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9 abril 2014 3 09 /04 /abril /2014 23:00

"La causa republicana no es más que la forma que adopta la causa democrática en España en la actualidad"

(José López)

 

 

 

republica71.jpgContinuando con el relato del contexto social republicano al que aspiramos desde la izquierda, vamos a mencionar en esta entrega la necesidad de la existencia de un auténtico pluralismo informativo. Hoy en día, el derecho a la información se presenta como un derecho sesgado y manipulado por el gran poder económico y empresarial. Actualmente, la opinión se disfraza de información en prácticamente todos los medios públicos y privados. Los medios manipulan la realidad a su conveniencia, con el objetivo esencial de formar opiniones en vez de informar de los hechos ocurridos, de sus causas y consecuencias. Manipular la verdad requiere todo un conjunto de técnicas, estrategias y habilidades concretas, que los medios despliegan con gran efectismo. Porque manipular la verdad no sólo consiste en mentir, en ignorar o en censurar, sino también en contar las cosas de cierta manera, con cierto estilo, incluso en gestionar el tiempo empleado para contarlas.

 

En este sentido, la pluralidad informativa que pretendemos exista en la III República parte de un principio muy básico: la verdad sólo puede abrirse camino si todas las ideas, si todas las opciones, tienen cabida en el arco informativo. José López, en su artículo "De la desinformación", nos dice textualmente: "Cuando no se dan datos, cuando no se dan suficientes, cuando los datos son confusos, cuando se dan para lo negativo pero se obvian para lo positivo o al revés, cuando no se dan las fuentes de los mismos, cuando se descontextualiza, cuando simplemente se dan opiniones no suficientemente razonadas, cuando no se dan las mismas opciones a las partes enfrentadas, cuando no se concreta, cuando no se profundiza, no se informa (...). Es propaganda disfrazada de información. Es subjetivismo disfrazado de objetividad. Es religión disfrazada de ciencia". Es evidente que no podemos combatir todas las prácticas de manipulación informativa, pero también lo es que tenemos la obligación (en un sistema que se llame democrático) de que los medios de comunicación públicos no practiquen la desinformación, y de restringir mucho el poder de que los medios privados lo hagan.

 

republica72.jpgPor tanto, esta República de la Información que queremos deberá combatir con fuerza estos fenómenos. Porque ésta es la filosofía general de funcionamiento de los actuales medios de comunicación de masas, gobernados también (¡cómo no!) por el desaforado capitalismo. Son transmisores de opinión camuflados, son medios de adoctrinamiento. En los programas informativos no hay información, en los programas de debate no hay debate, en los programas documentales no hay profunda explicación y fundamento. Y el derecho a la información debe constituirse en un derecho público ciudadano de primer orden. Por ejemplo, el cuestionamiento del capitalismo es un tema tabú para la prensa del sistema. Incluso el cuestionamiento de la actual democracia. Y no es democrático un país, como el nuestro, que desmonta sin más medios de comunicación públicos, como ha ocurrido en Valencia con Canal 9. Si queremos documentarnos sobre estos temas, hemos de dirigirnos a la prensa alternativa, sobre todo la que está presente en Internet (de la cual hemos recomendado ya muchos sitios). En última instancia, se trata, desde los medios de desinformación, de anular el pensamiento libre y crítico, y de instalar el pensamiento único, el pensamiento dominante, maximizando la manipulación y la alienación sobre los (des)informados. Este es el panorama.

 

En concreto y para combatirlo, proponemos al menos la consecución de las siguientes medidas, condiciones y objetivos:

 

1.- Deberá limitarse la capacidad de conformación de oligopolios de la comunicación, mediante el impedimento para la posible concentración de las cadenas privadas en pocas manos.

 

republica73.jpg2.- Deberá incluirse el principio de neutralidad de los medios de comunicación públicos en los procesos electorales.

 

3.- Deberá defenderse el carácter público de los medios de comunicación públicos, prohibiendo expresamente su privatización.

 

4.- Deberá prohibirse la limitación por parte del Gobierno de la utilización de las redes sociales, salvo cuando sus contenidos puedan ser delictivos, o contrarios a los valores democráticos.

 

5.- Deberá protegerse la independencia y profesionalidad de los periodistas y demás agentes de la comunicación, mediante la previsión constitucional de la figura de un Estatuto del Profesional de los Medios de Comunicación.

 

6.- Deberá preverse constitucionalmente que el Director/a de los medios de comunicación públicos sea elegido por el Congreso de los Diputados, y no nombrado por el Gobierno.

 

De esta forma, podremos consagrar un mínimo contexto de respeto institucional y garantías de independencia y pluralismo informativo, y restringir al máximo las posibilidades de manipulación informativa de los medios de comunicación. Continuaremos en siguientes entregas.

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8 abril 2014 2 08 /04 /abril /2014 23:00

Aunque estamos utilizando los vocablos "izquierda" y "derecha" para distinguir a unos partidos políticos de otros, por ser términos de uso cotidiano, es conveniente, antes de continuar, abordar esta cuestión de orden nominal para poder entender, en adelante, quiénes son los que abusando del prestigio y significado histórico de unas siglas o del término "izquierda", engañan y estafan a la ciudadanía para beneficio propio, y para perpetuarse en el poder. Sin ir más lejos, la líder del PSOE y candidata a las Elecciones Europeas, Elena Valenciano, hacía referencia, de forma engañosa, a este término, arrogándose las conquistas de la "izquierda" que, según ella, representaba su partido. Es necesario desde este momento preguntarse: ¿es apropiado seguir hablando en la actualidad de izquierda y derecha como verdaderas propuestas políticas opuestas en sus principios y en su desarrollo político? ¿No sería más conveniente utilizar otro binomio más clarificador, dada la mala utilización y el abuso de los citados términos? Si no fuera así, será necesario recuperar el verdadero significado político de la palabra "izquierda" para ubicar en ella actualmente a las fuerzas tildadas de "antisistema", y situar en la derecha a todos aquéllos partidos integrados en el sistema que participan en mayor o menor medida en este juego, y defienden los intereses de la clase dominante.

 

mercado_politica51.jpgPor tanto, creemos que para utilizar el término "izquierda" de forma legítima, hemos de replantear una ruptura con el sistema socioeconómico actual, esto es, con el capitalismo. Sin embargo y en la práctica, la confusión promovida por las fuerzas del bipartidismo (PP-PSOE) en torno a estos términos sólo está en función de garantizar la alternancia en el poder, que no la alternativa, porque si de verdad existiera una izquierda real (sólo parte de ella se encuentra en IU, Izquierda Anticapitalista, y otros grupos), nos propondrían un cambio radical en el sistema económico actual, y esto sí que representaría una "alternativa" a lo que tenemos actualmente. Recurramos a las palabras de Antonio José Gil Padilla: "Los grupos políticos que se alternan responden de igual manera a los mismos dictámenes que les marcan los poderosos. Unos pueden pintarse de azul, otros de rojo, pero ambos cumplen la misma función: defender los intereses del poder económico. Por lo tanto, cuando las distintas opciones políticas no ofrecen modelos sociales y económicos claramente diferentes, no constituyen alternativas válidas. Cuando esas opciones, abierta o subrepticiamente, asumen el mismo sistema económico y la misma organización social, y se soportan sobre ellos, se burlan de los ciudadanos, abusan de su ignorancia (generada intencionadamente), vacían de contenido cualquier atisbo de auténtica democracia, y convierten la política en un simple mercado".

 

mercado_politica52.jpgPorque la alternativa es algo muy diferente a la alternancia. Una organización política o movimiento social sólo puede convertirse en alternativa real si rompe, en parte o en todo, con el sistema socioeconómico vigente, teniendo como referente los valores de igualdad y solidaridad. Cualquier otra cosa es, cuando menos, un engaño social masivo. En algún tiempo, entre la especialización, las ideas y la terminología política, existía un evidente y correcto acomodo, clasificándose todas estas dimensiones en expresiones diferenciales, simétricas y antagónicas: izquierda y derecha. A raíz de las revoluciones de finales del siglo XVIII, la verdadera izquierda se ha caracterizado por protagonizar los cambios acaecidos, y la derecha por conservar el estado de cosas existentes. Por esta razón, la izquierda real ha sido siempre (y deberá seguir siendo para mantener el epíteto de "real") revolucionaria, y la derecha contrarrevolucionaria por su oposición a las profundas transformaciones económicas y sociales que puedan plantearse. La principal misión de la izquierda en esta época debe ser "la superación del capitalismo y el avance hacia una sociedad sin explotación y sin alienación, hacia un socialismo concebido como la plena realización de los Derechos Humanos y la profundización de la democracia" (IU, 1999), haciéndola, añadimos nosotros, más real, completa y participativa.

 

mercado_politica53.jpgEs claro y manifiesto que hoy día, tanto la izquierda como la derecha parlamentarias, forman parte de una misma estrategia antirrevolucionaria, ya que admiten el mismo modelo económico y la misma forma social (o antisocial) establecida en clases de ricos y pobres. Es notorio que la práctica política ha vaciado de contenido el término "izquierda", engañando al electorado y haciéndole creer que se trata de una fuerza contraria a la opción antirrevolucionaria. Desgraciadamente, ni el PSOE ni IU (aunque existen otras fuerzas políticas menos conocidas) pueden ser calificadas de izquierdas (sobre todo con maniobras como la entrada conjunta de ambas en el Gobierno andaluz), en el sentido auténtico y genuino de la expresión, entrando en flagrante contradicción entre su autoubicación y su práctica. No obstante y en honor a la verdad, hemos de afirmar que el ideario de IU es mucho más radical y profundo que el del PSOE, con la abismal diferencia añadida de que IU jamás ha gobernado España. Por tanto, para poder hacer más justa nuestra crítica, debemos al menos dejarle dicha oportunidad. Y lo mismo ocurre con los partidos parlamentarios análogos del resto de los países de nuestro entorno. El riesgo más grave que se corre con estos fenómenos es el avance de las fuerzas políticas de corte populista, racista y de extrema derecha, esto es, el avance del fascismo, que es justo lo que está ocurriendo en estos momentos por toda Europa.

 

mercado_politica54.jpgRetomo las palabras de José López en su obra "La causa republicana", cuando explica: "Así pues en nuestras democracias, las diferencias entre la izquierda oficial y la derecha oficial se limitan a pequeñas discrepancias sobre cómo alcanzar los mismos objetivos declarados. Ambos partidos que sustentan el bipartidismo, la partitocracia disfrazada de democracia, defienden los intereses de la derecha, del gran capital, pero adoptan un discurso oficial más o menos izquierdista. Lo curioso de nuestras actuales "democracias" es que los partidos aparentan cierto izquierdismo, por lo menos en cuanto a los objetivos básicos de la izquierda (una sociedad más justa y libre), pero practican un claro derechismo. Ésta es la gran contradicción de nuestras actuales "democracias". Tenemos una ciudadanía con tendencias izquierdistas (como no podía ser de otra manera), gobernada por partidos más o menos de derechas. Esta contradicción delata que algo no cuadra en nuestras "democracias". Tenemos democracias de derechas que consiguen engañar al pueblo, que es por definición de izquierdas. La auténtica izquierda debe combatir la hipocresía de tales "democracias", poniendo en evidencia a los lobos (la derecha oficial) y a los lobos vestidos de ovejas (la izquierda oficial). Debe hacer contrastar al pueblo entre la teoría y la práctica, entre las etiquetas y los contenidos, entre las palabras y los hechos, para llegar a la verdad. A la verdad de que los dos partidos principales defienden los intereses de la derecha, de que son de derechas".

 

mercado_politica55.jpgY Santiago Alba Rico, gran filósofo, escritor y pensador de nuestro tiempo, en su reciente obra "¿Podemos seguir siendo de izquierdas?", también recalca la confusión sobre los términos, las conductas y los hechos, de la siguiente forma: "La izquierda no ha sabido defender el programa anticapitalista de la mayoría, mientras la derecha capitalista, que lo traiciona y lo hace imposible, se apropia siempre sus votos. Hay gente que se cree de izquierdas y que es derechas, y gente que se cree de derechas y que es de izquierdas. Esta es la mayor parte de la gente. El problema es que votamos con lo que creemos que somos, y no con lo que somos realmente". No cabe duda de que cuando en adelante utilicemos el término "izquierda" lo haremos con absoluta propiedad, y con él nos estaremos refiriendo a una fuerza o a un conjunto de fuerzas políticas y/o sociales transformadoras y revolucionarias, cuyo objetivo sea el derrocamiento del actual sistema en el marco de un modelo democrático que poco tiene que ver con el actual. Por esta razón, la izquierda tiene que ser, además, antisistema, y la derecha, por su naturaleza, deberá estar a favor del actual sistema clasista e irracional. Teniendo estas pocas ideas claras, será muy difícil que puedan seguir dándonos "gato por liebre". Finalizamos aquí esta breve serie de artículos, donde hemos pretendido, desde nuestros puntos de vista, denunciar las falacias de este mercado en que se ha convertido la política en nuestros días. Ojalá haya servido, al menos, para hacer reflexionar profundamente a muchos de nuestros lectores.

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7 abril 2014 1 07 /04 /abril /2014 23:00

"Los anuncios periódicos de crisis económica, como en el que supuestamente estamos ahora inmersos, sólo sirven para reajustar los beneficios de los más poderosos, generar nuevas bolsas de pobreza, pánico en las masas, sometimiento y merma en los procesos de lucha. Las desigualdades aumentan entre todos los estratos sociales, y aquéllos que tienen algún poder lo utilizan de forma sectaria para hacer más gruesa esa línea que separa a ricos de pobres"

(Antonio José Gil Padilla)

 

 

 

Hemos de ir finalizando esta serie de artículos, recalcando algunos aspectos finales que puedan haberse quedado en el tintero, en las entregas anteriores. En primer lugar, señalar que tenemos en la tasa de actividad una variable muy relevante para contrarrestar el dogma de los "expertos". Podemos seguir incorporando mujeres al mercado laboral, y podemos utilizar la tasa de actividad de los trabajadores inmigrantes, esos cuya entrada estamos vetando en nuestro país (en general, en Europa), pero a los cuales les damos después los peores trabajos, conscientes de que sus respectivos países de origen les ofrecen un futuro aún peor. Otra variable interesante a tener en cuenta es la productividad, que bien usada y controlada (y esto también se consigue mejorando ostensiblemente las condiciones laborales de la población trabajadora) es una baza positiva para el SPP, ya que un número menor de trabajadores podrá mantener a un número mayor de pensionistas.

 

hablemos_pensiones91.jpgOtro frente lo constituye, y algo hemos apuntado en entregas anteriores de esta serie de artículos, el propio hecho o fuente de financiación para el SPP. De entrada, hemos de afirmar que la propia Seguridad Social es parte del Estado, y que por tanto, el simple hecho de vislumbrar como posible (incluso insinuar, como se está haciendo por parte del Gobierno del PP) la quiebra de la Seguridad Social es ya un atentado contra el Estado Social que consagra la Constitución. Las fuentes de financiación del SPP están abiertas, y se han de considerar, cara al futuro, otras opciones posibles (además de las cuotas de las nóminas a los trabajadores), como por ejemplo la financiación mediante impuestos especiales, directos o indirectos. Lo que tenemos que tener claro desde la izquierda es que los pensionistas deben mantener y mejorar su poder adquisitivo, y que no pueden ser abandonados a su suerte, ni ser empobrecidos progresivamente, como el sistema propuesto está ya provocando. En última instancia, la protección social es responsabilidad sustancial y última del Estado, sea cual sea el mecanismo mediante el cual se garantice ésta.

 

hablemos_pensiones92.jpgLa Seguridad Social es parte del Estado, y nunca un sistema externo, cerrado y aislado de la Hacienda Pública, y que deba autofinanciarse para cumplir sus funciones. Los constantes anuncios de la cantidad de fondos que van quedando en la llamada "hucha" de la Seguridad Social no hacen más que intimidar a la ciudadanía sobre sus límites y posibilidades. La separación entre Seguridad Social y Estado es meramente administrativa y contable, pero no económica, ni mucho menos política. Pretender difundir cualquier otro mensaje es tendencioso y manipulador, pues va ligado también al mensaje de la posible quiebra del sistema, cuando hay que recordar que los sistemas privados de pensiones son los que tienen, en este sistema capitalista, auténticas posibilidades de quiebra. Sólo hace falta algo de memoria reciente sobre nuestra crisis, y sus consecuencias. El SPP ha de ser entendido, por tanto, como un Derecho ciudadano (al igual que otros, por cierto, que también se están intentando desmantelar). Un derecho que viene además recogido en el Artículo 50 de nuestra Constitución, esa que tanto defienden los que la incumplen sistemáticamente. El Estado está obligado a concurrir, por medio de los recursos que sean necesarios, para asegurar a nuestros mayores el pago de las pensiones, bien sea mediante las cotizaciones sociales, o bien mediante cualesquiera otros impuestos.

 

hablemos_pensiones93.jpgY respecto a los asuntos coyunturales, en ningún caso se puede afirmar que la viabilidad y sostenibilidad del SPP está siendo seriamente cuestionada por la actual situación de crisis económica. De entrada, afirmar esto es, cuando menos, de políticos poco responsables. Los políticos son elegidos para conservar, sostener y mejorar el ámbito público, no para finiquitar y empobrecer sus funciones. Y en cualquier caso, lo único que está en cuestión es la política económica seguida por el tándem PP-PSOE, que es la que nos ha traido a esta situación. Por otra parte, la esperanza de vida, la pirámide poblacional y la proporción entre población activa y pasiva no son las únicas variables que habría que tener en cuenta si se quiere comprobar la viabilidad del SPP, sino también la evolución de la renta per cápita. Si dicho indicador crece, no hay motivo, sea cual sea la pirámide poblacional, para afirmar que los pensionistas no puedan seguir percibiendo la misma renta. Si la renta per cápita aumenta, las cuantías de las pensiones públicas no sólo deberían no reducirse, sino que tendrían que incrementarse por encima del IPC. El problema de las pensiones hay que contemplarlo en términos de distribución y no de escasez de recursos. En los últimos 30 años, la renta per cápita en términos constantes casi se ha duplicado, y es de esperar que en el futuro continúe una evolución similar. Si es así, resulta absurdo afirmar que no hay recursos suficientes para pagar las prestaciones de jubilación, todo depende de que haya voluntad de implantar una verdadera política redistributiva.

 

hablemos_pensiones94.jpgFinalizamos aquí esta serie de nueve artículos donde hemos ido repasando, creo que sin dejarnos ninguno atrás, el conjunto de mitos, falacias y auténticas motivaciones que mueven al Gobierno del PP y sus adláteres, bajo la capitanía del poder financiero, a promover esta contrarreforma del SPP. Y finalizamos como comenzamos, afirmando que no es cierto que lo que pone en peligro el futuro de las pensiones sea que, afortunadamente, aumente la esperanza de vida, sino el aumento del paro, la especialización de nuestra economía en actividades especulativas, de bajo valor y poco productivas, y la desigualdad creciente, que hace que los salarios tengan cada vez menos peso en el conjunto de las rentas. Es decir, lo que pone en peligro las pensiones es todo lo que viene ocurriendo como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales que han sustentado los Gobiernos del PSOE y del PP durante los últimos años, siguiendo las directrices de la Unión Europea, y en particular, como consecuencia de la respuesta que se está dando a la crisis, cuyo único propósito es el de favorecer a los bancos y a las grandes empresas, y que está produciendo, precisamente, todos esos fenómenos: aumento del paro, de la precariedad, de la pobreza, de la exclusión social, y empobrecimiento masivo de la población.

 

hablemos_pensiones95.jpgDesde las altas instancias del poder económico, se están difundiendo de manera deliberada una serie de mensajes engañosos y catastrofistas sobre el futuro de las pensiones, con el único objetivo de crear la alarma social suficiente como para que sus propuestas queden justificadas. Todo ello, unido a un montón de mentiras sobre nuestro SPP, ponen en inmejorable rampa de salida la comprensión y aceptación social de un sistema regresivo, injusto, despiadado y perverso, que favorece al gran capital, y empeora el poder adquisitivo de nuestros mayores. Toda una vil estrategia, propia de las políticas sin conciencia del neoliberalismo más salvaje. La única respuesta popular debe ser continuar con las protestas, las movilizaciones, las manifestaciones, aunando cada vez más al conjunto de las clases populares y trabajadoras, la mayoría social, para así poder derrotar como un contrapoder establecido, las injustas políticas que nos quieren imponer. Hacemos un llamamiento a la denuncia constante de las reformas, a manifestar el rechazo frontal hacia sus mentiras y falacias, y a reclamar con toda firmeza otra política económica frente a la crisis, que no siga aprovechándola para hacer más pobres a los trabajadores, y más ricos a los poderosos.

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6 abril 2014 7 06 /04 /abril /2014 23:00

"Afirmo, pues, que no siendo la soberanía sino el ejercicio de la voluntad general, jamás deberá enajenarse, y que el soberano, que no es más que un ser colectivo, no puede ser representado sino por él mismo: el poder se transmite, pero no la voluntad (...)Si, pues, el pueblo promete simplemente obedecer, pierde su condición de tal y se disuelve por el mismo acto: desde el instante en que tiene un dueño, desaparece el soberano y queda destruido el cuerpo político"

(Jean Jacques Rousseau, "El Contrato Social")

  

 

 

 

 

proceso_constituyente171.jpgEn la última entrega de esta serie, nos habiamos quedado explicando el alcance de la unión monetaria expresada en el Euro, para que se comprenda su auténtica dimensión. El euro unifica radicalmente el lenguaje en el que se expresan las relaciones económicas y sociales capitalistas. Antes de su existencia, las distintas monedas de los países europeos, mantenían la capacidad de variar sus proporciones relativas mediante depreciaciones, para favorecer la competitividad de sus exportaciones, y equilibrar distintos índices de inflación, tipos de interés o fiscalidad. El euro impide dicho escenario, y deja como único mecanismo posible para la competitividad de los distintos países la propia devaluación de su fuerza de trabajo, es decir, la rebaja de los salarios y de los costes de sus trabajadores. El proceso constituyente del capital europeo exigía acabar con las distorsiones producidas por las diferencias en estructura productiva, tecnología, riqueza, recursos naturales y nivel de vida. Pero, sobre todo, acabar con la inestabilidad de los precios, incluido, en primer lugar, el precio del dinero.

 

proceso_constituyente172.jpgSin embargo, como afirma Agustín Morán en el artículo de referencia, unificar la moneda es unificar un signo, pero no lo designado. Y de este modo, las enormes diferencias materiales entre los Estados incluidos en el euro no se disuelven, sino que se acrecientan. Cuando se entrega el protagonismo económico al beneficio de las empresas, en lugar de a los Derechos Humanos y a la conservación de la vida, financiar el déficit mediante impuestos progresivos y luchar contra el fraude fiscal, no es políticamente correcto ni posible, porque ahuyenta a los inversores. Por tanto, la única vía para reducir el déficit del Estado es reducir los gastos, aunque eso suponga abandonar a su suerte a jóvenes, precarios, parados, jubilados, mujeres, dependientes, etc. De esta forma, los países más débiles, necesitados de más recursos públicos para superar sus deficiencias, son castigados con sanciones económicas que les hacen aún más débiles. Lo que les pasa a Grecia, Portugal e Irlanda desde 2011 ya estaba escrito en los Acuerdos de la Unión Europea desde hace veinte años. Para que nos pasara a nosotros, el gobierno español del PSOE de Zapatero, con la inestimable complicidad del PP, ratificó la entrega ilegal de nuestra soberanía al gran capital europeo, mediante la modificación del Artículo 135 de la Constitución. Esta modificación subordina las políticas económicas para resolver problemas como el empleo, la vivienda o la salud, a la satisfacción de los intereses de la deuda pública española frente a los acreedores extranjeros.

 

proceso_constituyente173.jpgEstamos queriendo motivar, por tanto, la necesidad de un nuevo Proceso Constituyente para poder recuperar nuestra soberanía, la soberanía monetaria en primer lugar, que también abriría la puerta a otras soberanías (presupuestaria, fiscal, alimentaria, energética, etc.) igualmente necesarias. Porque evidentemente, las políticas que ahora se practican, contrarias a los derechos económicos, civiles, políticos, sociales y culturales, son claramente incompatibles con la democracia. Y el objetivo del Proceso Constituyente es, ante todo y sobre todo, la recuperación de la democracia. La instauración de una democracia plena e integral, que garantice a la ciudadanía todos los derechos que el sistema actual no garantiza. La política económica actual, de la cual derivan las demás por imposición pragmática, sólo atiende a los verbos precarizar, privatizar, desregular, externalizar y deslocalizar. Ignorando los Derechos Humanos, hemos llegado a un punto donde todo el bienestar social de la población está supeditado al funcionamiento de los mercados. Y los mercados no entienden de soberanía, de democracia ni de derechos humanos. Ellos representan únicamente los intereses de los más poderosos.

 

proceso_constituyente174.jpgPara el extremismo neoliberal, la globalización económica y la moneda única son buenas, no porque integren a toda la población, sino porque expresan la máxima eficiencia económica, identificada con el máximo beneficio del capital, unida a la naturaleza humana egoísta y despiadada. Para este pensamiento fanático, las diferentes crisis sólo significan que la sociedad todavía no se ha puesto completamente de rodillas ante las salvajes leyes de la economía de mercado. De aquí se deriva que, para superar las crisis, hay que aumentar la fuerza de las políticas que la producen y la sumisión de sus víctimas. Esta es la explicación de las continuas recomendaciones de la Comisión Europea a seguir por la senda de las "reformas" y de la "austeridad" (aun conociendo perfectamente sus terribles consecuencias), y de que se presenten a las mareas sociales contra la desigualdad, la pobreza, el hambre, el machismo y la violencia como radicales y antidemocráticas. El dogma neoliberal representa el auténtico fascismo económico. Según ellos, pretender que la gente tenga casa y condiciones de vida y trabajo dignas, es una quimera antieconómica e insostenible.

 

Por tanto, no hay salida dentro del actual régimen. Desde el horizonte político de la moneda única, la competitividad y la globalización, es imposible hacer otra cosa que no sea gestionar la degradación paulatina de los derechos y libertades de las mayorías sociales. Los problemas del paro, de la precariedad, de las pensiones, del nivel de vida digno, no tienen solución. Cuando el capital se convierte en el verdadero sujeto de la democracia, pierden su sentido la sobernía, la dignidad, y los derechos humanos. Simplemente, no tienen cabida. Son mundos antagónicos, incompatibles. De ahí que no debamos contemplar reformas para intentar edulcorar el sistema, parchearlo, hacerlo más humano, sino para derrocarlo, para abatirlo. El Proceso Constituyente es imprescindible si queremos vislumbrar un horizonte de regreso al mundo de los derechos y las libertades, de la razón y del progreso. Es imprescindible si queremos retornar del empleo precario al trabajo decente, del despilfarro consumista al consumo racional y responsable, y de la posesión de bienes fundamentados en la sagrada propiedad privada, al bienestar personal, social y colectivo, fundamentado en la solidaridad y la cooperación. No tenemos otra alternativa que un Proceso Constituyente hacia un nuevo escenario político y social. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 abril 2014 4 03 /04 /abril /2014 23:00

No vamos a referirnos esta vez a la clásica novela de Aldous Huxley, sino que, inspirándome en el artículo de Antonio José Gil Padilla titulado “Cuento de verano: Un mundo mejor, ¿es posible?”, vamos a describir, en el siguiente relato imaginario, la realidad soñada para los que, desde la izquierda, pretendemos que nuestros objetivos para esta sociedad no se queden en la utopía. Creemos en ellos, y nos mantiene vivos la ilusión y la esperanza de que, aunque no lo consigamos durante nuestra vida, siempre habrá más personas detrás de nosotros que seguirán persiguiendo el mismo sueño. De momento no pasa de ser un cuento cuasi fantástico, pero quién sabe algún día…El relato podría ser el siguiente:

 

Érase un país en el que todos sonreían, las calles estaban pobladas de gentes que se saludaban amablemente, cariñosamente, parecían felices. En los medios de transporte ocurría lo mismo: caras alegres, amabilidad a raudales. Los gobernantes eran gentes sencillas, ciudadanos que rotaban cada cierto periodo de tiempo. No eran ni líderes, ni estadistas. Cada uno de sus actos era consensuado con sus vecinos. Las grandes decisiones se tomaban de manera colectiva, las iniciativas de cada uno de sus pobladores eran recogidas y sometidas a la consideración del resto de la población. No había ricos ni pobres. El trabajo no dependía del capricho o la ambición de unos cuantos. Había una distribución de las tareas acorde con las capacidades de cada cual. Los bancos eran públicos, es decir, eran del pueblo, los beneficios se empleaban en su totalidad para mejorar los servicios.

 

El consumo era moderado, y las energías utilizadas totalmente renovables. La sanidad y la enseñanza eran totalmente gratuitas, y todos los centros educativos y los de salud eran públicos. La formación se centraba en el desarrollo intelectual y emocional de todos y todas, habiendo desterrado una práctica, heredada de otros mundos, que se limitaba, exclusivamente, a conjugar la memoria con la obediencia. No existían profesionales de la cultura que mercadeasen con su obra, no había pues un mercado del arte, ni deportistas, cantantes o actores profesionales que capitalizasen grandes fortunas. La población era polifacética: sabían tocar instrumentos musicales, cantaban, dibujaban, hacían deporte, representaban obras de teatro. La cultura, haciendo honor al la acción de cultivar, se practicaba y no se consumía.

 

Los términos competitividad y productividad, también heredados de otros lejanos lugares, habían sido sustituidos por igualdad y solidaridad. El afán de enriquecimiento de otras culturas había desaparecido porque los pobladores de este país habían alcanzado la condición de especie humana con todo lo que eso conlleva. No existían los Ejércitos, porque ese país no tenía necesidad de defenderse de ninguna amenaza militar. No existían Reyes ni Príncipes, pues todos los cargos representativos se elegían directamente por el pueblo.  Tampoco existían los mercados, porque todo lo que se producía se destinaba a satisfacer las necesidades de la comunidad, de toda la ciudadanía. Los medios de comunicación eran del pueblo y no había profesionales que firmaran contratos millonarios. Por el contrario, a ellos tenían acceso cualquier ciudadano que tuviera algo interesante que contar.

 

La información no estaba manipulada por nadie, no era necesario engañar a un pueblo bien formado que sabía como actuar en todo momento. No eran necesarios opios para embelesar y distraer con mentiras. No existían dioses, ni sectas porque los ciudadanos habían adquirido la madurez suficiente como para no necesitar refugiarse en mentiras o inventos de gentes aprovechadas. Se estudiaba en los libros de Historia que hubo, antaño, otras culturas, otras civilizaciones, que funcionaban de otra manera, que afortunadamente se habían superado…Y colorín colorado…"

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2 abril 2014 3 02 /04 /abril /2014 23:00

El pasado 26 de marzo, diversas organizaciones sociales y sindicales entregaron la carta que a continuación se reproduce en la sede de la Comisión Europea en Madrid y Barcelona destinada a Francisco Fonseca, Director de la Representación Permanente. Con este documento, nos sumamos a la campaña internacional que se opone a las negociaciones comerciales que sobre el TTIP están teniendo lugar de forma antidemocrática, y a espaldas de la sociedad. Reproducimos a continuación dicho documento al completo:

 
 
Sr. Francisco Fonseca Morillo
Director de la Representación en España de la Comisión Europea
Pº de la Castellana, 46
28046 Madrid
Barcelona-Madrid, 26 de marzo de 2014
Concierne: Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea y los Estados Unidos (TTIP)
Estimado señor Fonseca Morillo:
Las organizaciones de la sociedad civil del Estado español abajo firmantes expresamos nuestra profunda preocupación ante las negociaciones de Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea y los Estados Unidos (TTIP).
Destacamos que a pesar de su magnitud, el Tratado se está negociando a puerta cerrada, sin informar a la sociedad civil sobre sus contenidos. El único sector integrado en los diálogos es el privado. Sabemos que las grandes empresas tienen cerca de 600 representantes que asesoran el proceso (1).
Los grupos de la sociedad civil de la Unión Europea y de EEUU han expresado su preocupación por una posible degradación de las regulaciones y la eliminación de salvaguardas a ambos lados del Atlántico. Según la escasa información accesible, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones generaría más desempleo y supondría un ataque sin precedentes a los derechos sociales y la democracia, privatizaría aun mas los servicios públicos, como la salud, la educación y el agua. Además las negociaciones tienen como objetivo de bajar los salarios y eliminar los niveles de protección todavía existentes en amplias áreas, como en la salud pública, el medioambiente, los derechos laborales y la seguridad de los alimentos.


De acuerdo a los estudios de impacto recogidos en los informes de la Comisión Europea se habla de una “deslocalización sustancial y prolongada en el tiempo de trabajadoras y trabajadores de la UE como resultado directo del TTIP lo que simplemente profundizará las desigualdades europeas”.
Hasta la fecha, no se ha tenido en cuenta ninguna de estas preocupaciones. Por el contrario, el secretismo que rodea a estas negociaciones, junto a la falta de acceso a los documentos de la negociación, y la enorme influencia del sector empresarial, industrial y financiero en el TTIP y los documentos secretos filtrados confirman de que se pretenden recortar derechos sociales, laborales y medioambientales así como desregular la protección y seguridad de la ciudadanía.
La experiencia en la firma de este tipo de tratados comerciales y de protección de la inversión extranjera directa nos enseña que la liberalización económica impacta de forma muy negativa a los tejidos económicos y sociales locales, profundizando en una dinámica de intercambios desiguales a favor de los grandes corporaciones transnacionales. Desde el punto de vista de los Derechos Humanos, la justicia social y ambiental, los resultados en México, Chile, Sudáfrica, América Central, Perú y Colombia, países que firmaron acuerdos con los Estados Unidos o con la Unión Europea, evidencian el empeoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables y empobrecidas.
En el caso particular del TTIP, surgen un gran número de peligros en diferentes ámbitos:
- En primer lugar, preocupan los impactos del TTIP sobre la capacidad de los Estados europeos y de los Gobiernos locales o regionales de escoger democráticamente sus propias normas y regulaciones en materia social, laboral, medioambiental, sanitaria, energética y de cualquier ámbito de la política pública. En el mandato que la Comisión Europea ha recibido para negociar el TTIP se vislumbra una ambición para alcanzar los "máximos niveles de liberalización" de los flujos de capitales y de la protección de la inversión extranjera directa, lo que tendrá como consecuencia una rebaja generalizada de los derechos sociales, laborales y medioambientales, así como la imposibilidad de introducir cambios en las legislaciones. El TTIP permitería a los inversores reclamar indemnizaciones como resultado de regulaciones, leyes, medidas normativas u otras decisiones gubernamentales que tengan el efecto de reducir sus oportunidades de lucro. Debido a que casi todas las medidas estatales pueden ajustarse a esa definición, las políticas públicas legítimas han sido objeto de demandas inversor-Estado en todo el mundo. El pago de indemnizaciones millonarias serán además a cargo de las/os contribuyentes. Esto tendría lugar mediante mecanismos de protección de las inversiones y de resolución de las controversias entre Inversor y Estado (sistema ISDS) (2). 
- Además, estamos muy preocupados por la posible degradación de los estándares de seguridad alimentaria y las desregulaciones previstas por el TTIP en materia de políticas agro-alimentarias, contrarias al Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), al cual se han adherido todos los Estados miembros de la Unión Europea (3). En ese sentido, alarman los posibles impactos del Tratado sobre las reglas sanitarias y fitosanitarias, lo cual afectarían gravemente a las agricultoras y agricultores y a las y los consumidores (3).
- En el ámbito de la salud y de la educación pública, el Tratado podría también, mediante la armonización de los marcos reguladores y la apertura a los mercados de servicios, propiedad intelectual y compra pública, generar más privatización de los servicios públicos, lo cual violaría los Derechos Universales a la educación, sanidad, vivienda, acceso a medicamentos y agua, entre otros.
- Finalmente, en un contexto de un sistema financiero desregulado y responsable de la actual crisis financiera, económica, social y ambiental, que impacta gravemente en los derechos básicos de la población mediante los recortes actuales, preocupa también el objetivo del TTIP de liberalizar aun más el sistema financiero y los flujos de capitales.
 
La eliminación de los controles sobre el capital y la liberalización de los servicios financieros que dio al sector de la banca y los servicios financieros rienda suelta para especular de forma temeraria –sumadas a las normas comerciales de la UE que han permitido enormes desequilibrios comerciales entre sus Estados miembros– han exacerbado la crisis de la deuda europea. La consiguiente imposición de privatizaciones, el desmantelamiento de las leyes de protección laboral y los drásticos recortes sociales –mientras que los bancos que alimentaron la crisis siguen protegidos por las leyes comerciales- son un reflejo del impacto devastador de las normas comerciales sobre millones de personas en otros lugares del mundo.
En efecto, el TTIP podría impedir tanto a la Unión Europea como a los Estados Unidos el poner límites a las instituciones financieras, decidir regulaciones sobre fusiones y adquisiciones, establecer impuestos y tasas a instituciones y transacciones financieras, establecer un control de los capitales.
Por estas razones, comunicamos nuestra firme oposición a la negociación del TTIP y nos sumamos a la amplia movilización a nivel europeo y transatlántico con el objetivo de evitar el intento de la Unión Europea, el Gobierno de los Estado Unidos y de las grandes corporaciones transnacionales de abrir -aun mas- y desregular los mercados en embos lados del Atlántico así como eliminar los derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales de la población.
En este contexto, no solo es posible, sino absolutamente necesario, adoptar una nueva perspectiva frente al comercio. Esa nueva perspectiva debe basarse en otros principios y respetar los compromisos internacionales y las obligaciones jurídicas de la UE de garantizar la coherencia de sus políticas, ya sean en materia de democracia, cooperación, participación pública, derechos humanos, justicia social, igualdad de género o sostenibilidad.
Convencidas de esta necesidad, las organizaciones firmantes –que representan a agricultores, sindicatos, defensores de derechos humanos, ecologistas, redes de comercio justo y ONG del desarrollo– les hacen entrega del Mandato de Comercio Alternativo. Este aboga por una revisión del régimen comercial que desemboque en alternativas reales y viables, y en que el comercio funcione para todo el mundo y para el ambiente.
Firman:
- ATTAC España
- Baladre
- Confederación General del Trabajo (CGT)
- EdPAC
- Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras
- Grupo de Investigación en Derechos Humanos y Sostenibilidad-Cátedra UNESCO de  Sostenibilidad UPC
- HuertAula de Agroecología Cantarranas UCM
- Iniciativa por la Soberanía Alimentaria de Madrid
- Marxa Mundial de Dones - Catalunya
- Observatori DESC
- Observatorio de la Deuda en la Globalización
- Observatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia
- Plataforma Rural: ACSUR-Las Segovias; Amigos de la Tierra; Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI); Colectivo Tierra de Campos; Colectivos de Acción Solidaria (CAS); Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU); Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Ecologistas en Acción; Emaús Fundación Social; Entrepueblos; Fundación Global Nature; GRAIN; Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos; Movimiento Rural Cristiano; Mundubat; Perifèries; Sindicato de Obreros del Campo (SOC-SAT); Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE); SODePAZ; Universidad Rural Paulo Freire (URPF); Justicia Alimentaria Global-VSF; Xarxa de Consum Solidari.
- Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid 
- Unión Sindical Obrera
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1 abril 2014 2 01 /04 /abril /2014 23:00

En este mercado en que se ha convertido nuestra política, vamos a reflexionar también en la recta final de los artículos de esta serie sobre la realidad de los conceptos clásicos de "izquierda" y "derecha", sus connotaciones e implicaciones actuales. La confusión que se cierne hoy día sobre estos términos es creciente, toda vez que las mismas formaciones políticas declaran no adscribirse formalmente a ningún ideario clásico, y además, sus idearios declarados y sus programas electorales son una cosa, y otra cosa bien distinta son las prácticas que llevan a cabo y las decisiones políticas que toman cuando llegan al poder. Tomando como referencia algunos pasajes del texto "En los límites de la irracionalidad", de Antonio José Gil Padilla, vamos a intentar poner un poco de orden en este caos, a ver si podemos aclarar no sólo algunos conceptos, sino y sobre todo las razones y motivaciones del confuso panorama actual.

 

mercado_politica41.jpgLa actual democracia se nos presenta como un modelo de alternancia política: hoy gobierna la "derecha", mañana gobernará la "izquierda", más adelante volverá de nuevo la derecha, y así sucesivamente. Tanto unos como otros le sirven de cobertura al sistema a cambio, como más adelante veremos, de una jugosa recompensa. En esto que se conoce como Estados desarrollados (EE.UU., Reino Unido, Francia, etc.), la democracia se asienta y se materializa en un modelo bipartidista de alternancia en la formación de gobierno. A los partidos de ámbito nacional se les llama "partidos de gobierno". Después de comprobar que los actuales partidos "socialistas", identificados con esta moderna izquierda, no cuestionan ni en lo más mínimo el sistema económico capitalista, la clase dominante pierde el temor a que sean desplazados de sus puestos de privilegio. Es más, ahora, con la dimensión supranacional que constituye la Unión Europea, se encargan también desde allí que los partidos elegidos para "gobernar" obedezcan fielmente sus mandatos. Y esto es un tremendo fraude.

 

mercado_politica42.jpgPorque haciéndonos creer que se trata de posiciones antagónicas, se nos presentan, con carácter casi universal, dos opciones políticas que se autoubican: una en la derecha (con reparos) y la otra en la izquierda (también con reparos). La derecha se identifica con las corrientes del neoliberalismo (esto es, liberalismo económico a la nueva usanza), y la izquierda electoral no tiene inconveniente en identificarse con la socialdemocracia. Sin embargo, neoliberalismo y socialdemocracia son las dos caras de la misma moneda. Es una burda manera de engañar a una población que en estos momentos soporta, sin inmutarse, todo lo que se le ofrece a través de los medios de comunicación como tótem sagrado de la modernidad. En consecuencia (con habilidad, y con una maliciosa prudencia), la clase dominante ha ido integrando en el sistema de forma progresiva a las diferentes corrientes políticas, poniéndolas siempre a su servicio. Los gobiernos han ido pasando por diferentes manos hasta llegar a la situación actual donde da lo mismo quién sea el que gane, si bien es cierto que aún existen formaciones políticas a las que se les pone el veto, aunque aquéllas se empeñen en manifestar y demostrar que están dispuestas a participar en el mismo juego que los partidos mayoritarios.

 

mercado_politica43.jpgNuevas formaciones políticas abundan en este juego, como VOX (de reciente aparición) o UPyD (algo más veterano), con la tranquilidad de que, al no cuestionar el sistema económico imperante, van a poder hacer un poco de presión para tambalear al bipartidismo reinante. Y por si estas tácticas de puro marketing político fueran insuficientes, las organizaciones políticas que se alternan en la formación de gobiernos se presentan con algún tipo de máscara que les permita hacerse más creíbles. Curiosamente ninguna de las formaciones políticas con posibilidades de formar gobierno se presentan nítidamente como de derechas o de izquierdas. Se huye del término "derecha" por su identificación con el sector social más poderoso, pero poco numeroso. Y desde que se conquistó el sufragio universal, es necesario llegar a todas las capas de la población, bien entendido por todos que existen más pobres que ricos.

 

mercado_politica44.jpgPor su parte, el vocablo "izquierda", siempre que es posible, se incluye debido al prejuicio favorable que le concede la opinión pública. Sin embargo, denominarse de izquierdas a secas puede asustar e impedir que un buen número de votantes se desplacen a otras formaciones de ideario menos "agresivo". El grueso de la población aún posee bastante incultura política, e identifica la izquierda con una serie de valores anacrónicos y de acontecimientos históricos que nada tienen que ver con la realidad que se propugna. En Europa, y particularmente en España, las grandes formaciones políticas, y algunos otros socios, se presentan con los nombres tan "light" como tramposos de "centro-derecha" o de "centro-izquierda", creando una falsa sensación de moderación y una división irreal y alejada de la clásica fractura entre izquierda y derecha.

 

mercado_politica45.jpgHemos de señalar que entre izquierda y derecha, admitida la división heredada de la Revolución Francesa, solamente existe una línea divisoria en la que no es posible ubicarse ni física ni ideológicamente. Huelga insistir en que aquéllas formaciones que se encuadran en cualquiera de las anteriores expresiones que incluyen el centro, están falseando la realidad por una simple cuestión de márketing, siendo responsables del descrédito creciente que existe entre la población en torno a la política. Existen también otras formaciones políticas que dejan que sus posibles simpatizantes les pongan el apellido, o la adscripción, centrándose en la supuesta "racionalidad" de sus propuestas. Hay que huir especialmente de dichas fuerzas políticas, que en el mejor de los casos, lo que practican es un populismo barato de cara a sus posibles electores. Es decir, son formaciones políticas que sólo buscan entresacar, sin más fundamento, un conjunto de propuestas que puedan hacerles conseguir votos rápidamente, sin ofrecer realmente un modelo integral de sociedad. Finalizaremos en la quinta y última entrega.

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31 marzo 2014 1 31 /03 /marzo /2014 23:00

"En el sistema capitalista, los Gobiernos constituyen el gabinete de gestión de la clase dominante"

(Marx y Engels)

 

 

 

El Gobierno del PP tiene encima de la mesa un nuevo "Informe de Expertos", esta vez el "Informe Lagares" (debido al nombre de su Director de Comisión, Manuel Lagares), sobre los cambios que han de implementarse en la próxima reforma fiscal que se acometerá desde el Ejecutivo. La política fiscal es quizá la mejor herramienta de que disponen los Gobiernos para implementar en las sociedades el principio de la redistribución de la riqueza, coadyuvando a la cohesión y a la justicia social. Al índice de recaudación pública sobre la riqueza general de un país, es a lo que se le llama "presión fiscal", y desde la izquierda, como es sabido, optamos por la evolución hacia una presión fiscal cada vez más elevada, para poder garantizar la prestación por parte del Estado de un conjunto lo más amplio posible de servicios públicos, gratuitos, universales y de calidad. No obstante, y para que este sistema sea justo, dicho mecanismo de presión fiscal ha de ser progresiva, esto es, debe garantizar que los ciudadanos/as que más poder patrimonial y más recursos económicos poseen, contribuyan proporcionalmente más al sistema, que aquéllos que poseen y ganan menos. Estamos por tanto en las antípodas de esas populistas expresiones que tanto les gustan a la derecha, como la que proclama que "el dinero, donde mejor está, es en el bolsillo de los ciudadanos", que responden perfectamente a la visión egoísta e individualista de la sociedad que el neoliberalismo difunde.

 

mitos_politica_fiscal1.jpgDe esta forma, la política impositiva tiene una filosofía muy clara: en sentido general, cuantos más impuestos paga una sociedad, más igualitaria y redistributiva es. Pero evidentemente, la función social de la redistribución de la riqueza ha de desempeñarla el Gobierno. Es una forma de expresar que lo colectivo prevalece sobre lo individual. Por eso la derecha siempre es propensa a bajar los impuestos y la izquierda debería por el contrario estar dispuesta a subirlos, pero ya sabemos el desconcierto ideológico en el que se mueve la socialdemocracia, y el social liberalismo (recordemos la famosa frase de Zapatero, que tanto daño ha hecho a la izquierda). Por supuesto, la cantidad no excluye la calidad, en el sentido de que los impuestos deben ser muy progresivos y el gasto público muy selectivo en cuanto a su posible destino. Ahora todo está patas arriba. Se suben los impuestos indiscriminadamente, o aún peor, regresivamente, y se acometen ajustes y recortes en gastos dedicados a servicios públicos esenciales. Es el signo de los tiempos, con el predominio del neoliberalismo, y de las exigencias de los poderes económicos, mercados financieros y Troika, que imponen un combate contra el déficit público totalmente injusto y antisocial, con el agravante de que cuanto más regresiva es la política fiscal, más se hunden el consumo y la recaudación de impuestos, incidiendo negativamente en el círculo de la economía real.

 

mitos_politica_fiscal2.jpgDe entrada, nuestra política fiscal es tremendamente injusta. Existe por un lado la tributación por las rentas del capital (lo que se obtiene sin la intervención del trabajo humano) y las rentas del trabajo. La lógica y la justicia social nos dicen que las primeras deberían tributar más que las segundas, pero sin embargo, ocurre justo lo contrario (un 19% las rentas del capital, frente a un 45% las del trabajo). Es una dualidad que hay que superar. Si se tiene el control de una empresa, se puede manejar esa dualidad a nuestro antojo. Por ejemplo, podemos optar por recibir dividendos, en lugar de cobrar un salario. Accionistas e inversores funcionan de este modo. Y por tanto, tributan de esta forma bastante menos que las personas que simplemente cobran una nómina, es decir, cobran por su trabajo. Otro puntal que ha de cuidarse para una política fiscal justa es el tipo de impuesto que sube o baja. Existen impuestos directos (los que gravan al consumo, como el IVA) e indirectos. Como es lógico, todo el mundo que compre cierto producto o servicio tendrá que pagar el mismo IVA independientemente de su nivel de rentas, lo cual lo convierte en un impuesto muy regresivo. Precisamente, ha sido uno de los impuestos que más han subido en la política fiscal del Gobierno del PP.

 

mitos_politica_fiscal3.jpgPor otra parte, deuda y déficit públicos pueden ser consideradas las dos grandes losas que lastran nuestra capacidad de recuperación económica, pues mientras una nos impide gastar más de lo que ingresamos (déficit) la otra nos obliga a pagar gran parte de nuestros presupuestos en sus intereses (deuda). Pero sobre ambas también se han difundido muchos mitos y falacias. Por ejemplo, no es verdad que las Administraciones Locales sean las más endeudadas (sino justo al contrario), como también es falso que soportemos un elevado nivel de gasto público. Más bien resulta que España es uno de los Estados con menor gasto público respecto al PIB. Según datos de Eurostat de 2011, nuestro nivel de gasto es del 45,7%, casi cuatro puntos por debajo de la media europea, situada en el 49,1%. Las razones para aplicar las políticas de austeridad se caen por su propio peso, así como las infundadas declaraciones que abogaban por la insostenibilidad de nuestras Administraciones Públicas, de nuestras Autonomías y de nuestros Ayuntamientos. El problema no es de gasto, sino de ingresos. Nuestra arquitectura fiscal, centrada en la aplicación de impuestos regresivos, y constituida casi en un paraíso para la banca, la inversión privada y los inversores internacionales, ha mantenido infrafinanciado y demonizado al sector público, incluso desde los años previos a la crisis.

 

mitos_politica_fiscal4.jpgComo venimos reclamando desde la izquierda, una decidida política contra el fraude y la evasión fiscal, así como contra la economía sumergida, vendrían no sólo a proporcionarnos la financiación para el empleo y los servicios públicos recortados y privatizados, sino que redundaría en una sociedad más justa y equitativa. Como nos indica Pablo Martínez, de la Plataforma para la Auditoría Ciudadana de la Deuda, y con respecto a las formas legales de fraude, un primer ejemplo lo encontramos en la gran diferencia que existe entre los gravámenes nominal y efectivo del Impuesto de Sociedades. En teoría, el 30% de los beneficios de las grandes empresas y el 25% de las pequeñas y medianas deberían ser recaudados mediante este impuesto, pero sucesivas deducciones y compensaciones fiscales acaban permitiendo a las empresas pagar sólo en torno al 10%. Sin mencionar a las SICAV, que permiten tributar sólo al 1% de lo recaudado. Al ser necesarios únicamente cien accionistas para la constitución de este tipo de "sociedades" (que en la mayor parte de los casos tan sólo ponen su nombre, son los llamados "socios de paja") y necesitar un capital mínimo de 2.400.000 euros, son un mecanismo habitualmente utilizado por las grandes empresas y fortunas para evadir impuestos. Y del total del fraude que se comete en España, según GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda), casi un 72% corresponde a las grandes empresas.

 

mitos_politica_fiscal5.jpgPara que nos hagamos una idea del volumen que estamos hablando, si se eliminara completamente el fraude de las grandes fortunas y empresas, el Estado podría recaudar del orden de 44.000 millones de euros anuales. Y si tan sólo se redujera al nivel de la media europea, 38.500 millones de euros, suficientes para que no hubiera sido necesario llevar a cabo ningún recorte. Al igual que si alcanzáramos la tasa de población que trabaja para los servicios del Estado del Bienestar que existe en Europa (su media), tampoco existiría paro en España, como han demostrado los estudios de Vicenç Navarro y Juan Torres. La política fiscal en España castiga más a los que menos tienen y menos ganan, practicando justo el principio inverso al que debería para ser justa. Se realiza principalmente a través del IRPF (37%), el IVA (27%), el Impuesto de Sociedades (9%), y otras tasas sobre productos como la gasolina, el tabaco o el alcohol (27%). Es decir, en resumen, la ciudadanía en general recolecta el 91% de los impuestos, mientras que las empresas sólo el 9%. Y por si todo ello fuera poco, el Gobierno del PP ha incrementado (o ha creado nuevas) las tasas o precios públicos para algunos servicios que antes eran gratuitos.

 

Por todo ello, la política fiscal en España, sujeta a gran cantidad de mitos y falacias, dista mucho de ser justa, equilibrada y progresiva. Si comparamos al Estado Español con uno de los mejores países de referencia de nuestro entorno, como es Suecia, podremos dejar patentes los grandes niveles de desigualdad,  manifestados en los diferentes aportes que realiza la clase trabajadora frente a la clase más rica. El 1% más rico aporta en España un 20% de lo que aporta en Suecia, mientras que el 99% restante aporta más del 70%. Esto es fruto de las actuales políticas fiscales y redistributivas, que premian injustamente a los que más tienen y hacen recaer el peso del Estado sobre las espaldas de la mayoría social, es decir, de las clases populares y trabajadoras, tanto en tiempo de recaudación como en la pérdida de derechos y ataques al Estado del Bienestar. Todo ello sólo puede explicarse, como bien nos decía la cita de entrada, desde la presencia de una clase social dominante, que protege desde diversos ámbitos sus propios intereses, incluido el ámbito político. En vez de estas políticas regresivas, deberían implementarse medidas de control sobre el fraude fiscal, eliminación de paraísos fiscales, impuesto a las transacciones financieras, impuestos especiales a las grandes fortunas, subidas del Impuesto de Sociedades, eliminación de las SICAV, eliminación de las amnistías fiscales, y muchas otras...¿Se puede? Sí, se puede. ¿Porqué no se hace? Dejo la reflexión a cada lector.

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30 marzo 2014 7 30 /03 /marzo /2014 23:00

"El consumismo y el individualismo han sentado las bases para una forma perversa de fascismo"

(Pier Paolo Passolini)

 

 

 

sociedad_consumo21.jpgEl hombre necesita consumir para vivir, pero cuando se convierte en algo compulsivo, puede transformarse en un problema psicológico (aunque no llegue a detectarse), muy frecuente en la actualidad. Aquéllos que cuentan con los recursos necesarios para adquirir los variados productos que el mercado ofrece, pueden ser presa de una ansiedad que los impulse a alcanzar ciertos niveles de consumo que se supone corresponden a su posición social. Cuando esta actitud se vuelve incontrolada, persistente y desmesurada, hemos entrado en la fase de consumismo compulsivo, como pudiéramos denominarla. Muchos psicólogos y sociólogos han estudiado a fondo esta dependencia, y nos ofrecen retratos y análisis muy completos sobre ella. Un autor que estudió a fondo este aspecto de nuestra sociedad de consumo fue Eric Fromm, quien pudo detectar con mucha lucidez que dichas ansias por consumir, por lo general intentan ocultar un sentimiento de vacío que es provocado por la misma sociedad que nos incita constantemente a comprar, a adquirir todo tipo de productos. Sus principales obras al respecto, de las cuales tomamos las respectivas citas, son "El amor a la vida", "La condición humana actual", "La revolución de la esperanza", "La patología de la normalidad", "Del tener al ser", y "Psicoanálisis en la sociedad contemporánea".

 

sociedad_consumo22.jpgEse mismo impulso que nos conduce a incrementar nuestro consumo de cosas novedosas, nos convierte a su vez en personas pasivas, en meros espectadores de la publicidad que nos presentan las grandes marcas, las cuales nos aconsejan amablemente cómo vivir, y nos imponen modas, usos y costumbres, siempre por supuesto con la intención de que compremos más, y  necesitemos más: el tipo de alimentación, el atuendo, la decoración de nuestro hogar, los tipos de automóviles, las nuevas tecnologías, etc. Todo es campo válido de incursión para la publicidad de esta devoradora sociedad capitalista de consumo. El profesor Jorge Riechmann también ha escrito algunos estudios relativos a la publicidad, y nos deja algunos ejemplos muy ilustrativos. Uno de los fenómenos más en boga hoy, como puede advertirse en los anaqueles de librerías y centros comerciales, es lo que se ha dado en denominar como la "Autoayuda". Libros que pretenden contar sencillas terapias, basadas muchas veces en "psicología de ocasión", se convierten en grandes éxitos de venta.

 

sociedad_consumo23.jpgEl fenómeno cobra sentido, a juicio de Riechmann, "en una cultura con tanta desagregación y fondo nihilista como la actual, donde una corriente básica es que los problemas colectivos se perciban como inercias individuales. Hay un enorme dispositivo organizado desde arriba en ese sentido". Se trata, otra vez, de que los problemas estructurales se observen como individuales. "Si hubiera más ateneos populares y construcción de subculturas por parte de los movimientos sociales, no se abriría tanto el terreno a libros con respuestas predigeridas para las angustias de la gente", subraya el escritor. James Tobin, cuyo apellido bautizó la célebre tasa sobre el capital financiero que nunca entró en vigor, contaba cómo para un banquero que él conoció, su más largo plazo eran diez minutos. Esta afirmación, en un tiempo en el que la información y las redes sociales corren a la velocidad de la luz, tiene "clarísimas consecuencias estructurales". Ciertamente, está al alcance de todo individuo autorregularse y moderar sus propias necesidades de consumo. Incluso practicar hábitos "decrecentistas". Sin embargo, "hay transnacionales que invierten enormes sumas para generar y afianzar esta cultura productivista y derrochadora", explica Jorge Riechmann.

 

sociedad_consumo24.jpgEric Fromm nos explicaba también una de las distorsiones que provoca esa incitación al consumo, de la siguiente manera: "...pero es lamentablemente un hecho que muchos hombres son amados debido al magnífico automóvil que poseen: debemos añadir que también hay muchos hombres que se interesan más por el auto que por su mujer". La propaganda se ha convertido en el arte de crear necesidades y valores, todas las clases sociales son bombardeadas cotidianamente, haciéndoseles muy difícil poder eludir toda esa maraña donde se filtran las ideas y mensajes de aquéllos que se benefician con el desenfreno del consumo. Este autor se encontró entre los primeros que advirtieron sobre las consecuencias de esa desaforada publicidad: "La propaganda industrial nos ha acostumbrado a creer que toda felicidad proviene de objetos que se compran; pero que se puede vivir, y hasta ser muy feliz, sin todos esos objetos, es cosa que apenas se sospecha". El hastío puede convertirse en un flagelo que aqueja a la sociedad moderna aún cuando no lleguemos a percibirlo, no tener muy claro qué hacer con sus vidas pareciera ser un denominador común entre muchos jóvenes, pero si se profundiza un poco se puede detectar la misma situación en un gran porcentaje de los adultos.

 

sociedad_consumo25.jpgMuchas de las actividades que se desarrollan cotidianamente, en particular en los ratos de ocio, están designadas a protegernos de ese hastío. Hoy en día llegan a ser actitudes continuas y cotidianas, como escuchar música mientras se pasea por la calle, haciendo uso de los modernos dispositivos. Nos aislamos del mundo real, nos sumergimos en nuestro propio mundo. Nos dice Fromm (sin haber conocido "Gran Hermano") que ver televisión es una de las principales actividades en la actualidad que buscan esa finalidad de escabullirnos de un aburrimiento que puede llegar a ser insoportable, pero agrega que también el consumo de drogas o alcohol cumplen con la misma finalidad. Al final, todos ellos son productos de consumo anestesiantes de nuestra cruda realidad. En la televisión, por ejemplo, no se seleccionan los programas, sino que nos limitamos a encenderla y seleccionar algún canal, dejando toda la programación como "ruido de fondo", como aparato acompañante de nuestra tremenda soledad. Las telenovelas tienen un éxito inusitado, pues proyectan en la televisión vidas ajenas, vidas inventandas, pero donde los espectadores pueden proyectar las suyas propias, esto es, sus propias necesidades y frustraciones. Y concluía esta idea indicando que los medios masivos de comunicación desempeñan un papel fundamental en la tarea de ocultar el hastío y la ausencia de fines. La situación la resumía de esta forma: "Es extraordinario lo que ocurre en nuestra cultura: hacemos todo para no perder tiempo, para ahorrarlo, y cuando hemos logrado salvarlo o ahorrarlo, lo matamos, porque no sabemos qué hacer con él". Continuaremos en siguientes entregas.

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28 marzo 2014 5 28 /03 /marzo /2014 00:00

"En la sociedad dividida en clases, el proceso educativo, constituido por la configuración de la personalidad y el aprendizaje, tiende a reducirse a pura instrucción, y el bloqueo de la educación se manifiesta en forma de neurosis"

(Eloy Terrón) 

 

 

 

 

 

edu_publica171.jpgPor su parte, el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), conocido como Plan Bolonia, que se puso en marcha en el curso 2007/2008, y que a pesar de ser fuertemente contestado por la comunidad universitaria, salió adelante, solo ha conseguido empeorar las cosas. La reducción de los años de estudio de las licenciaturas ha supuesto un deterioro de las condiciones de trabajo para el profesorado, con salarios más bajos y con peores condiciones contractuales. Y para el alumnado, Bolonia está haciendo crecer el número de licenciados que se exilian a otros países, como fruto de la aplicación del resto de medidas de corte neoliberal. Al haberse convertido la Universidad casi en un CCC, son muchos los licenciados que terminan sus carreras y cometen fallos de cultura general. Conocimientos que debieran haberse aprendido incluso en la Educación Secundaria.

 

edu_publica172.jpgY ello es porque hemos diseñado un modelo de Universidad más orientado a ser una fábrica que expide títulos, y que hace que, al final, lo único que al estudiante le interesa es obtener el título, y no el aprendizaje en sí mismo. Son las consecuencias de no fomentar, desde la base, el aprendizaje libre, la actitud crítica, el pensamiento alternativo. Se aprenden rápidamente los conocimientos, sin más profundidad, se superan los exámenes, y los estudiantes vuelven a quedar anoréxicos en conocimientos. Frente a este modelo, necesitamos una Universidad destinada a crear ciudadanos, a fomentar la reflexión y el pensamiento, al servicio de la sociedad (y no del mercado, como actualmente ocurre). Ante tamaño despropósito, la única forma para conseguir un cambio de modelo es la movilización, la lucha y la resistencia. Las organizaciones de estudiantes y del profesorado han de ser más agresivas, más ofensivas, y mantener la protesta de forma constante.

 

edu_publica173.jpgY para el Ministro Wert, una vez impuesta la LOMCE mediante el rodillo de la mayoría absoluta del PP, el siguiente objetivo es la Universidad Pública. Su objetivo es atacar la línea de flotación de la misma, vulnerando sus principios fundamentales de funcionamiento democrático, y su finalidad como vía para la consecución de la justicia social, y de la creación y difusión del pensamiento y de la ciencia. Durante esta misma semana, hemos asistido a encierros en la Universidad Complutense de Madrid, donde los estudiantes protestaban por la subiba de las tasas y la reducción de becas universitarias. Y es que la situación es insostenible. Son miles los estudiantes que se han quedado fuera de sus respectivos cursos, por no haber podido hacer frente al pago de las tasas, dada su precaria situación económica, y la de sus respectivas familias. Se vive un momento de clara urgencia social, donde hay que pasar a la ofensiva.

 

edu_publica174.jpgLa estrategia por parte del Gobierno es bien conocida: la conversión de las Universidades Públicas en centros de formación profesional de mano de obra flexible, y adaptable a la voluntad de maximizar el beneficio empresarial, subordinando la producción literaria, científica y técnica al mismo fin. Todo ello se conseguiría eliminando las formas de decisión y gobierno democrático existentes en las Universidades Públicas, precarizando la mano de obra, reduciendo las plantillas universitarias, y sometiendo a los estudiantes al endeudamiento permanente (la ya conocida burbuja de préstamos de estudios) para poder sufragarse la Educación Superior. Todo ello guiado por una profunda ideología autoritaria, neoliberal y mercantilista, que colocará a nuestras Universidades, nuestra investigación y nuestro estudiantado en la senda del subdesarrollo educativo y científico. Si la reforma sale adelante, provocaría una grave involución social que incapacitaría a las Universidades Públicas como actores fundamentales de la transformación social, y como elementos necesarios para conseguir, desde lo público, una salida socialmente justa y democrática de la actual crisis sistémica que padecemos.

 

En el pasado mes de febrero, ante este flagrante ataque, se ha publicado un Manifiesto de la Comunidad Universitaria (que reproduciremos en la próxima entrega de esta serie) que propone las líneas fundamentales de un nuevo modelo de Universidad, que resumimos a continuación:

 

1.- Proponemos un modelo de Universidad Pública basado en una formación básica, polivalente y crítica como forma de acceso al saber complejo y siempre abierto

 

2.- Un sistema universitario de sólidas bases democráticas que garanticen la autonomía y la independencia de nuestras Universidades, y las relaciones de cooperación y colaboración entre ellas

 

edu_publica175.jpg3.- Una Universidad orientada al servicio de la sociedad, a la formación de científicos/as y profesionales capacitados/as para investigar e innovar en el proceso de construcción de una sociedad mejor y una economía más justa

 

4.- Un modelo educativo centrado en el estudiantado y gratuito, combinado con sistemas de becas-salario para que la situación económica nunca sea un impedimento para el libre desarrollo del derecho a la Educación Superior

 

5.- Aspiramos a conseguir una estructura de servicio público basado en las relaciones de trabajo estable y de calidad para la totalidad de los/as trabajadores/as de las Universidades Públicas, sin distinción entre PAS y PDI

 

6.- Queremos unas Universidades Públicas con un gobierno propio, basado en una estructura realmente democrática y participativa, que permita el permanente contacto con el conjunto de la sociedad, que se retroalimente de ella, desde los movimientos sociales hasta el tejido empresarial, para que la función social de la Institución sea una realidad. Continuaremos en siguientes entregas.

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