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12 abril 2016 2 12 /04 /abril /2016 23:00

Aunque se autodenomine acuerdo de comercio e inversión, el TTIP no trata sobre relaciones comerciales. Estas negociaciones buscan la manera de transferir el poder de las personas a las grandes empresas (…). Los negociadores (…) quieren debilitar estas medidas de seguridad para maximizar los beneficios empresariales, sean cuales sean los costes para la sociedad y el medio ambiente. Es nuestra responsabilidad denunciar estas negociaciones y dar voz a los millones de personas que se oponen a este acuerdo comercial

Miguel Ángel Soto (Portavoz de Greenpeace España)

La presión popular y ciudadana en contra del TTIP (y sus sucedáneos) está siendo últimamente (por fortuna) tan intensa, que incluso la propia Comisión Europea se ha visto obligada a remitir un documento a los Ayuntamientos de las más grandes ciudades europeas, desmintiendo (haciendo honor a su patético servilismo hacia las multinacionales) algunos de los puntos que se habían filtrado en torno al dichoso tratado comercial. Y es que estamos ante una nueva generación de (falsos) tratados de comercio e inversión que amenazan la autonomía municipal, además de, por supuesto, la nacional. Hoy día, los Ayuntamientos, incluso con su limitada financiación, contribuyen al suministro de cantidad de servicios públicos sociales a su población, y es evidente que estos tratados, mediante su "clásula trinquete" (ya comentada en anteriores entregas) va a impedir la remunicipalización de los mismos, una vez sean externalizados. Y así, los servicios cedidos a la gestión de empresas externas (privadas) será definitivamente perdido para el ámbito público, puesto que si se quisiera recuperar en el futuro la gestión de algunos de los hospitales, guarderías, escuelas, agua, saneamiento, residuos, energía, etc., con la finalidad de garantizar y blindar el suministro básico a la ciudadanía, esto ya no sería posible, ya que los inversores transnacionales podrían poner en marcha cualquier mecanismo tipo ISDS o similar, para reclamar a los Gobiernos las indeminizaciones correspondientes. 

 

Esto en el mejor de los casos, ya que, como decimos, las cláusulas abusivas que se están negociando con los lobbies empresariales tendrán como consecuencia que estas devoluciones al sector público de muchos servicios sean absolutamente imposibles bajo el nuevo contexto normativo del TTIP. Por otra parte, es muy dudoso (otra falacia que se viene sosteniendo) que estos tratados beneficien a las PYMES, ya que el TTIP, el TISA y el CETA impondrán el principio de igualdad de trato entre empresas transnacionales y empresas locales, impidiendo el desarrollo de políticas de impulso a la economía de proximidad. Así, estas grandes empresas podrían participar en los concursos públicos convocados por las diferentes Administraciones, y hacerse con los mismos al gozar de mayores ventajas comparativas que las empresas de cercanía, pudiendo además controlar a las autoridades municipales y autonómicas en lo relativo a la gestión de las ayudas y subvenciones, mediante la amenaza de demandas arbitrales. Las reglas del juego están claras, y son unas reglas claramente abusivas para la democracia, el mundo laboral, los derechos humanos y el respeto a la naturaleza, siendo únicamente beneficiosas para los grandes agentes del capitalismo globalizado. El panorama nos indica que, desgraciadamente, aquéllas PYMES locales que logren sobrevivir lo harán a costa de convertirse en subcontratistas de las multinacionales a precios muy bajos, teniendo que modificar sus procesos productivos, reduciendo la protección social y bajando los salarios para poder cumplir las abusivas condiciones que impondrán estas grandes empresas.

 

Y en cuanto a la diversidad biológica, estos tratados también supondrán un grave peligro. Seguimos a continuación la exposición de Pablo Jiménez, del Área Federal de Medio Ambiente de IU, quien nos avisa de que el ritmo de desaparición de especies en todo el planeta ha adquirido una velocidad entre 100 y 1000 veces superior a la natural, y que la lista roja de especies amenazadas de la UICN no se reduce, sino que incluso aumenta, y se reducen notoriamente los servicios de los ecosistemas, de acuerdo con la última evaluación de los Objetivos del Milenio. Si tomamos como referencia nuestro propio continente, resulta que el 60% de las especies y el 77% de los tipos de hábitat de interés comunitario presentan un estado de conservación desfavorable, así como se apuntan pérdidas significativas de variedades locales y razas autóctonas en el mundo agrario, que indican que, según la FAO, desde el año 1990 hasta la actualidad se ha perdido el 75% de la diversidad genética de los cultivos mundiales, y que al menos 190 razas de animales domésticos se han extinguido, y otras 1500 se consideran al borde de la extinción. Los motivos para tanta destrucción de los ecosistemas y de sus especies tenemos que buscarlos en los efectos negativos derivados de las acciones antrópicas asociadas a un modelo económico que antepone los beneficios empresariales a los equilibrios ecológicos, sociales y paisajísticos, y que desembocan en la pérdida progresiva de diversidad biológica y en una transformación intensa del territorio. 

 

La huella ecológica nos pasa factura inexorablemente, mientras nosotros, la especie humana, seguimos contribuyendo a la liquidación de todos los equilibrios naturales, al salvaje extractivismo de recursos naturales escasos, y a la destrucción de flora y fauna a un ritmo frenético. Y estos acuerdos comerciales agudizan sin duda la degradación ambiental, y consecuentemente social, que atraviesa el planeta. En el sector agrícola, del cual hablamos y tomamos como buen ejemplo en los primeros artículos de la serie, el TTIP defiende un modelo basado en una elevada productividad sustentada en la alta tecnificación y mecanización del trabajo, así como en una reducida intervención humana. Propicia además en los países dominantes el abandono de algunas áreas rurales si éstas no participan de la lógica economicista imperante, practicando, entre otras, así como en amplios territorios del sur global, una agricultura intensiva centrada en los monocultivos y en el uso masivo de herbicidas, pesticidas y otros productos químicos peligrosos, que se identifican no sólo como elementos cancerígenos, sino también como causas claras de la progresiva pérdida de biodiversidad. La deriva de este salvaje capitalismo transnacional no es capaz de ver el tremendo riesgo al que sometemos a la naturaleza, y por ende, a la totalidad de especies vivas que habitamos en ella. 

 

Estos monocultivos, ya sean cereales, soja, maíz, caña de azúcar, algodón o árboles, presentan similares problemas ecológicos, añadiendo otra amenaza, como es la introducción de los transgénicos para la alimentación humana, que llevan aparejados el uso de potentes agrotóxicos, productos que afectan gravemente, en su conjunto, a la diversidad biológica, además de suponer potenciales riesgos para la salud humana. Entre los problemas ecológicos se encuentran la erosión y pérdida de suelo, el agotamiento de los nutrientes naturales, la disminución del volumen de acuíferos y la desertificación, deforestación, disminución o desaparición de especies silvestres de flora y fauna, así como de agroganaderas autóctonas, causas claras, todas ellas, de pérdida de biodiversidad y de calidad paisajística. Pero no acaban aquí los problemas e inconvenientes derivados de estas aberrantes políticas y prácticas. Hemos de mencionar también la pérdida de tierras comunales (por ser acaparadas por las propias multinacionales), la pérdida de soberanía alimentaria al ir desapareciendo los cultivos tradicionales (y tener que importar semillas de otros lugares), pérdida de la propia cultura y tradición autóctona, asociadas a los ecosistemas originales, y como consecuencia última, éxodos y desplazamientos masivos de población al desaparecer la disponibilidad de recursos alimenticios y económicos. Continuaremos en siguientes entregas.

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11 abril 2016 1 11 /04 /abril /2016 23:00

Partimos de la base de que la libertad de expresión ampara a todas las personas, aunque sea para mostrarse tan ofensivo como el académico y escritor catalán Félix de Azúa se muestra en la reciente entrevista guiada por Luis Calvo y publicada en la revista Tiempo. El problema es que esta respuesta que vamos a proporcionarle no será nunca publicada en los medios de comunicación mayoritarios del sistema, que únicamente sirven a las clases dominantes, y por tanto, las posibilidades de difusión de la misma serán menores. La libertad de expresión, o si se quiere, el altavoz mediático puesto a disposición para ella, no es el mismo para todas las personas. Pero aún así y todo, vamos a responderle a este machista y arrogante personaje, sobre algunas cuestiones que manifiesta en la citada entrevista. Ocupando un sillón de la Real Academia Española, debiera demostrar, al menos, bastante más madurez intelectual de la que demuestra. Comenzaremos no obstante por las cuestiones en las que estamos de acuerdo con el señor de Azúa, como por ejemplo, que se han suprimido de los currículos escolares las asignaturas que enseñan a pensar, que el fútbol es uno de los cánceres de nuestra sociedad, o que el franquismo social pervive aún en muy alto grado en nuestro país.

 

Comienza vertiendo barbaridades como que "Los Gobiernos de las sociedades democráticas no tienen por qué intervenir en la cultura", para a continuación contradecirse flagrantemente al decir que esto se hace porque se prefiere una sociedad analfabeta. Precisamente por ello, señor de Azúa, los Gobiernos han de tener la responsabilidad de hacer llegar la cultura, toda la cultura posible, a sus conciudadanos, para no crear gente inculta e ignorante, capaz de ser fácilmente manipulada. Más o menos como el señor Azúa, que enseguida comienza a descalificar: "Fíjese lo que ha salido de la Facultad de Políticas de la Complutense...Es lo más ignorante del país, pero consiguen llevar a la gente gregaria, como corderitos". Quizá el señor Azúa ignora que la Facultad que refiere es una de las más prestigiosas del país, donde trabajan eminentes filósofos como Carlos Fernández Liria, al que seguramente el señor Azúa no llegará ni a la altura del betún. Y quizá al señor Azúa le parezcan corderitos la gente que vota a PODEMOS, pero no tilda de corderitos a los votantes del resto de fuerzas políticas, sobre todo del bipartidismo, que llevan haciéndolo durante más de 30 años. 

 

Continúa a la carga: "Desde mi edad yo siempre aconsejo que no se haga caso a ningún partido político o institución, nada que sea colectivo ni nada que sea gregario. Cultívate tú mismo, pero sin hacer caso de nadie". Parece que se trata de la versión intelectual del neoliberalismo, que reniega de lo público, de lo colectivo y de lo común, y aboga por el individualismo, el egoísmo, la competencia y el "sálvese quien pueda". Un poco más tarde ya comienza a confesarse: "Veo algo de decencia en CIUDADANOS". Vaya, parece que por fin se le comienza a ver un poco el plumero (de hecho, pertenece al núcleo fundacional del partido de Albert Rivera, aunque no desempeñe ningún cargo dentro del mismo). Pero mirad por dónde, su balanza se inclina por la fuerza política más demagógica de todas, precisamente aquélla que ha venido a "regenerar" el panorama político, pero que en realidad no es otra cosa que una herramienta al servicio de las clases dominantes para continuar con las mismas políticas del bipartidismo. Su discurso no obstante es desolador, pide que los más preparados huyan de la política, y asegura que "En los partidos, o te corrompen o te destruyen (...). Es la podredumbre absoluta. Hay que apartar las manos para no mancharse". Claro, el señor Azúa se suma al discurso catastrofista generalizado, que aboga por el "Todos son iguales", y seguro que de ahí pasa a "La corrupción está en todos sitios", y un largo etcétera, pero qué curioso, el único partido que se lleva sus críticas más feroces es el de Pablo Iglesias. 

 

Sus palabras para con la formación morada son tremendas: "Han aceptado dinero de los gorilas venezolanos y de los verdugos iraníes. Yo no entiendo cómo alguien les sigue haciendo caso". Sólo para contestar a estas afirmaciones del señor Azúa necesitaríamos otro artículo separado, pero intentaremos contestarle rápidamente con otras varias preguntas: ¿sabe el señor Azúa que las querellas y denuncias sobre lo que acusa a PODEMOS han sido archivadas por los jueces? ¿sabe el señor Azúa que los "gorilas" venezolanos, como despectivamente les tilda, han ganado las elecciones durante muchos años? ¿critica el señor Azúa a PODEMOS sin pruebas por aceptar dinero de los iraníes, pero no critica a la Monarquía española que se reúne cariñosamente con los monarcas sauditas, sangrientos y tiránicos responsables de las mayores masacres de Oriente? Qué facil es, cuando no se tienen argumentos para rebatir un ideario político, entrar como una apisonadora, salirse por los cerros de Úbeda, y decir que en Irán "cuelgan a los homosexuales de grúas y lapidan a las adúlteras", cuando no han criticado en su vida a ningún país oriental por no respetar los derechos humanos, incluso han aplaudido cuando nuestra indecente Monarquía se reunía con ellos. La conclusión está clara: el señor Azúa es, sin paños calientes, otro Eduardo Inda, es decir, otro agresivo paladín vocero papagayo de la clase dominante, sin escrúpulos, al que no le importa mentir, difamar y calumniar con tal de desgastar a sus enemigos. 

 

Pero no quedan aquí las descalificaciones del señor Azúa, que no deja títere con cabeza. Sobre la formación de un posible Gobierno, es bastante pesimista: "O es algo disparatado, con independentistas y abertzales, que habría que marcharse de España, o Rajoy y Sánchez se suicidan y pactan". Y sentencia: "La ideología no debería tener peso ahora mismo sino la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos". Podría comenzar el señor Azúa en aplicarse el parche, que durante toda la entrevista se dedica a intentar liquidar a PODEMOS y a sus líderes, a no ser que piense que la formación de Pablo Iglesias es la única que no busca la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. El señor Azúa reproduce los mismos esquemas mentales y actitudinales que reprocha a los políticos, entrando continuamente en contradicciones entre lo que dice en un momento determinado y lo que dice en el momento siguiente. Pero quizá las declaraciones más grotescas, y por tanto las que han tenido mayor repercusión mediática, han sido las machistas dedicatorias que le ha regalado a la Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, hasta tal punto que existe una petición en Change.org para que la RAE exija la dimisión a este señor. Las declaraciones en cuestión son las siguientes: "Una ciudad civilizada y europea como Barcelona tiene como alcaldesa a Colau, una cosa de risa. Una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado. No tiene ni idea de cómo se lleva una ciudad ni le importa. Lo único que le importa es cambiar los nombres de las calles". 

 

De nuevo, intolerables declaciones provenientes de todo un académico, que se descalifican por sí mismas, y que demuestran la talla moral del personaje. El señor Azúa debería saber que precisamente Ada Colau está contribuyendo (con el resto de las ciudades del cambio) a que precisamente Barcelona sea una ciudad más civilizada, porque está presionando al Gobierno para que su Administración (local) pueda encargarse de la recepción de los refugiados, esos mismos que están llamando a las puertas de Europa, y resulta que Europa se las cierra todas, incluido nuestro indecente Gobierno del PP. Y de nuevo se contradice, porque si como el señor Azúa dice el franquismo aún pervive en nuestra sociedad, debería estar muy agradecido al Ayuntamiento de Ada Colau por dedicarse a cambiar los nombres de las calles, que hacen homenajes y menciones honoríficas a personajes franquistas. Lo que sí tengo claro es que, incluso como vendedora de pescado, la señora Colau lo haría mejor que el señor Azúa. Y remata Azúa de la misma forma como empezó: "La ideología es para los tontos". Claro, debe ser por eso que él también tiene la suya. En definitiva, de Azúa se muestra como uno de esos intelectuales de pacotilla, que no pueden siquiera disimular su fanática adscripción al pensamiento dominante, y que resulta un claro exponente de la mediocre clase intelectual que poseemos. Y es que ya se sabe: se puede ser un burro en pie, aunque se sea científico, artista, escritor o académico.

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10 abril 2016 7 10 /04 /abril /2016 23:00

No valen medias tintas; si bailas demasiado pegado con el capitalismo siempre existe un mismo final: te pisotea

Alfredo Serrano Mancilla

¿Y cuáles podríamos decir, respondiendo al título de nuestra serie de artículos, que son las diferencias fundamentales del socialismo "clásico" con el socialismo de nuestro siglo XXI? Pues los grandes objetivos (redistribución de la riqueza, justicia social, etc.) continúan manteniéndose, y añadimos (ya lo hemos comentado en muchas ocasiones a lo largo y ancho de estos artículos, y en muchos otros de nuestro Blog) los temas troncales y transversales del feminismo (la lucha contra el patriarcado), del pacifismo (la lucha por la paz y el internacionalismo) y el ecologismo (la lucha por el respeto a la naturaleza y al resto de seres vivos del planeta), sin los cuales el actual socialismo no podría ser entendido. Las luchas por la liberación animal, por la liberación de los pueblos y por la liberación de las minorías oprimidas serían también otras luchas añadidas a la causa original socialista. Ya le hemos dedicado, en ésta y en otras series de artículos, profundas exposiciones a dichos temas, luego por tanto, no insistiremos más aquí. Pero no acaban con ellas las diferencias, aportaciones y actualizaciones que el socialismo y el marxismo actuales incorporan sobre sus concepciones clásicas. Tomando como referencia a la pensadora chilena Marta Harnecker, uno de los mayores referentes vivos del socialismo actual, expondremos algunas de esas diferencias. 

 

Partamos del proyecto socialista inicial, como una visión de una sociedad fundamentalmente igualitaria, de justicia social, donde todos gozasen de la riqueza generada por la misma. Y entendíamos que para eso se requería un Estado, fuerte en un principio, que destruyese las poderosas fuerzas del Estado burgués, tomase en sus manos los medios de producción, planificase la economía centralmente, evitando la anarquía capitalista, y por supuesto suprimiese la pobreza, redistribuyera la riqueza, etc. Podemos decir que todo ese ideal se materializó fundamentalmente en el proyecto socialista soviético, que era el que nosotros teníamos como faro en su época de esplendor. Pero con el tiempo, en dicho modelo se pervirtieron muchos aspectos, se dieron muchas deformaciones. En primer lugar, el modelo de partido único (el partido revolucionario, el partido bolchevique en el caso que nos ocupa) como un partido dueño y depositario de la verdad, que por lo tanto debería conducir al Estado (de hecho se transformó en partido de Estado) y que desde arriba debería resolver los problemas de la gente, porque sabía lo que había que hacer, siguendo la supuesta doctrina socialista. Pero entonces, lo que fue ocurriendo con el tiempo fue que la planificación (estatal) se fue convirtiendo en planificación burocrática, es decir, generando una especie de casta que desde arriba planificaba, y los destinatarios de los bienes de esa planificación, dejaron de sentirse identificados con lo que se les ofrecía. 

 

La brecha comenzó a ser cada vez más gruesa. Los estamentos estatales dejaron de representar al pueblo, se fue instalando la corrupción, y la clase gubernamental y el partido se convirtieron en poderosos enemigos de las clases populares. Esto es de hecho el mejor argumento que poseen los detractores del modelo socialista, que argumentan que nunca se ha podido llevar a efecto en  ningún país, porque es un sistema fallido de facto, imposible de implementar. Y por eso, también, el socialismo actual ha superado esa fase de propiedad estatal para alcanzar otra fase superior, como es la propiedad social, la que evitaría justamente todos estos desmanes. El socialismo actual conserva las mismas metas de justicia social originales, pero se entiende que tiene que ser un socialismo construido con la gente, teniendo en cuenta su participación, su apoyo y su respaldo, porque es una democracia radical. Y en las democracias radicales, para ser realmente democracias, tiene que ser el pueblo el que construya, el que gobierne, y los líderes y gobernantes deben estar para obedecer las directrices de su pueblo. En dos palabras: mandar obedeciendo. Entonces, el tema de la participación popular es troncal en el socialismo de hoy día, cosa que antes (en el socialismo clásico) no lo era. Podemos decir que el ideal democrático se pone incluso por encima del ideal socialista, en el sentido de que es el pueblo quien guía los designios del proyecto socialista. 

 

Y luego, esta reflexión se plasma también en una forma característica de alcanzar el poder que es diferente. Porque en el pasado, las experiencias históricas (fallidas o exitosas) del socialismo han sido fundamentalmente experiencias guerrilleras, o si se quiere experiencias armadas (piénsese en los orígenes de la Revolución Cubana), que han surgido o bien de guerras imperialistas, o de guerras civiles, pero donde siempre el proceso revolucionario popular ha tenido que emplear las armas para liberarse de su enemigo opresor. Entonces, estos grupos armados que llegaban al poder, o ejércitos rojos, destruían el aparato del Estado, y a partir de ahí podían empezar a construir, si bien no de cero, algo bastante cercano a eso, un aparato de Estado distinto, relaciones de producción distintas, sistemas educativos distintos, modelos productivos distintos, etc. Hoy en día, para nosotros, el camino para llegar a esta meta de plena participación popular y de pleno desarrollo humano (lo que al fin y al cabo es el socialismo), ese objetivo, tiene que ser alcanzado a través de la vía institucional. Y si nuestro caminar es a través de esta vía, tenemos que comenzar, como un paso inicial, por cambiar las reglas del juego institucional. Simplemente porque las instituciones funcionan según las reglas burguesas, según los dictados del pensamiento dominante, con sus formas y sus modos, y todo esto hay que cambiarlo. 

 

Y ese sería, de forma bastante resumida, el camino socialista de hoy en día. La senda socialista del siglo XXI, un camino al cual hay que acercarse instalando gobiernos progresistas o gobiernos de izquierda que preparen las condiciones para recorrer el camino, y poder llegar a la meta. Que cambien los modelos productivos, que cambien los modelos de propiedad, que comiencen procesos de redistribución de la riqueza, que practiquen políticas de respeto y reconocimiento a otros sujetos de derecho distintos (los pueblos, la naturaleza, los animales). Que comiencen procesos de desmontaje de la brutal influencia del pensamiento dominante, porque muchas veces esos gobiernos alcanzan mediante victorias electorales correlaciones de fuerzas demasiado estrechas que no les permiten poseer amplias mayorías para ganar procesos constituyentes, y de ahí la tremenda importancia del masivo apoyo popular. Quizá el punto de inflexión, el hito más interesante durante este camino, sea la organización de un Proceso Constituyente popular, que aunando el respaldo social mayoritario, haga partícipe a todo el pueblo (justo lo que consiguieron Fidel en Cuba y Chávez en Venezuela) de la revolución socialista necesaria y de la consecución de sus objetivos. Por tanto y resumiendo, el Socialismo del siglo XXI es diferente en el fondo (asume nuevos ideales a la vez que abandona otros), y en la forma (en la manera de implementar, en la estrategia para alcanzar los objetivos, mediante procesos plenamente democráticos). Continuaremos en siguientes entregas.

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7 abril 2016 4 07 /04 /abril /2016 23:00

Continuando con el tema de los bebés robados, que habíamos iniciado en la entrega anterior, hay que destacar el hecho de que este negocio se había convertido (después de su inicial etapa exclusivamente ideológica) en una prometedora industria, que requería más y más niños procedentes de todo tipo de familias, para que pudiera continuar. Las madres legítimas eran vilmente engañadas, bajo cualquier pretexto médico, y los niños y niñas eran entregados a otras familias, que pagaban muy bien por el bebé entregado. En la mayoría de los casos se convencía a los padres que querían ver el cadáver de su hijo o hija, argumentado que iba a ser un proceso muy traumático. Como mucho, se les permitía presenciar un entierro a cajón cerrado. Se les animaba diciendo que eran jóvenes, que pronto podrían tener más hijos, e incluso se estimulaba hormonalmente a las madres para que volvieran a quedar embarazadas pronto. Todo ello se ejecutaba con la mayor impunidad, amparados por un régimen que había permitido y amparado estas macabras prácticas. 

 

Durante años se fue formando, por tanto, una auténtica red delictiva y criminal, consagrada a estos actos de perversión moral, y en la que participaban religiosos/as y personas pertenecientes al Opus Dei con un "modus operandi" determinado y concreto. Y todo esto no comenzó a salir a la luz pública hasta comienzos de este siglo, concretamente en el año 2002, cuando se estrenó el primero de una serie de documentales que dirigieron Montserrat Armengou y Ricard Belis, que llevaban por título "Los niños perdidos del franquismo". La publicación de estos documentales causó un shock social impresionante, y fue un pistoletazo de salida para que surgiera toda una pléyade de movimientos sociales, de organizaciones y de colectivos de apoyo a estas familias víctimas del robo de sus bebés. Y a raíz de ello, como es lógico, mucha gente comenzó a recordar cosas de su pasado que habían quedado en la sombra, que no comprendían, o a lo que no le habían dado nunca una explicación convincente. Muchas personas empezaron a buscar sus orígenes, a preocuparse de su pasado. Y comenzó el estallido de casos, que también comenzaron a organizarse en plataformas, y a buscar amparo legal y protección pública. 

 

Pero la gran pregunta es...¿Por qué no se cuenta con total apoyo oficial para investigar estos crímenes, descubrir y juzgar a los culpables, y restituir la dignidad a las víctimas? Para explicarlo, hemos de volver sobre un tema que ya hemos abordado en otros muchos artículos, que no es otro que la inmodélica Transición a la "democracia" española, después de la muerte del dictador. Y hemos de comprender que lejos de su carácter impecable que intentan vendernos desde las clases dominantes, se impuso un modelo de transición, promoviendo un punto de equilibrio interesado entre la estabilidad del antiguo régimen y sus prácticas fascistas, y el proceso de cambio y apertura hacia un sistema democrático de bajo nivel, de baja intensidad, donde pervivieran aún las fuerzas vivas y los poderes fácticos procedentes de la dictadura. Mirándolo desde este punto de vista, es lógico deducir que la forma en que fue planteada la Transición impidió un verdadero desmontaje de la dictadura. Y por ello, aún vivimos sumergidos en un post-franquismo económico y social muy potente. Aún seguimos dominados y controlados por los familiares y descendientes de políticos franquistas, y aunque las nuevas generaciones sean ideológicamente más aperturistas, acaban copando todos los lugares estratégicos de decisión política, económica, administrativa, judicial y de los medios de comunicación y grandes empresas. El control de las clases dominantes y de sus estamentos de poder es aún muy fuerte. Con lo cual, una posible revisión profunda de nuestro pasado, al modo en que lo han hecho otros países, sigue siendo aún un tema tabú en nuestra sociedad. 

 

Pero no es sólo esto. Seguimos incumpliendo con total descaro leyes, convenios, tratados y normas internacionales (sobre derechos humanos, sobre torturas, sobre memoria histórica, etc.), y aquí no pasa nada. Nos han sancionado un montón de tribunales y organismos internacionales, pero nuestros gobernantes ignoran todas sus sentencias. Y esta es la explicación de que (al igual que por ejemplo para los deshaucios), las autoridades y las administraciones se tomen pocas molestias en garantizar los derechos humanos, criminalizar a los culpables, e impartir justicia para las víctimas. Y a estas alturas, desgraciadamente, vivimos en una sociedad que aún no ha llegado a comprender que no podemos tener democracia si tenemos a gente enterrada en fosas comunes, en las cunetas, si tenemos a miles de ciudadanos que aún siguen buscando su identidad, si la gente es torturada impunemente en dependencias policiales, si la gente es detenida, procesada o encarcelada por defender los derechos humanos, la paz o la justicia, o si no se les garantiza a las personas la satisfacción de sus necesidades básicas. No podemos hablar de que disfrutamos de un sistema democrático si aún poseemos todas estas carencias sociales. 

 

Pero volviendo a los robos de bebés durante la dictadura, hay que completar el asunto, pues algunas organizaciones, como Women's Link Worldwide, han presentado ante la jueza argentina que tramita la querella contra los crímenes del franquismo, para que incluya los cometidos contra las mujeres por razón de género, donde también encuadrarían el robo de sus hijos e hijas. Esta organización es una ONG que actúa como observatorio de justicia de género, usando el poder del derecho para promover un cambio social que favorezca los derechos de las mujeres y de las niñas, sobre todo de aquéllas más vulnerables. Y es que, durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, las mujeres sufrieron distintas formas de violencia, tales como violencia sexual, torturas, robo de sus bebés, rapado y purgas con aceite de ricino, además de todo tipo de torturas psicológicas y procesos de aislamiento y separación de sus familias. La ONG Women's Link indica textualmente en el dossier de la querella: "Estos crímenes contra las mujeres comportaban un castigo hacia sus familias, ya que dentro de la ideología franquista la familia suponía un valor fundamental, era lo que organizaba a las sociedades y la garante de la familia era la mujer. La dictadura de Franco supuso un importante retroceso para los derechos de las mujeres españolas porque el régimen dio marcha atrás a todas las reformas y cambios que habían conseguido las mujeres en temas de igualdad, emancipación y ciudadanía hasta la fecha". Existía incluso lo que se denominaba como el "delito consorte", que expresaba la relación de familiaridad (esposas, hermanas, etc.) con hombres ideológicamente contrarios al régimen. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 abril 2016 3 06 /04 /abril /2016 23:00

La mayoría de la gente cree que las representaciones, ideas, sentimientos y conceptos salen del interior de sus cabezas. Ignoran que recorren el camino inverso, de fuera hacia dentro

Vicente Romano (“La formación de la mentalidad sumisa”)

El consumo desmedido es otra gran baza que juega el pensamiento dominante a su favor (recomendamos a los lectores la serie de artículos titulada "Capitalismo y Sociedad de Consumo", donde profundizamos en este modelo), y de esta forma, el ciudadano/a, trabajador/a o cliente/a endeudado/a, ofrecerá más garantías al sistema de ser un fiel y obediente súbdito de todos sus preceptos. Si consumimos sólo lo estrictamente imprescindible, entonces tendremos menos ataduras económicas, y por lo tanto, seremos más libres ante el sistema. Y llegados a este punto, no tenemos más remedio que hablar del auténtico cáncer del sistema capitalista actual, como son los bancos. El capitalismo globalizado, en su fase actual, se fundamenta en una cada vez mayor financiarización de la economía, lo que significa que prácticamente todas las actividades, tanto productivas como especulativas, utilizan el dinero bancario como soporte. Desde hace algún tiempo muchas asociaciones, incluso gobiernos, están permitiendo el uso de monedas virtuales, locales o alternativas, pero aún se trata de experimentos muy restringidos. El banco se ha convertido en elemento imprescindible en nuestras vidas, en pieza fundamental del sistema. Y el banco impone, cómo no, sus propias leyes. Leyes que regulan el funcionamiento del dinero bancario, de la dinámica de su generación, de su poderío social, y por ende, del poder que disfrutan sus accionistas y propietarios. De hecho, son banqueros los empresarios mejor pagados en la actualidad. 

 

Los bancos han impuesto unos modos y formas de actuar en nuestras sociedades, acaparando para sí toda una serie de transacciones que antes no pasaban por ellos. Y por su parte, la Sociedad de la Información, muy ligada a las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), ha puesto también su aportación, de tal forma que las transacciones bancarias para cualquier proceso están hoy a la orden del día. Se va formando cierto perfil humano, ligado al modelo de conductas que los bancos imponen, que se basa en la autosuficiencia, empresarios de nosotros mismos, individuos de éxito en los mercados, que no necesitan a nada ni a nadie, individuos "hechos a sí mismos" (egoístas e insolidarios, que únicamente valoran el contexto privado), y que además, si es posible, suscriban su "plan privado de pensiones". La publicidad también aporta su granito de arena, mediante la difusión de modelos de familia y de conductas personales y sociales favorables a todos estos comportamientos. Pero este modelo de individualismo autosuficiente esconde una peligrosa moraleja, porque si todos actuáramos de la misma forma, buscando nuestro propio hueco, nuestro bien personal y los de nuestra familia, sin importarnos nada el de los demás, el mundo se nos hundiría rápidamente, porque la vida de la especie humana no se entiende sin lo común. Mientras los empresarios denigran al Estado y lo maldicen continuamente, son los primeros que están locos por introducirse en alguna actividad o servicio público. Y cuando las empresas se hunden, sobre todo esos bancos (últimos responsables de todas las fechorías), buscan desesperadamente el "rescate" del Papá Estado. 

 

Estamos comprobando continuamente que cuando las cosas vienen mal dadas, a nivel individual, te apoyas en el resto de las personas que te quieren, o que simplemente pueden proporcionarte apoyo, es decir, se recurre a los colectivos que puedan tener algo que ver con los problemas que se padecen. Y ello porque la vida es en común, el Hombre es un ser que vive en sociedad, y que necesita de ella, por mucho que los neoliberales escupan continuamente a esa sociedad. Además, para que algunos brillen en su proyecto personal o empresarial, para que alcancen ese éxito tan soñado (bajo el modelo de "éxito" que nos impone esta alienante sociedad), otros han de prestar su ayuda, su colaboración, o han de sostenerles desde fuera. Sin contar con las personas que nos cuidaron cuando éramos niños, o con las que nos cuidarán cuando seamos mayores, o dependientes. La sociedad y la vida no tienen sentido sin lo común, sin lo público, por mucho que nos empeñemos, aupados por este insaciable capitalismo, en ignorarlo. Y así, a cierta parte "privilegiada" de la población se le impone ese ideal de autosuficiencia, mientras a otra parte subordinada (mujeres, y clases subalternas) han de proporcionar todo el apoyo, han de entregar su vida, para que ese individuo alcance "su éxito soñado" (como en la imbecilidad transmitida durante generaciones del "sueño americano", entendido como que USA es la tierra de las oportunidades, cuando es en el realidad el país más guerrero, agresivo, salvaje e insolidario del mundo). 

 

Todo por tanto está enfocado hacia el consumo masivo, y como decíamos antes, las operaciones bancarias son pieza clave de todo ese engranaje. El consumo incide en la macroeconomía (la economía de las grandes cifras) asociado al "crecimiento" económico (mejor dicho, a lo que el pensamiento dominante nos inculca que es el crecimiento), y a su expresión numérica, el PIB, y en la microeconomía (la economía de las pequeñas cifras, de la vida cotidiana) asociado al consumo privado, individual o colectivo, al consumo de bienes y servicios, y por tanto, a su sostenibilidad. ¿Y qué es lo que hemos recomendado? Consumir menos. Y es que con una de las grandes falacias del capitalismo nos hemos topado. Con aquélla que afirma que es necesario consumir mucho, incluso consumir cada vez más, para que la economía crezca continuamente, para generar riqueza y así posibilitar que la ciudadanía pueda disfrutar de ella. Y algunos podrán pensar: ¡Pero si no consumimos entonces no generamos trabajo a nuestros conciudadanos, contribuimos al desempleo, somos insolidarios con el resto de los trabajadores! Efectivamente, si nadie acude a la cafetería de la esquina a tomarse un café, probablemente el dueño tenga que comenzar por despedir a los camareros, y si la tendencia persiste, seguramente tenga que cerrar el negocio. Y algo de razón tendrían, lo que pasa es que hay que situar las cosas en su justo término, tampoco aquí podemos dejar que nos engañen. 

 

El capitalismo nos ha vendido la esperanza de que a mayor riqueza generada en general, mayores serán las posibilidades de que a la gente corriente le caiga algo de dicha riqueza generada. Pero los hechos han demostrado, sin duda, que la clave no está en generar más riqueza (aunque esto ayuda aparentemente y puntualmente) sino en repartirla. El problema no es tanto que haya mucha riqueza y que ésta crezca sin cesar (algo que por lo pronto parece bastante improbable), sino sobre todo que la que haya se reparta adecuadamente. Que el fruto del trabajo de todos sea disfrutado por todos de la forma más igualitaria posible. Por otra parte (aunque esto lo dejaremos para otra serie de artículos donde nos podamos extender en el tema), el crecimiento económico indefinido, perpetuo, no es posible, por mucho que nos lo quieran hacer ver los voceros del pensamiento dominante. Y ello porque la propia generación de productos, bienes y servicios requiere que el Hombre lleve a cabo una serie de tareas de explotación del entorno natural, de los ecosistemas que nos rodean, absolutamente insostenible, o si se quiere expresar de otro modo, no podemos crecer indefinidamente bajo un contexto físico (nuestro planeta) finito y limitado. Como se ve, muchas falacias, mentiras y manipulaciones nos vierte el pensamiento dominante, que además utiliza (como ya hemos referido en entregas anteriores) toda una serie de vocablos, términos y conceptos que están manipulados en su favor (por ejemplo, lo que ellos llaman "riqueza" no es el PIB, lo que ellos llaman "progreso" es en realidad involución, lo que llaman "reformas" son en la práctica recortes, y un largo etcétera). Continuaremos en siguientes entregas.

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5 abril 2016 2 05 /04 /abril /2016 23:00

Como en la época que vivimos de constante ofensiva del capital hay que estar desmontando falacias de forma continua, procedentes de los poderes económicos o de las fuerzas políticas o mediáticas que les representan, en el presente artículo nos vamos a centrar en las propuestas laborales recogidas en el reciente Pacto entre el PSOE y CIUDADANOS, firmado en principio para posibilitar la investidura (fallida) de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno. En concreto, y basándonos en el documento publicado por Antonio González, de Economistas Frente a la Crisis, vamos a centrarnos en la modalidad de contrato laboral que se propone, que viene a ser la misma que CIUDADANOS viene denominando "Contrato único". Lo primero que hemos de afirmar es que, aceptar (aunque sea implícitamente) que la (des)regulación del mercado laboral (por enésima vez) es importante para la creación de empleo, es ya, en sí mismo, una falacia de partida. El nivel de desempleo que padecemos en nuestro país no es resultado de la supuesta "rigidez" de nuestro mercado laboral, sino de otros factores que no tienen que ver con ello, como el nivel de industrialización de la zona en concreto (compárese el nivel de paro de Euskadi con el de Andalucía), y de las consecuencias de la propia crisis, que ha hecho descender el consumo de forma generalizada, lo cual imposibilita que las empresas vendan sus productos, y por ende, puedan contratar a más personal. 

 

Lo que las fuerzas políticas de la derecha neoliberal han etiquedado siempre como la "dualidad" del mercado laboral, no es más que la manifestación de su interés por acabar con los derechos y garantías reconocidos a las plantillas de trabajadores estables, más que un interés por acabar con el empleo precario en nuestro país. Hemos de interpretar, por tanto, el deseo de "acabar con la dualidad en el empleo" como un intento de debilitar el empleo estable y con derechos, generalizando la precariedad y dotando a la parte empresarial de más poder sobre todo tipo de trabajadores. Pero para disfrazar sus intenciones, y expresarlo de una manera suave y engañosa, nos sumergen en todos los trucos y recursos de su neolenguaje laboral, que emplea por doquier salvajes e indecentes eufemismos para negar, esconder o subvertir la realidad. Por tanto, la primera llamada de atención es a que no nos podemos dejar engañar. De hecho, en el documento del acuerdo entre PSOE y C's el epígrafe se titula bajo la rimbombante expresión "Medidas para mejorar la calidad del empleo y combatir la inestabilidad y la precariedad laboral", pareciendo que tienen muy buenas intenciones al respecto, cuando en realidad las medidas que proponen no vienen sino a incrementar la inestabilidad y la precariedad para la clase trabajadora. 

 

Vamos a rescatar un párrafo inicial de Antonio González, cuando se refiere a las falacias vertidas en torno a la precariedad y la inestabilidad: "Vaya por delante que las medidas más novedosas del apartado incurren en el error, claramente reconocible en las posiciones ya conocidas de CIUDADANOS, de no comprender que el empleo puede ser temporal, pero no necesariamente precario, si su naturaleza es verdaderamente temporal. En sentido opuesto, el empleo será precario por su duración temporal (no por la modalidad y denominación del contrato) e inestabilidad cuando su naturaleza dentro de la actividad de la empresa sea en realidad permanente, o cuando la rescisión del contrato (aunque éste sea indefinido) pueda hacerse de forma unilateral y sin causas por parte de la empresa. Además, la rotación e inestabilidad del empleo son hoy sólo una de las formas de precariedad, porque la desregulación y las prácticas laborales de las empresas han derivado en nuevas y terribles formas de precarización del empleo. La perspectiva interesada de considerar la tasa de temporalidad como única expresión de la precariedad puede ser hoy no sólo reduccionista, sino manipuladora. Los despidos injustificados, las relaciones laborales fuera de norma, el fraude masivo en los contratos temporales, el falso, desregulado y sin derechos trabajo a tiempo parcial son, entre otras, expresiones de la precarización multiforme del mercado de trabajo". 

 

Así es, en efecto, y para ilustrarlo, vamos a poner un ejemplo (se podrían poner miles de ellos) concreto. Un caso típico corresponde a las personas (normalmente son mujeres) que las empresas contratan para hacerse cargo (entre otras tareas) de lo que pudiéramos denominar la "centralita" de teléfonos de la empresa, esto es, son las recepcionistas generales de cualquier llamada general que venga del exterior, y de redirigirlas a las personas interesadas. Pues bien, la pregunta podría ser: ¿es ésta una actividad constante en la empresa? Evidentemente sí, pues la empresa siempre necesitará una centralita y alguien que la gestione. Bien, pues nuestra experiencia nos dice que la mayoría de las empresas, en vez de seleccionar dicho personal como plantilla estable de la misma, amparada por sus derechos y garantías, prefieren buscar a dichas trabajadoras entre la selección externa que les realiza una empresa de colocación (típicamente una empresa de trabajo temporal), por lo cual estas personas tienen, de forma permanente, un empleo precario. ¿Qué sentido tiene, pues, que si estamos hablando de una actividad permanente en la empresa, los trabajadores o trabajadoras que la realicen estén sujetos continuamente a la precariedad, a la inestabilidad y a la falta de derechos y regulación? Este es el asunto. 

 

Pues bien, el documento del acuerdo entre PSOE y C's cambia el nombre del contrato temporal por el de "contrato estable y progresivo", expresando de esta forma un eufemismo, un oxímoron, en una palabra, una mentira. La modalidad de contratación propuesta (disfraz del contrato único) no es ni estable ni progresiva, porque de entrada, lo temporal no puede ser estable. En realidad, esta nueva modalidad de contratación no viene sino a formalizar, legalizar e institucionalizar la precariedad, ya que si la actividad a realizar es permanente en la empresa, los contratos han de ser indefinidos y no pueden ser temporales, aunque se les disfrace bajo la denominación de "estables". El esperpento eufemístico llega a su máxima expresión, intentando hacernos creer que la nueva modalidad de contratación va a garantizar la estabilidad en el empleo, cuando lo único que va a garantizar es la precarización continua. Es decir, la maniobra, en vez de atacar la posibilidad inmoral de que las empresas continúen contratando de forma temporal para actividades permanentes, la legaliza, le da amparo normativo, la convierte en legítima, y además, reduce las indemnizaciones por despidos no justificados o improcedentes (porque además no se requiere casuística ni para contratar ni para despedir). En el fondo, pretenden conseguir que ésta sea la vía general de acceso al empleo para todo tipo de trabajos y actividades. 

 

Pero ello, como decimos, lejos de provocar un comportamiento de las empresas más responsable, y unas condiciones laborales más dignas para los trabajadores, lo que va a provocar es que los empresarios usen y abusen de esta modalidad contractual para todo tipo de actividades, aumentando la rotación del personal (para impedir que vaya creciendo la posible indemnización por despido), y excusándose en que este tipo de contrato "estable y progresivo" no tiene una casuística determinada ni para su establecimiento, ni para su extinción. Con todo ello, en vez de cambiar la cultura empresarial hacia un mayor reconocimiento de la estabilidad en el empleo, se va a potenciar el hecho de que las empresas no desean en general establecer relaciones estables (por criterios económicos, claro está) con los trabajadores de menor cualificación, de los cuales, en cuanto las circunstancias se lo permitan, intentarán desprenderse, ahorrándose costes laborales, y ahora, además, bajo un contexto normativo que legaliza y ampara dichas prácticas indecentes. Los efectos, pues, de esta nueva modalidad de contrato serían nefastos desde todos los puntos de vista, ya que se reducirá el uso de los contratos indefinidos, aumentará la rotación del empleo (para ahorrarse la creciente indemnización por despido), no se reducirá la tasa de temporalidad (en todo caso podrá ocultarse mejor a efectos estadísticos), la estabilidad real del empleo no aumentará, sino que tenderá a reducirse, y la dualidad y segmentación laboral permanecerán en nuestro mercado laboral. Como vemos, solo existen razones para desecharlo. 

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4 abril 2016 1 04 /04 /abril /2016 23:00

A diferencia de la democracia mexicana, en Cuba estudiar magisterio y ejercerlo no cuesta la vida; ni el periodismo, como en Honduras, provoca la muerte; ni el sindicalismo mata como en Colombia. En Cuba no se muere de colesterol ni de hambre. En Cuba las artes, la danza, la pintura, no son malas palabras y el teatro tampoco un acertijo

Koldo Campos

Continuando desde el anterior artículo, diremos que el propio sistema electoral también es diferente en Cuba. Existen Elecciones Generales, donde se eligen 612 diputados, cuyo sufragio se organiza por municipios, donde existe un sólo candidato por escaño, pero dicho candidato necesita, al menos, el 50% del voto popular. Después de la celebración de los sufragios populares, la nueva legislatura electa se reúne para escoger los líderes entre los diputados, mediante voto secreto. Y así se eligen también los altos representantes del Estado. Pero volvamos al origen del problema: a Estados Unidos (y sus fieles aliados occidentales) no les importa en absoluto dicho sistema de elección, porque en otros países latinoamericanos también existe un sistema presidencial, más parecido al de USA, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, y sin embargo, sus líderes (que ganan limpiamente las elecciones) tampoco son reconocidos como tales por la obsesión fanática de Estados Unidos de atacar por cualquier pretexto a todo país que no obedezca sus designios. De hecho y cada vez que puede, derroca por la fuerza a los sistemas políticos legítimos de muchos países, como ha ocurrido históricamente en el Chile de 1973 (Salvador Allende) o en la Honduras de 2009 (Manuel Zelaya), por citar sólo dos casos de una extensa lista. También se argumenta de forma torticera y falsa que la sociedad civil cubana no es independiente. Pero esconden que para ellos, si la sociedad civil actúa en defensa y en armonía con el proceso político cubano, entonces eso significa que "no es independiente". Sin embargo, le conceden toda la legitimidad y toda la "independencia" a las asociaciones de disidentes y opositores políticos a la Revolución. 

 

En una palabra, no respetan y atacan a todo lo que representa el sistema político cubano, la Revolución Socialista de Cuba, sus valores, sus líderes, su ideario y sus procesos internos, mientras que apoyan y legitiman todo aquéllo que se enfrenta a dicho proceso, aunque dicho enfrentamiento sea mediante métodos violentos. ¿No es esto aplicar un doble rasero, inmoral e hipócrita, por usar suaves calificativos? Pero cuando además estas mentiras, falacias y manipulaciones son vertidas principalmente por la mayor potencia hegemónica mundial, paladín del capitalismo y responsable (esta vez sí) de las mayores violaciones contra los Derechos Humanos, dentro y fuera de su país, la cosa ya es más grave. Sí, porque Estados Unidos no sólo es el responsable de mantener el criminal bloqueo económico contra el país caribeño desde hace medio siglo (consultar este artículo para una exposición más extensa sobre el mismo y sus gravísimas consecuencias), sino que además es autor de perversas prácticas de violencia policial, ataque a las minorías étnicas, discriminación de inmigrantes, prácticas de torturas a presos en cárceles secretas sin las mínimas garantías (la mayor de ellas en la Bahía cubana de Guantánamo), persecución de las personas que desvelan sus prácticas de espionaje por doquier, sin mencionar que es el responsable último de la práctica totalidad de las guerras que en la actualidad (y durante los últimos siglos) se suceden en los diversos escenarios mundiales en conflicto. 

 

Y mientras todo ello ocurre en USA, en Cuba, la Revolución Socialista ha permitido, dentro del contexto socioeconómico de un país pobre, ir alcanzando altas cotas de bienestar social y de protección de la ciudadanía ante los derechos humanos. Y así, mientras en Estados Unidos (y en muchos países de la UE) millones de personas no tienen acceso a la sanidad, a la educación, a la vivienda o a la alimentación, en Cuba se han alcanzado cotas de acceso prácticamente universales a estos derechos...¿No son estos derechos humanos los que interesan a Estados Unidos? Y a pesar de las enormes limitaciones que el criminal bloqueo económico ha impuesto a la isla, el pueblo cubano, apoyando su Revolución, ha logrado avances y conquistas sociales sólo imaginables en una sociedad auténticamente avanzada. Un pueblo que ha puesto la solidaridad como su propia bandera, una solidaridad que ha sido interna, pero que también ha practicado con cuantos países han necesitado de ella, suponiendo un referente vivo y un ejemplo a seguir por toda la comunidad internacional. Y qué duda cabe que si el bloqueo económico no hubiera sido impuesto, el desarrollo en vivienda, producción de alimentos, transporte, o avances científicos y tecnológicos hubieran conseguido mayores desarrollos. Pero aún con sus limitaciones e imperfecciones, Cuba representa el mejor referente vivo del Socialismo, donde la extensión beneficiosa de avances sociales, la erradicación de la pobreza y del analfabetismo, la preservación medioambiental, y la fortaleza de la cultura socialista impregna a todos los amantes de otro mundo posible y necesario.

 

En el terreno educativo, sólo Cuba alcanzó los objetivos globales del proyecto "Educación para Todos" en el período 2000-2015 en toda América Latina, hecho que consiguieron sólo un tercio de los países del mundo. En un Informe de la UNESCO, se mencionan los 6 objetivos alcanzables que son (1) extender y mejorar la atención y educación de la primera infancia, (2) lograr la universalización de la enseñanza primaria, especialmente en lo que respecta a niñas y niños pertenecientes a minorías étnicas o marginadas, (3) garantizar que los jóvenes y adultos tengan iguales oportunidades de acceso al aprendizaje y la adquisición de competencias para la vida diaria, (4) lograr en 2015 una reducción del 50% de los niveles de analfabetismo de la población adulta, (5) suprimir la disparidad entre los sexos y lograr la igualdad entre ellos en la educación, y (6) mejorar la calidad de la educación para todos y obtener resultados de aprendizaje mensurables. Ello debería despertar la admiración de todos esos países occidentales "avanzados", que son los que se dedican a criticar a Cuba por su falta de democracia y de respeto a los derechos humanos. Por tanto, y según los datos de que disponemos, avalados por las más altas Instituciones y Organismos internacionales (nada sospechosos de ser nidos de perversos marxistas), la República de Cuba ha demostrado que es posible alcanzar un alto grado de desarrollo humano manteniendo la sostenibilidad del sistema económico. Otras grandes potencias deberían aprender del pequeño país caribeño. 

 

Y es que también en el terreno del cuidado y el respeto medioambiental, Cuba es punto y aparte. Casi todos los países más desarrollados del mundo consiguen sus buenos resultados a costa de despilfarrar los escasos recursos naturales del planeta, provocando la destrucción de los ecosistemas y del equilibrio ambiental. No es el caso de Cuba, que ha conseguido colocarse entre los países con un alto índice de desarrollo humano, manteniéndose dentro de los parámetros de sostenibilidad ecológica necesarios, para no representar un lastre para el planeta. Rescato las sabias palabras de Koldo Campos cuando afirmaba: "Nadie en este manicomio en que han convertido al mundo quienes dictan su destino, disfruta de la cordura de Cuba, de su sensatez y de su juicio, de su capacidad de lucha, de su vergüenza". En resumidas cuentas, Cuba ha sabido, gracias a la valentía de su pueblo y a la indiscutible inteligencia de sus dirigentes, conducirse por el camino de la Revolución Socialista, y ello a pesar de que ha tenido que atravesar (y aún continúa haciéndolo) por una serie interminable de escollos, que han podido salvar mediante un arrojo, una firmeza y una determinación como pocas veces se ha dado en la Historia de la Humanidad. Hoy esa pequeña isla del Caribe, pese a la hostilidad norteamericana y el cerco mediático mundial, es un espacio decoroso, un lugar apacible y en armonía, un sitio donde puede vivirse con dignidad. Cuba es un referente, un símbolo de resistencia, quizá el pueblo más entregado y valiente de la Historia de la Humanidad. Finalizamos con las bellas palabras dedicadas por Miguel Manzanera Salavert, que afirmaba: "Sólo conozco un Oasis posible, que es la República de Cuba". 

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3 abril 2016 7 03 /04 /abril /2016 23:00

Necesitamos recuperar soberanías políticas y económicas y ponerlas todas en relación mediante una alianza política, económica, ética y ecológica a escala mundial. Una agenda nacional y global para el cambio social debe incorporar necesariamente los siguientes ejes: la lucha por la supervivencia del género humano y del planeta haciendo frente al cambio climático, la lucha por el desarme nuclear y la paz, la lucha por la autodeterminación de los pueblos, la lucha por un reparto equitativo de la riqueza, y la lucha por la superación del modelo patriarcal. Estas luchas son necesariamente anticapitalistas y deben de encontrar y construir un espacio de coordinación y encuentro a escala planetaria a través de una nueva Internacional de los Pueblos

Arnaldo Otegi

En artículos anteriores de la serie ya hemos incorporado muchas aportaciones y visiones de los diferentes estudiosos marxistas y socialistas de nuestra época más reciente, y vamos a continuar en el presente artículo en esta misma línea, destacando algunas aportaciones interesantes. Por ejemplo, la visión de la sociedad socialista de Ernest Mandel es la siguiente (tomada de su obra "Introducción al Marxismo"): "Una sociedad de este tipo liberará al hombre de las cadenas de la división social y económica del trabajo. Los marxistas rechazan la tesis según la cual algunos hombres "han nacido para mandar" y otros "han nacido para obedecer". Ningún  hombre, por naturaleza, está predispuesto a ser minero toda su vida, ni fresador, ni conductor de tranvía. En cada hombre dormita el deseo de ejercer un determinado número de diferentes actividades: basta con observar a los trabajadores durante sus ocios para darse cuenta de ello. En la sociedad socialista, el alto nivel de cualificación técnica e intelectual de todo ciudadano le permitirá realizar durante su vida muchas tareas diferentes y útiles a la comunidad. La elección de la "profesión" dejará de ser impuesta a los hombres por fuerzas o condiciones materiales, independientes de su voluntad. Dependerá de su propia necesidad, de su propio desarrollo individual. El trabajo dejará de ser una actividad impuesta de la que se huye, para convertirse simplemente en la realización de la propia personalidad. El hombre será finalmente libre en el sentido real de la palabra".

 

Y concluye: "Una sociedad como ésa se esforzará por eliminar todas las fuentes de conflicto entre los hombres. Destinará a la lucha contra las enfermedades, a la formación del carácter del niño, a la educación y a las bellas artes los inmensos recursos que hoy se despilfarran en objetivos de destrucción y en represión. Eliminando todos los antagonismos económicos y sociales entre los hombres, eliminará también todas las causas de guerra o de conflictos violentos. Únicamente el establecimiento en todo el mundo de una sociedad socialista puede garantizar a la humanidad esta paz universal que se ha convertido en condición para la simple supervivencia de la especie en esta época de armas atómicas y termonucleares". Como puede comprobarse, pone en cuestión las formas clásicas del trabajo capitalista (que únicamente considera trabajo las modalidades remuneradas establecidas por el mercado), y se centra en el trabajo como plena realización de las actividades y proyecciones de la personalidad humanas, concluyendo que será esta realización personal (y colectiva) la que nos traerá mayores cotas de armonía y paz social. Decididamente, Mandel es uno de los investigadores imprescindibles del socialismo moderno. Sus aportaciones han renovado las teorías del Marxismo clásico y del Socialismo, y han abierto la puerta a la confluencia hacia otras corrientes de pensamiento perfectamente integrables. 

 

Por su parte, Alejo Mancebo, en su documento "La deuda, el proyecto constituyente y el socialismo"refiriéndose a las ventajas de la revolución socialista, defiende lo siguiente: "Más de la mitad de la investigación es desarrollada por los Estados, pero esa investigación se pone al servicio de las empresas. ¿Qué inmensas posibilidades se abrirían, si libres de patentes, las investigaciones fueran dirigidas por el interés social? ¿Si miles de científicos, que hoy no pueden estudiar por falta de dinero o deben emigrar en busca de un trabajo, trabajasen en empresas, planificando las investigaciones a desarrollar sin que deban dar un beneficio económico? Las guarderías públicas, la sanidad gratuita, la cobertura por accidente, las pensiones que permitan vivir sin estrés tras una vida de trabajo...Esas realidades, conocidas parcialmente en Europa durante 20 años, son sólo la punta del iceberg de lo que se podría hacer si la prosperidad económica se pusiese al servicio de las necesidades sociales. La voz de la calle, la gente organizada, debería poder decidir los derroteros esenciales de la sociedad. La democracia real es la que permite que, independientemente de tu trabajo, de tu posición social o de tu dinero, tengas posibilidad de decidir sobre el rumbo de las reformas, sobre los ritmos de trabajo, sobre el reparto de la riqueza, sobre qué dirección toma la sociedad. El socialismo es inconcebible sin una democracia real, de base, masiva, basada en la organización de millones de personas, donde todas las ideas se puedan expresar, discutir, y donde la opinión y el debate sean decisivos. A diferencia de las empresas públicas gestionadas burocráticamente que conocemos, las empresas socializadas, su día a día y su derrotero general, deberían ser discutidos por parte de sus trabajadores, de los ciudadanos...". 

 

Alejo Mancebo insiste en su visión del Socialismo desde el punto de vista de lo que hemos denominado "Democracia Económica", esto es, la propia socialización de las decisiones, la propiedad social y colectiva de las empresas, la capacidad organizativa que permite a la inmensa mayoría social decidir conjuntamente el destino de sus activos, de su economía, de sus inversiones. Porque así como el capitalismo consiste en poner la sociedad al servicio de los empresarios, el socialismo consiste en poner la sociedad al servicio de los trabajadores. Ya lo indica muy correctamente, por ejemplo, el Programa del Partido Comunista de España (PCE): "Una democracia económica basada en la subordinación del poder económico al poder político democrático, en la propiedad social de los sectores básicos y estratégicos de la economía, así como de los principales recursos naturales, en la planificación democrática de la economía, en la coexistencia de diversas formaciones económicas, en el control de la gestión y en la intervención y participación real de los trabajadores en la gestión de las empresas públicas y el capital público, en la armonización del desarrollo económico con la preservación del medio ambiente". Nosotros hemos insistido mucho, a lo largo de esta serie de artículos, en la imperiosa necesidad de transformar la propiedad privada de las grandes empresas que suministran los bienes, productos y servicios básicos en propiedad social, haciendo participar al Estado, a los propios trabajadores y al conjunto de la sociedad en el control y toma de decisiones de las mismas. 

 

En dicha economía socializada, los bienes sólo se producirán para cubrir las necesidades humanas, porque en la medida en que ésta economía socializada y planificada venza a la economía de mercado, imperante hoy día, desaparecerá la ganancia, y la propiedad privada de los medios de producción perderá su base, se eliminará por sí sola. Por tanto, en dicha economía socializada ya no existirá ningún mercado, porque: A) El precio no resultará de la ley de la oferta y la demanda, sino del valor de los bienes producidos y del salario; B) El almacenamiento, el transporte y la distribución de los bienes producidos se convertirán en servicios, cuyo valor, al igual que el valor de todos los demás servicios, equivaldrá al tiempo de trabajo invertido, y de esta manera, formará parte del valor de los bienes distribuidos. No obstante, la economía socializada no excluye a la economía de mercado en sentido general, pues únicamente la estamos aplicando a las empresas dedicadas a los bienes, productos y servicios básicos que satisfagan las necesidades consideradas fundamentales para la población. Para el resto de bienes, productos y servicios (considerados no elementales) la economía de mercado puede seguir estando abierta (aunque por supuesto, la sociedad socialista se encargará de que las aberrantes desigualdes sociales que ésta genera sean paliadas y llevadas a su mínima expresión, por ejemplo mediante una política fiscal justa y progresiva, como también hemos desarrollado en artículos anteriores). Continuaremos en siguientes entregas.

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2 abril 2016 6 02 /04 /abril /2016 23:00

Nos hacemos eco del Manifiesto en apoyo a la solicitud de indulto para el sindicalista injustamente encarcelado Andrés Bódalo, en otra incursión más del sistema empeñada en represaliar y reprimir a los dirigentes políticos y obreros que se rebelan ante las injusticias del sistema dominante, como es claramente el caso. Al momento de escribir este artículo, los fimantes ya sobrepasaban los 8.000, así que esperamos que dicho sitio web y la presión popular ejercida puedan dar sus frutos cuanto antes. La página oficial, desde la cual se puede firmar en su apoyo, es www.indultobodalo.info, y desde la cual rescatamos a continuación el siguiente Manifiesto:

 

"Andrés Bódalo Pastrana es un sindicalista que lleva 30 años defendiendo los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras, principalmente de los jornaleros y jornaleras de Andalucía, colectivo al que pertenece. Siempre ha defendido la necesidad de unas condiciones laborales dignas, defendiendo la aplicación de los Convenios Colectivos y luchando por la mejoras laborales en los mismos. Fue elegido como concejal por el Ayuntamiento de Jaén en las últimas elecciones municipales lo que da fe de su apoyo popular y su calidad de representante público elegido por las urnas.

 

Las acciones por las que se ha condenado al sindicalista Andrés Bódalo ocurrieron en el seno de una concentración frente al Ayuntamiento de Jódar (Jaén) que dieron lugar a una breve confrontación con los que en aquel momento ostentaban la representación popular en el municipio y en la que Andrés intentó en todo momento apaciguar los ánimos.

Sin embargo, Andrés ha sido condenado a 3 años y 6 meses de prisión por atentado a la autoridad. Entendemos que la sentencia resulta desproporcionada en alto grado, quedando la presente solicitud de indulto como último intento de evitar su encarcelamiento y el cumplimiento de la pena. Junto a la pérdida social y sindical que puede provocar la entrada en prisión de Andrés Bódalo se une la difícil situación económica en que queda su familia compuesta por seis personas de tres generaciones incluido un hijo de 12 años y una nieta de 6 años enferma crónica, ya que Andrés es la única fuente de ingresos de una familia que al igual que él y muchos andaluces y andaluzas sufren ausencia de rentas y trabajo. Por tanto, entendemos que la concesión del Indulto por parte del Consejo de Ministros del Gobierno de España servirá en este caso para corregir la desproporción de la pena impuesta.

Por todo lo expuesto los abajo firmantes, manifestamos nuestro apoyo y solicitamos SE CONCEDA SU INDULTO TOTAL O PARCIAL para evitar la ejecución en prisión de la pena"

 

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31 marzo 2016 4 31 /03 /marzo /2016 23:00

Especial relación tienen con los Movimientos Sociales de tipo Memorialista (aquéllos MMSS que luchan por la recuperación de la Memoria Histórica, y por conceder la justicia, la reparación, la verdad y la dignidad a los familiares de las víctimas asesinadas del franquismo) aquéllos movimientos dedicados a intentar recuperar, o al menos saber la verdad, sobre los bebés robados a sus madres durante la época de la dictadura. Se trata de otro de los coletazos del bestial comportamiento de dicha etapa, que de nuevo, las autoridades españolas han intentado proteger, entorpeciendo la investigación y la defensa de las víctimas, y por supuesto, sin conceder casi ningún apoyo oficial. Estamos hablando de hechos acaecidos durante varias décadas, de graves violaciones de los derechos humanos (secuestros de bebés recién nacidos) cometidos por españoles y dentro del territorio español, y como en el resto de episodios negros de la dictadura, nuestros indecentes gobernantes (sobre todo los del PP, que siempre han encubierto y protegido al franquismo) han dejado que tenga que ser el propio esfuerzo de las asociaciones y colectivos de víctimas las que pongan toda la carne en el asador para aclarar los graves delitos cometidos, y reclamar la justicia omitida por la Administración. 

 

Tomo información y datos publicados en el sitio web de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, en lo relativo a este asunto. Parece ser que el origen de esta aberración hay que buscarlo en una especie de "ingeniería social" mediante los experimentos del Jefe de Psiquiatría del Ejército, el Doctor Vallejo Nájera, con las presas republicanas en Málaga. Su fobia, nada científica, aunque quisiera revestirla como tal, hacia las "rojas" le valió para concluir que los republicanos y antifascistas no podían criar hijos "sanos" para el nuevo Estado surgido del Alzamiento Nacional, y que por tanto resultaba lícito socialmente arrancarlos de los brazos de sus madres encarceladas. Este personaje fascista de la época afirmaba que estos niños, al igual que sus padres, eran portadores de un gen marxista (calificaba a la gente de izquierdas como "débiles mentales"), y que por tanto, era necesario apartarlos de esa influencia nefasta. Durante esta primera etapa, fue fundamental el papel prestado por diversas Instituciones políticas y religiosas de la época, como la falangista Auxilio Social, Casa Cuna o la misma Iglesia Católica. Eran frecuentes además instituciones del tipo de los orfanatos, hospicios o inclusas, algunas de las cuales también se hicieron cómplices de estas prácticas atroces. Y así, los niños que salían de las cárceles, o eran arrebatados a sus familias, eran destinados en principio a este tipo de instituciones de "reeducación", dentro de las cuales soportaban auténticos infiernos. 

 

Estos actos de barbarie perpetrados por las autoridades del régimen fascista de Franco llevaron a que el Servicio Exterior de Falange llegara a secuestrar, en la Francia sometida al dominio nazi, alrededor de 20.000 niños/as, hijos/as de republicanos españoles exiliados, para entregarlos a familias afectas al régimen. En el fondo, como vemos, estamos ante un auténtico y aberrante proceso de interceptación desnaturalizadora de los progenitores legítimos hacia sus hijos, para impedir tener que luchar contra nuevas generaciones de "rojos". Pero posteriormente, aquélla operación de secuestro devino en gran oportunidad de negocio, en la que la connivencia de los sectores hospitalarios y sobre todo religiosos, llevaron a que un número quizá más difícil de determinar de recién nacidos (han llegado a cifrarse en 300.000 casos) acabaran perdiendo su identidad y sus raíces, en una macabra operación que combinó el odio y el lucro por parte de una pandilla más o menos amplia de impresentables gobernantes, de fanáticos religiosos y de irresponsables autoridades. 

 

Esa peligrosa combinación, que convirtió el régimen franquista como quizá el mayor régimen verdugo de la Historia (España es el segundo país del mundo, tras Camboya, en número de fosas masivas en las cunetas), instaló una práctica delictiva consentida por los sectores implicados, y que mantuvo durante décadas dichas deleznables prácticas con miles de bebés, algunos de los cuales han podido reencontrarse con sus progenitores biológicos al cabo de los años. Como vemos, se trata de otra vertiente del régimen de terror implantado por la dictadura. Pero es lógico pensar que un fenómeno que se extiende durante tanto tiempo, evolucionara la tipología de sus prácticas, y así, si al principio las víctimas habían sido presas políticas y sus respectivos hijos o hijas, después se avanzó sobre madres solteras o vulnerables económicamente, para cumplir con lo que la moral franquista imponía, esto es, castigar a quiénes habían cometido la osadía de embarazarse sin marido y a la vez "proveer" de descendencia a quiénes tenían familias "bien constituidas", todo ello, claro está, según los rígidos cánones morales de la dictadura. Se pasó por tanto de la inicial maquinaria del horror que comenzó a instalarse durante la Guerra Civil, con las primeras presas políticas de la época, a una práctica generalizada que continuó perfeccionándose al calor de las necesidades y el curso que fueron tomando las políticas del dictador a lo largo de sus casi 40 años de régimen represor y totalitario. 

 

Y así, en un contexto rodeado siempre del miedo y el silencio, como todo lo que ocurría en la vida pública franquista, el robo de niños recién nacidos, si bien comenzó como una purga o castigo aleccionador, fue después mutando sus intereses de acuerdo con las necesidades imperantes de las clases dominantes de la época, como muy bien analiza Cecilia Valdez en su artículo para el medio argentino Pagina 12. Normalmente, el relato posterior que estos bebés recibían, cuando ya eran más mayores, solía ser la confesión de que eran adoptados, y de que sus padres habían muerto en cualquier accidente. El marco jurídico de la época propiciaba, sobre todo para el caso de las madres presas políticas, que sus hijos quedaran bajo custodia del Estado, que permitía incluso el cambio de apellido de esos niños. A todo ello hay que sumar las características de una sociedad profundamente machista, donde la mujer estaba absolutamente controlada. En la España de esos años y hasta 1972, la mujer no era mayor de edad hasta los 21 años, pero es que hasta los 25 años continuaba bajo la tutela de sus padres, si no se casaba antes, en cuyo caso pasaba a estar bajo la tutela del marido. Hechos cotidianos, como la firma de un préstamo, no podían ser ejecutados sólo por la propia voluntad de la mujer, necesitando la firma del marido. El nacionalcatolicismo franquista instaló todo un sistema institucionalizado que regía y ordenaba el comportamiento de la mujer de la época, bajo un papel absolutamente sumiso y supeditado al marido, cuya única función era contentar a su esposo, y ocuparse de los hijos. Continuaremos en siguientes entregas.

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