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21 noviembre 2014 5 21 /11 /noviembre /2014 00:00

"Hoy, el asunto no es si el capitalismo podrá sobrevivir o no a esta crisis terminal. Si en poco tiempo no logramos poner freno a esta maquinaria de destrucción sistemática, lo que está en juego es la supervivencia de la Humanidad frente al colapso final del capitalismo"

(Edgardo Lander)

 

 

 

 

 

Ah, pero...¿existe ética en el capitalismo? Veamos: según la Wikipedia, la Ética es "una rama de la Filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir". Muy poco de estas cosas existen dentro del capitalismo, a no ser que nos refiramos a la moral de los defraudadores, a la virtud del expolio, al deber de hacerse rico, a la felicidad sustentada en lo material y al buen vivir a costa de los más débiles de la sociedad. Si podemos llamar ética a todo esto, sí, podemos concluir que el capitalismo está sujeto a cierto tipo de ética. ¿Acabamos aquí ya con todo el repertorio? No, esto podría ser el corolario, pero a su vez el capitalismo se despliega en otras características, propiedades y cualidades que lo definen. Vamos a comentar a continuación algunas de ellas, intentando fijarnos en la dimensión globalizada del sistema capitalista, que ya no afecta sólo a la propia estructura de los medios de producción, sino que se ha extendido también, gracias a la fuerza del pensamiento dominante, en todo un imaginario colectivo en torno a las actitudes, los objetivos y los comportamientos sociales.

 

etica_capitalismo1.jpgBásicamente, la ética de este capitalismo globalizado se nos presenta centrada en una competición constante. La competitividad es la propia razón de ser del sistema, que manifiesta y centra todas las actividades humanas pensadas en función de la competencia sin fin. La vida se nos muestra como una pura competición en todos los ámbitos, donde siempre existen vencedores y perdedores. El capitalismo hace descansar la responsabilidad de todo cuanto ocurra al individuo en él mismo, como motivación personal para su propia superación, y su predisposición a esa competencia de la que hablábamos. Cambian los sujetos políticos, se desvanece la democracia, se centra la actividad humana sobre el consumo, y todo se reduce a la evolución creciente de unas pocas variables macroeconómicas, que lo controlan todo. El dinero representa la materialización del bien común e individual. Todo se consagra a la posesión de bienes, riquezas y servicios, y se expresa a través del inmenso poder de las empresas, que cada vez controlan más la propia evolución de la economía.

 

etica_capitalismo2.jpgEl mercado domina toda la actividad económica, y se desplaza hacia actividades especulativas sin fin, que provocan el deterioro de la economía productiva, y contribuyen a la implantación de grandes desigualdades sociales. Todo es cuantificable, todo es canjeable y todo es medible en parámetros de coste y beneficio. Y sólo el crecimiento económico, manifestado a través de las grandes variables de la macroeconomía, importa de cara al progreso y al bienestar social. Al capitalismo no le importa el mundo de la legitimidad, del bien y el mal, de lo más o menos peligroso, de aquéllo que se destruye, de aquéllo que es público y común para toda la sociedad, sino que basa sus leyes y su comportamiento en la legalidad sustentada en los intereses de una minoría social que controla en su propio beneficio los destinos de la inmensa mayoría. Desde este punto de vista, todo es posible, todo puede llevarse a cabo mientras esté dentro de la legalidad, aunque vaya en contra de la moralidad y de la legitimidad. Se cierra el círculo a favor de los intereses de la clase dominante, ya que ella es la que tiene el poder de cambiar las leyes para favorecer sus propios intereses.

 

etica_capitalismo3.jpgSe enfrentan dos mundos antagónicos, resultantes de este planteamiento llevado a sus últimas consecuencias: de un lado, el de aquéllos que sufren hambre, necesidades perentorias que tienen que cubrir, agua, medicinas, vivienda, etc. De otro lado, el de aquéllos que, estando dentro de la inercia del mercado, no pueden dejar de consumir para mantener la dinámica del sistema. Se extiende el estado del miedo, y la sociedad es entendida como un conjunto de individuos aislados, atomizados, amenazados por el propio sistema capitalista, esclavos de su actividad laboral, con los mínimos recursos para poder sobrevivir, sin garantías de satisfacción de sus derechos fundamentales. El pensamiento dominante despliega más poder que nunca, recurriendo no sólo a las viejas herramientas de alienación mental, como las religiones, sino además a nuevas técnicas de enajenación masiva, como las redes sociales, los medios de comunicación, y el culto a la frivolidad, a la inmediatez, a la banalidad, provocando la ausencia de reflexión y mentalidad crítica.

 

etica_capitalismo4.jpgComo reforzamiento del mundo privado en detrimento de lo público, se instala incluso una perversa lógica capitalista sobre los ingresos y las rentas personales.  Como trabajador público, como representante de los intereses generales, los ciudadanos han de cobrar un sueldo moderado, más bien escaso, ya que su sueldo lo pagamos entre todos. Mientras, como trabajador de una empresa privada, los ciudadanos pueden ganar sin límites. De esta forma, lo privado se pone por encima de lo público, en una cruel escala de valores sociales que enfocan la rentabilidad privada sobre la pública, y desprestigian lo público en favor de lo privado. La conclusión es que lo público se presenta como medio para el desarrollo y fortalecimiento del interés privado, como son buena muestra de ello los innumerables casos de puerta giratoria, es decir, de personas que utilizan la tribuna pública para favorecer a empresas de las que luego formarán parte.

 

etica_capitalismo5.jpgEn su artículo "La concentración del poder", Gregorio Ubierna afirma lo siguiente: "Pero hay todavía otra nefasta medida que enriquece más a los más ricos e impide cualquier realización democrática: me estoy refiriendo a la legalización y fomento de la especulación. Todo se compra y se vende: papel (acciones), monedas (divisas), derechos, empresas, e incluso lo que no existe. La economía global ha convertido el mundo en un gigantesco casino en el que poder enriquecerse mediante la especulación con todo tipo de bienes y servicios, con la salud y con la misma vida de las personas...Todo se ha convertido en mercancía: las personas con su fuerza de trabajo o mano de obra que genera plusvalía; las monedas se compran y venden, con lo cual su valor queda en manos de los especuladores y no de los gobiernos; las propias empresas son objeto de compra-venta con fines especulativos y no productivos. Hay banqueros y especuladores de alto nivel que obtienen beneficios de miles de millones en operaciones realizadas en segundos, provocando previamente una situación favorable de manera artificial, utilizando informaciones privilegiadas mediante abuso de poder. Operaciones que están por encima del poder de los gobiernos o que incluso éstos mismos desconocen".

 

etica_capitalismo6.jpgEn todo ello se basa la ética del capitalismo globalizado, la era del terror impuesto por el gran capital. El gobierno de la sociedad capitalista gobierna para esas élites, para esa oligarquía económico-financiera, explotadora, que preconiza el desmantelamiento del Estado del Bienestar por inviable, secuestra la democracia, la vende al mejor postor, y legitima y perpetúa las desigualdades sociales. Se elevan en progresión geométrica la pobreza, la inseguridad, el desempleo, los embargos inmobiliarios, los recortes presupuestarios, y la mercantilización de la salud y de la educación, en un ataque sin fin a los derechos de la clase trabajadora. El capitalismo globalizado arrasa con la soberanía nacional, con los derechos humanos, con la ética, con la moralidad, corrompiendo y aniquilando todo lo que pueda estorbarle en su expansión global sin límites. En la esfera de la psicología social, se crean falsas necesidades, se tiende hacia un consumismo compulsivo, se convierte la miseria humana en entretenimiento colectivo, las guerras y las catástrofes causadas por los fenómenos naturales en programas de difusión masiva, se deforma la opinión pública, se banaliza la realidad, se da culto a la estupidez colectiva, lo que contribuye a instalar una especie de parálisis social mundial.

 

Con la eliminación de las fronteras comerciales, y mediante los Tratados de Libre Comercio, se ha convertido al mundo entero en un inmenso mercado, sin límites, para que circulen libremente todas las mercancías, servicios y productos, a bajo coste, donde los productores e industriales de los países del Tercer Mundo no pueden competir, y sus ciudadanos quedan fuera del sistema, abandonados a su suerte, en una especie de neocolonialismo esclavizante. Es una lucha que ha traspasado las fronteras nacionales, porque la expansión por todo el globo del capital financiero y de las empresas transnacionales garantiza que se imponen la injusticia mundial, ayudados por los organismos internacionales que lo apoyan, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. No sabemos dónde nos llevará esta antiética globalizada del capitalismo transnacional. Seguramente, si no somos capaces de revertir la expansión capitalista desde los ámbitos nacionales, y en foros internacionales después, la defunción del capitalismo será provocada por una Tercera Guerra Mundial (entendida, esta vez sí, como una guerra global) o por una crisis financiera internacional, de mayor envergadura que las anteriores. El único interrogante es saber cuándo ocurrirá.

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20 noviembre 2014 4 20 /11 /noviembre /2014 00:00

"Nosotros, la Izquierda, entendemos por democracia un orden social en el que priman los intereses de la mayoría. Una definición muy sencilla, que parte del movimiento mismo: define a la democracia a partir de sus resultados, no de su forma. Por desgracia, estamos acostumbrados a definir las cosas a partir de su forma: para este caso, que cada tanto tiempo vamos a las urnas. No, la democracia tiene que ser definida por sus resultados. En una sociedad en la que los salarios reales caen desde hace años, en que las pensiones se reducen desde hace años, en que las prestaciones sociales se recortan desde hace años, no gobierna ninguna democracia según lo que hemos definido, porque la democracia se define por sus resultados y no sólo por las formas"

(Oskar Lafontaine)

 

 

 

 

objetivo_democracia71.jpgPero para que esta democracia sin reservas, esta democracia participativa pueda desarrollarse, el pueblo ha de tener la cultura necesaria para ello. Al usar la palabra "cultura" no queremos decir que sólo el pueblo culto e ilustrado tenga derecho o posibilidad de ejercer la participación en los asuntos públicos, sino que, simplemente, el pueblo ha de estar acostumbrado, ha de poseer la necesaria mentalización, ha de estar concienciado y habituado a la participación en las decisiones públicas, en los asuntos de su comunidad. Y todo ello no es tan fácil ni ocurre de forma tan directa. En primer lugar, los casi 40 años de dictadura franquista, y en segundo lugar esta democracia limitada, junto con el desarrollo del propio sistema capitalista, han imbuido al pueblo español en la más absoluta apatía sobre la participación en los asuntos públicos, a lo cual ha contribuido también sin duda el descrédito de la política, o mejor dicho, de los políticos al uso que nos han gobernado durante este último período histórico. En este sentido, la corrupción ha ido creando también un cierto caldo de cultivo antagónico a la predisposición popular hacia los procesos participativos, de tal forma que se ha creado como una conciencia anti-participación en los asuntos públicos, amparada desde el propio sistema.

 

objetivo_democracia72.jpgEsos casi 40 años de dictadura represiva y criminal, bajo una ideología totalizadora, hicieron mucho daño a la mentalidad popular, que se acostumbró a la desidia y a la apatía sobre los asuntos públicos, con la mente puesta únicamente en sobrevivir, y en no protestar demasiado. La Transición que nos trajo la actual democracia abrió un poco la mentalidad del pueblo, pero aún sí, no disponemos a nivel general del nivel de conciencia ciudadana que sería deseable, ni de la suficiente organización de la sociedad civil, como para que se puedan ejecutar y abrir nuevas vías y cauces de participación popular. Éste quizá sería el objetivo más inmediato, en cuanto el régimen político cambiara hacia una mayor apertura democrática que la que poseemos ahora. Es decir, primero nos habríamos de dotar de un contexto de participación política de mayores posibilidades, más abierto, más completo, más capaz de otorgar al pueblo la participación directa, y por otro, habríamos de ser capaces de construir el tejido social necesario para canalizar dichas vías de participación. Estamos por tanto aún muy lejos de este escenario, sólo hay que observar nuestra realidad más directa, para comprobar que no sólo no estamos preparados mediante la oportuna organización y concienciación, sino que nuestros actuales gobernantes tienen auténtica "alergia" a convocar procesos de participación popular (obsérvense los recientes casos de los referémdum catalán y canario, ambos por distintos temas, y ambos tajantemente rechazados por el Gobierno y los Tribunales de alto rango).

 

objetivo_democracia73.jpgUna mayor participación directa y popular en los asuntos públicos, tanto los cotidianos como los de alto nivel, facilitaría no sólo la profundización en los procesos democráticos y organizativos, sino que también contribuiría a eliminar (casi) totalmente la posibilidad de que pudieran existir focos de corrupción y nepotismo. No obstante, estas imprescindibles declaraciones de intenciones han de conjugarse adaptando esta capacidad de participación de la ciudadanía a los tiempos actuales, de manera que sea posible compaginarla con los quehaceres diarios, con las obligaciones laborales y familiares, con las tareas privadas y públicas, sin que suponga sobrecarga alguna (ni temporal ni de responsabilidades) de cara al conjunto de la ciudadanía. No obstante, desde el momento en que se comprendiera realmente la importancia de la toma de decisiones compartida, desde el momento en que fuéramos tomando conciencia de la necesidad de la participación popular masiva, también nos acostumbraríamos a verlo como algo normal, y transcurrido cierto tiempo, incluso, no entenderíamos una sociedad sin dichos mecanismos de decisión colegiada, y de participación ciudadana. En artículos anteriores de esta serie hemos mencionado el trabajo de Juan Carlos Calomarde, que nos presenta su propuesta basada en el antiguo modelo de la democracia ateniense, del cual vamos a ir rescatando algunos pasajes.

 

objetivo_democracia74.jpgVamos pues a echar un rápido vistazo al sistema democrático de la antigua polis griega, para luego comentar cómo podríamos trasladar algunas de sus normas de funcionamiento e Instituciones a nuestros días. La democracia ateniense tiene muchos elementos rescatables, por lo cual es interesante, indispensable incluso, fijarnos en ella si pretendemos articular un modelo de democracia directa para la actualidad. En aquéllas calendas, los ciudadanos/as atenienses lograron una participación en los asuntos de su ente político (polis), muy pocas veces igualada en el largo camino que los humanos han recorrido hasta hoy. Sus peculiares Instituciones, con el predominio de su Asamblea (Ekklesía), y sus mecanismos para dificultar la aparición de cualquier atisbo de corrupción, merecen ser estudiados con detenimiento como inspiración para futuros regímenes. No obstante, hay algo todavía más importante que los elementos de su sistema político, que son los tres principios sobre los que se asentó su democracia. El primero de ellos, la Isonomía, exigía la igualdad de todos ante la ley, sin ella el sistema habría sido injusto, porque la ley habría afectado a los ciudadanos/as de manera discriminatoria. Por su parte, la Isegoría proclamaba la igualdad de la palabra en la Asamblea, sin este atributo no todos podrían haber intervenido en las mismas condiciones. En último lugar, la Eunomia abogaba por la promulgación de buenas leyes, necesarias para cualquier sistema que aspire a ser duradero. Asímismo, estos tres principios eran armonizados a través de otro: la Isocracia, que significa "igualdad en el poder", lo que nos indica la manera en la que en Atenas, los ciudadanos/as tenían acceso al poder público. No en vano fue llamado el "Gobierno de los iguales". Continuaremos en siguientes entregas.

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19 noviembre 2014 3 19 /11 /noviembre /2014 00:00

    "Sin memoria y sin República no hay esperanza. Los pueblos de nuestra vieja y querida patria están despertando. Apoyemos el clamor que se alza desde las calles y plazas reclamando pan, techo y trabajo"

(Manuel Ruiz Robles, Colectivo ANEMOI)

 

 

 

 

Rescato a continuación uno de los párrafos de un artículo de Paco Azanza, publicado en su Blog "Baraguá" cuando afirma sobre el régimen surgido de la Transición: "Así se entiende que desde 1977 a esta parte [el régimen] acumule 350 muertos, más de 30.000 detenidos, 5.000 prisioneros, 7.000 torturados y varios desaparecidos; que el Comité de Derechos Humanos de la ONU llame la atención al Gobierno [de Rodríguez Zapatero, extrapolable al de Rajoy] por las torturas practicadas en las dependencias policiales, e insta a que suprima la legislación que permite el régimen de incomunicación de los detenidos que facilita dichas torturas. Así se entiende que, por el mero hecho de guardar silencio, se ilegalicen partidos y se encarcele a sus dirigentes; que se secuestren revistas, y se cierren periódicos y emisoras de radio. Así se entiende que, mientras ex Presidentes y otros ex altos cargos cobran sueldos vitalicios, el desempleo en todo el Estado afecte a casi cinco millones de personas [hemos actualizado el dato, el original se refería a tres]".

 

republica_queremos161.jpgY continúa: "Así se entiende que un ex Presidente del Gobierno (Aznar) se involucre en una guerra ilegal (Irak) y no sea juzgado; sin olvidar que el Jefe del Estado y máximo responsable militar del ibérico país difícilmente pudo estar al margen de la decisión invasora. Así se entiende que otro ex Presidente del Gobierno (Rodríguez Zapatero) defendiese en la Cumbre Iberoamericana de Chile (2007) el modelo neoliberal que tanto sufrimiento está causando en toda América Latina, con el perverso propósito de favorecer a las empresas españolas (a la oligarquía que él representa), y que exigiese respeto para un fascista y criminal (Aznar) que no respeta a nadie. Así se entiende que el único Jefe de Estado de toda aquélla Cumbre que nunca ha sido elegido por su pueblo (Juan Carlos de Borbón) mandara callar a quien sí lo ha sido y utiliza la verdad y la palabra para defender su legítima causa, la de los pobres...".

 

republica_queremos162.jpgDe todas estas cosas hay que concienciar a las personas en nuestro país, de la necesidad de la República, justamente porque tenemos necesidad de un mayor entorno democrático, de un mayor contexto de redistribución de la riqueza, de una mayor justicia social, de un mayor equilibrio entre la distribución de rentas, de una mayor garantía de cumplimiento de los Derechos Humanos básicos y fundamentales. Por tanto, hay que centrarse sobre todo en esta idea de necesidad y para ello hay que denunciar clara y concretamente los defectos y limitaciones de nuestra "democracia", hay que denunciar las graves deficiencias democráticas que sufrimos, y hay que denunciar las graves carencias del sistema monárquico actual (una Constitución que pone al Jefe del Estado por encima de la ley, falta de separación e independencia de poderes, falta de libertad de expresión, existencia de tortura y malos tratos policiales, Jefatura del Estado no sujeta a ningún control, corrupción generalizada por falta de controles y transparencia de los cargos públicos, de su patrimonio, de sus actividades, de sus viajes, de sus privilegios, justicia que protege a los poderosos y se ceba con los más débiles, incumplimiento de los derechos sociales reconocidos en la Constitución, etc., etc., etc.).

 

Hay que hacer ver a la ciudadanía los auténticos motivos por los que las cosas no funcionan, hay que hacerle ver y demostrarle que las ramas del árbol están podridas justamente porque lo está el mismo tronco, hay que hacerle ver y propagar a los cuatro vientos que no puede esperarse justicia de un sistema cuya Ley de Leyes ya es profundamente injusta porque atenta contra el principio básico de igualdad ante la propia Ley de todos los ciudadanos/as. Hay que hacerle ver que no podemos aspirar a disfrutar de trabajo o vivienda dignos si la estructura básica del Estado en que vivimos lo impide, pero lo impide de forma estructural y generalizada, si tenemos una Constitución que concede una exagerada prioridad a los derechos "secundarios" de unos pocos (como el derecho a la propiedad privada o a la libertad empresarial) frente a los derechos básicos de una inmensa mayoría social (como la vivienda, el trabajo, la sanidad, la educación, las pensiones, la dependencia, etc.).

 

republica_queremos163.jpgHay que explicar la situación actual como un correlato y consecuencia lógica de los puntales del propio sistema. Hay que hacerle ver al conjunto de la ciudadanía que el sistema está corrompido hasta las propias entrañas, que la corrupción no son un conjunto de casos aislados y puntuales, sino que el propio sistema, de forma estructural, tolera y ampara la corrupción en su propio seno. Todo esto ya lo estamos haciendo, en la calle, desde tribunas como este Blog, en las protestas, en los artículos, en las firmas populares, en las movilizaciones ciudadanas, pero aún hemos de hacerlo más. Aún hemos de llegar a muchas más personas, de toda suerte de condiciones y circunstancias, para que el mensaje cale justamente en esa maltratada mayoría social capaz de provocar el gran cambio. Y de esta forma, construir ese contrapoder ciudadano que, constituido como sujeto político soberano, se alza ante los poderes fácticos y reclama otro sistema político y social más justo para todos.

 

republica queremos164Y podamos alcanzar entonces la República que queremos, podamos construir una nueva sociedad bajo otros mimbres, con otros objetivos, desde otros valores. En una primera etapa, en la etapa inicial de construcción de dicha República, hay que evitar poner "apellidos" a ésta, hay que evitar etiquetarla, porque dichos adjetivos, apellidos o calificativos sólo pueden confundir y entorpecer el proceso. Por tanto, al principio hay que reivindicar la República sin más. Y ello porque hay que evitar los sectarismos y las divisiones, las confusiones, el miedo y la división social ante el hecho fundamental de romper con el actual régimen, sino de construir una nueva sociedad. Si no lo hacemos así, sólo le estaremos dando excusas al enemigo (la clase dominante) para desprestigiar la causa, para meter miedo a la sociedad, en el sentido de que a la Monarquía actual sólo puede sucederle el caos. Fijaos cómo esta misma estrategia ya está empleándose ante el temor de la irrupción de la nueva fuerza política Podemos.

 

Pero no nos dejemos engañar. La República no puede dar miedo, no puede dar imagen de caos, sino que debe ser vista por el pueblo, por el conjunto de la sociedad, como una necesidad, como una exigencia democrática, de avanzar en su desarrollo, de perfeccionar su funcionamiento, de asentar sus garantías, y por tanto de mejorar las condiciones de vida de las personas, después de acabar con un régimen monárquico impuesto por una anterior dictadura, sujeto a graves déficits democráticos. El movimiento republicano debe ser percibido como un movimiento popular, democrático, pacífico, tranquilo, sosegado, paciente, pero inflexible, determinista, seguro, decidido, realista, centrado en superar el presente y en construir un futuro mejor para toda la sociedad. Sólo del pleno convencimiento de esta necesidad surgirá la voz y la fuerza popular necesarias para derrocar al actual régimen, que podemos tildar de "segunda restauración borbónica", e implantar la Tercera República en nuestro país. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 noviembre 2014 2 18 /11 /noviembre /2014 00:00

"Cuando la ley y la moral se contradicen una a otra, el ciudadano confronta la cruel alternativa de perder su sentido moral o perder su respeto por la ley"

(Frédéric Bastiat)

 

 

 

 

   

puerta_giratoria1.jpgMucho se viene hablando sobre la expresión, la idea y el concepto de "puerta giratoria", en el que vamos a insistir en el presente artículo, sobre todo para aclarar las tremendas implicaciones que este concepto alberga. Podríamos decir que, básicamente, lo que se conoce como "puerta giratoria" es un mecanismo de perversión y prostitución de la política, consistente en permitir la alternancia sin ninguna limitación de los dirigentes públicos en ámbitos privados, y viceversa, esto es, de los dirigentes del mundo de la empresa privada en el ámbito de lo público. Por ejemplo, consiste en hacer Ministro de Sanidad a un dirigente de un holding farmacéutico, o Ministro de Fomento a un Consejero Delegado de empresas constructoras, o Director General de Energía a un Presidente de la patronal de empresas energéticas. Y a la finalización de su mandato público, estos personajes volverían de nuevo a sus respectivos cargos en la empresa privada, naturalmente de los mismos sectores (o sectores afines) a aquéllos sobre los cuales legislaron o tuvieron responsabilidades durante su etapa pública.

 

puerta_giratoria2.jpgParece ser que es término que acuñaron los norteamericanos ("revolving doors"), para permitir, de forma legal, pasar por la política durante un tiempo para llevar a cabo cambios en la legislación vigente en determinados sectores, para que se adaptase lo mejor posible a las necesidades (léase intereses) de determinadas empresas privadas (normalmente grandes compañías transnacionales), y luego, una vez fuera del ámbito público, pasar a formar parte de estas últimas, aprovechándose de los cambios por ellos dirigidos durante su etapa pública. De esta forma, no sólo se aseguran un futuro en el sector en cuestión, sino un futuro muy bien remunerado, en agradecimiento de dichas empresas por su inestimable ayuda y colaboración. La industria farmacéutica y el sector financiero suelen estar a la cabeza en el ránking de sectores favorecidos por las puertas giratorias, aunque es una lista que aumenta constantemente, gracias a la incesante aparición de lobbies o grupos de presión (asociaciones de representantes de estas mismas empresas del sector), que son los que "recomiendan" a los políticos justamente la política que hay que hacer en beneficio de la sociedad, es decir, de "su" sociedad.

 

puerta_giratoria3.jpg¿Existe este fenómeno en nuestro país? Pues basta un somero repaso a los Consejos de Administracióin de las grandes multinacionales, esas que exportan con tanto orgullo patrio la denominada "Marca España", para comprobar que la lista es interminable: José María Aznar (Endesa), Felipe González (Gas Natural), Elena Salgado (Chilectra, filial chilena de Endesa), Miquel Roca (Endesa, Abertis), Eduardo Zaplana (Telefónica), Ángel Acebes (Iberdrola), Abel Matutes (Banco Santander), y un larguísimo etcétera. Quizá el caso más paradigmático sea el de Rodrigo Rato, ex Ministro de Economía con Aznar, que también pasó por el Santander, Lazard, Mapfre, IAG, Telefónica o Bankia, después de haber sido dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Como aún debía pensar el señor Rato que ganaba poco, también es uno de los tres imputados, junto a Miguel Blesa e Ildefonso Sánchez Barcoj, en el llamado caso de las "Tarjetas Black" de Caja Madrid. Como vemos, todo un personaje, que dirigió durante algunos años el Ministerio de Economía. Pero su sustituto con el Gobierno de Rajoy no le va a la zaga, pues el señor Luis de Guindos es también otro caso de libro de puerta giratoria, que llega al Ministerio después de haber pasado por la Dirección para Europa de Lehman Brothers (cuya caída en 2008 precipitó la crisis), o ser Consejero de PWC (PriceWaterHouseCoopers), una consultora internacional que, entre otras varias tropelías, fue la responsable de negociar pactos para que terceras empresas eludieran impuestos en Luxemburgo, en tiempos de la presidencia de Jean Claude Juncker, el actual Presidente de la Comisión Europea. Como puede comprobarse, un excelente puzzle, perfectamente ilustrativo de hasta dónde llega la perversión actual de la política.

 

puerta_giratoria4.jpgLa más curiosa es la labor de Consejero, porque claro, se consolida la figura de una persona que no tiene porqué tener ni idea del sector en cuestión, pero a la cual las empresas fichan para beneficiarse de sus contactos, de sus relaciones y de sus influencias, pagando sueldos astronómicos básicamente por no hacer nada, más que pronunciar algunas conferencias en foros internacionales, o reunirse varias veces al año para dictar las políticas "estratégicas" de dicha compañía. Casos en España de puerta giratoria de manual lo han desempeñado algunos cargos de la Comunidad de Madrid en tiempos de Esperanza Aguirre, como el ex Consejero de Sanidad Juan José Güemes, responsable de privatizar (ellos lo llaman bajo el eufemismo "externalizar") la gestión clínica de los laboratorios de los hospitales públicos de la Comunidad madrileña durante su gestión, para después pasar a ser un alto directivo de las mismas empresas privadas a las cuales había ido a parar dicha "externalización". El mecanismo de las puertas giratorias tiene mucho que ver, a poco que ampliemos nuestro enfoque, con la corrupción, y en el fondo, es una pieza sustancial de la propia ideología neoliberal, en el sentido de poder legislar siempre en beneficio del sector privado, y en detrimento del sector público, al que quieren adelgazar constantemente.

 

puerta_giratoria7.jpgLa puerta giratoria gira en ambos sentidos, pero ¿quién es siempre el ámbito más perjudicado? Por tanto, se trata de un mecanismo que pervierte la propia esencia de la política como servicio público, pues permiten de forma legal y encubierta que se practique un saqueo y un expolio del sector público en toda regla, una transferencia de competencias y capacidades del sector público hacia el sector privado, representando un mecanismo de transferencia de poder, empleo y recursos, que está estratégicamente dirigido por la ola neoliberal como uno de sus principales puntales. ¿Cómo podemos contrarrestar este fenómeno? Pues evidentemente, restringiendo las leyes actuales, e incluso creando nuevas leyes que potencien el valor de lo público respecto a lo privado, y que prohíban expresamente que se den este tipo de situaciones. ¿No es posible que alguien procedente del sector privado desee, al cabo del tiempo, de forma honesta, trabajar en el ámbito público? Claro que sí. ¿No es posible a la inversa que alguien que trabajó hace tiempo en el sector público, desee hacerlo después de un tiempo de una forma honesta en el sector privado? También. Evidentemente, estas legítimas opciones no se pueden prohibir, pero sí la posibilidad clara de que la puerta giratoria cumpla su función. Para ello, lo que debemos hacer es ampliar los plazos de forma razonable, por ejemplo a 10 años (en vez de los 2 años actuales), para que se diluya en el tiempo el posible efecto de la puerta giratoria. Pero además, ampliarlo en ambos sentido del posible "giro" de la puerta, porque claro, la pregunta básica es...¿para qué diablos se mete un empresario en política? Y evidentemente, es una posibilidad permitida no sólo en nuestro país, sino en prácticamente todos los países del mundo.

 

puerta_giratoria6.jpg¿Alguien se cree que una persona que ha estado al frente, u obteniendo beneficios del mundo privado hasta hace tres días, de repente sienta la imperiosa necesidad de dedicarse al ámbito público, para favorecer los intereses generales de toda la sociedad? Pues parece que no. Más bien lo que parece es que, si lo hace, será para aprovecharse de su presencia y responsabilidad en el sector público, de tal forma que su paso por el mismo se convierta en un cúmulo de nuevas ventajas y posibilidades para el mundo de la empresa privada del cual proviene, y al cual piensa regresar en cuanto termine su mandato político. Y esto es lo que no se puede permitir. Precisamente por eso desde la ideología neoliberal se desprestigia la política como actividad en sí misma, y se difunde la idea de que los políticos deben haber trabajado en empresas privadas, para "demostrar" su cualificación y poder dedicarse a lo público. Pero detrás de estos supuestos "certificados de profesionalidad", lo que se esconde es una infravaloración del ámbito público, y una rendición de culto a los mercados y al mundo de la empresa privada, que es la que les paga y les da poder, riqueza e influencias, y a la cual deben servir en última instancia. Aquí reside la perversión de la puerta giratoria. La conclusión está clara: no se deben permitir injerencias del mundo del sector privado en el sector público, que es el objetivo básico y prioritario que persiguen las puertas giratorias. Por tanto, la solución es establecer una especie de "inhabilitación" o "incompatibilidad" para desempeñar cargos entre una actividad pública y una privada del mismo sector o sectores afines.

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17 noviembre 2014 1 17 /11 /noviembre /2014 00:00

"Si cuido a los pobres me llaman santo; si pregunto porqué son pobres, me llaman comunista"

(Hélder Cámara)

 

 

 

 

Necesitamos no sólo preguntar porqué son pobres, característica estructural del capitalismo que ya hemos expuesto, sino también transformar la sociedad para que dichas diferencias sociales dejen de existir. Con ello no queremos decir que queramos una sociedad plana en todos los sentidos, donde todo el mundo gane lo mismo, se dedique a lo mismo, o tenga las mismas aspiraciones. Lo que perseguimos es eliminar las tremendas desigualdades sociales existentes, y proporcionar a toda la ciudadanía las condiciones básicas necesarias para una vida digna. Y tenemos claro, como estamos viendo, que una transformación fundamental para conseguirlo es la planificación democrática de la economía. Por tanto, la primera idea que debemos tener clara para elaborar una alternativa a la crisis es que se debe conseguir la transformación de la sociedad para alcanzar la nacionalización de las grandes empresas. Con ello se trata de proporcionar un carácter social, en lugar de privado, y someter a control democrático algo que ya es fruto de una labor social de millones de trabajadores/as y que afecta a la vida de toda la sociedad.

 

socialismo481.jpgEmpresas como las energéticas, del agua, de los transportes públicos, de las telecomunicaciones, de la banca, de la alimentación, y un largo etcétera, controlan y hacen depender hoy día la vida de millones de personas, no sólo en nuestro país, sino en muchos otros. Porque además, dichas empresas se han convertido en auténticos monstruos transnacionales, con un inmenso capital fraccionado por todo el mundo, y accionistas (terceras empresas y particulares) nacionales y extranjeros. Y está claro que estamos hablando de servicios completamente básicos y fundamentales como para que estén en manos privadas...¿o es lógico que la alimentación de las personas, o su posibilidad de disponer de electricidad en sus hogares o empresas, o los ahorros de toda su vida, estén en manos privadas, sujetos a los vaivenes e inestabilidades de los mercados? Rotundamente NO. Pero claro, en cuanto mencionamos estos asuntos, los acólitos defensores a ultranza del neoliberalismo nos sacan lo que ellos entienden que son los "trapos sucios" de la izquierda, es decir, las nefastas experiencias o intentos del pasado. De entrada, la historia nunca es como nos la cuentan desde la clase dominante. Es cierto que la experiencia de la antigua U.R.S.S. fracasó. Pero los fracasos concretos no invalidan las tesis, así que lo que debemos hacer es analizar profundamente los errores que se cometieron por parte de sus protagonistas, para no volverlos a reproducir en el futuro.

 

socialismo482.jpgDe ella (de la experiencia de la U.R.S.S.) hemos aprendido que no basta con nacionalizar las fuerzas productivas, sino que además, hay que garantizar el control democrático de las mismas, para evitar que surja un monstruo burocrático que ahogue la economía y a toda la sociedad. Si sólo nos limitáramos a cambiar la propiedad privada de dichas empresas a propiedad social (del Estado) podría volver a ser gestionada, en vez de para el interés general, para el interés particular de dichos políticos o funcionarios. Por tanto, la clave está no sólo en la propiedad pública de dichos sectores, sino en la gestión democrática de los mismos por parte de toda la sociedad. Siguiendo con el ejemplo de la antigua U.R.S.S., no deja de ser curioso que la mayoría de los nuevos capitalistas rusos sean antiguos burócratas de la época estalinista, lo que demuestra que han pasado de gestores privilegiados de las fuerzas productivas, a ser directamente sus dueños. Por tanto, socialismo y control democrático de la economía y la sociedad deben ir unidos, o ambos fracasarán estrepitosamente, como ha ocurrido en épocas pasadas, épocas y fracasos que la actual oligarquía se encarga de traernos a nuestra memoria cada vez que se plantea recuperar el socialismo o el comunismo como modelos de sociedad.

 

socialismo483.jpgDe esta forma, si los trabajadores comprueban que la dictadura del empresariado ha sido sustituida por la dictadura de nuevos burócratas privilegiados, el socialismo no podrá funcionar. Tendremos por tanto que garantizar el control real y cotidiano de las empresas, la eliminación de privilegios salariales, la limitación de mandatos en los puestos directivos, y toda una serie de medidas de control democráticos, al igual que en el resto de la sociedad, si queremos que la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía tenga éxito, y alcance su verdadero objetivo, que no es otro que garantizar la riqueza colectiva e igualitaria de la sociedad a la que sirven. Pero por supuesto, no basta sólo con esta medida. Hoy día, la enorme productividad del trabajo y la incorporación al mismo de la mujer, a la que (dicho sea de paso, aunque deberemos detenernos más en su momento) debemos garantizar las mismas condiciones laborales que a los hombres, unido a la incorporación masiva al mundo del empleo de toda la masa laboral inactiva (personas en situación de desempleo, o condenados al subempleo perpetuo), permitiría generalizar una jornada laboral reducida, sin pérdida de salario, de tal forma que la participación en el control de la sociedad, en la actividad y participación política y democrática en el mejor sentido de la expresión, sería algo al alcance de todos.

 

socialismo484.jpgBajo el capitalismo, ya lo hemos visto, el aumento de la productividad no libera al ser humano de la explotación, sino que únicamente contribuye a engordar la cuenta de resultados del empresario, y la tendencia conduce a reducir plantillas (con todos los beneplácitos legales) para poder explotarlas más intensamente, en toda una serie de prácticas de auténtico "terrorismo empresarial". Las largas jornadas de trabajo son un obstáculo a la participación democrática en la sociedad (incluso son un obstáculo para el propio cultivo y disfrute personal de la clase trabajadora), pero esta tendencia debe ser reconducida. Porque además, las nuevas Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC) permitirían interconectar toda la economía y harían posible que toda la ciudadanía pudierar participar activamente, con suficiente información, en la toma de decisiones sobre todos los asuntos que les atañen. Estamos haciendo una revisión de todas estas posibilidades en nuestra serie de artículos "Objetivo: Democracia", que recomiendo a los lectores. Los mismos mecanismos que hoy día utilizan las grandes empresas para su gestión interna, así como los sistemas financieros que dominan al conjunto de la economía, servirían al conjunto de la sociedad para controlar el buen funcionamiento de los grandes sectores productivos de la economía real. Por tanto, hemos de concluir sin ningún género de dudas que se dan las condiciones para, en lo que a los grandes sectores productivos se refiere, sustituir el mecanismo de mercado para la asignación de los recursos, por una planificación democrática, por una administración racional, controlada y social de los recursos. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 noviembre 2014 5 14 /11 /noviembre /2014 00:00

"La crisis energética y la crisis alimentaria, entre otras provocadas contra los pueblos, se agudizan, el capitalismo sigue pisoteando impunemente todos los límites, y para asegurarse más negociados, EE.UU. impuso su lógica bélica en el Consejo de Seguridad de la ONU, en complicidad con la OTAN, también brazo armado del capitalismo. Además, la lógica bélica y su estética del horror, perfeccionan su "relato" con armas de guerra ideológico-psicológica travestidas como "transnacionales de la comunicación". Ahí fabrican miedo y mentiras con la bendición del "Consejo de Seguridad" de la ONU y pavimentan las autopistas del crimen por donde se pasea la OTAN"

(Fernando Buen Abad Domínguez)

 

 

 

 

 

Otro capítulo de las "hazañas" bélicas de EE.UU. en su historia reciente fue Afganistán. Al igual que en el resto de sus otros frentes, que venimos contando en esta serie de artículos, el balance fueron innumerables muertos, extensión de la pobreza y de la corrupción, caos de un Estado fallido, y ascenso de los talibanes, los grupos tribales más horrendos y fundamentalistas. A principios de 2014 aún quedaban en tierras afganas alrededor de 38.000 soldados estadounidenses y 5.200 británicos, con la promesa de retirarse del país antes de que finalice el año. El coste total de la guerra, desde 2001, la reconstrucción y la ayuda durante el mismo período fue de 641.700 millones de dólares, según el Centro de Estudios Estratéticos e Internacionales de Washington. Pues aún con estos "logros" de la guerra, actualmente las cifras del propio Gobierno afgano revelan que un 60% de los niños están desnutridos y que sólo un 27% de los afganos tiene acceso a agua potable. Muchos sobreviven sólo gracias a las remesas que reciben de los parientes que trabajan en el extranjero, o bien mediante el narcotráfico, que representa cerca del 15% del PIB de Afganistán.

 

estado_guerra_permanente_131.jpgY es que, al igual que en otros muchos episodios de los conflictos bélicos estadounidenses, después de 12 años de "intervención" norteamericana en aquél país, se ha terminado en un total fracaso. Los grupos talibanes no han sido derrotados, operan en todas partes del país, e incluso están listos para tomar el poder en algunas provincias en cuanto las tropas extranjeras partan a sus respectivos países. De esta forma, la nueva élite post-talibanes, formada al hilo de la intervención norteamericana, se caracteriza por una mezcla infernal de un sistema de señores de la guerra fanáticos del Islam yihadista. Por su parte, los procesos electorales son totalmente fraudulentos, e incluso se han expulsado del país las organizaciones internacionales encargadas de su vigilancia. Como siempre, todo este caos proviene de la tremenda ignorancia sobre la realidad de la sociedad afgana que todos los países y gobiernos occidentales poseen, unido a la arrogancia de las grandes potencias (norteamericana y británica, en este caso), lo que provoca que después de la marcha de las tropas extranjeras, el país quede sujeto a una era de anárquico pillaje, crueldad y vandalismo aún peores que antes de las intervenciones. Y como siempre, todo se lo debemos a EE.UU., que no puede sobrevivir en el mundo sin su estado de guerra permanente.

 

estado_guerra_permanente_132.jpgY desde 1999 (año de la llegada al poder de Hugo Chávez) hasta nuestros días, el mayor frente de "batalla ideológica" que los EE.UU. mantienen en su llamado "patio trasero", es decir, América Latina, es Venezuela. "Aún huele a azufre", aseguraba el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías en la tribuna de la Asamblea General de la ONU, después del discurso de George W. Bush en ese mismo foro. Y es que el establishment norteamericano no soporta (al igual que le ocurre con Cuba, sometida a más de medio siglo de bloqueo) que puedan existir regímenes anticapitalistas en el resto del mundo, que puedan hacerle sombra y demostrar que otro mundo es posible. Desde las primeras experiencias de la revolución bolivariana llevadas a cabo por Chávez, hasta los tiempos actuales con el Presidente Nicolás Maduro, que continúa su línea, los intentos de derrocamiento del gobierno venezolano han sido incesantes, y afortunadamente infructuosos. Ni qué decir tiene que la inteligencia estadounidense está detrás de todas las estrategicas locales (la oposición venezolana) e internacionales (el descrédito mediático) al que se ve sometido el legítimo gobierno de Venezuela. Los fascistas venezolanos no se rinden, continúan a la ofensiva, respaldados con el apoyo de Washington y de una amplia franja de la clase media y alta de Venezuela, así como de los representantes de las grandes empresas transnacionales que operan o tienen sede allí.

 

estado_guerra_permanente_133.jpgLa hostilidad norteamericana hacia el gobierno bolivariano se despliega en dos facetas: de un lado, como decimos, una campaña mediática internacional, donde los medios voceros del capitalismo y del imperialismo yanqui criminalizan al Presidente Maduro y a su Gobierno, insultándolo gravemente y difundiendo una execrable imagen del mismo, como si fuera una dictadura sangrienta y represiva. De otro lado, financiando a la guerrilla opositora local, a sus dirigentes y a sus medios, y a las empresas privadas instaladas en Venezuela, para que no cesen en sus actos violentos para desestabilizar al país, y así poder derrocar al gobierno. El tipo de fascismo existente en Venezuela es altamente dependiente del imperialismo estadounidense y de sus aliados, los caudillos militares colombianos. Están coordinados por todos ellos, y actúan bajo sus órdenes. Su intención no es más que destruir las Instituciones y los procedimientos democráticos venezolanos, de los que también se sirven como medios propagandísticos, para ganar espacio político, y difundir sus falsedades sobre el nivel de vida de la población. Las pandillas armadas combinan el terror en las calles con los procesos electorales, para ganar el poder estatal. Todo ello, como decimos, ocultando los tremendos logros y avances sociales de un gobierno popular, que ha casi erradicado el analfabetismo, y ha aumentado las posibilidades de la clase trabajadora.

 

estado_guerra_permanente_134.jpgLos fascistas son una fuerza organizada. Su financiación, armamento, logística, estrategia y acciones están escrupulosamente planificadas. Sus acciones no son espontáneas, ni son fruto de la respuesta popular a una represión gubernamental, como vocean  los medios imperialistas por todo el mundo. Su forma de operar consiste en reunir a diferentes corrientes cruzadas de grupos violentos, combinando frecuentemente profesionales de derecha, pandilleros de delincuentes a gran escala y traficantes de droga (especialmente en las zonas fronterizas), grupos paramilitares, mercenarios y conocidos delincuentes. Ellos constituyen la avanzada fascista, financiada por los principales especuladores con el tipo de cambio, protegidos por autoridades locales, y amparados por los inversionistas extranjeros y los representantes de las grandes empresas transnacionales. Por su parte, los burócratas universitarios de alto rango también mueven su cantera estudiantil. Todo lo cual forma un caldo de cultivo que emite bastante ruido, y es capaz de desestabilizar la normal convivencia ciudadana, de tal forma que sus decibelios hagan eco en la prensa burguesa internacional. Pero no nos engañemos: toda esta pléyade de delincuentes, criminales y terroristas hayan un terreno común bajo la protección política de los Estados Unidos, cuyo gobierno está firmemente empeñado en derrocar a la revolución bolivariana.

 

estado_guerra_permanente_135.jpgY los ataques son siempre torpedos a la línea de flotación de las Instituciones que garantizan y protegen los derechos de la clase trabajadora: por ejemplo, destruyen clínicas de salud para los pobres, escuelas públicas y centros de alfabetización de adultos en los barrios, las tiendas de comida subsidiadas por el Estado, o el sistema de transporte público. De esta forma, al destruir la infraestructura de la red de bienestar social, de la cual es beneficiaria toda la clase trabajadora, los fascistas intentan romper el vínculo social existente entre el gobierno y el pueblo venezolano. Los continuos asesinatos, ataques violentos y amenazas contra funcionarios públicos, el uso de artefactos incendiarios contra edificios y transporte público tienen por objetivo crear un clima de desconfianza, malestar y miedo que demuestre que el Estado es débil e incapaz de proteger la vida diaria de sus ciudadanos. Se trata, por tanto, de todo un sabotaje civil a las estructuras del Estado, con el fin de crear un clima social de desestabilización, que ponga al pueblo en contra de sus propias Instituciones. Es, de nuevo, un estado de guerra permanente patrocinado por el gobierno norteamericano, como primer actor interesado en el derrocamiento por la fuerza del Presidente Maduro, para conseguir aplastar la revolución bolivariana. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 noviembre 2014 4 13 /11 /noviembre /2014 00:00

"...ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace, no negociar con los principios, priorizar siempre los valores de la ética comunista (la solidaridad, la generosidad, la amistad, la lealtad, el compañerismo, el estímulo moral, el hacer lo que se debe sin medir ni calcular) por sobre la mugre del dinero, el interés mezquino y material, "lo que conviene", el respeto a lo establecido, el cálculo egoísta, el acomodo personal. ¿Esa ética no es acaso el corazón del marxismo y el antídoto frente a tanta mediocridad?"

(Néstor Kohan)

 

 

 

 

 

En efecto, como nos decía el autor de "Nuestro Marx", en el fondo, se trata de una cuestión de valores, de principios. Pero comencemos por el diagnóstico de la situación. Estamos hartos de la corrupción. Diariamente, un nauseabundo parte de noticias nos actualiza nuestra base de datos de corruptos nacionales, de miserias humanas de políticos y empresarios, cuyas tramas y complicidad han contribuido a hundir a este país, a hundirlo no sólo económicamente (que también), sino a hundirlo emocionalmente, y a crear este permanente y creciente descrédito hacia la clase política que tenemos la ciudadanía. Un hedor que lo cubre todo, las Instituciones públicas y privadas, la política local, autonómica, nacional, donde parece que ha prevalecido la práctica del pillaje, del saqueo y del expolio de lo público, al albor de la filosofía y de la praxis capitalista más vulgar. Un capitalismo de amiguetes del alma, que se forraban el bolsillo a costa de desmantelar los servicios públicos, y de contratarlos a sus colegas de las empresas privadas, para terminar difundiendo el aberrante y vergonzante mensaje de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades.

 

pp_corrupcion.jpgY bien, ante tanta cloaca, ante tanta putrefacción de nuestros representantes, y de sus socios, la clase empresarial, veamos las típicas reacciones que podemos encontrar de los dirigentes de este país: el Presidente del Gobierno tildaba de "algunas cosas que no nos gustan" (estaba hablando de la primera preocupación del país según las últimas encuestas del CIS), aunque posteriormente afirmaba "pero unas pocas cosas, no son 46 millones de españoles, ni el conjunto de España". Y se quedaba tan fresco. Claro, él lo soluciona todo diciendo que "hemos cometido errores, pero España es un gran país". Parece que desde que Rita Barberá le enseñara la luna de Valencia, el señor Rajoy continúa en ella. Por su parte, su lideresa en Madrid, Esperanza Aguirre, uno de los personajes más esperpénticos de este país, siempre nos da una de cal y otra de arena: se muestra compungida y avergonzada, "asumiendo su responsabilidad" (¿cómo?), para después volver a situar la bandera del Partido Popular en el mástil más alto. ¿Pero de verdad esta señora no se da cuenta de la tremenda contradicción de sus hechos y sus palabras? ¿Acaso no fue ella la que eligió y nombró a la inmensa mayoría de los corruptos que han ido saliendo en los últimos tiempos?

 

pp_corrupcion2.jpgBien, después tenemos la reacción quizá más extendida, emitida por Ministros (como el de Justicia), altos cargos (como el señor Posadas, Presidente del Congreso), y otros dirigentes, que consiste lisa y llanamente en afirmar que "el Estado de Derecho funciona: quien la hace la paga". Parece que tampoco esa declaración es del todo cierta, porque de las mil y pico causas por corrupción abiertas en España, con sus correspondientes imputados, que crecen diariamente, menos de 20 personajes están encarcelados en la actualidad. Y también tenemos las declaraciones más "valientes" de todas, que son las que, por ejemplo, hacen los dirigentes del PSOE (a los que también la mierda les llega al cuello) que afirman que sus corruptos "son expulsados desde el minuto uno, que el partido se vuelve aún más decente si cabe, y que las demás fuerzas políticas deberían hacer lo mismo". Se lo hemos escuchado, por ejemplo, a Pedro Sánchez y a César Luena, su Secretario de Organización. Como puede apreciarse, el conjunto de la reacción política ante el tremendo panorama de la corrupción es un constante insulto a la ciudadanía. No sólo es que las medidas que se proponen son completamente ridículas, sino que las personas que las proponen ya no gozan de credibilidad.

 

pp_corrupcion3.jpgParece que no se enteran de que el hartazgo de la ciudadanía es tal que ya no nos basta con que el Estado de Derecho funcione, con que la Justicia (aunque tremendamente lenta) funcione, con que incluso al final todos estos personajes acaben en la cárcel (como hemos dicho, acabará en ella un porcentaje mínimo, teniendo en cuenta los aforados, los jueces afines al régimen, o los posibles indultos que puedan aplicarse). Pero todo esto no nos basta. No nos basta, porque lo que queremos, a ver si se enteran de una vez, es que no exista la corrupción. Lo que queremos es vivir en un país donde las noticias diarias de portada no sean las cuentas en paraísos fiscales que tienen nuestros dirigentes políticos, el último pelotazo urbanístico de tal o cual Ayuntamiento, o la última trama de comisiones ilegales que afecte a tal o cual partido. Es que no queremos vivir en una sociedad así, al igual que no queremos vivir en una sociedad machista, donde se cometen crímenes contra las mujeres, o en una sociedad insensible para con los animales, o en una sociedad maltratadora del planeta y de los recursos naturales. No queremos vivir en sociedades así. Queremos transformarlas, para que estas "conductas" sean erradicadas de la faz de nuestra sociedad. Estos comportamientos corruptos no deben ser escondidos o minimizados, sino que deben ser combatidos y erradicados.

 

pp_corrupcion4.jpgY ante esto, no caben componendas, parches, frases hechas, ni mirar para otro lado. Tampoco cabe el pedir perdón, actitud muy respetable para las personas religiosas, ya que el perdón se pide ante Dios y en las Iglesias. La actitud de esperar a que escampe, de mirar hacia otro lado, de desentenderse de los que hasta hace dos días eran grandes dirigentes de los partidos y compañeros de los dirigentes actuales, no sólo no mitiga el problema, sino que lo acrecienta, así como la propia indignación de la ciudadanía. No se puede tener la fría, cínica e hipócrita actitud de darnos la imagen de que los ahora imputados en casos de corrupción era gente que, simplemente, pasaba por allí. La ciudadanía ya no se lo cree, ni nos basta con soflamas dirigidas al corazón, ni con endurecimiento de penas, ni con medidas de "regeneración democrática" que no se cree nadie, entre otras cosas, porque están pensadas por la misma gente que protege a los corruptos. No se enteran de que la corrupción no va de hacer públicas declaraciones de bienes, rentas e ingresos, ni de las subvenciones a los partidos y fundaciones, ni a un código de buenas prácticas, sino que estamos hablando de un problema de comportamiento social, fuertemente arraigado desde hace varias décadas a todo un imaginario colectivo, a todo un entramado social de principios y valores, que legitiman, protegen y sostienen dichas conductas.

 

pp_corrupcion5.jpgSe nos podrá argumentar fácilmente que la corrupción es difícilmente erradicable, ya que depende de los comportamientos humanos. Entonces nosotros responderemos que NO, que los comportamientos humanos son moldeados por los criterios, principios y valores de la sociedad donde esos miembros se insertan. Pongamos un simple ejemplo. ¿Porqué la tasa de múltiples asesinatos callejeros es muy superior en Estados Unidos que en nuestro país? Pues entre otras muchas cosas, por su política en relación a la posesión personal de armas de fuego, a la política de licencias de armas, y al conjunto de valores personales y sociales de los norteamericanos, que aceptan con total normalidad su "necesidad de defensa propia" para legitimar la posesión de armas. ¿Es que en la sociedad norteamericana hay más asesinos que en la francesa, en la canadiense o en la china? No, simplemente estas conductas están avaladas por unas políticas públicas y un conjunto de valores sociales que las protegen y las amparan. No estamos queriendo decir que el Gobierno norteamericano premie a los asesinos, lo que afirmamos es que las normas y valores de su sociedad son más proclives a la existencia de dichos comportamientos que la nuestra. Pues la corrupción, al igual que el resto de conductas sociales, puede corregirse y erradicarse.

 

pp_corrupcion6.jpg¿Y cómo lo podremos conseguir? Básicamente, desmontando gran parte de los valores y principios imperantes en nuestra sociedad, que son los mismos principios y valores del capitalismo. La premisa básica es aceptar que existen corruptos porque son un producto, un "efecto colateral", de la propia sociedad capitalista. Por supuesto que para acabar con la corrupción hacen falta medidas de auténtica transparencia y controles democráticos, pero no sólo con ello conseguiremos erradicarla, porque ya sabemos que "quien hace la ley, hace la trampa". La verdadera solución no podrá venir de otro frente que no sea una demolición de los actuales pilares que definen nuestros comportamientos y valores sociales (cosa que naturalmente no se consigue de un día para otro, hará falta mucho tiempo), con prácticas y actitudes que vayan desmontando en nuestro imaginario colectivo, digamos, la "necesidad del pensamiento corrupto". ¿De dónde viene el pensamiento de alguien que corrompe y de alguien que se deja corromper? Básicamente, del culto a los valores del capitalismo, esto es, del culto al individualismo, a la competitividad, a la iniciativa y a la propiedad privada, al egoísmo personal y colectivo, a la insolidaridad, y sobre todo, el culto al dinero, al poder y a la riqueza desmedida. La gente ha sido educada no para estudiar y desarrollar los trabajos para los cuales pudieran estar más capacitados, sino para aquéllos que pudieran reportarles más beneficios.

 

Y frente a todo ello, causa última de la corrupción, como una distorsión, una perversión de comportamientos justamente para alcanzar dichos objetivos, tenemos que migrar a una sociedad con otros valores, con otras escalas, con otros deseos, con otros objetivos, con otros comportamientos. Una sociedad austera, pero en el buen sentido de la palabra. Una sociedad donde sus personas, sus individuos, sus colectivos, sus representantes, sus asociaciones, no persigan el lucro personal o social, no persigan la riqueza privada, sino la riqueza colectiva. Una sociedad basada en los valores de la cooperación, de la colaboración, no de la competencia entre unos y otros. Una sociedad de la solidaridad, entre sus propios miembros y de sus propios miembros para con los demás, una sociedad abierta, cooperativa, no egoísta, no encerrada en sí misma. Una sociedad que vele por el desarrollo de lo público, de la propiedad social, de los valores comunes, de la riqueza colectiva. Una sociedad que defienda el trabajo y la ocupación de sus miembros en las tareas que realmente desean hacer, porque son las que les gustan, porque están más capacitados para llevarlas a cabo, para disfrutar con ellas, y hacer disfrutar a los demás. Una sociedad, en fin, en la que sus miembros no tengan por objetivo poseer más bienes y más renta, más ingresos y más capitales, en detrimento de los demás, sino que aspiren a obtener, de forma igualitaria y cooperativa, los ingresos suficientes para una vida digna, pero una vida digna para todos. Sólo una sociedad esculpida bajo estos mimbres dejará atrás los comportamientos corruptos, simplemente porque ya no cabrán en su seno.  

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12 noviembre 2014 3 12 /11 /noviembre /2014 00:00

"Todas las funciones del aparato del Estado pueden reducirse a lo siguiente: vigilancia y control de la vida de la sociedad para servir a los intereses de la clase dominante"

(Ernest Mandel)

 

 

 

 

Para mayor desvergüenza, recochineo y mofa de la ciudadanía, el Partido Popular y su Gobierno continúan llenándose la boca con el argumento del "respeto a la Ley". Recientemente, en muchos de sus discursos han utilizado dicho argumento, en multitud de variantes, para referirse a algunos asuntos de la actualidad, sobre todo para hinchar el pecho ante lo que ellos denominan el "desafío soberanista" de Cataluña. María Dolores de Cospedal, Secretaria General del PP, declaraba al respecto que "por muy alto que se crea un gobernante, siempre la Ley estará por encima de él". Por su parte, la fórmula más elegida por Mariano Rajoy ha sido la de "Ley y diálogo", en un auténtico diálogo de sordos (por no decir de besugos) que protagoniza su Gobierno con el de la Generalitat catalana. O bien, las declaraciones en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmando que "lo que un gobernante no puede hacer es saltarse la ley a su antojo".

 

respeto_ley1.jpgComo decimos, algunas variantes más de dicho argumento han sido utilizadas por los dirigentes del PP como un gran mantra indiscutible. Pero claro, es fácil desmontar los argumentos de quien se llena la boca precisamente incumpliendo lo que dice. Y al igual que con el tema de la corrupción, el PP y sus secuaces tienen nula credibilidad en este asunto, pues son los primeros que desmontan las leyes que les molestan a sus intereses, incumplen las que ponen en peligro sus objetivos, y crean nuevas leyes a imagen y semejanza de su modelo de sociedad. Bajo este prisma, difícilmente se puede sostener dicho argumento sin que nos de la risa. Pero veamos algunos ejemplos al respecto. La Ley suprema del Estado es la Carta Magna, nuestra Constitución, justamente ésa de la que celebran su refrendo cada 6 de diciembre. Pues bien, es la primera Ley que no se cumple. Porque declara en su articulado un montón de derechos, de normas y de preceptos que, si se cumplieran de verdad, no se hubiera llegado al grado de deterioro social y político al que nos han conducido los gobernantes del bipartidismo.

 

respeto_ley2.jpgTenemos por ejemplo el derecho a la vivienda, que no sólo no se garantiza, sino que se legisla continuamente en favor de la banca, sin cambiar una Ley Hipotecaria de hace más de un siglo que consagra la fuerza y el poder de la banca sobre los propietarios de una vivienda, y deshaucia a las personas que no pueden pagar la hipoteca, condenándolas a una vida indigna y a una deuda permanente. O bien el derecho a la tutela judicial efectiva, consagrado también en nuestra Constitución, pero que el actual Ministerio de Justicia (mediante su anterior titular, Alberto Ruiz-Gallardón) se ha encargado de desmontar, imponiendo un sistema de tasas retrógrado e injusto para la ciudadanía, que impide que muchas personas sin recursos puedan litigar ante el ataque de cualquier empresa, particular o institución. Los planteamientos de la Ley de Seguridad Ciudadana, que ahora se debaten, rompen también con derechos consagrados en la Constitución, tales como el derecho de reunión, de protesta y de manifestación, criminalizando la movilización popular e instaurando un conjunto de sanciones administrativas para quienes osen enfrentarse al sistema desde las calles. Nos pedirán "respeto a la Ley", pero es muy fácil hacerlo desde la atalaya de quien tiene el poder para fabricar las leyes que sólo a ellos les benefician.

 

respeto_ley3.jpgDos de las grandes joyas de la Corona, como son nuestro sistema educativo y nuestro sistema sanitario, están siendo también desmantelados en cuanto a sus características de gratuidad y universalidad, para migrar hacia sistemas privados, que dejan de garantizar la atención pública y de calidad para toda la ciudadanía. Y qué decir del derecho al trabajo, vulnerado sistemáticamente no sólo porque se desmonta todo el andamiaje de las relaciones laborales, dando la absoluta hegemonía al poder empresarial, sino porque además se abandona el empleo público, estable, decente y de calidad, para migrar hacia un sistema de empleos inestables, precarios, temporales, que no garantizan salir de la pobreza a las personas que los obtienen. ¿Están ellos respetando las leyes, la Constitución, el Estatuto de los Trabajadores? No, están utilizando las leyes a su antojo, dando primacía a los artículos y preceptos que ellos consideran "sagrados" (como el derecho a la propiedad privada), y menospreciando las leyes que son indeseables para la consecución de sus objetivos, como por ejemplo, la Ley de la Dependencia, que es sistemáticamente violada, desmantelada y menospreciada por el Gobierno del PP.

 

respeto_ley4.jpgRompen igualmente con la Constitución en lo tocante a la progresividad fiscal, ¿y qué decir del Estatuto de los Trabajadores? ¿Acaso no llevan rompiendo el consenso creado en la década de los 80 del siglo pasado, durante todos estos años de "democracia", mediante reformas laborales parciales, y modificaciones sustanciales en las normas sobre contratación y despidos de los trabajadores? ¿Se respeta el Estatuto de los Trabajadores cuando se habla de deslocalización de empresas, de descuelgue de convenios colectivos, de prácticas de puro y duro terrorismo empresarial, ejecutadas al amparo de dichas reformas? ¿Y aún se llenan la boca diciendo que un gobernante no puede saltarse la Ley? En definitiva, como puede verse, bajo la tremenda falacia y el mantra del "respeto a la Ley", lo que está legitimándose en verdad es un modelo de sociedad excluyente, elitista, mercantilista, desigual, que vela únicamente por los intereses de los poderosos, como no podía ser menos en una democracia débil y limitada como la nuestra, donde la clase dominante ha sabido disfrazar muy bien que en realidad se legisla para su propio beneficio. Y en esas estamos.

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11 noviembre 2014 2 11 /11 /noviembre /2014 00:00

"La crisis ha terminado; ha llegado a su fin, aunque mi visión es diferente a la de los pronosticadores y voceros oficiales: no hay brotes verdes, ni luz en el túnel. Sólo un tronco con ramas secas por falta de riego, y un túnel sin fin, frío y oscuro. Aquí estamos. Es lo que querían. Es su modelo"

(Víctor Arrogante)

 

 

 

 

 

riqueza_empobrece1.jpgCoincidiendo con el Día contra la Pobreza, celebrado el pasado 17 de Octubre, el sitio de Pobreza Cero y la Alianza Española contra la Pobreza publicaron un Manifiesto en Internet, titulado Manifiesto contra la Riqueza que Empobrece, que nos gustaría resaltar en el presente artículo, además de, por supuesto, recomendar su lectura completa. Porque la pobreza es cada vez más extensa, intensa y crónica. Los engañosos intentos de salir de la crisis que difunden nuestros gobernantes, en el fondo, no son más que meros instrumentos para acabar de consolidar un modelo de sociedad que legitima y asienta las desigualdades, que las acrecienta y las perpetúa. Por otro lado, existen compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), la Carta de Derechos Humanos, o el Protocolo de Kyoto, por citar sólo algunos ejemplos, que se incumplen sistemáticamente. Y asistimos impasibles e impotentes, casi resignados, a una involución en el conjunto de los derechos económicos, sociales, culturales, laborales, políticos y civiles.

 

riqueza_empobrece2.jpgY como se dice en el referido Manifiesto, es urgente cambiar este sistema que genera riqueza para el 1%, y un empobrecimiento generalizado para el resto de la población, tanto en nuestro país como en el resto del planeta. Un sistema que fomenta la guerra como instrumento para la dominación geoestratégica de los recursos naturales, para la destrucción y explotación de la naturaleza, y para asegurar la vitalidad y expansión del negocio armamentístico. Se necesitan, pues, cambios radicales, sobre todo, en dos frentes: la obtención de los recursos públicos, y la manera de invertirlos a través de los servicios públicos y los sistemas de protección social. Es necesario un reparto justo de las riquezas y que este reparto se visibilize en políticas públicas de Sanidad, Pensiones, Educación, Cooperación, Servicios Sociales, Igualdad, Dependencia, y muchas más. Inversiones, en fin, en un desarrollo social y cooperativo de la humanidad. De esta forma, queremos un compromiso real a través de la participación y movilización colectiva, con el fin de:

 

riqueza_empobrece3.jpg1.- Acabar con la economía especulativa y tener una economía al servicio de las personas.

 

2.- Potenciar alternativas que permitan a la naturaleza regenerarse y a todas las personas mantener una buena calidad de vida.

 

3.- Desarrollar servicios públicos de calidad y universales para que todas las personas tengan una vida digna.

 

4.- Crecer para el buen vivir y no para la acumulación de riqueza, y su consumo irracional.

 

5.- Dejar atrás el individualismo y la competitividad, y cambiarlos por la cooperación y la solidaridad entre las personas y los pueblos.

 

6.- Reconocimiento del valor y fomento de la paz como bien intangible para todas las personas, los pueblos y la naturaleza.

 

Y dados estos objetivos, las reivindicaciones políticas que se plantean en el Manifiesto son las siguientes:

 

riqueza_empobrece4.jpg1.- Una fiscalidad justa y equitativa, con un sistema tributario y un gasto público que redistribuyan la riqueza y combatan las desigualdades, invirtiendo en los servicios públicos, la protección social y la promoción del empleo decente con el fin último de luchar contra la pobreza y la exclusión, y garantizar la justicia y la cohesión social de nuestros barrios, pueblos y ciudades.

 

2.- Implementar políticas y presupuestos cuyo eje principal sea la lucha contra la pobreza y la desigualdad, y la garantía de unos servicios sociales básicos y de calidad.

 

3.- Es necesario crear mecanismos internacionales que puedan mejorar y ampliar los marcos teóricos y científicos con los que se toman las decisiones políticas globales en el contexto de la nueva agenda. Se propone la creación de un Panel Internacional para erradicar la Pobreza y la Desigualdad, que asuma esta función, junto a otras Instituciones.

 

riqueza_empobrece5.jpg4.- Mecanismos de exigencia de transparencia y rendición de cuentas en éstas y todas las medidas que puedan tener consecuencias en materia del disfrute, garantía y consecución de todos los Derechos Humanos.

 

5.- Queremos que el Estado cumpla con su compromiso de dedicar el 0,7% AOD/RNB, de acuerdo con los compromisos internacionales adquiridos. La crisis económica no puede ser causa de una regresión respecto al porcentaje del RNB dedicado a la Cooperación Internacional.

 

6.- El Gobierno Español y los Gobiernos autonómicos y locales han de cumplir con sus obligaciones y compromisos en materia de Derechos Humanos, sin olvidarse de que éstos son civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, laborales, medioambientales, de género, y que conllevan obligaciones aquí y más allá de sus propias fronteras.

 

7.- Es imprescindible tender hacia la completa erradicación de los paraísos fiscales. Y a corto plazo, es imperativo actuar decididamente contra la impunidad y la opacidad.

 

8.- Es necesario que se implante el Impuesto sobre las Transacciones Financieras y se aplique en su totalidad, incluyendo la compraventa de acciones, bonos y derivados, y que su recaudación sea destinada a las políticas sociales, a la cooperación al desarrollo y a la protección al medio ambiente.

 

riqueza_empobrece6.jpg9.- Es necesario frenar el avance desmedido de la desregulación de los mercados, por los efectos que esto puede tener en el mundo entero, aumentando las desigualdades y la pobreza. Y en este sentido, es necesario que se frene el Tratado Transatlántico de Inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP), que se está elaborando a espaldas de la ciudadanía. El TTIP supone el fin de la democracia tal como la conocemos, y la instauración de una salvaje economía de mercado afín al poder y consagrada al beneficio de las grandes empresas transnacionales.

 

10.- Por último, añadimos nosotros, es necesario la migración hacia nuevos modelos productivos, que abandonen el actual modelo de trabajo precario, los bajos salarios, y la suprema hegemonía del poder empresarial, y los vayan sustituyendo por modelos sociales, ecológicos, económicos, medioambientales y laborales de protección y seguridad. En este sentido, es necesario recuperar la función y el valor de lo público, y la necesaria nacionalización de los sectores estratégicos de nuestra economía.

 

En definitiva, cambiar esta riqueza que empobrece, la riqueza del PIB y de la deuda pública, la riqueza que crea empleo precario mientras aumenta los beneficios empresariales, la riqueza del pelotazo económico que destruye los recursos naturales, por la otra riqueza, por la riqueza social, colaborativa, participativa y de creatividad, la riqueza democrática, la riqueza pública, la riqueza de todos, la riqueza bien redistribuida, creada bajo otros modelos y otros objetivos sociales, que nos procurará una vida digna de ser vivida por todas las personas.

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10 noviembre 2014 1 10 /11 /noviembre /2014 00:00

"La ley de la jungla funciona espontáneamente, la civilización hay que construirla"

(José López)

 

 

 

 

 

marxismo_sigloxxi474.jpgParece claro, por tanto, que la alternativa existe, pero no está dentro del sistema, no puede encontrarse mediante reformas, parches o normativas dentro del capitalismo. Entonces, lo que la sociedad debe hacer es tomar lo que ya existe y transformarlo. El propio desarrollo de la economía nos ofrece ya los mimbres, los fundamentos para poder hacerlo. No hay que ir muy lejos, la experiencia ha demostrado que suministrar agua o atender la salud se puede hacer desde el sector público mejor que desde el sector privado, al contrario de lo que afirman los voceros del capitalismo, que sólo abogan por el desmantelamiento y el expolio de los recursos públicos. Pero eso es extrapolable a todos los grandes sectores productivos: metalurgia, transporte, comunicaciones, constructoras, químicas, distribución, banca, energía, y un largo etcétera. ¿Qué son las grandes empresas? Son una minoría del total, pero mueven la parte decisiva de la economía real de un país. Millones de trabajadores/as y una producción vital para la sociedad, porque determinan totalmente la producción, las prioridades económicas y las condiciones de vida de todos. Es ridículo hablar de libre competencia en este terreno, ya que se trata de oligopolios controlados por una minoría de grandes accionistas y directivos con un único objetivo: la obtención del máximo beneficio.

 

marxismo_sigloxxi471.jpg¿Qué ciudadano puede crear una empresa petroquímica para competir con Repsol? Nadie. Se trata de grandes medios de producción cuya gestión no puede dejarse en manos privadas. Lo mismo ocurre con la banca, con la energía, con el transporte, con el agua, con la educación, con la sanidad, y con todos los sectores estratégicos de la economía. Hoy día, las fuerzas productivas han alcanzado tal envergadura, su integración y despliegue internacional han alcanzado tal magnitud, sus beneficios han sobrepasado todos los límites, que aún siguen deseando ganar más y más. Y llega el momento en que deja de importar todo: dejan de importar las condiciones laborales, deja de importar si se destruye el planeta, todo se enmarca en el objetivo final de la maximización del beneficio económico. La macroeconomía domina a la microeconomía, y todos los indicadores por los que se mueve un país se encauzan hacia lo que ellos denominan el "crecimiento económico", que es el eufemismo más típico detrás del que se esconde esta falacia capitalista. Se esquilman los recursos naturales, los recursos humanos, los recursos públicos, con tal de conseguir el sacrosanto objetivo. Y por supuesto, si alguna de estas grandes empresas transnacionales quiebra, debido a las malas prácticas de sus dirigentes o a la propia evolución del sagrado mercado, entonces es cuando se acuerdan del sector público, de los recursos del Estado, para que acuda en su rescate. Se trata, por tanto, de legitimar todo un andamiaje consagrado a la socialización de las pérdidas, y a la privatización de los beneficios, dando como resultado una sociedad salvaje, cruel, injusta y despiadada.

 

marxismo_sigloxxi472.jpgBasta comprobar cómo en esta crisis, prácticamente todo el sistema financiero mundial hubiese quebrado si no fuese por las ingentes ayudas públicas que los Gobiernos han recetado en su ayuda. Y bajo las falacias de que "son demasiado grandes para caer", o de que "si caen dejan de garantizarse los recursos de los depositantes", se legitima de nuevo el sistema, que viene al rescate de sus desalmados dirigentes, que se retiran con pensiones millonarias o escandalosas indemnizaciones, mientras las víctimas descansan en la mayoría social, que ven recortados sus derechos sociales y laborales, ya que además el Estado se endeuda y aumenta su déficit para ayudar a restablecer las caídas del sistema. Pero las salvan y continúan en manos privadas, o con la intención de devolverlas a manos privadas. En realidad, no están salvando al sistema financiero, sino su dominio y control sobre todos los ahorros de la sociedad. En una palabra, salvan a los banqueros, no a los bancos. Pero como decimos, la situación de los bancos no es distinta a la del resto de las grandes empresas que, de una forma u otra, se apoyan en el Estado. En la época de bonanza económica, la cantidad de gasto público creció en todo el mundo, en contra del supuesto ideario neoliberal. Por supuesto, las más beneficiadas de ello fueron las grandes empresas, que además son las que menos pagan en impuestos proporcionalmente, las que más defraudan y las que más se benefician de contratos públicos y ayudas de todo tipo. En otras palabras, el capitalismo no podría subsistir sin la intervención del Estado, o mejor dicho, de "su" tipo de Estado.

 

marxismo_sigloxxi473.jpgY como nos venimos preguntando, ¿existe solución para todo esto, sin transformar la sociedad desde sus propias bases? ¿Se puede todo esto solucionar por medio de pequeños parches o reformas? ¿Tiene sentido humanizar el capitalismo? Creemos firmemente que no. La solución pasa entonces por desarrollar la propiedad social, habilitando y migrando hacia su gestión pública y democrática por parte de los trabajadores de estas grandes empresas, y del conjunto de la sociedad. Por tanto, el objetivo es sustituir el mecanismo del mercado, con su anarquía, su poder y sus crisis, por una sociedad que administre colectiva y democráticamente el conjunto de las grandes fuerzas productivas. Sólo de esa forma será posible construir una sociedad que funcione de otra forma, y que se asiente sobre otros valores. Porque por supuesto, los valores de esta otra sociedad no pueden ser los mismos que los del capitalismo. Se han de sustituir los valores del egoísmo, de la competencia, de la propiedad privada, por los de la cooperación, la solidaridad, o la propiedad democrática, comunitaria o social. Y sobre todo, se ha de sustituir el valor de la obsesión insaciable por la riqueza, por el placer, por los lujos, por el despilfarro, todo ello se ha de sustituir por las prácticas de una vida austera, simple, que no significa miserable, sino cubierta de todos los derechos humanos, cada uno de los cuales estará garantizado por un bien o servicio público. Continuaremos en siguientes entregas.

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