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19 junio 2014 4 19 /06 /junio /2014 23:00

"Creo en la utopía porque esta realidad me parece imposible"

(Graffiti popular)

 

 

Y continuando bajo esa máxima ya enunciada en el artículo anterior de "pan y circo para el pueblo", cobra vigencia también otra famosa frase de Carlos Marx referida a la religión, en el sentido de significar "el opio del pueblo". Porque efectivamente, nuestra alienante sociedad actual ofrece, además, nuevos "opios para el pueblo", como nos cuenta Antonio José Gil Padilla en su ya referido texto "En los límites de la irracionalidad". Según este autor, el desequilibrio socioeconómico cruel e irracional de un modelo de convivencia como el que ha padecido hasta ahora la Humanidad ha estado siempre ligado a fórmulas alienantes que impiden la sublevación de una amplia mayoría, subyugada y explotada en beneficio de una minoría privilegiada, desalmada y aprovechada. Evidentemente, estas fórmulas han sido compañeras de viaje de métodos más expeditivos que, como si de un círculo de fuego se tratara, han protegido a las clases dominantes a lo largo de toda la Historia, evitando que los dominados se sublevaran y protagonizaran cualquier tipo de transformación y de cambio a su favor. Curiosamente, hoy en día, hasta el Papa Francisco, poco sospechoso de ser un radical marxista, ha declarado que "el actual sistema económico ya no se sostiene".

 

El sometimiento inhumano de la esclavitud, el uso de la fuerza física, la persecución política, el encarcelamiento y la muerte son algunas de las acciones utilizadas a través de los instrumentos que el sistema, históricamente, ha creado para su propia protección y supervivencia: las fuerzas de "orden público", la ley, el Estado, etc. A pesar de todo ello, como decimos, ha sido necesario imbuir al pueblo en prácticas irracionales de autorrepresión que les permitieran alejarse, en la medida de lo posible, de la triste realidad que padecen, y les haga perder la conciencia real de su propia existencia. Las religiones, y en particular las de corte cristiano, han sido en otros tiempos piezas clave, jugando un importante papel enajenador (aún hoy en día lo hacen) en civilizaciones y sociedades como la nuestra, que son buen ejemplo de ello. Ahora, cuando esas religiones tienen menos influencia en la tarea alienadora del pueblo, nuevos "opios" aparecen en escena para mantener la carga de irracionalidad y manipulación que el sistema requiere.

 

Hoy día, además, el desarrollo tecnológico es aprovechado también para llevar a cabo esta labor. Redes sociales, sobre todo, contribuyen a la tarea alinenadora cultivando la inmediatez, la frivolidad, la escasez de análisis intelectual. La clase dominante ha sabido hacer un excelente uso de ciertos avances tecnológicos, así como de ciertas prácticas y hábitos sociales. Los medios de comunicación como canales de distribución, y los deportes como espectáculo de masas, constituyen el marco más adecuado para distraer y embelesar a la ciudadanía. En particular, el binomio TV-FUTBOL se ha convertido en la droga legal más poderosa que, para mayor facilidad de consumo, se expide a domicilio. Haremos un análisis más profundo en su momento, pero basta echar un vistazo a nuestro alrededor, para comprobar lo que decimos: pantallas gigantes en las plazas públicas, portadas en los telediarios, y conversaciones en cualquier momento y lugar demuestran claramente el avasallante poder del fútbol no ya como deporte, sino como nueva droga social.

 

De esta forma, nuevos opios para el pueblo (los mencionados y otros tantos, asociados a una pseudocultura, a los que haremos referencia en próximos artículos de esta serie), han venido a sustituir o a complementar a esas viejas prácticas religiosas que, sin dejar de cumplir su función, han quedado un tanto obsoletas, a pesar de las modernas intentonas de revitalización. Pero en el fondo, un pueblo que necesita de estos opios, que los consume, que los explota, que los sobrevalora, y que se basa en ellos para sus esquemas culturales y sus pautas de comportamiento, no deja de representar un pueblo profundamente alienado, profundamente enajenado por las fuerzas y clases dominantes, que durante siglos han perfilado los rasgos de la actual sociedad. Si sembramos el miedo, la incultura, la manipulación, la represión, y demás ingredientes que hemos estado sufriendo durante años (por circunscribirnos únicamente al siglo XX y lo que llevamos del presente siglo), el panorama social resultante no puede ser otro que el que describimos aquí. Continuaremos en siguientes entregas. 

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17 junio 2014 2 17 /06 /junio /2014 23:00

Desde la publicación de nuestro último artículo de esta serie, también hemos tenido novedades, por supuesto negativas, como ha sido la publicación, por parte del Ministerio de Medio Ambiente, de una declaración de impacto ambiental que da luz verde a la vía de las prospecciones petrolíferas en Canarias. Pero, en fin, estaba claro, y ya lo hemos indicado en multitud de ocasiones: el Gobierno no escucha a nadie, es como hablar con una pared. Tienen su hoja de ruta perfectamente establecida, detrás de la cual está la Fundación FAES (presidida por el ex Presidente Aznar), y le van dando al Ministerio de Industria y Energía todas las indicaciones y las pautas a seguir. Veremos en qué queda todo esto, porque las manifestaciones populares no se han hecho esperar, desde todos los sectores de la sociedad canaria (Gobierno de las islas incluído), y española en general.

 

Por su parte, y con la excusa del déficit de tarifa, no acabamos de tener un modelo de facturación eléctrica definido, sino que hoy por hoy, podemos afirmar que todo está en el aire, mientras las empresas argumentan que se están adaptando al nuevo sistema de facturación, y que tardarán varios meses en dicha tarea. Todo se debe a decisiones políticas, pasadas y presentes, que constituyen una estafa legal y una deuda ilegítima para el conjunto de la ciudadanía. De ahí que desde la izquierda estemos planteando, desde hace mucho tiempo, una auditoría de la misma, para proceder a su repudio. Pero claro, después del estallido de las burbujas inmobiliaria y financiera, al Gobierno no le interesa que le explote en las narices la quiebra del sector energético, y de ahí la improvisación de tales medidas. Todo ello está conduciendo a una situación de inestabilidad y de imprevisibilidad completamente vergonzantes, mientras, como siempre, son los usuarios finales, los "consumidores" (nombre muy mal aplicado para un bien de primera necesidad) quienes continúan pagando el pato de su incompetencia y de su alianza con los poderosos.

 

Mientras tanto, los usuarios se van organizando poco a poco, y lo hacen en forma de cooperativas de consumo, para gestionar ellos mismos sus necesidades energéticas. Y parece que constituyen la única alternativa sensata, mientras cambian las políticas de nuestros serviles gobernantes. Se trata, al fin y al cabo, de algo tan sencillo como garantizarse un bien básico, como es la energía, a unas condiciones seguras y duraderas, con un precio justo y transparente, y obtenida a partir de fuentes renovables de producción local o autoconsumo, en el marco de un sistema sostenible. Algunos ejemplos de ello lo constituyen Som Energía (Girona), GoiEner (País Vasco), Zencer (Fuengirola, Málaga), Enerplus (Cantabria y norte de Castilla y León) o Nos Energía (Galicia), plataformas que se dedican todas ellas a la producción y comercialización de energía, sin contar con red propia de distribución. En realidad, pueden ser definidas como movimientos sociales, instrumentos de la propia ciudadanía para contribuir a cambiar el actual modelo energético, caduco e injusto. Movimientos que apuestan por una organización democrática y por la economía local, bases estructurales para un nuevo modelo.  

 

Tenemos también referencias en el ámbito europeo, tales como Ecopower (Bélgica), Enercoop (Francia) o Greenpeace Energy (Alemania). El coste de ser socio de estas plataformas sería únicamente una inversión inicial mínima (podemos estar hablando de 100 euros), reembolsable en caso de baja, que daría derecho a consumir la energía adquirida al mismo precio que la TUR (tarifa de último recurso), la más económica del mercado. Pero desde la última reforma energética del Gobierno, se han tenido que paralizar muchos de los proyectos, y se ha duplicado o triplicado el período de amortización de la inversión necesaria para que sea rentable, lo que pone en serias dificultades al sector. Como se ha dicho en anteriores artículos, un ataque en toda regla a los modelos energéticos realmente alternativos y sostenibles. 

 

Y como decimos, el autoconsumo (que un consumidor produzca su propia energía) es otra de las opciones que promueven estas cooperativas. La última reforma del Gobierno del PP penalizó estas prácticas con el llamado "peaje de respaldo", un impuesto claramente abusivo e injusto. Dicha tasa no existe en ningún otro país del mundo, ya que se trata como de querer cobrar impuestos por el sol. No obstante, y a pesar de todos estos inconvenientes que desde el oficialismo y las grandes empresas transnacionales se les ponen, se trata de movimientos que siguen creciendo, y van cosechando cada vez mayor aceptación popular. Como en otros ámbitos políticos y sociales, la ciudadanía acabará ganando la batalla a los poderosos, que se empeñan en continuar generando sus enormes beneficios a costa de los sufridos usuarios. Continuaremos en siguientes entregas.

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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 23:00

    "El Proceso Constituyente como idea es el espacio donde se puede intentar pasar de la resistencia a la ofensiva"

 (Xavier Domènech)

 

 

Y de esta forma, el Proceso Constituyente será la única forma de establecer una democracia plena, de echar abajo este régimen de "consenso constitucional" de una dictadura recauchutada en monarquía parlamentaria, pero donde las fuerzas políticas mayoritarias (el bipartidismo), la Monarquía y los poderes fácticos se alían en torno al gran capital. En este régimen descompuesto, la creación de plusvalor para el capital es cada vez más autónoma del trabajo. Diariamente, se dan más inversiones en especulación, simulación, adoctrinamiento y represión que en producir los bienes y servicios básicos que aseguren el empleo, la dignidad y la seguridad a las personas. Se habla de país, de nación, pero sin tener en cuenta que lo que verdaderamente forman los países y las naciones son sus personas, su población.

 

El actual desorden económico, energético y ecológico produce grandes migraciones y confrontaciones armadas. En España, los sucesivos gobiernos de derechas y de "izquierdas" han profundizado su compromiso con la OTAN, y mantienen cada vez más activas las bases militares de los Estados Unidos en nuestro territorio (recuérdese la instalación del Escudo Antimisiles en la base de Rota durante el gobierno de Zapatero), implicando a nuestro país en agresiones (legales e ilegales) contra los pueblos en lucha y los Estados desobedientes. Por eso, la confianza popular en los políticos y las Instituciones "de mercado" está en caída libre, y las mareas de descontento y protesta popular contienen una creciente desafección hacia la política, los partidos y los sindicatos burócratas y acomodados.

 

Y así, el bipartidismo que, en España, secuestra el pluralismo político y sostiene a un nuevo monarca, a un nuevo heredero del régimen, y un nacionalismo español disfrazado de Estado de las Autonomías, se desmorona electoralmente, y van dando paso por fin a nuevas formaciones políticas que intentan romper la hegemonía política, económica y cultural de la que hasta ahora han disfrutado. Pero para evitarlo, las fuerzas bipartidistas preparan veladamente un gran Acuerdo de Concentración, quizá inspirado en los Pactos de la Moncloa de 1977, cuyo saldo, casi cuarenta años después, no puede ser más demoledor: desmovilización social, desembarco del franquismo en la joven democracia, especulación, corrupción política, aumento de las desigualdades y apatía ciudadana.

 

En el fondo, nos siguen gobernando las mismas fuerzas del Golpe de Estado de 1936, disfrazadas de modernismo político. Y la única ruptura con todo ello sólo será posible mediante el Proceso Constituyente. No más disfraces de un régimen agonizante, no más parches para unas Instituciones caducas, no más renovaciones engañosas de un Estado que maltrata a su población, mientras continúa sirviendo a los poderes económicos, a las entidades financieras y a las grandes empresas transnacionales. "Siempre estaré con todos vosotros", les dijo el todavía Rey Juan Carlos a los empresarios en su última reunión con ellos, y el nuevo Rey Felipe VI será fiel continuador de la labor de su padre. Hoy en día, después de cuarenta años de restauración borbónica, para superar los estertores de la economía de mercado y su Monarquía, sólo podemos darle fuerzas a un nuevo Proceso Constituyente que nos traiga el trabajo digno, la economía social y sostenible, la seguridad y la soberanía alimentaria, la participación ciudadana en los procesos políticos y la igualdad social entre hombres y mujeres. Continuaremos en siguientes entregas.

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12 junio 2014 4 12 /06 /junio /2014 23:00

Continuando con el tema de los becarios, ya iniciado en el artículo anterior de esta serie, hemos de decir que un caso especial de los mismos lo constituyen los investigadores, los cuales, sin vacaciones ni cotizaciones, pasan largos períodos trabajando sin contrato laboral. Como nos cuenta el periódico Diagonal en este artículo de Daniel Rozas, el periplo laboral de los investigadores comienza incluso antes de terminar la carrera, con la realización de los períodos de prácticas voluntarias en los correspondientes grupos de investigación, o bien pertenecientes a los recientemente incorporados másteres del Plan Bolonia. Desde la implantación de este Plan, en 2007, los becarios investigadores deben pagar por ello. Y a pesar de continuar su formación, los investigadores realizan labores idénticas a las de cualquier otro investigador de un laboratorio: jornadas interminables (que a veces sobrepasan las diez horas diarias), y posible publicación de sus trabajos en revistas científicas.

 

A todo ello hay que unir los habituales retrasos en las concesiones de las becas, que suelen conllevar más meses de producción científica gratuita por parte de estos trabajadores. Una vez que las becas han sido concedidas, los jóvenes investigadores se enfrentan a nuevos problemas, como son la desprotección laboral y la falta de cotización a la Seguridad Social, de cara a las posibles prestaciones por desempleo que pudieran corresponderles. De hecho, la inmensa mayoría de las becas de doctorado se componen de un período de dos años en modo beca, donde no se realiza cotización alguna al sistema, más dos años en modo contrato laboral, con mayor grado de protección, aunque con una menor retribución, llegando en los mejores casos a los 950 euros mensuales.

 

Los períodos de beca se caracterizan porque no se especifican días de vacaciones e incluso de jornada laboral, dejando al "normal funcionamiento del centro de investigación" la adecuación de estos factores. Y por ello, es algo absolutamente normal en el mundo científico observar a jóvenes becarios desarrollando jornadas de hasta 12 horas diarias, acudiendo al puesto de trabajo incluso los fines de semana, pudiéndose encontrar incluso casos extremos donde jóvenes investigadores predoctorales han acudido al laboratorio todos los fines de semana, durante varios meses seguidos, incluso años. Muchos de ellos acceden a estas condiciones por decisión propia, para acumular horas a su trabajo de investigación, con el fin de ganar calidad científica, pero lo cierto es que en algunos grupos de investigación se exigen permanencias obligadas de 12 horas diarias, y se programan seminarios o reuniones de laboratorio los fines de semana. Al cabo de pocos años, lo único que hemos conseguido con este sistema es quemar a los posibles aspirantes a desarrollar auténticos trabajos científicos de calidad, perjudicando al propio sistema, que ha de estar continuamente nutriéndose de estos candidatos.

 

La contrapartida a este esfuerzo, en forma de ridícula retribución, tampoco aporta seriedad al período de becario para los jóvenes investigadores. Por si todo ello fuera poco, las escasas remuneraciones también se retrasan, y se dan casos de no recibir el sueldo durante dos o tres meses, lo que obliga a estos jóvenes científicos a depender de sus familiares para poder afrontar los pagos corrientes de alquiler, gas, luz, agua, teléfono, etc. Y los que no han podido independizarse, se ven obligados a continuar conviviendo con sus padres, imposibilitados para poder desarrollar un proyecto de vida autónomo y digno. Continuaremos en siguientes entregas. En el artículo de referencia citado más arriba, los lectores interesados podrán completar esta información con datos concretos de algunos casos reales, con nombres y apellidos, que atestiguan todo lo aquí contado. Pero aún nos quedan algunas cosas por contar sobre el tema de los becarios. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 junio 2014 2 10 /06 /junio /2014 23:00

"No hay un pueblo más alienado que aquél que ya ni siquiera se pregunta sobre el porqué de las cosas que ve a su alrededor"

(José López)

 

 

 

 

Y esto ocurre muchas veces en nuestra sociedad, donde damos por sentados hechos, acontecimientos y declaraciones sin la más mínima base, o que deberían ser explicadas profundamente. De esta forma, se ha conseguido anular por completo el pensamiento, como fase final de la última estación, que es el pensamiento único. La enajenación es tan intensa y tan extensa que ha destruído por completo la conciencia social, e incluso, la individual; los artífices de este sistema, como ya hemos señalado, han destruído todos los valores que en otros tiempos estaban vigentes; sin embargo, se han potenciado una serie de contravalores que nos devuelven a estadíos más primarios, y nos hacen insensibles ante la injusticia y la desigualdad; se ha conseguido el control de los sentimientos y de las emociones a través de los medios de comunicación y el adiestramiento escolar (justo hoy en día, cuando comienza a valorarse la disciplina psicológica de la Inteligencia Emocional); se ha alcanzado, en suma, un grado extremo de maleabilidad de hombres y de mujeres de tal manera que los individuos se han convertido en "juncos" abandonados a la suerte del más hábil, del más mentiroso, del más sinvergüenza. Pero hagamos siquiera un breve repaso a los elementos más típicamente alienantes que nuestra "cultura" capitalista ha creado de cara a neutralizar la posible reacción revolucionaria de la clase trabajadora.

 

sociedad_alienante61.jpgEn este sentido, voy a rescatar a continuación algunos pasajes del texto de José López "Las falacias del capitalismo", que nos vienen muy bien para poner de manifesto algunos otros ejemplos de nuestra alienada y alienante sociedad. En primer lugar, la política está cada vez más controlada por la economía, en vez de ser justo al contrario. Y por ello, la economía se está convirtiendo en un fin en sí misma. La sociedad está al servicio de la economía (controlada a su vez por una élite cada vez más minoritaria), en vez de al revés. ¿Qué futuro tiene una economía, una sociedad, donde ya nadie se atreve a decir lo que piensa realmente, donde se toman decisiones en base al "ordeno y mando", donde la libre discusión y debate es sustituida, cada vez más, por la sumisión y el silencio, donde los trabajadores están cada vez más reprimidos, desilusionados y desmotivados? ¿Qué futuro tiene una sociedad donde la mentira, la desconfianza, la hipocresía, la falsedad, se convierten en los ingredientes básicos de la supervivencia? ¿Cómo va a mejorar una sociedad si los que tienen cierto poder son cada vez más incompetentes e irresponsables, si para ascender en algún puesto es imprescindible mentir, tener poca vergüenza, carecer de escrúpulos, someterse a los que mandan (lo llaman "disponibilidad" cuando quieren decir en realidad prostitución), pelotear, corromperse o ser enchufado?

 

sociedad_alienante62.jpgComo decía Murphy: "En una jerarquía, cada empleado tiende a ascender hasta su propio nivel de incompetencia". O como decía también en otra de sus famosas citas: "El secreto del éxito es la sinceridad. En cuanto pueda fingirla, ya lo habrá conseguido". ¿Qué podemos esperar si los que deciden no saben o no quieren decidir, si no responden por sus decisiones, si los que gestionan a la gente no saben llevar a la gente, si además de su incompetencia (o quizás debido a ella), no admiten la crítica o la discrepancia? ¿Cómo no van a ir a peor las cosas si no sólo para ascender en el mundo laboral, sino que incluso para no perder el puesto de trabajo, es condición imprescindible venderse, renunciar a nuestros ideales y a nuestros principios más básicos? ¿Cómo puede evitarse la degeneración de la sociedad en semejantes condiciones? ¿Cómo no va a aumentar así la corrupción? ¿Qué futuro tiene una sociedad paranoica donde todo el mundo piensa mal de todo el mundo, donde ya nadie confía en nadie? ¿Cómo puede haber espíritu emprendedor sin un mínimo de libertad y confianza? ¿Cómo puede haber creatividad si la gente tiene miedo de hablar o de opinar? ¿Cómo podrá avanzarse si la gente tiene miedo de compartir sus conocimientos, porque teme volverse prescindible? ¿Cómo puede funcionar el trabajo en equipo sin compartición de conocimientos y sin comunicación?

 

sociedad_alienante63.jpgResulta paradójico que en la era de las comunicaciones, la gente se comunica cada vez menos, porque se esconde, porque no se comunica sinceramente, porque se comunica bajo los parámetros de frivolidad e inmediatez de las llamadas "redes sociales", o porque desarrolla el arte de hablar sin decir nada. ¿Cómo puede entonces avanzar la ciencia y la tecnología si no hay espíritu crítico y libre, si no hay trabajo en equipo? ¿Cómo no va a estar en crisis la creatividad si la libertad retrocede? La creatividad es hija de la libertad, en el pleno sentido de la palabra. ¿Acaso no tenemos muchos de nosotros la percepción de que el arte está en crisis? ¿No tenemos la sensación de que ya no hay ideas en el cine o en la música o en la tecnología o en la ciencia o...?

 

¿No tenemos la percepción general de que ya no hay ideas? ¿De que tenemos más medios que antes pero menos ideas? ¿No son habituales los "remakes" de viejas películas, las segundas, terceras, cuartas...partes de las pocas películas que triunfan porque de vez en cuando reaparece la originalidad? ¿No son habituales las películas donde los efectos especiales se convierten en un fín en sí mismo, mientras el guión es inexistente o muy trillado? ¿No son habituales las enésimas versiones de viejas canciones que triunfaron hace ya muchos años? ¿No es habitual oír la expresión de que en aquéllos viejos tiempos sí se hacían cosas interesantes? ¿No será un claro síntoma del inicio del colapso de nuestra civilización, la indiscutible ralentización de los avances tecnológicos y sobre todo científicos que se han producido en los últimos años?

 

sociedad_alienante64.jpgDe hecho, ¿qué gran invento se ha producido en las últimas décadas además de Internet? La mayoría de "inventos", en realidad, han sido sólo mejoras de inventos preexistentes (telefonía móvil, televisión digital, etc.). ¿Por qué? ¿Por qué la carrera espacial se ha ralentizado tanto? Hemos pasado de poner hombres en la Luna a estar pendientes de si pueden volver los que acabamos de mandar a pocos kilómetros por encima de nosotros. ¿Cómo es posible, por otro lado, que mientras hay gente que se muere de hambre, nos gastemos ingentes cantidades de dinero en aventuras espaciales, o lo que es peor, en guerras? ¿Cómo puede ser posible que si la inmensa mayoría de la gente está en contra de la guerra, sigan existiendo guerras (muchas de ellas fomentadas o protagonizadas por las supuestas "democracias")? ¿No decían que una democracia no podía declarar una guerra?

 

¿No iría mejor la economía si funcionara de forma democrática, si los jefes en las empresas fueran elegidos democráticamente por los trabajadores, si los gestores tuvieran que rendir a los gestionados, es decir, a sus empleados? ¿Acaso no es evidente que con transparencia, con control, con igualdad de oportunidades para acceder a todos los cargos, en definitiva, con democracia, los jefes elegidos serían los más competentes (o por lo menos esto sería lo más probable), se evitaría o por lo menos se minimizaría el enchufismo? Decía Leon Trotsky que "La economía necesita a la democracia como el ser humano necesita el oxígeno". Una economía que funcionara de forma democrática sería más eficiente y al mismo tiempo más justa. Siempre que la democracia económica fuese real y no sólo formal, por supuesto. Estamos hablando de una democracia real, no aparente. ¿Alguien puede dudar acerca de dicha aseveración? ¿Por qué no intentar llevarla a la práctica? Continuaremos en siguientes entregas.

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9 junio 2014 1 09 /06 /junio /2014 23:00

Se ha creado recientemente la Web de la Iniciativa Legislativa Popular Antitaurina denominada "Pan y Toros", a la cual remito a los lectores para obtener una información más amplia y detallada, y cuyos argumentos vamos a tratar de resumir aquí. Se pretende desde el Gobierno en primer lugar hacer volver los toros a Cataluña, y esto es la primera falacia que debe denunciarse, pues las competencias en materia de espectáculos públicos no les corresponden al Estado, pues han sido asumidas estatutariamente con carácter exclusivo por las Comunidades Autónomas. Esto imposibilita de facto la declaración de la fiesta de los toros como "Bien de Interés Cultural" (BIC), lo cual ha sido además rechazado por el Senado. El grueso de la iniciativa se basa en solicitar la retirada de las subvenciones públicas al mundo de la Tauromaquia. Recomiendo a los lectores la serie de artículos titulada "Por una Ley Integral de Protección del Mundo Animal", donde desarrollamos más a fondo éste y otros temas relacionados.

 

Y en primer lugar, hay que afirmar que la opinión pública se muestra claramente en contra de sostener o aumentar las ayudas públicas al mundo del toreo. El Diario El Mundo hizo una encuesta al respecto en mayo de 2012, bajo la siguiente pregunta: ¿Cree que hay que destinar dinero público para mantener las corridas de toros? Los resultados no dejaron lugar a dudas, ya que la ciudadanía contestó un rotundo NO en un 90%. Y evidentemente, los espectáculos taurinos no se sostienen sin dichas ayudas públicas, lo cual ha provocado toda la oleada de ataques y manipulaciones por parte de dicho sector. Por otra parte, también está fracasando su intento de introducir los toros de forma oficial en el mundo educativo, y la propuesta para su declaración como PIH (Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) por la UNESCO. Y esto porque evidentemente, las corridas de toros son una fuente de educación en la violencia y no transmiten valores de respeto hacia los seres vivos, lo que choca frontalmente con la definición de PIH. El propósito de nuestra sociedad debe ser erradicar la crueldad y minimizar el sufrimiento, y no excusar el apoyo a este tipo de espectáculos bajo cualquier pretexto cultural, tradicional, o económico.

 

Por otra parte, la decadencia de los espectáculos taurinos es más que evidente. La actividad de la tauromaquia ha dejado de ser rentable hace muchos años, y se constata desde 2007 la tendencia negativa en cuanto al número de espectadores en cada festejo taurino. Por ello el lobby taurino pretende que esta actividad se considere como un producto cultural oficialmente reconocido, para poder beneficiarse de las cuantiosas subvenciones públicas y privilegios fiscales, y lo reclaman asegurando que las corridas de toros son el segundo espectáculo de masas en España, aunque según datos del propio Ministerio de Cultura, dista muchísimo de ser considerado como tal. Detrás de estos intentos, se encuentran poderosos empresarios, muchos de ellos ligados a familiares o amigos de dirigentes del PP. Y para convencernos, nos aportan una serie de argumentos totalmente falaces para justificar sus intenciones.

 

Por ejemplo, que el toro bravo no sufre durante la lidia. Pero la realidad es que los "estudios" que intentan demostrar esto no resisten el menor diagnóstico científico. Por otra parte, tenemos las declaraciones del veterinario José Enrique Zaldívar, Presidente y Fundador de la AVAT (Asociación de Veterinarios por la Abolición de la Tauromaquia), quien sí ha demostrado con estudios y documentación publicada en revistas científicas, el funcionamiento de los mecanismos del dolor en los bóvidos, que sí les provocan un gran sufrimiento. Otra falacia vertida a tal fin es el hecho de que atraen turismo. Pero lo cierto es que los turistas, en su gran mayoría, no asisten a las corridas en las plazas de toros, o cuando lo hacen, no soportan la crueldad del espectáculo y se marchan de la plaza tras pasar apenas los primeros minutos del mismo. Pueden consultarse las estadísticas oficiales de FRONTUR, entre algunas otras fuentes y medios de comunicación, para comprobar que efectivamente, las corridas de toros no son ningún motor para el turismo en nuestro país.

 

Otro falaz argumento vertido al respecto es que si desaparencen las corridas, desaparecerá también el toro bravo. Los que sostienen dicha tesis hacen gala igualmente de una ignorancia supina. La biología y la ciencia determinan que los toros llamados bravos pertenecen a la especie Bos Taurus, la misma especie a la que pertenecen todos los toros y vacas que también se destinan al consumo humano de leche y carne. Por lo tanto, no desaparecería ninguna especie si dejan de destinarse toros para la lidia. De hecho, en los países donde nunca se han celebrado corridas de toros o donde ya se han prohibido, esta especie sigue existiendo. Un caso muy ilustrativo es el de Argentina, famosa por sus carnes, y que sin embargo tiene las corridas de toros prohibidas por ley desde el año 1954. También la cuestión laboral se aduce como inconveniente, en el sentido de afirmar que si desaparecen las corridas, se perderían cientos de miles de puestos de trabajo. Nada más lejos de la realidad. Existen estudios que publican cuántos son esos puestos y qué tipo de ingresos económicos anuales generan, así como estudios minuciosos sobre el nivel de regularidad de los mismos. La realidad es concluyente: los únicos ingresos que van a decrementarse son los de los empresarios taurinos.

 

También se argumenta que si desaparecen las corridas, también desaparecerán las dehesas. Las dehesas son sistemas naturales creados por la mano del hombre, y que en España están vinculadas a la producción de alcornoques, agricultura y ganadería extensiva. Se trata de las principales actividades ganaderas llevadas a cabo en dehesas: ganado bovino para la producción de leche y carne, porcinos y caprinos. Por tanto, la desaparición de las corridas de toros no afectaría a estas actividades, que seguirían desarrollándose en las dehesas. Se puede consultar más a fondo en el estudio publicado en la web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Por otra parte, las dehesas están subvencionadas para garantizar su permanencia y mantenimiento, que en la mayor parte de las veces se ve afectado por una sobrecarga de ganado, que afecta de forma negativa a este ecosistema. Por ello, existen ayudas públicas para la plantación y protección de árboles, para llevar a cabo podas y desbroces, para mejorar caminos y vallados, etc. En conclusión, ninguno de los argumentos expuestos para continuar el apoyo oficial a la Tauromaquia es considerado cierto, y por tanto, instamos desde aquí a la que la recogida de firmas de la ILP Antitaurina "Pan y Toros" tenga el éxito que se merece, y que podamos conseguir la retirada oficial de todo tipo de subvenciones y ayudas para el mundo taurino.

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8 junio 2014 7 08 /06 /junio /2014 23:00

"En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos"

(Ghandi)

 

 

 

 

sociedad_consumo61.jpgYa hemos visto que en este capitalismo centrado en el consumo desaforado, las mercancías tienen un valor de uso real y otro valor de uso ficticio creado por la publicidad, embaucando a los consumidores con toda clase de datos sin sentido, con mujeres provocativas, u ofreciendo una vida plena de éxito con sólo comprar determinado producto. Pero esta manera de consumir tiene como consecuencia que nunca lleguemos a estar plenamente satisfechos, porque poco a poco, las ansias de consumir han perdido toda relación con nuestras necesidades reales. Nuestras necesidades son fomentadas por el sistema, pero al principio del capitalismo, se suponía que consumir más y mejores cosas estaba relacionado con proporcionar al hombre una vida más feliz. El consumo era, en aquéllos tiempos, un medio, pero ahora ha pasado a ser un fín en sí mismo. La carrera consumista del actual capitalismo es desatada, incontrolada. Ya Marx señaló hace mucho tiempo que intentar imponer una necesidad en los demás era una forma de tratar de someterlos a una dependencia.

 

sociedad_consumo62.jpgPero sabemos que comprar el último modelo de algún producto no está relacionado con el placer real, para muchos el cielo debería ser como un gran shopping donde se pudiera comprar de todo. El consumo también determina el tiempo libre, en el cual seguimos siendo consumidores pasivos y enajenados, y de esta forma, consumimos partidos de fútbol (sobre este tema abundaremos más en nuestra serie de artículos "Retrato de una sociedad alienante"), películas, lugares de ocio, etc. Durante una actividad productiva como leer un libro, ver una obra de teatro o charlar con un amigo, se produce un efecto mediante el cual se podría decir que después de ocurrido ya no somos los mismos, es decir, que estas experiencias nos han dejado algo, nos han aportado algo, en cambio, bajo las formas enajenadas de placer, nada cambiará en nosotros después de las mismas, porque estamos ante una experiencia intrascendente. Un ejemplo de lo que estamos exponiendo puede ser cuando vamos en viaje de turismo, y nos pasamos sacando fotos sin prestar la debida atención a lo que ocurre ante nuestros ojos, entonces la cámara ve por nosotros, el resultado son las fotos tomadas, en vez de la experiencia vivida. Y lo mismo puede ocurrir ante el continuo uso de los dispositivos móviles de almacenamiento (usados sobre todo para escuchar música) que nos alejan de la realidad cotidiana que vivimos (pasear, disfrutar de un día de playa, etc.).

 

sociedad_consumo63.jpgEl filósofo alemán Eric Fromm, al que estamos citando muchas veces en la presente serie de artículos, por ser un especialista en el tema, a lo largo de sus diversas obras, consideraba que no podía haber felicidad en el marco de la presencia de una cierta pasividad interior, ni en la actitud de consumidor enajenado, sino que la felicidad debería relacionarse con un sentimiento de plenitud, no en la forma de un vacío que deba llenarse. A pesar de las enormes posibilidades de diversión que nos presenta nuestra moderna sociedad, existe gran cantidad de gente deprimida. Es ese aburrimiento crónico, esa apatía galopante y genérica, la que muchas veces lleva a iniciarse a ciertas personas en experiencias como el consumo de drogas, la violencia y la destrucción como una opción desesperada de superar el hastío, y según Fromm, también puede adoptar la forma de la extraña atracción por los relatos de crímenes y accidentes, que ocupan cada vez más espacio en los medios de comunicación, o bien en el cultivo de la llamada psicología de autoayuda, cuyos libros de bolsillo llevan minando desde hace mucho tiempo los estantes de todas las librerías. En este sentido, podemos poner como paradigma a la sociedad norteamericana, modelo del capitalismo más salvaje, donde ocurren cada cierto tiempo matanzas civiles entre sus propios ciudadanos. Es el reflejo de una sociedad desnortada, a la que además contribuye el escaso control sobre la posesión de armas de fuego.

 

sociedad_consumo64.jpgY por su parte, Mathilde Niel nos decía que para que las masas acepten el fracaso, se les promete una felicidad que se conquista poseyendo bienes materiales, de tal forma que la adquisición de un automóvil o de cualquier otro producto se ha convertido casi en una religión, en una especie de culto moderno a las novedades sustentado en la publicidad desmedida, que permite que el hombre se evada de un presente carente de significado. Algunos intentos de sectores juveniles por cuestionar esta anajenación por el consumo, tales como los movimientos hippies de los años 60 y 70 del siglo pasado, o el interés por el budismo zen, concluyeron paradójicamente fagocitados por la publicidad, se prostituyeron ideas y mensajes del tipo "conócete a ti mismo", y hasta el psicoanálisis de Sigmund Freud. Desde falsos gurúes hasta profetas del sexo, todo concluyó contaminado por el veneno social de la publicidad y el mercado, produciendo en muchos de los sectores que forjaron dichos intentos la reasignación o la vuelta a los valores tradicionales y conservadores. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 junio 2014 4 05 /06 /junio /2014 23:00

"Hoy, el capitalismo transnacional norteamericano es un complejo imperio militar inflado y parasitario en manos de una parásita clase de financieros, compradores y especuladores"

(Camilo Valqui)

 

 

 

usa_guerra_permanente71.jpgReproduzco a continuación un pasaje del texto "La decadencia de EE.UU.", donde Pablo A. Pozzi y Fabio G. Nigra exponen lo siguiente: "De hecho la nación que es considerada el parangón de la democracia, ha sido una de las más bárbaras del planeta desde la época colonial. La primera guerra biológica la ejercieron los colonos en América del Norte cuando entregaron mantas infectadas con viruelas a las poblaciones indígenas; la primera "limpieza étnica" del continente americano fue la "remoción" de los Cherokees en 1829; los primeros campos de concentración en la historia de la humanidad los estrenó el ejército norteamericano durante las huelgas de mineros de 1892; la frase "los salvamos aniquilándolos" fue hecha por un oficial norteamericano durante la guerra de Filipinas en 1900; la única potencia que utilizó la bomba atómica, no una sino dos veces, fue Estados Unidos; el principal impulsor y sostén de dictaduras a través de la historia ha sido el gobierno norteamericano; el fundamentalismo religioso, el racismo y el antisemitismo son parte integral de la cultura de su ciudadanía; el gobierno ha llevado adelante numerosos experimentos con su propia población dignos del Dr. Mengele; sus gobernantes le mienten cotidiana y abiertamente a su población; está comprobado el fraude electoral tanto en 1876, 1960 y 2000; y su sistema electoral contiene tantas irregularidades que no sería considerado como transparente por ningún observador objetivo".

 

usa_guerra_permanente72.jpgY concluyen: "Y sin embargo su población (y de hecho muchísima gente a través del mundo) consideran a Estados Unidos como una democracia ejemplar, protectora de las libertades y defensora de los derechos humanos. La contradicción entre sus prácticas y su discurso es flagrante e ignorada por gran parte de su población. Stalin sacrificó a millones de seres humanos con sus políticas socioeconómicas, cierto. ¿Cuántos millones han muerto y mueren como resultado de las políticas impuestas por el poderío norteamericano?". Y es que el capitalismo y sus voceros, gobiernos y medios de comunicación occidentales, no tienen ningún complejo en difundir continuamente versiones falseadas y edulcoradas de la Historia, y no tienen problemas en acallar o silenciar los hechos que puedan ser molestos. Y de todos modos, la cuestión ideológica está muy arraigada en los anales del pueblo norteamericano. Su ideal de lo que ellos denominan como "el sueño americano" les ha servido para creerse como los paladines de la libertad, y bajo este extraño dogma han sacrificado buena parte de sus políticas. De hecho, el norteamericano medio es ignorante de su propia historia, así como la del resto del mundo. Pero aún peor, tienden a considerarse como la única nación "civilizada" y "libre" del planeta, por lo que para ellos y según su visión, el resto de los pueblos de la humanidad son salvajes o inferiores a ellos. Y bajo estos parámetros, se ha generado una mentalidad o una cultura de sitio a partir de la "democracia del deseo". Según su punto de vista, todos los pueblos del orbe desean lo que ellos tienen, y por ello los envidian, por lo que hay que defenderse de esta situación a cualquier costo.

 

usa_guerra_permanente73.jpgDe toda esta visión como sociedad, de sus miedos y sus complejos, vienen las posibles explicaciones que podemos dar a su culto a las armas, y por ende, al culto a sus Fuerzas Armadas y a su dominio en el mundo. Su propia sociedad es cautiva y víctima de esta situación, pues los atentados civiles están en EE.UU. a la orden del día. En el artículo "EE.UU., las armas y el capitalismo: una sociedad en decadencia", explicábamos las causas de dicho comportamiento. Afirmábamos allí que el deficiente, laxo y permisivo control civil de armas es el principal responsable de que se produzcan estos hechos, y la existencia del grupo social de los llamados "preparacionistas", en el sentido de acumular víveres, dinero y armas en su propia casa, para estar prevenidos ante un hipotético caos económico y social en el país. Ello desarrolla a menudo el perfil del ciudadano/a que odia al mundo, que tiene bastantes posibilidades de ejecutar una supuesta "venganza" contra él. El miedo endémico de la sociedad estadounidense la vuelve también proclive a la posesión de armas de fuego, para defensa personal, sin apenas realizar un control psicológico sobre el perfil de las personas que las poseen. De esta forma, comprar y poseer armas se considera algo completamente natural y justificado.

 

usa_guerra_permanente74.jpgLa psicosis nacional está servida, y llega a extremos completamente patéticos en algunos casos. La posesión de armas se ha convertido en todo un despropósito, fiel reflejo de una sociedad en continua decadencia. La contradicción y la extravagancia son tales, que si por una parte la Asociación Nacional del Rifle, tras cada asesinato, asegura estar rota y dispuesta a aportar todo de su parte para evitar nuevas matanzas, hay Congresistas Republicanos que argumentan que la mejor forma de evitarlas es precisamente aumentando la posesión de armas de la población civil, para poder defenderse mejor de los indiscriminados ataques. En realidad, todo ello obedece en el fondo, sobre todo, a que la sociedad estadounidense representa la cima del capitalismo más despiadado. Su cultura del individualismo, del "sálvese quien pueda", llevadas a sus más crueles extremos, es típica de aquélla sociedad. Curiosamente, el país más poderoso de la Tierra en algunos aspectos, es uno de los más pobres en esquemas de protección social. Allí está instalada la cultura de las "oportunidades", a la vez que hacen gala de una sociedad tremendamente egoísta, rancia y conservadora. Su visión del mundo, de las desigualdades y de la justicia social es muy estrecha, y justifican una política que desprecia a sus ciudadanos desde las instancias públicas, una política que los hace responsables de su destino, que les echa la culpa de su éxito o de su fracaso, que les inculca una conciencia de ser ellos mismos los únicos responsables de todo lo que poseen en la vida. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 junio 2014 3 04 /06 /junio /2014 23:00

"Si no queremos que nos coloquen otra Segunda Transición, luchemos por una primera ruptura"

(Juan Carlos Monedero)

 

 

 

Aún estábamos festejando el increíble despegue de Podemos y la subida de Izquierda Unida en las últimas elecciones, cuando nos encontramos con la noticia de la abdicación del Rey Juan Carlos. Y a poco que queramos darnos cuenta, son dos noticias muy relacionadas entre sí. No queremos decir que una haya llevado a la otra, pero sí afirmamos rotundamente que la noticia de la estocada al bipartidismo, seguida de la noticia de la abdicación del Rey, son dos noticias con un trasfondo común, y dentro de una misma secuencia histórica. No queremos plantearnos aquí y ahora (tiempo habrá para ello, y otras voces más autorizadas lo harán) los motivos que hayan llevado al monarca al replanteamiento en torno a su abdicación, sobre todo retomando sus últimas declaraciones, donde siempre afirmaba encontrarse fuerte e ilusionado. Pero lo cierto es que, si no nos movilizamos, si no luchamos en este momento histórico tan crucial, se nos podrá escapar una ocasión de oro para reivindicar el derrocamiento de la Monarquía, y la implantación de la Tercera República.

 

Remito a los lectores que deseen una documentación y motivación más amplia, a la serie de artículos que estamos publicando bajo el título "¿Qué República queremos?", donde estamos intentando explicar los contenidos, el cuerpo que deseamos para nuestra Tercera República, así como a otros muchos textos de compañeros, como al reciente libro de Alberto Garzón "La Tercera República". Pero aquí y ahora, cuando salta la noticia de la abdicación de Juan Carlos, lo que queremos reivindicar es que nos dejen elegir. Que se convoque un referéndum popular, abierto y vinculante, para que el pueblo pueda elegir si desea continuar bajo el régimen monárquico en manos del actual Príncipe Felipe, o si desea una nueva República para nuestro país. Estamos seguros de que esta oportunidad histórica no sería desaprovechada, porque permitiría a los millones de republicanos/as expresar su deseo democráticamente, incluso replantearse su elección a otros millones de ciudadanos que hasta ahora se han "conformado" con la Monarquía.

 

Porque lo cierto es que no queremos seguir empantanados en un régimen monárquico que nos obliga a aceptar como Jefe del Estado a una persona por su dinastía, por su herencia, por su sangre. Necesitamos una República porque demandamos un mayor contexto democrático, un mayor contexto de redistribución de la riqueza, una mayor justicia social, y una mejor garantía del cumplimiento de los Derechos Humanos básicos y fundamentales. No queremos seguir teniendo un sistema monárquico que represente y se alíe con los poderes fácticos, con los grandes empresarios, con el gran capital financiero, con los poderosos, y que bajo la bandera del Estado Español, se organicen viajes para conseguirles grandes negocios. Hay que denunciar claramente los defectos y las limitaciones del sistema democrático bajo la Monarquía, como una Constitución que pone al Jefe del Estado por encima de la Ley, como figura inviolable e irresponsable, falta de separación e independencia de poderes, falta de libertad de expresión, existencia de tortura y malos tratos policiales, corrupción generalizada por falta de control y transparencia de los cargos públicos, justicia que protege a los poderosos y se ceba con los más débiles, incumplimiento de los derechos laborales y sociales que reconoce la Constitución, privatización de nuestros servicios públicos, etc.

 

Y muchos lectores se podrían estar preguntando hasta qué punto tiene todo esto que ver con la República o con la Monarquía, y lo cierto es que tiene mucho que ver, porque es el propio sistema, basado en la Monarquía como expresión y forma de Estado, el que configura todo lo demás, el que permite que se den estas situaciones, el que se consagra de una manera desaforada al capitalismo más salvaje. Necesitamos y queremos la República porque queremos volver a disfrutar de lo público, bajo un nuevo sistema que lo respete y lo proteja, que lo administre y lo salve, que lo salvaguarde ante todos los ataques que pueda sufrir. Necesitamos un auténtico sistema democrático que nos garantice nuestros derechos, y esto sólo puede plasmarse bajo un modelo republicano. Hay que hacer ver a la gente porqué las cosas no funcionan, porque las ramas del árbol no funcionan, porque el propio tronco está podrido hasta sus entrañas. Hay que hacer comprender a la ciudadanía que no puede esperarse ninguna justicia de un sistema cuya Carta Magna es profundamente injusta, porque atenta contra el principio básico de igualdad de todos los ciudadanos ante la misma ley. Y hay que hacer ver a la opinión pública que no podemos aspirar a un sistema más justo y humano cuando nuestra Constitución respalda y da una prioridad exagerada a los derechos secundarios de unos pocos (como el derecho a la propiedad privada, a las leyes del mercado o a la libertad empresarial) frente a los derechos más básicos y fundamentales de la inmensa mayoría social (el trabajo, la vivienda, la alimentación, el vestido, la sanidad, la educación, etc.).

 

En definitiva, no podremos aspirar a un contexto realmente democrático, justo y social mientras nuestro régimen siga basado en la anacronía de una Monarquía, en las deficiencias y limitaciones de la misma. La causa republicana ha de ser vista por el pueblo como una necesidad de mejorar nuestras condiciones de vida, de extender nuestras libertades, de ampliar nuestros horizontes de redistribución de la riqueza y de justicia social. Tenemos ahora la oportunidad de manifestarlo, y no podemos desaprovecharla. Hemos de proclamar la República como la sustituta de este régimen monárquico impuesto por una dictadura, y con graves deficiencias democráticas. Si no lo hacemos así, le estaremos de nuevo dando alas a los viejos partidos del régimen del 78, esos mismos a los que acabamos de recortar poder en las últimas elecciones, para que tomen posiciones, se asienten y se autojustifiquen en la nueva etapa que se avecina, asumiendo un protagonismo que no les corresponde y volviendo a legitimarse en el nuevo sistema, bajo el paraguas del nuevo monarca. Es un hecho histórico ampliamente demostrado que cuando la burguesía (esa "casta" a la que alude Pablo Iglesias) teme perder sus posiciones y sus privilegios, su status quo, se vuelve más peligrosa, traicionera, sutil e inteligente que nunca. No les demos su oportunidad. Reivindiquemos y luchamos por la nuestra, por la del pueblo. Reivinquemos la Tercera República.

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3 junio 2014 2 03 /06 /junio /2014 23:00

"En situaciones como la actual, en las que existe un conflicto abierto entre las Instituciones del Estado y las aspiraciones del pueblo, es preciso un Proceso Constituyente en el que descanse la legitimidad democrática"

(Manuel Ruiz, Capitán de Navío de la Armada, Miembro del Colectivo Anemoi)

 

 

 

 

proceso_constituyente181.jpgLa reinstauración borbónica de 1975, a la muerte del dictador, continuó permitiendo que la clase política y empresarial del franquismo ocuparan el aparato del Estado y las organizaciones de la gran patronal, volviéndose aparentemente democráticas, aunque en esencia, continúan funcionando de la misma forma. El reinado de Juan Carlos I ha supuesto la continuación de los beneficios para la clase dominante, cosa que aún se puede comprobar con el séquito que acompaña al Rey en sus viajes, siempre de tipo comercial. Está claro que nuestro Rey vela por los intereses de los más ricos y poderosos, a tenor de la actividad que desempeña y el discurso que difunde sobre nuestro país. Durante la Transición, el tributo de la izquierda para "aplacar" a los militares golpistas de aquélla época y poder incluirse legalmente en el aparato del Estado del nuevo régimen fue la disminución del nivel de lucha de la clase obrera, la aceptación de los nuevos símbolos constitucionales, la renuncia a la Tercera República y el enfrentamiento con cualquier movimiento constituyente.

 

proceso_constituyente182.jpgPero durante estas tres últimas décadas, se ha comprobado cómo la deriva mercantilista y capitalista de nuestros Gobiernos, apoyadas por la inclusión en el nuevo contexto europeo que se generaba, ha llevado al desmantelamiento progresivo de todas las conquistas que se fueron realizando en el pasado. Aunque los primeros gobiernos de Felipe González universalizaron los servicios públicos básicos y defendieron un nivel mímino de protección social, la excusa de la crisis y la pertenencia al Euro y a la UE han actuado no sólo de diques de contención, sino de plataformas para la anulación de dichas conquistas para la clase obrera. La Monarquía española representante de los poderes fácticos procedentes de la dictadura se empleó a fondo en su incorporación a la Europa del Capital y a la OTAN, donde esperaba obtener (y ha obtenido) enormes beneficios. Y ahora, 28 años después de nuestra inclusión formal de España en la OTAN (1981) y en la Unión Europea (1986), el precio pagado es patente en términos de precariedad, involución democrática, corrupción política, especulación, destrucción de las conquistas sociales, pérdida de derechos laborales, y desmontaje de todos los pilares del llamado Estado Social.

 

proceso_constituyente183.jpgY así, las decisiones políticas que favorecen la seguridad para la inversión del capital se presentan como un límite infranqueable para las políticas económicas y sociales. El culmen de su consagración ha sido el reciente blindaje de nuestra Constitución, para recoger en su nueva redacción del artículo 135 la obligatoriedad del pago de la deuda a nuestros acreedores, antes que cualquier otro gasto social. En los períodos de crecimiento económico, los nuevos contingentes laborales entran en el mercado de trabajo bajo condiciones ya muy precarizadas y constantemente presionadas a la baja, bajo un enorme poderío para la clase empresarial en lo que se refiere a la posibilidad de establecer o reasignar las condiciones laborales. En nuestros días, la precariedad avanza incluso en los sectores más sindicalizados y regulados, al haberse desintegrado la posibilidad que ofrecía la negociación de los Convenios Colectivos en la última Reforma Laboral del PP. Y por su parte, la burocracia sindical, ya muy acomodada al establishment, también consiente la represión de quienes ejercitan, desde abajo, los derechos fundamentales de negociación, expresión, reunión o manifestación. La complicidad de los dos partidos mayoritarios en la deriva neoliberal, tienen como consecuencia que se naturaliza la inseguridad laboral, y se facilita la profundización de las diferencias entre los trabajadores precarios y los estables, bajo la premisa del rasero hacia abajo sobre los derechos laborales.

 

proceso_constituyente184.jpgLos Gobiernos actúan al dictado de las grandes patronales, y a nivel europeo de la llamada Troika comunitaria (CE, BCE, FMI), cuyas recomendaciones se convierten en órdenes para los serviles gobernantes a su servicio. En el contexto europeo, el orden monetario implica el desorden social, ecológico y alimentario. La canciller alemana, Angela Merkel, ha declarado recientemente, que "la Unión Europea no es una Unión Social", descartando por completo cualquier atisbo de atender a las necesidades de las personas dentro del contexto de las normas y tratados comunitarios. Y de esta forma, la inseguridad para millones de ciudadanos europeos son el precio del establecimiento de un orden monetario a la medida de banqueros corruptos, especuladores y despiadados, bajo el paraguas que les proporcionan los políticos de turno. En palabras de Agustín Morán, del CAES: "Cuando se estanca la economía, no se puede pedir justicia porque hay que salir de la crisis, y cuando hay prosperidad, no se puede pedir igualdad porque se pone en peligro la continuidad del ciclo expansivo". Todo ello redunda en un nuevo equilibrio de las rentas del capital, que priman sobre las del trabajo, y en un mayor empobrecimiento de las clases sociales más desfavorecidas.

 

En nombre del Euro, la Troika impone a los Gobiernos el recorte de salarios y la total mercantilización de los servicios públicos, bajo unas cuantas palmaditas en la espalda, para felicitar por lo bien que se están cumpliendo sus recomendaciones. La deuda se dispara, hay más paro, más precariedad, más pobreza y más exclusión social, pero todo ello da lo mismo, porque según ellos, las cosas se están haciendo muy bien, y estamos en el buen camino. Seguramente sea porque los beneficios y el poderío de las grandes empresas transnacionales y de la banca también se está disparando. Pero estas políticas antipopulares (aunque las lleve a cabo un partido que se llama a sí mismo "Partido Popular") no son capaces de reactivar la economía ni de frenar el desbocado crecimiento del paro, la desigualdad y la exclusión, y está demostrado científicamente. Pero el dogma neoliberal es por lo visto más potente que cualquier ciencia social. El reformismo keynesiano de la "izquierda" mayoritaria ha resultado ser sólo un pequeño parche, insuficiente e impotente ante la economía capitalista, competitiva y globalizada. Continuaremos en siguientes entregas.

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