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8 junio 2014 7 08 /06 /junio /2014 23:00

"En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos"

(Ghandi)

 

 

 

 

sociedad_consumo61.jpgYa hemos visto que en este capitalismo centrado en el consumo desaforado, las mercancías tienen un valor de uso real y otro valor de uso ficticio creado por la publicidad, embaucando a los consumidores con toda clase de datos sin sentido, con mujeres provocativas, u ofreciendo una vida plena de éxito con sólo comprar determinado producto. Pero esta manera de consumir tiene como consecuencia que nunca lleguemos a estar plenamente satisfechos, porque poco a poco, las ansias de consumir han perdido toda relación con nuestras necesidades reales. Nuestras necesidades son fomentadas por el sistema, pero al principio del capitalismo, se suponía que consumir más y mejores cosas estaba relacionado con proporcionar al hombre una vida más feliz. El consumo era, en aquéllos tiempos, un medio, pero ahora ha pasado a ser un fín en sí mismo. La carrera consumista del actual capitalismo es desatada, incontrolada. Ya Marx señaló hace mucho tiempo que intentar imponer una necesidad en los demás era una forma de tratar de someterlos a una dependencia.

 

sociedad_consumo62.jpgPero sabemos que comprar el último modelo de algún producto no está relacionado con el placer real, para muchos el cielo debería ser como un gran shopping donde se pudiera comprar de todo. El consumo también determina el tiempo libre, en el cual seguimos siendo consumidores pasivos y enajenados, y de esta forma, consumimos partidos de fútbol (sobre este tema abundaremos más en nuestra serie de artículos "Retrato de una sociedad alienante"), películas, lugares de ocio, etc. Durante una actividad productiva como leer un libro, ver una obra de teatro o charlar con un amigo, se produce un efecto mediante el cual se podría decir que después de ocurrido ya no somos los mismos, es decir, que estas experiencias nos han dejado algo, nos han aportado algo, en cambio, bajo las formas enajenadas de placer, nada cambiará en nosotros después de las mismas, porque estamos ante una experiencia intrascendente. Un ejemplo de lo que estamos exponiendo puede ser cuando vamos en viaje de turismo, y nos pasamos sacando fotos sin prestar la debida atención a lo que ocurre ante nuestros ojos, entonces la cámara ve por nosotros, el resultado son las fotos tomadas, en vez de la experiencia vivida. Y lo mismo puede ocurrir ante el continuo uso de los dispositivos móviles de almacenamiento (usados sobre todo para escuchar música) que nos alejan de la realidad cotidiana que vivimos (pasear, disfrutar de un día de playa, etc.).

 

sociedad_consumo63.jpgEl filósofo alemán Eric Fromm, al que estamos citando muchas veces en la presente serie de artículos, por ser un especialista en el tema, a lo largo de sus diversas obras, consideraba que no podía haber felicidad en el marco de la presencia de una cierta pasividad interior, ni en la actitud de consumidor enajenado, sino que la felicidad debería relacionarse con un sentimiento de plenitud, no en la forma de un vacío que deba llenarse. A pesar de las enormes posibilidades de diversión que nos presenta nuestra moderna sociedad, existe gran cantidad de gente deprimida. Es ese aburrimiento crónico, esa apatía galopante y genérica, la que muchas veces lleva a iniciarse a ciertas personas en experiencias como el consumo de drogas, la violencia y la destrucción como una opción desesperada de superar el hastío, y según Fromm, también puede adoptar la forma de la extraña atracción por los relatos de crímenes y accidentes, que ocupan cada vez más espacio en los medios de comunicación, o bien en el cultivo de la llamada psicología de autoayuda, cuyos libros de bolsillo llevan minando desde hace mucho tiempo los estantes de todas las librerías. En este sentido, podemos poner como paradigma a la sociedad norteamericana, modelo del capitalismo más salvaje, donde ocurren cada cierto tiempo matanzas civiles entre sus propios ciudadanos. Es el reflejo de una sociedad desnortada, a la que además contribuye el escaso control sobre la posesión de armas de fuego.

 

sociedad_consumo64.jpgY por su parte, Mathilde Niel nos decía que para que las masas acepten el fracaso, se les promete una felicidad que se conquista poseyendo bienes materiales, de tal forma que la adquisición de un automóvil o de cualquier otro producto se ha convertido casi en una religión, en una especie de culto moderno a las novedades sustentado en la publicidad desmedida, que permite que el hombre se evada de un presente carente de significado. Algunos intentos de sectores juveniles por cuestionar esta anajenación por el consumo, tales como los movimientos hippies de los años 60 y 70 del siglo pasado, o el interés por el budismo zen, concluyeron paradójicamente fagocitados por la publicidad, se prostituyeron ideas y mensajes del tipo "conócete a ti mismo", y hasta el psicoanálisis de Sigmund Freud. Desde falsos gurúes hasta profetas del sexo, todo concluyó contaminado por el veneno social de la publicidad y el mercado, produciendo en muchos de los sectores que forjaron dichos intentos la reasignación o la vuelta a los valores tradicionales y conservadores. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 junio 2014 4 05 /06 /junio /2014 23:00

"Hoy, el capitalismo transnacional norteamericano es un complejo imperio militar inflado y parasitario en manos de una parásita clase de financieros, compradores y especuladores"

(Camilo Valqui)

 

 

 

usa_guerra_permanente71.jpgReproduzco a continuación un pasaje del texto "La decadencia de EE.UU.", donde Pablo A. Pozzi y Fabio G. Nigra exponen lo siguiente: "De hecho la nación que es considerada el parangón de la democracia, ha sido una de las más bárbaras del planeta desde la época colonial. La primera guerra biológica la ejercieron los colonos en América del Norte cuando entregaron mantas infectadas con viruelas a las poblaciones indígenas; la primera "limpieza étnica" del continente americano fue la "remoción" de los Cherokees en 1829; los primeros campos de concentración en la historia de la humanidad los estrenó el ejército norteamericano durante las huelgas de mineros de 1892; la frase "los salvamos aniquilándolos" fue hecha por un oficial norteamericano durante la guerra de Filipinas en 1900; la única potencia que utilizó la bomba atómica, no una sino dos veces, fue Estados Unidos; el principal impulsor y sostén de dictaduras a través de la historia ha sido el gobierno norteamericano; el fundamentalismo religioso, el racismo y el antisemitismo son parte integral de la cultura de su ciudadanía; el gobierno ha llevado adelante numerosos experimentos con su propia población dignos del Dr. Mengele; sus gobernantes le mienten cotidiana y abiertamente a su población; está comprobado el fraude electoral tanto en 1876, 1960 y 2000; y su sistema electoral contiene tantas irregularidades que no sería considerado como transparente por ningún observador objetivo".

 

usa_guerra_permanente72.jpgY concluyen: "Y sin embargo su población (y de hecho muchísima gente a través del mundo) consideran a Estados Unidos como una democracia ejemplar, protectora de las libertades y defensora de los derechos humanos. La contradicción entre sus prácticas y su discurso es flagrante e ignorada por gran parte de su población. Stalin sacrificó a millones de seres humanos con sus políticas socioeconómicas, cierto. ¿Cuántos millones han muerto y mueren como resultado de las políticas impuestas por el poderío norteamericano?". Y es que el capitalismo y sus voceros, gobiernos y medios de comunicación occidentales, no tienen ningún complejo en difundir continuamente versiones falseadas y edulcoradas de la Historia, y no tienen problemas en acallar o silenciar los hechos que puedan ser molestos. Y de todos modos, la cuestión ideológica está muy arraigada en los anales del pueblo norteamericano. Su ideal de lo que ellos denominan como "el sueño americano" les ha servido para creerse como los paladines de la libertad, y bajo este extraño dogma han sacrificado buena parte de sus políticas. De hecho, el norteamericano medio es ignorante de su propia historia, así como la del resto del mundo. Pero aún peor, tienden a considerarse como la única nación "civilizada" y "libre" del planeta, por lo que para ellos y según su visión, el resto de los pueblos de la humanidad son salvajes o inferiores a ellos. Y bajo estos parámetros, se ha generado una mentalidad o una cultura de sitio a partir de la "democracia del deseo". Según su punto de vista, todos los pueblos del orbe desean lo que ellos tienen, y por ello los envidian, por lo que hay que defenderse de esta situación a cualquier costo.

 

usa_guerra_permanente73.jpgDe toda esta visión como sociedad, de sus miedos y sus complejos, vienen las posibles explicaciones que podemos dar a su culto a las armas, y por ende, al culto a sus Fuerzas Armadas y a su dominio en el mundo. Su propia sociedad es cautiva y víctima de esta situación, pues los atentados civiles están en EE.UU. a la orden del día. En el artículo "EE.UU., las armas y el capitalismo: una sociedad en decadencia", explicábamos las causas de dicho comportamiento. Afirmábamos allí que el deficiente, laxo y permisivo control civil de armas es el principal responsable de que se produzcan estos hechos, y la existencia del grupo social de los llamados "preparacionistas", en el sentido de acumular víveres, dinero y armas en su propia casa, para estar prevenidos ante un hipotético caos económico y social en el país. Ello desarrolla a menudo el perfil del ciudadano/a que odia al mundo, que tiene bastantes posibilidades de ejecutar una supuesta "venganza" contra él. El miedo endémico de la sociedad estadounidense la vuelve también proclive a la posesión de armas de fuego, para defensa personal, sin apenas realizar un control psicológico sobre el perfil de las personas que las poseen. De esta forma, comprar y poseer armas se considera algo completamente natural y justificado.

 

usa_guerra_permanente74.jpgLa psicosis nacional está servida, y llega a extremos completamente patéticos en algunos casos. La posesión de armas se ha convertido en todo un despropósito, fiel reflejo de una sociedad en continua decadencia. La contradicción y la extravagancia son tales, que si por una parte la Asociación Nacional del Rifle, tras cada asesinato, asegura estar rota y dispuesta a aportar todo de su parte para evitar nuevas matanzas, hay Congresistas Republicanos que argumentan que la mejor forma de evitarlas es precisamente aumentando la posesión de armas de la población civil, para poder defenderse mejor de los indiscriminados ataques. En realidad, todo ello obedece en el fondo, sobre todo, a que la sociedad estadounidense representa la cima del capitalismo más despiadado. Su cultura del individualismo, del "sálvese quien pueda", llevadas a sus más crueles extremos, es típica de aquélla sociedad. Curiosamente, el país más poderoso de la Tierra en algunos aspectos, es uno de los más pobres en esquemas de protección social. Allí está instalada la cultura de las "oportunidades", a la vez que hacen gala de una sociedad tremendamente egoísta, rancia y conservadora. Su visión del mundo, de las desigualdades y de la justicia social es muy estrecha, y justifican una política que desprecia a sus ciudadanos desde las instancias públicas, una política que los hace responsables de su destino, que les echa la culpa de su éxito o de su fracaso, que les inculca una conciencia de ser ellos mismos los únicos responsables de todo lo que poseen en la vida. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 junio 2014 3 04 /06 /junio /2014 23:00

"Si no queremos que nos coloquen otra Segunda Transición, luchemos por una primera ruptura"

(Juan Carlos Monedero)

 

 

 

Aún estábamos festejando el increíble despegue de Podemos y la subida de Izquierda Unida en las últimas elecciones, cuando nos encontramos con la noticia de la abdicación del Rey Juan Carlos. Y a poco que queramos darnos cuenta, son dos noticias muy relacionadas entre sí. No queremos decir que una haya llevado a la otra, pero sí afirmamos rotundamente que la noticia de la estocada al bipartidismo, seguida de la noticia de la abdicación del Rey, son dos noticias con un trasfondo común, y dentro de una misma secuencia histórica. No queremos plantearnos aquí y ahora (tiempo habrá para ello, y otras voces más autorizadas lo harán) los motivos que hayan llevado al monarca al replanteamiento en torno a su abdicación, sobre todo retomando sus últimas declaraciones, donde siempre afirmaba encontrarse fuerte e ilusionado. Pero lo cierto es que, si no nos movilizamos, si no luchamos en este momento histórico tan crucial, se nos podrá escapar una ocasión de oro para reivindicar el derrocamiento de la Monarquía, y la implantación de la Tercera República.

 

Remito a los lectores que deseen una documentación y motivación más amplia, a la serie de artículos que estamos publicando bajo el título "¿Qué República queremos?", donde estamos intentando explicar los contenidos, el cuerpo que deseamos para nuestra Tercera República, así como a otros muchos textos de compañeros, como al reciente libro de Alberto Garzón "La Tercera República". Pero aquí y ahora, cuando salta la noticia de la abdicación de Juan Carlos, lo que queremos reivindicar es que nos dejen elegir. Que se convoque un referéndum popular, abierto y vinculante, para que el pueblo pueda elegir si desea continuar bajo el régimen monárquico en manos del actual Príncipe Felipe, o si desea una nueva República para nuestro país. Estamos seguros de que esta oportunidad histórica no sería desaprovechada, porque permitiría a los millones de republicanos/as expresar su deseo democráticamente, incluso replantearse su elección a otros millones de ciudadanos que hasta ahora se han "conformado" con la Monarquía.

 

Porque lo cierto es que no queremos seguir empantanados en un régimen monárquico que nos obliga a aceptar como Jefe del Estado a una persona por su dinastía, por su herencia, por su sangre. Necesitamos una República porque demandamos un mayor contexto democrático, un mayor contexto de redistribución de la riqueza, una mayor justicia social, y una mejor garantía del cumplimiento de los Derechos Humanos básicos y fundamentales. No queremos seguir teniendo un sistema monárquico que represente y se alíe con los poderes fácticos, con los grandes empresarios, con el gran capital financiero, con los poderosos, y que bajo la bandera del Estado Español, se organicen viajes para conseguirles grandes negocios. Hay que denunciar claramente los defectos y las limitaciones del sistema democrático bajo la Monarquía, como una Constitución que pone al Jefe del Estado por encima de la Ley, como figura inviolable e irresponsable, falta de separación e independencia de poderes, falta de libertad de expresión, existencia de tortura y malos tratos policiales, corrupción generalizada por falta de control y transparencia de los cargos públicos, justicia que protege a los poderosos y se ceba con los más débiles, incumplimiento de los derechos laborales y sociales que reconoce la Constitución, privatización de nuestros servicios públicos, etc.

 

Y muchos lectores se podrían estar preguntando hasta qué punto tiene todo esto que ver con la República o con la Monarquía, y lo cierto es que tiene mucho que ver, porque es el propio sistema, basado en la Monarquía como expresión y forma de Estado, el que configura todo lo demás, el que permite que se den estas situaciones, el que se consagra de una manera desaforada al capitalismo más salvaje. Necesitamos y queremos la República porque queremos volver a disfrutar de lo público, bajo un nuevo sistema que lo respete y lo proteja, que lo administre y lo salve, que lo salvaguarde ante todos los ataques que pueda sufrir. Necesitamos un auténtico sistema democrático que nos garantice nuestros derechos, y esto sólo puede plasmarse bajo un modelo republicano. Hay que hacer ver a la gente porqué las cosas no funcionan, porque las ramas del árbol no funcionan, porque el propio tronco está podrido hasta sus entrañas. Hay que hacer comprender a la ciudadanía que no puede esperarse ninguna justicia de un sistema cuya Carta Magna es profundamente injusta, porque atenta contra el principio básico de igualdad de todos los ciudadanos ante la misma ley. Y hay que hacer ver a la opinión pública que no podemos aspirar a un sistema más justo y humano cuando nuestra Constitución respalda y da una prioridad exagerada a los derechos secundarios de unos pocos (como el derecho a la propiedad privada, a las leyes del mercado o a la libertad empresarial) frente a los derechos más básicos y fundamentales de la inmensa mayoría social (el trabajo, la vivienda, la alimentación, el vestido, la sanidad, la educación, etc.).

 

En definitiva, no podremos aspirar a un contexto realmente democrático, justo y social mientras nuestro régimen siga basado en la anacronía de una Monarquía, en las deficiencias y limitaciones de la misma. La causa republicana ha de ser vista por el pueblo como una necesidad de mejorar nuestras condiciones de vida, de extender nuestras libertades, de ampliar nuestros horizontes de redistribución de la riqueza y de justicia social. Tenemos ahora la oportunidad de manifestarlo, y no podemos desaprovecharla. Hemos de proclamar la República como la sustituta de este régimen monárquico impuesto por una dictadura, y con graves deficiencias democráticas. Si no lo hacemos así, le estaremos de nuevo dando alas a los viejos partidos del régimen del 78, esos mismos a los que acabamos de recortar poder en las últimas elecciones, para que tomen posiciones, se asienten y se autojustifiquen en la nueva etapa que se avecina, asumiendo un protagonismo que no les corresponde y volviendo a legitimarse en el nuevo sistema, bajo el paraguas del nuevo monarca. Es un hecho histórico ampliamente demostrado que cuando la burguesía (esa "casta" a la que alude Pablo Iglesias) teme perder sus posiciones y sus privilegios, su status quo, se vuelve más peligrosa, traicionera, sutil e inteligente que nunca. No les demos su oportunidad. Reivindiquemos y luchamos por la nuestra, por la del pueblo. Reivinquemos la Tercera República.

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3 junio 2014 2 03 /06 /junio /2014 23:00

"En situaciones como la actual, en las que existe un conflicto abierto entre las Instituciones del Estado y las aspiraciones del pueblo, es preciso un Proceso Constituyente en el que descanse la legitimidad democrática"

(Manuel Ruiz, Capitán de Navío de la Armada, Miembro del Colectivo Anemoi)

 

 

 

 

proceso_constituyente181.jpgLa reinstauración borbónica de 1975, a la muerte del dictador, continuó permitiendo que la clase política y empresarial del franquismo ocuparan el aparato del Estado y las organizaciones de la gran patronal, volviéndose aparentemente democráticas, aunque en esencia, continúan funcionando de la misma forma. El reinado de Juan Carlos I ha supuesto la continuación de los beneficios para la clase dominante, cosa que aún se puede comprobar con el séquito que acompaña al Rey en sus viajes, siempre de tipo comercial. Está claro que nuestro Rey vela por los intereses de los más ricos y poderosos, a tenor de la actividad que desempeña y el discurso que difunde sobre nuestro país. Durante la Transición, el tributo de la izquierda para "aplacar" a los militares golpistas de aquélla época y poder incluirse legalmente en el aparato del Estado del nuevo régimen fue la disminución del nivel de lucha de la clase obrera, la aceptación de los nuevos símbolos constitucionales, la renuncia a la Tercera República y el enfrentamiento con cualquier movimiento constituyente.

 

proceso_constituyente182.jpgPero durante estas tres últimas décadas, se ha comprobado cómo la deriva mercantilista y capitalista de nuestros Gobiernos, apoyadas por la inclusión en el nuevo contexto europeo que se generaba, ha llevado al desmantelamiento progresivo de todas las conquistas que se fueron realizando en el pasado. Aunque los primeros gobiernos de Felipe González universalizaron los servicios públicos básicos y defendieron un nivel mímino de protección social, la excusa de la crisis y la pertenencia al Euro y a la UE han actuado no sólo de diques de contención, sino de plataformas para la anulación de dichas conquistas para la clase obrera. La Monarquía española representante de los poderes fácticos procedentes de la dictadura se empleó a fondo en su incorporación a la Europa del Capital y a la OTAN, donde esperaba obtener (y ha obtenido) enormes beneficios. Y ahora, 28 años después de nuestra inclusión formal de España en la OTAN (1981) y en la Unión Europea (1986), el precio pagado es patente en términos de precariedad, involución democrática, corrupción política, especulación, destrucción de las conquistas sociales, pérdida de derechos laborales, y desmontaje de todos los pilares del llamado Estado Social.

 

proceso_constituyente183.jpgY así, las decisiones políticas que favorecen la seguridad para la inversión del capital se presentan como un límite infranqueable para las políticas económicas y sociales. El culmen de su consagración ha sido el reciente blindaje de nuestra Constitución, para recoger en su nueva redacción del artículo 135 la obligatoriedad del pago de la deuda a nuestros acreedores, antes que cualquier otro gasto social. En los períodos de crecimiento económico, los nuevos contingentes laborales entran en el mercado de trabajo bajo condiciones ya muy precarizadas y constantemente presionadas a la baja, bajo un enorme poderío para la clase empresarial en lo que se refiere a la posibilidad de establecer o reasignar las condiciones laborales. En nuestros días, la precariedad avanza incluso en los sectores más sindicalizados y regulados, al haberse desintegrado la posibilidad que ofrecía la negociación de los Convenios Colectivos en la última Reforma Laboral del PP. Y por su parte, la burocracia sindical, ya muy acomodada al establishment, también consiente la represión de quienes ejercitan, desde abajo, los derechos fundamentales de negociación, expresión, reunión o manifestación. La complicidad de los dos partidos mayoritarios en la deriva neoliberal, tienen como consecuencia que se naturaliza la inseguridad laboral, y se facilita la profundización de las diferencias entre los trabajadores precarios y los estables, bajo la premisa del rasero hacia abajo sobre los derechos laborales.

 

proceso_constituyente184.jpgLos Gobiernos actúan al dictado de las grandes patronales, y a nivel europeo de la llamada Troika comunitaria (CE, BCE, FMI), cuyas recomendaciones se convierten en órdenes para los serviles gobernantes a su servicio. En el contexto europeo, el orden monetario implica el desorden social, ecológico y alimentario. La canciller alemana, Angela Merkel, ha declarado recientemente, que "la Unión Europea no es una Unión Social", descartando por completo cualquier atisbo de atender a las necesidades de las personas dentro del contexto de las normas y tratados comunitarios. Y de esta forma, la inseguridad para millones de ciudadanos europeos son el precio del establecimiento de un orden monetario a la medida de banqueros corruptos, especuladores y despiadados, bajo el paraguas que les proporcionan los políticos de turno. En palabras de Agustín Morán, del CAES: "Cuando se estanca la economía, no se puede pedir justicia porque hay que salir de la crisis, y cuando hay prosperidad, no se puede pedir igualdad porque se pone en peligro la continuidad del ciclo expansivo". Todo ello redunda en un nuevo equilibrio de las rentas del capital, que priman sobre las del trabajo, y en un mayor empobrecimiento de las clases sociales más desfavorecidas.

 

En nombre del Euro, la Troika impone a los Gobiernos el recorte de salarios y la total mercantilización de los servicios públicos, bajo unas cuantas palmaditas en la espalda, para felicitar por lo bien que se están cumpliendo sus recomendaciones. La deuda se dispara, hay más paro, más precariedad, más pobreza y más exclusión social, pero todo ello da lo mismo, porque según ellos, las cosas se están haciendo muy bien, y estamos en el buen camino. Seguramente sea porque los beneficios y el poderío de las grandes empresas transnacionales y de la banca también se está disparando. Pero estas políticas antipopulares (aunque las lleve a cabo un partido que se llama a sí mismo "Partido Popular") no son capaces de reactivar la economía ni de frenar el desbocado crecimiento del paro, la desigualdad y la exclusión, y está demostrado científicamente. Pero el dogma neoliberal es por lo visto más potente que cualquier ciencia social. El reformismo keynesiano de la "izquierda" mayoritaria ha resultado ser sólo un pequeño parche, insuficiente e impotente ante la economía capitalista, competitiva y globalizada. Continuaremos en siguientes entregas.

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2 junio 2014 1 02 /06 /junio /2014 23:00

"La Historia ha demostrado que el papel de la socialdemocracia era servir a la burguesía para contener al proletariado desde dentro, y para dividir a la izquierda desde sus propias entrañas"

(José López)

 

 

 

 

Muchas veces lo hemos advertido, pues ya se preveía si llegaba el caso, pero ahora, después de las últimas declaraciones de altos líderes del tándem PP-PSOE, y sobre todo después de la irrupción de Podemos en el escenario político en las últimas Elecciones al Parlamento Europeo, el panorama está cada vez más claro. La gran coalición, el gobierno de concentración bipartidista, puede ser una realidad después de las próximas Elecciones Generales de 2015. El terreno está siendo tanteado, la opinión pública también. Dirigentes de ambos partidos han realizado no ya veladas declaraciones, sino auténticas revelaciones sobre la posibilidad de su alianza, en aras a salvaguardar "el interés general". Con el interés general deben referirse al interés de ambos partidos aún mayoritarios (aunque por poco tiempo), para no perder sus poltronas, su influencia y su reparto del poder en todas las instituciones del Estado.

 

coalicion_bipartidista1.jpgPocos días antes de las Elecciones, y entrevistado para cierto medio de comunicación, el candidato del PP, Miguel Arias Cañete, advertía de dicha posibilidad "en un futuro", y en entrevista televisiva, a los pocos días, el dinosaurio "socialista" Felipe González también recomendaba dicha posibilidad "para el interés del país". Y aunque otros líderes del PSOE se apresuraron a desmentir dicha posibilidad, ya sabemos que está en el ADN del PSOE, pues lo vienen haciendo durante más de 30 años. En lo que se refiere a los puntales de la política económica, el bipartidismo viene acordando las propuestas fundamentales desde los tiempos de la Transición. Todas ellas encaminadas a hacer perder poder y protagonismo a la clase trabajadora, en beneficio a la clase dominante, a las grandes empresas, a las instituciones financieras y al gran capital. Por mucho que intenten de cara a la galería exponer posiciones enfrentadas, su capacidad para ponerse de acuerdo en los grandes temas es cuestión de minutos. Basta una simple llamada telefónica entre los líderes principales de ambas formaciones, y asunto solucionado. De esta forma vienen actuando durante todo el período "democrático".

 

coalicion_bipartidista2.jpgPero ahora la situación es distinta. En los últimos comicios europeos el bipartidismo ha sido amenazado de muerte, está en situación de "jaque mate". Ambas formaciones han perdido votos y escaños de forma muy importante, a la vez que las fuerzas de izquierdas han ganado bastante terreno. A ello se une el fenómeno Podemos, que ha irrumpido con fuerza en la escena política, ganando la confianza de muchas personas que han visto en la joven formación política una forma fresca, renovada y auténtica de plantear los postulados de la izquierda. Y el bipartidismo tiene miedo. Durante los posteriores días de análisis de los resultados, las críticas de los partidos del régimen a la formación de Pablo Iglesias no se hicieron esperar. Críticas procedentes sobre todo del PP, pero también del PSOE, incluso de UPyD, están intentando desprestigiar a Podemos, a sus líderes y a sus votantes, y ello es la prueba más palpable no sólo del carácter antidemocrático de estas formaciones, sino sobre todo del tremendo miedo que poseen a que se acabe su situación de dominación política, social, económica y mediática. El fin del bipartidismo está al alcance de nuestra mano, está a la vuelta de la esquina.

 

coalicion_bipartidista3.jpgEn un reciente artículo cuya lectura recomiendo, el genial politólogo Manolo Monereo planteaba esta posibilidad, y la urgente necesidad de responder al gran objetivo que dicha coalición bipartidista se plantearía, que no es otra que organizar la transición hacia un nuevo régimen monárquico. Monereo lo planteaba en los siguientes términos: "¿Porqué aquí y ahora proponer un gobierno de coalición? La razón de fondo, a mi juicio, tiene que ver con el deterioro profundo del Régimen, y más allá, con el nuevo modelo de acumulación que se está configurando por y desde la crisis. Somos la periferia dependiente y subalterna de una estructura de poder organizada en torno a un "núcleo" dominado por la Gran Alemania. Los poderes económicos, la clase política y la Monarquía reinante están de acuerdo con el nuevo papel que se le asigna a España en la división del trabajo definida por la Unión Europea y que literalmente nos condena al subdesarrollo social y productivo. Este es el nudo donde se organizan y se entrecruzan las contradicciones. La "gran coalición" sería algo más que un Ejecutivo conjunto PSOE-PP. El objetivo parece claro: organizar desde el poder político una nueva transición hacia una (enésima) restauración borbónica, de ahí la radicalidad de la propuesta realizada por los portavoces orgánicos del capital financiero". Estamos completamente de acuerdo. Las intenciones son volver a canalizar el descontento popular en aras a esa "gran coalición", haciendo llamadas a la "responsabilidad" de sus líderes, a la terrible situación del país, y a las exigencias de pacto dentro del "marco constitucional". Ya nos sabemos la cantinela de memoria. Pero no debemos dejarnos engañar. Y menos esta vez, cuando estamos casi acariciando la posibilidad de vencerles ampliamente en las urnas.

 

coalicion_bipartidista4.jpgLa gran coalición bipartidista pretendería garantizar por todos los medios la continuidad de la Monarquía, entendida como el instrumento de cohesión entre el poder económico y el político. Pretendería impedir la convocatoria de un Proceso Constituyente, mediante tímidas reformas constitucionales que no cambiasen de forma profunda nuestro marco de convivencia. Pretendería volver a parchear las cuestiones pendientes de tipo plurinacional del Estado Español, volviendo a ignorar el reconocimiento del derecho de autodeterminación de todos los pueblos. Pretendería también apuntalar la vigente Ley Electoral, en aras a consagrar aún más si cabe el bipartidismo imperante, caminando hacia la "norteamericanización de la vida pública" (en expresión de Manolo Monereo). Pretendería igualmente no retroceder, impedir la derogación de todo el desmontaje que se ha venido practicando sobre el Estado Social y el Estado del Bienestar, consagrando la pérdida de derechos sociales y laborales, y apuntalando con ello los procesos previos de privatización de los servicios públicos. Y pretendería, por supuesto, continuar con la pertenencia de nuestro país a la UE y al Euro, así como al resto de organismos internacionales que secundan el capitalismo salvaje que nos invade (OTAN, FMI, OCDE, etc.).

 

Mi opinión personal es que para acabar de periclitar el fenómeno del bipartidismo, que tanto daño nos ha hecho durante todos estos años, toda la izquierda real y transformadora de este país debe acudir en gran coalición a las próximas Elecciones Generales de 2015. Sólo de esta forma el voto de izquierdas no será fragmentado, y podrá concentrarse en esta gran coalición, capaz de vencer no sólo al bipartidismo, sino también a los partidos bisagra que puedan presentarse, tipo UPyD. Con ello tendremos garantizado que se puede poner en marcha la auténtica alternativa en el poder, y comenzar a llevar a cabo las profundas transformaciones que nuestro país necesita para alcanzar una democracia plena, tales como el Proceso Constituyente y la Tercera República.

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1 junio 2014 7 01 /06 /junio /2014 23:00

"Desde una óptica netamente social, diríamos que el binomio política oficial-medios de comunicación (acompañado por un modelo educativo arcaico y deformante, y un modelo cultural de corte netamente comercial) están haciendo, en beneficio de sus propios agentes, y de unas nuevas élites privilegiadas, un enorme daño, llevando, a modo de círculo vicioso, a una sociedad cada vez más enajenada, hacia la destrucción total de la conciencia, e incluso, de la propia identidad como seres humanos"

(Antonio José Gil Padilla)

 

 

 

 

retrato_sociedad_alienante53.jpgEn el momento actual, roto el esquema racional de pensamiento, la vida, como hemos señalado, se ha convertido en un casino donde la suerte de unos pocos es deseada por los demás. La posibilidad de encontrar en la escasa oferta laboral un trabajo digno, en sintonía con la cualificación profesional adquirida, no depende de las capacidades y méritos de la persona en cuestión, sino del azar o de la influencia. José López, por su parte, lo explica en los siguientes términos: "Una sociedad donde se fomenta el espabilamiento, la picaresca, la cultura del pelotazo, donde se idolatra la suerte, donde la gente vive de las escasas esperanzas de recibir un golpe de gracia de la diosa Fortuna, es justo lo contrario a una sociedad basada en el trabajo, en el esfuerzo, en la honradez. ¿Y aún decimos que los únicos corruptos son los políticos? La sociedad entera está corrompida de raíz. Una sociedad que rinde culto a los parásitos sociales, en la que muchos ciudadanos se entretienen con cuentos de hadas o de princesitas para escapar de las miserias de sus vidas, que sueñan con poder imitar las vidas de toda la farándula de personajes que venden sus vidas privadas a la "prensa" rosa. ¿Cómo va a cundir el ejemplo del esfuerzo si lo que se venera es justo lo contrario? Tenemos una sociedad en la que la máxima aspiración de muchos ciudadanos es poder vivir a costa de otros, en la que muchos aspiran a que otros trabajen por ellos, ya sean personas individuales o incluso toda la sociedad, en la que se institucionaliza el factor suerte, el parasitismo social en su máxima expresión, en la Monarquía. Una sociedad hipócrita que proclama solemnemente que el motor de su economía es la libre competencia y al mismo tiempo la imposibilita por cuanto no es posible la libre competencia cuando no todos compiten en igualdad de condiciones".

 

retrato_sociedad_alienante51.jpgY continúa: "Una sociedad no puede ser libre cuando sus individuos no pueden controlar sus vidas, cuando sus destinos vienen prácticamente predeterminados por el factor suerte. Uno es libre cuando puede elegir, cuando tiene opciones, cuando tiene margen de maniobra. En una sociedad libre, al contrario que en la actual, el esfuerzo de cada individuo es el factor clave para su supervivencia y prosperidad. En una sociedad verdaderamente libre cada uno hace su propia suerte, al menos en un grado importante. En suma, tenemos en la actualidad una sociedad construida sobre el factor suerte, en la que sus ciudadanos se encomiendan a la diosa Fortuna, en la que la gente pone su destino en manos de Dios, una sociedad donde la religión sigue siendo el eje central de la misma. Debemos transformar dicha sociedad, en manos de Fortuna o de Dios, basada en la fe, en la religión, en una sociedad en manos del hombre, basada en la razón y la ética. En la que la ética no dependa de la sumisión a un ser supremo sino que esté impregnada en el pensamiento de cada persona, en la que no se base en la coerción o en la amenaza sino en el convencimiento propio".

 

Finalmente concluye: "Debemos pasar de la jungla a la civilización, de la adolescencia a la edad adulta. La civilización no es sólo tecnología, es sobre todo política, es sobre todo filosofía, es sobre todo cultura, es sobre todo moral. Una sociedad es civilizada cuando la forma de pensar y actuar de los individuos que la componen lo es. Y sólo puede serlo cuando todo gira en torno a la razón y a la ética, y no en torno a la fe o a la suerte o al miedo. La evolución científica y tecnológica debe ser acompañada de una evolución social y política. La evolución material debe ser acompañada de una evolución intelectual, moral. Y para pasar de una sociedad medieval, de mentalidad medieval, a una sociedad moderna del siglo XXI, para progresar, debe empezarse por eliminar todos aquéllos coletazos del medioevo, debe empezarse por derrumbar aquéllos símbolos que atentan contra la razón y la ética".

 

retrato_sociedad_alienante52.jpgSi lo pensamos bien, veremos bastante relación entre estos argumentos y las preguntas que nos planteábamos desde el primer artículo de esta serie. Los instrumentos empleados para alienar a la población han conseguido que la sociedad, en sus múltiples facetas y actuaciones, haya llegado en nuestros días a una total desactivación, a un apagón racional. La forma mediante la cual hemos llegado hasta aquí se ha basado en un proceso en espiral en el que han intervenido, para la consecución del objetivo final, tanto la clase dominante como las instituciones políticas y sindicales. A una colectividad, en otros tiempos, inquieta y luchadora, se le fueron otorgando derechos y mejoras (como fruto de esa lucha) pero al mismo tiempo se les conducía por derroteros de corte reformista que, de una u otra forma, les iban integrando en el "sistema" (entiéndase sistema capitalista de valores, de producción y de consumo). Una vez conseguidas ciertas metas, el sistema ha actuado aplicando la vieja fórmula romana de "pan y circo para el pueblo", es decir, ha ido extendiendo el "entretenimiento" a las clases populares.

 

Las mejores condiciones de vida, junto a las prácticas alienantes empleadas, han ido destruyendo poco a poco la capacidad de lucha, muy lenta y progresivamente, hasta llegar a nuestros días, en los que nos encontramos con un panorama desolador en el que se ha producido una pérdida importante de lo que se consiguió en etapas históricas anteriores: estabilidad laboral, salarios dignos, Estado de Bienestar, etc. Por otra parte, aquéllos grupos que inicialmente fueron vanguardia e instrumentos indispensables de subversión, han sido también fagocitados por el propio sistema, han sido instrumentalizados para beneficio del sistema, transformándose en organizaciones sindicales colaboracionistas y burocratizadas, y en formaciones políticas que participan de forma demagógica en un sucio mercado para el único y exclusivo beneficio propio. En este sentido, recomiendo a los lectores la serie de artículos titulada "El mercado de la política", publicada recientemente en este mismo Blog, y que complementa algunos de los puntos aquí expresados. Continuaremos en siguientes entregas.

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25 mayo 2014 7 25 /05 /mayo /2014 23:00

"La filosofía que rige este tipo particular de capitalismo es una absoluta creencia en la privatización de los recursos, la concesión de poderes sin trabas a los ejecutivos de las empresas, y el fomento de una deuda tan extrema que tiene como resultado las modernas formas de esclavitud, tanto para los países como para los individuos"

(John Perkins, "Confesiones de un gángster económico")

 

 

 

 

 

capitalismo311.jpgDentro del recorrido que estamos haciendo por la clase trabajadora en nuestro país, el último gran grupo a considerar es el de los trabajadores y trabajadoras con alto nivel de formación, asimilado a los Ciclos Medios y Superiores universitarios, Másteres y similares. Al enfocar dentro de la clase trabajadora las diferencias por nivel de formación, tomando como referencia a los/as trabajadores/as con titulación superior, hay que recordar que los mismos forman un grupo relativamente privilegiado frente a todos los demás, con mayor actividad, menor nivel de paro, menor tasa de temporalidad, menor trabajo a tiempo parcial, mayores salarios, mejores condiciones de trabajo y mayores posibilidades de promoción y de carrera laboral. Sin embargo, es un sector cada vez más precarizado, inestabilidad que se presenta no sólo en la etapa inicial de inserción, sino que se extiende también a toda la vida laboral. Hoy día, la Educación Superior, a diferencia de la década de los 70 del siglo pasado, no es garantía de una trayectoria laboral segura, ni de un trabajo cualificado.

 

capitalismo312.jpgCon ligeras variaciones, son el 25-28% de las personas trabajadoras (activas, ocupadas, asalariadas), porcentajes que llegan a superar el 33% si se consideran el total de titulados y tituladas superiores; a pesar de su mejor situación, casi el 40% continúan padeciendo subempleo o desempleo. La proporción es aún mayor entre las mujeres porque la feminización es muy alta. Pero esta situación, de privilegio relativo como ya se ha dicho, no está exenta de problemas, ya que en nuestro país se viene produciendo un enorme despilfarro de recursos laborales de alta cualificación.

 

Y así, a finales de 2011 en el conjunto del Estado Español había ya cerca de 1,3 millones de personas inactivas en edad de trabajar y con titulación universitaria. En el caso de las desempleadas, son casi 660.000 con estudios superiores (según datos de 2011), el 12,5% del total. En conjunto, casi 600.000 titulados/as asalariados/as están en situación de sobrecualificación, o subempleo, como se prefiera. Además, entre éstos se encuentra uno de los grupos que no existen estadísticamente, los y las jóvenes en prácticas, con o sin beca, en centros de trabajo privados o públicos; un colectivo prácticamente sin relación laboral y que sin embargo comparten centro de trabajo con el resto de trabajadores/as en multitud de empresas, pudiendo llegar a representar la cuarta parte de la plantilla en algunas de ellas. La mayoría realizan jornada completa (incluso más), rondan los 500 euros de retribución mensual (incluso menos), y en términos absolutos superan con creces la cifra de 200.000. Además, este grupo es el que más está contribuyendo numéricamente a la  incipiente emigración interna y externa que se está produciendo en la actualidad. Para una exposición más detallada sobre la problemática de este colectivo, remito a los lectores a la serie de artículos "Por una Educación Pública a todos los niveles", donde actualmente estamos tratando el tema de los becarios universitarios.

 

capitalismo313.jpgA finales de 2007 de los y las jóvenes asalariados/as con titulación universitaria existentes en el país, no llegaban a la mitad (el 48%) quienes trabajaban en un puesto acorde a su formación, cualificación y experiencia. Es por lo tanto tremendamente necesario profundizar en el conocimiento y en el análisis sobre la situación de todo este colectivo, por su importancia, y ofrecer soluciones, propuestas y alternativas dirigidas a este sector. Nosotros estamos intentando ofrecerlas en dicha serie de artículos. Y a pesar de que estos grupos se encuentran en posiciones relativamente mejores a las del resto de la clase trabajadora (no nos referimos esta vez a los becarios, sino a los que tienen un puesto de trabajo medianamente digno), la precariedad también aparece como una de sus características básicas, y la sobrecualificación aparece como criterio definitorio de dicha precariedad laboral. Continuaremos en siguientes entregas.

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22 mayo 2014 4 22 /05 /mayo /2014 23:00

"En cuanto forma política del imperialismo en Europa, la UE es un poder de clase inaccesible a las instituciones parlamentarias"

(Iñaki Gil de San Vicente)

 

 

 

Al igual que para el caso del voto tenemos algunos adjetivos que modulan, modifican y/o resignifican su sentido (voto útil, voto de castigo, etc.), para el caso de la abstención, nos encontramos también con algunas variantes interesantes. Y para el caso de las próximas Elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, recomendamos, desde un sector crítico de la izquierda, lo que pudiéramos denominar como abstención activa. ¿En qué consiste esta modalidad? Veamos primero en qué consiste lo que llamaríamos la abstención pasiva. Básicamente la abstención propugna no ejercer el derecho al voto, omitirlo, es decir, no ir a votar a ninguna formación política de las que concurren a determinados comicios.

 

Pues bien, cuando esto se practica, tenemos dos formas de hacerlo. La primera es la que mayoritariamente se ejerce, y contra la que tenemos que luchar. La abstención pasiva consiste, simplemente, en no ir a votar. Se renuncia de esta forma al derecho al voto de una manera desinteresada, apática, no motivada, sino simplemente como un acto de dejadez individual. Simplemente, no votamos. Nuestra postura mediante la abstención pasiva no reivindica nada, más que la simple omisión del derecho ciudadano a elegir una determinada opción política. La abstención pasiva es un ejercicio indeseable, pues fomenta la no participación popular, resultando en una práctica de desidia, de inhibición ante un sistema que no nos estimula. Hemos de estar siempre en contra de la abstención pasiva.

 

Pero frente a esta postura sobre la abstención, tenemos otra práctica que puede ser recomendable ante determinadas circunstancias. Porque el hecho de no elegir a ninguna formación política también puede surgir del profundo convencimiento, después de su oportuno estudio y reflexión, de que ningún partido, opción o coalición es digna de obtener el voto ciudadano ante una determinada convocatoria electoral. Lejos de constituir un comportamiento pasivo, reflejo de una actitud de desidia ante la participación ciudadana, la abstención activa se nos presenta como una opción muy interesante de protesta y reacción popular ante el completo convencimiento de que el proceso electoral en cuestión no sirve absolutamente para nada, y de que por tanto, no estamos dispuestos a participar en dicha farsa.

 

La abstención activa es de esta forma una práctica completamente coherente, y consecuente con un comportamiento y una opción ciudadana totalmente legítimas. Mediante la abstención activa, lo que estamos formulando ante la opinión pública es que no creemos que ninguna formación de las que se presentan a las Elecciones represente de verdad una opción válida y respetable para dicho contexto. Vamos a explicar a continuación porqué recomendamos, desde un sector crítico de la izquierda y sólo para los próximos comicios europeos del 25 de mayo, la abstención activa. Para ello, tomemos el referente de cualquier otro proceso electoral, por ejemplo, nuestras Elecciones Generales. En ella, los ciudadanos, mediante el ejercicio del voto, eligen a un Parlamento (las Cortes Generales españolas, en este caso) que es capaz de legislar y determinar la composición de un futuro Gobierno del país, conformado por la(s) opción(es) mayoritaria(s) que la ciudadanía haya elegido. A su vez, dicho Gobierno representará el Poder Ejecutivo que tendrá capacidad para gobernar mediante las correspondientes herramientas legales.

 

Pues bien, en la actual Unión Europea las cosas no funcionan así. El Parlamento Europeo no es un Parlamento al uso, con capacidad legislativa. Su poder, su capacidad de influencia y sus funciones están muy recortadas, de tal forma que únicamente se le asignan tareas de debate y "recomendación" de ciertas iniciativas legislativas al "Gobierno" de la Unión, que es la Comisión Europea. La Comisión Europea está constituida por un Presidente de la misma y unos Comisarios, no nombrados ni elegidos por el Parlamento, sino a través de los Estados miembros, y es el órgano, junto con el Consejo Europeo, ejecutivo de la Unión Europea. Ellos vigilan el estricto cumplimiento de los Tratados Europeos, y sus recomendaciones se convierten en órdenes para los Estados miembros. Y como guinda del pastel, tenemos el Banco Central Europeo, que no funciona como un auténtico Banco Central, sino como un lobby de la banca privada europea, sobre todo de la alemana. Los miembros de dichas Instituciones no han sido elegidos por la ciudadanía ni tienen que rendir cuentas ante ella, por lo cual se trata de un funcionamiento poco democrático.

 

El resultado final es que vamos a participar en un proceso electoral vacío, fraudulento y engañoso desde el principio, pues aunque estemos de acuerdo en los postulados electorales de cualquier formación, la propia arquitectura de la Unión Europea impide que los europarlamentarios tengan la fuerza suficiente como para negociar e imponer sus programas. Pero por si todo ello fuera poco, tenemos a una izquierda europea tímida, dormida, perdida ideológicamente, sin querer darse cuenta de que lo que de verdad debe defender la izquierda es la destrucción del proyecto neoliberal europeo, pues su transformación desde dentro es prácticamente imposible. Está muy bien el discurso y la retórica sobre la Europa Social y la Europa de los Pueblos, con la que toda la izquierda estamos de acuerdo, pero simplemente, este proyecto es completamente utópico dentro del corsé marcado por los Tratados de la Unión (han sido pensados para ello), que limitan además las funciones y capacidades de un Parlamento Europeo muy restringido.

 

Se nos dice engañosamente que las Elecciones Europeas son muy importantes, y que nuestro voto es decisivo para poder cambiar las políticas europeas. Nada más lejos de la realidad. El contexto, la dinámica, la correlación de fuerzas, el funcionamiento, y las propias reglas de juego de la Unión Europea no permiten que ese "Parlamento" Europeo surgido de las votaciones en los 28 Estados miembros tenga la suficiente capacidad como para decidir las políticas que implementará la Comisión Europea, que continuará con su implacable agenda neoliberal hasta conseguir sus objetivos, que no son otros que la dominación del gran capital en los Gobiernos de todos los Estados miembros, y el pleno desarrollo de los principios del llamado Consenso de Washington. Hemos de denunciar que los partidos políticos que componen el actual sistema corrupto, nos intengan engañar, una vez más, planteando ilusorios objetivos, contrarios a su propia actuación, para legitimar todo el entramado de las actuales instituciones europeas, que son, como hemos explicado, radicalmente antidemocráticas.

 

No podemos participar en dicha farsa. Debemos denunciar activamente esta situación, y no debemos conceder nuestro voto, nuestra confianza, a ningún partido que participe de ella, que continúe legitimando la estructura de la actual Unión Europea. No es nuestra Europa, la de los ciudadanos, y por tanto, no la queremos. Hemos de salir de este club del euro y de la Unión Europea, que sólo nos ha traído pobreza y destrucción social. Y precisamente la denuncia de todo ello es lo que constituye la abstención activa. Como muy bien dice Agustín Moreno en su artículo "25M: plebiscito contra los recortes y la corrupción", la UE es un proyecto fallido y fracasado. Un proyecto que debe ser abolido, que debe ser abandonado. Estoy muy de acuerdo con él en las críticas, muy bien fundamentadas, que realiza sobre el proyecto europeo, pero siento disentir cuando recomienda textualmente: "Por lo tanto, mejor votar, incluso, sin entusiasmo. Llenar las urnas de rechazo a las políticas de ajuste y a los recortes, al atropello que significa el artículo 135 de la Constitución, votar contra la impunidad de la corrupción. Darse el gusto de sancionar en las urnas a todos los responsables". Esto es lo que pudiéramos denominar, continuando con nuestra jerga, como la votación pasiva.

 

No estamos de acuerdo, porque mediante nuestro voto, no se rechaza nada, ni se sanciona a nadie. Simplemente se elige al Parlamento Europeo, que como hemos comentado, es la institución más inútil del mundo, y una de las más caras, donde los eurodiputados cobran, entre sueldos y dietas, más de 17.000 euros brutos al mes, a la vez que mucha población de sus respectivos Estados pierde su trabajo, sus prestaciones, sus pensiones, su sanidad y su educación. La única función del Parlamento Europeo es intentar maquillar el carácter radicalmente antidemocrático de las instituciones europeas, que están directamente al servicio de los intereses de la gran banca privada, de las instituciones financieras, de las grandes empresas transnacionales y de fanáticos organismos internacionales, como el FMI. La continuidad del Estado Español en la UE y en la Eurozona impide también una alternativa a las políticas de desmantelamiento de puestos de trabajo y de derechos laborales, así como de degradación y privatización de la sanidad y la educación públicas, entre otros servicios públicos.

 

Retomando las palabras de la Coordinadora de Asamblea de Andalucía: "Nuestro papel debe ser el de denuncia de la farsa que suponen estas Elecciones para hacer aún mayor la abstención, mostrando cómo ésta es un instrumento político de actuación democrática que, además de deslegitimar las antidemocráticas instituciones de la Europa del gran capital, puede servir para revitalizar los movimientos sociales y políticos alternativos al sistema capitalista que éstas defienden". No puede mostrarse un mínimo de coherencia política, desde los que defendemos nuestra salida del Euro y de la UE, participando en las próximas Elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo, por lo que, desde esta humilde tribuna, instamos al conjunto de la ciudadanía que se rebela contra los recortes sociales, la pérdida de derechos, y la privatización de los servicios públicos, que mantenga esta posición de abstención activa de cara a dichos comicios.

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21 mayo 2014 3 21 /05 /mayo /2014 23:00

"No tiene ningún sentido que Canarias, un paraíso de sol y viento, cuente con sólo un 6% de abastecimiento a través de energías alternativas; el modelo energético beneficia claramente a las grandes compañías eléctricas"

(Noelia Sánchez, Ecologistas en Acción)   

 

 

 

 

 

otra_cultura_energetica51.jpgTenemos muy claro a estas alturas que otro modelo energético es posible, y que otra cultura sobre la concepción y el uso de la energía también, y si ya contamos con tecnologías lo suficientemente maduras como para poder utilizar los recursos que son libres y están en todas partes, como el viento y el sol, la pregunta del millón es: ¿porqué seguimos permitiendo que nuestras necesidades energéticas estén en manos de gobiernos inestables a miles de kilómetros de aquí? Quizá la respuesta, o parte de ella, podamos encontrarla en prácticas como los viajes del Rey con su cohorte de Ministros y grandes empresarios, como la gira actual que están haciendo a los países del Golfo Pérsico.

 

otra_cultura_energetica52.jpgAdemás de cuestionar en dichas visitas el papel del Rey, que es harina de otro costal, lo que se busca fundamentalmente son las relaciones de las empresas en dichos países, su posibilidad de negocios, de firmar contratos con los representantes de los sectores económicos y estratégicos de dichos países. Renunciar al actual modelo energético implicaría que estas grandes empresas irían perdiendo bastante poder, cosa que, evidentemente, no les interesa. Están en juego las inversiones millonarias en centrales de gas que construyeron las grandes eléctricas sobre todo desde el año 2005. Así que lo que podemos concluir, es que el Gobierno está actuando, como siempre, para rescatar a dichas compañías de sus ruinosas inversiones, en un nuevo caso de socialización de las pérdidas del sector privado. La única solución es ir acabando progresivamente con la inmensa influencia que estas grandes compañías tienen sobre el poder político, para ir migrando a otro modelo, a otra política y a otra cultura energéticas.

 

otra_cultura_energetica53.jpgPorque una política energética al servicio de la ciudadanía, entre otras cosas, debería establecer una serie de mecanismos que favorecieran el ahorro, la eficiencia y los sistemas de autoconsumo, que son los principios de lo que podemos llamar "sobernía energética": consumir lo menos posible y hacerlo con materias primas autóctonas no contaminantes. Mediante la aplicación de estos principios, no sólo conseguiremos romper el monopolio energético en nuestro país, fuente de todos nuestros males en el sector de la energía, sino también contribuir a atenuar el efecto del cambio climático, a desarrollar otros patrones de consumo más racionales, y a utilizar las fuentes de energía limpias y renovables. Este Gobierno camina en sentido contrario a este paradigma, penalizando el autoconsumo, y modificando la estructura de la factura de la electricidad, subiendo la cantidad fija que pagamos independientemente de nuestro consumo, y bajando la parte variable.

 

otra_cultura_energetica54.jpgDe nuevo, haciendo el juego a los poderosos del sector, para mantener y/o agrandar sus cuentas de resultados. Hay que quebrar esta práctica y esta tendencia. Bajo el manto de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, ya citada en anteriores artículos de esta serie, se están desplegando un montón de iniciativas de acción, concienciación y desobedicencia civil, respaldadas desde diversos sectores, tales como por ejemplo campañas de denuncia de la pobreza energética (cada vez más en aumento), reparto de kits de autoconsumo eléctrico para las personas a las que han cortado la luz, instar al cambio de comercializadora a una de las múltiples cooperativas verdes que han surgido últimamente (trataremos algunas de ellas en siguientes artículos de esta serie), invertir en instalaciones de producción renovable, divulgación de manifiestos de personas de la ciencia y de la cultura, campañas para recabar el compromiso de los partidos de la oposición para cambiar la reforma eléctrica cuando tengan responsabilidades de gobierno, etc.

 

otra_cultura_energetica55.jpgY dentro de todo este conjunto de acciones, se enmarcan también las movilizaciones en contra de la instalación de plataformas de prospección petrolífera en nuestros archipiélagos, quizá de las iniciativas que últimamente mayor revuelo han levantado. La empresa Repsol busca recursos energéticos en las islas, pero las prospecciones de petróleo amenazarían la biodiversidad de Canarias, el ecosistema más valioso de Lanzarote y Fuerteventura, y supone una amenaza para las playas, el turismo y la economía de las propias islas. Desde septiembre de 2013 hasta la actualidad se han presentado en contra de la autorización del Ministerio de Industria miles de alegaciones individuales, y decenas en nombre de otras tantas organizaciones, lo que significa una nueva demostración del amplio y contundente rechazo social que suscita el proyecto de Repsol en Canarias. Como publicó Diagonal sobre declaraciones de representantes de Ecologistas en Acción, la exploración e investigación para averiguar la existencia de bolsas de petróleo o gas consiste en realizar una serie de perforaciones de los pozos. Estas perforaciones generan residuos que al mezclarse con las arcillas del fondo, forman un barro oleoso que resulta mortífero para la fauna abisal. En esta fase, los principales causantes de la contaminación son algunos metales pesados como el mercurio o el cadmio, y algunos hidrocarburos aromáticos como el benceno, altamente tóxicos e incluso cancerígenos.

 

La profundidad de las catas que quieren llevar a cabo estará entre los 2.500 y los 3.500 metros. Hasta hace unas décadas, la detección y extracción de petróleo en aguas profundas y ultraprofundas era impensable. Actualmente, los avances técnicos permiten a las compañías petroleras ir cada vez más lejos en la búsqueda de activos. Sin embargo, los riesgos son enormes, pues las posibilidades de accidentes son cada vez más altas, y sus consecuencias irreversibles, al complicarse enormemente las soluciones técnicas en caso de problemas. El de mayor repercusión mediática fue el ocurrido en 2010 en el Golfo de México, en la plataforma Deepwater Horizon. Para el caso que nos ocupa, si se produjeran derrames de crudo, las consecuentes mareas negras hacia las playas de las islas tendrían un grave impacto para su economía, muy dependiente del turismo. Respecto a la incidencia sobre las pesquerías locales, los expertos han detallado que la ubicación de las perforaciones se localiza justamente en el lugar de mayor sensibilidad para el transporte larvario que alimenta las pesquerías de pequeños pelágicos, por lo que un derrame en esta zona tendría un impacto ecológico catastrófico en todas las islas durante un período de tiempo indeterminado de amplia trascendencia socioeconómica para las pesquerías locales de Canarias. Esperemos por tanto que dicho proyecto sea interrumpido definitivamente. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 mayo 2014 2 20 /05 /mayo /2014 23:00

"Cuanto mayor protagonismo tenga el pueblo en la construcción de la República, mayor probabilidad tendremos de conseguir una verdadera democracia"

(José López)

 

 

 

 

republica91.jpgY esto es así en tanto y en cuanto la Tercera República no puede construirse a espaldas de la ciudadanía, sino mediante la participación activa y directa, mediante los cauces adecuados, del conjunto de la ciudadanía. Sólo así tendremos la garantía de estar construyendo un nuevo sistema de convivencia realmente validado por el pueblo, realmente consensuado por él, esto es, en última instancia, un nuevo sistema realmente legitimado. Nuestra Constitución de 1978 no fue realmente un sistema libremente aceptado por la ciudadanía, sino impuesto a tenor de las circunstancias que rodearon la caída del régimen fascista anterior. Así como la figura del Rey Juan Carlos fue una imposición del dictador, la Constitución era la forma menos mala de transformar el régimen anterior en un nuevo sistema de "libertades", pero dentro de un corsé que limitaba bastante las posibilidades de establecer una verdadera democracia.

 

republica92.jpgPor ejemplo, el tema de los derechos civiles debería ser igualmente revisado y ampliado bajo los mimbres de la Tercera República. El republicanismo se encarna en la defensa de todos los derechos civiles que hoy reconoce nuestra Constitución, que aunque en ese aspecto fue una de las más avanzadas de su época (reconoce el derecho de asociación, reunión, manifestación, huelga, etc.), lo que debería hacerse dentro del nuevo contexto republicano, sería ahondar en los mismos, desarrollarlos, y blindarlos ante posibles ataques (como está sucediendo ahora bajo el Gobierno del PP), para que nunca puedan ser limitados.

 

Y quizá el derecho por excelencia, el derecho con mayúsculas, el derecho superlativo frente a todos los demás, sea el DERECHO A LA VIDA. Pero no en el sentido demagógico, sectario o religioso que las típicas asociaciones pro-vida están manifestando en relación con el derecho de la mujer a interrumpir libremente su embarazo, sino en el sentido de la protección integral y en toda su proyección, de la vida de una persona, desde que es considerada civil y legalmente como tal. Y en ese sentido existen, por ejemplo, algunos aspectos que la nueva Constitución republicana, y las normativas legales que derivaran de ella, deberían recoger de manera explícita:

 

republica93.jpg1.- Como consecuencia del derecho a la vida, debe completarse la abolición de la pena de muerte incluso en tiempos de guerra, así como la expresa prohibición de las torturas en nuestro país. Recomiendo a los lectores la lectura del artículo "Manifiesto para la erradicación de la tortura" publicado en este mismo Blog, si quieren profundizar más en el tema.

 

2.- También en coherencia con el reconocimiento del derecho a la vida, deberá desarrollarse el mecanismo adecuado mediante el cual el Estado Español renuncia expresamente, de manera contundente y definitiva, al uso de la guerra como instrumento de política exterior. Así lo hizo por ejemplo la Constitución de la Segunda República, en 1931, siguiendo la línea del Pacto de la Sociedad de Naciones. En consecuencia, las Cortes Generales deberán también autorizar para todos los casos cualquier intervención de tropas españolas fuera del territorio nacional, y únicamente bajo el contexto de tareas de reconstrucción o de carácter humanitario. En ningún caso nuestras tropas participarán en conflicto bélico alguno, de forma unilateral, o bajo el amparo de cualquier organismo internacional. De esta forma, la vocación pacifista de la Tercera República se plasma expresamente, y descarta la guerra bajo cualquier concepto. Indirectamente, este reconocimiento también implica nuestra salida de la OTAN como organización imperialista y belicista de carácter mundial.

 

republica94.jpg3.- El derecho a la vida debe completarse también mediante el derecho inherente a poder elegir una muerte digna, avanzando nuestras normativas legales en la posibilidad de la regulación de la eutanasia activa bajo determinados supuestos tipificados. Sólo de esta forma, mediante la libre elección de una muerte digna, daremos también un sentido digno a la vida de las personas.

 

4.- Por último, nos queda un último fleco, no por ello menos importante, para hacer coherente todo el despliegue en torno al derecho a la vida, y es entender ésta no sólo en el sentido puntual del nacimiento o la muerte, sino en el recorriido vital completo, es decir, reconociendo el derecho a una vida digna y plena durante todas las etapas del ser humano: desde este punto de vista, deben reconocerse una serie de derechos de la infancia, y una serie de derechos para las personas mayores, pero también una serie de derechos a proteger durante toda la vida de una persona adulta: alimentación, trabajo, vivienda, educación, sanidad, conciliación familiar, renta básica, cultura, información, en fin, toda la serie de derechos que proporcionan una protección integral en sociedad para las personas durante toda su existencia. Continuaremos en siguientes entregas.

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