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27 noviembre 2014 4 27 /11 /noviembre /2014 00:00

Después de varios días desde su retirada del panorama público, ha reaparecido la figura del llamado "pequeño Nicolás", un esperpéntico chico de 20 años, de rostro angelical e inocente, en una entrevista publicada en un medio de comunicación, y en otra concedida a una cadena de televisión. En ambas, los detalles y acontecimientos que desvela son más propios de una novela de ciencia-ficción, o un bodevil detectivesco de poca categoría. Declara, entre otras muchas cosas, haber colaborado con las altas Instituciones del Estado, como Moncloa, la Casa Real, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) o la Vicepresidencia del Gobierno. Dichas Instituciones han desmentido inmediatamente cualquier atisbo de conocimiento o colaboración con este personaje, pero él insiste, y da escalofriantes detalles sobre sus viajes, reuniones, contactos y encargos realizados, todos ellos al más alto nivel.

 

pequeno_nicolas1.jpgAsegura que le encargaron tareas como frenar el desafío soberanista catalán (desestabilizando a ERC), o desactivar la imputación de la Infanta Cristina en el Caso Noos. Relata los contactos con altos cargos implicados en dichos procesos, y además lo ve como algo normal, asegurando que "cuando tienes algún amigo en cada Ministerio, pues estás cubierto por todos los sitios". Asegura no haberse colado jamás en ningún acto público de alto nivel, sino que estaba formalmente invitado a todos ellos, y tiene por referentes a la élite política y económica de este país. Afirma que él, simplemente, tiene "sentido de Estado", y "sentido común". El primer impulso es tomar a broma todo este macabro episodio, pero si nos fijamos un poco más profundamente, la conclusión que podemos obtener es que el joven Francisco Nicolás Gómez Iglesias, Fran para los amigos, no es más que un producto de nuestra sociedad.

 

pequeno_nicolas2.jpgUn producto de una sociedad salvaje y despiadada como la nuestra, donde el Presidente del Gobierno intenta convencernos de que vivimos en un gran país, mientras cualquier atisbo de democracia popular y participativa es impedida con saña por el Estado, como acaba de ocurrir en Cataluña y en Canarias, donde algunos miembros del Gobierno de la Generalitat van a ser procesados gracias a una querella criminal interpuesta por el Fiscal General del Estado (y todo ello por sacar unas urnas de cartón a la calle para solicitar su opinión a la ciudadanía), o donde la Armada ataca violentamente una embarcación de la organización ecologista Greenpeace porque se oponía a las prospecciones petrolíferas en Canarias (como la inmensa mayoría de la población de las islas), o donde el General Jefe del Estado Mayor del Ejército manifiesta hace pocos días que están (el Ejército) preparados para actuar en Cataluña cuando el Gobierno de la nación lo estime conveniente.

 

pequeno_nicolas3.jpg¿Nos extrañamos de que en una sociedad así surja un "pequeño Nicolás"? Pero no queda ahí la cosa. Vivimos en una sociedad donde muere gente enferma porque la Administración sanitaria no les suministra determinado medicamento, un país donde los servicios públicos se desmantelan progresivamente, un país donde se instala en el imaginario colectivo que es mejor un minijob que nada, un país donde se propone para Comisario de Energía y Cambio Climático de la Comisión Europea a uno de los mayores exponentes de las políticas energéticas más caducas y salvajes que existen, una nación donde la educación pública se desmantela a marchas forzadas, donde sus jóvenes son arrastrados al exilio laboral, o condenados a la precariedad más absoluta, o donde la gente tiene que salir a manifestarse para pedir cosas tan básicas y fundamentales como pan, techo, trabajo y dignidad. Aunque también sale para manifestarse por el respeto al derecho a la vida, entendiendo éste no como que extraditen y juzguen a los responsables de crímenes franquistas que aún quedan con vida, sino como que se erradique el aborto.

 

pequeno_nicolas4.jpgEse mismo país donde vive Fran, el "pequeño Nicolás", es el mismo país donde la corrupción campa a sus anchas, engorda constantemente, es estructural al sistema, es vertical y horizontal a todas las actividades públicas y empresariales, es digna hija del sistema, porque la clase dominante disfruta de casi una total impunidad ante sus fechorías, un país donde la cultura es penalizada con uno de los impuestos añadidos más altos del mundo occidental, o un país donde si ocurren gravísimos "accidentes" con decenas de muertos, como el de Metro de Valencia o el del AVE a Santiago, con 43 y 80 víctimas respectivamente, a los únicos que se les culpa es a los conductores de los respectivos aparatos. Un país que organiza tremendas parafernalias y despliegue de recursos públicos para repatriar desde países africanos a personas que han contraído el virus del Ébola, solamente porque tienen nacionalidad española, mientras que a los demás miles de afectados de dichos países se les abandona a su suerte. Un país donde se implantan amnistías fiscales para los defraudadores de cuello blanco, los que evaden cientos y miles de millones a paraísos fiscales, donde las Administraciones y Empresas Públicas se desmantelan en aras del ahorro y para corregir el supuesto "despilfarro" público, mientras se rescata a la banca con el mismo dinero que serviría para crear tantos puestos de trabajo que redujeran en 10 puntos la tasa de desempleo.

 

pequeno_nicolas5.jpgUn país donde las Instituciones de la caridad se ven desbordadas, donde las ONG's alertan de la tremenda tasa de pobreza y desnutrición infantil, o un país que, a estas alturas de la película, sigue apostando por el petróleo para corregir nuestra dependencia energética, ignorando los deseos de la mayoría ciudadana, que se muestra en contra por un mínimo de sensibilidad ecologista, o reclama sin cesar ayudas para que una gran parte de la población no sufra pobreza energética. Un país donde se criminaliza la protesta pacífica y popular y las manifestaciones, mediante leyes represoras, que ignoran el derecho a la tutela judicial efectiva, en fin, es un perfecto candidato para que, dentro de este clima de profunda alienación colectiva, surjan personajes como este "pequeño Nicolás", que representan lo más paradigmático de ella, y un ejemplo vivo de hasta dónde llega la fuerza y la influencia del pensamiento dominante. En efecto, un chico que desde los 14 años está sometido a los dictados de pensamiento de una fuerza política que representa lo más granado de los herederos del franquismo, es lógico pensar que a los 20 tenga asumidas una serie de actitudes, y que pueda desarrollar una serie de comportamientos aberrantes, como de hecho así ha sucedido. La tarea que resta es investigar y dilucidar hasta qué punto sus presuntas correrías son ciertas, y hasta qué punto son fantasía de una mentalidad aberrante, una mentalidad que es un típico producto y un fiel reflejo de nuestra alienante sociedad.

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26 noviembre 2014 3 26 /11 /noviembre /2014 00:00

"La democracia representativa es hoy día, en países como el nuestro, el régimen político ideal como soporte del sistema económico neoliberal. En otras épocas, la aspiración democrática, legitimada por la razón, iba de la mano de términos tales como igualdad y fraternidad. El paso por las urnas cada cierto período de tiempo para elegir a los representantes es la coartada perfecta para justificar una falsa igualdad de la ciudadanía mientras que, en la realidad, las relaciones sociales se desmoronan"

(Antonio José Gil Padilla)

 

 

 

 

 

Continuando con la exposición de los rasgos de la antigua democracia ateniense que pudiéramos exportar a nuestros días, que ya introdujimos en el artículo anterior de esta serie, digamos que el régimen ateniense se apoyó sobre varias Instituciones. La más conocida era la Asamblea, ya que era la auténtica sede de la participación ciudadana. Sin embargo, ésta podía funcionar con suficiente agilidad gracias al trabajo del resto de órganos. También es destacable la notable implicación de los ciudadanos en la Administración de Justicia (bajo los llamados "dicasterios", origen de los actuales jurados populares). En Atenas, para los llamados Magistrados, existían ya un conjunto de mecanismos de control sobre su actividad, los cuales, sumados al hecho de que los cargos fueran designados mediante sorteo y que se renovaran anualmente, dificultaba mucho el surgimiento de la corrupción. Por su parte, la Boulé o Consejo de los Quinientos, era un gran órgano compuesto por 500 miembros seleccionados por sorteo. Sin embargo, existía la limitación de que únicamente podían ser reelegidos una sola vez. Y puesto que la Asamblea no podía dirigir exclusivamente el sistema político, fue necesario el apoyo de un cuerpo encargado de presentar los asuntos que debían discutirse en la propia Asamblea, puesto que ésta, dada su vasta composición, no podía permitirse desarrollar esas funciones.

 

objetivo_democracia81.jpgPor su parte, la competencia principal de la Boulé, como hemos indicado, era preparar los asuntos que posteriormente se someterían a deliberación en la Asamblea. No obstante, no terminaban aquí, puesto que además tenía asignadas otras tareas como el manejo del dinero público o la iniciativa legislativa. Asímismo, los ciudadanos de otras polis que buscaban reunirse con la Asamblea, solamente podían hacerlo después de haberse entrevistado previamente con la Boulé. Sin embargo, la cantidad tan extensa de personas que formaban este órgano (500) exigía que se dividieran en grupos de 10 (formado cada uno de ellos por 50 miembros) para realizar sus labores una décima parte del año, a la que se conocía como Pritanía. Cada día se designaba por sorteo un Presidente, al cual se le tenía en bastante consideración. Asímismo, es importante destacar que la Boulé y la Asamblea funcionaban armónicamente y ninguno de ellos tenía un papel subordinado al otro, sino que se trataba de una división estrictamente competencial.

 

objetivo_democracia82.jpgDe hecho, no parece que existieran intereses contrapuestos entre estos dos cuerpos, como a veces da la impresión que sucede en los regímenes actuales. Pero como decimos, no existía ningún tipo de privilegio ni discriminación entre los ciudadanos pertenecientes a dichas Instituciones. Los miembros de la Boulé y las personas que asistían a la Asamblea, eran todos ellos considerados ciudadanos por igual, tratándose de un matiz importante, resultado del entendimiento y aplicación de una democracia estrictamente popular, configurada y aplicada por el pueblo en su conjunto. Esta armonía entre determinadas personas que en algunos momentos puedan dedicarse a ciertas labores (como los miembros de la Boulé) y la ciudadanía normal y corriente, hay que recuperarla en nuestros días, si queremos disfrutar de una democracia fresca y saludable. No hay que olvidar que, como nos recuerda la sabiduría popular: un hombre con el estómago lleno no comprenderá a otro con el estómago vacío.

 

objetivo_democracia83.jpgJuan Carlos Calomarde, el autor del trabajo del cual estamos extrayendo toda esta información, nos hace la siguiente y muy interesante observación: "Esta valiosa experiencia nos indica que sería perfectamente factible que existiera actualmente una Cámara compuesta por ciudadanos designados por sorteo. Sin embargo, es cierto que sería difícil atribuirle tantas competencias como a la Boulé ateniense, ya que no entraña la misma dificultad operar en el ámbito de la polis que en el de un Estado actual". Juan Carlos tiene toda la razón en esta observación, ya que el ámbito de la polis griega se asemejaría al de nuestras actuales ciudades, y por tanto pudiera ser más bien aplicable al ámbito de los Ayuntamientos que al del propio Gobierno Central o al de una Comunidad Autónoma (o Estado Federado, cuando alcancemos dicha organización territorial). Pero volvamos a la Asamblea. La Asamblea o Ekklesía fue, podemos concluir, la Institución más sagrada de la democracia ateniense. Consistía básicamente en la reunión de todos los ciudadanos varones (aún no se respetaba mucho la igualdad de sexo o de género, aquí hemos avanzado respecto a los griegos de aquélla época) y mayores de edad que desearan asistir. El lugar donde solían celebrarse estas reuniones era la Pnyx. Las competencias de la Asamblea consistían esencialmente en votar las resoluciones de la Boulé, las cuales podían ir desde propuestas de leyes a declaraciones de guerras (tan frecuentes también en aquélla época). Asímismo, la Ekklesía también decidía cómo gastar algunos ingresos extraordinarios.

 

objetivo_democracia84.jpgLas votaciones podían realizarse a mano alzada, y posteriormente los escrutadores analizaban qué opción había recibido un mayor número de votos. También existieron votaciones que se llevaron a cabo introduciendo guijarros de diferentes colores (las papeletas no se habían inventado todavía) en varias vasijas, indicando así el sentido de la votación. La riqueza de la Asamblea radica en que, contrariamente a lo que sucede en la actualidad, el discurso no era unidireccional. Hoy día, las personas, de forma pasiva, reciben el mensaje de la clase política a través de los medios, pero este mensaje sólo viaja en una dirección, es decir, no existe posibilidad alguna de diálogo, ni entre gobernados y gobernantes, ni siquiera entre los propios gobernados (salvo que decidieran reunirse por su cuenta). Esta carencia empobrece la cultura política de la población, justamente todo lo contrario que sucedía en Atenas. Y aunque es cierto que actualmente las redes sociales y los blogs desempeñan en algo esa tarea, aún estamos muy lejos de alcanzar una ciudadanía con un grado de madurez intelectual de cierta relevancia en asuntos políticos. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 noviembre 2014 2 25 /11 /noviembre /2014 00:00

Como decíamos en el artículo anterior, la sociedad española es aún, en general, bastante reaccionaria en relación al tema de la eutanasia, baste decir que nuestra Organización Médica Colegial no acepta ni siquiera la distinción terminológica entre eutanasia "activa" y "pasiva". Consideran que estas prácticas son siempre y en todo momento deontológicamente condenables, aunque dejan fuera el hecho de que algún facultativo pueda suspender en un momento dado, durante el transcurso de una enfermedad, un tratamiento o medicación inútil para el paciente. No obstante, sí existen muchos avances en medicina paliativa, que son utilizados y recomendados por la OMC española. Pero como regla general, en nuestro país no se respeta lo que pudiéramos denominar como la "voluntad inequívoca que querer morir", así como ningún procedimiento, acción u omisión que la provoque.

 

Y como en otros muchos temas, los argumentos religiosos se entrecruzan con los de otro tipo en relación a las diversas variantes de eutanasia (que ahora referiremos), reclamando la vía determinista, en el sentido de proclamar que lo único que puede hacer el ser humano es aceptar con resignación la muerte cuando llega. Según estos argumentos, la muerte digna consiste únicamente en la muerte con todos los alivios médicos adecuados, y con todos los consuelos humanos posibles. La muerte digna para los religiosos proviene de la grandeza de ánimo de quien se ha de enfrentar con ella, y no tiene nada que ver con elegir la forma o el momento de la muerte, sino con poder disponer de toda la ayuda necesaria cuando llega. Hemos de partir de la base de que, bajo los argumentos religiosos, la vida es un "Don de Dios", y la muerte, por tanto, es un hecho determinista y divino con el cual no podemos enfrentarnos, ni cambiar sus "destinos" naturales. Pero continuemos, para abordar el tema desde todos sus puntos de vista, con las distintas "variantes" o conceptos relacionados con la eutanasia.

 

En primer lugar, podríamos distinguir entre eutanasia directa e indirecta. La primera se refiere en general al hecho o posibilidad de adelantar el momento de la muerte de un paciente en caso de padecimiento de una enfermedad incurable, mientras que la segunda es la que se verifica cuando se efectúan, con intención terapéutica, procedimientos que pueden producir la muerte como efecto secundario. Por ejemplo, la administración de analgésicos narcóticos para calmar el dolor. Los mismos, como efecto colateral o indirecto (es decir, no buscado ni provocado), generan una disminución del estado de consciencia en el paciente, y el posible recorte del período de su vida. En estos casos, la intención del facultativo, sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento, y lo que se provoca es una consecuencia previsible, pero no perseguida. Por su parte, la eutanasia directa podemos clasificarla a su vez en eutanasia activa y eutanasia pasiva.

 

La eutanasia activa consiste en provocar la muerte en modo directo. Por ejemplo, recurriendo a diversos fármacos que, administrados en sobredosis, provocan efectos mortíferos. Por su parte, la eutansia (directa) pasiva consiste en omitir o suspender el tratamiento de un proceso nosológico determinado, o la alimentación del paciente por cualquier vía, precipitando de esta forma el fin de la vida. Es una provocación de la muerte por omisión. Existen autores, como Víctor Pérez Varela, que ponen el dedo en la llaga, cuando afirman que, al renunciar a estos procedimientos, más que prolongar el vivir, se prolonga el morir. Es un distinción, como vemos, más filosófica que médica. Vamos a comentar también, siguiendo de nuevo a la Wikipedia, y para que no haya confusión en los términos, algunas otras variantes que tienen que ver, en mayor o menor medida, con algún tipo de eutanasia. Son las siguientes:

 

1.- Suicidio asistido: implica proporcionar de forma intencionada y con conocimiento a una persona los medios o procedimientos (o ambos) necesarios para suicidarse, incluidos el asesoramiento sobre dosis letales de ciertos medicamentos, la prescripción de dichos medicamentos letales, o su suministro directo o indirecto. El suicidio asistido se plantea siempre como un deseo expreso de extinción, de muerte inminente, porque la vida para el paciente ya ha perdido toda razón de ser o se ha vuelto dolorosamente desesperanzada. Cabe destacar que, en estos casos, es el paciente quien voluntaria y activamente termina con su vida. Recientemente, acabamos de tener noticia de un caso de este tipo en una chica norteamericana, ya que algunos Estados de USA permiten legalmente estas técnicas.

 

2.- Cacotanasia: Es la eutanasia que se impone sin el consentimiento del paciente. El prefijo (kakos: malo), apunta hacia la dispensación de una muerte mala.

 

3.- Ortotanasia: Consiste en dejar morir a tiempo sin emplear medios desproporcionados y extraordinarios para el mantenimiento de la vida. Este concepto se ha sustituido en la terminología práctica por la expresión "muerte digna", para centrar la atención sobre la condición (dignidad) del enfermo terminal, más que en la propia voluntad de morir.

 

4.- Distanasia: Consiste en el encarnizamiento o ensañamiento terapéutico, mediante el cual se procura posponer el momento de la muerte recurriendo a cualquier medio artificial, pese a que haya seguridad de que no hay opción alguna de recuperar la salud, con el fin de prolongar artificialmente la vida del enfermo a toda costa, llegando incluso a la muerte en condiciones inhumanas. Normalmente se practica en función de los deseos de terceras personas (médicos, familiares) y no según el verdadero bien e interés del paciente.

 

5.- Adistanasia o Antidistanasia: Se refiere a la cesación de la prolongación artificial de la vida, dejando que el proceso patológico termine con la existencia del enfermo. Es la variante que guarda más relación con lo que pudiéramos calificar como la eutanasia "por omisión".

 

6.- Medicina Paliativa: Por último, la Medicina o los Cuidados Paliativos se refieren a todas las prácticas y técnicas que reafirman la importancia de la vida, y consideran la muerte como la etapa final de un proceso normal. La atención que brindan al paciente estos cuidados no aceleran ni posponen la muerte, sino que simplemente proporcionan alivio del dolor y de otros síntomas angustiosos, e integran además los aspectos psicológicos en el tratamiento del enfermo. De esta forma, la medicina paliativa ofrece apoyo al paciente, de modo que pueda llevar una vida lo más activa y feliz posible hasta el momento de la muerte, tanto al paciente como a su familia, para que puedan hacer frente a la enfermedad de su ser querido, y poder enfrentarse al proceso de la muerte con entereza y equilibrio mentales. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 noviembre 2014 1 24 /11 /noviembre /2014 00:00

"Pongámonos una venda mental en los ojos que nos impida saber si vamos a ser ricos o pobres, sanos o enfermos, hombres o mujeres, blancos o negros, habitantes del norte o hacinados del sur, cultos o analfabetos, y desde esa ignorancia, definamos cómo nos gustaría que fuera la sociedad en la que vamos a vivir. Si realmente pudiera hacerse ese ejercicio, postularíamos, de manera generalizada, sociedades más justas"

(John Rawls)

 

 

 

 

 

Y estamos intentando demostrar que dicho modelo de sociedad, más justo e igualitario, sólo puede hacerse desde un control público y democrático de los grandes sectores, los sectores estratégicos, de la economía productiva. Porque con una columna vertebral económica pública que administre racionalmente los recursos la democracia podría entrar en la economía, el mercado iría quedando relegado a un papel cada vez más secundario en ella, más irrelevante. Ha de quedar claro que desde la izquierda no estamos en contra del mercado, estamos en contra de la demencial relevancia que el mercado adquiere en nuestros días, controlando todos los aspectos económicos, y llegando a poseer más poder que los propios Gobiernos. De este modo, y siguiendo con la evolución que planteamos, las pequeñas empresas, y sobre todo las cooperativas, se verían liberadas del lastre que representan por ejemplo unos préstamos bancarios a intereses asfixiantes, y se beneficiarían de la eliminación progresiva de los monopolios y oligopolios, así como de los innumerables intermediarios privados que les proveen de mercancías a precios artificialmente elevados, o que los someten a la intolerable dictadura de sus redes de comercialización, que cada vez están más globalizadas, y por ello, tienen más poder.

 

socialismo491.jpgPero la experiencia también les haría ver a estos sectores la conveniencia de integrarse voluntariamente en una economía nacionalizada a gran escala, productiva, eficiente, y controlada democráticamente por sus trabajadores, y en última instancia, por el conjunto de la sociedad. Por otro lado, la economía planificada a gran escala permitiría también integrar de manera armónica y solidaria todo tipo de recursos, esfuerzos, conocimientos, territorios, comunidades y regiones que se beneficiarían de un plan común de producción que atendería de manera plena las necesidades sociales de cada territorio y de la población que lo habita. Estaríamos construyendo de verdad, de manera auténtica, la economía productiva, la economía social. Todo ello no obstante, dejando un gran margen de iniciativa y autonomía en todos ellos para concretar y desarrollar los planes económicos comúnmente aceptados. Lo que se persigue, en el fondo, es que la economía esté realmente al servicio de la sociedad, a la que debe servir, y no al contrario. Incluso llevado al terreno internacional, la competencia entre países por cuotas de mercado, la explotación de las personas, el expolio de los recursos públicos, y la esquilmación de los recursos naturales, serían sustituidos por la cooperación en beneficio mutuo.

 

socialismo492.jpgDejaría entonces de tener sentido producir muchos productos a miles de kilómetros de su lugar de uso o consumo final, por la única razón de que la mano de obra sea más barata, y los costes de transporte no tienen en cuenta ni el derroche de recursos no renovables ni la contaminación. De esta forma, la obsolescencia programada o los sistemas de patentes desaparecerían, porque dejarían de tener sentido. La producción de armamento sería innecesaria y la producción de bienes de lujo también. Pero para ello deberíamos igualmente superar los impulsos de la actual sociedad de consumo, y poner en práctica una vida austera (no en el sentido en que nos la impone este Gobierno), donde no nos importe que nuestros vecinos consuman más o posean más artículos o productos que nosotros. Habríamos de cambiar los indicadores que miden los niveles de vida, y habríamos de cambiar también el consabido mantra del "crecimiento económico" por un reacomodo, una adaptación progresiva a nuevos modelos productivos que sean sostenibles desde los puntos de vista humano, social y medioambiental. A partir de ese momento (todo ello requiere su tiempo), todas las piezas del puzzle comenzarán a encajar.

 

socialismo493.jpgEl único rasero es disfrutar con plenas garantías de una vida digna en todos los sentidos. Lo decisivo es que las personas podríamos, por fin, decidir racionalmente, en comunidad, con plena autonomía y libertad, es decir, con soberanía, usando únicamente criterios de beneficio social y a largo plazo, el funcionamiento de las fuerzas productivas. El propio capitalismo está generando un enorme monstruo burocrático en sus empresas, a pesar de todas las medidas que buscan mejorar la calidad de la producción, pues hay un límite objetivo que hace imposible que esas medidas puedan funcionar plenamente. Nos explicaremos. Actualmente, cualquier mejora que el trabajador/a pueda sugerir para su trabajo, que permita aumentar la productividad, o que afecte a la reorganización del mismo, es en realidad una amenaza para el propio trabajador/a, pues propicia la reducción de plantilla, ya que la empresa obtiene y basa sus beneficios en la explotación del personal a su servicio. De hecho, el régimen interno de organización de las empresas no es democrático, sino que sus propietarios y/o accionistas son la autoridad inapelable. Hasta ahora no hemos conseguido que la democracia entre en el ámbito de las empresas privadas (lo cual supondría la propia democracia económica, un gran pilar para que podamos hablar de democracia real), a lo sumo las luchas sindicales han ido arrancando con el paso de los años (y ahora se vuelven a desmontar bajo la excusa de la crisis) ciertos derechos para los trabajadores, así como ciertas limitaciones a la autoridad de los patronos.

 

socialismo494.jpgDerechos laborales y sociales que, como estamos comprobando, tratan de suprimir a la primera ocasión, como se constata en las últimas contrarreformas laborales llevadas a cabo por las fuerzas del bipartidismo. Bajo los mimbres de una auténtica sociedad socialista, los trabajadores/as tienen que comprobar día a día que trabajan en su beneficio y en el de la sociedad, que los avances en la organización del trabajo y en la productividad, repercuten directamente en unas mejores condiciones de vida y de trabajo, para ellos y para el conjunto de la sociedad. En una sociedad socialista, las relaciones sociales y productivas son transparentes, diáfanas y evidentes para todos, y son controladas por la propia clase trabajadora, y no al contrario. Bajo los parámetros del socialismo, el trabajo humano vuelve a recuperar su auténtico sentido, que no es otro que la realización personal del trabajador/a, y la creación de riqueza que revierte en el propio sistema, esto es, en toda la sociedad. Lo que estamos proponiendo, que nadie se llame a engaño, es la democracia económica en toda regla, que quizá es el tipo, la faceta democrática que costará más esfuerzo arañar al capitalismo, ya que supone, como estamos viendo, renunciar por parte de la clase dominante al poder de facto en nuestras sociedades, que es el poder económico. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 noviembre 2014 5 21 /11 /noviembre /2014 00:00

"Hoy, el asunto no es si el capitalismo podrá sobrevivir o no a esta crisis terminal. Si en poco tiempo no logramos poner freno a esta maquinaria de destrucción sistemática, lo que está en juego es la supervivencia de la Humanidad frente al colapso final del capitalismo"

(Edgardo Lander)

 

 

 

 

 

Ah, pero...¿existe ética en el capitalismo? Veamos: según la Wikipedia, la Ética es "una rama de la Filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir". Muy poco de estas cosas existen dentro del capitalismo, a no ser que nos refiramos a la moral de los defraudadores, a la virtud del expolio, al deber de hacerse rico, a la felicidad sustentada en lo material y al buen vivir a costa de los más débiles de la sociedad. Si podemos llamar ética a todo esto, sí, podemos concluir que el capitalismo está sujeto a cierto tipo de ética. ¿Acabamos aquí ya con todo el repertorio? No, esto podría ser el corolario, pero a su vez el capitalismo se despliega en otras características, propiedades y cualidades que lo definen. Vamos a comentar a continuación algunas de ellas, intentando fijarnos en la dimensión globalizada del sistema capitalista, que ya no afecta sólo a la propia estructura de los medios de producción, sino que se ha extendido también, gracias a la fuerza del pensamiento dominante, en todo un imaginario colectivo en torno a las actitudes, los objetivos y los comportamientos sociales.

 

etica_capitalismo1.jpgBásicamente, la ética de este capitalismo globalizado se nos presenta centrada en una competición constante. La competitividad es la propia razón de ser del sistema, que manifiesta y centra todas las actividades humanas pensadas en función de la competencia sin fin. La vida se nos muestra como una pura competición en todos los ámbitos, donde siempre existen vencedores y perdedores. El capitalismo hace descansar la responsabilidad de todo cuanto ocurra al individuo en él mismo, como motivación personal para su propia superación, y su predisposición a esa competencia de la que hablábamos. Cambian los sujetos políticos, se desvanece la democracia, se centra la actividad humana sobre el consumo, y todo se reduce a la evolución creciente de unas pocas variables macroeconómicas, que lo controlan todo. El dinero representa la materialización del bien común e individual. Todo se consagra a la posesión de bienes, riquezas y servicios, y se expresa a través del inmenso poder de las empresas, que cada vez controlan más la propia evolución de la economía.

 

etica_capitalismo2.jpgEl mercado domina toda la actividad económica, y se desplaza hacia actividades especulativas sin fin, que provocan el deterioro de la economía productiva, y contribuyen a la implantación de grandes desigualdades sociales. Todo es cuantificable, todo es canjeable y todo es medible en parámetros de coste y beneficio. Y sólo el crecimiento económico, manifestado a través de las grandes variables de la macroeconomía, importa de cara al progreso y al bienestar social. Al capitalismo no le importa el mundo de la legitimidad, del bien y el mal, de lo más o menos peligroso, de aquéllo que se destruye, de aquéllo que es público y común para toda la sociedad, sino que basa sus leyes y su comportamiento en la legalidad sustentada en los intereses de una minoría social que controla en su propio beneficio los destinos de la inmensa mayoría. Desde este punto de vista, todo es posible, todo puede llevarse a cabo mientras esté dentro de la legalidad, aunque vaya en contra de la moralidad y de la legitimidad. Se cierra el círculo a favor de los intereses de la clase dominante, ya que ella es la que tiene el poder de cambiar las leyes para favorecer sus propios intereses.

 

etica_capitalismo3.jpgSe enfrentan dos mundos antagónicos, resultantes de este planteamiento llevado a sus últimas consecuencias: de un lado, el de aquéllos que sufren hambre, necesidades perentorias que tienen que cubrir, agua, medicinas, vivienda, etc. De otro lado, el de aquéllos que, estando dentro de la inercia del mercado, no pueden dejar de consumir para mantener la dinámica del sistema. Se extiende el estado del miedo, y la sociedad es entendida como un conjunto de individuos aislados, atomizados, amenazados por el propio sistema capitalista, esclavos de su actividad laboral, con los mínimos recursos para poder sobrevivir, sin garantías de satisfacción de sus derechos fundamentales. El pensamiento dominante despliega más poder que nunca, recurriendo no sólo a las viejas herramientas de alienación mental, como las religiones, sino además a nuevas técnicas de enajenación masiva, como las redes sociales, los medios de comunicación, y el culto a la frivolidad, a la inmediatez, a la banalidad, provocando la ausencia de reflexión y mentalidad crítica.

 

etica_capitalismo4.jpgComo reforzamiento del mundo privado en detrimento de lo público, se instala incluso una perversa lógica capitalista sobre los ingresos y las rentas personales.  Como trabajador público, como representante de los intereses generales, los ciudadanos han de cobrar un sueldo moderado, más bien escaso, ya que su sueldo lo pagamos entre todos. Mientras, como trabajador de una empresa privada, los ciudadanos pueden ganar sin límites. De esta forma, lo privado se pone por encima de lo público, en una cruel escala de valores sociales que enfocan la rentabilidad privada sobre la pública, y desprestigian lo público en favor de lo privado. La conclusión es que lo público se presenta como medio para el desarrollo y fortalecimiento del interés privado, como son buena muestra de ello los innumerables casos de puerta giratoria, es decir, de personas que utilizan la tribuna pública para favorecer a empresas de las que luego formarán parte.

 

etica_capitalismo5.jpgEn su artículo "La concentración del poder", Gregorio Ubierna afirma lo siguiente: "Pero hay todavía otra nefasta medida que enriquece más a los más ricos e impide cualquier realización democrática: me estoy refiriendo a la legalización y fomento de la especulación. Todo se compra y se vende: papel (acciones), monedas (divisas), derechos, empresas, e incluso lo que no existe. La economía global ha convertido el mundo en un gigantesco casino en el que poder enriquecerse mediante la especulación con todo tipo de bienes y servicios, con la salud y con la misma vida de las personas...Todo se ha convertido en mercancía: las personas con su fuerza de trabajo o mano de obra que genera plusvalía; las monedas se compran y venden, con lo cual su valor queda en manos de los especuladores y no de los gobiernos; las propias empresas son objeto de compra-venta con fines especulativos y no productivos. Hay banqueros y especuladores de alto nivel que obtienen beneficios de miles de millones en operaciones realizadas en segundos, provocando previamente una situación favorable de manera artificial, utilizando informaciones privilegiadas mediante abuso de poder. Operaciones que están por encima del poder de los gobiernos o que incluso éstos mismos desconocen".

 

etica_capitalismo6.jpgEn todo ello se basa la ética del capitalismo globalizado, la era del terror impuesto por el gran capital. El gobierno de la sociedad capitalista gobierna para esas élites, para esa oligarquía económico-financiera, explotadora, que preconiza el desmantelamiento del Estado del Bienestar por inviable, secuestra la democracia, la vende al mejor postor, y legitima y perpetúa las desigualdades sociales. Se elevan en progresión geométrica la pobreza, la inseguridad, el desempleo, los embargos inmobiliarios, los recortes presupuestarios, y la mercantilización de la salud y de la educación, en un ataque sin fin a los derechos de la clase trabajadora. El capitalismo globalizado arrasa con la soberanía nacional, con los derechos humanos, con la ética, con la moralidad, corrompiendo y aniquilando todo lo que pueda estorbarle en su expansión global sin límites. En la esfera de la psicología social, se crean falsas necesidades, se tiende hacia un consumismo compulsivo, se convierte la miseria humana en entretenimiento colectivo, las guerras y las catástrofes causadas por los fenómenos naturales en programas de difusión masiva, se deforma la opinión pública, se banaliza la realidad, se da culto a la estupidez colectiva, lo que contribuye a instalar una especie de parálisis social mundial.

 

Con la eliminación de las fronteras comerciales, y mediante los Tratados de Libre Comercio, se ha convertido al mundo entero en un inmenso mercado, sin límites, para que circulen libremente todas las mercancías, servicios y productos, a bajo coste, donde los productores e industriales de los países del Tercer Mundo no pueden competir, y sus ciudadanos quedan fuera del sistema, abandonados a su suerte, en una especie de neocolonialismo esclavizante. Es una lucha que ha traspasado las fronteras nacionales, porque la expansión por todo el globo del capital financiero y de las empresas transnacionales garantiza que se imponen la injusticia mundial, ayudados por los organismos internacionales que lo apoyan, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. No sabemos dónde nos llevará esta antiética globalizada del capitalismo transnacional. Seguramente, si no somos capaces de revertir la expansión capitalista desde los ámbitos nacionales, y en foros internacionales después, la defunción del capitalismo será provocada por una Tercera Guerra Mundial (entendida, esta vez sí, como una guerra global) o por una crisis financiera internacional, de mayor envergadura que las anteriores. El único interrogante es saber cuándo ocurrirá.

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20 noviembre 2014 4 20 /11 /noviembre /2014 00:00

"Nosotros, la Izquierda, entendemos por democracia un orden social en el que priman los intereses de la mayoría. Una definición muy sencilla, que parte del movimiento mismo: define a la democracia a partir de sus resultados, no de su forma. Por desgracia, estamos acostumbrados a definir las cosas a partir de su forma: para este caso, que cada tanto tiempo vamos a las urnas. No, la democracia tiene que ser definida por sus resultados. En una sociedad en la que los salarios reales caen desde hace años, en que las pensiones se reducen desde hace años, en que las prestaciones sociales se recortan desde hace años, no gobierna ninguna democracia según lo que hemos definido, porque la democracia se define por sus resultados y no sólo por las formas"

(Oskar Lafontaine)

 

 

 

 

objetivo_democracia71.jpgPero para que esta democracia sin reservas, esta democracia participativa pueda desarrollarse, el pueblo ha de tener la cultura necesaria para ello. Al usar la palabra "cultura" no queremos decir que sólo el pueblo culto e ilustrado tenga derecho o posibilidad de ejercer la participación en los asuntos públicos, sino que, simplemente, el pueblo ha de estar acostumbrado, ha de poseer la necesaria mentalización, ha de estar concienciado y habituado a la participación en las decisiones públicas, en los asuntos de su comunidad. Y todo ello no es tan fácil ni ocurre de forma tan directa. En primer lugar, los casi 40 años de dictadura franquista, y en segundo lugar esta democracia limitada, junto con el desarrollo del propio sistema capitalista, han imbuido al pueblo español en la más absoluta apatía sobre la participación en los asuntos públicos, a lo cual ha contribuido también sin duda el descrédito de la política, o mejor dicho, de los políticos al uso que nos han gobernado durante este último período histórico. En este sentido, la corrupción ha ido creando también un cierto caldo de cultivo antagónico a la predisposición popular hacia los procesos participativos, de tal forma que se ha creado como una conciencia anti-participación en los asuntos públicos, amparada desde el propio sistema.

 

objetivo_democracia72.jpgEsos casi 40 años de dictadura represiva y criminal, bajo una ideología totalizadora, hicieron mucho daño a la mentalidad popular, que se acostumbró a la desidia y a la apatía sobre los asuntos públicos, con la mente puesta únicamente en sobrevivir, y en no protestar demasiado. La Transición que nos trajo la actual democracia abrió un poco la mentalidad del pueblo, pero aún sí, no disponemos a nivel general del nivel de conciencia ciudadana que sería deseable, ni de la suficiente organización de la sociedad civil, como para que se puedan ejecutar y abrir nuevas vías y cauces de participación popular. Éste quizá sería el objetivo más inmediato, en cuanto el régimen político cambiara hacia una mayor apertura democrática que la que poseemos ahora. Es decir, primero nos habríamos de dotar de un contexto de participación política de mayores posibilidades, más abierto, más completo, más capaz de otorgar al pueblo la participación directa, y por otro, habríamos de ser capaces de construir el tejido social necesario para canalizar dichas vías de participación. Estamos por tanto aún muy lejos de este escenario, sólo hay que observar nuestra realidad más directa, para comprobar que no sólo no estamos preparados mediante la oportuna organización y concienciación, sino que nuestros actuales gobernantes tienen auténtica "alergia" a convocar procesos de participación popular (obsérvense los recientes casos de los referémdum catalán y canario, ambos por distintos temas, y ambos tajantemente rechazados por el Gobierno y los Tribunales de alto rango).

 

objetivo_democracia73.jpgUna mayor participación directa y popular en los asuntos públicos, tanto los cotidianos como los de alto nivel, facilitaría no sólo la profundización en los procesos democráticos y organizativos, sino que también contribuiría a eliminar (casi) totalmente la posibilidad de que pudieran existir focos de corrupción y nepotismo. No obstante, estas imprescindibles declaraciones de intenciones han de conjugarse adaptando esta capacidad de participación de la ciudadanía a los tiempos actuales, de manera que sea posible compaginarla con los quehaceres diarios, con las obligaciones laborales y familiares, con las tareas privadas y públicas, sin que suponga sobrecarga alguna (ni temporal ni de responsabilidades) de cara al conjunto de la ciudadanía. No obstante, desde el momento en que se comprendiera realmente la importancia de la toma de decisiones compartida, desde el momento en que fuéramos tomando conciencia de la necesidad de la participación popular masiva, también nos acostumbraríamos a verlo como algo normal, y transcurrido cierto tiempo, incluso, no entenderíamos una sociedad sin dichos mecanismos de decisión colegiada, y de participación ciudadana. En artículos anteriores de esta serie hemos mencionado el trabajo de Juan Carlos Calomarde, que nos presenta su propuesta basada en el antiguo modelo de la democracia ateniense, del cual vamos a ir rescatando algunos pasajes.

 

objetivo_democracia74.jpgVamos pues a echar un rápido vistazo al sistema democrático de la antigua polis griega, para luego comentar cómo podríamos trasladar algunas de sus normas de funcionamiento e Instituciones a nuestros días. La democracia ateniense tiene muchos elementos rescatables, por lo cual es interesante, indispensable incluso, fijarnos en ella si pretendemos articular un modelo de democracia directa para la actualidad. En aquéllas calendas, los ciudadanos/as atenienses lograron una participación en los asuntos de su ente político (polis), muy pocas veces igualada en el largo camino que los humanos han recorrido hasta hoy. Sus peculiares Instituciones, con el predominio de su Asamblea (Ekklesía), y sus mecanismos para dificultar la aparición de cualquier atisbo de corrupción, merecen ser estudiados con detenimiento como inspiración para futuros regímenes. No obstante, hay algo todavía más importante que los elementos de su sistema político, que son los tres principios sobre los que se asentó su democracia. El primero de ellos, la Isonomía, exigía la igualdad de todos ante la ley, sin ella el sistema habría sido injusto, porque la ley habría afectado a los ciudadanos/as de manera discriminatoria. Por su parte, la Isegoría proclamaba la igualdad de la palabra en la Asamblea, sin este atributo no todos podrían haber intervenido en las mismas condiciones. En último lugar, la Eunomia abogaba por la promulgación de buenas leyes, necesarias para cualquier sistema que aspire a ser duradero. Asímismo, estos tres principios eran armonizados a través de otro: la Isocracia, que significa "igualdad en el poder", lo que nos indica la manera en la que en Atenas, los ciudadanos/as tenían acceso al poder público. No en vano fue llamado el "Gobierno de los iguales". Continuaremos en siguientes entregas.

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19 noviembre 2014 3 19 /11 /noviembre /2014 00:00

    "Sin memoria y sin República no hay esperanza. Los pueblos de nuestra vieja y querida patria están despertando. Apoyemos el clamor que se alza desde las calles y plazas reclamando pan, techo y trabajo"

(Manuel Ruiz Robles, Colectivo ANEMOI)

 

 

 

 

Rescato a continuación uno de los párrafos de un artículo de Paco Azanza, publicado en su Blog "Baraguá" cuando afirma sobre el régimen surgido de la Transición: "Así se entiende que desde 1977 a esta parte [el régimen] acumule 350 muertos, más de 30.000 detenidos, 5.000 prisioneros, 7.000 torturados y varios desaparecidos; que el Comité de Derechos Humanos de la ONU llame la atención al Gobierno [de Rodríguez Zapatero, extrapolable al de Rajoy] por las torturas practicadas en las dependencias policiales, e insta a que suprima la legislación que permite el régimen de incomunicación de los detenidos que facilita dichas torturas. Así se entiende que, por el mero hecho de guardar silencio, se ilegalicen partidos y se encarcele a sus dirigentes; que se secuestren revistas, y se cierren periódicos y emisoras de radio. Así se entiende que, mientras ex Presidentes y otros ex altos cargos cobran sueldos vitalicios, el desempleo en todo el Estado afecte a casi cinco millones de personas [hemos actualizado el dato, el original se refería a tres]".

 

republica_queremos161.jpgY continúa: "Así se entiende que un ex Presidente del Gobierno (Aznar) se involucre en una guerra ilegal (Irak) y no sea juzgado; sin olvidar que el Jefe del Estado y máximo responsable militar del ibérico país difícilmente pudo estar al margen de la decisión invasora. Así se entiende que otro ex Presidente del Gobierno (Rodríguez Zapatero) defendiese en la Cumbre Iberoamericana de Chile (2007) el modelo neoliberal que tanto sufrimiento está causando en toda América Latina, con el perverso propósito de favorecer a las empresas españolas (a la oligarquía que él representa), y que exigiese respeto para un fascista y criminal (Aznar) que no respeta a nadie. Así se entiende que el único Jefe de Estado de toda aquélla Cumbre que nunca ha sido elegido por su pueblo (Juan Carlos de Borbón) mandara callar a quien sí lo ha sido y utiliza la verdad y la palabra para defender su legítima causa, la de los pobres...".

 

republica_queremos162.jpgDe todas estas cosas hay que concienciar a las personas en nuestro país, de la necesidad de la República, justamente porque tenemos necesidad de un mayor entorno democrático, de un mayor contexto de redistribución de la riqueza, de una mayor justicia social, de un mayor equilibrio entre la distribución de rentas, de una mayor garantía de cumplimiento de los Derechos Humanos básicos y fundamentales. Por tanto, hay que centrarse sobre todo en esta idea de necesidad y para ello hay que denunciar clara y concretamente los defectos y limitaciones de nuestra "democracia", hay que denunciar las graves deficiencias democráticas que sufrimos, y hay que denunciar las graves carencias del sistema monárquico actual (una Constitución que pone al Jefe del Estado por encima de la ley, falta de separación e independencia de poderes, falta de libertad de expresión, existencia de tortura y malos tratos policiales, Jefatura del Estado no sujeta a ningún control, corrupción generalizada por falta de controles y transparencia de los cargos públicos, de su patrimonio, de sus actividades, de sus viajes, de sus privilegios, justicia que protege a los poderosos y se ceba con los más débiles, incumplimiento de los derechos sociales reconocidos en la Constitución, etc., etc., etc.).

 

Hay que hacer ver a la ciudadanía los auténticos motivos por los que las cosas no funcionan, hay que hacerle ver y demostrarle que las ramas del árbol están podridas justamente porque lo está el mismo tronco, hay que hacerle ver y propagar a los cuatro vientos que no puede esperarse justicia de un sistema cuya Ley de Leyes ya es profundamente injusta porque atenta contra el principio básico de igualdad ante la propia Ley de todos los ciudadanos/as. Hay que hacerle ver que no podemos aspirar a disfrutar de trabajo o vivienda dignos si la estructura básica del Estado en que vivimos lo impide, pero lo impide de forma estructural y generalizada, si tenemos una Constitución que concede una exagerada prioridad a los derechos "secundarios" de unos pocos (como el derecho a la propiedad privada o a la libertad empresarial) frente a los derechos básicos de una inmensa mayoría social (como la vivienda, el trabajo, la sanidad, la educación, las pensiones, la dependencia, etc.).

 

republica_queremos163.jpgHay que explicar la situación actual como un correlato y consecuencia lógica de los puntales del propio sistema. Hay que hacerle ver al conjunto de la ciudadanía que el sistema está corrompido hasta las propias entrañas, que la corrupción no son un conjunto de casos aislados y puntuales, sino que el propio sistema, de forma estructural, tolera y ampara la corrupción en su propio seno. Todo esto ya lo estamos haciendo, en la calle, desde tribunas como este Blog, en las protestas, en los artículos, en las firmas populares, en las movilizaciones ciudadanas, pero aún hemos de hacerlo más. Aún hemos de llegar a muchas más personas, de toda suerte de condiciones y circunstancias, para que el mensaje cale justamente en esa maltratada mayoría social capaz de provocar el gran cambio. Y de esta forma, construir ese contrapoder ciudadano que, constituido como sujeto político soberano, se alza ante los poderes fácticos y reclama otro sistema político y social más justo para todos.

 

republica queremos164Y podamos alcanzar entonces la República que queremos, podamos construir una nueva sociedad bajo otros mimbres, con otros objetivos, desde otros valores. En una primera etapa, en la etapa inicial de construcción de dicha República, hay que evitar poner "apellidos" a ésta, hay que evitar etiquetarla, porque dichos adjetivos, apellidos o calificativos sólo pueden confundir y entorpecer el proceso. Por tanto, al principio hay que reivindicar la República sin más. Y ello porque hay que evitar los sectarismos y las divisiones, las confusiones, el miedo y la división social ante el hecho fundamental de romper con el actual régimen, sino de construir una nueva sociedad. Si no lo hacemos así, sólo le estaremos dando excusas al enemigo (la clase dominante) para desprestigiar la causa, para meter miedo a la sociedad, en el sentido de que a la Monarquía actual sólo puede sucederle el caos. Fijaos cómo esta misma estrategia ya está empleándose ante el temor de la irrupción de la nueva fuerza política Podemos.

 

Pero no nos dejemos engañar. La República no puede dar miedo, no puede dar imagen de caos, sino que debe ser vista por el pueblo, por el conjunto de la sociedad, como una necesidad, como una exigencia democrática, de avanzar en su desarrollo, de perfeccionar su funcionamiento, de asentar sus garantías, y por tanto de mejorar las condiciones de vida de las personas, después de acabar con un régimen monárquico impuesto por una anterior dictadura, sujeto a graves déficits democráticos. El movimiento republicano debe ser percibido como un movimiento popular, democrático, pacífico, tranquilo, sosegado, paciente, pero inflexible, determinista, seguro, decidido, realista, centrado en superar el presente y en construir un futuro mejor para toda la sociedad. Sólo del pleno convencimiento de esta necesidad surgirá la voz y la fuerza popular necesarias para derrocar al actual régimen, que podemos tildar de "segunda restauración borbónica", e implantar la Tercera República en nuestro país. Continuaremos en siguientes entregas.

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18 noviembre 2014 2 18 /11 /noviembre /2014 00:00

"Cuando la ley y la moral se contradicen una a otra, el ciudadano confronta la cruel alternativa de perder su sentido moral o perder su respeto por la ley"

(Frédéric Bastiat)

 

 

 

 

   

puerta_giratoria1.jpgMucho se viene hablando sobre la expresión, la idea y el concepto de "puerta giratoria", en el que vamos a insistir en el presente artículo, sobre todo para aclarar las tremendas implicaciones que este concepto alberga. Podríamos decir que, básicamente, lo que se conoce como "puerta giratoria" es un mecanismo de perversión y prostitución de la política, consistente en permitir la alternancia sin ninguna limitación de los dirigentes públicos en ámbitos privados, y viceversa, esto es, de los dirigentes del mundo de la empresa privada en el ámbito de lo público. Por ejemplo, consiste en hacer Ministro de Sanidad a un dirigente de un holding farmacéutico, o Ministro de Fomento a un Consejero Delegado de empresas constructoras, o Director General de Energía a un Presidente de la patronal de empresas energéticas. Y a la finalización de su mandato público, estos personajes volverían de nuevo a sus respectivos cargos en la empresa privada, naturalmente de los mismos sectores (o sectores afines) a aquéllos sobre los cuales legislaron o tuvieron responsabilidades durante su etapa pública.

 

puerta_giratoria2.jpgParece ser que es término que acuñaron los norteamericanos ("revolving doors"), para permitir, de forma legal, pasar por la política durante un tiempo para llevar a cabo cambios en la legislación vigente en determinados sectores, para que se adaptase lo mejor posible a las necesidades (léase intereses) de determinadas empresas privadas (normalmente grandes compañías transnacionales), y luego, una vez fuera del ámbito público, pasar a formar parte de estas últimas, aprovechándose de los cambios por ellos dirigidos durante su etapa pública. De esta forma, no sólo se aseguran un futuro en el sector en cuestión, sino un futuro muy bien remunerado, en agradecimiento de dichas empresas por su inestimable ayuda y colaboración. La industria farmacéutica y el sector financiero suelen estar a la cabeza en el ránking de sectores favorecidos por las puertas giratorias, aunque es una lista que aumenta constantemente, gracias a la incesante aparición de lobbies o grupos de presión (asociaciones de representantes de estas mismas empresas del sector), que son los que "recomiendan" a los políticos justamente la política que hay que hacer en beneficio de la sociedad, es decir, de "su" sociedad.

 

puerta_giratoria3.jpg¿Existe este fenómeno en nuestro país? Pues basta un somero repaso a los Consejos de Administracióin de las grandes multinacionales, esas que exportan con tanto orgullo patrio la denominada "Marca España", para comprobar que la lista es interminable: José María Aznar (Endesa), Felipe González (Gas Natural), Elena Salgado (Chilectra, filial chilena de Endesa), Miquel Roca (Endesa, Abertis), Eduardo Zaplana (Telefónica), Ángel Acebes (Iberdrola), Abel Matutes (Banco Santander), y un larguísimo etcétera. Quizá el caso más paradigmático sea el de Rodrigo Rato, ex Ministro de Economía con Aznar, que también pasó por el Santander, Lazard, Mapfre, IAG, Telefónica o Bankia, después de haber sido dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Como aún debía pensar el señor Rato que ganaba poco, también es uno de los tres imputados, junto a Miguel Blesa e Ildefonso Sánchez Barcoj, en el llamado caso de las "Tarjetas Black" de Caja Madrid. Como vemos, todo un personaje, que dirigió durante algunos años el Ministerio de Economía. Pero su sustituto con el Gobierno de Rajoy no le va a la zaga, pues el señor Luis de Guindos es también otro caso de libro de puerta giratoria, que llega al Ministerio después de haber pasado por la Dirección para Europa de Lehman Brothers (cuya caída en 2008 precipitó la crisis), o ser Consejero de PWC (PriceWaterHouseCoopers), una consultora internacional que, entre otras varias tropelías, fue la responsable de negociar pactos para que terceras empresas eludieran impuestos en Luxemburgo, en tiempos de la presidencia de Jean Claude Juncker, el actual Presidente de la Comisión Europea. Como puede comprobarse, un excelente puzzle, perfectamente ilustrativo de hasta dónde llega la perversión actual de la política.

 

puerta_giratoria4.jpgLa más curiosa es la labor de Consejero, porque claro, se consolida la figura de una persona que no tiene porqué tener ni idea del sector en cuestión, pero a la cual las empresas fichan para beneficiarse de sus contactos, de sus relaciones y de sus influencias, pagando sueldos astronómicos básicamente por no hacer nada, más que pronunciar algunas conferencias en foros internacionales, o reunirse varias veces al año para dictar las políticas "estratégicas" de dicha compañía. Casos en España de puerta giratoria de manual lo han desempeñado algunos cargos de la Comunidad de Madrid en tiempos de Esperanza Aguirre, como el ex Consejero de Sanidad Juan José Güemes, responsable de privatizar (ellos lo llaman bajo el eufemismo "externalizar") la gestión clínica de los laboratorios de los hospitales públicos de la Comunidad madrileña durante su gestión, para después pasar a ser un alto directivo de las mismas empresas privadas a las cuales había ido a parar dicha "externalización". El mecanismo de las puertas giratorias tiene mucho que ver, a poco que ampliemos nuestro enfoque, con la corrupción, y en el fondo, es una pieza sustancial de la propia ideología neoliberal, en el sentido de poder legislar siempre en beneficio del sector privado, y en detrimento del sector público, al que quieren adelgazar constantemente.

 

puerta_giratoria7.jpgLa puerta giratoria gira en ambos sentidos, pero ¿quién es siempre el ámbito más perjudicado? Por tanto, se trata de un mecanismo que pervierte la propia esencia de la política como servicio público, pues permiten de forma legal y encubierta que se practique un saqueo y un expolio del sector público en toda regla, una transferencia de competencias y capacidades del sector público hacia el sector privado, representando un mecanismo de transferencia de poder, empleo y recursos, que está estratégicamente dirigido por la ola neoliberal como uno de sus principales puntales. ¿Cómo podemos contrarrestar este fenómeno? Pues evidentemente, restringiendo las leyes actuales, e incluso creando nuevas leyes que potencien el valor de lo público respecto a lo privado, y que prohíban expresamente que se den este tipo de situaciones. ¿No es posible que alguien procedente del sector privado desee, al cabo del tiempo, de forma honesta, trabajar en el ámbito público? Claro que sí. ¿No es posible a la inversa que alguien que trabajó hace tiempo en el sector público, desee hacerlo después de un tiempo de una forma honesta en el sector privado? También. Evidentemente, estas legítimas opciones no se pueden prohibir, pero sí la posibilidad clara de que la puerta giratoria cumpla su función. Para ello, lo que debemos hacer es ampliar los plazos de forma razonable, por ejemplo a 10 años (en vez de los 2 años actuales), para que se diluya en el tiempo el posible efecto de la puerta giratoria. Pero además, ampliarlo en ambos sentido del posible "giro" de la puerta, porque claro, la pregunta básica es...¿para qué diablos se mete un empresario en política? Y evidentemente, es una posibilidad permitida no sólo en nuestro país, sino en prácticamente todos los países del mundo.

 

puerta_giratoria6.jpg¿Alguien se cree que una persona que ha estado al frente, u obteniendo beneficios del mundo privado hasta hace tres días, de repente sienta la imperiosa necesidad de dedicarse al ámbito público, para favorecer los intereses generales de toda la sociedad? Pues parece que no. Más bien lo que parece es que, si lo hace, será para aprovecharse de su presencia y responsabilidad en el sector público, de tal forma que su paso por el mismo se convierta en un cúmulo de nuevas ventajas y posibilidades para el mundo de la empresa privada del cual proviene, y al cual piensa regresar en cuanto termine su mandato político. Y esto es lo que no se puede permitir. Precisamente por eso desde la ideología neoliberal se desprestigia la política como actividad en sí misma, y se difunde la idea de que los políticos deben haber trabajado en empresas privadas, para "demostrar" su cualificación y poder dedicarse a lo público. Pero detrás de estos supuestos "certificados de profesionalidad", lo que se esconde es una infravaloración del ámbito público, y una rendición de culto a los mercados y al mundo de la empresa privada, que es la que les paga y les da poder, riqueza e influencias, y a la cual deben servir en última instancia. Aquí reside la perversión de la puerta giratoria. La conclusión está clara: no se deben permitir injerencias del mundo del sector privado en el sector público, que es el objetivo básico y prioritario que persiguen las puertas giratorias. Por tanto, la solución es establecer una especie de "inhabilitación" o "incompatibilidad" para desempeñar cargos entre una actividad pública y una privada del mismo sector o sectores afines.

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17 noviembre 2014 1 17 /11 /noviembre /2014 00:00

"Si cuido a los pobres me llaman santo; si pregunto porqué son pobres, me llaman comunista"

(Hélder Cámara)

 

 

 

 

Necesitamos no sólo preguntar porqué son pobres, característica estructural del capitalismo que ya hemos expuesto, sino también transformar la sociedad para que dichas diferencias sociales dejen de existir. Con ello no queremos decir que queramos una sociedad plana en todos los sentidos, donde todo el mundo gane lo mismo, se dedique a lo mismo, o tenga las mismas aspiraciones. Lo que perseguimos es eliminar las tremendas desigualdades sociales existentes, y proporcionar a toda la ciudadanía las condiciones básicas necesarias para una vida digna. Y tenemos claro, como estamos viendo, que una transformación fundamental para conseguirlo es la planificación democrática de la economía. Por tanto, la primera idea que debemos tener clara para elaborar una alternativa a la crisis es que se debe conseguir la transformación de la sociedad para alcanzar la nacionalización de las grandes empresas. Con ello se trata de proporcionar un carácter social, en lugar de privado, y someter a control democrático algo que ya es fruto de una labor social de millones de trabajadores/as y que afecta a la vida de toda la sociedad.

 

socialismo481.jpgEmpresas como las energéticas, del agua, de los transportes públicos, de las telecomunicaciones, de la banca, de la alimentación, y un largo etcétera, controlan y hacen depender hoy día la vida de millones de personas, no sólo en nuestro país, sino en muchos otros. Porque además, dichas empresas se han convertido en auténticos monstruos transnacionales, con un inmenso capital fraccionado por todo el mundo, y accionistas (terceras empresas y particulares) nacionales y extranjeros. Y está claro que estamos hablando de servicios completamente básicos y fundamentales como para que estén en manos privadas...¿o es lógico que la alimentación de las personas, o su posibilidad de disponer de electricidad en sus hogares o empresas, o los ahorros de toda su vida, estén en manos privadas, sujetos a los vaivenes e inestabilidades de los mercados? Rotundamente NO. Pero claro, en cuanto mencionamos estos asuntos, los acólitos defensores a ultranza del neoliberalismo nos sacan lo que ellos entienden que son los "trapos sucios" de la izquierda, es decir, las nefastas experiencias o intentos del pasado. De entrada, la historia nunca es como nos la cuentan desde la clase dominante. Es cierto que la experiencia de la antigua U.R.S.S. fracasó. Pero los fracasos concretos no invalidan las tesis, así que lo que debemos hacer es analizar profundamente los errores que se cometieron por parte de sus protagonistas, para no volverlos a reproducir en el futuro.

 

socialismo482.jpgDe ella (de la experiencia de la U.R.S.S.) hemos aprendido que no basta con nacionalizar las fuerzas productivas, sino que además, hay que garantizar el control democrático de las mismas, para evitar que surja un monstruo burocrático que ahogue la economía y a toda la sociedad. Si sólo nos limitáramos a cambiar la propiedad privada de dichas empresas a propiedad social (del Estado) podría volver a ser gestionada, en vez de para el interés general, para el interés particular de dichos políticos o funcionarios. Por tanto, la clave está no sólo en la propiedad pública de dichos sectores, sino en la gestión democrática de los mismos por parte de toda la sociedad. Siguiendo con el ejemplo de la antigua U.R.S.S., no deja de ser curioso que la mayoría de los nuevos capitalistas rusos sean antiguos burócratas de la época estalinista, lo que demuestra que han pasado de gestores privilegiados de las fuerzas productivas, a ser directamente sus dueños. Por tanto, socialismo y control democrático de la economía y la sociedad deben ir unidos, o ambos fracasarán estrepitosamente, como ha ocurrido en épocas pasadas, épocas y fracasos que la actual oligarquía se encarga de traernos a nuestra memoria cada vez que se plantea recuperar el socialismo o el comunismo como modelos de sociedad.

 

socialismo483.jpgDe esta forma, si los trabajadores comprueban que la dictadura del empresariado ha sido sustituida por la dictadura de nuevos burócratas privilegiados, el socialismo no podrá funcionar. Tendremos por tanto que garantizar el control real y cotidiano de las empresas, la eliminación de privilegios salariales, la limitación de mandatos en los puestos directivos, y toda una serie de medidas de control democráticos, al igual que en el resto de la sociedad, si queremos que la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía tenga éxito, y alcance su verdadero objetivo, que no es otro que garantizar la riqueza colectiva e igualitaria de la sociedad a la que sirven. Pero por supuesto, no basta sólo con esta medida. Hoy día, la enorme productividad del trabajo y la incorporación al mismo de la mujer, a la que (dicho sea de paso, aunque deberemos detenernos más en su momento) debemos garantizar las mismas condiciones laborales que a los hombres, unido a la incorporación masiva al mundo del empleo de toda la masa laboral inactiva (personas en situación de desempleo, o condenados al subempleo perpetuo), permitiría generalizar una jornada laboral reducida, sin pérdida de salario, de tal forma que la participación en el control de la sociedad, en la actividad y participación política y democrática en el mejor sentido de la expresión, sería algo al alcance de todos.

 

socialismo484.jpgBajo el capitalismo, ya lo hemos visto, el aumento de la productividad no libera al ser humano de la explotación, sino que únicamente contribuye a engordar la cuenta de resultados del empresario, y la tendencia conduce a reducir plantillas (con todos los beneplácitos legales) para poder explotarlas más intensamente, en toda una serie de prácticas de auténtico "terrorismo empresarial". Las largas jornadas de trabajo son un obstáculo a la participación democrática en la sociedad (incluso son un obstáculo para el propio cultivo y disfrute personal de la clase trabajadora), pero esta tendencia debe ser reconducida. Porque además, las nuevas Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC) permitirían interconectar toda la economía y harían posible que toda la ciudadanía pudierar participar activamente, con suficiente información, en la toma de decisiones sobre todos los asuntos que les atañen. Estamos haciendo una revisión de todas estas posibilidades en nuestra serie de artículos "Objetivo: Democracia", que recomiendo a los lectores. Los mismos mecanismos que hoy día utilizan las grandes empresas para su gestión interna, así como los sistemas financieros que dominan al conjunto de la economía, servirían al conjunto de la sociedad para controlar el buen funcionamiento de los grandes sectores productivos de la economía real. Por tanto, hemos de concluir sin ningún género de dudas que se dan las condiciones para, en lo que a los grandes sectores productivos se refiere, sustituir el mecanismo de mercado para la asignación de los recursos, por una planificación democrática, por una administración racional, controlada y social de los recursos. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 noviembre 2014 5 14 /11 /noviembre /2014 00:00

"La crisis energética y la crisis alimentaria, entre otras provocadas contra los pueblos, se agudizan, el capitalismo sigue pisoteando impunemente todos los límites, y para asegurarse más negociados, EE.UU. impuso su lógica bélica en el Consejo de Seguridad de la ONU, en complicidad con la OTAN, también brazo armado del capitalismo. Además, la lógica bélica y su estética del horror, perfeccionan su "relato" con armas de guerra ideológico-psicológica travestidas como "transnacionales de la comunicación". Ahí fabrican miedo y mentiras con la bendición del "Consejo de Seguridad" de la ONU y pavimentan las autopistas del crimen por donde se pasea la OTAN"

(Fernando Buen Abad Domínguez)

 

 

 

 

 

Otro capítulo de las "hazañas" bélicas de EE.UU. en su historia reciente fue Afganistán. Al igual que en el resto de sus otros frentes, que venimos contando en esta serie de artículos, el balance fueron innumerables muertos, extensión de la pobreza y de la corrupción, caos de un Estado fallido, y ascenso de los talibanes, los grupos tribales más horrendos y fundamentalistas. A principios de 2014 aún quedaban en tierras afganas alrededor de 38.000 soldados estadounidenses y 5.200 británicos, con la promesa de retirarse del país antes de que finalice el año. El coste total de la guerra, desde 2001, la reconstrucción y la ayuda durante el mismo período fue de 641.700 millones de dólares, según el Centro de Estudios Estratéticos e Internacionales de Washington. Pues aún con estos "logros" de la guerra, actualmente las cifras del propio Gobierno afgano revelan que un 60% de los niños están desnutridos y que sólo un 27% de los afganos tiene acceso a agua potable. Muchos sobreviven sólo gracias a las remesas que reciben de los parientes que trabajan en el extranjero, o bien mediante el narcotráfico, que representa cerca del 15% del PIB de Afganistán.

 

estado_guerra_permanente_131.jpgY es que, al igual que en otros muchos episodios de los conflictos bélicos estadounidenses, después de 12 años de "intervención" norteamericana en aquél país, se ha terminado en un total fracaso. Los grupos talibanes no han sido derrotados, operan en todas partes del país, e incluso están listos para tomar el poder en algunas provincias en cuanto las tropas extranjeras partan a sus respectivos países. De esta forma, la nueva élite post-talibanes, formada al hilo de la intervención norteamericana, se caracteriza por una mezcla infernal de un sistema de señores de la guerra fanáticos del Islam yihadista. Por su parte, los procesos electorales son totalmente fraudulentos, e incluso se han expulsado del país las organizaciones internacionales encargadas de su vigilancia. Como siempre, todo este caos proviene de la tremenda ignorancia sobre la realidad de la sociedad afgana que todos los países y gobiernos occidentales poseen, unido a la arrogancia de las grandes potencias (norteamericana y británica, en este caso), lo que provoca que después de la marcha de las tropas extranjeras, el país quede sujeto a una era de anárquico pillaje, crueldad y vandalismo aún peores que antes de las intervenciones. Y como siempre, todo se lo debemos a EE.UU., que no puede sobrevivir en el mundo sin su estado de guerra permanente.

 

estado_guerra_permanente_132.jpgY desde 1999 (año de la llegada al poder de Hugo Chávez) hasta nuestros días, el mayor frente de "batalla ideológica" que los EE.UU. mantienen en su llamado "patio trasero", es decir, América Latina, es Venezuela. "Aún huele a azufre", aseguraba el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías en la tribuna de la Asamblea General de la ONU, después del discurso de George W. Bush en ese mismo foro. Y es que el establishment norteamericano no soporta (al igual que le ocurre con Cuba, sometida a más de medio siglo de bloqueo) que puedan existir regímenes anticapitalistas en el resto del mundo, que puedan hacerle sombra y demostrar que otro mundo es posible. Desde las primeras experiencias de la revolución bolivariana llevadas a cabo por Chávez, hasta los tiempos actuales con el Presidente Nicolás Maduro, que continúa su línea, los intentos de derrocamiento del gobierno venezolano han sido incesantes, y afortunadamente infructuosos. Ni qué decir tiene que la inteligencia estadounidense está detrás de todas las estrategicas locales (la oposición venezolana) e internacionales (el descrédito mediático) al que se ve sometido el legítimo gobierno de Venezuela. Los fascistas venezolanos no se rinden, continúan a la ofensiva, respaldados con el apoyo de Washington y de una amplia franja de la clase media y alta de Venezuela, así como de los representantes de las grandes empresas transnacionales que operan o tienen sede allí.

 

estado_guerra_permanente_133.jpgLa hostilidad norteamericana hacia el gobierno bolivariano se despliega en dos facetas: de un lado, como decimos, una campaña mediática internacional, donde los medios voceros del capitalismo y del imperialismo yanqui criminalizan al Presidente Maduro y a su Gobierno, insultándolo gravemente y difundiendo una execrable imagen del mismo, como si fuera una dictadura sangrienta y represiva. De otro lado, financiando a la guerrilla opositora local, a sus dirigentes y a sus medios, y a las empresas privadas instaladas en Venezuela, para que no cesen en sus actos violentos para desestabilizar al país, y así poder derrocar al gobierno. El tipo de fascismo existente en Venezuela es altamente dependiente del imperialismo estadounidense y de sus aliados, los caudillos militares colombianos. Están coordinados por todos ellos, y actúan bajo sus órdenes. Su intención no es más que destruir las Instituciones y los procedimientos democráticos venezolanos, de los que también se sirven como medios propagandísticos, para ganar espacio político, y difundir sus falsedades sobre el nivel de vida de la población. Las pandillas armadas combinan el terror en las calles con los procesos electorales, para ganar el poder estatal. Todo ello, como decimos, ocultando los tremendos logros y avances sociales de un gobierno popular, que ha casi erradicado el analfabetismo, y ha aumentado las posibilidades de la clase trabajadora.

 

estado_guerra_permanente_134.jpgLos fascistas son una fuerza organizada. Su financiación, armamento, logística, estrategia y acciones están escrupulosamente planificadas. Sus acciones no son espontáneas, ni son fruto de la respuesta popular a una represión gubernamental, como vocean  los medios imperialistas por todo el mundo. Su forma de operar consiste en reunir a diferentes corrientes cruzadas de grupos violentos, combinando frecuentemente profesionales de derecha, pandilleros de delincuentes a gran escala y traficantes de droga (especialmente en las zonas fronterizas), grupos paramilitares, mercenarios y conocidos delincuentes. Ellos constituyen la avanzada fascista, financiada por los principales especuladores con el tipo de cambio, protegidos por autoridades locales, y amparados por los inversionistas extranjeros y los representantes de las grandes empresas transnacionales. Por su parte, los burócratas universitarios de alto rango también mueven su cantera estudiantil. Todo lo cual forma un caldo de cultivo que emite bastante ruido, y es capaz de desestabilizar la normal convivencia ciudadana, de tal forma que sus decibelios hagan eco en la prensa burguesa internacional. Pero no nos engañemos: toda esta pléyade de delincuentes, criminales y terroristas hayan un terreno común bajo la protección política de los Estados Unidos, cuyo gobierno está firmemente empeñado en derrocar a la revolución bolivariana.

 

estado_guerra_permanente_135.jpgY los ataques son siempre torpedos a la línea de flotación de las Instituciones que garantizan y protegen los derechos de la clase trabajadora: por ejemplo, destruyen clínicas de salud para los pobres, escuelas públicas y centros de alfabetización de adultos en los barrios, las tiendas de comida subsidiadas por el Estado, o el sistema de transporte público. De esta forma, al destruir la infraestructura de la red de bienestar social, de la cual es beneficiaria toda la clase trabajadora, los fascistas intentan romper el vínculo social existente entre el gobierno y el pueblo venezolano. Los continuos asesinatos, ataques violentos y amenazas contra funcionarios públicos, el uso de artefactos incendiarios contra edificios y transporte público tienen por objetivo crear un clima de desconfianza, malestar y miedo que demuestre que el Estado es débil e incapaz de proteger la vida diaria de sus ciudadanos. Se trata, por tanto, de todo un sabotaje civil a las estructuras del Estado, con el fin de crear un clima social de desestabilización, que ponga al pueblo en contra de sus propias Instituciones. Es, de nuevo, un estado de guerra permanente patrocinado por el gobierno norteamericano, como primer actor interesado en el derrocamiento por la fuerza del Presidente Maduro, para conseguir aplastar la revolución bolivariana. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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