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3 marzo 2014 1 03 /03 /marzo /2014 00:00

Vamos a finalizar en esta tercera y última entrega sobre las motivaciones y fundamentos psicológicos del éxito bajo el sistema capitalista, ahondando un poco más en las declaraciones de Eric Fromm sobre la incapacidad de amar, ya referida en el artículo anterior: "Los que se preocupan seriamente por el amor como única respuesta racional al problema de la existencia humana deben, entonces, llegar a la conclusión de que para que el amor se convierta en un fenómeno social y no en una excepción individualista y marginal, nuestra estructura social necesita cambios importantes y radicales". En el capitalismo no existen límites para el logro de los éxitos, el principio de libre competencia y de la supervivencia del más apto exigen que los individuos no se encuentren inhibidos por la compasión.

 

Esta carrera donde está excluída deliberadamente la solidaridad, contamina todas las relaciones entre los seres humanos: "En esta rebatiña por el éxito hacen quiebra todas las reglas sociales y morales de la sociedad humana; la importancia de la vida consiste en ser el primero en una carrera de competencia". De esta manera, quedan desvirtuadas muchas creencias, se produce una subversión de los valores, pasando a colocarse en lo alto de la escala aquéllas cuestiones que nos dan más prestigio y no las que nos brinden mayores satisfacciones: "La gente cree que lo importante es tener éxito, ganar prestigio, conseguir poder, subir por la escala social, servir a la máquina, pero la persona queda estancada". Los modelos sociales que salen a la palestra como paradigmas del éxito son auténticos personajes que dejan mucho que desear: grandes empresarios, grandes cantantes, grandes deportistas, actores y actrices, etc., personas que sólo representan el modelo de acumulación materialista, egoísta e individualista de la sociedad.

 

Carece de importancia que alguien esté incapacitado para captar la belleza de cualquier expresión artística, tampoco si se encuentra desinteresado por aspectos del ámbito cultural, pero si conoce el valor del dinero será considerada una persona lista, si es insensible a las manifestaciones del espíritu humano de todas maneras estará adaptado para vivir en nuestra sociedad, que coloca al dinero en un pedestal. Esta concepción del éxito a toda costa está fuertemente emparentada con la visión de que el fin justifica los medios; si existe un competidor que dificulta nuestra misión, se entiende que hagamos lo necesario para dejarlo al margen de la carrera, pero en esto está muy claro que ambas cuestiones (medios y fines) están indisolublemente entrelazadas, y por tanto, si se recurre a medios destructivos, las consecuencias pueden transformar radicalmente el objetivo.

 

Los pilares de esta sociedad ligada a este concepto del éxito social se concentran en la propiedad privada, el lucro y el poder, formando los vértices de un perfecto triángulo. Comprar, poseer y lucrar aparecen como derechos sagrados inalienables del individuo, como intocables tótems sociales, ciertas veces hasta carece de importancia el origen de la propiedad, y la posesión no le impone obligación alguna al poseedor o propietario. Pero no sólo esto, sino que el rango de bienes a poseer aumenta considerablemente, prostituyendo el valor no sólo de posesiones materiales, sino de aquéllas garantías que para las personas se constituyen en auténticos Derechos Humanos. La propiedad privada, entendida como una Ley superior del sistema, se coloca por encima de cualquier otra, y en base a ella se justifican las más crueles prácticas. Se pierde la función social de la propiedad, porque se legitima a ella por sí misma. La felicidad no es la ausencia de pena y tristeza, porque éstas son inevitables en la vida, hagamos lo que hagamos necesariamente nos toparemos con ellas. Evitar el dolor por un ser querido que sufre, sólo puede ser logrado reduciendo nuestra sensibilidad y la capacidad de amar, es decir, endureciendo nuestros corazones y apartándonos de los demás, obviamente ésta no es una solución. Por lo tanto, lo contrario a la felicidad es la depresión que es precisamente perder la capacidad de sentir, es como una sensación de estar muertos aún cuando sigamos respirando.

 

Ese éxito que se contrapone de manera radical a la solidaridad humana concluye algunas veces en una profunda depresión, al constatar que la felicidad prometida no era más que otra falsa ilusión, el fracaso puede sin duda también conducir a la depresión producto de las presiones sociales que nos quisieron mostrar o imponer ciertas metas que sólo eran compatibles con la obtención de una buena cantidad de dinero. Tal vez en establecer metas diferentes pueda estar el secreto de vivir una vida mejor, o al menos una vida propia. Finalizamos aquí esta breve serie de artículos dedicada al concepto capitalista del éxito, pero emplazo a mis lectores a dos próximas series de artículos, que vamos a publicar próximamente, y que pueden constituir un nexo de unión con la actual. Por una parte, vamos a publicar la serie "La transmisión del pensamiento dominante", donde contaremos los principales mecanismos sociales y políticos que procuran la extensión y uniformización del pensamiento. De otra parte, publicaremos "Retrato de una sociedad alienante", donde expondremos todos los aspectos, valores y comportamientos de una sociedad como la nuestra, imbuida en los parámetros decadentes del capitalismo, y todas sus manifestaciones.

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28 febrero 2014 5 28 /02 /febrero /2014 00:00

"Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada"

(Edmund Burke)

 

"La burguesía no es una clase social, es una enfermedad contagiosa"

(Pier Paolo Passolini)

 

 

 

Estamos asistiendo durante estos días a toda una campaña de acoso y derribo hacia un Gobierno legítimamente establecido: el Gobierno de Venezuela. Y partimos de una premisa fundamental, para poder entender lo que pasa: no nos cuentan la verdad. ¿Porqué? Para responder a dicha pregunta, debemos partir también de una premisa básica: nosotros vivimos, aquí en Occidente, en un mundo esencialmente capitalista. Nuestro pensamiento dominante, nuestras tendencias, nuestros comportamientos, son mayoritariamente capitalistas, y a nuestra sociedad capitalista, no le interesa difundir la verdad sobre los Gobiernos socialistas, como el de Venezuela. Por tanto, la información que nos llega desde prácticamente todos los medios españoles, tanto de prensa escrita, de radio o de televisión (incluyendo a cadenas supuestamente de "izquierdas", como laSexta), está sesgada, manipulada y malintencionada.

 

golpe_venezuela1.jpgPero vayamos por partes. La mentira es la principal arma de propaganda de la ultraderecha venezolana. Ellos no se contentan, no se resignan con el hecho de que el Presidente Maduro haya tomado las riendas del país, y continúe aplicando las mismas políticas que el difunto Presidente Chávez. Las estrategias de ataque para derrocarlo son múltiples. Victimizan y presentan como pacíficos a grupos fascistas que piden el derrocamiento del Gobierno Constitucional, y hasta la muerte del Presidente Maduro, y para ello, difunden un guión completamente cambiado. Todo se dirige a crear y extender un relato en el que unos supuestos jóvenes soñadores y luchadores por la libertad y la democracia, se enfrentan a un Estado poderoso y opresor, sin incluir en dicho guión la auténtica mano que mece la cuna, que no es otra que el Gobierno de los Estados Unidos. 

 

El asedio al legítimo Gobierno de Venezuela se va preparando mediante el entrenamiento por parte de grupos especializados en la exportación de Golpes de Estado, el carácter fascista de las organizaciones comprometidas con la violencia, y el apoyo del poder económico y de las empresas transnacionales de la comunicación. Bajo la influencia de todos estos factores, toda la información se distorsiona, y llega al resto de los países, en connivencia y complicidad con los medios capitalistas, la imagen falseada de la realidad. Y la auténtica realidad es que no cejan en su empeño de poner palos en las ruedas de la Revolución Socialista Bolivariana. Desde que el Presidente Maduro fue elegido, no ha habido un momento donde no se haya intentado llevar al Gobierno a una situación de desestabilización que justifique su derrocamiento. Pero vamos a comentar las principales falacias que se difunden por nuestros medios de comunicación.

 

golpe_venezuela2.jpgEn primer lugar, las protestas recurren a temas explotados constantemente por la propaganda de las organizaciones de oposición y por los medios privados, como la inseguridad, el desabastecimiento y la inflación. Pero no dicen que quienes están detrás de dichos procesos son las grandes empresas transnacionales, que con sus prácticas especulativas crean el caos y el desabastecimiento. Por tanto, las protestas son violentas, y convocadas bajo un sólo eslogan: el derrocamiento del Gobierno. En  segundo lugar, las convocatorias no proceden del movimiento estudiantil, sino que las promueve el partido político de ultraderecha Voluntad Popular, cuyo líder es el abogado Leopoldo López, ahora detenido. Esto no quiere decir que no hayan participado estudiantes, pero lo que mueve estas manifestaciones no es el movimiento estudiantil, sino los seguidores de la derecha venezolana, entre los que destacan grupos entrenados en el exterior para desatar la violencia.

 

Una tercera falacia que se difunde es que existe la represión y la tortura. Ante la imposibilidad de demostrar tamaño despropósito, la derecha se ha visto en la necesidad de importar fotos de la represión en otros países, como Egipto, Brasil, Grecia, Siria y Chile, y las ha difundido por redes sociales y otros medios como muestra de la represión estatal, contando además para ello con la complicidad criminal de medios nacionales y extranjeros como ABC, Tal Cual, El Nacional y El Mercurio, entre otros. Aun cuando las violentas acciones callejeras disfrazadas de protestas han incluido destrozos a propiedades públicas y privadas de todo tipo, no hay ningún elemento que demuestre ninguna acción desproporcionada de los Cuerpos de Seguridad venezolanos. Incluso las ONG's financiadas por Estados Unidos confirman la ausencia de abusos policiales o de torturas a los manifestantes.

 

golpe_venezuela3.jpgSe dice una y mil veces que no hay libertad de expresión en Venezuela, y esta mentira se difunde y se amplifica por los medios voceros del capitalismo internacional, viles seguidores del criminal Gobierno norteamericano, pero la realidad es que, tal como ocurrió en 2002, los medios son actores políticos y caja de resonancia del encubierto Golpe de Estado. Se manipula la información de forma interesada, y se miente descaradamente, con tal de conseguir sus objetivos. Las agencias internacionales cubren todas las manifestaciones, los medios nacionales también, el principal canal del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), sufre constantes asedios, mediante piedras, tiros, y expresiones de desprecio hacia sus sedes. La libertad de expresión y la libertad política, alcanzan su clímax en las calles, frente a los polícias insultados y golpeados al paso de una "manifestación pacífica". Y los titulares de los medios son muy sugerentes, como por ejemplo: "Nos mantendremos en la calle hasta el final del Gobierno" (El Nacional, 11 de febrero) o "Leopoldo López fue arrancado por la policía de la mano de sus seguidores" (El País, 19 de febrero).

 

Todo obedece a una desesperada estrategia de desalojar por la fuerza a un Gobierno legítimamente elegido. Y en el fondo, como decíamos, la influencia de los medios y del Gobierno norteamericano, el primer interesado en que estas falacias se difundan, en que estas mentiras se propaguen, y en que se presente al país como una país ingobernable, un país caótico, donde no se respetan los Derechos Humanos, y donde el Gobierno ha llegado a un callejón sin salida. En el fondo, es la misma estrategia que llevan practicando contra Cuba desde hace varias décadas, sin éxito. Y frente a las campañas de la mentira y el desprestigio, lo que urge es una mayor solidaridad internacional para frenar al fascismo en Venezuela. Hace falta, y será un factor de neutralización fundamental, demostrar y declarar abiertamente y sin fisuras nuestro apoyo al pueblo venezolano, al Gobierno del Presidente Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana, a la vez que nuestra condena a la violencia promovida por los sectores de esta derecha demencial, patrocinada por el imperialismo estadounidense. Rompamos esta posibilidad de Golpe de Estado, y dejemos que Venezuela siga cumpliendo los sueños de su revolución socialista.

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27 febrero 2014 4 27 /02 /febrero /2014 00:00

Si los pobres empiezan a razonar, todo estará perdido

(Voltaire)

 

No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado

(Bertolt Brecht)

 

Cuando el pueblo se apasione por sus ideas será la señal del triunfo

(Manuel Azaña)

 

 

 

conciencia_clase1.jpgLa llamada conciencia de clase es un término que aparece ligado al Marxismo, y por tanto se le cataloga actualmente como un concepto anacrónico y trasnochado, pero en realidad, nada más lejos de la verdad. Para que el término conciencia de clase pueda tener sentido, en primer lugar hemos de aceptar el hecho de que existen clases sociales, y aquí nos topamos con el primer inconveniente. La sociedad actual, bajo los prismas del capitalismo, acepta el concepto de clases sociales, pero las desliga de su fundamento original, y establece con respecto a ellas únicamente una vaga clasificación en torno a los niveles aproximados de renta, hablando únicamente de clase baja (aquélla con menores niveles de renta, incluso rayando en la pobreza), clase media (aquélla que se considera dispone de un salario digno, y que posee todas sus necesidades cubiertas) o clase alta (aquélla que posee los niveles más altos de renta, y un nivel de vida elevado),  distinguiendo además algunas clases intermedias entre estas tres categorías.

 

conciencia_clase2.jpgPero en realidad, dicha clasificación de las clases sociales es engañosa. Porque la auténtica clasificación a efectos sociales realmente importante, es la que distingue  básicamente entre dos clases sociales: la burguesía (aquéllos que poseen la propiedad sobre los medios de producción), y el proletariado (aquéllos que no la poseen, y por tanto dependen de la venta de su fuerza de trabajo para poder subsistir). Y entre una y otra, es cierto que existen diferentes matices, desde la alta burguesía hasta el precariado. Bien, el caso es que al sistema capitalista no le interesa, de cara a la pugna entre estas dos clases fundamentales, que el proletariado tenga realmente la conciencia necesaria de pertenencia a dicha clase, de tal forma que si ésta se diluye, se va eliminando o suavizando progresivamente, la burguesía tendrá más capacidad y más poder para luchar con más fuerza contra el proletariado, y así conseguir sus objetivos.

 

conciencia_clase3.jpgTomemos las palabras de José López: “Y así es que diluyendo la conciencia de clase, camuflando la división fundamental de la sociedad entre por un lado el proletariado, los que no poseen los medios de producción, es decir, los trabajadores asalariados, o incluso los que poseen pequeños medios de producción, es decir, los que son casi trabajadores, pequeños empresarios, trabajadores autónomos, y por otro lado, la burguesía, la gran burguesía, los que poseen los grandes medios de producción, los grandes capitalistas que controlan en gran medida la economía; camuflando dicha división fundamental mediante la existencia de clases intermedias que suavicen dicha separación, se pretende evitar o suavizar la lucha de clases. Si muchos trabajadores se creen que no pertenecen al proletariado (aunque en el fondo sí pertenezcan a él o casi) entonces no sienten la necesidad de luchar contra la burguesía, se crea en ellos una falsa conciencia de clase, se les despista. No es por casualidad que la pequeña burguesía se ponga del lado del proletariado en ciertos momentos y que en otros momentos se ponga del lado de la gran burguesía. El pequeño empresario, el trabajador autónomo, está entre Pinto y Valdemoro. Ejerce el papel fundamental para el gran capital de dividir al proletariado, de proteger a la gran burguesía”.

 

conciencia_clase4.jpgEn definitiva, la Historia de la Humanidad siempre ha sido una guerra entre el pueblo y las clases dominantes, una lucha de clases. Y como en toda guerra, gana aquella parte más fuerte, o aquella parte que usa la estrategia más inteligente o más audaz. La fortaleza de las minorías dominantes reside en el control que tienen de la sociedad. Controlan el sistema político, la economía, los medios de comunicación, la educación, el poder judicial, el ejército, la policía, etc. Controlan el funcionamiento del Estado. Pero el verdadero control es el ideológico. La forma más eficaz y segura de controlar a un pueblo es controlando su forma de pensar. La clave está en la guerra ideológica. Quien gane dicha guerra tiene muchas probabilidades de ganar la guerra global.

 

conciencia_clase5.jpgY ésta es la explicación de las múltiples estrategias que la clase dominante pone en marcha para diluir la conciencia de clase del proletariado. Por ejemplo, usar continuamente expresiones incluyentes de la sociedad, de modo que se fomente la unicidad o uniformidad de los intereses de la misma. Expresiones del tipo: “Todos estamos en el mismo barco”, “Hemos de levantar la economía entre todos”, “A la recuperación de la economía hemos contribuido con nuestro esfuerzo todos los españoles”, y mil variantes más por el estilo, están pensadas para conseguir dicho objetivo. Todo ello, por supuesto, unido a campañas de criminalización de los agentes sociales que representan a la clase trabajadora, típicamente los sindicatos de clase, y entre ellos, aquéllos que justamente están más comprometidos en la defensa de los intereses del proletariado. Otra típica estrategia que se utiliza para este fin es anteponer los intereses nacionales a los de clase. De esta forma, se utiliza la identidad nacional para intentar adscribir de forma subliminal un sentimiento de nacionalidad que supera al sentimiento o conciencia de pertenencia a una clase social. Se habla a menudo del “interés general”, de la “soberanía nacional”, del interés “de país”, incluso últimamente de la “marca España”, para intentar trasladar a la ciudadanía un sentimiento de falso patriotismo y de defensa y unión de la nación, en este caso, española.

 

conciencia_clase6.jpgOtra tendencia imperante en la sociedad es la creciente legitimación social de ciertas conductas, de ciertos hechos, de ciertas prácticas, que no sólo son aberrantes, sino que están promovidas por la clase dominante, y que constituyen no sólo prácticas lícitas dentro del capitalismo, sino prácticas inherentes a él. Se legitiman las desigualdades sociales, se comienza a ver como algo normal que exista gente que nade en la abundancia, a la vez que existen pobres de solemnidad, se legitiman las prácticas fraudulentas por parte de la burguesía, y se toleran con una pasividad creciente los constantes atropellos a los derechos fundamentales y libertades públicas. Mediante todo ello, lo que se intenta establecer es una cierta uniformización social, un “todos somos iguales”, un “todo vale”, un “tú también lo harías”, una cierta tabla rasa en los comportamientos sociales, que también contribuye a diluir la conciencia de clase, y a meter a toda la ciudadanía en un mismo saco.

 

conciencia_clase7.jpgOtra estrategia típica para diluir la conciencia de clase, y de paso instaurar las contrarreformas del sistema sin provocar un estallido social, es disfrazar a éstas bajo un manto de “necesidad técnica”. El argumento técnico provoca que la adopción de ciertas medidas aparezcan despojadas de toda intencionalidad política, o dicho de otra forma, se adopten de forma neutra, únicamente bajo una excusa o imperativo técnico. Observemos cómo el Gobierno, para muchas de las reformas que ha implantado, se ha valido del diagnóstico previo de un “Comité de Expertos” que ha analizado supuestamente la situación, desde un punto de vista “objetivo”, y ha “recomendado” la puesta en marcha de tales reformas. Pero rebatir dichos argumentos es bastante fácil: la economía nunca es neutra, sino que obedece siempre a unos determinados intereses. Basta con indagar un poco para darse cuenta de los verdaderos intereses que están detrás de las supuestas Comisiones de Expertos, para deducir a quiénes van a favorecer sus consejos, y a quiénes van a perjudicar.

 

conciencia_clase8.jpgPero aún hay otros factores que inciden en que la clase trabajadora, o el proletariado, vaya disminuyendo su propia conciencia. Por ejemplo, el control sobre los medios de comunicación masivos, y el control sobre el sistema educativo, que son piezas fundamentales para difundir el pensamiento dominante (que no es otro que el de la clase dominante). La función de mentalización social que tienen estos medios es potentísima. Y de esta forma, haciéndole creer al pueblo que tiene el poder mediante el diseño de unas “democracias” que en realidad son oligocracias al servicio de la oligarquía, haciéndole creer que el poder político es el único responsable de la situación económica, poder político elegido por el pueblo (pero eso sí entre las opciones que el gran capital desea para evitar que se le escape de las manos), haciéndole creer que el funcionamiento de la economía depende por igual más o menos de todos, haciéndole creer que la división de clases entre explotadores y explotados es algo prácticamente del pasado, se hace creer al pueblo que la lucha de clases ha caducado, que es algo que sólo existió antaño y que ahora no tiene ningún sentido.

 

conciencia_clase9.jpgPero no nos debemos dejar engañar ante todas estas estrategias. Todas estas proclamas no son más que engañabobos, porque el verdadero sentimiento que hemos de tener es el de clase. Justamente, la mayoría de las personas que dudan o no acaban de comprender el fenómeno del capitalismo y todo lo que éste despliega, es porque están más o menos bajo la influencia de todas estas estrategias. Tienen el sentimiento de la patria muy arraigado, y a la hora de la verdad, por ejemplo, se ponen al lado del presidente de una gran empresa, para defender sus intereses, porque creen que así están defendiendo al país, están defendiendo a España. Se ha podido comprobar hace pocos meses, en las críticas a Bolivia o a Argentina, cuando sus respectivos Gobiernos han aprobado medidas de nacionalización de las empresas “españolas” que tenían filiales en dichos países. No es cierto. Las empresas, aunque tengan nacionalidad “fiscal” no tienen nacionalidad real. No son españolas, ni francesas, ni italianas, ni americanas, son únicamente empresas. A ellas y a sus accionistas sólo les interesa el capital, la capacidad de obtener mayores beneficios, en España, en Italia o en China. Tenemos un recientísimo ejemplo en Iberdrola, que ha declarado (bajo los efectos de la rabieta provocada por el cambio del modelo de facturación eléctrica por parte del Gobierno) su intención de reducir sus inversiones en España, y su ampliación en otros mercados.

 

conciencia_clase10.jpgEn realidad, los intereses nacionales no son más que una cortina de humo para esconder los auténticos intereses, que son los de clase. Ocultando al enemigo, camuflándolo bajo otros disfraces, se procura evitar enfrentarse a él. No debemos perder el norte. La única distinción social es la pertenencia a una clase. Y la conciencia sobre su pertenencia no sólo nos hará comprender mejor todo el entramado del capitalismo, sino también nos dotará de la fuerza necesaria para combatirlo, para enfrentarnos a él, hasta derrocarlo. Vivimos una situación de extremo ataque de las fuerzas del gran capital hacia la clase trabajadora, en una situación de expolio, de expropiación, de desposesión y de aniquilación de todas las conquistas llevadas a cabo por la clase trabajadora durante los últimos siglos. Pero disminuyendo la conciencia de clase, difundiendo cortinas de humo, dividiendo y enfrentando a los propios trabajadores entre sí, desviando la atención sobre las verdaderas causas de fondo de la crisis, van consiguiendo su máximo objetivo, que no es otro que impedir el cambio radical del sistema, cuyo perverso diseño es la auténtica causa del estallido de la crisis-estafa que estamos padeciendo. Comencemos por el principio para poder derrotarlos: poseer conciencia de clase.

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26 febrero 2014 3 26 /02 /febrero /2014 00:00

"La lucha contra la globalización no es exclusiva de un pensamiento, o de una bandera política, o de un territorio geográfico, es una cuestión de supervivencia de la raza humana. O la Humanidad, o el neoliberalismo"

(Subcomandante Marcos)

 

 

 

 

antiglobalizacion1.jpgDesde el poder político y mediático dominante, esencialmente capitalista, se nos quiere vender un concepto determinista del mal llamado fenómeno de la "globalización". Bajo este pacífico nombre, se nos intenta vender una idea neutra de dicho fenómeno, una idea inocente, pero bajo la cual esconden en realidad los intereses de la sociedad capitalista que los dirigentes de dicho "mundo globalizado" intentan perpetuar. ¿A qué se refieren cuando hablan, pues, de la globalización? ¿Se refieren quizá a la globalización de la democracia, de la paz, de los Derechos Humanos, del trabajo, de la salud, de la alimentación, de la vivienda, de la educación? ¿Se refieren tal vez a la globalización en cuanto al ciudado del planeta, en cuanto al uso de energías limpias y renovables, control y reducción de las emisiones de CO2, y acción sobre el cambio climático? Pues no. Se refieren más bien a la globalización del capitalismo, del crecimiento desmedido y caótico, del despotismo empresarial, del poder y extensión del capital transnacional, de la destrucción del planeta, del agotamiento de los recursos naturales, del desprecio a los derechos fundamentales, y de la guerra como instrumento de consecución de dichos fines. En una palabra, se refieren a la globalización de la barbarie.

 

antiglobalizacion2.jpgY para este fin y bajo este punto de vista, las grandes organizaciones y organismos internacionales, tales como el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Troika Europea, y los Gxx (G8, G20, etc.), junto a diversos Foros Mundiales exclusivos, tales como el Foro Económico de Davos, el Club Bildelberg o la Trilateral, imponen al resto del mundo sus criterios, sus dogmas y sus puntos de vista sobre el proceso de la globalización, su modo de ver y entender dicho fenómeno, las pautas para llegar a ese mundo globalizado que a ellos les interesa. Pero, ¿no parece de entrada una globalización poco globalizada? Mientras, el mundo emergente (BRICS, América Latina y Caribe, fundamentalmente) intenta contrarrestar dichos foros, dichos criterios y dichas estrategias, mediante organizaciones alternativas como MERCOSUR, CELAC o ALBA.

 

antiglobalizacion3.jpgCuriosamente, el llamado "Movimiento Antiglobalización" es en realidad el que lucha por una verdadera globalizacion. Sus partidarios preferimos el término "Altermundismo", o "Alterglobalización", para evitar definirnos por oposición y porque el término "antiglobalización" daría una imagen negativa e imprecisa. El concepto de Altermundismo viene  precisamente del lema "Otro mundo es posible", nacido en el Foro Social Mundial, que reúne a multitud de movimientos sociales de la izquierda política internacional. Se trata de una red de diversos movimientos y activistas, que se coordinan y organizan de forma más o menos horizontal y descentralizada, además de usar Internet y las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) intensivamente para coordinarse y difundir sus ideas y noticias. La falta de centralización y de jerarquía da lugar a que no existan portavoces ni manifiestos finales, si bien los diversos colectivos que forman el movimiento altermundista pueden tenerlos. El altermundismo está conformado por muchos grupos e individualidades de muy diversos orígenes y objetivos, de naturaleza heterogénea. Esto dificulta la definición del movimiento mismo en cuanto a término y significado, aunque evidentemente, existe coincidencia en los grandes objetivos comunes. Las contracumbres alternativas y encuentros en el Foro Social Mundial son, fundamentalmente, las ocasiones en donde el movimiento antiglobalización obtiene un mayor impacto mediático, y una gran visibilidad internacional.

 

antiglobalizacion4.jpgLa supuesta globalización actual, la patrocinada por las élites, no es una verdadera globalización, porque el poder se concentra en unos pocos actores, en unos pocos países, en unas pocas personas dirigentes o representantes de dichos países, para imponer sus criterios (capitalistas y neoliberales) en todo el mundo. En realidad, no es más que una versión moderna y edulcorada del clásico imperialismo y colonialismo, tantas veces protagonista de la Historia de la Humanidad. Por tanto, ésta Globalización no nos interesa. Nos interesa la verdadera y auténtica Globalización. Ésa que es casi sinónima de la Democracia mundial. En realidad, las élites que construyen, diseñan y difunden su globalización, que nos imponen a los demás su modelo de globalización, son las que la están desvirtuando. Prostituyen de esta forma la sublime idea de la globalización, por una idea de imposición de sus intereses capitalistas. Los verdaderos enemigos de la globalización, por otro lado inevitable en un mundo cada vez más comunicado, donde las personas y las ideas pueden viajar rápidamente, son los que impiden que la democracia avance, los que se empeñan en mantener Instituciones internacionales públicas y privadas claramente antidemocráticas.

 

antiglobalizacion5.jpgY de esta forma, las típicas protestas contra las Cumbres del G8 no son más que, en el fondo, la protesta de muchos ciudadanos, de muchos países del mundo, contra dichas élites. Son una expresión de lo que podría ser el germen de la Revolución Democrática Mundial. Representan la reivindicación de la democracia a nivel mundial. Pero claro, los grandes medios de comunicación capitalistas (porque un medio que está en manos de unas pocas personas que tienen todo su capital no puede denominarse de otra manera, y asímismo, un medio público que depende de un poder político, financiado por capitalistas, no puede denominarse tampoco de otra manera), impiden el suficiente y justo eco mediático que merecen, y cuando lo hacen, nos muestran dichas protestas como simplemente anticapitalistas o antisistema. Y como ya sabemos, la lucha anticapitalista equivale a la lucha democrática. El capitalismo se sustenta en las falsas democracias, en la dictadura económica. Desde la izquierda queremos la globalización, perseguimos la globalización, de hecho nuestra lucha es tradicionalmente internacionalista, pero no para conseguir los objetivos que dichas organizaciones, políticos, medios y colectivos pretenden. La verdadera globalización apuesta por las personas, por los Derechos Humanos, por la paz, por la solidaridad, por la cooperación, por la redistribución de la riqueza, por la justicia social, por el consumo responsable, por el predominio de lo público, en suma, estamos por la Globalización del Socialismo.

 

antiglobalizacion6.jpgEn definitiva, los principales organismos públicos internacionales son muy poco democráticos. Las decisiones tomadas a nivel internacional, con cada vez más peso en una sociedad cada vez más globalizada como la actual, son tomadas de forma poco democrática. No sólo la economía depende de unos pocos, sino que además, esos pocos están cada vez más lejos del ciudadano corriente. Muchas decisiones que afectan a los ciudadanos de los distintos países son tomadas lejos de éstos, sin ni siquiera conocer la problemática real de dicha ciudadanía. La globalización económica, tal y como se está llevando a cabo, está contribuyendo a disminuir la soberanía popular de los ciudadanos del mundo, en aras a la concesión de poderes supranacionales a entidades y organismos (muchos de ellos de carácter privado) que nadie elige democráticamente. Actualmente, incluso se disminuye o deja en auténtico papel mojado la soberanía nacional de muchos países, y cuando hablamos de soberanía, no nos referimos sólo a la capacidad de decidir, sino a la sobernanía como capacidad propia de generar bienes, sistemas, productos y servicios. Hablamos de soberanía monetaria, económica, política, alimentaria, energética. No estamos por tanto en contra de la Globalización, como idea abstracta donde debe tender la Humanidad. Estamos en contra de "su" globalización, de la globalización que este sistema capitalista perverso, cruel e inhumano quiere imponernos, y estamos a favor de la globalización de la democracia, del socialismo y del desarrollo de todos los principios que fundamentan la paz y los Derechos Humanos. Justamente la globalización de todo ello es lo que nos interesa.

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25 febrero 2014 2 25 /02 /febrero /2014 00:00

"El Vaticano no es más que una multinacional religiosa o asociación internacional de católicos, y además, una gran corporación empresarial"

(Francisco Delgado, Presidente de Europa Laica)   

 

 

 

religion_y_aborto.jpgNos hacemos eco en el presente artículo, de otro recientemente aparecido en el medio digital "La Marea", escrito por Francisco Delgado, una de cuyas citas hemos entresacado como entradilla para el presente artículo. Se publicó bajo el título original "El Vaticano no debe formar parte de la ONU, ni siquiera como observador", título que nosotros hemos preferido cambiar, dado el contenido del artículo en sí, para resaltar la importancia sobre el grado de responsabilidad civil y social que la Iglesia Católica debe a nuestra sociedad. El enlace de su publicación en el medio Rebelion puede obtenerse pinchando aquí.

 

"A propósito de la comparecencia del Vaticano ante el Comité de la Convención de los Derechos del Niño en Ginebra el pasado 16 de enero de 2014, éste ha denunciado en un duro y meticuloso informe que se hizo público el pasado 5 de febrero, las acciones y omisiones en relación a los atentados y agresiones graves contra la infancia que, en el seno de la Iglesia Católica, se han cometido en todo el mundo, vulnerando la Convención de los Derechos del Niño.

 

religion_y_pederastia.jpgEstamos quizá ante un nuevo acto de hipocresía internacional, porque cuando -en julio de 2004- la Santa Sede recibió (definitivamente) el apoyo institucional para su incorporación plena en la ONU, “como miembro observador”, con la sola excepción de no tener derecho a voto, ya era sobradamente conocido, por el alto organismo internacional y por muchos gobiernos, el abuso a menores que durante décadas se había (o se estaba) cometiendo en centros religiosos católicos de todo el mundo y que afectaba a decenas de miles de víctimas (niños y niñas).

 

Delitos sexuales que fueron cometidos por miles de eclesiásticos, durante decenas de años, amparándose en su “poder” religioso, moral y económico, para actuar con las víctimas y, además, “protegerse” impunemente de la Justicia. Consiguiéndolo, en la mayoría de los casos, con la complicidad de ésta y de los Estados. Mientras que la alta jerarquía católica, hasta hace muy poco tiempo, no sólo los ocultaba, sino que los amparaba y aun hoy no ha pedido disculpas.

 

responsabilidad_iglesia3.jpgComo ha expresado el profesor JJ Tamayo en un artículo reciente: “No importaba la pérdida de dignidad de las víctimas, ni los daños y secuelas, muchas veces irreversibles, ni las lesiones graves físicas, psíquicas y mentales con las que tenían que convivir los afectados de por vida. Faltó compasión con las víctimas y sensibilidad hacia sus sufrimientos. No hubo acto de contrición alguno, ni arrepentimiento, ni propósito de la enmienda, ni reparación de los daños causados, ni se produjo acto alguno de rehabilitación, ni se hizo justicia”

 

Partimos de la base de que, en mi opinión muy personal, la denominación de “Estado Vaticano” y la aceptación por la comunidad internacionales es gravemente errónea, si nos atenemos a las características mínimas de lo que debe ser considerado como un Estado de ciudadanos y ciudadanas con una organización y leyes civiles concretas, ya no digamos si nos atenemos a su origen (1929, otorgado por Mussolini, con el beneplácito de la Internacional Fascista)

 

responsabilidad_iglesia4.jpgEl Vaticano, con sus cientos de “diócesis” repartidas por todo el mundo, con la pretensión de ser pequeños “reinos”, con independencia político-jurídica, allá donde los Estados se lo permiten, no es más que una multinacional religiosa o asociación internacional de católicos y, además, una gran corporación empresarial.

 

Personalmente me parece una humillación para la “sociedad de naciones”, para el conjunto de ciudadanos y ciudadanas, para la construcción de las democracias y el avance en las libertades, una entidad religiosa, la “católica apostólica y romana”, que “maneja” miles de negocios financieros, turísticos, alimentarios, sanitarios, de enseñanza, de nuevas tecnologías, editoriales, etc. que es propietaria de inmuebles y suelo rústico en casi todos los países del mundo (en muchos casos usurpados).

 

Que cuenta, en su seno, con organizaciones fundamentalistas como el OPUS, Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo, Acción católica de propagandistas, y otras muchas repartidas por todo el mundo, que tratan de imponer “su moral” particular (a veces a la fuerza) en contra de las libertades cívicas y ejerciendo su proselitismo a través de su enorme poder de lobby, en el seno de la política, de la judicatura y de las finanzas.

 

responsabilidad_iglesia5.jpgQue ha perseguido y asesinado, hasta hace muy poco, a los “infieles” a través de una entidad criminal, como “El Santo Oficio”. Que se ha opuesto a la “libertad de conciencia” y al libre ejercicio de otras religiones, allá donde es muy mayoritaria y los gobiernos de turno se lo permiten o han permitido. Que ha sido “aliada” de regímenes políticos totalitarios y fascistas y cómplice de sus “fechorías”.

 

Que con su postura dogmática e intransigente con el control de la natalidad y le educación afectivo sexual, ha tenido consecuencias graves, como ha sido que millones de mujeres y de niños tengan enfermedades, como el sida o a la muerte por hambruna, sobre todo en África. Que niegan el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su maternidad, vulnerando el derecho a la libertad de conciencia. Que es patriarcal en su organización interna.

 

Que han condenado brutalmente y, en la actualidad, se oponen a los avances científicos y descubrimientos, que han ido (y van) en contra de su “moral” o interpretación mística de la naturaleza.

 

Una corporación religiosa que se pronuncia, por parte de muchos de sus líderes, en contra de la homosexualidad o de otras identidades sexuales que no sean la de “hombre y mujer”, exclusivamente. Que rechazan (en muchos casos de forma violenta) los matrimonios entre personas del mismo sexo. Que “persigue” de forma muy sutil y abiertamente a los fieles católicos que niegan ciertos dogmas ancestrales o se salen de la “disciplina” feudal del infalible jefe supremo y sus jerarcas por todo el mundo.

 

Muchos gobiernos, la ONU y otros organismos internacionales están siendo, de hecho, cómplices de esta postura político-religiosa que practica la “iglesia católica oficial” a nivel mundial, camuflada como Estado-ficción… o “iglesia de los pobres”.

 

Pienso, personalmente, que ha llegado el momento de que se organice una “corriente internacional cívica y política” que se posicione en contra de la participación de la Santa Sede en la ONU y en otros organismos internacionales. Ya que como mera entidad religiosa o como corporación empresarial no reúne ningún requisito para ello. Es más, cualquier Estado soberano que practicara o actuara como lo hace el Vaticano no tendría cabida. “A Dios, lo que es de Dios…”.

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24 febrero 2014 1 24 /02 /febrero /2014 00:00

"Todo lo que necesitamos es una gran crisis, y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial"

(David Rockefeller)

 

 

 

 

capitalismo271.jpgEsta cita del gran magnate norteamericano es bastante ilustrativa del pensamiento global de la clase capitalista, que además, como en el ejemplo que hemos puesto, se cree con toda la autoridad moral para imponer sus tesis, sobre todo cuando sus tesis van evidentemente a favor de sus intereses. Pero estamos analizando el perfil del capitalismo español, ya en el artículo anterior de esta serie realizamos un intento de clasificación de los grandes grupos capitalistas, e incluso adelantamos la gran estructura actual de la clase trabajadora española, que continuaremos analizando con más detenimiento. Vamos a detenernos antes en echar un vistazo a los más grandes capitalistas españoles, a nuestros grandes ricos. Extraigo la información de los últimos informes publicados por la revista Forbes, así como de diversas Agencias de Información, que el lector puede consultar fácilmente en Internet.

  

capitalismo272.jpgLa idea clave es, de nuevo, y como ya sabemos, la tremenda desigualdad. Un total de 30 familias se reparten gran parte del capital en España (porque en España las grandes fortunas son asunto de familia), acumulando entre todos sus miembros un total estimado de 32.000 millones de euros. El círculo del poder familiar se estrecha todavía más entre los muy poderosos, ya que tenemos tres familias que acumulan más de 11.200 millones de euros, y que se encuentran en el selecto grupo de las 10 primeras fortunas del país. El sector textil, la venta de inmuebles, el mundo de las inversiones, de las finanzas bursátiles o de la alimentación, entre otros, son algunos de los nichos de negocio en los que las ricas familias españolas han conseguido amasar su fortuna. La edad media de los millonarios españoles que figuran entre los 100 bolsillos más acaudalados se sitúa en los 66,5 años, y sólo 9 personas tienen menos de 50 años.

 

capitalismo273.jpgLa lista de ricos españoles, que se ha configurado sobre la base de un corte de 300 millones de euros, recoge 11 fortunas femeninas, y muchas más ocultas en los complejos árboles familiares, o bien compartidos con sus respectivas parejas. La revista Forbes señala, sin embargo, que prácticamente todas ellas son legadas y heredadas, fruto del reparto de bienes tras la muerte del fundador o heredero varón, o en las de origen más tardío, de la separación de bienes tras un divorcio. En la edición mundial de la revista, sólo figuran 5 mujeres españolas: la ex mujer de Amancio Ortega, Rosalía Mera (fallecida recientemente), las hermanas Alicia y Esther Koplowitz, Elena Revoredo, viuda del fundador de Prosegur, y María del Pino y Calvo Sotelo (hija del fundador de Ferrovial).

 

La edad media de las más acaudaladas del país gira en torno a los 63 años, y el capital acumulado por las 11 más poderosas asciende a 22.000 millones de euros. Al parecer, otro de los rasgos característicos de las grandes fortunas españolas es que recelan de que se hable de ellos. Suelen invertir en la tierra como valor refugio, bien sea en fincas, dehesas, viñedos o ganaderías, y la mayoría de ellos han salvado sus ganancias durante la crisis gracias a la internacionalización de sus empresas, como por otra parte han hecho casi todos los grandes empresarios del país, incluída la gran banca privada. Holanda, Luxemburgo y Suiza son los tres países predilectos para llevar a cabo la internacionalización de sus bienes. Los dos primeros, porque ofrecen una fiscalidad muy atractiva y son plataformas para distribuir el dinero por todo el mundo, y el tercero porque sigue albergando los bancos más opacos del mundo, refugiados tras el secreto bancario (aunque Suiza dejó de estar catalogada oficialmente como paraíso fiscal desde 1993). Pero cada vez salen a la luz nuevos personajes con dinero en bancos suizos, el último ha sido el senador del PP y ex Consejero de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados.

 

capitalismo274.jpgLa clasificación sigue liderada por el cofundador de Inditex, Amancio Ortega, la tercera fortuna del planeta, sólo superado por dos pesos pesados mundiales, como el magnate mejicano de la comunicación Carlos Slim y el norteamericano de la tecnología, Bill Gates. Son 20 las fortunas españolas que aparecen en la lista de los 100 primeros millonarios del planeta. Entre ellos, Juan Roig (Mercadona, e implicado también en los famosos "Papeles de Bárcenas"), Isak Andic y familia (Mango), Manuel Jové, Rafael del Pino (Ferrovial), Juan Abelló, Florentino Pérez (ACS), Gabriel Escarrer (Meliá), Enrique Bañuelos o Alberto Cortina. ¿Y cuál es el tratamiento fiscal para estas personas? Pues el del Gobierno del PP (iniciado antes por el PSOE) consiste en toda suerte de amnistías fiscales, para que puedan regularizar su dinero mediante un ridículo gravamen, subvenciones fiscales de todo tipo por si se les ocurre contratar a algún trabajador por ahí perdido, sistemas tributarios especiales como las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable, que llegan a tributar hasta al 1%), reducción del Impuesto de Sociedades para sus grandes empresas, y políticas de despido progresivo para los Inspectores de Hacienda que tengan que investigar sus fraudes fiscales.

 

capitalismo275.jpgY a todo ello le sumamos que la Justicia suele estar para su defensa, esto es, para la defensa de los más poderosos, en las diversas instancias judiciales, sobre todo las superiores (Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, etc.), y, por supuesto, la guinda del pastel, que consiste en que si alguno/a de ellos/as resulta condenado/a en algún proceso judicial, ya se encargará el Gobierno de turno de indultarlo/a. Como vemos, un sistema muy bien diseñado para que la clase capitalista sea la clase dominante, por los siglos de los siglos. La tónica general, como hemos comentado más arriba, es que el capital español se transforma cada vez en un capital más transnacional (de ahí los constantes viajes con el Rey, que resulta ser el mayor embajador de las empresas españolas), capacidad que es evidentemente una de sus mayores fortalezas. Sólo hay que observar la tendencia en las grandes empresas españolas (la gran banca privada, las grandes constructoras, las grandes compañías eléctricas) para darse cuenta de que ésta es la estrategia a seguir, para continuar aumentando sus beneficios, mientras la clase trabajadora española continúa sumida en niveles de paro, pobreza y exclusión social cada vez más alarmantes. Continuaremos en siguientes entregas.

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21 febrero 2014 5 21 /02 /febrero /2014 00:00

"Si hay un país que ha cometido atrocidades indecibles en el mundo, son los Estados Unidos de América"

(Nelson Mandela)   

 

 

 

 

 

estado_guerra21.jpgContinuando a partir de la exposición del artículo anterior, es fácil concluir que los imperialistas estadounidenses necesitan de la guerra porque es la única dialéctica para repartirse indefinidamente el mundo, y asegurarse el monopolio sobre los mercados, las fuentes de materias primas, de recursos naturales, la ciencia, la tecnología, los medios masivos de comunicación, la biodiversidad, el petróleo, el gas, el agua, armamentos, áreas rentables de inversión de capital y regiones geoestratégicas. Tal dialéctica belicista patentiza el carácter reaccionario del imperialismo norteamericano, así como la imposibilidad de resolver por la vía pacífica sus contradicciones con el resto de monopolios transnacionales y multinacionales rivales, a pesar de ser de la misma naturaleza. Las contradicciones intra e interimperialistas inherentes a la complejidad capitalista son las causas verdaderas de todas las guerras coloniales, regionales y locales, así como de las conflagraciones mundiales.

 

estado_guerra22.jpgPero la hostilidad hacia el resto del mundo se materializa de muchas otras formas. Véase el caso actual de Venezuela, donde no cejan en su empeño de derrocar al líder socialista bolivariano Nicolás Maduro, elegido democráticamente, mediante todo tipo de revueltas y altercados populares, hostigamiento masivo al Gobierno legítimo, y políticas de desestabilización económica del país. El belicismo estadounidense es una constante que subyace en sus relaciones imperialistas, cuyas guerras de exterminio masivo son hechas para sojuzgar y expoliar. Todas ellas son en esencia guerras reaccionarias de pillaje y rapiña colonial, pese a sus sofisticadas formas de simulación o a las sutiles máscaras que puedan utilizar. Por ello, sus alianzas (imperialistas o ultraimperialistas), que defienden con tanta pasión sus ideólogos, son coaliciones imperialistas, o bien una coalición imperialista contra otra coalición imperialista. Por lo mismo, los períodos de paz que instaura el imperialismo norteamericano, en realidad sólo son treguas entre una guerra y otra, pero nunca el fin de las mismas. Se puede comprobar realizando una cronología de los conflictos bélicos patrocinados por USA.

 

estado_guerra23.jpgConsecuentemente, sus alianzas imperialistas no son duraderas, son transitorias y se dan en el marco de las pugnas interimperialistas, y según la correlación de fuerzas con las demás fracciones imperiales, o responden al peligro que entraña para el sistema yanqui las insurgencias sociales y armadas de los trabajadores de los pueblos de la Tierra, porque éstas son en esencia las alianzas de las clases explotadas y oprimidas contra las alianzas de las clases dominantes imperialistas, unidas por la defensa del sistema capitalista de explotación y dominación mundial, no obstante sus disputas y sus fronteras. Las guerras del imperialismo de EE.UU. en el presente siglo son inevitables, tienen un carácter de clase, se corresponden con las lógicas de sus procesos de imperialización y acumulación transnacional, ponen de relieve sus contradicciones esenciales y a la vez, las contradicciones interimperialistas, evidencian la razón instrumental y el declive sistémico.

 

estado_guerra24.jpgAsímismo, estas guerras son desaguaderos de sus crisis estructurales, son fuentes de sus truculentos negocios bélicos y la destrucción sistémica de millones de seres humanos y de la propia naturaleza. Los oligarcas yanquis, lejos de desarmarse como sueñan los social-pacifistas y los promotores del fin de la historia, por el contrario, durante el siglo XXI intensifican su carrera armamentista en proporciones cada vez más inimaginables, preparan las próximas conflagraciones, y las nuevas reestructuraciones del mapa global, y todo ello con el beneplácito y la complicidad servil de sus países aliados. Han multiplicado y multiplican sus guerras de recolonización o "guerras humanitarias". El número de guerras y conflictos coloniales en el planeta se triplicó, ascendiendo de 6 guerras y 161 conflictos armados en 2010, a 20 guerras y 166 conflictos en 2011, cuyos mayores escenarios han sido (y son) África, Oriente Medio y el Cáucaso.

 

estado_guerra25.jpgAnte estas tendencias imparables, la devoción por el desarme, la distensión y la "paz global", son ingenuas fantasías con espolones atómicos. El ejército de científicos y los estrategas del imperialismo estadounidense trabajan a toda máquina no sólo para el empleo de la poderosa bomba MOP contra Irán y Corea del Norte, el despliegue y desarrollo global de la guerra de robots, basada en los aviones no tripulados o drones (como Predator, Reaper, Raven), vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés, que han sido las principales armas en las guerras coloniales contra Afganistán, Irak, Libia, Pakistán y otros países), sino también en la creación de las armas finales para aniquilar a sus enemigos, a la vez que inundan el mundo con sus operaciones de fuerzas especiales. Con razón el Imperio destinó 662.000 millones de dólares para los gastos de Defensa durante 2012, y 613.000 millones de dólares en su presupuesto militar para el año 2013.

 

Pese a su evidente declive, pero aún dueño de abundantes recursos imperiales, EE.UU. sigue blandiendo sus armas por todas partes, y cada Administración imperial de turno (da igual si se trata de Demócratas o Republicanos, la filosofía imperial es compartida, y la auténtica democracia ausente) se propone mantener en el siglo XXI la superioridad militar de EE.UU., particularmente en la región Asia-Pacífico, "crucial región", pero también en África, América Latina y El Caribe, regiones de disputa colonial para el imperialismo yanqui, sobre todo Nuestra América, su patio trasero, ahora transformada en una región de ruidosa y silenciosa disputa intra e interimperialista, evidenciada por los desencuentros geoestratégicos y geopolíticos, particularmente del grupo de los denominados países emergentes, que responden al acrónimo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Continuaremos en siguientes entregas.

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20 febrero 2014 4 20 /02 /febrero /2014 00:00

"No hay cambio real de sociedad sin cambio radical de cultura"

(Joaquín Miras y Joan Tafalla)

 

 

 

 

Las fórmulas del éxito social se expresan en términos como "llevarse por delante", "ambición" (que no es más que una dosis excesiva de deseo), "agresividad", "competitividad", que se estampan en el envoltorio de la personalidad del supuesto "triunfador". La familia, el club, las vinculaciones, las influencias, son importantes requisitos que conforman los ingredientes básicos del personaje en cuestión. La religión y su práctica activa también pueden colaborar en el momento de incrementar las posibilidades de éxito. El hombre convertido en mercancía puede mostrar la etiqueta que le permita destacarse en el mostrador y hacerse merecedor de un alto precio, pero si a pesar de todo el esfuerzo no resultara elegido, quedará pensando que es inferior y que carece de méritos, no importa que sus cualidades humanas sean muy altas, porque tal vez simplemente se encuentre pasado de moda. La televisión, el cine, las revistas, muestran los ejemplos a seguir y convocan a emular a dichos paradigmas, que son en última instancia la expresión del mercado.

 

De esta manera, el éxito en el capitalismo necesita de la aprobación de los demás, pero si no logramos el respaldo buscado nos veremos sumidos en la inseguridad en cuanto a nuestras potencialidades, perdiendo en el camino nuestra identidad mientras nos embarcábamos en esa orientación mercantilista. Si el mayor valor humano es el éxito y no el amor, la justicia y la verdad, se dejará de prestarle atención a éstas últimas, y no se luchará por ellas porque lo que vale la pena se encuentra en otro lado. En esta carrera el ser humano quedará vaciado interiormente, y deberá recurrir a algún cobijo, que a veces es la religión, en ese intento por llenar semejante vacío, como ha ocurrido a algunos personajes del espectáculo durante las últimas décadas.

 

Por consiguiente, el éxito resulta en un puro artificio, en un producto de marketing, propio para dar dinero a muchos y ser el reflejo de las ilusiones de muchos otros. En uno de los episodios de la fantástica serie Verano Azul, titulado "El Ídolo", se nos presentaba a un joven cantante de éxito que realizaba galas y giras sin cesar, siendo uno de los artistas más venerados por las jovencitas de la época. Pero en realidad, la historia nos retrataba las contradicciones y luchas internas de un chico de barrio, al que habían descubierto en una discoteca de tercera fila, pero al que habían adornado bajo una aureola de campañas de marketing agresivo, para ofrecer un producto de consumo directo para el público de ciertas edades, tomándolo como referencia para modas en cuanto a peinado, vestimenta, comportamiento, y todo tipo de perfiles. Pero en realidad, bajo todo ese andamiaje, se encontraba la tímida personalidad de un joven que jamás quiso representar nada de la imagen que de él se ofrecía.

 

Muchos de los males que padecemos son el producto de verificar que la vida se nos escapa y que el final nos encontrará sin haber vivido realmente, ya que es posible vivir en medio de la abundancia que supone haber obtenido el "éxito", pero aún así se puede carecer de alegría. La idea de clasificar a las personas en ganadores y perdedores implica visualizar a los semejantes como competidores, y por lo tanto queda excluída cualquier posibilidad de solidaridad, estableciéndose en este contexto un marco de relaciones marcadas por el egoísmo, la competencia y la agresividad que se convierten en los valores más elevados y que constituyen los principios esenciales en que se apoya la supervivencia, quedando establecido una especie de darwinismo en las relaciones entre los seres humanos.

 

El actor norteamericano Michael Douglas protagonizó la película "Wall Street", dirigida por Oliver Stone, donde interpretaba a un financiero llamado Gordon Gekko que hacía dinero sin reparar en medios, por ejemplo dejar en la calle a miles de trabajadores. Preguntado ante el estreno de la segunda parte de la película, Douglas se mostraba sorprendido porque muchos estudiantes de finanzas le habían comentado que para elegir la carrera se habían basado en su personaje. Este sencillo ejemplo muestra, además del estado mental de una sociedad, que esos estudiantes sólo habían podido ver el éxito de Gekko sin importarles las consecuencias de sus decisiones. De esta forma, el éxito social se mide única y exclusivamente en la capacidad de despertar admiración y reconocimiento en los semejantes, sin importar cómo se llega a dicha situación.

 

Si toda la organización social y económica está concebida en la búsqueda de ventajas para uno mismo, si está regida por el principio del egoísmo, se hace muy difícil explicar cómo es posible experimentar sentimientos como el amor. Eric Fromm lo explicaba de manera contundente: "El principio sobre el que se basa la sociedad capitalista y el principio del amor son incompatibles". Aún cuando existan sociedades capitalistas que permitan una buena medida de disconformidad y libertad personal, la gente con capacidad de amar es muy escasa, por eso señalaba que: "El amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad occidental contemporánea". En este punto, Fromm no se refiere a la posibilidad de amar a una o algunas personas más o menos cercanas, sino a la disposición que nos permite acercarnos y respetar al prójimo aún cuando sea un extraño. Precisamente por eso sentenciaba que: "...la indiferencia por el destino del prójimo caracterizó las relaciones en el mundo burgués". Finalizaremos en la tercera entrega.

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19 febrero 2014 3 19 /02 /febrero /2014 00:00

La

Humanidad ha elegido el camino equivocado en algún momento de

la Historia

(José Saramago)

 

   

revolucion1.jpgBasándonos en el último documento de trabajo presentado a la militancia para su debate por Izquierda Unida, partimos de la base de que necesitamos como mínimo dos grandes revoluciones en nuestra sociedad, complementarias la una de la otra. Ambas de carácter anticapitalista, pero en el camino para acabar con dicho sistema, tenemos que atacar dos grandes frentes: el económico y el político. Como idea-fuerza básica la premisa de que el capitalismo ha de ser erradicado, de que ello es posible, que no es una utopía, y que el capitalismo es el último responsable de haber llegado a una sociedad injusta, cruel e inhumana como la que tenemos.

 

revolucion2.jpgSabemos que al capitalismo le sobran los Derechos Humanos, que sólo le interesa el mercado, y que desprecia la democracia. No es un problema por tanto de reformar, de adaptar o de refundar el capitalismo, sino de abolirlo, de erradicarlo, de transformar nuestra sociedad en otra más justa y democrática. Frente a las “reformas estructurales” del tándem PP-PSOE, que sólo esconden recortes sociales a nuestros derechos fundamentales y a nuestros servicios públicos, nosotros apostamos por las “transformaciones fundamentales” que nos llevarán a otra sociedad, fundamentada en la garantía a los Derechos Humanos y a la protección y respaldo por parte del Estado del conjunto de servicios y recursos públicos que garanticen un vida digna.

 

revolucion3.jpgEn primer lugar, tenemos la Revolución Económica: aquí encuadraríamos un conjunto de medidas encaminadas a generar un entorno económico más justo y democrático. Entre otras, incluiríamos un proceso de Auditoría Ciudadana de la Deuda, que evalúe nuestro montante de deuda pública, y proceda a calificar aquélla parte de la misma que sea ilegítima, para denunciarla y repudiarla. Para la parte restante, negociar un nuevo marco de demora en el pago de la misma. Recordamos que sólo en intereses de dicha deuda, en 2013 hemos pagado 38.500 millones de euros de los PGE. En la misma línea, anular la modificación al Artículo 135 de nuestra Constitución, y por tanto, anular el actual dictado que nos obliga, a instancias de la Troika, a proceder al pago de todos nuestros acreedores, antes que al pago de cualquier servicio social o gasto público. La auténtica prioridad ha de establecerse en el gasto social, y en la protección a las personas.

 

revolucion4.jpgEn este contexto, incidir en las políticas de generación activa de empleo, que no serán posibles hasta que se cumplan una serie de circunstancias, entre ellas que el Estado vuelva a erigirse en el agente empleador por excelencia, que el crédito vuelva a fluir para empresas y familias, y que alcancemos un  nuevo modelo productivo basado, entre otros pilares, en la penalización de la política de bajos salarios y precarización del empleo, en un proceso de reindustrialización, de revaloración de la I+D+i, de la ciencia y de la cultura, y en la migración hacia un nuevo modelo energético. En todo ello deberán influir los procesos de nacionalización de las grandes empresas estratégicas de nuestra economía (telecomunicaciones, energía, agua, transportes, etc.), de creación de un polo de Banca Pública, de reforma fiscal progresiva, de lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida, y de una reforma del sector agroindustrial y alimentario.

 

revolucion5.jpgPor otra parte, otro gran grupo de medidas se encuadrarían en lo que pudiéramos denominar la Revolución Democrática, que consistiría en la implementación de transformaciones políticas encaminadas a instaurar un auténtico y pleno sistema democrático en nuestro país. El estatus del cargo público, la creación de la figura del revocatorio, la transparencia y rendición permanente de cuentas y decisiones, la política de sueldos públicos, la eliminación de las puertas giratorias entre lo público y lo privado, las medidas de democracia local y participativa, los referéndums y las Iniciativas Legislativas Populares (ILP), la estricta y escrupulosa separación entre los poderes del Estado, la reforma de la Ley Electoral, de la financiación de los partidos políticos, la instauración del pleno derecho a la información, la democratización de los medios de comunicación y la reforma del reglamento de las Cortes Generales y de los Parlamentos autonómicos se encuadrarían en todo este grupo.

 

Por último, desde un sector crítico importante de la izquierda seguimos haciendo un llamamiento a romper con la actual Unión Europea y con el marco del Euro, bajo cuyos parámetros económicos, políticos y sociales será imposible canalizar un mínimo de medidas que puedan caminar hacia el cumplimiento de los objetivos marcados anteriormente. Necesitamos recuperar la soberanía monetaria, y con ella la soberanía económica y política, bajo las cuales, no sin las dificultades derivadas de dicha ruptura, podremos vislumbrar un horizonte más justo desde los puntos de vista humano, social y medioambiental.

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18 febrero 2014 2 18 /02 /febrero /2014 00:00

"El sistema energético español es irracional, consumimos más energía por unidad de PIB que la mayoría de países occidentales"

(Manuel Garí)

  

 

 

 

Desde nuestra última entrega de esta serie de artículos, la noticia más relevante ha sido la desaparición de la subasta eléctrica para establecer el precio de la energía, y su sustitución por otro nuevo sistema que valorará el precio real de mercado, pero que constituye un sistema muy complicado, y que necesita de contadores especializados al efecto. En una palabra, una nueva pifia del Gobierno. Nos basamos para la exposición siguiente en datos aparecidos en el libro de la serie "Qué hacemos" (http://www.quehacemos.org), publicado al respecto del tema energético. Y tenemos que comenzar reconociendo nuestra enorme dependencia exterior, del orden del 80% de los recursos consumidos. El carbón se trae de Ucrania, Rusia, Sudáfrica y China. Más del 55% del petróleo lo compramos a los países de la OPEP, particularmente a Arabia Saudí, Irán y Nigeria, más del 15% a Rusia y un 12% a México. En el caso del gas, nuestros principales proveedores son Argelia, Nigeria, Catar, Noruega y Egipto. De ello se deduce que cualquier tensión política o comercial, derivada por ejemplo de una crisis bélica, en dichas regiones productoras, aumentará la debilidad de nuestro sistema energético.

 

cultura_energetica31.jpgTenemos por tanto razones suficientes para desarrollar por nosotros mismos una independencia energética del resto de países. Pero la pregunta es: ¿basado en qué tipos de energía? El Gobierno ha dado luz verde a los intentos de inspección en aguas de Canarias y de Baleares para la empresa Repsol, en busca de petróleo autóctono, pero evidentemente, resultaría en un "más de lo mismo", es decir, comenzar una nueva vuelta de tuerca en las prácticas depredadoras de la naturaleza, que deben salvaguardarse en primer lugar. Las protestas sociales no se han hecho esperar, las redes sociales han estallado ante tamañas muestras de estupidez política, y hasta los propios gobiernos regionales se han mostrado en contra de dichas iniciativas. Por otra parte, sabemos a ciencia cierta que estamos viviendo el fin de la era petrolera, y que debemos renunciar por razones de eficiencia y de medio ambiente a continuar por esa senda extractivista.

 

cultura_energetica32.jpgHemos de comenzar, por tanto, por desmontar el mito del crecimiento económico como panacea de la creación de empleo, riqueza y bienestar para cualquier sociedad. No es éste el fundamental argumento, que además lo dejaremos para otra serie de artículos, pero es evidente que dicho paradigma responde a los fundamentos del sistema capitalista, pero no a los principios de la racionalidad humana ni natural. El crecimiento del PIB no comporta automáticamente un reparto justo de bienes y servicios en la sociedad. Según en qué sectores se crezca y en cuáles se decrezca el resultado será más o menos favorable a la mayoría social, y al sostenimiento medioambiental. La revolución industrial en primer lugar, y la financiarización de la economía después, han multiplicado la capacidad de acumulación monetaria y de crecimiento anual medido en términos del PIB, desorbitando el culto a un indicador que se presenta a todas luces imperfecto e incompleto. Porque el PIB no puede informarnos sobre las condiciones sociales y ecológicas de producción, ni sobre los valores de uso producidos, ni sobre su redistribución. Tampoco obedece a los índices de crecimiento del empleo, ni del bienestar y la protección social.

 

cultura_energetica33.jpgDe hecho, puede haber crecimiento económico (del PIB) manteniendo enormes cifras de desempleo, incremento de las desigualdades y destrucción ambiental. Incluso el BBVA advierte en su último informe de que esto es lo que seguramente se va a producir en España durante los próximos meses y años. Si continuamos por esta senda, la gran crisis que se avecina, como afirma George Soros, es la que puede derivarse de la catástrofe climática y medioambiental, inducida por la forma de producir, consumir y desplazarnos. Se pueden destruir fuentes de riqueza y empleo en dimensiones nunca vistas por la Humanidad. No es sólo un debate energético ni económico, sino civilizatorio. En palabras de Manuel Garí: "Hoy el dilema no es crecimiento y empleo versus Naturaleza, sino crecimiento capitalista versus Naturaleza y empleo". No le falta razón. Véase también a este respecto la serie de artículos que estamos dedicando a los "Fundamentos del Ecosocialismo".

 

cultura_energetica34.jpgPor tanto, y volviendo al tema energético, frente al paradigma de las fuentes clásicas de energía, enfrentémonos valientemente al mundo de las energías renovables. Las experiencias demuestran que el proceso de reconversión del aparato productivo en términos ecológicos, comenzando por el modelo energético, es intensivo en trabajo humano por un lado, y por otro, implica una importante movilización de recursos e inversiones generadoras de riqueza, y que a la vez son sostenibles desde el punto de vista medioambiental. De entrada, las energías renovables generan 2,7 veces más empleo por unidad de PIB que la media del sector energético. Diversos informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) corroboran el enorme potencial de creación de empleo que contienen las fuentes renovables de energía, y la introducción de criterios de eficiencia energética en la producción y en los servicios. Y además, si a ese cambio de paradigma productivo le sumáramos una profunda reestructuración del tiempo de trabajo, mediante una drástica reducción de la jornada laboral (sin disminución de salarios, claro está), conseguiríamos el doble objetivo: creación de nuevos puestos de trabajo, y reparto de los mismos, para conseguir reducir la tasa de paro.

 

cultura_energetica35.jpgDe esta forma, un cambio en nuestro modelo energético no sólo redundaría en nuevos avances tecnológicos, sino en una reestructuración de nuestro modelo productivo, en un aumento de la riqueza en puestos de trabajo, y en una mayor sostenibilidad ambiental. Los argumentos para abandonar los parámetros energéticos clásicos son ya abrumadores. En el caso de la energía nuclear, existen fuertes intereses económicos de las grandes compañías energéticas propietarias de centrales atómicas (en España y otros países) y de fabricantes de reactores y constructores de plantas que continúan promoviendo su ideología pronuclear (y también petrolera) que asocia progreso con centrales nucleares, ninguna e ignora los riesgos, y desprecia las energías renovables. En nuestro país, tenemos insignes representantes de ese pensamiento reaccionario e inculto en materia energética, donde el PP y sus dirigentes brillan con luz propia.

 

Los pronucleares defienden su opción mediante la divulgación de cinco mentiras: que la energía nuclear es imprescindible como energía base de respaldo, que es más barata, que es limpia, que es segura y que hay reservas ilimitadas de combustible. Pero la realidad ha desmontado una por una esas interesadas e ignorantes afirmaciones: poderosas economías no tienen centrales nucleares y su sistema energético funciona, el Kw nuclear resulta más caro dados los altos costes iniciales, los residuos radiactivos no pueden esconderse bajo la alfombra, los incidentes devienen en accidentes y éstos en tragedias, catástrofes y desastres de ámbito mundial, el uranio existente en el planeta es finito y no puede alimentar a las actuales centrales más allá de 50 años, mucho menos tiempo si se continúan construyendo nuevas centrales. Este es el panorama, que ellos intentan ocultar constante y premeditadamente. Continuaremos en siguientes entregas.

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