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7 noviembre 2014 5 07 /11 /noviembre /2014 00:00

"Ciudadano es quien puede participar del poder público"

(Aristóteles, "Política")

 

 

 

 

Para conseguir la democracia participativa, el problema no es tanto tener claro el sujeto político que ostenta el poder, lo cual puede estar más o menos definido, sino la existencia y el desarrollo de mecanismos que permitan de facto ejercerlo. Partiendo del ensayo titulado "Democracia sin intermediarios" de Juan Carlos Calomarde, que puede descargarse de la página (http://razonypolitica.blogspot.com), donde plantea una implementación muy concreta de la democracia ateniense trasplantada a nuestros días, vamos a realizar algunas reflexiones. Los griegos, que seguramente ya pensaron en esta controversia, dieron al concepto de Democracia el justo significado, pues en un sentido riguroso, la palabra griega "Kratos", segundo término del compuesto, significa fuerza, poder, dominio, soberanía efectiva. Esta noción aclara cómo ese poder no debe ser entendido como algo pasivo que se limite a residir formalmente en el sujeto pueblo ("Demos"), sino que además implica que sea ejercido activamente por él.

 

objetivo_democracia61.jpgSobre la participación popular en la democracia participativa, José López se expresa en los siguientes términos: "Hay que intentar tender a la situación en que los ciudadanos se impliquen lo máximo posible en los asuntos públicos, en la política, pero hay que tener en cuenta las limitaciones. Los ciudadanos no pueden, ni probablemente quieren, dedicar su tiempo libre en exceso a los asuntos públicos. Esto es en parte lógico. Sobrevivir ya consume mucho tiempo. Y el tiempo libre está para disfrutar de la vida. Aunque también es cierto que las nuevas tecnologías, como Internet, permitirían usar el tiempo de forma más eficiente. Los ciudadanos podrían participar mucho más en el control de los asuntos públicos sin perder demasiado tiempo. Se puede discutir si en determinado momento será posible que el pueblo ejerza directamente el control o no, pero lo que es indiscutible es que actualmente esto no se produce, ni podrá producirse a corto plazo. Además de medios técnicos, que actualmente quizás ya se den, sobre todo hace falta un cambio de mentalidad de la mayoría de los ciudadanos".

 

objetivo_democracia62.jpgTomemos como ejemplo el nivel local, la política municipal, para comprobar si esta filosofía sobre la participación y decisión popular se cumplen. El nivel de nuestra ciudad puede considerarse el más cercano al ciudadano/a, así que tendríamos aún más razones que en ningún otro nivel para justificar la implantación de una serie de mecanismos de democracia directa. Pero en cambio, son demasiadas las decisiones importantes que recaen sobre la exclusiva aprobación de una minoría. Los plenos municipales, y esto puede comprobarse diariamente en cualquier Ayuntamiento, son una representación en la que los miembros de los partidos escenifican lo que han acordado entre bastidores. Mientras tanto, la ciudadanía que acude de público queda atónita cuando se aprueban puntos del orden del día que van claramente en contra de los intereses de la mayoría social de dicho municipio, sin que además hayan contado con ellos y ellas. La única vía de escape de los ciudadanos/as se reduce a la simbólica toma de la palabra en el turno final de ruegos y preguntas, en la que durante un tiempo ínfimo será posible denunciar los abusos de la oligarquía electiva local, la cual con clara ventaja podrá cerrar el turno de palabra sin ninguna posibilidad de réplica por parte del público asistente. A tenor de todo ello, nos podríamos preguntar: ¿de verdad es el pueblo soberano quien decide?

 

objetivo_democracia63.jpgJuan Carlos Calomarde, en la obra citada más arriba, y que tendremos ocasión de estudiar más a fondo en su momento, razona en los siguientes términos sobre la asunción del concepto de democracia en las sociedades actuales: "De esta manera, los griegos fueron los primeros en gozar de democracia, y en darle un contenido; es decir, no solamente unas Instituciones, sino también unos cimientos sobre los que reposar. Sin embargo, en la modernidad surge un sistema político diferente, que no comparte con aquélla ni sus Instituciones, ni sus principios, pero acaba recibiendo el mismo nombre. ¿A qué se debe esta especie de homografía? (...) es cierto que llamar de la misma manera a dos elementos que no son lo mismo es una incongruencia. Es posible que, con la intención de ganar algo de sentido, se decidiera apellidar como "representativa" a esta nueva "democracia", aunque deliberadamente la inclusión de este complemento se suele omitir, por lo que el régimen liberal representativo se acaba identificando como "democracia".

 

objetivo_democracia64.jpg"Lo llaman Democracia y no lo es", rezaban las pancartas populares del movimiento 15-M, y efectivamente, cada día que pasa, cada acontecimiento que nos ocurre, cada noticia que sale a la palestra informativa, nos refuerza y nos lleva en el camino de dicha idea. No tenemos realmente una democracia participativa, no poseemos una democracia real donde el pueblo sea el sujeto soberano de sus decisiones. Las decisiones son tomadas por los representantes de la clase dominante, siervos del auténtico poder, el poder económico, en una especie de farsa participativa donde todo gira en torno a una jornada de votación cada cuatro años. De ahí que la incipiente formación política "Podemos" haya ideado el nombre de "casta" para esa élite económica, política, social y mediática que realmente nos gobierna. Pero está claro que el tipo de "Democracia" que disfrutamos se basa únicamente en la libertad, o si se quiere, en la capacidad o poder de elegir a sus representantes que (supuestamente) tiene el pueblo. Pero una vez elegidos, toda la acción y decisiones políticas descansan en ellos, y el pueblo pasa a un segundo plano.

 

Muchas veces el pueblo, incluso, no pasa a ningún plano, ya que sus deseos y preferencias son expresamente ignorados por nuestros políticos. Es una democracia recortada, limitada y encorsetada a sus funciones. Es una democracia en "play-back", donde otros deciden, mientras el pueblo hace como que participa. Incluso grandes medios de comunicación de nuestro país defienden esto como una democracia, legitimando el derecho para los representantes elegidos a que puedan gobernar "como les dé la gana" durante su etapa de legislatura. Está claro que esto se aleja mucho del concepto original de democracia, como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. ¿De qué le sirve entonces al pueblo detentar el poder, si luego no puede ejercerlo? El pueblo, el soberano, como sujeto político, debe tener a su disposición todos los cauces, todos los mecanismos para ejercer dicho poder, o en caso contrario, estaremos hablando de otro régimen, sin duda no de una democracia (Peter Jones propone el término "oligarquía electiva", que nos parece muy correcto). Continuaremos en siguientes entregas.

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5 noviembre 2014 3 05 /11 /noviembre /2014 00:00

"El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar, sino para impedir que se juegue"

(Eduardo Galeano)

 

 

 

 

 

alienacion151.jpgVamos a finalizar en esta decimoquinta y última entrega de esta serie de artículos, que espero al menos haya hecho reflexionar a los lectores. Habíamos comenzado ya a hablar sobre la gigantesca dimensión del negocio del fútbol en el artículo anterior, y por ahí continuaremos, porque es un negocio que mueve anualmente unos 500.000 millones de dólares. Su propietario, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), obtiene más de 200 millones de dólares anuales sólo en utilidades, con un patrimonio de más de mil millones de dólares. A esto debemos sumarle las enormes ganancias que obtienen las diversas compañías multinacionales asociadas al negocio futbolístico y sus figuras, con cifras astronómicas que superan el PIB de muchos de los países más desarrollados. El mundo del fútbol es uno de los mundos más machistas, apolíticos e insolidarios que podamos encontrar, y si a todo ello le unimos la frenética pasión (convertida en vandalismo) que despierta en sus aficiones, tenemos un explosivo cóctel tremendamente alienante.

 

alienacion152.jpg¿La razón para todo ello? Pues básicamente un mercado constituido por más de 300 millones de personas que practican este "deporte" en sus diversos grados de profesionalismo, a los que se suman los cientos de millones que lo siguen en los estadios, en la televisión o en Internet. Cuando un deporte pasa de ser tal a ser todo un movimiento de vehículo, expresión y compartición de masas a nivel mundial, hemos superado todas las barreras de lo deportivo, para situarnos en el campo de la alienación social. ¿Qué pasaría si dicha fiebre se manifestara en cualquier otro deporte? Pues tendríamos el mismo nivel de alienación que tenemos en el fútbol, porque pasarían a moverse dentro de ese mundo una serie de intereses que traspasarían todas las fronteras de lo estrictamente deportivo. Para muesta, un botón: hace pocas semanas se encontraron en un bar de carretera las aficiones de dos equipos de fútbol españoles (omito los nombres para no echar carnaza, aunque seguro que los lectores sabrán a cuáles me estoy refiriendo). Pues bien, se enzarzaron en una batalla campal dentro del propio local, y aquéllo terminó como el rosario de la aurora: local destrozado, heridos múltiples, etc. Esto ocurre en nuestra sociedad. Y es un grano de arena en el gran desierto.

 

alienacion153.jpgHoy día los clubes de fútbol son grandes sociedades anónimas (con sus deudas a Hacienda incluídas), propiedad privada de empresas multinacionales, sus presidentes son grandes empresarios, cuya política es invertir cuanto más dinero mejor en el club, pagar cantidades millonarias por fichar a las grandes figuras internacionales, y cada uno de estos clubes opera como una empresa, asociada a una gran empresa multinacional como es la FIFA. Los futbolistas ya no son personas, son ídolos para la juventud, imágenes publicitarias, iconos de moda, de tendencia y de poder, y su talento (es decir, meter goles) vale en la medida en que permite generar ganancias. Existe un mercado de compra-venta de jugadores, donde éstos se cotizan, se especula sobre ellos, se establecen valores a futuro, se ofrece propiedad sobre todo o parte de sus derechos económicos, tal como si fuesen cualquier otro producto del mercado de alguna Bolsa de Comercio. Todo tipo de representantes, managers y caza talentos se pasean por los países menos desarrollados, ofreciéndoles a los niños más destacados la ilusión de llegar a fichar por algún gran equipo internacional. Con pasaportes falsos se compran niños africanos que son traídos a Europa, calculándose la cifra en cerca de 20.000 los niños que llegaron con la promesa de estos agentes de alcanzar fama y gloria.

 

alienacion154.jpgEl fútbol es usado también como una falsa ilusión patriótica, para exacerbar los sentimientos nacionalistas, creando sentido de unidad nacional, desviando la atención desde otros focos de problemática social, escondiendo las desigualdades internas, usándose como mecanismo de distracción social, de adormecimiento, de embelesamiento y de alienación. La rivalidad entre las aficiones es significativa, ya que mientras los hinchas de tal o cual equipo se matan en las afueras de los estadios (como el ejemplo que hemos puesto más arriba), los dueños de esos clubes ven los partidos juntos y comparten negocios sin ningún complejo. En fin, toda una lamentable manifestación de hasta dónde puede llegar el sinsentido y la estupidez humana, elevados a su quintaesencia. Finalizamos ya. Hemos hecho un recorrido, por supuesto incompleto, seguro que se nos han quedado en el tintero muchas otras manifestaciones de nuestra alienante sociedad, pero más que un exhaustivo catálogo, queríamos llamar la atención, hacer un llamamiento a recuperar la cordura, la mesura, la inteligencia, a impedir la manipulación social que ciertos hechos, noticias o fenómenos causan en nuestras vidas, y de cómo cierta evolución de nuestra sociedad nos lleva al desastre, a base de desenfocar nuestra capacidad de raciocinio.

 

alienacion155.jpgLa inercia, la falta de contestación, la ausencia de un agente transformador que rompa con los hábitos del actual sistema, la resistencia de los poderosos a abandonar sus posiciones de privilegio, la imposibilidad de reformas desde dentro del propio sistema manteniendo las actuales estructuras, y ese enloquecido afán de enriquecimiento, nos arrastran hacia un futuro, próximo o lejano, verdaderamente incierto para nuestra sociedad, y además, nada próspero. Un presente carente de razón, ausente de armonía con el medio natural del que procedemos y en el que nos encontramos. Hemos hecho un mal uso de la herramienta de la que se nos ha dotado como especie, de las potenciales capacidades que nos diferencian de otros seres vivos. Ojalá no sea necesaria la aparición de una nueva especie con mayor dotación genética. Ojalá, y esto es lo que deseamos, mejore el estado mental de las mayorías lo antes posible, se alcance una mayor toma de conciencia y una capacidad de pensamiento acorde con los que hoy día deseamos un mundo diferente. Y esperamos que esto ocurra antes de que todos los individuos que conformamos esta sociedad pasemos del autismo social a la histeria colectiva, hecho probable ante los novedosos acontecimientos que cada día se nos presentan de manera convulsa, con el ánimo de salvar una situación agónica e inhumana.

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3 noviembre 2014 1 03 /11 /noviembre /2014 00:00

"Persigamos un mundo en el que seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres"

(Rosa Luxemburgo)

 

 

 

 

marxismo_socialismo461.jpgBien, vamos a comenzar a exponer, como ya adelantamos en el artículo anterior de la serie, las posibles alternativas (reales, auténticas) al panorama capitalista que hemos dibujado muy resumidamente en todas las entregas anteriores. Pero lo primero, llegado este punto, es responder a la pregunta clave: ¿de verdad que hay alternativa? El pensamiento dominante se ha extendido tanto, y llega con tal fuerza a la inmensa mayoría de la sociedad, que sus efectos son demoledores, y por tanto, sigue existiendo mayoría de personas que creen que el sistema capitalista no sólo es lo que hay, sino que además, no puede haber otra cosa. En ello influyen prejuicios familiares, sociales, históricos, cultura política, y sobre todo, como decimos, el efecto devastador del pensamiento dominante, que nubla nuestras mentes hasta que aceptamos las premisas que a la clase dominante les interesan. Por ello, y en primer lugar, dichas premisas deben ser rechazadas, desde el pleno convencimiento, autónomo y personal, sin otras influencias que la propia razón, para descartar que no existan alternativas.

 

marxismo_socialismo462.jpgLa crisis no es, por tanto, un producto inevitable del funcionamiento económico general, tal como un huracán, un terremoto o una sequía (incluso ya estos fenómenos están también muy influenciados por la terrible mano del hombre). Esta crisis tiene causas, precedentes, motivos, nombres y apellidos de responsables, siendo el resultado del funcionamiento caótico de la actual sociedad capitalista que ya hemos descrito. Pero ni los recursos productivos ni las personas son capital, sino que éste, como ya hemos estudiado, es una relación social determinada que se caracteriza porque dichos medios son propiedad de una minoría que se coloca en posición de poder explotar a una mayoría, la cual no tiene otra opción que vender su propia fuerza de trabajo, física e intelectual, para poder sobrevivir. Esta situación la estamos viviendo de forma totalmente clara en la actualidad, cuando surgen escándalos de corrupción por doquier, y de abusos de poder, como el caso de las tarjetas "black" de los ex Consejeros de Caja Madrid. Por tanto, es lógico concluir que la economía podría funcionar de forma muy distinta si lográramos cambiar las relaciones de propiedad que dominan en la arquitectura misma de nuestra sociedad.

 

marxismo_socialismo463.jpgY como decimos, nada más plantear este atisbo de cambio profundo en cualquier reunión de amigos o conocidos, vemos cómo (al menos a la mayoría) se les queda cara de póquer, como si estuviéramos diciendo una auténtica barbaridad. Una barbaridad o una utopía que sólo los locos pueden pretender. Pero como hemos indicado, esta actitud y estas reacciones sólo pueden ser explicadas desde la tremenda influencia que el pensamiento dominante ejerce sobre nuestras vidas, en todos los contextos donde nos movemos. Pero vayamos avanzando. Ha sido el movimiento ecologista el que, durante las últimas décadas, ha puesto en evidencia que la economía no puede reducirse a cuestiones ni magnitudes exclusivamente monetaristas. En realidad, los movimientos ecologista, feminista, animalista, etc., que han sido los últimos en incorporarse al nuevo marxismo del siglo XXI, han ayudado bastante no sólo a contemplar otros enfoques distintos, sino también a atraer a diferentes personas, de todos los ámbitos, al mundo de la izquierda política y social. Personas que jamás habían entrado en política, pero que su sensibilidad hacia estos mundos les ha hecho comprender que, en realidad, forman parte de un mismo todo. Nuestro entorno natural engloba un conjunto de medios físicos, de personas trabajando colectivamente, y de recursos naturales (el mar, el sol, la tierra, el viento, el agua, los árboles, los ríos, etc.) vitales y limitados. Agotar esos recursos irrecuperables es algo positivo bajo la filosofía capitalista, cuando en realidad nos enfrentamos a un desastre para toda la sociedad, para todo el planeta, que es único.

 

marxismo_socialismo464.jpgPero esto sólo muestra el conflicto entre la rentabilidad privada y las necesidades sociales, el conflicto eterno entre el capitalismo y la sociedad. Cierto Premio Nobel ya denunció en su día que las compañías farmacéuticas no estaban interesadas en fabricar medicinas que curasen, sino que preferían a aquéllas que cronificaban la situación del paciente, pues eran mucho más rentables económicamente hablando. Igualmente, cualquier gran compañía siempre situará su beneficio particular por delante de aquéllo más eficaz socialmente. Por ejemplo, una empresa privada del sector energético jamás podrá estar interesada en un ahorro efectivo de energía, pues su negocio es vender cuánta más energía mejor. Por eso, hoy día es importante reclamar que se saquen del mercado recursos tan valiosos como la tierra cultivable, los mares, la vivienda, etc. Sin embargo, lo que realmente debemos hacer es sacar la economía del mercado. Sólo a partir de transformar en público el corazón del sistema productivo se puede pilotar un gran cambio, un cambio profundo, que sea capaz de alcanzar ese gran objetivo, que no es otro que situar la economía al servicio de la sociedad, y no al revés, como de hecho sucede ahora. Se trata de poner en marcha una planificación democrática de la economía, y, a partir de lo que existe, reformar el sistema productivo para reducir drásticamente las desigualdades económicas, hasta su desaparición, teniendo en cuenta los límites de los recursos naturales, que son, junto al propio trabajo humano, las dos únicas fuentes reales de riqueza.

 

marxismo_socialismo465.jpgBien, volvamos a las represalias y a los prejuicios. Seguramente que al plantear estas teorías (aún incluso sin concretar cómo queremos hacerlo) seremos objeto de un feroz ataque, sobre todo si tenemos de compañeros/as de tertulia a economistas de la escuela neoliberal (dicho sea de paso, la única que se estudia hoy día en las Facultades de Económicas de casi todas las Universidades). Nos atacarán diciendo que las medidas que planteamos acabarían con la economía de un país en tres días, y que por tanto, lo llevaríamos a la ruina. Lo que en verdad nos quieren decir es que esos agentes capitalistas por excelencia, es decir, las grandes empresas transnacionales, amenazarían con hundir el país, chantajeándolo y amenazando con practicar masivas deslocalizaciones hacia otros países, que hundirían nuestra producción industrial y nos conducirían al colapso. Pero claro, eso no es un razonamiento, es sólo una amenaza. Lo que nos están queriendo decir con ello no es que nuestras medidas no sean posibles, sino que a ellos, a los capitalistas, no les interesan. Pero sus defensores lo disfrazan de un barniz de inviabilidad total, como si la economía fuese una ciencia exacta, y nosotros quisiéramos, a estas alturas, descubrir otra solución a una ecuación de segundo grado. No debemos dejarnos engañar. La economía no es una ciencia exacta como las matemáticas, la física o la química. La economía es una ciencia social, sujeta a interpretaciones, que nos sirve para comprender el mundo que nos rodea, y para construirlo mejor. Detrás de las típicas teorías económicas, siempre existen los intereses de quienes las defienden. Continuaremos en siguientes entregas.

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31 octubre 2014 5 31 /10 /octubre /2014 00:00

"Primero hay que aprender cómo vivir, después cómo morir"

(Pensamiento Zen)

 

 

 

 

 

Del griego eu-thanasía, que podemos traducir como "buena muerte", el término eutanasia puede definirse de muchas formas, pero quizá la más extendida es la que figura en la Wikipedia, como la acción u omisión que acelera la muerte de un paciente deshauciado, siempre con su consentimiento, con la intención de evitar sufrimiento y dolor. De esta forma, la eutanasia nos induce a pensar en la muerte, en el final de la vida, sin sufrimiento. Pero la eutanasia, como vamos a ir viendo, posee en la actualidad multitud de flecos que la conectan con varios aspectos sociales, legales, médicos y de conciencia, que hacen difícil su regulación normativa. Siendo una problemática mundial, que cada país aborda según sus tradiciones culturales, lo cierto es que los límites de la eutanasia ponen de relieve la multiplicidad de sensibilidades que afloran en situaciones como ésta, generando controversias y polémicas a las que no podemos ser ajenos. En esta breve serie de artículos vamos a profundizar en los conceptos relacionados con la eutanasia, así como a apostar por su legalización y regulación normativa en nuestro país.

 

De entrada, y como nos sugiere Francisco Badarán, la eutanasia puede ser clasificada dentro de una de las manifestaciones en las que se plasma el derecho a la vida, el respeto a la vida humana. Aquí podríamos encuadrar la necesidad de abolición de la pena de muerte (aún quedan muchos países del mundo donde existe la pena capital), la necesidad de erradicar los conflictos bélicos (y por tanto todas sus secuelas limitativas para la vida humana), la necesidad de reconocer el derecho de las mujeres al aborto libre y gratuito (que ha vuelto a generar recientemente tanta polémica, dado el intento del Gobierno de PP de regresar a una ley de supuestos, incluso más restrictiva que la de 1985), y la que nos ocupa, esto es, la necesidad de reconocer un marco regulador para ejercer, llegado el momento, cualquier variante de eutanasia que el enfermo haya manifestado. Hagamos en primer lugar un breve repaso histórico. Podemos decir que el desarrollo de las variantes de la eutanasia está ligado al propio desarrollo de la medicina moderna. Por ejemplo, en la antigua Grecia, la eutanasia no planteaba problemas morales, donde la concepción de la vida humana era diferente. Para los griegos, una mala vida no era digna de ser vivida, y por tanto, la eutanasia no suscitaba grandes discusiones, con la excepción del famoso Hipócrates, que mediante su juramento prohibió a los médicos la eutanasia activa y la ayuda para cometer suicidio.

 

Más tarde, durante la Edad Media, se produjeron cambios en dichas concepciones sobre la muerte, y la eutanasia, el suicidio o el aborto comienzan a representar prácticas peligrosas, ya que bajo la óptica de las creencias religiosas imperantes (el cristianismo) son consideradas como "pecado", ya que el hombre no puede disponer libremente sobre su vida, considerada un "Don de Dios". La muerte es entendida para los cristianos como la posibilidad de rendir cuentas ante Dios, y la llegada a esa "otra" vida celestial, del más allá, donde existe un cielo para los buenos, y un infierno para los malos. La práctica eutanásica proveería un medio de intervención humana en dicho proceso, en el momento elegido por Dios para la muerte, por lo cual se rechaza tajantemente. Pero la llegada de la modernidad rompe con el clásico pensamiento medieval, la perspectiva cristiana deja de ser la única, y se conocen y vuelven a discutir los valores culturales de la Edad Antigua. Ya Tomás Moro, en su obra Utopía, fechada en 1516, nos presenta una sociedad en la que sus habitantes justifican el suicidio y también la eutanasia activa, aunque sin usar todavía este nombre.

 

Por su parte, el gran filósofo inglés Francis Bacon, en 1623, es el primero en retomar el antiguo nombre de eutanasia, y diferencia entre dos tipos: la eutanasia "exterior" como finalización directa de la vida, y la eutanasia "interior" como la preparación espiritual del hombre para afrontar la muerte. Las diferentes culturas manifiestan su particular entendimiento práctico de la eutanasia, y por ejemplo, se sabe que hasta finales del siglo XIX en América del Sur existía la figura del "despenador" o "despenadora", que era una persona encargada de hacer morir a los enfermos terminales, a petición de sus propios parientes. Y ya a comienzos del siglo XX, en numerosos países europeos se fundan sociedades para difundir la eutanasia, y se promulgan informes positivos para su legalización. En los comités y debates toman parte médicos, abogados, filósofos y teólogos. En la actualidad, se sustentan diferentes opiniones sobre la eutanasia, y son variadas las prácticas médicas y los entornos normativos que giran sobre este tema en diversos países del mundo.

 

Pero vamos con algunas definiciones previas. Por ejemplo, según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) "la eutanasia tiene por finalidad evitar sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de la vida de un enfermo".  Para la Asociación Médica Mundial (AMM): "La eutanasia, es decir, el acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares, es contraria a la ética. Ello no impide al médico respetar el deseo del paciente de dejar que el proceso natural de la muerte siga su curso en la fase terminal de su enfermedad". En el contexto anglosajón, se distingue entre la eutanasia como acción y la eutanasia como omisión, en el sentido de dejar morir al paciente. Más o menos responden a nuestros conceptos de eutanasia activa y pasiva, aunque estas distinciones no son aceptadas por nuestra Organización Médica Colegial. Consideran que la eutanasia es siempre deontológicamente condenable, y distinta de la decisión médica de suspender cierto tratamiento inútil para un determinado enfermo. Actualmente, el panorama europeo sobre la eutanasia es variopinto: mientras hay muchos países (incluido el nuestro) donde la eutanasia directa pasiva es legal (es decir, suspender un tratamiento determinado, precipitando el término de la vida), otros lo consideran ilegal, y otros mantienen un posición ambigua (Portugal o Italia, entre otros). Los más avanzados en este tema (Alemania, países nórdicos) incluyen legalmente la regulación del suicidio asistido. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 octubre 2014 3 29 /10 /octubre /2014 00:00

"El sentido común no es otra cosa que la ideología de la clase dominante"

(Antonio Gramsci)   

 

 

 

 

Resulta ya cansino el cúmulo de declaraciones que los representantes de la clase dominante realizan, de vez en cuando, muy dosificadamente, vertiendo a la opinión pública sus abominables tesis y teorías en cuanto al modelo de sociedad que defienden y justifican. Pero los hay incluso más valientes, que no sólo se conforman con el lema "¡Qué le vamos a hacer! ¡Esto es lo que hay!", sino que además nos explican en cierto modo las razones de su modelo. Evidentemente, quedan aún peor que los conformistas (que veladamente también defienden ese mismo modelo), porque nos muestran a las claras sus verdaderos y auténticos intereses. Esta vez vamos a responderle al que fuera en su momento candidato a Ministro de Economía por el PP, un personaje llamado Manuel Pizarro, que ha vertido hace poco, de nuevo, unas declaraciones que no tienen desperdicio.

 

manuel_pizarro1.jpgAntes habría que conocer al personaje en cuestión, para poder lógicamente comprender el porqué de sus aberrantes declaraciones. ¿Quién es Manuel Pizarro? Muy resumidamente, Manuel Amador Pizarro Moreno es un empresario, jurista y político español. Abogado del Estado, agente de cambio y bolsa y antiguo Presidente de Endesa. Recientemente, también ha sido nombrado adjunto a la Presidencia de El Corte Inglés. Buen especímen, digno representante de la casta. Bien, todo cuadra. Con dicho perfil, lo raro sería que defendiera la Renta Básica Universal y la Banca Pública. Ya vamos comprendiendo. ¿Y qué es lo que ha dicho exactamente este personaje? Pues básicamente, ha instado a reflexionar sobre el Estado del Bienestar, porque "lo gratis no funciona". Y advirtió de que "de no hacerlo ahora, se estará cebando la próxima crisis". Ahí es nada. Enmarcó estas declaraciones en la quinta sesión del Foro COPE Aragón, bajo el nombre "Salir de la crisis" (muy sugestivo...¿pero no habíamos salido ya?), donde indicó que aunque es verdad que estamos saliendo de la crisis (...ya decía yo), le preocupa más "cómo se está superando la misma" (no se puede ser más cínico).

 

A su juicio (que ya sabemos qué juicio es), hay que repensar el sistema de pensiones y las Administraciones Públicas, y defendió que la solución no está en quitar la paga extra a los funcionarios (¡qué solidario!), sino en optimizar los servicios que prestan. Asímismo, se mostró contrario a "becar a todo el mundo" (¡cuánta coincidencia!), y que todos los alumnos universitarios paguen 1.500 euros por una plaza que cuesta al Estado hasta 12.000 euros (esto ya raya en la vileza), y también sostuvo que no es admisible que España cuente con tres de las diez mejores escuelas de negocios del mundo (se refiere a las tres mejores paladines del pensamiento neoliberal), y ninguna Universidad Pública entre las 200 mejores. ¡Qué lastima, quizá es porque faltan profesores como el señor Pizarro! Este señor, que como hemos indicado llegó a ser el mayor ejecutivo de Endesa, ha denunciado el sobrecoste energético que sufre España, con un sistema en el que la mayor parte proviene de las subvenciones, y ha defendido el fracking (fractura hidráulica) como la solución (¡muy bien, Don Manuel, no esperábamos menos de usted!)

 

Sobre la crisis financiera internacional, ha lamentado que no se hayan establecido mecanismos para que no se vuelva a repetir (¿de verdad que le interesan esos mecanismos, Don Manuel?), que no haya habido ejemplaridad en las sanciones (si la hubiera habido, a lo mejor algunos de sus amigos y colegas estarían en la cárcel, incluido nuestro Ministro de Economía), y que no se haya devuelto el dinero robado, ni reparado el daño causado. ¡Pero no importa, tenemos al señor Pizarro que nos explica muy bien qué hay que hacer para no caer en otra crisis! Por fin (entre algunas otras declaraciones que omitimos), consideró positivo que las empresas con beneficios aumenten los salarios a sus trabajadores, cosa que en vez de comentar en un foro económico, debería aconsejar en privado el señor Pizarro a sus conocidos empresarios de este país, que forman las élites económicas más retrógradas de toda Europa. Bien, hasta aquí la joya. ¿Algo que se salga del guión habitual? ¿Algo fuera de lo esperado? Parece que no.

 

manuel_pizarro3.jpgPero volvamos a destacar la instancia a repensar nuestro Estado del Bienestar, porque "lo gratis no funciona". ¿Quiere con esto decir el señor Pizarro que la sanidad, la educación, los servicios sociales, y en general todos los servicios públicos no cuestan nada al Estado? No, entonces, ¿quiere decir el señor Pizarro que dichos servicios no cuestan nada al contribuyente? No, ya que el conjunto de los recursos del Estado proviene en gran parte de los impuestos de sus contribuyentes...¿entonces qué quiere decir el señor Pizarro? Quizá quiere decir que, además de sufragarlos con sus impuestos, el Estado del Bienestar debería también ser financiado mediantes tasas y precios públicos, simplemente para que se vuelva inaccesible a las clases populares...Ahora sí, seguro que es eso lo que quiere decir el señor Pizarro...claro, seguro que este indecente ciudadano lo que piensa es que la clase trabajadora, a la cual se debe explotar cada vez más, según la teoría del "sentido común" de su clase (la clase dominante, como nos refería Gramsci) debe tener impedido el acceso al Estado del Bienestar, para que no se concedan becas a los hijos de los trabajadores, para que no tengan sanidad "gratis" si se ponen enfermos, ni tengan educación "gratis" para que no se conviertan en ciudadanos cultos, y por ende, en ciudadanos críticos, y en consecuencia, en ciudadanos libres, cada vez menos manejados por el poder.

 

Esto. Exactamente esto es lo que viene a sostener el señor Pizarro. Y además nos amenaza con que, si no lo repensamos bien, y no adoptamos las "medidas necesarias", caeremos pronto en otra crisis, derivada de los grandes gastos del Estado en mantener "gratuitamente" un Estado del Bienestar para los pobres, para los trabajadores, para las clases populares. Porque según el señor Pizarro, la crisis ha venido por ahí. Según él, la crisis no ha venido porque la gente de su calaña, la rapiña más vergonzante y rastrera de este país, haya campado a sus anchas, haciendo y deshaciendo las más indecentes prácticas, llevando a la ruina a este país, privatizando primero todas las ganancias y socializando después todas las pérdidas (porque ese es el auténtico motivo y no otro de que tengamos un déficit y una deuda pública tan grandes). Pizarro, en fin, como tantos otros, es digno representante de dicha élite, de una élite destructiva y carroñera que con sus opiniones y con sus hechos ha consumado la terrible sociedad que nos ha traído hasta aquí. Él y sus acólitos, sus colegas de las grandes empresas de este país, y sus amigos de sus serviles gobiernos, han construido los moldes de esta injusta sociedad, de este insaciable sistema que se ceba con los más débiles, mientras continúa protegiendo y beneficiando a los más poderosos. Lo siento, señor Pizarro, no está usted legitimado para opinar sobre la salida de la crisis, porque usted representa claramente a los que nos metieron en ella.

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27 octubre 2014 1 27 /10 /octubre /2014 00:00

"Normalizar la pobreza es normalizar la violencia estructural del sistema"

(Esther Vivas)

 

 

 

 

 

Tenemos ya por tanto el retrato (casi) completo, la triste radiografía, la terrorífica imagen del capitalismo del siglo XXI, como un increíble y gigantesco monstruo concebido únicamente para la generación sin escrúpulos del máximo beneficio, sin importar siquiera mínimamente el respeto a los Derechos Humanos, ni las posibilidades (que ya son un hecho contrastado) de destrucción de la Naturaleza. Con el apoyo de los bancos, como gran epicentro del sistema, pero secundados por las diferentes generaciones de empresas capitalistas, que hemos venido comentando en las últimas entregas, y con la inestimable colaboración de las grandes fortunas y de los serviles partidos políticos que contribuyen a los mismos intereses, se ha ido instalando una sociedad corrupta, implacable, monstruosa, globalizada bajo los intereses del capitalismo más despiadado. En palabras de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, en su obra "La crisis financiera": "Bancos centrales y gobiernos han permitido la opacidad y falta de transparencia, la creación de productos financieros extremadamente arriesgados y peligrosos para la estabilidad económica, una burbuja inmobiliaria que antes o después iba a estallar, la especulación con alimentos o productos estratégicos para la producción, como los energéticos o medioambientales, todo lo que al ir encadenándose ha provocado la crisis. Han creado condiciones de falta de control alguno sobre los movimientos de capital, de modo que el dinero de los financieros se mezcla con el de los terroristas, proxenetas globales, traficantes de droga y de armas, han permitido la existencia de paraísos fiscales donde evaden impuestos y donde preparan el asalto a los mercados financieros. Y les han bajado o eliminado impuestos para que no tengan límite alguno a su búsqueda enfermiza y criminal de beneficio".

 

capitalismo451.jpgY ésta es la situación. Albert Recio lo expresa en los siguientes términos: "Detrás de estas empresas-pantalla están los ricos, los grandes capitalistas y las entidades financieras, pero este modelo organizativo hace más difícil su control social, diluye responsabilidades, mixtifica la relación que existe entre la propiedad capitalista y los efectos sociales de su gestión. Con estos mecanismos de delegación-camuflaje la verdadera clase dominante toma cada vez más la forma de una casta de parasitarios-rentistas". Y de esta forma, la ola de neoliberalismo que nos invade es asfixiante, imparable, gigantesca. Parece que no tenemos medios para paralizarla, por lo menos mientras la inmensa mayoría de la población la legitime como la "única alternativa" posible. Y este proceso de globalización neoliberal es el último responsable de los flagrantes ataques a la democracia que se perpetran en diferentes lugares del mundo, auspiciados en la sombra por los grandes think-tanks o "centros de pensamiento" neoliberales, con las complicidades ya señaladas. El neoliberalismo, como última generación de la evolución del capitalismo, tiene sus bases históricas y científicas, que no estudiaremos aquí, sino en otra próxima serie de artículos, que vamos a titular "Liberalismo y Neoliberalismo: una visión histórica", donde expondremos las concepciones y tesis de sus autores primigenios, y su evolución y expresión a lo largo del tiempo.

 

capitalismo452.jpgEn resumen, y siguiendo a Camilo Valqui, creo honestamente que hemos demostrado hasta aquí, con todo lo dicho, que "El capitalismo del siglo XXI exhibe altos niveles globales de miseria y pobreza, expolio de recursos energéticos, agua y biodiversidad, violencia, armamentismo, prostitución, corrupción, mentira mediática, narcotráfico, despotismo imperialista, tecnocracia, impunidad, demagogia y pragmatismo político, democracia de mercado, racismo, exclusión social, especulación financiera, perversión y capitalización de la ciencia, la tecnología, la ética y los valores, dictadura del pensamiento occidental y estadounidense, guerras preventivas, destrucción de la naturaleza, fundamentalismo, pérdida de identidad cultural, permanente violación al derecho interno e internacional, y de los derechos humanos, perversión de organismos como las Naciones Unidas, terrorismo de Estado, recolonización y miseria moral saturada de agresividad, mezquindad, hipocresía, cinismo, intriga, plagio, monopolio de recursos, bienes y conocimiento, egoísmo, simulación, engaño, competencia mercantil, tortura, pragmatismo, chovinismo, acoso sexual, violencia intrafamiliar, discriminación, desaparición forzosa, sevicia, machismo y los crímenes de lesa humanidad, que empujan a la humanidad hacia la barbarie y al riesgo del exterminio, y han desencadenado una compleja crisis de valores que ameritan una conciencia crítica y una praxis liberadora". A partir de aquí, nos encontramos básicamente a dos tipos de personas: aquéllas que (con mayor o menor grado de legitimación o resignación) se limitan a aceptar el capitalismo, asumiéndolo como el único sistema posible (aún cuando demanden algunos cambios cosméticos) y otras que, rechazando, no aceptando que la humanidad tenga que sucumbir a la barbarie capitalista, pretendemos erradicar este sistema.

 

capitalismo453.jpgEstamos de acuerdo con Camilo Valqui, por tanto,  cuando concluye: "Entonces, no se trata de conservar, mejorar o humanizar al capitalismo, ni de darle un rostro humano a este sistema explotador y dominante, como cínica o ingenuamente sueñan y se proponen los nuevos ingenieros social liberales, sino de superarlo de raíz a fin de fundar una comunidad superior de hombres y mujeres libres, se trata de afirmar la humanidad humanizada, que significa el reencuentro de la humanidad consigo misma". Porque en efecto, no podemos reformar el capitalismo, ni refundarlo (como proclamaba en su propaganda Nicolas Sarkozy), ni tan siquiera parchearlo, sino que sólo cabe abolir sus fundamentos, reconstruir otra sociedad, otra comunidad, otros puntales de comportamiento, ética y objetivos, derrocar este vil, execrable e injusto sistema, y comenzar a migrar, poco a poco, a otro sistema más social y humano, más evolucionado, más justo, más ético. ¿Y esto cómo se hace? se estarán preguntando los lectores. Ya hemos dicho que, en primer lugar, nuestra mente ha de estar abierta, convencida del horror que el capitalismo representa, pero eso sólo no basta. Muchas personas podrían reconocer esto, y quedarse únicamente aquí. Hemos de estar también dispuestos a recorrer el camino, en primer lugar intelectual, para poder diseñar un nuevo sistema, un sistema distinto, fundado sobre otras bases. Para poder concebir que las alternativas existen, que son viables, que son factibles, que no son utopías, y por fin, poner todos los medios a nuestro alcance, todas nuestras energías, todo nuestro poder, todas nuestras ganas y nuestras ilusiones, en derrocar el capitalismo, y levantar, sobre sus cenizas, una nueva sociedad.

 

capitalismo454.jpgEl objetivo es internacionalista, la lucha de un sólo país, incluso de un sólo continente, no será nunca suficiente como para barrer del mapa la actual extensión globalizada del capitalismo, sus tentáculos en todas partes del mundo, sus intereses, sus complicidades, su poder. La Historia nos lo demuestra. Pero también nos demuestra que, dado un país, o una colectividad, o un pueblo que puedan demostrar que el camino existe, que puede ser recorrido, que los objetivos se pueden alcanzar, que el capitalismo no es indestructible, dicha semilla podrá fructificar y extenderse por todo el mundo. Y demostrar que sí se puede. Que tenían razón tantos y tantos filósofos, políticos y activistas de la Historia, que dieron incluso su vida por el ideal de derrocar al capitalismo, y sentar las bases de otra humanidad. Al menos, por reconocimiento hacia ellos, a los verdaderos líderes de la Historia, debemos plantearnoslo, debemos intentarlo, con todas nuestras fuerzas. Porque las alternativas no son fáciles, pero existen. No es cuestión de cambiar el sistema en un año, ni en cinco, pero se pueden ir poniendo las bases perfectamente. Al final, la lucha local puede ser el germen de la lucha internacionalista, de la lucha mundial por acabar con este demencial sistema capitalista. Pero hay que estar convencidos de ello. Por tanto, a partir de la siguiente entrega, comenzaremos la segunda parte de esta serie de artículos, la más extensa (hasta ahora) con diferencia que estamos publicando en este Blog, para comenzar a relatar la auténtica alternativa: el socialismo y el marxismo del siglo XXI. A los lectores interesados de verdad en concebir una verdadera alternativa, van dedicados el resto de los artículos.

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23 octubre 2014 4 23 /10 /octubre /2014 23:00

"La decadente Europa comienza a desmoronarse por dentro. El torbellino político y social que se registra actualmente en Europa es consecuencia de la actual crisis estructural del sistema capitalista, la que sus apologistas nunca esperaron ni mucho menos saben cómo resolver"

(Basem Tajeldine)

 

 

 

 

 

independencia_UE1.jpgEl mantra del soberanismo y del independentismo recorre Europa como un potro veloz, como una respuesta de la oligocracia de muchos países (o territorios dentro de ellos) frente a la actual crisis sistémica que padecemos. Pero cabría preguntarnos: ¿es realmente la solución? Actualmente, venecianos en Italia, flamencos en Bélgica, Niza en Francia, o catalanes y vascos en España, forman sólo una pequeña parte del total de movimientos independentistas que alberga la Europa neoliberal, la Europa de los mercaderes, la Europa gobernada por la Troika comunitaria, fiel obediente de las instituciones más reaccionarias y representantes del gran capital. Pero proyectos independentistas existen por toda Europa, del orden de 40, en casi todos los países del viejo continente. Si a ellos le sumamos los partidos ultranacionalistas, xenófobos y racistas, que son como la otra cara de la misma moneda, tales como el UKIP británico, tenemos un cóctel de sensibilidades excluyentes, que más que contribuir al reclamado consenso del "proyecto europeo", nos separan de él.

 

independencia_UE2.jpgNo ya sólo la crisis económica, sino el auge del neofascismo, las vueltas de tuerca de una insensible y fanática política neoliberal, así como la agresiva política exterior de la UE, con la reciente alineación, complicidad y servilismo con el hostigamiento de la OTAN a la Federación Rusa (a través de su particular instrumentalización de Ucrania), han convertido la pertenencia a este selecto club europeo de los países que utilizan el Euro en un auténtico lastre para toda sociedad que se precie de ser justa y avanzada. No sólo el reciente referéndum escocés, sino toda la ola de nacionalismos europeos, se ofrece a la población como alternativa a continuar sufriendo el yugo de las actuales políticas "recomendadas" por la Troika comunitaria, y que ahogan las aspiraciones de una vida digna por parte de la mayoría social. Y así, tenemos partidos independentistas en Laponia, en Albania, tenemos el nacionalismo bávaro en Alemania, el nacionalismo flamenco (que pretende constituir la República de Flandes), la propuesta de República de Bosnia Occidental, el Condado de Istria en Croacia, el nacionalismo bretón al norte de Francia, la propuesta de Países Catalanes, el Frente Nacional para la Liberación de Córcega, el Movimiento de Independencia de Sicilia, entre otros, como claros ejemplos de la fuerza que posee esta tendencia hacia el separatismo de sus respectivos países o Estados.

 

independencia_UE3.jpgMientras, podemos comprobar cómo en cada Estado donde se plantean movimientos secesionistas, la clase dominante manifiesta su más clara y firme preocupación (cuando no intentan impedirlo, como aquí en España) porque estos movimientos no consigan sus objetivos...¿porqué será? La explicación está bien clara: vivimos en la era (cada vez más extendida a nivel mundial) del capitalismo globalizado (esa que se ha dado en llamar la era de la globalización), donde los intereses del gran capital, a fuerza de su tremendo poderío internacional, se han aliado y se han expandido por todos los continentes. Las alianzas del gran capital suman inmensa mayoría a escala global, y sólo unos pocos países se oponen y se enfrentan a este dominio transnacional, que se manifiesta en alianzas, gobiernos y empresas que poseen el poder más absoluto, y que imponen su ley a sangre y fuego en todos los países y continentes donde están instalados. Y el gran capital sabe que precisamente la unión a escala global de representantes de sus intereses es la mejor garantía de que el chiringuito siga funcionando. Así que, evidentemente, cualquier experiencia de independentismo que se plantee, es una clara amenaza de que en dicho país puedan gobernar otras clases, otros intereses, otros objetivos. Y claro, ellos no lo pueden permitir.

 

independencia_UE4.jpgY por ello lanzan veladas amenazas a la población (como acaban de hacer con Escocia, y están haciendo con Cataluña) para que adopte una actitud precavida, conservadora, en contra de las posibles independencias. Amenazan con que los bancos van a desmontar sus sedes, con que las grandes empresas se van a deslocalizar, con tremendas fugas de capitales, con que las pensiones y jubilaciones no van a poder pagarse, amenazan con que la deuda no va a poder financiarse, con un supuesto aislamiento de dichos países o naciones que se independicen, amenazan en fin con un caos social y económico de gran envergadura, para que la ciudadanía se lo piense bien antes de elegir la opción independentista. Pero con ello no pueden acallar las protestas sociales, ni el auge de los movimientos separatistas, ni el crecimiento de los movimientos neonazis, ni por supuesto, el aumento de los índices de pobreza, precariedad y exclusión social que vive gran parte de la población europea, que ve con desesperanza cómo el otrora ilusionante proyecto europeo sólo les perjudica, mientras las élites políticas y económicas se enriquecen cada vez más.

 

independencia_UE5.jpgDesde la izquierda, no obstante, entendemos que estos movimientos no son la solución a los problemas que padecemos, porque, como hemos indicado, el nacionalismo y el neofascismo son maninfestaciones, en el fondo, de una misma actitud, la actitud excluyente y xenófoba de quienes pretenden perpetuar, haciendo uso del componente de la sensibilidad identitaria, los intereses de la clase dominante. Da igual por tanto en qué escala nos movamos, si es una escala más local o más global, estos movimientos no representan la solución, porque suponen una involución en sus respectivos pueblos del carácter más autoritario de las élites gobernantes. Nos equivocamos por tanto en el enemigo, y en el ámbito. Porque nuestro enemigo, el enemigo de las clases populares y trabajadoras, no son el resto de los países, cuyas clases populares y trabajadoras están sufriendo los mismos ataques que nosotros. Nuestro enemigo real es el enemigo de clase, es decir, es la clase dominante, la burguesía, la oligocracia, o si se quiere, la casta, ese término que ha puesto tan de moda la formación política Podemos. Y en cuanto al ámbito, tampoco nuestro enemigo es el país donde se reconoce nuestro Estado (el Estado Español, el Estado Francés, etc.), sino el contexto donde verdaderamente se ejecutan las políticas que nos están llevando al desastre. En nuestro caso, la Unión Europea. Allí es donde se deciden, se diseñan y se planifican las auténticas políticas que luego son "sugeridas" (de obligado cumplimiento) a los respectivos Estados miembro, y desde allí es donde controlan que efectivamente sigamos sus hojas de ruta.

 

Estos son nuestros auténticos enemigos. El problema no es sólo local, es global, es internacional, pero se da, en nuestro caso, en el contexto europeo. Nuestro enemigo es un enemigo de clase, y se encuentra en el ámbito europeo. Europa, entendida como la actual arquitectura de esta Unión Europea, es quien tiene secuestrada nuestra soberanía nacional, es quien diseña y obliga a implementar las políticas que nos hacen cada vez más pobres, para que otros se hagan cada vez más ricos. Porque en esta Unión Europea, quienes gobiernan, a nivel de todo el continente, son las mismas clases dominantes que gobiernan en cada uno de los Estados miembros, y por eso los intereses son los mismos. Por eso Rajoy, y Merkel, y Hollande, y Cameron, y la inmensa mayoría de los líderes europeos creen a pies juntillas en los dictados de esta UE, se esfuerzan en complacerla, ya que obedecen a los mismos intereses, que son, al fin y al cabo, intereses de clase. ¿De qué nos serviría entonces obtener una supuesta "independencia" de nuestros respectivos países, si seguimos bajo el yugo de la UE? ¿Qué sentido tiene ser independientes de una unidad supranacional, cuando a nivel nacional los intereses de clase que gobiernan son los mismos? ¿Qué vamos a conseguir haciéndonos independientes de tal o cual nación, si vamos a continuar practicando las mismas políticas, obedeciendo a los mismos objetivos? Los posibles procesos constituyentes más o menos locales que se puedan ir formando se equivocarán de enemigo si sólo persiguen obtener un poder independiente, se estarán engañando, porque esa supuesta "independencia" será una ilusión, nunca una realidad.

 

Sólo podremos recuperar la auténtica soberanía, y por tanto la verdadera independencia, si conseguimos independizarnos de los intereses y de los objetivos de la clase dominante, y ésta se encuentra, en primer lugar, en Europa. Después tendremos al mismo enemigo en casa, pero teniendo claro a quién tenemos que enfrentarnos, nos será más fácil derrotar a nuestro enemigo de clase "local", es decir, a la clase dominante de nuestros respectivos países. Pero la independencia hemos de obtenerla con respecto a ese fanático club de ultraliberales, a ese nido de burócratas capitalistas que sólo obedecen a los mercados, y que veneran al sacrosanto poder de la banca privada. Mientras no seamos capaces de independizarnos de ellos, de la clase dominante al más alto nivel, no tendrá sentido ninguna independencia, ya que, en realidad, no habrá ningún avance en la soberanía de ningún pueblo. En nuestro caso más cercano, los catalanes que pretenden un nuevo Estado soberano dentro de la Unión Europea se equivocan de cabo a rabo, ya que dentro de la UE, no existe soberanía posible. Y lo peor, es que están utilizando, desde hace mucho tiempo, este argumento para convencer a las clases populares y trabajadoras de Cataluña de que cuando este objetivo se consiga, ellas vivirán mejor. Gran decepción van a llevarse, si consuman su objetivo.

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21 octubre 2014 2 21 /10 /octubre /2014 23:00

Hace varios días, y ante la retirada por parte del Gobierno del PP del anteproyecto de reforma de la ley del aborto (según ellos, por falta de consenso, aunque sabemos que las razones son puramente electoralistas), el siempre polémico y ultrafundamentalista católico Obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Juan Antonio Reig Pla, publicó una carta en la web de su diócesis titulada "Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos", que voy a tener el inmenso gusto de responder, ya que no ofrece desperdicio alguno. Bajo un primer vistazo general, la carta no deja de ser una auténtica pieza de museo, pues pocos documentos públicos de los últimos tiempos, que se sepa, han llegado a constituir alegatos tan claros al ridículo, el patetismo, el despropósito, la exageración, el fanatismo y el fundamentalismo religioso. Pero vayamos por partes.

 

Denomina al aborto como "holocausto silencioso", término que más bien podría emplear Monseñor para referirse a los miles de niños y niñas que han sufrido abusos sexuales por parte de altos representantes de su Iglesia, durante los últimos años, en diversos países. También se refiere al aborto como "crimen abominable", pero jamás se le ha oído levantar la voz a Monseñor para defender a los dependientes a los que les están retirando las ayudas públicas, a los inmigrantes a los que se les niega el derecho a la sanidad pública, o a las miles de personas a las que se las condena al paro, a la exclusión, a la pobreza, a la miseria, o al exilio. Tampoco hemos escuchado a Reig Pla alzar su voz en contra del inmenso y criminal poder de la banca privada, que mientras está siendo rescatada con fondos públicos, deshaucia continuamente a familias con niños pequeños, o ancianos. Parece ser que éstos no son crímenes abominales para Monseñor. Tan sólo le preocupa el "crimen" que se comete al impedir que se sigan reproduciendo un conjunto de células, que eso es lo que es "el concebido" cuando tiene varias semanas.

 

Acusa al PP de estar "informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e infectado, como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGTB". De sus palabras, parece que Monseñor tampoco considera un crimen execrable el maltrato físico, social y psicológico al que los homosexuales (gays y lesbianas) han estado sometidos durante siglos, no sólo en nuestro país, sino en el resto de países de nuestro entorno. Y parece que tampoco le interesan los crímenes a los que se somete a las mujeres, por culpa de ese machismo histórico, propiciado también por la propia cultura religiosa, que es la primera que considera a la mujer como un ser inferior al hombre. El Obispo de Alcalá de Henares debiera conocer que gracias a la cultura y a la educación en la igualdad, vamos poco a poco evolucionando hacia una sociedad más justa e igualitaria, así como igualmente respetuosa con ambos sexos. Califica también a los partidos políticos como "verdaderas estructuras de pecado", comentario totalmente lógico viniendo de uno de los representantes de la Iglesia Católica, que es, digámoslo sin rodeos, la secta más poderosa del mundo. Lo pudimos comprobar recientemente, con la ceremonia de beatificación de Monseñor Álvaro del Portillo, sucesor de Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, ya que concentró en Madrid a más de 150.000 personas llegadas de todas partes del mundo.

 

Declara que "es necesario evidenciar que nos encontramos ante una verdadera crisis de civilización",  a lo mejor porque Monseñor Reig Pla añora los tiempos de siglos atrás, donde la Iglesia Católica en el mundo tenía infinitamente más poder que tiene hoy, donde sus representantes competían en poder con Reyes de todo el mundo, donde la depravación y degeneración moral de obispos, cardenales y papas era manifiesta, y donde la fe católica se imponía a sangre y fuego en todos los pueblos colonizados. Sin duda, a Monseñor le hubiera gustado nacer en los tiempos de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, que entre otros abominables crímenes, instauraron la Santa Inquisición, practicando durante siglos los más execrables tormentos y las más viles torturas físicas y psicológicas sobre gitanos, judíos, conversos, marranos, y demás ciudadanos no adscritos a la religión católica. O sin ir tan lejos, quizás añore Monseñor los tiempos de la dictadura franquista, donde la fe católica se difundía en deleznables panfletos que publicaban organizaciones tan retrógradas como la Sección Femenina o Acción Católica, indicando, por ejemplo, cómo había de ser el comportamiento de las esposas hacia sus respectivos maridos.

     

Y quisiera acabar anunciándole a Monseñor que, afortunadamente, pronto asistiremos al ocaso de la institución de la que él es un fiel representante de su ala más fanática, la Iglesia Católica, un ocaso donde despreciables personajes como Monseñor no tengan el eco mediático ni la atención que hoy se les dispensa, simplemente porque la Iglesia Católica (y el resto de confesiones religiosas) quede relegada al ámbito privado, y deje de poseer el inmenso poder e influencia sobre casi todos los estamentos sociales que hoy tiene, y además, tenga que ser financiada desde sus propios recursos, es decir, mantenida por sus propios fieles. Desaparecerá todo rastro de simbología religiosa de los actos públicos, y acabará el estudio de la religión en las aulas. Entonces, llegado ese momento, que deseo cercano, acabará la suprema influencia que ejerce sobre millones de personas, acabará el colonialismo psicológico que practica sobre las mentes de sus fieles, acabará su inmenso patrimonio, y acabarán los múltiples privilegios de todo tipo que la Iglesia posee en nuestra sociedad. Llegado ese momento, patéticos personajes como Monseñor Reig Pla serán sólo un mal recuerdo de una sociedad inferior.  

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19 octubre 2014 7 19 /10 /octubre /2014 23:00

"En realidad, la estrategia de la austeridad ha sido contraproducente incluso para la consecución de sus propios objetivos, que son fomentar la confianza y contribuir a la reducción del déficit presupuestario"

(Raymond Torres, Director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la OIT)

 

 

 

 

 

 

capitalismo441.jpgComo un apunte final sobre los tipos de empresas y corporaciones del gran capitalismo globalizado, vamos en esta entrega a hablar sobre las denominadas empresas de "capital-riesgo", y también sobre los comúnmente llamados "fondos buitre", que además tienen mucha relación entre sí. Y para comenzar, tomo las palabras de la gran especialista en el tema Fátima Fafatele, cuando define a los fondos buitre en los siguientes términos: "Los fondos buitre hacen dinero, sin crear riqueza, ni empleo, ni valor alguno para la economía real, aprovechándose de países en dificultades, como los denominados Países Pobres Altamente Endeudados (HIPCs por sus siglas en inglés), o la Argentina del corralito de 2001, para comprar su deuda a bajo precio. Luego esperan el momento oportuno para obligarles a devolverlos a un precio más alto vía judicial, incluyendo intereses de demora y costas judiciales. Especulan tanto con deudas privadas como con deudas públicas. No les interesan los mercados, sino más bien las acciones judiciales que bajo la cuestionable jurisdicción de países afines, en demasiadas ocasiones actúan a su favor obligando a los Estados a priorizar el pago a los usureros por delante de los gastos sociales. Según datos de la ONG Jubilee Debt Campaing, en los últimos años los fondos buitre han iniciado alrededor de 54 procesos judiciales por un total de 1.500 millones de dólares en 12 de los países más pobres del mundo".

 

capitalismo442.jpgEn el caso español, con la complicidad criminal de nuestras serviles instituciones (como el denominado "Banco Malo" o SAREB, o el IVIMA o Instituto de la Vivienda de Madrid, entre otras), la actividad de estos fondos buitre está muy extendida en el negocio de la vivienda, resultado de la explosión de la enorme burbuja inmobiliaria ocurrida en nuestro país desde 2007. Y aún hoy, después de todos los deshaucios ejecutados durante los 5 últimos años, estos fondos han adquirido viviendas públicas para hacer negocio con la posterior adjudicación (o adquisición) por parte de sus respectivos beneficiarios, que ahora han de recomprar sus viviendas a estos fondos buitre a un precio mayor que el estipulado originalmente. Todo un abyecto negocio, máxime tratándose de la mercadería con un derecho fundamental de las personas, como es la vivienda. Como una vuelta de tuerca más del sistema, se trata, como estamos viendo, de una suerte de neocapitalismo especulador financiero que domina hoy la actividad, el enfoque y las preferencias de nuestros corruptos Gobiernos, que permiten, de forma legal, extorsionar y destruir la economía real para beneficio de unos pocos desalmados.

 

capitalismo443.jpgY siguiendo un artículo de Esther Vivas, pongamos un ejemplo reciente, de una gran empresa española, y sus diversos avatares por el mundo de las empresas capital-riesgo. Básicamente, este tipo de empresas viven de adquirir terceras empresas y volver a revenderlas, obteniendo beneficio durante estas operaciones. No les interesan su actividad, ni su localización, ni sus empleados, ni tampoco su tamaño, pues el gran capital lo compra y vende todo, absolutamente todo. Y la ley se lo permite. Estamos bajo un despiadado capitalismo de casino que juega con nuestras vidas. Bien, la empresa en cuestión es Panrico, que después de varios cambios en su accionariado (y de la entrada en el mismo de varios bancos), en el año 2005 la empresa cambió totalmente de manos. El 100% de sus acciones fueron adquiridas por la firma de capital-riesgo Apax Partners, una compañía dedicada a la compra y venta de empresas por todo el mundo, lucrándose con la revalorización de su accionariado. Apax Partners pagó muy alto la adquisición de Panrico: 900 millones de euros, por encima de los 600-700 millones de euros en que estaba valorada. El objetivo era, como siempre, trocear la multinacional, vender sus activos, obtener dinero rápido, recuperar la inversión y posicionar la compañía en lo alto de su cuota de mercado para venderla de nuevo y conseguir más beneficio.

 

capitalismo444.jpg¿Dónde quedan en este camino los empleados de la empresa, sus clientes, su producción, su facturación, sus sedes? ¡Qué importa! A la empresa de capital-riesgo no le interesan para nada estos asuntos, sino sólo la posibilidad de obtener el máximo beneficio posible durante estas transacciones. Pero no terminaron ahí las vicisitudes de Panrico. Veamos. En 2011, la empresa se traspasaba nuevamente. Esta vez al fondo buitre de inversión Oaktree, especializado en "reflotar" empresas en quiebra, y de paso, hacer negocio con las mismas. Esther nos cuenta que en el currículum de esta depredadora empresa cuenta con el 24% del accionariado de Campofrío, y ahora se plantea invertir en Pescanova. Y la ruleta sigue girando. Y la historia es de sobras conocida. Más dinero para grandes inversionistas extranjeros (así como para los propietarios y el Consejo de Administración, que se marchan con indemnizaciones y/o jubilaciones escandalosas), y menos derechos para una mayoría, compuesta por los trabajadores, que han de contemplar con impotencia, rabia, indignación y estupor cómo sus vidas se truncan, y pasan a engrosar las listas del desempleo, muchos de ellos en la precariedad y en la exclusión social.

 

capitalismo445.jpgEn el caso de esta empresa, Oaktree impone sus condiciones, que se concretan en 1.914 despidos, casi la mitad del personal, y una reducción del salario de entre el 35 y el 45%. Y por mucho que los sindicatos protesten, y organicen movilizaciones, incluso obtengan gran apoyo popular, los títeres Gobiernos que tenemos se ven impotentes ante las enormes estrategias de terrorismo empresarial con las que amenazan: cierre de fábricas y/o de sedes, deslocalización, rebaja de sueldos y salarios, despidos, e imposición de nuevas líneas estratégicas en cuanto a la producción, los convenios, el personal y las cuotas de participación. Es el poder del capital globalizado, un despiadado actor internacional que nos domina y nos controla, prácticamente en todos los aspectos de nuestra vida. Esta es la última generación de empresas del capitalismo, en las que, como se puede comprobar, lo que importa es el capital en sí mismo, sin más. El capital ya no es un medio, sino un fin. El fin del sistema. Fondos buitre y empresas de capital-riesgo representan la última especie capitalista, la última especialización de empresas que viven únicamente de depredar el propio sistema, de chupar la sangre a otras empresas y a sus trabajadores, todo de forma legal, amparada por las leyes. Continuaremos en siguientes entregas.

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16 octubre 2014 4 16 /10 /octubre /2014 23:00

"Traer a un niño al mundo tiene sentido sólo si el niño es deseado consciente y libremente por sus padres. Si no, se trata simplemente de comportamiento animal y criminal. Un ser humano se convierte en humano no sólo por la convergencia causal de ciertas condiciones biológicas, sino a través del acto de voluntad y amor de otras personas. Si este no es el caso, la humanidad se vuelve --lo cual ya ocurre-- no más que una madriguera de conejos. Sólo aquéllas personas que están 100% convencidas de poseer la capacidad moral y física no sólo de mantener a un hijo sino de acogerlo y amarlo, tienen derecho a procrear. Si no es el caso, deben primeramente hacer todo lo posible para no concebir, y si conciben, el aborto no representa sólo una triste necesidad, sino una decisión altamente moral que debe ser tomada con completa libertad de conciencia (...)"

(Italo Calvino, en su alegato contra Claudio Magris)

 

 

 

 

 

Ante la posible retirada por parte del Gobierno del proyecto de ley de reforma del aborto, los llamados Grupos "Pro-Vida" se manifestaron recientemente en varias ciudades, exigiendo que dicha reforma se apruebe en la presente legislatura, reclamando política de abortos cero, y todo ello bajo amenaza de hacer campaña en contra del voto al PP para las próximas citas electorales de 2015. Bien, lo curioso es que una de las pancartas principales de dichas manifestaciones ilustraba muy claramente la concepción que estos grupos tienen de la vida humana, ya que la consideraban literalmente "Don de Dios". Y para ellos, debe ser una concepción muy generalizada, ya que ante los medios de comunicación hablaban de que "los españoles no vamos a consentir que nos traicionen en este tema". Ha coincidido, como es natural, con la misma exigencia por parte de los dirigentes de la Iglesia Católica y de la Conferencia Episcopal.

 

aborto_humano1.jpgEn el fondo, una muestra más del pensamiento dominante, que se extiende a toda una cosmosivión religiosa en torno a la concepción de la vida humana, por efecto e influencia de los preceptos de la religión católica en nuestra sociedad, desde tiempos inmemoriales. En efecto, es tanta la difusión de la fe y de los dogmas religiosos en nuestra sociedad, que incluso personas de ciencia, ilustres científicos (médicos, biólogos, químicos, físicos, etc.), muestran a veces, o bien sus dudas al respecto, o bien su posición religiosa sobre el asunto (según ellos e incomprensiblemente, compatible con la visión científica). Pero centrándonos en el aborto, vamos a intentar rebatir y dejar al aire las tremendas contradicciones que dichas personas manifiestan. De entrada, y por mucho que quieran negarlo (que lo niegan muchas veces) la connotación religiosa en torno a la concepción de la propia vida humana es el auténtico argumento, es el guión de fondo que sostienen estas personas para defender las políticas de penalización al aborto, o si se quiere, para estar en contra de las políticas del aborto libre, dentro de una supuesta ley de plazos, como la actual.

 

aborto_humano2.jpgNo son los plazos lo que les preocupa, ni que la vida de la madre pueda correr peligro, ni que el embarazo en cuestión sea consecuencia de una violación, ni las posibles malformaciones que el feto pueda presentar, ni las condiciones socioeconómicas que rodean a dicha familia, ni, por supuesto, los derechos y las libertades de la mujer. Ellos no están en estos temas "terrenales". Porque su visión dogmática y fundamentalista se basa únicamente en el sumo precepto de que la vida humana es un "don de Dios", y de que dicha vida existe desde el mismo momento de la concepción. Por tanto, es la concepción "divina" de la vida humana lo que les interesa, lo que prevalece, la razón última de la defensa de sus políticas. Pero frente a esto, nosotros, los que nos colocamos a la otra orilla, los que no creemos en ningún dogma religioso, los que anteponemos la visión únicamente humana de la vida, no podemos aceptar dicha concepción.

 

aborto_humano3.jpgPorque, al no creer en ninguna dimensión "divina" de la vida humana, al no creer que es un "don de Dios", la colocamos en la única dimensión posible: la dimensión humana. Y por tanto, no nos interesa la posible "vida" (que no es tal) de un grupo de células en constante división y reagrupamiento sin fin en diversas fases que los anatomistas estudian perfectamente (mórula, blástula, etc.), sino que nos interesa la dimensión de la vida en cuanto persona, en cuanto humana. Nos interesa la dimensión social de la vida, porque nos interesan los posibles derechos y libertades de las personas, sus posibles problemáticas, su protección y amparo social, desde que nace hasta que muere, en todas sus dimensiones, en todas sus facetas, en todas sus edades, ante todos sus problemas. Nos suena a rancio y a fundamentalismo religioso eso de los "derechos del concebido y no nacido" (¿quién es el concebido?), porque además suele ser la misma gente que defiende la ley del darwinismo social, que proclama que la sociedad debe, después de que haya nacido, abandonar a cada cual a su suerte, para que venza y triunfe el más fuerte, el más poderoso, el que posea más medios.

 

aborto_humano4.jpgParece ser que a estos Grupos "Pro-Vida" no les interesa toda la dimensión de la vida, sino sólo la dimensión de la vida del no nacido, sólo ese tramo de la vida, al parecer, es digno de ser protegido. Pero para ellos, una vez nacido, parece que no importa si no puede ser criado y alimentado por sus padres, si no pueden darle una buena educación, si la sanidad no puede atender sus posibles enfermedades, si (en el caso de ser una persona discapacitada) la sociedad renuncia a su deber de asistencia, si una vez adulto no puede disfrutar de un trabajo digno, de una vivienda digna, o si una vez ancianos/as, la sociedad no le garantiza unas mínimas prestaciones para seguir viviendo dignamente. Parece ser que esta dimensión de la vida, como ya es humana, no es divina, ya no interesa tanto, y las personas se pueden ver abocadas a su suerte, y continuar viviendo en la pobreza, en la miseria, en la barbarie, en la indigencia, en la precariedad, en la exclusión, en el desempleo o en el exilio. Para ellos da igual, porque ya en su momento, protegimos la vida del "ser humano" antes de nacer, y ahí acabó la responsabilidad de la sociedad, del Gobierno, del Estado. Por cierto, que si tanto defienden la vida, deberían hacerla también extensible no sólo a los humanos, sino también al resto de los animales de la "creación divina" de Dios, y enfrentarse también, como lo hacen los grupos animalistas y ecologistas, a tanta "tradición" bárbara que tenemos en este país, en la mayoría de cuyas fiestas populares se maltratan y/o asesinan a inocentes animales (caballos, toros, bueyes, gallos, cabras, perros, etc.).

 

En resumidas cuentas, frente a tanta creencia sobrenatural, frente a tanto fundamentalismo religioso en la concepción de la vida, nosotros creemos únicamente en la dimensión humana de la misma, que es aquélla que no parte de ningún ser sobrenatural, sino de la reproducción humana como un proceso meramente natural y científico, descrito y estudiado hasta la saciedad, tanto en la especie humana como en el resto de especies vivas del Universo. Y a ello, añadimos la capa social de la vida humana, y por eso nos preocupa, en vez del aborto (tildado de "asesinato" porque interrumpimos, porque impedimos que llegue a su fin esa obra de Dios), la completa garantía y protección que la propia sociedad otorga a dicho individuo, a dicho "ser social". Y por eso nos preocupa la protección de la infancia, y la educación, y la sanidad, y nos preocupan los servicios sociales, y nos preocupan los derechos fundamentales que debe tener garantizados esa persona humana, como la alimentación, el trabajo, la salud, la vivienda, y un larguísimo etcétera, que parece no preocuparles nada (incluso atacar) a aquéllos que defienden vehementemente los derechos de los no nacidos, de los concebidos, porque la vida es un don de Dios, es algo que nos viene por ley divina, por una ley sobrenatural. Pues no, la vida y la muerte son manifestaciones de la naturaleza, y lo que debemos procurar los humanos es garantizar una buena vida, una vida digna, a todos los nacidos, es decir, a todas las personas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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