quienes no aceptan al gobierno golpista. Al momento de escribir este artículo, estamos bajo los efectos del último acuerdo de paz de Minsk, que sigue sin cumplirse. Veremos donde llega todo esto.

 

Como estamos desvelando en esta serie de artículos, con tal de perpetuar su estado de guerra permanente, el gobierno norteamericano es el primero del mundo acumulando patrañas, inundando de embustes, y recurriendo al engaño y a la ficción alarmista. Aclaremos por tanto el panorama, y no sucumbamos, como pasa en otros conflictos internacionales, a la presión manipulada de los medios dominantes. En Ucrania tenemos un gobierno ilegítimo apoyado por la OTAN, al que se le han rebelado dos regiones autónomas, regiones que tienen una mayoría de habitantes rusos. Estas regiones no son independentistas, sino que lo que han solicitado es la incorporación a Rusia, como en su día solicitó y consiguió Crimea. Pero en este caso, Rusia no ha incorporado a esas regiones, lo que ha dado lugar a una (casi) guerra civil. La revuelta del Donbass debe ser entendida en clave no sólo de cultura e identidad rusa en la zona, sino fundamentalmente de la memoria antifascista en esas partes del territorio de la República de Ucrania respecto al pasado de la Segunda Guerra Mundial y al presente que la población de esas regiones ve resucitar de dicho pasado. La cuestión no es que sean federalistas, independentistas, o partidarios de la anexión a Rusia, sino que se trata de comunidades que se sienten amenazadas por el nuevo gobierno golpista de Kiev, y constatan en forma de agresión virulenta dichas amenazas. Y esas amenazas y agresiones contra los habitantes del Este ucraniano se llevan a cabo con dinero, logística de países de la OTAN y contratistas y mercenarios norteamericanos.

 

Y para desacreditar al gobierno de Putin, no dudan en verter a la opinión pública todo tipo de manipulaciones y falsedades. Acusaron a Rusia de haber derribado un avión de pasajeros que aparentemente derribó el gobierno fascista de Ucrania. Acusan a Rusia de vender armas a uno de los bandos en conflicto, cuando es Estados Unidos quien lo hace con el gobierno ilegítimo ucraniano. Acusan a Rusia de entrar en territorio ucraniano, cuando es Ucrania la que ha entrado en territorio ruso y lo ha bombardeado. Ponen sanciones económicas a Rusia por su alineación en el conflicto, aunque en realidad los más perjudicados por las mismas son los países europeos, que han visto disminuir sus exportaciones de forma masiva. Y todo ello, como siempre, tiene explicaciones basadas en la geopolítica, y el control sobre los recursos naturales, que ya hemos aplicado a otros conflictos. En el fondo, los cambios estructurales en la economía global, y el desplazamiento del centro de la misma a Asia han precipitado este intento desesperado de los políticos estadounidenses para mantener su control del poder instigando una guerra a las puertas de Europa.

 

Persiguen de esta forma una Europa debilitada, la desintegración de Rusia y someter al continente euroasiático entero. Digámoslo sin tapujos. Estados Unidos quiere, con este nuevo frente, comenzar una guerra caótica en Europa, enredar a toda Europa en ella, devaluar el capital europeo, cancelar su deuda pública, bajo cuya carga Estados Unidos está ya derrumbándose, cancelar lo que le deben a Europa y a Rusia, someter nuestro espacio económico a sus intereses, y establecer su poderío y su control sobre los recursos naturales del gigante continente euroasiático. Este es el auténtico pretexto de la guerra en Ucrania. Piensan en los mismos términos de las luchas geopolíticas clásicas del siglo XIX, consistente en lanzar a unas naciones contra otras, enredarlas en conflictos y lanzar una guerra mundial. Y en este caso, han elegido a Rusia como víctima de esta política, mientras que el pueblo ucraniano resulta el chivo expiatorio y la carne de cañón para esta nueva conflagración. Ya el politólogo estadounidense Zbigniew Brzezinski afirmaba que Rusia no podía ser una superpotencia sin Ucrania, y que por tanto, enfrentar a Rusia con Ucrania beneficiaría a los Estados Unidos y a Occidente.

 

Y lo cierto es que durante los últimos veinte años, los norteamericanos han estado preparando al nazismo ucraniano para enfrentarlo a Rusia. Y la Unión Europea ayudaba también en otro frente crucial, como era el supuesto acuerdo de integración que iba a firmarse con el gobierno de Yanukovich, pero que al final ha firmado el nuevo Presidente Petro Poroshenko. ¿Y en qué consiste este acuerdo? Pues básicamente en la transformación de Ucrania en una colonia,  ya que al firmar el Acuerdo de Asociación, Ucrania (como le ha ocurrido al resto de Estados miembro de la UE) pierde su soberanía, y transfiere a Bruselas el control de su comercio, aduanas, regulaciones financieras, técnicas y contrataciones. En el fondo, la Unión Europea ha sido instrumentalizada para conseguir uno de los fines que se pretendía en el deseado enfrentamiento ruso con Ucrania. Continuaremos en siguientes entregas.

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19 marzo 2015 4 19 /03 /marzo /2015 00:00

"Gente que no se contenta con detestar mis ideales, sino que se los pasa por el forro de la entrepierna y hace simplemente como si ni yo ni mis ideales existiéramos. Gente que me desprecia y considera que yo soy una anomalía, y que no descansará hasta acabar conmigo y con mis camaradas. Gente que cree que el poder le pertenece, y que yo soy, junto con los míos, simplemente un accidente de la historia, un descuido que debe ser remediado cuanto antes, un capítulo de los anales de la política cuyas páginas hay que arrancar y hacer papelillo en una máquina destructora"

(Temir Porras)

 

Como parece ser que el término clásico de "lucha de clases", procedente del marxismo, es aún difícil de percibir, aceptar, difundir, comprender y divulgar por las clases populares, a lo cual se le une la tremenda demagogia de que hace gala la clase dominante, vamos de nuevo a enfocar el problema intentando adaptarlo a la terminología y casuística concreta de esta España actual del siglo XXI, tomando como referencia un caso concreto de los de arriba, y varios casos concretos de los de abajo, a ver si en esta revisita del concepto somos capaces de transmitirlo mejor, y por tanto hacerlo llegar a una inmensa mayoría social que aún se resiste en su consciente o inconsciente a asimilarlo, bien desde su ingenuidad, o bien desde su negativa a aplicar ciertas ideas de la izquierda clásica.

 

Bien, comenzaremos también por rebautizar los nombres, y en vez de proletariado y burguesía, que son los nombres clásicos aplicacados por el marxismo, hablaremos simplemente de "los de arriba" y "los de abajo", denominación que llevan aplicando algún tiempo muchos movimentos sociales y la nueva formación PODEMOS, y que parece estar mejor asimilada en el imaginario popular. Bien, en nuestro caso, ¿quiénes podrían ser los de arriba? Pues, por ejemplo, los altos cargos y directivos de Caja Madrid, quiénes mientras el Gobierno ponía en práctica diversos recortes sociales, se lucraban en su chiringuito financiero, montando un sistema de tarjetas de crédito opacas, que les permitía disfrutar de un tren de vida absolutamente lujoso, y además, tenian la poca vergüenza de engañar a sus clientes, a sabiendas de que estaban adquiriendo productos financieros de alto riesgo (las participaciones preferentes), confiando en la buena voluntad y los buenos consejos de sus respectivos directores de sucursal.

 

Pero ahí no terminaba el desfalco. En cuanto vieron que la cosa se les iba de las manos, solicitaron (de un Gobierno proclive a concederlas) las ayudas públicas correspondientes para su rescate, a sabiendas de que no sólo no iban a devolver a sus clientes el dinero estafado (dinero que para muchos de ellos representaban los ahorros de toda una vida de trabajo), sino que además el importe del rescate se iba a transformar en una socialización de pérdidas, que a su vez se iba a transformar en un aumento de la deuda pública del país y del déficit correspondiente. Pero aún no contentos con todas estas prácticas, y siendo conscientes de que iban a perder sus respectivos puestos de Consejeros y directivos, planearon un sistema de concesión de indemnizaciones y jubilaciones millonarias, como una buena "despedida" con la cual les homenajeaba su negocio.

 

Por su parte, ¿quiénes son los de abajo? Pues podemos poner múltiples ejemplos. Por continuar con el ejemplo de los de arriba, los de abajo podrían ser perfectamente esos preferentistas víctimas de la estafa de esos banqueros desalmados, que andan manifestándose cada cierto tiempo para exigir la devolución de su dinero, pero también podemos extenderlo a los empleados precarios, a las personas que están en el paro, a los que tienen cierta edad y sienten cómo el mercado laboral se olvida de ellos, a aquéllos que intentan reiteradamente obtener alguna prestación del sistema para poder vivir, pero el sistema les impone un recorrido de requisitos tan exigente que nunca cumplen, y también pueden ser los jóvenes en exilio laboral, aquéllos jóvenes que, de un día para otro, han de dejar su casa, su país, sus amigos, sus costumbres, su familia, para irse a otro país a buscar una oportunidad laboral que su país les niega.

 

Los de abajo también son los excluidos de los servicios públicos básicos, como la sanidad, es decir, aquéllos a los cuales el sistema les retira la tarjeta sanitaria, y que han de contemplar impasibles cómo su país (o el país extranjero donde llegan, si son migrantes) les niega la atención médica si se ponen enfermos, a no ser que se encarguen de pagar las facturas. Los de abajo también pueden ser miles y miles de estudiantes que ven cómo el sistema les impide que sigan estudiando, porque les deniegan la beca que poseían (de nuevo por no cumplir unos exigentes y rebuscados requisitos), o bien porque aumentan exageradamente las tasas universitarias, y sus padres, que también llevan una vida precaria, no pueden abonar estas tremendas cantidades. O también las personas que han de vivir la tremenda experiencia de un deshaucio, desagradable donde las haya, donde, como mucho, algunos compañeros (también de abajo) se concentran en la puerta para impedir a la policía que los desaloje. Muchos de ellos tendrán algún familiar o amistad con la que poder contar, pero otros no dispondrán ni de eso siquiera, y tendrán que ir a un albergue, o quedarse a dormir en la calle. Y esto ha ocurrido, y sigue ocurriendo, aunque se trate de ancianos o niños.

 

Los de abajo son también los enfermos de ciertas enfermedades raras que el sistema ignora, y a las personas que las padecen y a sus familiares, los deja abandonados a su suerte, sin prestarles ninguna ayuda adicional para que puedan soportar la ya de por sí desgracia que significa la propia enfermedad. Algunas veces, incluso, existen los medicamentos que curan la enfermedad, pero son impuestos por las farmacéuticas que los fabrican unos precios muy elevados, con lo cual, también los de arriba se comportan de forma insensible, porque no es su problema, porque no les corre por las venas la más mínima sensibilidad, aunque lo nieguen en público, y se presenten como los mejores adalides de los pobres y de los trabajadores. Un ejemplo de ello acaba de ocurrir con los enfermos de Hepatitis C, otro caso de los de abajo, que han tenido que organizarse, protestar, movilizarse y hacer huelgas de hambre, para visibilizar su problema, y conseguir de los arriba alguna respuesta.

 

También son los de abajo los migrantes que ellos llaman “ilegales”, simplemente porque vienen en patera en vez de venir en limusina, y se ensañan con ellos, primero colocando vallas con cuchillas para que no puedan saltarlas, y si lo consiguen, ingresándolos en cárceles pensadas para ellos, que llevan el nombre de CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros), donde no les respetan ni los Derechos Humanos más elementales (mientras los de arriba se colocan como abanderados de esos mismos derechos humanos). La maldad y la falta de sensibilidad de los arriba es tan increíble que no se conmueven con nada, ni con los enfermos, ni con los migrantes, ni con los parados, ni con los desahuciados, ni con los dependientes (a los cuales se les han retirado las ayudas que cobraban, o se les han recortado hasta imposibilitarles una vida digna de cuidados por parte de sus cuidadores o familiares), pero tampoco se conmueven con las víctimas de la talidomida, ni con las víctimas del amianto, ni con las víctimas de aporofobia (odio al pobre y al diferente), que sufren humillaciones y ataques de gente desalmada que piensa, como Hitler, que sólo son un estorbo a la sociedad.

 

Los de arriba sólo se preocupan de las reglas de “su club”, que es esta salvaje, insolidaria y fascista Unión Europea donde estamos insertos, y que se constituye en la última garante de que continúen existiendo los de arriba y los de abajo, y que las diferencias entre ambos grupos se vuelvan cada vez más extremas. Y mientras se sigan cumpliendo las “reglas del club”, les da igual que sigan existiendo ancianos sin medios, que se sientan maltratados al no poder subsistir dignamente por sus bajas pensiones, el tiempo que les quede de vida. Enfermos crónicos que mueren, sin que los de arriba le presten siquiera el consuelo de una muerte digna. Personas dependientes que no son atendidas y viven en condiciones deplorables. Parados de larga duración, con el síndrome de inactividad prolongada, que se sienten inútiles del sistema, que no cobran ya ningún tipo de ayuda económica ni social, o aquéllos que, aún trabajando, continúan sumidos en la pobreza. Los de arriba no conocen a los de abajo, muchas veces no saben ni que existen, ni tampoco quieren saberlo. Pero los de abajo lo conocemos perfectamente. En nuestro país hay 13 millones de personas excluidas y 5 millones en exclusión severa, y en los próximos cuatro años, se esperan 1,3 millones más, según el Informe de EAPN España (http://www.eapn.es/noticias/447/El_Estado_de_la_Pobreza).

 

En fin, esperamos que, después de lo expuesto, se comprenda mejor el concepto de la “lucha de clases”, porque se manifiesta exactamente de la forma que hemos explicado. Podemos adaptar los nombres, podemos asignar una nomenclatura diferente, más actual si se quiere, más pedagógica, más descriptiva, pero los hechos son los que son, y siguen reflejando el mismo fenómeno que diagnosticara Marx en su día. Finalizamos con las sugestivas palabras de Víctor Arrogante, que nos dice: “El capital ha ganado la lucha de clase, sin que la clase trabajadora ni los sindicatos reaccionen debidamente. El ajuste de cuentas del capital, representado en la actual ideología neoliberal, está presente en la política de Mariano Rajoy Brey, su gobierno y su partido. Nos quieren muertos mejor que viejos, parados, enfermos, dependientes o marginados. Nos quieren pobres mejor que ricos, que para eso ya están ellos. Inducen al suicidio con los desahucios, al expulsar de sus casas sin miramientos y con violencia policial, que es violencia de Estado contra el pueblo necesitado”.

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18 marzo 2015 3 18 /03 /marzo /2015 00:00

republica_queremos261.jpgBien, vamos a entrar ahora en otro tema espinoso que queremos definir perfectamente para nuestro futuro escenario republicano, como es el de los medios de comunicación. Ese "cuarto poder", como se ha bautizado a los modernos medios de comunicación de masas (prensa, radio, televisión, internet), representan sin duda un aspecto fundamental a definir en la correspondiente Constitución Republicana, y en los subsiguientes anexos normativos que puedan regularlos. Fue Malcom X (de quien conmemoramos ahora el 50 aniversario de su asesinato) quien afirmó: "Los medios de comunicación de masas son la entidad más poderosa de la Tierra. Tienen el poder para convertir al inocente en culpable y para transformar al culpable en inocente, y eso es poder. Porque controlan la mente de las masas". Por tanto, ni qué decir tiene que el encaje y control de los medios de comunicación en un entorno democrático pleno (como pretendemos que sea la Tercera República) se nos presenta como un asunto fundamental.

 

Digamos, de entrada, que la regulación de los medios de comunicación de masas puede situarse entre dos extremos:

 

republica_queremos262.jpg1.- El extremo neoliberal, según el cual el Estado no debe intervenir en absoluto en la regulación de estos medios, que deben regirse por la libre competencia, para cuya defensa alegan principios tales como la libertad de expresión y el pluralismo informativo.

 

2.- El extremo completamente intervencionista, según el cual la información es un servicio público que debe ser gestionado exclusivamente por el Estado. Desde este punto de vista, los medios de comunicación de masas estarían bajo control público.

 

En cualquier caso, como decíamos, la regulación de este asunto es delicada, pues requiere un equilibrio entre la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos/as a una información veraz, objetiva, imparcial y profesional. Porque el equilibrio es necesario. Veamos por qué: si el equilibrio no existe, podemos tender hacia una situación de oligopolio sobre el control privado de estos medios, situación en la cual, y dado el enorme poderío económico de sus dueños, éstos se conviertan en los poseedores de un número creciente de medios de comunicación, que ejerzan una influencia masiva sobre la ciudadanía. En nuestro país tendemos hacia esta situación actualmente, ya que existen sobre todo dos grandes grupos privados de comunicación, como son Mediaset y Atresmedia, que controlan la mayoría de periódicos y cadenas de televisión en España. Frente a ello, tenemos unos medios públicos aglutinados en RadioTelevisión Española, que además se encuentran manipulados por el Gobierno, provocando que en nuestro país poder disfrutar de un escenario de auténtica pluralidad informativa sea poco menos que un imposible.

 

republica_queremos263.jpgLos grandes medios controlan además la publicidad, las agencias de prensa, los programas radiofónicos, la prensa escrita, los programas de debate, los programas informativos, etc., componiendo un cóctel ciertamente peligroso que nos impide percibir mensajes que no estén intoxicados de una u otra forma. Por tanto, es evidente que si deseamos un contexto plenamente democrático, debemos impedir por una parte la manipulación de los medios públicos por parte del Gobierno de turno, pero también impedir el control masivo de los medios privados por parte de grandes empresas de comunicación. Nuestra propuesta, en principio, se basa en una compartición de cuotas de poder, de tal forma que el reparto sea equitativo, y nunca las grandes empresas mediáticas puedan centralizar de forma exagerada su control sobre los medios de comunicación. Algo parecido a nuestra propuesta sobre la propiedad social de las grandes empresas de los sectores estratéticos de la economía, donde habíamos propuesto que estuvieran controladas a tres partes iguales, a saber, por los representantes de sus trabajadores, por la Administración Pública implicada en dicho sector, y por comités representantes de la propia ciudadanía.

 

republica_queremos264.jpgPero como hemos advertido, enseguida saldrán los liberales argumentando que no se puede coartar de ninguna manera el control sobre los medios, pues esto representaría un grave ataque contra la libertad de expresión. Para desmontar esta nueva falacia, vamos a fijarnos en el escenario actual. ¿Pensamos que tenemos libertad de expresión? ¿Pensamos que esta libertad está uniformemente repartida, con la manipulación mediática que existe? Pondremos el ejemplo relativo a Venezuela: el 95% de los medios de comunicación masivos (convencionales, incluyendo a los públicos) en nuestro país, nos definen a Venezuela como una dictadura represora, o a Cuba como un régimen liberticida. ¿Es esto libertad de expresión, o es más bien la difusión del pensamiento dominante? En efecto, los países latinoamericanos que se han atrevido a plantarle cara al neoliberalismo imperante, están sufriendo desde entonces una auténtica tiranía mediática por parte de los medios de comunicación españoles, incluyendo a los más "progres". En coordinación con medios internacionales como BBC, CNN o France Press, nuestros medios se abanderan en la consabida "libertad de expresión" para formalizar un injusto y continuado ataque contra las instituciones y los gobiernos democráticos de estos países.

 

republica_queremos265.jpgPor ejemplo, nuestro diario franquista ABC es el único diario nazi que sobrevive en el mundo, amparó el Golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende, trató como dictador al Presidente electo Hugo Chávez, y publicitó la invasión de la OTAN a Irak en 2003, entre otras muchas fechorías "informativas". ¿Y bajo este panorama pretendemos hablar de libertad de expresión? Y cuando ABC difundió que el Ejecutivo bolivariano intentó extorsionar a empresarios españoles de Telefónica, Zara, Repsol, BBVA, Mapfre, Meliá, Iberia o Air Europa, entre otras, salió nuestro Ministro de Asuntos Exteriores a defender a las corporaciones, afirmando que "la libertad de opinión y de prensa son dos principios irrenunciables en un Estado Democrático y de Derecho". Y es que las grandes transnacionales de la comunicación, y sus vasallos gobiernos, ofrecen un manejo sesgado e interesado de la información, prostituido a sus espúreos intereses, que no son otros que la supremacía del capitalismo sin fronteras. Pero en vez de entender esto como lo insólito, lo que se entiende como "insólito y alarmante es que un partido que se presenta a las elecciones en España [en referencia a PODEMOS] tenga una vinculación cada vez más notoria con un país extranjero, y más un país [en referencia a Venezuela] donde no se respeta la libertad de prensa y de empresa".

 

republica_queremos266.jpgAsí las cosas, nos parece que la libertad de expresión está bastante balanceada, y que, por tanto, para contar estas cosas que estamos contando tengamos que publicarlas en un blog personal, o bien tengamos que remitirlas a la prensa alternativa de Internet, porque ningún medio de la prensa dominante nos publicaría estos artículos. De hecho, en el momento en que me estoy conectando a la plataforma de administración de OverBlog para poder escribir esto, puedo leer en la portada de la misma, en la sección de noticias destacadas, una que comienza de la siguiente forma: "Imágenes de opositores al fascismo imperante en Venezuela. Algunos de ellos, presos políticos...". Son medios que se arrogan la potestad de hablar en nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos, pero que en realidad se alinean con las prácticas imperialistas más agresivas, y sólo entienden los derechos de los capitalistas. No obstante, existen muchos otros medios minoritarios, como la Asociación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) que se solidarizan con el pueblo venezolano, y denuncian a la transnacional mediática al servicio del gran capital, que golpea diariamente al legítimo gobierno de Venezuela llevando a cabo todo tipo de acciones psicológicas que justifiquen cualquier tipo de acción armada, acorde con la promoción del caos y el terror, en nombre de las libertades de expresión y de prensa. Continuaremos en siguientes entregas con el tema de los medios de comunicación.

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17 marzo 2015 2 17 /03 /marzo /2015 00:00

"El neoliberalismo es un gran ataque contra la población mundial, quizá el más grande ataque ocurrido en los últimos 40 años"

(Noam Chomsky)

 

 

 

 

 

contra_TLC21.jpgY como estamos introduciendo, su expresión más grotesca y agresiva son estos Tratados de Libre Comercio, que suponen la consagración de la era más salvaje del capitalismo, expresada en la completa hegemonía del poder empresarial sobre el propio poder de los Estados soberanos. En nuestro país, el TTIP es apoyado, como no podía ser de otra manera, por los dos grandes partidos que llevan gobernando el país desde la Transición, como son el PP y el PSOE, que además están coaligados en el Parlamento Europeo, y votan juntos en más del 70% de las ocasiones. Además, en el caso del TTIP la ciudadanía española (la europea en general) no podrá pronunciarse, ya que la aprobación final del mismo corresponde al Parlamento Europeo. Sólo en el caso de que las autoridades nacionales quisieran consultar a su respectiva ciudadanía, tendríamos ocasión de poder manifestarnos al respecto. Pero sospechamos que, al igual que ha ocurrido con los famosos Tratados de la Unión Europea, las instancias del poder neoliberal, en caso de que algunos países se manifestaran negativamente, se las arreglarán para disfrazar de algún otro modo la aprobación del Tratado de Libre Comercio.

 

contra_TLC22.jpgEn nuestro Congreso de los Diputados tenemos ya un precedente, ya que el pasado 6 de mayo de 2014 se rechazó la convocatoria de un referéndum planteado en sede parlamentaria por Izquierda Unida, con los votos en contra de PP, PSOE, CIU, PNV y UPyD. No es nada nuevo, ya sabemos el sitio donde está cada uno, y quiénes son los que luchan en contra del inmenso poder del capitalismo, y quiénes lo apoyan para que sea cada vez más fuerte. Bien, vamos a repasar algunos aspectos del propio TTIP, sus motivaciones, y las diferentes consecuencias que podría tener la aplicación de sus medidas. En principio, en la exposición de motivos que fue filtrada, la propia Comisión Europea reconoce que "las relaciones económicas entre los Estados Unidos de América y la Unión Europea pueden ser consideradas entre las más abiertas del mundo". Asímismo, la OMC (Organización Mundial del Comercio) ha estimado que las tarifas promedio rondan el 3,5% en USA y el 5,2% en la UE. Estamos hablando, por tanto, de niveles extremadamente reducidos. Entonces, ¿qué es lo que en verdad se busca con el TTIP?

 

contra_TLC23.jpgLa Comisión Europea considera que "las medidas regulatorias constituyen el mayor obstáculo para incrementar el comercio y la inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea". Por tanto, queda claro que el auténtico propósito, la verdadera motivación del Tratado no es la reducción de los ya bajos niveles arancelarios, sino la modificación de la regulación existente en las relaciones comerciales entre ambos espacios económicos. Bien, y todo ello, ¿será para favorecer la vida de la ciudadanía, para que volvamos a la producción de cercanía, para que mejoremos nuestros productos, para que controlemos el consumo, para que tengamos precios justos, para que ejerzamos un consumo responsable, para que dispongamos de mayores controles de calidad de los productos consumidos, para que los procesos de producción, almacenaje, transporte, envasado, y venta estén mejor controlados de cara a una mejora del nivel de vida de la ciudadanía? ¿Será para todo esto? Mucho nos tememos que NO. Nuestra ingenuidad podría llevarnos a pensar que el TTIP va a incidir en todos estos aspectos, pero nos llamaríamos a engaño si lo hiciéramos. Porque si fuera así, ¿para qué tanto secretismo en las negociaciones? ¿Para qué tanta labor del lobby empresarial? ¿Para qué tanto revuelo?

 

contra_TLC24.jpgLos objetivos habrá que buscarlos, por tanto, en otro sitio, habrá que poner los puntos de mira en otros lugares, habrá que analizar las posibles consecuencias bajo otras miras, habrá que analizar los posibles resultados bajo otras varas de medir, habrá que buscar los intereses en otra parte. Porque lo cierto es que al TTIP y a todas las partes que están negociándolo, desgraciadamente, le importan un bledo la ciudadanía y la soberanía de los Estados negociadores, lo único que les importa es garantizar un mayor contexto de mercados para las empresas, asegurar la supervivencia de sus actividades, ampliar los márgenes de sus beneficios, ampliar sus nichos de negocio, garantizar su expansión transnacional, y difundir y explotar su poderío ante el capitalismo globalizado. Las únicas interesadas en todo este tinglado son las propias empresas multinacionales, y los gobiernos que negocian se están comportando como auténticos siervos de las mismas, en contra de los intereses de la ciudadanía, que se verá perjudicada en prácticamente todos los frentes implicados.

 

contra_TLC25.jpgAlgunos de estos frentes implicados, que iremos desgranando con más profundidad en esta serie de artículos, son la regulación relacionada con el control sanitario de determinados productos, con los estándares medioambientales, con los convenios laborales, con la propiedad intelectual e incluso con la privatización de servicios públicos. Se argumenta que estas normas suponen costes adicionales para las empresas, todo lo cual constituye una pérdida de potencial económico para las mismas. Es decir, a ver si nos enteramos. Hemos llegado a un momento en la expansión mundial del capitalismo, que a las empresas no les basta con sus propios mercados, sino que necesitan expandirse a todo el mercado mundial, pero para ello, las regulaciones internas de los diferentes países (aprobadas democráticamente por los gobiernos respectivos) suponen un impedimento para esta expansión, suponen un lastre para su crecimiento, determinan limitaciones para su actividad. ¿Qué se hace, entonces? Pues aplastar dichas normas, abatirlas, derogarlas, o bien, establecer otras de mayor rango, que controlen a las normas de los diferentes países, situadas a un rango inferior. Esta idea es la que se esconde detrás del TTIP, y prácticamente detrás de todos los TLC que se han firmado a lo largo de la Historia. El TTIP se nos presenta como un disfraz que esconde el mayor ataque a la libertad, la independencia, la soberanía y la democracia jamás proyectado hasta el momento, en aras de perpetuar los beneficios empresariales. Continuaremos en siguientes entregas.

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16 marzo 2015 1 16 /03 /marzo /2015 00:00

"Una sociedad socialista exige, por tanto, una economía desarrollada hasta el punto de que la producción en función de las necesidades suceda a la producción por el beneficio. La humanidad socialista dejará de producir mercancías destinadas a ser intercambiadas por dinero en el mercado. Producirá valores de uso que se distribuirán a todos los miembros de la sociedad, con el fin de satisfacer todas sus necesidades"

(Ernest Mandel)

 

 

 

 

socialismo641.jpgEn el artículo anterior de esta serie ya dejamos el esbozo de una propuesta genérica de reparto del trabajo, pero hemos de insistir, como habíamos advertido, en otros aspectos colaterales de este tipo de medidas. Por ejemplo, la necesidad de disminuir el tiempo de trabajo, máxime cuando el sistema es, ahora mismo, completamente incapaz de absorber toda la tasa de población activa con deseos de trabajar. De entrada, es evidente que si cada trabajador/a emplea menos horas de trabajo por día, se necesitará cubrir un mayor número de puestos de trabajo para continuar manteniendo la misma tasa de actividad, y por tanto, de producción. No es una medida recién inventada, tenemos constancia de que ya se ha experimentado ampliamente en varios países, como en Alemania, y en varias empresas (como en varias sociedades cooperativas del País Vasco), evitando de esta forma el despido masivo de trabajadores cuando la necesidad de producción disminuye como consecuencia de la reducción de la demanda.

 

socialismo642.jpgPero la resistencia hacia este tipo de medidas es muy grande, y quizá la principal causa para la negativa a compartir el trabajo sea que los empresarios quieren evitar los costes de formación para los posibles nuevos trabajadores, prefiriendo retener a los que ya están en plantilla, adaptando el tiempo de trabajo a sus necesidades de producción. En este sentido, la última contrarreforma laboral del Gobierno del PP les ha venido de maravilla, al despojar a la clase obrera de su capacidad negociadora, y desviar prácticamente toda la hegemonía hacia la clase empresarial. En el contexto actual, la gran flexibilidad del mercado de trabajo en nuestro país, muy favorable para el empresariado, explica que éste prefiera la reducción del número de trabajadores cuando baja la producción (por la escasez de demanda debido a la crisis), aumentando las horas extra de los trabajadores que permanecen en la empresa, cuando aumenta la demanda de sus productos. Y por supuesto, por parte de los propios trabajadores, existe la lógica reacción contraria a estas medidas, sobre todo si ello significa que sufrirá una reducción de su salario. Pero aclaremos que este tipo de propuestas han de implementarse sin la proporcional bajada del salario, todo ello ayudado por un cambio de mentalidad, tanto de los empresarios como de los propios trabajadores, que ya hemos comentado en anteriores artículos.

 

socialismo643.jpgAlgunos países han adoptado una solución intermedia, donde el gobierno permite el acceso a los recursos públicos (por regla general, procedentes de las prestaciones por desempleo) para complementar esa reducción salarial, manteniendo así su nivel de ingresos. Para el Estado resulta más económico plantear esta especie de "subsidio complementario" al posible trabajador que ve reducido su salario por la reducción del tiempo de la jornada, que pagar la prestación de desempleo completa en caso de que el trabajador fuese despedido. No obstante, todas estas medidas complementarias y pasajeras no pueden ocultar el debate sobre la propia reducción de la jornada laboral manteniendo el nivel salarial, como ya hemos comentado. Hay que remarcar el hecho de que el establecimiento de esta jornada laboral de 8 horas data del siglo XIX, cuando las circunstancias y características del trabajo y de la producción eran muy distintas. La productividad era mucho más baja, la mujer no estaba incorporada al mercado laboral, y la sociedad capitalista no estaba tan desarrollada como ahora.

 

socialismo644.jpgY como nos dice el Profesor Vicenç Navarro: "Es importante subrayar que los mismos economistas neoliberales (de los cuales hay una gran densidad en los fórums mediáticos del país) que se alarman de que la edad de jubilación no haya variado desde hace algo más de noventa años (desde 1919, con el Retiro Obrero Obligatorio), deseando que se retrase la jubilación, no dicen ni pío sobre el horario laboral, que no ha variado desde el siglo XIX. En realidad, la productividad se ha incrementado enormemente, permitiendo que el PIB español sea 24 veces más grande ahora que en 1900. En cambio, los salarios no han cambiado en la misma proporción. Y el horario laboral tampoco. Esta falta de cambio del horario laboral frente al enorme aumento de la productividad es un indicador del enorme poder del mundo empresarial. En realidad, John Maynard Keynes había predicho que en 2030 la gente trabajaría sólo 15 horas a la semana (...), predicción que hizo basándose en su estimación del crecimiento de la productividad. Ahora bien, lo que estamos viendo es precisamente lo contrario. La reducción del tiempo de trabajo se está haciendo a costa de la reducción del salario y del crecimiento del pluriempleo para sostener el nivel de ingresos. Ello ocurre como consecuencia de la debilidad del mundo del trabajo".

 

socialismo645.jpgY otro de los asuntos colaterales de tremenda importancia con los que tocan estas medidas es el relativo a la conciliación de la vida laboral y la vida familiar. Desde la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, este tema se vuelve un imperativo lógico si pretendemos humanizar la actividad laboral, fomentado la igualdad y la natalidad, e impidiendo que hombres y mujeres se vuelvan esclavos de su trabajo. El heteropatriarcado se va resquebrajando, y la mujer consolida su puesto en la sociedad al mismo nivel que el del hombre,  rompiendo los roles clásivos históricamente reservados para ella. Y a todo esto ayudan no sólo las políticas de inserción laboral de las mujeres, sino la consecución de la igualdad de salarios entre mujeres y hombres (donde todavía tenemos mucho camino que recorrer), y la compartición de los roles de cuidado de los hijos y de los mayores, así como las clásicas tareas de mantenimiento del hogar familiar. Y en este sentido, la lucha para reducir el tiempo de trabajo sin reducción salarial es clave para mantener y enriquecer el bienestar de la población y la eficiencia del sistema económico. Debería, como decimos, ser parte de la política familiar de un país para permitir que padres y madres pudieran pasar más tiempo con sus hijos/as. Como también debería ser parte de la política cultural del país facilitar y estimular la educación y la formación para concienciar a la población sobre estos temas. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 marzo 2015 5 13 /03 /marzo /2015 00:00

"Quien no conoce la verdad es simplemente un ignorante, pero quien conociéndola la oculta, es un criminal"

(Bertolt Brecht)   

 

 

 

 

mmss111.jpgBien, vamos a ir profundizando un poco en los MMSS que ya citamos en el artículo anterior de esta serie, donde comenzamos a incluir a todos aquéllos movimientos encuadrados en la lucha general por los Derechos Humanos. Comenzaremos por la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, que es un movimiento y un espacio para el encuentro, plural y democrático, de personas, grupos y entidades de diferente índole y naturaleza, libremente agrupadas en torno a un objetivo común y socialmente compartido, como es la lucha contra la impunidad de los crímenes cometidos por el franquismo a lo largo de su existencia, esto es, durante la Guerra Civil por su política oficial de genocidio ideológico y clasista, y posteriormente dentro del contexto de una dictadura cruel, totalitaria y fascista implantada a lo largo de casi cuatro décadas, y por la proyección de sus aparatos ideológicos, políticos, jurídicos, policiales y militares durante el proceso de transición a la actual democracia.

 

mmss112.jpgEl genocidio franquista, quizá el más cruel llevado a cabo en Europa en su época, tuvo un balance que podemos resumir, además de los asesinatos, en más de 130.000 personas desaparecidas, más de 2.500 fosas comunes por exhumar, decenas de miles de niños robados (a cuyos MMSS también le dedicaremos espacio en esta serie de artículos), y todo ello sigue esperando una solución que el Estado, el Gobierno y la Justicia les niega. Por ello, la Plataforma solicita Verdad, Justicia y Reparación. Es indignante que nuestro país no haya sido capaz de pasar página justa y decentemente sobre esta negra etapa de nuestra historia, cuando todos los países de reciente historia similar lo han hecho. Ha tenido que ser una jueza argentina, María Servini de Cubría, la que está actualmente realizando las diligencias oportunas para poder sembrar algo de justicia sobre los familiares de las víctimas. Por su parte, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre desapariciones forzadas ha concluido que el Estado Español debería asumir la tarea de esclarecer las más de 114.000 (aunque estas cifras van al alza) desapariciones que se produjeron en España durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, y ha considerado lamentable que dichos delitos sigan impunes.

 

mmss113.jpgSegún este Grupo de Trabajo, el Estado debe asumir un rol de liderazgo en este asunto, y comprometerse de forma más activa, para poder atender la demanda de miles de familiares que buscan conocer el destino o el paradero de sus seres queridos desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura. Se considera que la desaparición forzada de una persona es un delito continuado hasta que se esclarece, y el recurrente amparo y justificación de la Ley de Amnistía de 1977 no puede servir de barrera para la investigación de estas graves violaciones de los Derechos Humanos. Pero por desgracia, el fascismo español continúa vivo en el partido que sostiene al actual Gobierno, el Partido Popular, y al continuar por tanto institucionalizado y amparado aún en los tiempos de hoy, agrava, y trae como consecuencia, el resto de problemas, como son la corrupción, la sordera de la clase política hacia las demandas populares, o el escaso respeto a los Derechos Humanos que se practica en nuestro país. Porque como decíamos, el franquismo continúa muy vivo en el PP, y puede comprobarse en multitud de actitudes y declaraciones de sus dirigentes, militantes y simpatizantes. En el verano de 2013, Rafael Hernando, hoy Portavoz del PP en el Congreso, declaraba que la bandera franquista era igual de inconstitucional que la de la Segunda República, apoyado en el argumento de que la República llevó a un millón de muertos.

 

mmss114.jpgLa expresa ocultación de la Historia por parte de estos personajes alimenta las actitudes fascistas que aún perduran en nuestro país, donde todavía se celebran actos o exposiciones con simbología nazifascista, en muchas ocasiones incluso amparados por las instituciones locales. O bien, donde las referencias al período franquista de nuestra Historia han sido definidas por algunos historiadores en diversos diccionarios enciclopédicos con bastante suavidad. Pero digámoslo claro, contemos la verdad, una vez más, por si todavía queda gente que no la conoce. La mera equiparación de los símbolos de la Segunda República Española con los de la dictadura que la siguió es ya condenable de por sí. La II República, con sus aciertos y con sus errores, fue la gran primera experiencia democrática española. Reconocida internacionalmente, tuvo que enfrentarse a múltiples amenazas interiores y exteriores, y en ella y en sus constructores hay que reconocer siempre la valentía de tratar de construir un régimen de democracia y progreso social, en un momento histórico (además) de crisis de los sistemas democráticos en toda Europa, que se había llevado por delante (o iba a hacerlo posteriormente) a las democracias recientes de Polonia, Portugal, Italia, Alemania, Austria o Checoslovaquia. Entre 1931 y 1936, el régimen democrático republicano avanzó en la democratización del país en todos los frentes, siendo incluso pionero en algunos de ellos, y aún se encontraba en proceso de corrección de errores, como demostraron las medidas adoptadas (o en proceso de adopción) por un gobierno menos extremista de lo que han querido pintarlo.

 

mmss115.jpgEsta es la verdad, y cualquier intento de desprestigiarla, tergiversarla u ocultarla obedece únicamente a las ansias fascistas que todavía residen en muchos personajes del partido que nos gobierna, y en toda la pléyade de dirigentes y cargos públicos o responsables políticos que provienen de los protagonistas de la dictadura, es decir, que son sus descendientes o hijos políticos. Por tanto, comparar la simbología y la naturaleza de ambos regímenes, y culpar a la Segunda República del millón de muertos provocado por, precisamente, el Golpe de Estado contra la República legítimamente constituida que la coalición de militares y civiles reaccionarios, clericales y fascistas desencadenó es, simplemente, un acto de zafiedad y crueldad difícilmente calificable, que denota perfectamente el ideario de quien lo afirma. No podemos consentir que nos continúen gobernando los herederos políticos de aquéllos que nos reprimieron durante casi cuarenta años, y que además, hoy día, continúen legitimando, suavizando, justificando y ocultando la perversión que caracterizó a aquélla negra etapa de nuestra reciente historia. Continuaremos en siguientes entregas.

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12 marzo 2015 4 12 /03 /marzo /2015 00:00

"Ayer y hoy, se trata de la jibarización del pensamiento crítico, que es también parte de la jibarización ideológica, del reduccionismo ideológico"

(Pascual Serrano)

 

 

 

 

 

 

Y de esta forma, las élites se oponen a los cambios sociales, porque se aprovecharon del orden existente, y de ninguna manera renunciarán voluntariamente a sus privilegios (aunque este mensaje es disfrazado con llamadas al "sentido común", a lo "razonable", al "equilibrio", a la "centralidad", etc.), pero tal vez lo más paradójico es que no son los únicos que se oponen a las transformaciones sociales. Existen factores psicológicos que hacen que tanto los gobernantes como los gobernados glorifiquen el modo de vida imperante, lo entiendan como el mejor de los sistemas posibles, y acepten con naturalidad los valores e ideas predominantes, incluidas la ética y la moral, haciendo suyos un conjunto de valores y de comportamientos sociales, aceptados en conjunto como la "normalidad". Erich Fromm lo expresó muy sugestivamente así: "Las clases medias en determinados momentos históricos asumen como propios los valores de la clase dirigente, la mayoría de las veces adoptan esta actitud en contra de sus propios intereses, y marchan hipnotizadas hacia el precipicio como si estuvieran siguiendo al Flautista de Hamelín". Puede comprobarse hoy día de forma palpable y fehaciente, donde después de la aplicación de una serie de medidas de recortes sociales que han empobrecido a la inmensa mayoría social, el partido gobernante continúa siendo la fuerza política más votada en numerosas encuestas preelectorales.

 

Se ha estudiado bastante por algunos pensadores el establecimiento de esos mecanismos por los cuales los gobernantes y aquéllos que detentan el poder, intentan condicionar las conductas de los pueblos, particularmente en aquéllos Estados "democráticos", donde esas maniobras deben permanecer en la oscuridad, para que el sistema no sea gravemente cuestionado. Decía Erich Fromm que el hombre "sólo hace lo que le prescribe la maquinaria burocrática, y cada vez piensa menos por sí mismo, siente menos por sí mismo, estructura menos por sí mismo. Todo lo que le preocupa surge de su egoísmo y responde a la pregunta: ¿Cómo puedo progresar? ¿Cómo puedo ganar más? o ¿Cómo puedo estar en mejores condiciones físicas? Pero no: ¿Qué es bueno para mí como hombre? ¿Qué es bueno para nosotros como polis?". Uno de los mayores logros de la Humanidad es el de la libertad religiosa y de opinión, no obstante, el hombre moderno se encuentra ante una situación por la cual cada uno de nosotros piensa y dice lo mismo que dicen y piensan los demás, al menos dentro de una misma sociedad. La uniformidad ideológica es aún mayor hoy día con la globalización, mecanismo de expansión transnacional del capitalismo que ha garantizado que sus parámetros y postulados sean entendidos hoy como la marca de nuestra civilización.

 

No adquirimos la capacidad de pensar de forma original, sino que existen autoridades anónimas y a veces invisibles que imponen sus condiciones, se las conoce bajo la común denominación de "opinión pública" o "sentido común", y estos poderes nos causan verdadero terror ante el riesgo de aparecer opinando de manera diferente a como lo hace "todo el mundo". La propaganda moderna no está direccionada hacia la razón sino hacia la emoción, juega el papel de sugestión hipnótica y procura influir emocionalmente sobre las personas para someterlas desde el punto de vista intelectual. La propaganda influye sobre el receptor por medio de la constante repetición de fórmulas (véanse los artículos anteriores de esta serie, donde hemos enunciado las técnicas psicosociales de manipulación más frecuentes), se utiliza la palabra de personas de prestigio o el cuerpo de una mujer hermosa, debilitando nuestra capacidad crítica, pero también se apela reiteradamente a los temores, como tener mal aliento, o hacer el ridículo ante muchas personas, o se recurre a la ilusión de estar ante una posibilidad de cambiar nuestra vida por el simple hecho de utilizar un determinado producto. Los métodos de manipulación, canalización y control del pensamiento crítico pueden llegar a ser peligrosos para el sistema democrático tal vez más que los ataques directos. Y de esta forma, muchos autores han demostrado el tremendo poder de la propaganda en el sistema capitalista, y han desvelado los mensajes ocultos que se encuentran tras la tierna sonrisa de un niño o la exultante alegría de un anciano.

 

Los métodos utilizados por la propaganda política no se diferencian mucho de aquéllos que se emplean únicamente para fines comerciales. Hoy día, el márketing lo invade todo, se aplica a multitud de campos, y los asesores de imagen y de comunicación entienden que prácticamente todos los procesos humanos de nuestra sociedad (capitalista) obedecen a los mismos parámetros, y se pueden controlar mediante las mismas técnicas. Desde ese punto de vista, tendrían mucho en común los mensajes para publicitar un detergente y los mensajes de una campaña electoral. La utilización constante de consignas vacías y las discusiones, muchas veces acaloradas, de cuestiones que están lejos de ser importantes para los votantes, inutilizan la capacidad crítica de estos últimos. El control que la sociedad ejerce sobre nosotros muchas veces resulta de difícil detección, pues estamos hablando de unos mensajes que responden también a unas conductas interiorizadas, y que determinan nuestro comportamiento de acuerdo a las normas éticas de consumo mayoritario. Pero todo ello no es fruto de un momento, ni siquiera de un período más o menos determinado, sino que se remonta en el tiempo desde nuestra más tierna infancia, ya que son producto de las enseñanzas familiares (la familia nos inculca prototipos y conductas desde pequeñitos), el sistema educativo y los medios de comunicación. Tal poder puede tener diversos nombres, provenir de varias fuentes, disfrazarse de múltiples formas, pero en cualquier caso expresa el control que la sociedad ejerce sobre los individuos, y la aplastante influencia del pensamiento dominante. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 marzo 2015 3 11 /03 /marzo /2015 00:00

"No existen evidencias de la implementación de un plan para rescatar el concepto de una nueva URSS o del imperio ruso, como machaconamente repite la prensa en una estrategia cansina y goebbeliana. Los movimientos de Rusia son técnicamente defensivos, de respuesta al imparable cerco militar occidental. Sólo una gran dosis de intoxicación de medios de desinformación masiva puede hacer que veamos lo contrario"

(Juanlu González)

 

 

 

 

estado_guerra_permanente211.jpgPorque la verdad es que nadie puede negar las evidentes injerencias de la Unión Europea (ahora convertida en embajadora de las negociaciones de paz), que a su vez son siempre un patrocinio de los Estados Unidos. En Kiev, antes de llegar al cuasi estado de guerra civil actual, las últimas escenas de la hipocresía norteamericana fueron la visita del Director de la CIA, dirigida a preparar la ofensiva militar sobre el este del país (visita que Washington pretendió ocultar, negando que se hubiera producido, y que se vio obligado a reconocer ante las evidencias), y después la visita del Vicepresidente Joe Biden, para apoyar al gobierno de extrema derecha. Eran los avales que necesitaban los golpistas de Kiev: la preparación de la ofensiva militar contra la revuelta en el Este de Ucrania se inició de inmediato. Primero fueron las matanzas de Kramatorsk, después Slaviansk, luego Odessa (donde 46 personas, la mayoría miembros del Partido Comunista y de otras fuerzas de izquierda fueron quemadas vivas), y últimamente Donestk y Lugansk.

 

estado_guerra_permanente212.jpgParalelamente, las amenazas y sanciones económicas sobre Moscú, sus empresas y dirigentes no han cesado durante los últimos meses, en una diabólica espiral de aislamiento, que se ha visto retroalimentada por las propias decisiones de Putin, en el sentido de vetar la importación de productos europeos. Una verdadera provocación hacia Moscú sin ningún motivo, como han afirmado los excancilleres alemanes Helmut Khol y Gherard Schroeder. ¿Pero cuáles son las razones por las que Estados Unidos y la UE han lanzado un envite semejante sobre Ucrania? En primer lugar, seguir ampliando los territorios bajo influencia europea y norteamericana, continuando la presión sobre el antiguo territorio soviético, para disminuir el área de influencia y el radio de acción de Moscú, y hacer irreversible la ruptura de las antiguas repúblicas soviéticas. Porque según el peculiar, estrecho, retorcido y malvado razonamiento de Estados Unidos, que la Unión Europea quiera ampliar sus países miembros es razonable, pero si Moscú pretende lo mismo con su propuesta de unión aduanera, entonces esa opción se convierte en una "peligrosa expansión que amenza al mundo", y que hay que cortar de raíz. Porque Washington busca el aislamiento de Rusia.

 

estado_guerra_permanente213.jpgPor otra parte, el Golpe de Estado en Kiev tenía, además, una pretensión oculta, que era conseguir la denuncia y anulación de los acuerdos ruso-ucranianos sobre el establecimiento de la flota rusa en Sebastopol, objetivo que la reacción rusa y la población de Crimea hicieron fracasar, gracias al referéndum popular, del que surgió la reincorporación de Crimea a Rusia. Pero además de todo ello, Estados Unidos pretende darle una nueva función a la OTAN, con una renovada estructura militar, después de la integración de todo el antiguo Este socialista europeo y de los países bálticos, éstos últimos en clara violación de los Acuerdos de París celebrados durante los años 90. Y junto a esta expansión de su poderío militar y territorial, se patrocina todo un completo programa de rearme, exigiendo asímismo de los aliados europeos un incremento del gasto militar. De esta forma, si se consuma la perspectiva de integración de Ucrania, Georgia, incluso Moldavia, culminaría el cerco sobre Moscú, que así perdería incluso la influencia sobre la periferia rusa, quedando relegada a convertirse en una potencia regional.

 

estado_guerra_permanente214.jpgEn tercer lugar, Washington quiere forzar a la Unión Europea a un nuevo reparto de las cargas de ese rearme del que hablábamos, obligando a Berlín, París y Londres a gastar más en armamento para asegurar el desarrollo militar de la OTAN, un brazo armado que Washington pretende continuar utilizando en sucesivos conflictos, aunque infrinja los propios Tratados de la organización. Además, Estados Unidos pretende la ruptura de los lazos que han desarrollado Moscú y Pekín durante los últimos años, en la esfera de la cooperación estratégica, militar y energética, aunque ese objetivo sea difícil. De todos modos, es una torpe táctica, ya que la presión sobre Moscú reforzará su inclinación hacia el mundo asiático, como lleva ocurriendo comercialmente con la emergencia de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica). Pero en el plano comercial, el beligerante gigante norteamericano pretende la ofensiva mediante el TTIP, esto es, el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. El panorama por tanto es de total desequilibrio en todos los niveles, aunque el más urgente sea el reforzamiento del alto el fuego en los combates del Este de Ucrania, ya que pese a la histeria antirrusa desplegada por los medios de comunicación occidentales, a Moscú tampoco le interesa el agravamiento de la situación en Ucrania, ni el inicio de una Guerra Civil.

 

estado_guerra_permanente215.jpgLa situación económica de Ucrania desde el golpe se ha vuelto insostenible, próxima a la quiebra, el desorden crece, la exasperación incluso en la clase política es evidente (se han dado multitud de situaciones de auténtica batalla campal en el Parlamento ucraniano), y el Estado no puede ni siquiera pagar el suminstro de gas ruso, y cuenta con centenares de miles de personas que ya no reciben sus salarios, y con incrementos desmesurados de precios, mientras el fantasma del hambre, el caos y la destrucción se apropia cada vez más de la población. Las promesas occidentales de ayuda económica no acaban de cuajar, incluida la del propio FMI, y las recetas neoliberales de la Troika anuncian nuevos años de sacrificios para Ucrania, y por supuesto, de magníficos negocios para las empresas occidentales, que es lo que, también en el fondo, van buscando tanto la UE como los Estados Unidos, es decir, un nuevo contexto de redistribución de la riqueza a favor de los más poderosos. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 marzo 2015 2 10 /03 /marzo /2015 00:00

Teníamos pendiente aún, sobre el tema de la Justicia que estamos desarrollando, tratar el asunto de la extrema lentitud que desde siempre caracteriza este servicio público. El tema es muy grave, ya que, considerando la Justicia como un servicio hacia los ciudadanos, no puede silenciarse el desastroso efecto que su lentitud provoca, debido a la utilización de medios y procedimientos escasos y obsoletos. Dicha lentitud puede paralizar, y lo ha hecho, la vida social, política y económica en muchos aspectos, ya que la Justicia no resuelve los problemas jurídicos que requieren una solución a corto plazo. Por supuesto, deseamos una Tercera República con una Administración de Justicia ágil y eficiente, cercana y respetada por la ciudadanía. Pero podríamos preguntarnos, ¿a quién beneficia y a quién perjudica la inseguridad jurídica que provoca esta lentitud? Resulta evidente que favorece a los que se pueden defender por sí mismos, es decir, a los poderosos, a las grandes empresas, a los delincuentes de cuello blanco, y a todos sus políticos lacayos. Incluso podríamos colocar en este grupo a la propia Administración del Estado, si abusa de la ciudadanía. Véase a este respecto nuestro artículo "Una Justicia protectora de los poderosos", publicado en este mismo Blog.

 

republica_queremos251.jpgTodo ello provoca en el conjunto de los ciudadanos una pobre impresión sobre nuestro supuesto "Estado Social, Democrático y de Derecho" proclamado en la Constitución. Por tanto, el perjudicado por esta lentitud y por la inseguridad jurídica que provoca es el ciudadano o ciudadana de a pie. Resulta también claro que esta deficiencia tiene como consecuencia un mal control de la Justicia sobre el Poder Ejecutivo, lo cual favorece a cualquier Gobierno que sea poco escrupuloso en su sometimiento a los controles de la propia Administración de Justicia. Y esta puede ser otra razón por la que el Poder Ejecutivo no esté excesivamente interesado en que la Justicia tenga los medios adecuados para que funcione con celeridad, lo cual está en buena sintonía con el hecho de que los poderosos ya pueden defenderse por sí mismos. En el fondo, la sensación de impunidad que se transmite al conjunto de la ciudadanía es un hecho realmente deplorable, que ha minado la credibilidad de muchas Instituciones, y de la propia clase política.

 

republica_queremos252.jpgOtro hecho diferencial de nuestro sistema judicial, que no existe o es muy reducido en los países de nuestro entorno, es la existencia de gran número de personas aforadas, esto es, personas que, por su cargo o dedicación, si existe indicio alguno sobre comisión de delitos, no pueden ser investigadas ni juzgadas por los tribunales ordinarios, sino por un tribunal superior, bien sean los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ), que son las más altas instancias judiciales de las Comunidades Autónomas, o bien directamente por el Tribunal Supremo, la más alta institución judicial del Estado. El número de aforados es ciertamente excesivo (varios miles de personas), y debería ser por tanto reducido drásticamente, o mejor incluso eliminado.

 

republica_queremos253.jpgPara tomar una buena referencia sobre los modelos de justicia deseables, podemos por ejemplo consultar, entre otras fuentes, algunos de los documentos publicados por diversas asociaciones profesionales de nuestro país, tales como Jueces para la Democracia, Unión Progresista de Fiscales o el Sindicato de Secretarios Judiciales, que disponen de amplia experiencia en la visión de una justicia realmente progresista y al servicio de la ciudadanía. Debemos igualmente erradicar todo tipo de implantación de precios públicos y/o tasas judiciales complementarias, que lo único que han provocado ha sido la restricción del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, permitiendo litigar sólo a aquéllos ciudadanos que dispongan de medios económicos para sufragar dichas tasas.

 

Pensamos que la racionalización, agilización y optimización del funcionamiento de la Administración de Justicia deberían conseguirse recurriendo únicamente a reformas organizativas que no vulneren ningún derecho fundamental, ni ataquen flagrantemente la capacidad de acceso a la misma de los ciudadanos. Y en ese sentido, lo que de verdad necesitamos en este ámbito es una renovación (casi) completa en la dotación de medios tecnológicos, que permitan una buena gestión documental, archivo y proceso de los requerimientos y de todos los pasos del procedimiento judicial, así como una ampliación de los medios humanos y materiales para poder implementarlas.

 

republica_queremos254.jpgEn el fondo, subyace también un mensaje subliminal, también aplicado a otros servicios públicos fundamentales, de que es la propia ciudadanía la que hace un mal uso de los mismos, teniendo que disponer el sistema de mecanismos de prevención de estas supuestas situaciones. Pero nada más lejos de la realidad. Esta interpretación sólo puede proceder de gobiernos indecentes, que intentan enmascarar bajo estos sesgados enfoques el claro interés motivador de estas medidas, que no es otro que provocar la inaccesibilidad e incluso el blindaje del servicio hacia las clases populares, reservándolo a su uso por las clases económicamente más poderosas. No podemos asistir impasibles, por tanto, al continuo intento velado de culpabilizar a la ciudadanía por la situación en que se encuentra la justicia, situación que es el resultado palpable de la ineficiente gestión que los gobiernos del bipartidismo han llevado a cabo durante la etapa democrática.

 

En Sanidad, en prestaciones farmacéuticas, en Servicios Sociales o en Justicia, se insiste en que la población, todos y todas, "abusamos" de las Administraciones Públicas, y de que éstas cuestan mucho dinero en su mantenimiento, y por tanto está justificado el "disuadirnos" mediante la vía económica de que recurramos masivamente a dichos servicios públicos. En una República que se precie, los responsables de la gestión de estas Administraciones y servicios son quienes deben garantizar que se presten de una manera ágil, rápida, justa, adecuada, digna y con pleno respeto a todos los derechos fundamentales. Finalizada la exposición sobre los temas de Justicia, continuaremos con otros temas en siguientes entregas.

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9 marzo 2015 1 09 /03 /marzo /2015 00:00

"Socialismo es desborde democrático; es socialización de decisiones en manos de la sociedad auto organizada en movimientos sociales"

(Álvaro García Linera)

 

 

 

 

socialismo631.jpgDiscutíamos sobre la explotación capitalista, como argumento introductorio para reforzar nuestra propuesta sobre el reparto del trabajo, ya iniciada en el artículo anterior. La explotación nos lleva a la permanente desigualdad, y la desigualdad es el germen permanente de los conflictos que se generan en nuestra sociedad. Es imperativo, pues, organizarnos de otra forma, más igualitariamente, más solidariamente, construyendo una sociedad en base a unas reglas donde todos los individuos puedan relacionarse entre sí de la manera más igualitaria posible, sembrando la semilla del conjunto de valores que ya hemos expuesto en entregas anteriores de esta serie. ¿Por qué no estamos dispuestos entonces a ello, por qué somos carne constante de prejuicios entre nosotros, por qué nos cuesta tanto dar oportunidades a la igualdad? Pues porque, quienes son dueños de la economía, lo son también de la política, de la ideología. Controlan la información y la opinión de tal manera que dirigen la manera de actuar y de pensar de la gente, sus motivaciones, sus aspiraciones y sus creencias, sus actitudes personales y colectivas, sus ambiciones, metas y objetivos.

 

socialismo632.jpgEste pensamiento dominante capitalista impide que la sociedad pueda organizarse de otra forma, impide una reorganización social sobre mimbres más igualitarios, simplemente por el miedo que tienen a que estos cambios afecten a su poderío, a su hegemonía social y cultural, y por ende, a su hegemonía económica. Cambios sustanciales en nuestra organización social, auténticas revoluciones en cuanto a nuestro modo de organizarnos, de producir y de consumir, seguramente irían en detrimento de su capacidad hegemónica de controlar nuestras vidas, perdiendo parte o todos sus privilegios, su posición social, su status quo. Y este es el motivo fundamental de que propuestas de este tipo siempre queden relegadas al olvido, y sean permanentemente denostadas e insultadas, creando en el imaginario colectivo la sensación de que son propuestas inviables, miserables, que sólo contribuirán a hacernos más pobres de lo que ya somos. Pero la verdad es otra bien distinta. Y esta es la explicación de que medidas lógicas y normales, que obedecerían a una organización social equilibrada, justa e igualitaria, se convierten, por efecto de la propaganda dominante, en medidas negativas, irreales, utópicas o trasnochadas. Ocurre así que el sentido común se vuelve el menos común de los sentidos. Ocurre así, sigue ocurriendo, que el individuo está al servicio de la economía, y no al contrario. Ocurre así que el dinero, la posesión de bienes materiales, el ritmo de vida trepidante y lujoso de unos pocos domina sobre la precariedad y la miseria de la mayoría.

 

socialismo633.jpgY así es como debemos comenzar a pensar de otra forma, y entender, por ejemplo, que la medida del reparto del trabajo existente es una medida civilizada, inteligente, social, igualitaria, justa y redistributiva. Mediante la implementación de medidas como ésta, sobre todo en el tránsito hacia el pleno empleo, mientras el nuevo modelo productivo se asienta, y tenemos de verdad trabajo para todos, serían medidas que contribuirían a una sociedad menos clasista, más armónica, más pacífica, más estable, más lógica, más ética. Contribuiríamos a una sociedad donde todos podríamos vivir más dignamente, porque todos podríamos tener lo esencial. Bien, dicho todo lo cual, vamos a introducirnos en nuestra propuesta de reparto del trabajo, comenzando por un vistazo a los datos de paro. En nuestro país, el paro ha llegado casi a los 6 millones de personas, es decir, casi un 26% de la población activa, llegando al 35% entre las personas migrantes, y al 55% entre la juventud. De hecho, extrapolando nuestros datos a los países de nuestro entorno, el paro en toda Europa llega a unos 26 millones de personas, de los cuales unos 18 millones corresponden a la zona euro. Desde 2011 han perdido su empleo cerca de 160.000 personas mensualmente. Estos datos no tienen en cuenta los minijobs (trabajos de pocas horas y poca protección social, con sueldos miserables alrededor de los 400 euros), que sólo en Alemania se pueden contabilizar en 8 millones de personas.

 

socialismo634.jpgNuestro indecente gobierno maquilla estas cifras para presentar una cierta evolución positiva del paro dentro de un contexto de incipiente "recuperación" económica, pero como decimos, el maquillaje de estos datos es bastante burdo, considerando por ejemplo "personas ocupadas" aquéllas que hayan trabajado, aunque sea 1 hora, durante las últimas dos semanas. Y por supuesto, la tasa de población activa se ha visto disminuida por las personas que han salido fuera de España buscando oportunidades laborales que aquí no encuentran. La recuperación real de una tasa de paro "razonable" parece muy difícil a través únicamente de un incremento del PIB, toda vez que incluso las organizaciones internacionales más conservadoras han auspiciado tasas de paro elevadas durante los próximos 5-10 años. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé que, a este ritmo de crecimiento del PIB anual, no bajemos de una tasa de paro del 21% durante los próximos 10 años. El panorama por tanto es desolador. Los gobiernos, partidos en la oposición y sindicatos del régimen suelen proponer políticas económicas expansivas (de corte neokeynesiano) que estimulen la creación de puestos de trabajo o el incremento del consumo, y cuando hablan de la productividad, es para conseguir producir más barato, y así poder exportar más. De esta forma, la lógica de la devaluación interna europea (bajada de salarios, precarización de las condiciones laborales y privatización de los servicios públicos) va siempre en este sentido: trabajar y producir más, ganando mucho menos.

 

socialismo635.jpgPero ya hemos explicado que estos planteamientos no son válidos desde una óptica socialista, ya que en última instancia insisten en la explotación de los trabajadores, de forma mucho más intensiva. De hecho, los altos directivos de las grandes empresas han aumentado sus sueldos durante la crisis. Todo el conjunto de medidas que hemos venido proponiendo en anteriores artículos de esta serie (reforma fiscal, nacionalización de sectores estratégicos, nuevo modelo productivo, etc.) incidirían en un cambio real de modelo de relaciones laborales, pero de momento, necesitaríamos, además, medidas que supusieran de facto cortar la sangría real de paro que existe actualmente. En posteriores artículos expondremos nuestra medida de la Renta Básica, y algunas otras complementarias, pero las medidas de reducción de jornada y reparto del trabajo pueden ser también muy útiles para este menester. Históricamente, y son datos que se pueden comprobar experimentalmente, la productividad se ha incrementado, y en cambio, la duración de la jornada laboral se ha mantenido, y a veces aumentado, en torno a las 40 horas, desde hace cerca de 100 años. De la misma manera, los salarios reales se han mantenido estables, o incluso han bajado en Europa desde principios de los años 90. Y esto ha ocurrido porque los incrementos de la productividad han ido a parar mayoritariamente a manos de la burguesía, de los patronos, del gran capital.

 

socialismo636.jpgReparto que ha incrementado la desigualdad, y la injusta redistribución de la riqueza, porque aunque hoy día un trabajador produce siete veces más que en 1950 y que la población mundial se ha multiplicado por 2,5 veces, las desigualdades no han desaparecido, sino que incluso se han disparado. Lo que podría haber sido progreso humano, la lógica imperante del sistema capitalista lo ha convertido en riqueza para unos pocos y en pobreza para la inmensa mayoría. ¿Cuál es entonces la solución? Pues una de las soluciones que ayudaría a paliar todos estos problemas, sería repartir la riqueza creada por los trabajadores, para que los incrementos de la productividad se repartieran, de tal modo que si una persona produce siete veces más que hace 50 años, esta persona debería trabajar, como mínimo, la mitad del tiempo, es decir, cuatro horas. Pero como decimos, son medidas que suponen una ruptura con el paradigma capitalista actual, y que por tanto, cuesta mucho trabajo hacer que se acepten mayoritariamente, sin una gran labor pedagógica y explicativa previa, y sin la asunción mayoritaria de una nueva escala de valores.

 

socialismo637.jpgLa idea es que si somos capaces como sociedad de producir todo lo que necesitamos en menos tiempo y con menos esfuerzo, es justo y necesario que esta capacidad se aproveche en beneficio de toda la sociedad. Pero el capitalismo no razona de esta forma, y legitima, por ejemplo, que después de haber entregado más de 100.000 millones de euros para el rescate de la banca, ésta despida al 20% de los trabajadores del sector. Pero vayamos a las cifras concretas: en el Estado Español, como nos confirman Óscar Simón y Alberto Alcázar, la media de producción por persona/año es de 64.000 euros. En cambio, el salario medio bruto es de unos 22.500 euros al año. Una reducción de la jornada laboral a 30 horas, por ejemplo, sin reducción de salario, haría que la producción por persona empleada fuera de 48.000 euros/año, es decir, a cada empresario le quedarían todavía 23.000 euros al año por persona. Por contra, se generarían unos cuatro millones de puestos de trabajo, lo que, al menos en primera instancia, permitiría volver a una tasa de paro del 5%, bastante más asumible. Se trata por tanto de una medida sencilla, que no necesita de grandes inversiones, y que ayudaría a millones de personas a poder llevar una vida digna, reinsertándose en el mercado laboral. Eso sí, redistribuyendo la riqueza generada por el trabajo. Pero la propuesta aporta también otros flecos y aspectos colaterales, que analizaremos en siguientes entregas.

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