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16 noviembre 2020 1 16 /11 /noviembre /2020 00:00
Ilustración: Javier Ferrero

Ilustración: Javier Ferrero

El torturar a cerdas preñadas y arrancarles las crías del útero es algo indefendible, al igual que el trato a la mayoría de los millones de cerdos que se consumen como embutidos y tocino cada año. Son criados en granjas industriales sucias y abarrotadas, enjaulados y privados de todo lo que es natural e importante para ellos. A los cerdos bebé les cortan los dientes y los rabos cuando apenas tienen unos pocos días de vida (no les suministran nada para aliviar el dolor) y raramente, o nunca, respiran aire fresco o sienten el sol en sus espaldas hasta el día en que son enviados al matadero. Sufren durante toda su vida solo para darle al hombre un momento fugaz de sabor (…) Es momento de que nos desvinculemos de este ciclo cruel de maltrato animal adoptando un estilo de vida vegano

Harriet Barclay

En los artículos anteriores hemos abordado la problemática del mundo animal en las facetas de explotación por parte del ser humano, en todas sus vertientes, y en la utilización de animales domésticos o de compañía. Pero es también importante resaltar las situaciones que viven los animales en el mundo salvaje. Continuaremos tomando como referencia el sitio web Etica Animal para esta revisión. La visión que solemos tener los humanos sobre este asunto es una visión idílica: la mayoría de nosotros nos imaginamos a un mamífero de gran tamaño, sano, adulto y exótico, como un león, una pantera, una jirafa o un elefante, o quizá a cualquier otro gran vertebrado, como un ave. Pensamos en animales felices, que campan a sus anchas en su entorno natural, que disfrutan sin que ningún ser humano les cause ningún daño, y que tienen sus necesidades satisfechas. Sin embargo, la vida no es fácil para los animales que viven en la naturaleza. Desde el mismo momento en que comienzan a existir, deben enfrentarse a serias amenazas, que les hacen padecer de manera muy considerable. Los motivos de esto son muy diversos: en ocasiones, los animales sufren daños que son el resultado directo de la acción humana. Por ejemplo, las colonizaciones de nuevos territorios, las actividades de caza y pesca, los diversos negocios asociados a los productos obtenidos de los animales salvajes, o los viajes de placer que los seres humanos organizan a territorios donde viven estos animales, son típicas causas que podríamos encuadrar aquí. En otros casos, el sufrimiento y la muerte ocurre por circunstancias naturales o por una combinación de éstas con la acción humana. Entre las circunstancias que pueden ser parcial o completamente naturales se encuentran las condiciones climáticas extremas, las catástrofes naturales, los incendios, las inundaciones, el hambre y la desnutrición, la sed, una gran variedad de enfermedades, los accidentes y heridas, los conflictos con otros animales, el parasitismo o el estrés psicológico. Estas circunstancias se dan de manera habitual, y causan a los animales daños nada desdeñables, y que no son menores que los que sufrirían animales domesticados o seres humanos de estar en su lugar. De hecho, tales daños provocan que muchos animales que viven en la naturaleza tengan vidas que contienen mucho más sufrimiento que placer. La visión idílica que mostrábamos al principio, por tanto, no es tal. 

 

Por ejemplo, podemos pensar en un polluelo que se haya caído del nido y que se encuentre agonizando, muriendo de inanición durante días en el suelo, sufriendo a causa del frío, la angustia y el dolor de las heridas causadas por la caída. O bien en una cría de pez que muera por inanición tras ser totalmente incapaz de conseguir comida. Estos casos son muy comunes entre los animales jóvenes de muchas especies. Otros pueden ser capaces de sobrevivir durante más tiempo y llegar a adultos, pero experimentan dolor crónico, o mueren tras un gran sufrimiento. Un ejemplo de esto podría ser un ciervo infectado por gusanos de la nariz. Estas larvas crecen en las cavidades nasales del ciervo, hasta que son tan numerosas y grandes que el ciervo no es capaz de respirar, y se asfixia lentamente hasta morir. Ejemplos como éstos nos sugieren que no siempre es correcta la idea de que lo mejor que podemos hacer por los animales en el mundo salvaje es abandonarlos a su suerte. Es cierto que en muchos casos no podremos hacer nada por ayudarles. E incluso en otros casos, darles ayuda puede suponer un daño mayor para otros animales. Pero también existen otras muchas situaciones en las que es posible actuar de formas que resulten beneficiosas para los animales en su conjunto. Por tanto, como una extensión de la preocupación hacia los animales que sufren por culpa de los seres humanos, también debería preocuparnos la situación de los animales que viven en el mundo salvaje, y a los cuales podríamos ayudar. Algunas personas podrían argumentar que no deberíamos ayudar a los animales salvajes que viven en la naturaleza porque hacerlo "no sería natural". Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que cuando los seres humanos sufren de formas parecidas a las que afectan a los animales salvajes, por lo general apoyamos que se les preste ayuda. La cuestión entonces es: ¿por qué deberíamos tener una diferente actitud en el caso de los animales? Si podemos salvar a un humano para que no pierda una pierna...¿por qué no a un lobo? Si podemos desparasitar a un niño...¿por qué no a un águila? ¿Salvamos de una riada a una persona humana pero no a un ciervo? Esta parece ser, de nuevo, una forma de discriminación hacia los animales que viven en la naturaleza. Como ya dejamos establecido, los animales no están interesados en sufrir, por lo que deberíamos darles ayuda tanto si los responsables de sus daños son seres humanos como si no. 

 

De hecho, deberíamos tener en cuenta también que nosotros los humanos somos la especie que más alteramos el medio natural, nosotros intervenimos con frecuencia en la naturaleza, para promover nuestros propios intereses (en esta serie de artículos hemos abordado en profundidad las falacias del "desarrollo" y del "crecimiento económico", factores que toman la naturaleza como destino para su expolio, saqueo y destrucción, además de aniquilación del hábitat de multitud de especies animales). Construimos pueblos, urbanizaciones, casas, hospitales, escuelas, bibliotecas, edificios de todo tipo, infraestructuras variadas (oleoductos, gaseoductos, puentes, puertos, aeropuertos...), autovías, también plantamos la comida que necesitamos consumir, y un largo etcétera. Para poder llevar a cabo todo ello necesitamos transformar el medio natural (montañas, valles, ríos, etc.), para que éste se adapte a nuestros objetivos. Si apoyamos entonces transformar nuestro entorno para cubrir nuestras supuestas necesidades, también deberíamos estar de acuerdo y apostar por hacerlo para otros seres igualmente sintientes, como los animales salvajes, cuando necesiten ayuda, ya que muchas veces estamos interviniendo y transformando sus medios de vida. Afortunadamente, las ciencias se han ocupado de estudiar las especies y las poblaciones animales, su anatomía y su neurología, para poder ocuparnos también de ellos. La ciencia veterinaria ha evaluado el bienestar de los animales domesticados, pero también ha examinado el de los animales salvajes. Y en biología animal se ha investigado la dinámica poblacional de muchas especies, sus historias de vida, y las formas en que interactúan con otros animales y con su entorno. Todo ello nos proporciona una base científica sobre la que actuar y desarrollar programas para ayudar a los animales del mundo salvaje. En resumen, no existen motivos para tener hacia los animales salvajes que viven en la naturaleza actitudes diferentes a las que tendríamos si se tratara de animales domesticados o seres humanos, por lo que deberíamos intentar ayudar a los animales que viven en la naturaleza siempre que sea posible. Básicamente, el ser humano puede y debe ayudar a todos los animales que pueda en las situaciones que más arriba hemos descrito, y para ello solo necesitamos más conciencia animalista, es decir, considerar y conceder la importancia adecuada a sus vidas, y actuar en consecuencia. 

 

Habría formas de dar una mayor ayuda a los animales salvajes si tuviésemos un mayor conocimiento y más medios para poder hacerlo. Para que esto sea posible, lo más importante es que exista una gran conciencia generalizada en nuestra sociedad de que deberíamos ayudar a los animales en la naturaleza. El Buen Vivir, en su discurso y mensaje sobre la armonía en la coexistencia entre todos los seres vivos que formamos la Pachamama (Gaia como el gran ecosistema planetario), así nos lo advierte. De lo contrario, es posible que si nunca se considera que esto es algo que deberíamos promover, los animales no sean ayudados en muchos casos en los cuales sería factible hacerlo. Por lo tanto, el activismo (en el plano práctico) y la investigación (en el plano teórico) son de gran importancia para ayudar a que la sociedad se dirija en esta dirección. En la práctica, miles de casos se nos presentan para poder ayudar a los animales que viven en el medio natural: rescatar a animales que se encuentren atrapados, vacunar masivamente a diferentes poblaciones de animales para prevenir enfermedades, tratar a los animales enfermos o heridos, ayudar a los animales en situaciones de incendio o desastres naturales (huracanes, tifones, sequías, olas de calor...), ayudar a los animales a cubrir sus necesidades básicas, adoptar animales que hayan quedado huérfanos, etc. La Biología del Bienestar es un campo de investigación que se ha propuesto para estudiar la situación de los animales en general en lo que respecta a su sufrimiento y bienestar, pero centrándose especialmente en aquellos animales que se hallan en la naturaleza. El potencial de la Biología del Bienestar en lo que se refiere a la reducción del sufrimiento animal podría resultar muy significativo. Esto sería así no solamente porque facilitaría tomar medidas dedicadas a ayudar a los animales y a desarrollar políticas de gestión medioambiental, sino también porque le daría a esta causa la atención y reconocimiento que necesita. En Etica Animal se explica: "La biología del bienestar se puede definir como el estudio de los seres vivos y su entorno con respecto a su bienestar, y representa un enfoque diferente al estudio tradicional de las vidas de los animales en sus ecosistemas. Incorporando el conocimiento de la ciencia de la ecología, la ciencia del bienestar animal, la zoología, y otros campos académicos bien establecidos, esta nueva área de investigación tiene el potencial de mejorar nuestro entendimiento de la situación de los animales que viven fuera del control humano y, de este modo, incrementar nuestras posibilidades de desarrollar estrategias efectivas para darles la ayuda que necesiten". 

 

En concreto, la Biología del Bienestar está centrada en adquirir un mayor conocimiento acerca de los animales como individuos sintientes, y de lo que puede ser positivo o negativo para ellos, así como las formas en que los humanos podemos ayudarles a vivir felices y desarrollar sus capacidades. Como decíamos al comienzo del artículo, hemos de desterrar la visión idílica de los animales salvajes en la naturaleza, simplemente porque no es cierta. La falsa creencia de que los animales disfrutan de vidas placenteras en sus entornos naturales (y de que por tanto no necesitan nuestra ayuda) ha sido la principal causa por la que esta nueva disciplina del conocimiento no se ha desarrollado más hasta ahora, pero esperemos que esto cambie de cara al futuro. Y como hemos explicado hasta la saciedad en los artículos anteriores de la serie, todas estas disciplinas aliadas al Buen Vivir parten de un precepto fundamental, como es considerar a los animales (en general a todos los seres vivos) como seres con dignidad que merecen ser respetados y protegidos. Solo desde este punto de vista podremos avanzar en estas tareas. Y un siguiente paso es ir desterrando de nuestras prácticas sociales todas aquellas donde los animales son protagonistas. Los animales no han de convertirse en objeto de nuestra burla, de nuestra diversión, de nuestra tradición, de nuestro ocio, de nuestros espectáculos, de nuestra impotencia o aburrimiento. Como nos indica Federico Velázquez de Castro González, Presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental, en este artículo para el medio Contrainformacion: "Queda mucho por hacer en nuestra sociedad, en la que aún persisten ciertas tradiciones bárbaras, y en donde la educación, la ética y la respuesta social tienen que ir desplazándolas hasta su supresión definitiva". Pues bien, entre todas estas actividades a erradicar, que iremos desarrollando en los próximos artículos, tenemos a las fiestas populares, las corridas de toros, la caza y la pesca deportivas, la cautividad de los animales en determinados recintos habilitados para tal fin, y por supuesto, la explotación que de los animales hacemos para nuestro interés y beneficio, asuntos que ya hemos comentado en estas últimas entregas. En este sentido, la Alimentación (vegana), la Educación (ambiental), la Ética (ecológica) y el Ambiente (la Naturaleza), forman un cuarteto indisoluble de imprescindible valor, que debemos cultivar bajo los parámetros del Buen Vivir, independientemente de la forma que éste muestre en cada territorio concreto. Continuaremos en siguientes entregas.

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13 noviembre 2020 5 13 /11 /noviembre /2020 00:00
Viñeta: Antonio Rodríguez

Viñeta: Antonio Rodríguez

En cada pantalla de televisión del mundo, en todos los idiomas, uno puede ver al aún presidente estadounidense Donald Trump desarrollando su plan lleno de mentiras y amenazas (fakes) en vivo y en directo en nombre de la democracia. Se proclama vencedor sin serlo y denuncia fraude electoral por si el voto por correo le da la victoria a Joe Biden, impugna las elecciones en los Estados donde pierde y si los tribunales estatales aceptan, apela al Supremo, donde acaba de asegurarse amplia mayoría y completa su golpe mientras envía a su masa fascistoide a intimidar a quienes protesten

Aram Aharonian

Te vendo miedo al otro para que compres mi seguridad. Por eso aunque pierda, el trumpismo seguirá, porque él es el síntoma, la enfermedad es el neoliberalismo que provoca las desigualdades

Javier Gallego

Viñeta: Amorim

En efecto, parece que ya vamos por fin a poder desembarazarnos de este nefasto personaje, que solo ha sembrado la mentira, el odio y la discordia durante sus 4 años de mandato. Diremos de entrada que el próximo mandato de Joe Biden no será evidentemente ninguna panacea, continuará con el carácter imperialista estadounidense, y atacando los intereses de cualquier país que se enfrente a sus designios, pero al menos, Biden representa un estilo mucho más moderado, conciliador, tranquilo y educado que Trump, y eso ya es decir mucho. El perfil del personaje saliente de la Casa Blanca es bien conocido, un magnate obsceno y encarado, machista, homófobo, racista, ignorante (de los que hacen gala de su ignorancia), violento, autoritario, grosero y supremacista, que ha alentado con sus comentarios y gestos a los sectores más radicales de la ultraderecha estadounidense, y por ende, de todo el mundo. De hecho, es considerado el líder de la extrema derecha a nivel mundial, y aquí se incluyen infinidad de organizaciones pseudofascistas tales como, entre otras muchas, la alt-right norteamericana, diversas organizaciones supremacistas blancas, sectas como Q (Quanon), sectores ultrarreligiosos y megaconservadores, negacionistas de todo tipo, etc. En nuestro país, Vox se declara admirador suyo. Ya está todo dicho.

 

 

Viñeta: Miguel Parras

Aram Aharonian lo ha retratado magníficamente en un reciente artículo:Impuso en estos cuatro años de gobierno, la cultura del matonismo fascista en su discurso político hacia dentro y hacia afuera y le dio carta blanca a los violentos y fascistas del mundo para intimidar no sólo a sus oponentes sino también a los diferentes. Es el niño abusador del colegio, el matón que desaloja a los pobres de los pisos de su padre, el histrión mussoliniano que triunfa en la tele”. Todo un detestable personaje que banaliza el mal, y que siembra constantemente la mentira, el bulo, la falsedad, y todo ello lo hace sin inmutarse. Su liderazgo es mantenido únicamente a base de engañar, enfrentar y polarizar, llegando al exabrupto más descarado si es necesario. Para su ética, mentir sirve para conseguir y mantener el poder, y él lo practica con descaro. Se enfrenta a las verdades científicas, se burla de ellas e instala en el imaginario colectivo la semilla de las conspiraciones y de las “verdades alternativas”. Trump es todo un supremo maestro del horror.

 

Viñeta: Ramses

Su llegada al poder también es bien conocida: gracias a las miserias del sistema político-electoral estadounidense, y bajo la falsa propaganda de ser un candidato que no pertenecía al establishment (en efecto, es mucho más peligroso que los que sí pertenecen a él, como Biden), encandiló a un gran número de votantes que creyeron ver en él a una especie de Mesías planetario que iba a restaurar el sistema eliminando todas sus maldades, cuando en verdad la mayor maldad la encarnaba él mismo. Es muy gracioso el comentario que muchos analistas hacen cuando se preguntan: ¿Es que vamos a pensar que todos los que votan a Trump son fascistas, machistas y racistas como él? Pues es evidente que sí, por mucho que nos cueste reconocerlo. Si alguien escucha decir a otro alguien que se presenta a las elecciones que va a construir un muro con su país vecino, y lo vota, es que es un racista como él. Otra cosa bien distinta será la legitimación del discurso que haga, o que dichas personas estén disfrazando (incluso ignorando en su conciencia) el hecho de ser racistas, pero es evidente que lo son. Desengañémonos y hagamos frente a la cruda realidad: el capitalismo exacerbado lleva creando en la superpotencia estadounidense, durante las últimas décadas, numerosas hordas racistas, fascistas e ignorantes, y por eso precisamente Trump es su ídolo. Afortunadamente, los seguidores de socialistas como Bernie Sanders también están aumentando, y es posible que algún día también sean mayoría. Estamos aún muy lejos de ese escenario.

 

Viñeta: Antoms

Bien, siquiera sea como rápido sumario, vamos a traer a colación las medidas, decisiones y opiniones que se han vertido desde la Casa Blanca durante el mandato de Donald Trump, y vamos a dividirlas a nivel interno y a nivel externo a Estados Unidos. A nivel interno, su gestión ha estado caracterizada por un rosario de dimisiones, ataques, encontronazos y enfrentamientos con sus propios colaboradores de la Casa Blanca, asesores, compañeros de partido, altos mandos militares y cargos institucionales de su propio gobierno, que se alejaban de Trump a medida que comprendían la peligrosidad del personaje. El racismo institucional se ha desatado aún más, y la violencia policial hacia los afroamericanos ha vivido episodios de auténtica aberración, con verdadera impunidad, donde el mandatario se ha alineado con la policía y se ha atrincherado bajo su bandera de “ley y orden”. Ni un solo discurso comprensivo hacia la minoría negra, ni una sola visita a los familiares de las víctimas, ni una sola medida para evitar tanta masacre por parte de la policía. Más bien al contrario, ha alentado a las fuerzas de seguridad para que hicieran frente a las protestas de forma más enérgica. Con el asunto de la posesión de armas de fuego, Trump se ha alineado con los sectores más recalcitrantes y violentos de la sociedad estadounidense, y no ha tomado ni una sola medida para intentar revertir tanta matanza indiscriminada. Antes bien, sus declaraciones han sido aún más incendiarias si cabe.

 

Sus políticas públicas han acosado (y a veces derogado) a todas las medidas de protección social que anteriores gobiernos habían creado, sobre todo con el Obamacare, con lo cual, durante estos 4 años, ha aumentado vertiginosamente la desigualdad social, bajo una política ultraneoliberal de apoyo a las grandes empresas, a las grandes fortunas y patrimonios, y a los sectores productivos más peligrosos, como el de las energías fósiles. Y por supuesto, durante este último año, Trump ha presumido de una pésima gestión de la pandemia de coronavirus, mintiendo sobre la peligrosidad del mismo, ignorando las recomendaciones de los expertos (llegó a afirmar en un alarde de surrealismo escatológico que si ganaba Biden “escucharía a los científicos”), asegurando y afirmando mil barbaridades, y despreciando la labor de los sanitarios, incluso durante su propio contagio (“una bendición de Dios”, según Trump). El retrato social de los Estados Unidos que deja Trump es realmente desolador: el país del planeta con mayor número de personas fallecidas y contagiadas (más de 10 millones de contagios y 235.000 muertos al momento de escribir este artículo, con un colapso sanitario descontrolado), así como la mayor tasa social de personas desprotegidas ante las situaciones de desempleo y enfermedad. Lo último ha sido la negativa a reconocer su derrota electoral, la perversa propaganda que ha llevado a cabo sobre el voto por correo, las terribles afirmaciones sobre fraude electoral durante las elecciones del 3 de noviembre pasado, y las diversas batallas legales que ha anunciado para intentar deslegitimar la elección de Joe Biden como Presidente. Numerosos republicanos se han desmarcado de estos ataques al sistema democrático estadounidense, no concediéndole credibilidad a las afirmaciones de Trump, el primer candidato en la historia que cuestiona el sistema electoral de su propio país.

 

Viñeta: Amorim

A nivel externo, la gestión de la política exterior estadounidense ha sido, si cabe, aún peor. La política migratoria ha desplegado una crueldad inusitada, a pesar de que las pretensiones íntegras del magnate devenido en Presidente no han podido cumplirse: el famoso muro con México (que por supuesto México no ha pagado) sólo ha sido ampliado un poco sobre el anterior, pero las espantosas declaraciones de Trump sobre los migrantes y los chantajes a los países de salida, tránsito y acogida de migrantes han sido constantes durante todo su mandato. Toda una política criminal ha sido aplicada en este ámbito, que ha empeorado con creces lo que ya existía. Por supuesto, y como era previsible, la “inquebrantable amistad” con Israel se ha acrecentado aún más, trasladando a Jerusalén la Embajada estadounidense, y diseñando un plan de paz para Palestina (el llamado “Acuerdo del Siglo”) que ha representado el acuerdo más vergonzoso creado jamás por ningún mandatario norteamericano, no reconocido por los palestinos ni por otros muchos países, pues aleja aún más la posibilidad de que Palestina pueda aspirar a configurar su propio Estado.

 

La política excesivamente proteccionista de Trump le ha llevado a desatar guerras comerciales con sus socios por todo el mundo, concretamente con China (a quien ha demonizado durante todo su mandato, incluyendo las frecuentes alusiones al “virus chino” y a los patéticos ataques para intentar disminuir el protagonismo de China en la tecnología 5G) y con la Unión Europea, con quien ha desplegado injustos aranceles a muchos de nuestros productos. En general, la política de insultos y descalificaciones a cuantos líderes no se adscribían a sus opiniones ha sido constante. Pero no satisfecho con ello, ha ordenado la retirada de Estados Unidos de cuantos pactos, convenios y organizaciones internacionales ha entendido infantilmente que “perjudicaban” a los Estados Unidos, y así han sido sonadas la retirada de la Cumbre del Clima de París, de la UNESCO, del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, sus intolerables críticas a la Organización Mundial de la Salud (y más en tiempos de pandemia), etc. Por último, destacar el recrudecimiento de la política agresiva perpetrada contra sus “enemigos” de siempre: Cuba, Venezuela, Irán…

 

Viñeta: ElChicoTriste

En resumen, podemos calificar a Donald Trump como el Presidente más peligroso de toda la historia de Estados Unidos, por sus políticas y sus actitudes arrogantes y prepotentes. Desde la misma jornada electoral ya estaba reclamando que se detuviera el recuento de votos en los Estados donde iba siendo menos votado, algo verdaderamente inaudito. De hecho, todavía, como decíamos más arriba, no ha reconocido su derrota electoral, ni ha felicitado a su oponente, sino que promete una serie de batallas legales contra la victoria Demócrata, alegando fraude electoral, atrincherándose en la Casa Blanca, despidiendo a cuantos cargos le critican abiertamente, y prometiendo un traspaso de poder complicado. Ha destituido al Secretario de Defensa, lo que ha provocado una cascada de dimisiones en el Pentágono. De hecho, no sería extraño que después de su salida de la Casa Blanca, Trump acabara en la cárcel, debido a sus múltiples trapicheos empresariales. Pero lo cierto es que no podemos cantar victoria, incluso tras la marcha de Trump, porque el trumpismo seguirá vivo, no sabemos por cuánto tiempo. Un solo dato nos parece tremendamente ilustrativo: el 70% de los votantes republicanos cree firmemente que ha existido fraude electoral. Es tal la obsesión y la ceguera política de estas personas que la situación de polarización se vuelve realmente caótica y peligrosa. Trump es el único Presidente que no renueva su mandato en más de dos décadas, así que una pregunta recorre el mundo como un fantasma: esta vez los estadounidenses han rechazado al monstruo, pero…¿Volverá? Esperemos que no. De momento, no nos quedamos con las ganas de espetarle justo lo que él hacía con sus concursantes en televisión: Donald Trump, ¡Despedido!

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11 noviembre 2020 3 11 /11 /noviembre /2020 00:00

Cambiar el destino de las mujeres y hombres que están en la prostitución pasa por plantear un sistema económico justo y sostenible que incorpore en igualdad a ambos sexos. Cambiar su destino pasa por perseguir a las mafias y no favorecer su instalación en nuestro país con leyes permisivas y con modelos económicos basados en el ladrillo en nuestras ciudades. Cambiar su destino pasa por transformar la mentalidad de esos varones, no sólo con multas que les quiten las ganas sino con una educación que obligue a los medios a cambiar la imagen de la mujer como objeto sexual y a los hombres a corresponsabilizarse emocional y vitalmente. Cambiar su destino pasa porque los derechos de las mujeres dejen de ser derechos de segunda y pasen a formar parte de verdad de los derechos humanos

Maite Mola (ex Vicepresidenta del PIE, Partido de la Izquierda Europea)

En nuestra última entrega, por establecer un precedente histórico sobre el abolicionismo que tomar como referencia, nos quedamos exponiendo lo relatado en este artículo de Ana Bernal Treviño, en torno al proceso abolicionista de la Segunda República, y sus manifestaciones culturales y políticas. Antes hubo algunos antecedentes: por ejemplo, en el año 1921 una manifestación feminista, encabezada por Carmen de Burgos, llega al Congreso, y entregan a su Presidente un documento con la petición de derechos para la mujer, desde el derecho al voto a la igualdad respecto al hombre en el Código Penal. El artículo 9 de dicho documento establece taxativamente: "Que desaparezca, en virtud de una ley, la prostitución reglamentada y que se persiga". Todo este pensamiento se reforzó durante la Segunda República. Isabel Escobedo remarca en un estudio que el regulacionismo de la prostitución había sido alimentado por la ideología burguesa, para la que la prostitución era "un mal necesario". Por su parte, Rivas Arjona señala en una investigación que la lenta penetración del modelo abolicionista se produjo, por un lado, debido a la tradición regulacionista, y por otro, por los beneficios que determinadas instituciones recibían. Sin duda, en opinión de Bernal Treviño, no se hubiese producido este avance sin el marco de la lucha abolicionista desarrollada por Josephine Butler en Inglaterra, que atravesó fronteras por toda Europa y entró en nuestro país a través de los protestantes, los masones y las propias ideas republicanas, según apunta el estudio de Rivas Arjona. De hecho, la propia República encabezó también una reforma sexual alejada de los preceptos de la religión, lo cual produjo un enorme enojo en la Iglesia Católica. Durante aquéllas calendas siguientes a la proclamación de la República, la actividad parlamentaria fue incesante. Los diarios de sesiones del Congreso reflejan perfectamente el camino recorrido hacia la abolición de la prostitución. Por ejemplo, el 12 de enero de 1932, Rico Avello, de la Agrupación al Servicio de la República, decía a la Cámara que "la prostitución reglamentada es absolutamente incompatible con la dignidad humana", y defendía que no cabía en esta materia otra postura que no fuera "la pura y simple de la teoría abolicionista".

 

Los debates se sucedían, y tres días después, el diputado Carlos Martínez expresó que la abolición debía ir acompañada de una nueva educación, y demandó ofrecer al pueblo "una noción nueva, clara y valiente de qué es la sexualidad". Además, apuntó que la prostitución estaba asociada a la pobreza y que debía implantarse "una libertad económica que permitirá a la mujer desenvolverse". Pero quizá la personalidad más decisiva en todo este proceso fue Clara Campoamor, diputada del Partido Radical, quien explicó de forma tajante ante la Cámara que "la ley no puede reglamentar un vicio". Habló sobre la vergüenza de que el Estado perpetúe esta situación, a la que definía como "una quiebra para la ética". Pero en sus discursos, la diputada fue más allá y expuso el contexto de que España estaba representada en la Sociedad de Naciones de Ginebra y que en dicho foro internacional existía una comisión de protección a la mujer y contra el tráfico de las mismas, que ya por aquél entonces se denominaba "trata de blancas". Sobre ello, Campoamor dejaba claro que "las casas de prostitución reglamentadas, autorizadas por el Estado, percibiendo directa o indirectamente de ellas tributos procedentes de una corrupción, de un vicio, son los centros de contratación de la trata de blancas, en donde se pueden albergar fácilmente todas las mujeres que un vividor, delincuente de oficio, traspasa de ciudad en ciudad y lleva de mercado en mercado". El discurso de la diputada continuó con la demanda de que el Estado se declarase de una vez abolicionista. En aquel momento, además, las víctimas de la prostitución eran, en su mayoría, mujeres menores. A esa edad y bajo aquella sociedad patriarcal, les estaba prohibido firmar un contrato o adquirir un préstamo, "pero no le rindan protección alguna cuando se trata de la libertad de tratar su cuerpo como una mercancía", denunciaba la diputada. Para terminar, Campoamor afirmaba que de permitirse la prostitución el Estado permitiría un vicio y apuntaba las que, para ella, eran las dos consecuencias más graves: "la posibilidad de la degradación de un enorme número de mujeres y la posibilidad de la degradación de un enorme número de hombres, a quienes las leyes les dicen que pueden acercarse a una mujer sin amor, sin simpatía, sin siquiera un gesto cordial de estimación". Algunos días más tarde, el 26 de enero, el diputado de Acción Republicana, Sánchez Covisa, recuperó el discurso abolicionista y calificó a la prostitución de un estima, una vergüenza y "un incumplimiento del precepto constitucional que hace iguales a los dos sexos, puesto que no puede aplicarse a la mujer una ley de excepción".

 

Algunos meses después se organizó un evento que se denominó "Semana Abolicionista", en un intento de acercar esta postura a la sociedad, donde también se contó con la presencia de Clara Campoamor. Hasta tres años después no se declaró el Estado como abolicionista, en un Decreto publicado el 28 de junio de 1935, por parte del Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión, con la justificación de que el Gobierno quería sumarse "al abolicionismo que impera desde hace años en los países más avanzados desde el punto de vista sanitario". Entre los artículos de aquel Decreto, además del reconocimiento del principio de igualdad entre el hombre y la mujer, también se prohibía "toda clase de publicidad que de manera más o menos encubierta tendiera a favorecer el comercio sexual". No obstante, como puntualiza Isabel Escobedo en su estudio, surgieron críticas por la tibieza de la norma, por mantener algunas normas reglamentaristas, como el hecho de permitir a las autoridades sanitarias vigilar a las prostitutas debido a la transmisión de enfermedades venéreas. Se esperaba un Decreto aún más ambicioso en el sentido abolicionista que el que se aprobó, aunque hay que recordar que la sociedad de la época tampoco dejaba mucho margen de maniobra al respecto, máxime teniendo en cuenta todas las reformas que la República estaba llevando a cabo. La formación feminista anarcosindicalista "Mujeres Libres" (creada entre otras por la médica feminista antifascista Amparo Poch y Gascón, quien también había escrito libros tratando este asunto) creó los denominados "Liberatorios de la prostitución", unos centros destinados "no como solución, sino con un fin paliativo". Dichos centros se dedicaban a la investigación y el tratamiento médico-psiquiátrico, la curación psicológica y ética, la orientación y capacitación profesional, y la ayuda moral y material para las ex prostitutas, que podían recurrir a ellos en el momento en que los necesitaran, aún después de haberse independizado de dichos centros liberatorios. En el fondo del planteamiento abolicionista de la Segunda República estaba la liberación de la mujer no solo desde el punto de vista político y social, sino y sobre todo económico. Se entendía, en efecto, que solo desde la libertad material de las mujeres se podía aspirar a abolir la prostitución como lacra social. 

 

En uno de los últimos números de la revista que editaba la asociación Mujeres Libres, en septiembre de 1936, meses después del Golpe de Estado, señalaban que "la empresa más urgente a realizar en la nueva estructura social es la suprimir la prostitución. Antes que ocuparnos de la economía o de la enseñanza, desde ahora mismo, en plena lucha antifascista aún tenemos que acabar radicalmente con esta degradación social. No podemos pensar en la producción, en el trabajo, en ninguna clase de justicia, mientras quede en pie la mayor de las esclavitudes: la que incapacita para todo vivir digno". Para ello querían capacitar a las ex prostitutas para ser mujeres libres y conscientes, ofreciéndoles ayuda material y moral. Pero los gobernantes de la Segunda República no eran ilusos, y entendían perfectamente que los tentáculos de la prostitución llegaban más allá. En ese sentido, Federica Montseny, quien era Ministra de Sanidad y Bienestar Social en 1937, ya en plena Guerra Civil, señaló que más allá de la ley, la prostitución solo quedaría abolida cuando "las relaciones sexuales se liberalicen, la moral cristiana y burguesa se transformen, las mujeres tengan profesiones y oportunidades sociales de asegurarse el sustento, la sociedad se establezca de forma que nadie quede excluido, cuando la sociedad pueda organizarse para asegurar la vida y los derechos de todos los seres humanos". Pues bien, veamos si esto se ha producido: después de la Guerra Civil, tras el derrocamiento de la República, como sabemos, se instauró una criminal dictadura que duró cuatro décadas, y que entre otros hechos aberrantes, tiró abajo todos los avances sociales y culturales que los 5 años de República habían conseguido. Todas estas intenciones y el espíritu abolicionista de la República quedaron bajo tierra tras el Golpe de Estado y la cruenta Guerra Civil, y con la victoria del franquismo y la salvaje y brutal represión de los vencidos regresó el reglamentarismo por Decreto el 27 de marzo de 1941. A partir de entonces, la prostitución aumentó, junto al estigma, la criminalización y la persecución de las prostitutas. La mujer volvió a ser denigrada. 

 

La moral cristiana no solo regresó con más fuerza con la dictadura franquista, sino que el nacional-catolicismo implantado a sangre y fuego impregnó la sociedad de la época de una serie de valores dominantes que volvían a colocar a la mujer en total dependencia del hombre, restaurando con ello la hipócrita moral social que la relegaba a un segundo plano. Y tras la muerte del dictador, y hasta la actualidad, es cierto que la lucha feminista ha alcanzado grandes hitos, y hoy día las mujeres pueden aspirar (aún con limitaciones) a todo tipo de profesiones y oportunidades sociales, pero paralelamente a todo ello, la difusión del capitalismo neoliberal hasta su globalización planetaria, como indicábamos en las primeras entregas, ha situado la prostitución en el corazón de este capitalismo depredador y desalmado. Y hoy día, ya no tenemos la imagen social (y real) de la prostitución que existía en tiempos de la República, sino que tenemos a una prostitución mucho más extendida, mucho más global, mucho más poderosa (a través de las mafias), y sobre todo, mucho más apoyada por los grandes capitales transnacionales. De ahí que abolir hoy día la prostitución sea aún tarea más titánica que en tiempos de la República, porque en la actualidad ya no solo tendríamos que pelear contra una sociedad que moralmente acepta y normaliza la prostitución, sino también contra gigantes del capital que nos inundan con sus negocios, con sus prostíbulos, con sus tráficos internacionales de mujeres, con sus poderosas influencias e intereses. Detengámonos en las palabras finales de Federica Montseny: "...la sociedad se establezca de forma que nadie quede excluido, cuando la sociedad pueda organizarse para asegurar la vida y los derechos de todos los seres humanos". Pues bien, aún estamos a años luz de conseguir dichos solemnes objetivos, aún hemos de pelear mucho, y probablemente será cuestión de generaciones, para alcanzar modelos de sociedad "organizadas para asegurar la vida y los derechos de todos los seres humanos", pues estas mafias de la prostitución funcionan precisamente chupando la sangre de los más débiles y desfavorecidos, de los más desprotegidos, sacan tajada precisamente de modelos de sociedad injustos y degradantes, modelos que permiten que existan la pobreza, la desigualdad y la desprotección de millones de personas por todo el mundo. La libertad material de todas las mujeres (y de los hombres) aún dista mucho de ser alcanzada. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 noviembre 2020 1 09 /11 /noviembre /2020 00:00
Viñeta: Tjeerd Royaards

Viñeta: Tjeerd Royaards

Creemos que la causa de la Liberación Animal es convincente desde el punto de vista lógico y que no se puede refutar; pero, en la práctica, derrocar el especismo es una labor de titanes

Peter Singer

Nos planteábamos en el artículo anterior el posible peso de los intereses de los animales con respecto al peso de los intereses humanos. Ya establecimos un paralelismo entre el sufrimiento humano y el sufrimiento animal (el propio de la naturaleza y el causado por nosotros hacia ellos), pero aún hay más: alrededor de 60 mil millones de mamíferos y aves mueren en los mataderos cada año. Se estima que entre 1 y 3 billones de peces son capturados en el mar, y cientos de miles de millones son criados para morir en plantas de procesamiento de pescado cada año. Actualmente en el planeta hay alrededor de siete mil millones de seres humanos, cuya esperanza de vida está, en promedio, en torno a los 60 años. Si consideramos todos los animales que viven en el mundo, incluyendo los que viven en libertad, y que tienen sus propios intereses, el número de animales es sencillamente inmenso: se estima que puede haber más de 1019 animales, es decir, un 1 con 19 ceros detrás, lo que equivale en proporción a unos 10 mil millones de animales por cada ser humano que habita la Tierra. Entre ellos, los más numerosos son los invertebrados, concretamente copépodos e insectos. Debido a la dinámica poblacional, la mayoría de ellos mueren en la miseria poco después de haber venido al mundo, pero estas cifras astronómicas muestran que, cuantitativamente, el sufrimiento que padecen los animales no humanos, es extremadamente significativo. Por todas las razones expuestas, debemos concluir que el peso de los intereses de todos estos animales es descomunal. Solo podemos desestimar los intereses de los animales no humanos si adoptamos una visión abiertamente especista, en la que solo importen los humanos. Es decir, solo desde un estrecho e injusto enfoque especista sería posible justificar tanto sufrimiento y maltrato animal. La explotación animal bajo nuestra sociedad capitalista y especista globalizada no tiene límites: miles de millones de animales son matados cada año para nuestro propio beneficio. Además, se les provoca todo tipo de sufrimiento mediante formas terribles. Son capturados, criados y transportados en condiciones incómodas y estresantes, siendo forzados a tener vidas llenas de miedo, dolor o aburrimiento. No se les cubren sus necesidades más básicas y vitales. Sufren a veces de enfermedades crónicas o daños causados por los humanos.

 

Y los objetivos para los que se hace todo esto son variados: la cría y muerte de animales para la producción de ciertos tipos de alimentos es el más habitual, pero los animales son también matados para producir abrigo o ropa para los humanos, como entretenimiento o espectáculo, o para ser usados como fuerza de trabajo o herramientas, incluyendo su uso como herramientas de trabajo en los laboratorios científicos. El objetivo mayoritario para el cual se crían y matan más animales es la producción de alimentos para la dieta humana, que desde hace siglos, culturalmente, se basa en productos fabricados a partir de materia prima animal. Como decimos, biológica y fisiológicamente el ser humano no necesita realmente llevar esta dieta, pero lo hace como un elemento civilizatorio, es decir, de su propia cultura. Podríamos tener una dieta no basada en productos animales, pero simplemente nos hemos acostumbrado a ella. No obstante, está demostrado científicamente que una dieta vegetariana o vegana es tan completa y nutritiva como una dieta animal. En la mayoría de los casos, estos animales sufren en las granjas o los mataderos, de manera terrible, y son privados de sus necesidades más elementales, así como sometidos a toda clase de torturas. La vestimenta, como decíamos, es otro gran motivo: millones de animales son matados por su piel (incluyendo la producción de cuero), plumas, lana, seda y otros productos. Igualmente, podríamos preguntarnos: ¿podría el ser humano dejar de utilizar a los animales para este fin? La respuesta, al igual que antes, es afirmativa. De hecho, personajes públicos concienciados han llevado a cabo, durante los últimos años, campañas publicitarias para desalentar a seguir consumiendo esta industria. Existen muchas opciones de tejidos que no requieren usar animales, pero el ser humano también se ha acostumbrado culturalmente a usarlos para este fin. Otro motivo es el entretenimiento y el espectáculo: muchos animales son cazados o pescados por esta razón. Además, los animales son confinados en lugares como circos o zoológicos, o sacrificados brutalmente en espectáculos como las corridas de toros. Y de nuevo, podríamos preguntarnos: ¿necesita el ser humano utilizar a los animales para este fin? ¿No existen otros modos de divertirnos que no sean a costa de torturar y matar animales? Creemos que sí.

 

La utilización de animales como fuerza de trabajo o herramientas es otra de las motivaciones argumentadas: su papel en este sentido es como el de los esclavos humanos. Además, son usados a menudo como meros utensilios, algo que ocurre por ejemplo cuando son usados con propósitos militares. Por su parte, la experimentación científica con animales es otro gran motivo para su uso y abuso: debido a que los animales no humanos no son tenidos en la misma consideración moral que los humanos, ni siquiera en lo relativo a sus intereses vitales, son usados como herramientas de laboratorio para innumerables propósitos y de maneras que la mayoría nunca consideraría aceptable usar a seres humanos. Todo tipo de proyectos industriales, médicos y científicos utilizan a animales en sus estadíos iniciales, y solo cuando éstos son superados y pasan a estadíos de mayor seguridad es cuando son utilizados con personas humanas. Pero entretanto, millones de animales mueren en estos experimentos, o les son provocados tremendas torturas, mutilaciones y sufrimientos, en muchas ocasiones de por vida. Y de nuevo podríamos preguntarnos: ¿es ciertamente IMPRESCINDIBLE utilizar a estos animales en dichos experimentos? Al igual que en los anteriores casos, la respuesta es negativa. Por último, pero no menos importante, el mundo de los animales llamados "domésticos" no va a la zaga en crueldad: muchos animales son criados y comprados (como se compra una mesa o un escritorio) porque hay personas que quieren pasar parte de su tiempo libre con ellos. Son vendidos entonces como "animales de compañía", y pasan a vivir a merced de sus "dueños", para los cuales son sus "mascotas". El problema es que no son mascotas, ni se pueden cosificar, porque son seres vivos, con sus necesidades, y no todo el mundo está capacitado para vivir con estos animales. Y así, un gran porcentaje de estos animales (perros y gatos sobre todo, aunque también existen otras especies usadas para este fin) viven felices, con sus necesidades cubiertas y con el cariño imprescindible para ellos, pero otro porcentaje son abandonados cuando sus "dueños" se cansan o aburren de ellos, o bien continúan viviendo con ellos, pero llevando una vida desgraciada. Es absolutamente imprescindible comprender que vivir con estos animales, al igual que quien decide tener un hijo/a, es un acto de responsabilidad hacia un ser vivo que no podemos olvidar. 

 

Bien, desarrollaremos a continuación más a fondo algunos de los aspectos reseñados anteriormente, comenzando con los animales usados como comida. De hecho, el tipo de explotación animal que más daña y de manera más directa a más animales es su destino para la dieta humana. Muchas personas nunca se han parado a pensar fríamente sobre esto, porque sencillamente (hemos indicado que el factor cultural y civilizatorio es muy importante) aceptan como normal y tienen interiorizado y asumido que usar animales como comida es correcto, y que seguramente los animales no son en realidad muy dañados por ello. Sin embargo, la cruda realidad es que los animales son enormemente dañados en este fin, y no solamente al ser privados de sus vidas, sino también por otros daños que vienen de la misma cadena de producción de alimentos de origen animal. La cría en cautividad o en el campo, la caza y la pesca son las actividades más habituales en este sentido. Y aunque el uso de animales para hacer productos alimenticios afecta a muchas especies distintas, entre ellas las aves y los mamíferos, el mayor número de víctimas se encuentra entre los animales acuáticos. Es muy difícil calcular la cantidad total de peces y otros animales acuáticos que son capturados cada año. Por lo general, los cálculos se hacen en toneladas (miles y cientos de miles de éstas), lo que hace imposible calcular el número exacto de individuos que se capturan y se matan. Existe una gran variedad de peces y otras criaturas acuáticas que se pescan para este fin, pero aquellos que se capturan en mayor cantidad son sardinas, arenques, bacalaos, anchoas, atunes, camarones, calamares, salmones, cangrejos, langostas, etc. Diversos estudios vienen confirmando que las cifras de captura sobrepasan bastante el nivel de sostenibilidad de estas especies, por lo cual los diversos tratados y políticas comerciales de los diversos países están teniendo en cuenta la posibilidad de reducir estas tasas de captura, para dar oportunidad a dichas especies de poder reproducirse y alcanzar los tamaños adecuados. Después de la pesca, las granjas de peces y otros animales acuáticos (piscifactorías) matan al número más alto de víctimas animales de la explotación humana. En estas granjas los animales soportan terribles condiciones antes de ser matados de forma dolorosa. Su situación no es mucho mejor que la de los animales en las granjas terrestres. 

 

Pollos y gallinas son otras de las especies más maltratadas. La vida que tienen estos animales, desde la difusión de la ganadería extensiva, está llena de sufrimiento. La gran mayoría de las gallinas y los pollos criados para el consumo de su carne o sus huevos suelen vivir hacinados en espacios minúsculos, donde no pueden moverse, ni siquiera estirar sus patitas. Solamente ven la luz del sol cuando son llevados al matadero. La luz artificial de los grandes recintos donde malviven les lleva a que sus ciclos biológicos sean alterados, buscando que su explotación resulte más rentable económicamente para las empresas que las gestionan, para las cuales estos animales no son seres vivos, sino simples piezas de un puzzle que les hace ganar dinero. También se les genera un enorme estrés, lo cual les produce comportamientos como arrancarse las plumas unas a otras, o el canibalismo. Con el objetivo de evitar esto último, es habitual que el pico de los pollos sea brutalmente amputado, una operación muy dolorosa llevada a cabo normalmente mediante una cuchilla, u otros sistemas. Por su parte, vacas y terneros también son objeto de explotación para el consumo de su leche. Muchas personas piensan que aunque matar a los animales para comer su carne los daña, usarlos para la producción de leche no, pero esto no es cierto. Las vacas son forzadas para dar a luz de tal manera que puedan dar leche, y sus terneros les son arrebatados y enviados al matadero. Las vacas son también matadas siendo jóvenes cuando su producción de leche se reduce, y dejan por tanto de ser productivas. Los terneros son matados por su carne, habitualmente poco después de nacer. En la mayoría de granjas industriales, así mismo, los cerdos viven en terribles condiciones con muy poco espacio para poder moverse. Las cerdas usadas para criar son encerradas en jaulas donde no pueden moverse, y sus hijos son mutilados de diferentes formas y matados cuando tienen solamente unos pocos meses de edad. Las ovejas y las cabras son también criadas y matadas de manera habitual. Se usan para varios fines, incluyendo su lana, y también la producción de leche y carne. También son matadas siendo jóvenes, algunas poco después de nacer. Como puede verse, todo un rosario de sufrimientos jalonan la vida de estos animales, solo para que el ser humano se beneficie después de su carne u otros productos. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 noviembre 2020 5 06 /11 /noviembre /2020 00:00
Viñeta: Iñaky y Frenchy

Viñeta: Iñaky y Frenchy

Comentábamos en la última entrega las características del currículo escolar según la Reforma propuesta, haciendo referencia en concreto a la laicidad del mismo, y a que debía ser un currículo enfocado hacia la vida, no solo como un conjunto de conocimientos instrumentales, sino contemplando también saberes de otras disciplinas (artes, humanidades...), así como conocimientos cotidianos y ancestrales. Otra característica que ha de cumplir es la pluriculturalidad, es decir, un currículo donde se plasme el especial respeto a la diversidad cultural, desde un enfoque intercultural e inclusivo, potenciando también el reconocimiento de los idiomas y de la cultura del alumnado proveniente de familias migrantes y de minorías en los centros escolares. También se debe contemplar el currículo desde las perspectivas de género, ecológica, y garante de la diversidad afectivo-sexual. Otra característica a la que debería responder el currículo escolar es la integralidad, es decir, que desde nuestro punto de vista, el diseño del currículo y su desarrollo no se debe formular en términos de listados de contenidos "mínimos" con un atiborrado compendio de competencias, sino de forma global, integrada y compleja en términos de resolución de problemas, situaciones sociales, ambientales y éticas relevantes. Hay que conceder igualmente suficiente relevancia al lenguaje musical, al movimiento corporal y a la expresión artística. Otro aspecto importante al que el currículo debe responder es al que se refiere a potenciar el conocimiento libre, abierto y compartido: en este sentido, debe ser un currículo que tenga en cuenta los nuevos usos sociales de las TIC, el importante papel de las redes sociales y de las comunidades de software libre (el centro educativo debería ser el primero en usarlas e implementarlas en el aula), para promover así la cultura de la colaboración y el conocimiento abierto, libre y gratuito. Entendemos así mismo que se debe cuestionar la hegemonía del clásico libro de texto, y favorecer la creación de bancos de recursos didácticos y digitales, con ayudas a la implementación de proyectos curriculares y materiales alternativos en soportes diversos.

 

El diseño curricular, a nuestro juicio, no debe ser competitivo, ni debe estar enfocado hacia la rivalidad contra otros centros educativos y sus resultados académicos. No se realizarán pruebas externas que tengan como objetivo la homogeneización del aprendizaje (de cara a posteriores evaluaciones externas, nacionales o internacionales), ni la posible elaboración de ránkings, que conduzcan a la jerarquización de centros. No creemos en la selección del alumnado, ni en la elitización de la enseñanza, por lo cual todos estos enfoques competitivos deberán ser rechazados. Otro enfoque multidisciplinar debe ser el ecológico, aplicado a varios niveles. En primer lugar, al propio currículo (que debe estar anclado al territorio, con actividades ligadas al entorno próximo y contenidos ligados a la sostenibilidad, al mantenimiento de la vida y a la ética ecosocial. Para una información más extensa sobre estos temas, remito a mis lectores y lectoras a las entregas anteriores, donde hemos expuesto un profundo recorrido por los cambios a los contenidos de las principales asignaturas). En segundo lugar, la visión ecológica debe aplicarse también a los propios centros educativos (construir y adaptar los recintos educativos reduciendo la huella ecológica y evitando derroches energéticos, creando espacios verdes educativos dentro de los centros, incluyendo huertos escolares, bosques "comestibles" y zonas arboladas no cementadas). Y en tercer lugar, la visión ecológica debe también aplicarse al transporte y los menús escolares (organizar sistemas de transporte sostenibles a los centros educativos a pie y en bicicleta, y promover el consumo de alimentos ecológicos, locales y de temporada en los comedores escolares). Otro aspecto a destacar de la Reforma que proponemos, y que también hemos citado en anteriores entregas, es el referente al profesorado, que debe estar comprometido con su labor docente, pero también socialmente reconocido. Nosotros apostamos por el desarrollo de un Estatuto del Profesorado acordado con los sindicatos que establezca el marco de las condiciones de trabajo de los docentes, elimine la precarización laboral fijando las obligaciones del desempeño de tareas que desbordan la jornada lectiva, y que dé estabilidad suficiente para conformar equipos de trabajo estables en torno a proyectos educativos ligados al propio centro. También hay que reducir al mínimo imprescindible la interinidad como sistema de provisión de puestos docentes. 

 

Así mismo, es muy importante reconocer y apoyar la autonomía pedagógica y la participación de todos los sectores de la comunidad educativa en la organización y funcionamiento de los centros. A todo ello lo podríamos calificar como Democracia Educativa, la cual ha sido brutalmente eliminada en la LOMCE. Tenemos, en primer lugar, la autonomía de los propios centros educativos. Nos referimos a su organización interna, pedagógica y de uso de los recursos para ajustarse a la demanda, características y necesidades de su alumnado y su entorno, a través de las competencias de los Consejos Escolares, haciendo que vuelva a ser el verdadero órgano de gobierno de los centros, en un marco de equidad que garantice la no discriminación de unos centros con respecto a otros. En segundo lugar, nos referimos también a la autonomía pedagógica del profesorado y del equipo directivo del centro, para desarrollar un proyecto educativo consensuado en el seno de la comunidad educativa (padres, alumnos y profesores), facilitándoles la regulación de los aspectos de gestión económica que respondan a sus necesidades y proyectos. Para conseguir todo ello es vital promover el asociacionismo y la participación democrática de estudiantes y AMPAS. Se deben articular mecanismos de participación entre el profesorado y las familias en el aula, con una comunicación bidireccional, en atención al interés superior del alumnado. La Dirección de los centros debe volver a ser representativa y colegiada, voluntaria y renovable, con una limitación en el desempeño del cargo, y siempre representantes de la comunidad educativa. No creemos en el Director o Directora elegido por la Administración, como representante de la misma ante el centro. La Dirección debe, por el contrario, ser elegida democráticamente por la comunidad educativa del propio centro, autónoma respecto a la Administración y sometida a rendición de cuentas ante la comunidad educativa. Ésta promoverá la participación, el debate pedagógico, el trabajo en equipo y la cooperación dentro y fuera del centro, frente a un modelo competitivo. Así mismo, se debe fomentar la integración de las organizaciones sociales de los barrios en la vida de los centros, y promover los movimientos asociativos de AMPAS y estudiantes. 

 

Todo ello, como no podía ser de otra manera, necesita de una financiación pública suficiente, blindada y garantizada constitucionalmente. Pensamos que la educación es un derecho humano fundamental que debe estar garantizado mediante una financiación presupuestaria de al menos el 7% del PIB. Esta cifra debe elevarse a la Carta Magna, quedando recogido como suelo de la inversión pública en educación. Dicha inversión pública educativa, la mejor que cualquier nación puede realizar, será dedicada de forma finalista a financiar los recursos que necesiten los diversos centros, la gratuidad de todos los servicios educativos, y a velar por una política constante de adecuación de los recursos materiales y humanos que el sistema público educativo demande en cada ejercicio. Es necesario en este sentido revertir todos los recortes que en materia educativa se han venido practicando durante los últimos años, dotando a los centros de plantillas suficientes de profesorado (incluyendo la Educación Infantil), para poder alcanzar los ratios educativos adecuados, así como para dotar a los centros de todo el material pedagógico necesario para implementar su proyecto educativo. No debe confundirse tampoco el derecho a la educación con el derecho a la escolarización, pues educar no es lo mismo que escolarizar. De hecho, el disponer de un puesto escolar no garantiza que todos eduquen por igual. La escolarización universal no garantiza la igualdad, ni el derecho a la educación interpretado en un sentido exigente. Necesitamos un sistema educativo potente y flexible con capacidad para incluir, atender las necesidades y asegurar los derechos de todo el alumnado, dotado de los suficientes recursos (humanos, materiales, didácticos...) que garanticen el derecho de todos y todas a recibir una educación óptima. Esto significa que el sistema educativo debe garantizar una oportunidad real de aprendizaje y desarrollo a cualquier alumno o alumna, procurando el éxito personal y escolar de todos, con la suficiente inversión de recursos y con refuerzos susceptibles de ser utilizados en el momento en que sean necesarios. Frente a la repetición de curso, que solo sirve para aumentar las tasas de abandono escolar, se propone la prevención y la compensación. 

 

Bien, finalizamos aquí esta ya extensa serie. Esperemos haber ilustrado lo suficientemente nuestra propuesta desde todos los puntos de vista, abordando los temas con la profundidad debida y los razonamientos adecuados. Siempre se nos quedarán asuntos en el tintero, pero creo que hemos expuesto de forma integral la totalidad de la propuesta educativa por la que apostamos. Hace 54 artículos atrás comenzamos preguntándonos para qué enseñar, expusimos las motivaciones últimas de una educación pública, e insistimos en la necesidad de formar a personas críticas con el sistema, que intenten comprenderlo para cambiarlo o mejorarlo, y para ello es necesario aprender a pensar, sembrar la semilla de la duda, de la pregunta, cuestionarse todo y por todo. Después, durante los siguientes artículos, insistimos en la necesidad de una escuela pública de carácter laico, intentando presentar todas las aristas de un profundo debate que en nuestro país es especialmente crudo, pues la presencia y poder de la Iglesia Católica en el ámbito educativo (en general en todos los ámbitos) de nuestra sociedad lleva pervirtiendo la educación desde hace décadas (incluso siglos). Después nos dedicamos a exponer todo lo relativo al cambio en los contenidos, en las propuestas educativas, en el currículo escolar, intentando presentar una visión crítica de estos contenidos en las principales asignaturas, denunciando sus visiones sumisas con el sistema capitalista y de pensamiento hegemónico, y presentando las alternativas que creemos necesarias para que lleguen a los alumnos otros contenidos, otros valores, otras reflexiones, otras propuestas, otros análisis, otras conclusiones. Sobre todo, hemos planteado la necesidad de llevar a cabo propuestas ecológicas, y analizar algunos aspectos de determinadas asignaturas desde esta visión crítica. También propusimos la creación de algunas asignaturas nuevas en el currículo, que entendemos imprescindibles para formar a los futuros adultos en determinados conocimientos, actitudes, comportamientos y valores. Por fin, en la recta final de los últimos artículos de la serie hemos recopilado todo y presentado en un gran paquete educativo, en una Reforma integral que contemple una visión reforzada de la educación pública, desde un derecho humano fundamental a la educación, con una inversión suficiente, con un profesorado autónomo y reconocido, con una vuelta a la democracia interna de la comunidad educativa, y con un refuerzo de los centros educativos en cuanto a medios y recursos. Todo ello inspirado en los valores, que hemos recalcado hasta la saciedad, de una educación pública, universal, gratuita, laica, inclusiva, democrática y participativa. Como siempre, agradezco a todos los autores y profesionales que me han inspirado para exponer los contenidos de esta serie, sin cuyas aportaciones no hubiera sido posible. Muchas gracias a todos ellos y ellas, y por supuesto a mis lectores y lectoras, a los que insto a promover los valores de esta propuesta de Reforma Educativa.

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4 noviembre 2020 3 04 /11 /noviembre /2020 00:00

La prostitución no es un trabajo como tampoco lo es mendigar. Nadie dice que un mendigo es un trabajador, de ser así nadie, nunca, se plantearía políticas de erradicación de la pobreza y llevamos intentándolo desde el siglo XVI. Por otro lado las mafias de la mendicidad cuando los organizan los envían a trabajar, ese es el término que utilizan porque esa es la forma de legitimar su actividad criminal que consiste en esclavizar a otros y extraerles todo el beneficio posible. Solo las mafias que viven de los mendigos dicen que mendigar es un trabajo. Solo las mafias de proxenetas que viven de la prostitución dicen que la prostitución es un trabajo para legitimar su crimen

Cruz Leal

Y son precisamente esas mafias a las que se alude en la cita de entradilla las que están situadas en el corazón del capitalismo más salvaje de nuestros días. Y las cifras, como ya advertíamos en la última entrega, producen vértigo. Algunas son recogidas por Lluis Rabell en este artículo, donde comenta también la obra de Rosa Cobo, ya referida en anteriores entregas: en el año 2002 ya el gobierno coreano estimaba que la prostitución representaba hasta un 4,4% de su PIB, mientras que la industria del sexo representaba ya por esas fechas en Holanda un 5% del PIB. En China se llegaba a más, ya que su estimación era que dicha industria alcanzaba un 8% de su economía. De hecho, al normalizarse la contabilidad nacional tomando en cuenta las "aportaciones" de esta execrable actividad, países enteros cuyas economías estaban deprimidas se incorporaron al mercado global exportando sus mujeres e incluso sus niñas. La economía formal y la aberrante se entrelazan perversamente hasta configurar un negocio colosal a escala internacional. Un negocio donde la mercancía la constituyen los cuerpos de las mujeres, deshumanizadas y transformadas en meros objetos sexuales a disposición de las apetencias masculinas. Según Naciones Unidas, más de 4 millones de mujeres son anualmente objeto de trata con finalidad de explotación sexual. Medio millón de ellas tiene como destino Europa. Oferta y demanda se retroalimentan en una imparable y caótica espiral. Rabell añade: "...la prostitución, junto a la expansión de una pornografía que normaliza la violencia y la vejación hacia la mujer y a la industria de los vientres de alquiler, aparecen como otras tantas manifestaciones de una estrecha alianza entre el capitalismo global y el patriarcado en fase de reorganización". Y es que el capitalismo globalizado no puede subsistir ni reproducirse sin recurrir una y otra vez a todas las formas posibles de esclavitud. La propuesta que da título a esta serie de artículos, es decir, la apuesta por la abolición de la prostitución, nos pareciera, a la luz de estas exposiciones iniciales, un objetivo un tanto utópico, pues si afirmamos que el fenómeno de la prostitución y todas sus manifestaciones son hijos de la forma de vida, de la cultura y del modo de producción capitalista, hablar de abolición de la prostitución podría entenderse como un objetivo demasiado ambicioso. 

 

De hecho éste es más o menos el punto de vista de Lidia Falcón, uno de los más grandes referentes de la izquierda y del feminismo en nuestro país, expuesto en su artículo "La ilusión de abolir la prostitución", que vamos a exponer a continuación. Nos recuerda Falcón que en España, desde Concepción Arenal, las pensadoras y activistas feministas pretendieron lograr que la prostitución se aboliera en todo el mundo, como de hecho se planteó en la Convención Internacional contra la Trata del año 1905. Más tarde, en las Cortes de la II República, como iniciativa impulsada por Clara Campoamor, se abolió la prostitución, y Federica Montseny, la primera mujer Ministra española, que lo fue de Sanidad, de ideología anarquista, llevó dicha iniciativa a cabo cerrando los prostíbulos y creando los "liberatorios de la prostitución", en plena Guerra Civil. Retomo las palabras de Lidia Falcón: "Ha sido con la llegada de la democracia cuando la ideología capitalista (...) se adueñó del discurso dominante y la mafia de la prostitución ha introducido en la conciencia social la idea de que la prostitución "libre" es aceptable, a veces hasta recomendable, como un trabajo más. No se califique de liberal esta concepción porque es un insulto a los liberales, aquellos que lucharon contra la esclavitud y la prostitución durante todo el siglo XIX, y cuyo partido fundó John Stuart Mill, el filósofo y diputado inglés, uno de nuestros admiradores feministas, que tanto trabajó para lograr el voto para la mujer. En España, desde las Cortes de Cádiz en 1812, los liberales lucharon heroicamente contra la reacción tiránica y a favor de la República". No es el clásico liberalismo, como muy bien señala Falcón, la ideología que defiende la prostitución como un trabajo más, sino el neoliberalismo, es decir, esa vuelta de tuerca al capitalismo más devastador, saqueador, explotador y aberrante que se da por todo el mundo desde aproximadamente la década de los 70 del siglo pasado. Ningún tipo de esclavitud puede constituir una actividad laboral, y la prostitución lo es, es un esclavismo sexual, por mucho rechazo que provoque en los sectores que se lucran con ella. Si a las precursoras Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Victoria Kent o Dolores Ibárruri, entre otras muchas, les hablaran de que existen hoy día partidos que se dicen "de izquierdas" y que pretenden regular la prostitución como "trabajo sexual", volverían a sus tumbas muy decepcionadas. Echaremos un vistazo después al camino recorrido por la Segunda República Española con relación al tema. 

 

De hecho, el bipartidismo (PP-PSOE) lleva más de 40 años gobernando en nuestro país, y nunca ha planteado un proyecto abolicionista de la prostitución. Hoy día, por tanto, en el escenario político español, hablar de una apuesta por la abolición de la prostitución es pura ilusión. Comparto, pues, la postura un poco pesimista de Lidia Falcón, todo un referente en este asunto, pues ya no solo la aritmética parlamentaria y la tibia vocación de muchos líderes en acabar con este asunto, sino todo el entramado globalizado que nos rodea, haría muy complicado acabar para siempre con este execrable fenómeno. Pero dicha complejidad no nos debe desanimar en nuestro empeño por intentar diseñar un marco legal adecuado para hacer la vida imposible a las mafias, así como un rechazo social mayoritario al fenómeno de la prostitución. En ningún caso legalizarlo ni regularlo, tal como afirma la periodista y escritora Carme Chaparro en este artículo que tomamos como referencia: "La policía calcula que un ochenta por ciento de las mujeres que venden su cuerpo lo hacen obligadas. Son esclavas sexuales. Traídas a España por las poderosísimas redes de trata de blancas. Es el segundo negocio ilegal más importante del mundo, por encima incluso del tráfico de drogas y solo superado por el de armas. Raptar y esclavizar personas, sobre todo con fines sexuales, mueve al año, en el mundo, 32.000 millones de dólares" (es una cifra del año 2015, seguramente muy superior hoy día). Bajo falsas promesas de trabajo, una vez en el país de destino les quitan la documentación, las encierran, las drogan, y las obligan a realizar innumerables "servicios sexuales", hasta que el cuerpo aguante, bajo amenazas constantes para ellas y sus familias. Las frías estadísticas calculan que en nuestro país se realizan al mes más de un millón de servicios sexuales. Los hombres españoles gastan unos 50 millones de euros diarios en las 300.000 mujeres que se prostituyen en nuestro país, según un informe presentado en 2012 en el Congreso de los Diputados (las cifras serán hoy día más altas). 

 

Evidentemente, la conciencia masculina también debe ser atacada y despertada para poder acabar con este fenómeno, pues existen mujeres prostituidas porque existe demanda masculina. Hemos de concienciar a los hombres de que cada vez que acuden a un burdel están contratando esclavas, y de que están contribuyendo, con su granito de arena, a la permanencia y extensión de este macabro fenómeno. Y la pregunta es: ¿Podemos legalizar este horror? ¿Debemos regular esta esclavitud? Regular implica aceptar y normalizar aquello que se regula, que precisamente se hace para que dicha actividad sea inserta en el imaginario colectivo como algo lícito, posible, legal, deseable. ¿Podemos hacer eso con la prostitución? Hemos de concienciar igualmente a los medios de comunicación, sector que se ha comportado hasta ahora de un modo muy permisivo con la prostitución, incluyendo anuncios de todo tipo para el reclamo publicitario (desde pequeños anuncios por palabras hasta grandes carteles de los enormes prostíbulos de las ciudades). Pero hablábamos más arriba, al hilo del artículo de Lidia Falcón, del precedente de la Segunda República, donde de hecho se dijo sí a la abolición de la prostitución. ¿Cómo fue el proceso? Vamos a describirlo en resumen tomando como referencia este estupendo artículo de Ana Bernal Treviño, para el medio Publico. En concreto, 1932 fue el año en el que el debate sobre la prostitución llegó al Congreso, con un ejemplar discurso de Clara Campoamor. Hasta tres años más tarde, en 1935, no se aprobaría por decreto el abolicionismo, como una forma de garantizar la igualdad entre hombres y mujeres. No obstante, para algunos sectores, fue una meta poco ambiciosa. El artículo 1 del Decreto de 23 de junio de 1935 rezaba así: "Queda suprimida la reglamentación de la prostitución, el ejercicio de la cual no se reconoce en España a partir de este Decreto como medio lícito de vida". Y como venimos afirmando desde la primera entrega de esta serie, muchas son las personas que se declaran republicanas y de izquierdas en la actualidad, pero que son regulacionistas de la prostitución, muchas de las cuales quizá ignoren que fue precisamente la II República la que decretó el abolicionismo. Quizá algunas personas argumenten que aquéllos eran otros tiempos, y efectivamente lo eran, otros tiempos donde aún no estaba tan globalizado el capitalismo más voraz, asesino y depredador que se haya dado jamás, lo cual debe ser una razón no de apoyo a la regulación, sino más bien de rechazo aún más enconado de la misma. 

 

Varias mujeres lideresas de diversos movimientos políticos y sociales de la época trataron el tema. Por ejemplo, Concepción Arenal se refirió a la prostitución en su obra "La Mujer del Porvenir", calificándola como una lepra y como "el más horrible de todos los males". Se quejó del trato que recibían estas mujeres, y dejó escrito en dicha obra: "Nunca me conmueve tan tristemente mi ánimo como al entrar en un hospital de mujeres donde se curan las enfermedades consecuencia de la prostitución. Allí las enfermas no suelen quejarse, saben que a nadie inspiran lástima y procuran sofocar el dolor físico lo mismo que el dolor moral". Por su parte, Emilia Pardo Bazán ya reflexionaba sobre el asunto en una Conferencia impartida en 1899, e indicaba que las mujeres se veían "arrastradas al matrimonio, al servicio doméstico, a la mendicidad y a la prostitución", como únicas salidas posibles para sus vidas. En el fondo, como siempre, la pobreza, la falta de recursos, la falta de autonomía, la falta de libertad material para la mujer. Nadie como Pardo Bazán explicó en cuentos y discursos las violencias contra las mujeres, tal como por ejemplo se relata en su libro "El encaje roto". Algunos años más tarde, en 1904, Consuelo Álvarez Pool, que firmaba sus trabajos con el pseudónimo de "Violeta", escribió un texto titulado "Del matrimonio", donde denunciaba la misma situación, afirmando: "¡Cuántas mujeres se ven en el duro trance, en la cruel alternativa de casarse con el primero que llega...o prostituirse! Entonces la elección no es dudosa: se casan y hasta creen amar a su marido porque en él ven la tabla salvadora a que asirse en el naufragio de su pobreza". De nuevo, al igual que hoy, la pobreza. Los tiempos han cambiado, por supuesto, pero no los vectores fundamentales que rigen a las sociedades capitalistas. En 1918 salía publicado el libro "La condición social de la mujer en España", de Margarita Nelken, quien se preguntaba de dónde venían las prostitutas y señalaba que las de alta categoría procedían de la clase media, cuya educación no se había "preocupado de proporcionarles un medio de vida y que el día que necesitan bastarse a sí mismas se lanzan o caen poco a poco en la prostitución". Las más pobres, indicaba, venían del campo a la capital y denunciaba que caían "fácilmente seducidas por fantásticos espejuelos". Es aquí donde hace una crítica de clase a la figura del "señorito" que abusaba sexualmente de sus sirvientas, muchas de las cuales quedaban embarazadas, las cuales, con un hijo a su cargo, tenían que buscarse imperiosamente la vida. Efectivamente, eran otros tiempos...o no tanto. Continuaremos en siguientes entregas.

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2 noviembre 2020 1 02 /11 /noviembre /2020 00:00
Filosofía y Política del Buen Vivir (112)

Cuando se trata se respetar a quienes nos rodean, lo que debemos tener en cuenta es su capacidad de tener experiencias positivas y negativas, como el placer, la satisfacción y el sufrimiento. Por lo tanto, si los animales no humanos pueden sufrir y disfrutar, debemos respetarlos y tratar de no hacerles daño. Negarles respeto porque no pertenecen a nuestra especie o porque no tienen una inteligencia similar a la nuestra es una discriminación arbitraria. Si somos verdaderamente imparciales, rechazaremos toda discriminación, incluyendo la basada en la especie

Sitio web “Ética Animal”

En la última entrega habíamos esbozado los distintos intereses que los animales no humanos poseen, y vamos a detenernos un poco en los fundamentales. Seguimos en esencia la página concreta del sitio web Ética Animal, que proporciona una buena exposición de todos estos asuntos. Tenemos en primer lugar lo que podemos llamar el interés en no sufrir. Es evidente que los seres sintientes tienen un interés supremo en llevar una existencia feliz. Lo primero que esto implica es el hecho de no sufrir, ya que el sufrimiento es en esencia un estado mental negativo, por lo cual es dañino para los animales. Los animales no humanos, al igual que nosotros, son capaces de tener experiencias a lo largo de su vida. Muchas de dichas experiencias serán neutrales, es decir, no serán positivas ni negativas, pero otras no lo serán. Algunas pueden estar relacionadas con los sentidos elementales, otras pueden ser sensaciones físicas que produzcan dolor o placer físico, y otras pueden estar relacionadas con pensamientos y emociones, como el disfrute, el miedo, la angustia y la satisfacción. Al igual que con los humanos, simplemente la observación de los animales ya nos muestra su estado de ánimo, incluso con aquéllos que pudiéramos considerar menos expresivos, como las aves. Hablando ampliamente, todas las experiencias positivas pueden hacer referencia a "placeres", mientras que las negativas pueden ser agrupadas como "sufrimientos", en mayor o menor escala. Algunas personas podrán pensar que para experimentar sufrimiento real un individuo debe ser humano, pero al igual que hemos comentado para otras argumentaciones, esto no posee base ninguna. No existe evidencia científica ni argumentos concluyentes para negar que muchos animales no humanos sufren al igual que los humanos. Muchas especies animales también experimentan, al igual que nosotros, emociones positivas y negativas, pensamientos agradables y desagradables. Es decir, son capaces de experimentar disfrute y sufrimiento psicológico. 

 

Otro gran interés de las diferentes especies de animales no humanos es el interés en vivir. Muchas personas piensan que solo los humanos poseen un interés en continuar con su vida, pero hay fuertes razones para rechazar esta idea, porque hilando con lo anterior, si los animales no humanos mueren, ya no pueden tener experiencias positivas. Es evidente que cuando alguien muere, ya no puede continuar disfrutando de todas las cosas buenas que podría experimentar si continuara vivo, por lo cual es lógico concluir que los animales no humanos dotados de sentidos no solo tienen un interés en no sufrir, sino que también les interesa permanecer vivos. Debemos tener en cuenta que el hecho de morir también elimina la posibilidad de haber podido tener experiencias positivas que podrían compensar las posibles experiencias negativas. Los que consideran que los animales no humanos no tienen un interés por su vida, también justifican, en la misma línea, la matanza sin dolor de los mismos. En el sitio web de referencia nos explican: "Una manera de defender la afirmación de que solo los humanos tienen interés por la vida es argumentar que solo ellos pueden entender el hecho de que están vivos, y por tanto, que solo los humanos pueden desear vivir. De acuerdo con esta perspectiva, los únicos individuos con un interés por la vida serían aquellos que tienen un deseo de permanecer vivos. De acuerdo con este argumento, los animales no humanos no pueden tener interés por la vida. Dicha afirmación tiene dos consecuencias importantes: en primer lugar, significa que no tenemos razones para no asesinar animales no humanos; en segundo lugar, significa que si estamos en una situación en la que podemos salvar sus vidas, no tenemos razones para hacerlo, excepto para salvarlos del dolor o terror a la muerte". Pero no obstante, es demostrable que hay un gran número de animales no humanos que entienden el hecho de que están vivos y que luchan duramente por sus vidas. Pero insistiendo en dicha hipótesis, algunos podrían plantear que solamente aquellos que tienen intereses complejos se ven afectados por la muerte, es decir, que solo los individuos de dichas especies pueden tener un interés relevante por la vida. 

 

Normalmente, los que argumentan esto se refieren al hecho de que estar vivo es solo necesario para satisfacer intereses más complejos, tales como aquellos que tienen que ver con los planes de la vida y el logro de metas a largo plazo, y en este sentido, solo los humanos poseemos esta capacidad. Este argumento tampoco se sostiene, por varios motivos: en primer lugar, no podemos confundir la complejidad con la intensidad: podemos tener (los humanos y los no humanos) un interés muy básico y simple, muy elemental, pero mucho más importante de satisfacer para nosotros (y para ellos) que otros intereses más complejos. Para ejemplificar esto, podemos considerar que el interés en comer es más simple, básico y elemental que un interés en contemplar una obra de arte, pero comer es el interés más importante. Alguien que tenga que elegir entre la contemplación de una obra de arte y la inanición haría una mala elección si decidiera morir de hambre. Por lo que incluso si los seres humanos tenemos intereses más complejos, esto no significa que dichos intereses sean necesariamente más importantes para nosotros que los más simples. Por otra parte, también resulta evidente que la muerte priva a los seres dotados de sentidos de la posibilidad de tener cualquier experiencia, simple o compleja. Esto incluye la posibilidad de satisfacer planes a largo plazo, pero también incluye otros placeres cuyo disfrute no es necesario planear de antemano. En conclusión, la privación de la vida también afecta a aquellos seres que no tienen la capacidad de hacer planes a largo plazo. Otro aspecto interesante es la autoconsciencia, es la conciencia plena de sí mismo, a lo largo del tiempo, es decir, la plena consideración mental sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Podríamos preguntarnos al respecto: ¿solo aquellos seres que tienen un sentido de sí mismos a través del tiempo se ven afectados por la muerte? Este argumento es más fuerte que los anteriores, ya que es lógico pensar que si alguien tiene un interés por vivir es porque puede proyectar mentalmente el hecho de que continuará existiendo en el futuro, y no solo en el presente. Sin embargo, este argumento también se puede refutar, porque incluso si alguien que pudiera seguir existiendo no es capaz de verse a sí mismo en el futuro, entonces también se vería afectado si no se le permitiese seguir viviendo, dado que privar a alguien de la vida lo priva de tener sus propias experiencias. 

 

En resumidas cuentas, todas las razones y argumentos tratados previamente muestran que cualquier ser que tenga la capacidad de tener experiencias positivas es afectado por la muerte. En conclusión, podemos afirmar que todos los animales no humanos dotados de sentidos son afectados por la muerte. Realmente la especie humana daría un gran salto civilizatorio si asumiera en gran parte de sus miembros esta idea, pues tomaríamos conciencia del inmenso maltrato y sufrimiento, incluida la muerte en muchos casos, que provocamos a millones de animales, sin tener razones para hacerlo. Las razones y motivaciones, como estamos viendo, se basan en una concepción cultural antropocéntrica, es decir, en una visión, formada a través de siglos, según la cual el resto de animales no humanos no están a nuestra altura, son seres inferiores, incluso son objetos, incluso pueden ser cosificados, y podemos causarles sufrimiento y muerte sin ningún tipo de problema moral. Hemos asumido prácticamente que los animales están a nuestro servicio, para proporcionarnos comida, vestido, protección, compañía, ocio, etc., pero que sus vidas, al fin y al cabo, no valen nada, no pueden compararse con las nuestras. Craso error. Pues bien, ya que estamos demostrando que los animales no humanos poseen intereses, también habría que situar los mismos en su justa valoración, ya que incluso la mayoría de las personas que los reconocen, no los valoran mucho. Es importante refutar este mito, ya que los intereses iguales deberían contar por igual, independientemente de la especie a la que pertenezcan los seres en cuestión. Sin embargo, como decimos, la mayor parte de las personas supone que si tenemos que considerar los intereses de los otros, es más importante ayudar a otros humanos que a animales no humanos. La razón dada habitualmente para ello es que los intereses humanos son más importantes que los de otros animales. En concreto, la defensa de esta idea se debe a los múltiples daños padecidos por los seres humanos en el mundo. Una respuesta común a este argumento es que la preocupación por los humanos no debería excluir la preocupación por otros animales. Sin embargo, ésta es solo una respuesta parcial, ya que no responde a la cuestión de si los intereses de los animales no humanos deben ser o no importantes. 

 

Como sabemos, muchas personas rechazan la preocupación hacia los intereses de los animales no humanos desde su punto de vista especista, o bien para estas personas los intereses de los animales no humanos tienen un peso (importancia) menor. Pero veámoslo con más calma: es cierto que millones de seres humanos en el mundo no tienen cobertura de sus derechos más fundamentales (como la educación o la vivienda, por ejemplo), y en los peores casos, malviven sin hogar, o hacinados en pequeños habitáculos, o no tienen acceso a una mínima alimentación, a la higiene más elemental o al agua potable. Además de ello, millones de niños/as y adultos son víctimas de las guerras, de catástrofes naturales, de los desplazamientos forzosos, de las mutilaciones, de la violencia sexual, de la destrucción de su hábitat (sobre todo en los pueblos indígenas), o simplemente, son víctimas de la violencia o el racismo institucional (como por ejemplo los afroamericanos en los Estados Unidos). El retrato, que hemos resumido bastante, es realmente dantesco. Pareciera que el mundo animal es ajeno a todo este sufrimiento humano. Pero si nos acercamos a la situación real de los animales no humanos, veremos que los daños que sufren son enormes. Lo que ocurre es que tenemos que considerar también la intensidad de los daños que padecen los animales no humanos para darnos cuenta. Un breve retrato podría ser el siguiente: "Normalmente mueren durante el proceso de explotación al que son sometidos, como cuando son sacrificados para la producción de alimentos. Además, a menudo se les provoca un sufrimiento tremendo durante sus vidas, como ocurre en granjas, laboratorios y en otros muchos lugares donde son utilizados. En las granjas, en la mayoría de los casos permanecen confinados en lugares oscuros en los que apenas se pueden mover, en los que padecen todo tipo de enfermedades y lesiones hasta que son transportados a un matadero. En los laboratorios, también son confinados y sometidos a todo tipo de procesos dolorosos que les producen una ansiedad extrema. En contraste con los humanos, los animales no humanos no llegan a beneficiarse de las ventajas que los humanos a menudo reciben de otros, en especial cuando necesitan ayuda y apoyo. Esto es especialmente aplicable a los animales que viven en libertad. La inmensa mayoría de los animales no humanos son abandonados al sufrimiento y mueren sin que pensemos si hubiéramos podido ayudarlos (...) Los daños padecidos por los animales en la naturaleza son también importantísimos. A menudo mueren de hambre, sufren lesiones terribles y enfermedades, mueren a causa de parásitos o de otros animales, etc. Este sufrimiento nos pasa por lo general completamente inadvertido, pero es terrible para ellos" (Animal Ethics). Continuaremos en siguientes entregas.

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30 octubre 2020 5 30 /10 /octubre /2020 00:00
Imagen: Portada del Manifiesto del Foro de Sevilla

Imagen: Portada del Manifiesto del Foro de Sevilla

Todo el desarrollo de las ideas-fuerza y de las propuestas concretas que deseamos implementar para la Reforma Educativa que propugnamos se encuentra en Internet, dentro del sitio web "Por otra política educativa", ya reseñado en el artículo anterior, pero más concretamente en la página "Documento de Bases para una nueva Ley de Educación. Acuerdo Social y Político Educativo", cuyo contenido se divide en un total de 9 puntos generales (Introducción, Principios, Universalidad, Inclusión, Currículo, Profesorado, Autonomía, Financiación, Evaluación y Medio Ambiente), a los que se accede desde un menú interactivo, más el acceso al documento completo (compendio de los 9 puntos generales anteriores), y un decálogo inicial, donde se recogen los cambios e inspiraciones fundamentales para la nueva Reforma Educativa que deseamos para nuestro país. Iremos exponiendo y desarrollando aquí únicamente lo más reseñable del mismo (dejo la lectura completa de las propuestas y reflexiones a mis lectores y lectoras en dicho sitio web), que junto con todo lo ya expuesto en los artículos precedentes de esta serie, conforman la propuesta completa y final de la nueva Ley educativa que pretendemos impulsar. Básicamente, la educación que queremos se fundamenta en el principio básico del derecho humano fundamental a la educación, desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida, así como en los principios de igualdad, laicidad, diversidad, inclusión, sostenibilidad, autonomía, convivencia, participación democrática, solidaridad, antiautoritarismo y coeducación. Todo ello con un aprendizaje cooperativo que sea participativo, colaborativo y nunca competitivo, implicando en su consecución a toda la comunidad. Nosotros aquí nos referimos a una Ley educativa de ámbito estatal, pero entendemos que el carácter plurinacional del Estado Español debe reconocer las peculiaridades concretas de cada Comunidad Autónoma, con sus aspectos comunes y diferentes, y con sus propias leyes educativas contempladas dentro del ámbito de sus competencias. En este sentido, creemos que es muy importante que los alumnos/as de cada lugar conozcan la realidad histórica, lingüística, cultural, folklórica y patrimonial de su lugar de origen, y que son las leyes educativas autonómicas las que deben contemplar dichos conocimientos. 

 

Por su parte, las finalidades de la educación que queremos, en plena sintonía con todo lo anterior, priorizan la formación intelectual para comprender el mundo en que vivimos y participar en su mejora; la formación para una ciudadanía responsable, crítica, solidaria y democrática en un mundo pluricultural; el desarrollo emocional y la búsqueda del bienestar personal y colectivo de la comunidad de la que el alumno/a forma parte; la eliminación del sistema patriarcal y el fomento del respeto de las múltiples identidades sexuales; la formación para el conocimiento, respeto e implicación en la defensa del medio natural del que dependemos; el desarrollo de la creatividad y de la estética y el respeto profundo a las necesidades, los ritmos y la intimidad de las personas que implica la individualidad de cada niño o niña y el ofrecimiento de una respuesta educativa ajustada y a la vez integral. Ésta es nuestra visión integral de la educación, la que pretende formar personas libres y ciudadanía crítica. Le asignamos una especial importancia a los primeros tramos educativos, como son Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Hay que favorecer la escolarización temprana (0 a 3 años, para fomentar todos los sentidos, la emocionalidad y la personalidad de los pequeños/as), universalizando una oferta gratuita de calidad, dando a la Educación Infantil y Primaria la importancia que merecen como pilares básicos de todo el proceso educativo y asegurando una educación comprensiva de atención personalizada en todos los niveles. Para ello hay que rebajar la ratio de alumnado por grupo hasta alcanzar los valores recomendados internacionalmente para poder satisfacer las características antes expresadas. Y para ello a su vez también es imprescindible ampliar la dotación de personal docente y de otros profesionales del ámbito educativo (personal no docente, psicólogos, etc.) para poder así reducir el número de escolares por grupo y por docente. La escuela pública debe proporcionar los servicios y recursos suficientes para que todo el alumnado reciba los apoyos necesarios, y poder así progresar educativamente de acuerdo a su ritmo personal de maduración y aprendizaje a lo largo de la enseñanza básica.

 

Entendemos que solo en circunstancias y condiciones muy excepcionales se recurrirá a la repetición de curso en la enseñanza obligatoria. Antes de recurrir a ella, se deben proporcionar medidas de apoyo y de refuerzo educativo a quienes muestren necesidades específicas en su proceso de aprendizaje. Es imprescindible también crear las pasarelas necesarias para lograr que los y las jóvenes puedan incorporarse a cualquier tipo de acciones formativas para alcanzar la certificación de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) y el posterior acceso a cualquier tipo de estudio de forma accesible. Como máxima y principio general de la educación inclusiva, hay que considerar que la diferencia es un valor, asignando los recursos necesarios a quien lo necesite. La inclusión es lo contrario de la segregación y de la discriminación, y también del elitismo. Bajo el modelo educativo que proponemos, todos los escolares, de todos los barrios, de todas las clases sociales, de todas las capacidades, de todos los orígenes, podrán compartir escuela, clase y grupo. Para ello, un primer principio es la gratuidad en el acceso a la educación. Creemos que el Estado debe ser capaz de recaudar lo necesario para dotar al sistema educativo de los recursos integrales que necesita y distribuirlos a centros, profesores, familias y estudiantes, sin necesidad de cobrar nada por ello. La gratuidad de la enseñanza básica incluirá la dotación a los centros públicos de libros, recursos pedagógicos, soportes tecnológicos y materiales didácticos que utilice el alumnado y el profesorado, así como la utilización del transporte escolar. La gratuidad también incluirá las ayudas, en su caso, de los servicios de comedor, desplazamientos y residencia, junto a un sistema de becas-salario para el alumnado que lo necesite, y evitar que los hijos o hijas deban dejar los estudios para contribuir a los ingresos de la familia. También extendemos la gratuidad a la educación postobligatoria no universitaria. Hay que dotar de becas suficientes para el acceso a los estudios universitarios de toda la población, reduciendo las tasas significativamente. En general, hay que tender hacia la gratuidad total de la educación pública, desde la primera infancia hasta la universidad. 

 

Entendemos que nunca hay que segregar al alumnado por criterios de capacidad, sexo, diversidad cultural o social, o cualquier otra causa. Hay que formar al profesorado para que esté capacitado para estas funciones inclusivas y adaptadas al ritmo y capacidad de cada alumno/a, así como reconocerle el ejercicio de superación que supone el llevarlas a cabo. El fracaso escolar debe ser combatido con fuerza, recursos y objetivos, de tal forma que se establezca un plan de medidas para favorecer el éxito escolar de todo el alumnado en la educación obligatoria, concretando actuaciones de apoyo a quienes presenten dificultades de aprendizaje, desde el momento en que éstas se detecten. Hay que garantizar un incremento en la dotación de recursos a las zonas y centros educativos con mayor escolarización de alumnado con dificultades y/o en desventaja social. Para ello, como hemos enunciado, el sistema educativo debe ser inclusivo y solidario. No caben las competiciones entre centros, la educación debe ser la misma en una escuela pública de Vallecas que en una del barrio de Salamanca, refiriéndonos por ejemplo a Madrid (extiéndase esto al conjunto del Estado Español). No cabe el elitismo, no cabe la selección de alumnado ni el favoritismo escolar. Solo cabe la educación universal, en el más pleno sentido de la palabra. Por su parte, el currículo escolar, es decir, los contenidos en la educación, lo que se enseña en una palabra, es un aspecto importantísimo al que le hemos dedicado mucho espacio en artículos anteriores de la serie, dada su importancia. Como norma general, hemos insistido en que debe ser un currículo sin idearios particulares. Ello implica para el mismo las siguientes características: currículum laico, para la vida, pluricultural, integral, adaptado al contexto, que potencie el conocimiento libre, abierto y compartido, no competitivo y ecológico. Desarrollaremos un poco más algunas de estas características a continuación. El sentido laico del currículo escolar ya fue discutido y desarrollado a fondo en las primeras entregas de esta serie, por tanto remito allí a mis lectores y lectoras que deseen una mayor fundamentación pedagógica sobre dicha condición. Pero hay que insistir en ello, pues es uno de los puntales educativos que, dada la fuerza y el respaldo sociológico de la Iglesia Católica en nuestro país, más difícil y complicado resulta conseguir. 

 

Veamos: el carácter laico debe respetarse no solo en el aula, sino en todo el conjunto del sistema educativo. Es decir, debemos alcanzar un sistema educativo que respete plenamente la libertad de conciencia, eduque sin dogmas y elimine toda forma de adoctrinamiento hacia los estudiantes. En consecuencia, la religión (nos referimos evidentemente a sus formas confesionales, no a un posible conocimiento sobre la historia de las religiones, que es tremendamente interesante como cualquier otro aspecto de las civilizaciones humanas), TODAS LAS RELIGIONES, incluyendo sus actos y simbología, deben abandonar el currículo y el propio ámbito escolar. Para ello, como ya hemos mencionado en anteriores entregas, debemos conseguir derogar los Acuerdos con el Vaticano, así como eliminar también los acuerdos con las diferentes confesiones que permiten la presencia del adoctrinamiento religioso en las aulas. Por su parte, la educación integral es otro de los puntales donde debe basarse el currículo: contra la tendencia a un currículo cada vez más científico, práctico e instrumental, orientado sobre todo a los futuros puestos de trabajo, nosotros apostamos por un currículo para la vida, esto es, un currículo que reúna e integre el conocimiento de las ciencias y de sus aplicaciones tecnológicas, pero también de las humanidades, de las ciencias sociales, de las artes, de los saberes populares y tradicionales y aquéllos que componen o se necesitan en la vida cotidiana, de forma que sirva al cuidado de las personas, de la naturaleza y de la vida comunitaria. Un currículo que también facilite la deliberación de problemas controvertidos, y ayude a comprender el medio natural en el que se habita, para poder construir con todo ello una (futura) ciudadanía formada, informada y crítica. Aspectos como la educación sexual, la educación vial, la educación ecológica, etc., constituyen grandes hitos a alcanzar si de verdad queremos formar a personas críticas y éticas, que sean capaces de pensar, comprender y analizar el mundo en el que viven, y no se conviertan en meras piezas sumisas y obedientes a las posibles tendencias dominantes. Sólo una verdadera educación crítica e integral será capaz de conformar una personalidad adulta libre y crítica, capaz de mejorar el mundo que le toca vivir. Continuaremos en siguientes entregas.

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28 octubre 2020 3 28 /10 /octubre /2020 00:00

No, además, no se trata de decisiones, sino de opciones reales, de circunstancias, se trata de que cuando te penetran más de 30 hombres por día no tienes deseo ni placer, porque quedas anulada. Por eso es que las mujeres que están en prostitución se alcoholizan y drogan, porque necesitan salir de sus cuerpos, porque es sano salir de ese cuerpo mientras está siendo violado. El hombre no paga por sexo, paga por poder, paga para limpiar la culpa después de saber que ha violado. El pago por sexo limpia la consciencia

Alika Kinan (activista contra la explotación sexual)

En el artículo anterior, primero de esta serie, iniciamos nuestro recorrido por los fundamentos históricos y sociales de la prostitución, y hoy día la estamos centrando (siguiendo este artículo de Rosa Cobo) en el mismo corazón del capitalismo. En efecto, el desarrollo del capitalismo global a partir de los años 70 del pasado siglo cambia el rostro de la prostitución, y la convierte en parte fundamental de la industria del ocio y del entretenimiento, normalizando su consumo entre el sexo masculino. A partir de esa época, la industria del sexo se ha ido globalizando con la ayuda de las redes de información, pero también, y sobre todo, con la participación de redes criminales. Antes de la aparición de dichas redes, es decir, hace más o menos unas tres décadas, la prostitución se limitaba a la existencia de un conjunto de burdeles, que albergaban a un grupo de mujeres, la mayoría autóctonas, que ejercían la prostitución con encargadas y jefas locales que gestionaban esos pequeños negocios. Existían entonces muchos clubes de alterne pequeños. Solían ser lugares íntimos, casi familiares. Ahora quedan cada vez menos, y los que quedan han sufrido una transformación radical, tanto en la forma como en la manera de funcionar. Y así, los pequeños clubes, en su mayoría, están desapareciendo, porque están siendo sustituidos por los megalocales de striptease con show-girls y chicas exhibiéndose en números de baile con la mínima ropa posible. Son grandes edificios con un montón de habitaciones, que a veces incluso funcionan bajo una licencia de hotel. Los pequeños locales de antaño, donde tantas mujeres ejercían de manera más o menos discreta una forma de prostitución light, porque no solamente no estaban obligadas a acostarse con los clientes, sino que además podían ganar mucho dinero sin necesidad de ello, son ya cosa del pasado. Como concluye Rosa Cobo: "En esa antigua forma de prostitución no existían apenas mujeres migrantes, ni tráfico de mujeres para la explotación sexual ni circuitos criminales. En otros términos, ese viejo canon de la prostitución correspondía al capitalismo previo al neoliberalismo, y por ello mismo, su dimensión más relevante era la patriarcal".

 

En los tiempos actuales, funcionamos bajo otro canon de prostitución. Un nuevo canon que solo puede ser explicado, según Cobo, bajo el marco de tres sistemas de dominio: el patriarcal, el neoliberal y el racial/cultural. Hoy día, varones de todas las clases sociales acceden sexualmente a los cuerpos de mujeres pobres, migrantes y pertenecientes a culturas, razas y regiones del mundo que nuestro Occidente etnocéntrico ha conceptualizado como inferiores. Y así, mujeres de la Europa del Este, africanas, latinoamericanas..., llenan los megalocales de alterne, traídas desde sus países de origen mediante organizadas redes de extorsión, que las engañan con cualquier pretexto (normalmente la promesa de buenos trabajos) para, una vez en destino, prostituirlas de forma brutal, bajo la amenaza directa (a ellas mismas) e indirecta (a sus familias en origen). Este es el típico rostro que ofrece la prostitución en los países con altas tasas de bienestar social. En aquellos países con niveles significativos de pobreza puede variar el componente cultural o racial en el consumo interno de sexo, pero permanece invariable la explotación sexual de las mujeres por varones de todos los estratos sociales. Varones de sus propios países, de regiones próximas o de países occidentales, acuden a comprar sexo barato de mujeres que necesitan recursos para sobrevivir. Y como explica Rosa Cobo, si bien la marca de clase ha estado presente en el modelo de prostitución anterior a la globalización capitalista, en esta época de creciente mercantilización del cuerpo de las mujeres, la pobreza y la extrema pobreza de las mismas, es decir, la jerarquía de clase, ha adquirido una dimensión que no tenía en el pasado. El modelo actual es, pues, más perverso que el anterior, pues a la dimensión patriarcal del anterior modelo se le ha sumado hoy día el tremendo componente de clase social y racial-cultural, unido a la presencia de poderosas redes criminales que tratan su "mercancía" (los cuerpos de las mujeres) de una forma brutal y despiadada. La prostitución, así entendida, se ha convertido en uno de los "negocios" más lucrativos del mundo, rivalizando en volumen con el tráfico de drogas o de armas. Enormes redes criminales extienden sus tentáculos por todo el mundo, respondiendo a patrones de funcionamiento extremadamente crueles y aberrantes. 

 

El fenómeno del llamado "turismo sexual" también es relativamente reciente, y se ha contextualizado a raíz del nuevo modelo ya descrito. Retomo de nuevo las palabras de Rosa Cobo: "La globalización económica ha hecho posible que la prostitución se convierta en un lugar de intersección entre el norte y el sur, pues el sur exporta mujeres para consumo sexual de los varones del norte. Y los hombres del norte viajan a países del sur a comprar sexo y ejercer el derecho patriarcal que les autoriza a usar sexualmente a las mujeres en el marco de la prostitución. Esta industria conecta el norte rico y el sur endeudado. Y además, contribuye a crear una nueva afiliación entre los varones del norte y los del sur. Con más o menos recursos, los varones occidentales comparten con los del resto del mundo la posibilidad de usar sexualmente a las mujeres que el capitalismo neoliberal y los distintos patriarcados han situado en esos lugares acotados para satisfacer el deseo masculino. Incluso en algunos países en los que la prostitución ha sido legalizada, los demandantes no solo creen tener el derecho a usar sexualmente a las mujeres prostituidas, sino que tienen consagrado por ley ese derecho. La cartografía global de la prostitución muestra a varones de los países centrales cruzar regiones e incluso continentes para acceder a cuerpos de mujeres y niñas de otras razas y culturas que solo tienen su cuerpo para sobrevivir. Son migraciones puntuales de los demandantes de prostitución para comprar sexo barato, racializado, y muchas veces, infantil". Como vemos, la lógica del capitalismo, la lógica patriarcal y la lógica de clase se funden en el fenómeno de la prostitución. Como hemos explicado en otros artículos de este Blog, la globalización desactiva las fronteras para el capital y las mercancías. Y la mercancía sobre la que está edificada la prostitución y la industria del sexo en general, es decir los cuerpos de las mujeres, no puede permanecer dentro de los límites regionales o del Estado-nación de que se trate. Necesita ser expandida para cubrir una demanda que se internacionaliza. Sobre todo, porque esa "mercancía" escasea en las sociedades del bienestar, mientras que hay mucha disponible en los países con altas tasas de pobreza. 

 

Entonces, la globalización aplicada a la industria del sexo exige que los cuerpos de las mujeres, para que estén disponibles en cualquier momento y lugar, puedan ser deslocalizados de sus países de origen, y ser trasladados a países en los que la demanda no se cubre. Es exactamente a esto a lo que se dedican las mafias del sexo. Y así, bajo esta forma brutal de "neocolonialismo sexual", el tráfico, el turismo sexual y el negocio de las esposas que se compran por correo han asegurado que la severa desigualdad de las mujeres pueda ser transferida más allá de las fronteras nacionales, de tal manera que las mujeres de los países pobres puedan ser compradas con fines sexuales por hombres de los países ricos. La prostitución actual es, pues, el máximo exponente de la deslocalización neoliberal, pues las mujeres son trasladadas de los países con altos niveles de pobreza a los países con más bienestar social para que los varones demandantes de todas las clases sociales accedan sexualmente a los cuerpos de esas mujeres. Y se trata de un negocio extremadamente lucrativo, pues los cuerpos de las mujeres prostituidas se convierten en una mercancía muy codiciada por los traficantes y proxenetas, porque proporciona altos beneficios con bajos costes (las mujeres normalmente se encuentran en régimen de internamiento en los burdeles, e incluso han de abonar tasas por las habitaciones que ocupan). Esta forma de funcionamiento del capitalismo, consistente en la deslocalización de la producción menos cualificada a países con pocos derechos laborales y altas tasas de pobreza, se ha extendido también, por tanto, a las mujeres prostituidas. Sin embargo, esta deslocalización de mujeres para la industria del sexo posee elementos propios y característicos que la convierten en una auténtica expulsión: son mujeres expulsadas de su condición de ciudadanía, de sus contextos culturales, de sus entornos familiares y de sus proyectos de vida. Una vez captadas por las redes de trata, son expulsadas de sus espacios físicos y emocionales, y cuando llegan a los destinos proyectados, y comprueban la penosa vida a que son sometidas, ya son seres distintos, se han convertido en seres sin historia; nadie las conoce aquí y tienen que negar lo que son allí, en su país de origen. "Por el camino aprendieron a ocultar su historia, y en muchas ocasiones su lengua, como condición de posibilidad para adoptar la nueva identidad que se le ofrece, la de mujer prostituida", en palabras de Rosa Cobo.  

 

Sin embargo, aún con toda esta problemática, aún con toda esta aberrante crudeza, aún con toda esta humillante y destructiva realidad, el imaginario colectivo, resultante en buena medida de las lógicas y estructuras de poder capitalistas y patriarcales, ofrece una imagen de la prostitución como un acto libre para ellas y un acto de consumo para ellos. Nada más alejado de la realidad. Esta descripción es una cruel y descabellada caricatura del fenómeno de la prostitución, que solo puede ser argumentada por los propios agentes que la sostienen, o por perfectos ignorantes en el asunto. Dicho de otra forma, las élites dominantes intentan que la prostitución sea vista como un contrato libre entre dos partes, que están igualmente interesadas en firmarlo. Los motivos para presentarla de esta forma son evidentes: la prostitución es una industria esencial para la economía capitalista en su vertiente globalizada y neoliberal, pero más en concreto para la economía criminal, para los Estados que ven en este fenómeno una fuente de ingresos públicos, pero también para las propias instituciones internacionales que sostienen y alientan la globalización capitalista, tales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, que ven en lo que han conceptualizado como "industria del entretenimiento y del ocio" unos ingresos que pueden garantizar la devolución de la deuda pública de los países, así como el crecimiento económico de los mismos. Bajo esta involución ética del capitalismo transnacional, execrables negocios como el de la industria del sexo proporcionan ingentes niveles de crecimiento del Producto Interior Bruto, y consagran así el suicida planteamiento civilizatorio donde nos han conducido los manidos conceptos de "progreso" y "desarrollo". Hemos viajado de esta forma al propio corazón del capitalismo, donde contemplamos su negritud, pues las nuevas esclavitudes del siglo XXI, expresadas en la trata y explotación sexual de millones de mujeres y niñas, constituyen uno de sus máximos exponentes. En definitiva, capitalismo global y prostitución son dos fenómenos sociales que han crecido y avanzado al mismo tiempo, de tal forma que a medida que se han globalizado las políticas económicas neoliberales, ha aumentado la industria del sexo, y hoy día ofrece cifras de auténtico vértigo y repulsión. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 octubre 2020 1 26 /10 /octubre /2020 11:02
Filosofía y Política del Buen Vivir (111)

Para no ser especistas debemos permitir que los seres que son semejantes en todos los aspectos relevantes tengan un derecho similar a la vida, y la mera pertenencia a nuestra propia especie biológica no puede ser un criterio moralmente relevante para obtener este derecho

Peter Singer

Hablábamos del especismo en los últimos artículos (siguiendo el sitio web de Etica Animal), y hemos de insistir en este concepto, para comprenderlo en toda su dimensión, y luchar contra él, pues es una práctica inasumible dentro de los parámetros del Buen Vivir. Las actitudes de los seres humanos hacia el sufrimiento animal atraviesan un arco muy variado. Desde los comportamientos más crueles, hasta los más sensibles, toda una gama amplia de criterios son argumentados con respecto a este asunto. Incluso cuando los animales no son explotados, son discriminados porque no son tenidos seriamente en consideración. Pero como decimos, nosotros los humanos tenemos diferentes actitudes hacia los demás animales. Hay quienes no los tratan con respeto en absoluto. Una minoría no tiene ninguna preocupación por la manera en que los animales son tratados, y ni siquiera se preocupa cuando son torturados. Una versión menos extrema de esta posición es representada por quienes se oponen a la tortura de animales de algunas formas inusuales, o meramente por diversión, pero en general no piensan que importe mucho el sufrimiento de los animales mientras que los seres humanos nos veamos beneficiados por el producto que se obtiene con dicho sufrimiento (experimentación científica, dieta alimentaria, espectáculos, etc.). Se piensa por lo general que solamente los seres humanos merecen plena consideración moral. Se considera aceptable a menudo dañar a un animal si ello supondrá algún beneficio para los seres humanos, y cuando un animal necesita ayuda a menudo es abandonado a su suerte. Esto ocurre en particular en el caso de animales que viven en la naturaleza. Nuestros servicios comunitarios se plantean proteger al humano de los animales, pero no proteger a los animales de los humanos, cuando es evidente que nosotros hacemos a ellos más daño que ellos a nosotros. El especismo, como estamos viendo, posee mil manifestaciones, unas más evidentes, otras más latentes. Unas más ocultas, otras más visibles. Unas más despiadadas, otras más suaves. Muchas de ellas se combaten, pero otras muchas no, porque aún están asumidas socialmente. Las caras del especismo son múltiples, y todas deben ser combatidas. 

 

Nos explican desde el sitio de Etica Animal: "Es importante resaltar que no es necesario odiar o querer hacer daño a alguien para discriminarlo, como tampoco es necesario tener un carácter sádico. La discriminación de los animales no humanos es simplemente una cuestión de no dar importancia al daño o beneficio que podemos producirle a consecuencia de nuestro comportamiento hacia ellos, en casos donde sí tomaríamos en consideración este daño o beneficio hacia los seres humanos. Además, algunos animales no son discriminados en comparación con los seres humanos, sino en comparación con otros animales no humanos. Por ejemplo, se puede tener más respeto por perros que por cerdos, o por mamíferos que por otros animales, incluso en situaciones donde los animales menos respetados serán dañados como resultado. Por ejemplo, rechazar el uso de perros y gatos como comida (una práctica aceptada en algunos países), pero aceptar el consumo de pollos y peces, por ejemplo. Esta es otra forma de discriminación especista, puesto que todos los animales sintientes tienen un interés en no ser heridos, con independencia a la especie a la que pertenezcan". Y es que como afirmábamos más arriba, el abanico de las prácticas especistas es muy amplio. Otro ejemplo comprobable nos lleva a concluir que muchas veces practicamos una forma común de especismo (que suele pasar desapercibida), como es discriminar a los animales pequeños con respecto a los grandes. En general, tenemos una disposición psicológica a cuidar menos de los animales pequeños. Por ejemplo, mucha gente considera que un caballo merece mayor consideración que, por ejemplo, un ratón, simplemente por su tamaño relativo. O por ejemplo, una ballena con respecto a un caballito de mar. Es decir, tenemos la tendencia a pensar que los animales pequeños son menos conscientes (o menos sintientes) que los grandes, cuando esto no es necesariamente así. La gran pregunta es: ¿existe alguna razón para justificar, desde un punto de vista ético, el especismo? Creemos que no. El especismo es una discriminación de tipo cultural, cuyo fundamento reside en la superconsideración que le concedemos a nuestra especie humana sobre todas las demás. A pesar, por ejemplo, de que la ciencia nos demuestre lo cercano que está un gran simio de nosotros, seguiremos pensando que nosotros somos muy superiores. 

 

¿Dónde reside, pues, el origen del pensamiento especista? De forma general se sostiene que podemos discriminar a los animales no humanos, simplemente porque no son seres humanos. Y punto. Ahí reside la, para muchos, gran diferencia. Pero esto es meramente una circunstancia biológica, tal como nacer de un sexo o de otro, o con un cierto color de piel u otro. Es algo completamente arbitrario, que no puede justificar tal discriminación. De la misma forma, estableciendo un paralelismo, las personas xenófobas y racistas sienten mayor simpatía por ciertos seres humanos que por otros (incluso los grupos supremacistas los consideran seres superiores), pero esto no justifica su actitud. La historia nos demuestra hasta qué punto el supremacismo llevado a sus últimas consecuencias nos conduce a auténticas aberraciones. Y con respecto al criterio de la inteligencia, también lo debemos tener claro: quizá el argumento más común es justificar el especismo por el hecho de que la inteligencia de los animales no es como la humana. Pero esta afirmación no tiene en cuenta el hecho de que muchos seres humanos no tienen el mismo tipo o grado de inteligencia. Concretamente, los niños pequeños y las personas cognitivamente discapacitadas, no alcanzan aquello que normalmente consideramos "inteligencia humana". No obstante, una inmensa mayoría se opone a la discriminación contra los seres humanos basada en este criterio. Por tanto, podemos concluir que si la inteligencia no es una razón para justificar el peor trato para unos seres humanos que para otros, tampoco puede ser una razón para justificar tratar a los animales no humanos peor que a los seres humanos. En conclusión, no parece que tampoco el criterio de la inteligencia humana sea válido para justificar tal discriminación. En el fondo, como estamos viendo, son discriminaciones completamente arbitrarias. Las raíces sociales para tal discriminación son fundamentalmente educativas: desde la niñez nos han enseñado (y hemos vivido) que los animales de otras especies son seres inferiores a nosotros, que no merecen mucha consideración. Consideramos por ejemplo una aberración abandonar a nuestros mayores, pero no tanto abandonar a un perro. 

 

Pero más allá del motivo educativo, y enlazado con él, tenemos el criterio especista basado en lo cultural, concretamente los criterios basados en nuestra civilización capitalista, por el cual nos beneficiamos de la explotación de los animales no humanos, concretamente consumiendo sus cuerpos y fluidos como comida. La dieta animal lleva siglos entre nosotros, pero está demostrado que no es esencial para nuestra supervivencia. La consumimos como algo meramente cultural y civilizatorio. Con todo ello, nuestras creencias hacen que parezca aceptable explotar a otros animales, y los beneficios que derivan de esta explotación motivan y realimentan a su vez a nuestras creencias. Es cómodo por tanto aceptar y no cuestionar el conocimiento recibido de que otros animales son inferiores a nosotros, y aceptar esto como algo obvio. Pero como estamos comprobando, este punto de vista no puede justificarse. Todos estos criterios y puntos de vista especistas son los que han prevalecido a la hora de continuar abusando de los animales para nuestros intereses, tales como la experimentación científica, el crecimiento de diversas industrias (peletería, cosmética...), el uso de animales para espectáculos, ocio y diversión, y un largo etcétera. Existen muchos más elementos y criterios para justificar el especismo, pero lo dejaremos aquí, pues creo que la idea fundamental ha quedado perfectamente clara. La filosofía donde se basa el Buen Vivir nos conmina a eliminar los prejuicios morales hacia todos los animales, en general hacia todos los seres vivos, para convivir con todos ellos en plena armonía, dentro de los recursos que nos proporciona la Madre Tierra. De hecho, los inconvenientes y peligros que estamos creando con nuestra civilización capitalista globalizada y sus valores (ver nuestro artículo "Los peligrosos valores del neoliberalismo") están provocando, además de todas las prácticas especistas, la destrucción ingente de buena parte de la flora y fauna del planeta, en una oleada que ya muchos científicos han catalogado como la Sexta Extinción, toda una brutal eliminación de la biodiversidad que no podemos permitirnos. Para ello es esencial, por tanto, cambiar los esquemas mentales imperantes, y conceder respeto y valor intrínseco a todas las demás especies de animales, al igual que lo hemos venido reclamando para la propia Naturaleza. 

 

El Buen Vivir, por tanto, requiere del desarrollo, difusión y aceptación de una Ética Animalista, básicamente una ética que trata sobre por qué deberíamos tener en cuenta a los animales no humanos en nuestras decisiones morales. No existe una sola teoría ética animalista (que tenga en cuenta los intereses y derechos de los animales), sino varias (Igualitarismo, Utilitarismo, Consecuencialismo Negativo, Contractualismo, Teoría sobre los Derechos, Ética de la Virtud, Ética del Cuidado...). No las vamos a presentar todas aquí, pero recomiendo a mis lectores y lectoras interesadas que busquen más información sobre ellas, para poder discernir cuáles son los criterios que inspiran a unas y a otras. Lo fundamental es esto: a pesar de las muchas diferencias, todas las teorías éticas aceptadas de manera más amplia apoyan una defensa de la consideración moral hacia los animales no humanos, y por tanto el rechazo (en mayor o menor grado) del especismo. Los argumentos concretos de cada teoría son diferentes, pues cada una de ellas tiene su propio corpus teórico de razones y motivaciones por las que deberíamos actuar de determinada manera, y no de otra. Sin embargo, como decimos, los diferentes argumentos empleados en todas estas teorías llegan a la misma conclusión: los humanos deberíamos tener en cuenta los intereses de todos los seres sintientes, a la hora de actuar y proyectar nuestros comportamientos. Como sabemos, el término "interés" se usa para describir lo que es beneficioso para alguien. En otras palabras, lo que promueve lo que es bueno para alguien cuya vida puede ir bien o mal. Y así, decimos "que es de su interés" cuando algo es positivo para alguien. Ese algo puede manifestarse en un bien material concreto, en un acontecimiento, en un uso determinado, etc. Dentro de la ética, cuando pensamos sobre cómo actuar, así como cuando participamos en el análisis moral de nuestras acciones, consideramos el interés de otros a los que deberíamos respetar. Aquí es donde las teorías éticas que hemos mencionado se manifiestan a la hora de proteger y tener en cuenta los intereses de los animales no humanos. La pregunta base sería: ¿tienen intereses los animales no humanos? Es evidente que si pueden sufrir y disfrutar, como ha quedado demostrado (son seres sintientes), los tienen. Y es nuestro deber moral respetarlos, y tenerlos en cuenta ante cualquier decisión que pueda afectar a sus vidas. La expresión "tenerlos en cuenta" no significa "priorizarlos", sino simplemente pensar también en sus intereses, además de en los nuestros. Continuaremos en siguientes entregas.

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