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12 julio 2017 3 12 /07 /julio /2017 23:00
Imagen: https://acogidasiguerrano.wordpress.com/

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Ahora entiendo que mi bienestar solo es posible si reconozco mi unidad con todos los pueblos del mundo sin excepción

León Tolstoi (Cita inicial del Manifiesto)

En esta ocasión nos hacemos eco de un nuevo Manifiesto aparecido en este sitio web, que titula "Acogida Sí, Guerra No", y que presenta un texto de adhesión de poetas, artistas y activistas del mundo de la cultura en general en solidaridad con los refugiados que intentan llegar a nuestro continente. El texto puede ser apoyado libremente por cuantas personas lo deseen, firmando desde la propia web. Suscribimos en su totalidad las reclamaciones de dicho Manifiesto, que recogemos a continuación, y hacemos un llamamiento para su difusión y apoyo masivo:

 

 

Por esa unidad de los pueblos y por su dignidad, hemos decidido manifestarnos públicamente frente a las inhumanas políticas europeas hacia las personas que huyen de la guerra en búsqueda de asilo. El próximo 30 de septiembre caduca el plazo para que Europa cumpla con los compromisos que ella misma se fijó en septiembre de 2015 con respecto a la acogida legal y digna de estas personas, según les corresponde por Ley tal como se recoge en la Carta Internacional de Derechos Humanos.

En el programa que firmó Europa en 2015 adquiría, básicamente, los siguientes compromisos:

1 – Reubicar, que significa dar refugio y asilo a personas que ya hayan llegado a Europa por sus propios medios: hoy día, 98.255 personas. De ellas solo han sido reubicadas 16.340 personas, habiendo quedado en un limbo de espera, física y emocionalmente insalubre, 81.915 personas. Esto significa que de este punto se ha cumplido únicamente un 16,63%. Varios países europeos albergan campos llenos de personas en situación de absoluto abandono.

2 – Reasentar, que significa acoger y dar refugio y asilo a personas que están fuera de Europa todavía, corriendo peligro de muerte: 22.505 personas de las cuales se han abierto las puertas solo al 69%: esto significa que quedan, si aún viven, unas 7.000 personas en situación de espera.

3 – Atender, legalizar y facilitar la reagrupación de familias que así lo hubieran solicitado. En esta situación se encuentran 10.082 familias, de las que sólo se ha reagrupado al 68%.

Estos datos evidencian la falta de voluntad política para cumplir los compromisos a solo tres meses de la fecha en la que tendrían que ser una realidad. No podemos olvidar que el vergonzoso pacto con Turquía incluye solo a un 3% de desplazados procedentes de Siria, excluyendo a quienes huyen de otras zonas en guerra como Afganistán o Pakistán; guerras en las que también participa Europa. Estamos hablando de 65 millones de personas desplazadas y la respuesta de España, desde hace una década, vulnera de forma permanente el derecho al asilo, denegando la mayor parte de las solicitudes, especialmente en la frontera Sur, e institucionalizando los “rechazos en frontera”, que son una clara violación del derecho internacional. La denegación de asilo supone que estas personas pasen a situación irregular y, eventualmente, a ser objeto de deportaciones a zonas consideradas “no seguras” desde la defensa de los Derechos Humanos. Así pues, no se trata de un incumplimiento coyuntural sino de una política sistemática de denegación del asilo a cientos de miles de solicitantes que jamás obtendrán ningún tipo de protección internacional. Aunque las cifras no son exactas debido a la voluntad de ocultar la gravedad de la situación, sí sabemos que solo en 2016 han muerto en el Mediterráneo 5.000 personas y aproximadamente unos 200 niñas y niños se han ahogado en lo que va de año. También se han rescatado, al menos, a 36.000 personas desde enero de 2017 las cuales han sido abandonadas en Sicilia. Gracias a los voluntarios de todo el mundo que están ayudando en esta crisis se filtran cifras dramáticas que, de no ser por estos canales, seguiríamos ignorando. España, en dos años, ha reasentado a 346 personas y reubicado a 744, cuando, según Oxfam Intermon, deberíamos haber asilado a 17.337.

Estas guerras, de las que huyen familias enteras y personas solas (a veces mayores, otras adolescentes), son provocadas y sustentadas por los intereses del autodenominado primer mundo, principalmente Europa y EEUU, que intervienen en zonas de conflicto, incluso como proveedores de armas.

No alcanzan, no bastan, no sabemos siquiera ya si ayudan nuestros intentos individuales o colectivos; por eso, hoy estamos aquí una vez más, más firmes que nunca, para exigir el cumplimiento inmediato de los compromisos de Europa con los refugiados de guerra sin refugio. No los vamos a abandonar.

En nuestro nombre exigimos el asilo inmediato y legal para todas las personas que llegan huyendo de la guerra y el hambre y que se encuentran ahora mismo en campos de refugiados diseminados por muchos más países de Europa de los que creemos en condiciones indignas con sus vidas y sus perspectivas varadas a la espera de que se cumplan los compromisos contraídos.

Exigimos que se cumplan estos compromisos que asumió Europa y que el 30 de septiembre de este año, 120.759 personas tengan sus papeles en regla y la posibilidad de una nueva vida a salvo y entre nosotros.

En solidaridad con la marcha convocada en Atenas para el día 30 de septiembre, decimos en voz alta: No queremos una Europa que cierra sus ojos y sus fronteras al dolor de los pueblos. Todos merecemos vivir con dignidad y en paz. Estamos hartos y hartas de esperar y de que esperen.

¡ACOGIDA SÍ, GUERRA NO!

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11 julio 2017 2 11 /07 /julio /2017 23:00
Hacia la superación del franquismo (31)

Nunca el pasado estuvo tan presente y nada ni nadie impedirá que el franquismo termine rindiendo cuentas ante la justicia y la historia, es sólo cuestión de tiempo, y no mucho. El largo ciclo de ignominia instalado en la Transición podrá por fin cerrarse y nuestro sistema político librarse de la corrosión moral franquista que ha pervivido hasta hoy

Fragmento sobre Memoria Histórica presentado en los Documentos de PODEMOS en Vistalegre II

Nuevas alabanzas al período de la Transición se han escuchado en días recientes, con motivo del 40 Aniversario de las primeras Elecciones "libres" tras el régimen franquista, el 15 de junio de 1977. Nuevas alabanzas a la capacidad de acuerdo, de consenso y de concordia de que dieron muestra los dirigentes de aquélla época, pero silencio absoluto en torno a los verdaderos héroes de la resistencia antifranquista. Más bien debieran reconocer la tremenda ingenuidad de los políticos de izquierda de aquélla época, que creyeron que apaciguarían a la "bestia" del aparato franquista (con su Ejército y su Iglesia Católica detrás) haciéndole todo tipo de concesiones. Hoy, 40 años después de aquéllas elecciones, sabemos que no fue así. Carlos Hernández ha explicado muy bien esa vena latente del franquismo sociológico, del que estamos dando multitud de muestras en esta serie de artículos:  "En estas últimas décadas, los hijos y nietos, tanto ideológicos como biológicos, de aquéllas multitudes que estiraban el brazo y enronquecían cantando el Cara al Sol, habían permanecido en estado latente. Se tomaban sus vinos en Casa Pepe y hablaban franquista en la intimidad. Públicamente sólo saltaban a la yugular cuando alguien pedía Justicia, Historia y Memoria; no podían decir abiertamente que eran franquistas, así que sacaban el manual: "Queréis reabrir heridas", "hay que dejar de mirar hacia atrás", "con los problemas que tiene España y vosotros hablando del pasado"...Y así, con la inestimable ayuda de una izquierda acomplejada que se ha negado a dar la batalla dialéctica, histórica e ideológica, han ido resistiendo hasta que los vientos en Europa han vuelto a soplar a su favor". 

 

Porque 40 años después de aquéllas primeras elecciones de la "democracia", el franquismo aún no ha sido superado. Véase sin ir más lejos este artículo de Cristina Fallarás para el medio Contexto y Acción, relatando el ejemplo franquista de Gallardón. Que el franquismo no ha sido superado se demuestra en los editoriales y artículos de opinión de la prensa dominante, se demuestra en las opiniones, debates y bloqueos de proposiciones de ley que continúa practicando el partido aún más votado (el Partido Popular, heredero de Alianza Popular, fundada por un ex Ministro franquista), se demuestra en el constante ninguneo hacia la Ley de Memoria Histórica por parte de alcaldes, cargos públicos e incluso el propio Gobierno de la nación, se demuestra por las sentencias de jueces y tribunales que se niegan a exhumar los restos de fusilados por el franquismo, se demuestra por la protección que el régimen practica hacia los altos cargos y torturadores franquistas aún vivos, y se demuestra en el constante acoso que los críticos del sistema sufren por parte de este podrido régimen basado en la Constitución de 1978. Una Constitución que no votaron, porque aún no habían nacido, gran parte de la población que hoy día vota, porque es mayor de edad, pero a la que se siguen anclando como pulpos desesperados, cada vez que se habla de debatirla, de actualizarla, de transformarla, de abrirla a las nuevas realidades sociales de nuestro tiempo. Ya se sabe que una Carta Magna es un instrumento que no está pensado para ser cambiada todos los días, pero ellos nos hablan de 1978 como si fuera anteayer, cuando tantas cosas han cambiado desde entonces. Pero sin embargo, como concluye Carlos Hernández en el artículo de referencia: "Hoy estamos a un paso de que ser franquista/fascista sea tan políticamente correcto como no serlo". Ese franquismo sociológico, lejos de ir desapareciendo con los años, parece haberse potenciado, legitimado, fortalecido, apoyado casi clandestinamente por un régimen que no ha velado por la verdad, la justicia y la reparación. 

 

Un franquismo sociológico alentado por el miedo, el terror, la desmemoria, el olvido, el borrón y cuenta nueva, la historia adulterada y manipulada, y el masivo acomplejamiento social de buena parte de nuestra sociedad actual. Incluso la supuesta izquierda política, social y mediática de hoy día, salvando las honrosas excepciones de rigor, aún mantiene ese acomplejamiento, y disimula cuando hay que hablar de la República, o cuando hay que defender a las Revoluciones Cubana o Bolivariana. Y el franquismo no será superado del todo hasta que la izquierda no salga también de su acomplejamiento, de su cobardía, de su debilidad. Necesitamos una izquierda valiente y decidida, con las ideas claras, que vuelva a llamar a las cosas por su nombre, y que no sólo reivindique la memoria histórica, sino que reivindique la Tercera República, y que defienda con absoluta decisión todas las revoluciones populares que se den en cualquier punto del planeta. Y en sentido general, para superar el franquismo de un modo absoluto, necesitamos todavía una amplia cultura democrática, en modos y costumbres, en formas de participación, y en la extensión del propio concepto en nuestra vida cotidiana. Asumir los parámetros de una democracia real, plena y completa, será la mejor "cura social" para superar esta enfermedad de franquismo sociológico que aún padecemos. A más de 40 años de la muerte del dictador, aún padecemos un conjunto de normas (leyes, decretos, penas, etc.), absolutamente carentes del más mínimo espíritu democrático, y que se utilizan únicamente para reprimirnos. Pero el régimen surgido de la Constitución de 1978 los disfraza de herramientas democráticas, y los poderes públicos las legitiman como tales. Veáse como botón de muestra la actual Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como "Ley Mordaza", que está causando estragos desde su entrada en vigor, llevando al terreno administrativo lo que antes gozaba de la tutela judicial efectiva, y criminalizando la protesta y la movilización ciudadana.

 

El franquismo no será superado hasta que también ese aún latente (y muchas veces expreso) franquismo sociológico no sea superado también. No será superado hasta que justificar la dictadura, realizar el saludo fascista, o difundir simbología o propaganda fascista no sea considerado un delito. No será superado mientras se vea con naturalidad la existencia de una Fundación Nacional que lleva el nombre del dictador. No será superado mientras el Valle de los Caídos mantenga la misma estructura y funcionalidad con las que fue diseñado y proyectado, no será superado mientras existan restos de fusilados en las cunetas, mientras las calles y plazas sigan recordándonos los nombres de los militares golpistas o de altos cargos de la dictadura. El franquismo no será superado mientras nuestros estudiantes no conozcan la oscura noche del dictador en su verdadera dimensión, y lo que significaron cuarenta años de un atroz, vil y cruel sistema represor. El franquismo no será superado hasta que desterremos la semilla fascista de las mentes de muchos ciudadanos y ciudadanas, simplemente haciéndoles ver y respetar la importancia de los Derechos Humanos. El franquismo no será superado mientras leyes y tribunales actuales, de nuestro tiempo, no declaren nulas de pleno derecho leyes, sentencias y tribunales de otro tiempo, de los tiempos de la dictadura. El franquismo no será superado mientras nuestros estamentos de poder sigan encubriendo a torturadores y cargos políticos de aquélla terrible época. El franquismo no será superado mientras tengamos a un Rey adscrito como herencia de un dictador, impuesto a la población, sin que ésta pueda manifestarse si desea o no una Monarquía. Mientras existan las dos Españas que describía Machado en sus versos, el franquismo no será superado. Porque esa España que "nos hiela el corazón", aún existe en nuestro país. 

 

¿Puede alguien asegurar que ya no existen las dos Españas? ¿Puede alguien afirmar solemnemente que nuestra sociedad es una sociedad abierta y tolerante, que respeta todas las ideas, y que las difunde por igual? Rotundamente, NO. Lo compruebo a menudo en este mi propio Blog, donde recibo comentarios (que naturalmente no publico ni contesto) de indeseables (que para empezar, ni siquiera se identifican) que destilan hacia mis artículos una dosis de odio terrible. Me insultan, me desprecian, y vierten toda una serie de comentarios de lo más fascista que ha parido madre. No ya sólo es que piensen distinto, es que les molesta profundamente que se puedan difundir nuestras ideas por cualquier medio. No. Es un hecho claro y rotundo que la sociedad española sigue enfrentada. De un lado, los herederos del ideal republicano, con una visión de izquierdas, socialista y progresista de la sociedad, una idea justa y avanzada de la misma, y un modelo de país profundamente respetuoso de todos los derechos humanos, de los pueblos y de la naturaleza. Y en el otro lado, la escoria fascista que aún perdura, mentes enfermas imbuidas en los perversos ideales del neoliberalismo y del capitalismo más salvaje (incluso, los más descerebrados, con un culto al fascismo puro y duro). Un claro ejemplo de ello puede verse en el enfrentamiento que sostienen los poderes fácticos con la sociedad catalana, que mayoritariamente se ha mostrado a favor de celebrar en Cataluña un referéndum en torno a su posible encaje en el resto de España. Ese referéndum es una clara amenaza al status quo vigente para las clases dominantes, y resquebrajaría el modelo uniforme de país que desean mantener. Por eso le temen tanto a la democracia, como expresión de la voluntad popular, como ya explicamos en este artículo. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 julio 2017 1 10 /07 /julio /2017 23:00
Montaje Fotográfico: https://www.elheraldo.co/

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Si Amancio Ortega quisiera ayudar a España y no humillarnos más como país, lo primero que debería hacer sería un ejercicio de patriotismo y amor a España y tributar las ventas por Internet de su empresa en Estados Unidos, Canadá o Japón en nuestro país, en lugar de en Irlanda, un paraíso fiscal en el que paga sólo un 12% de impuesto de sociedades, la mitad de lo que los pequeños y medianos empresarios decentes pagan para que nuestro país pueda tener carreteras, escuelas, hospitales, aeropuertos, estaciones de trenes, puertos y ambulatorios

Raúl Solís

¿Qué hacemos entonces? (...) ¿Seguir como hasta ahora, reverenciando al multimillonario cuando dona una mísera parte de su fortuna mientras evade todo lo posible sabiendo que si paguese lo mismo que nosotros y nosotras no sería necesaria su caridad indecente?

Tomás Miguel Ramírez Arévalo (Miembro de la Mesa Estatal del FCSM)

En nuestras despóticas sociedades globalizadas bajo el prisma capitalista y neoliberal, son frecuentes los "lavados de cara" sociales de los más ricos y poderosos (el famoso 1%), para quedar bien con el 99% restante de la población, mediante sus ya típicas actividades de patrocinio, filantropía, mecenazgo o donaciones. Y así, por ejemplo, en nuestro país, el fundador del imperio empresarial Inditex, Amancio Ortega, donó recientemente 320 millones de euros a la sanidad pública, en su campaña de lucha contra el cáncer. Pongamos en primer lugar un par de datos sobre la mesa para calibrar dicha cantidad en su justo término: la primera es que su imperio empresarial ganó un 18% más durante el primer trimestre del año, en comparación con el año anterior. La segunda es que, proporcionalmente y en números aproximados (teniendo en cuenta que su fortuna está estimada en más de 70.000 millones de euros), es como si alguien hubiera donado 300 euros sobre un total de 70.000. De hecho, se calcula que sólo entre 2011 y 2014, este personaje evadió más de 585 millones de euros a la Hacienda pública. Pero hoy día estos casos están muy extendidos en el ámbito internacional. Los poderosos y sus famosas obras de caridad son parte del pan nuestro de cada día. Los ejemplos se extienden a patrocinio de diversos eventos, mecenazgo dentro de algún nicho de mercado o tipo de actividades, o como es el caso, donaciones concretas para algún área de investigación o desarrollo. Y se extienden tanto al ámbito público como al privado, es decir, tanto al mundo empresarial como al ámbito del organismo público o de la Universidad (Cátedras, Fundaciones, Congresos, ciclos, conferencias, jornadas, etc.). Una situación que se está poco a poco normalizando hoy día, pero que sin duda representa un claro síntoma de alienación y decadencia social. 

 

Detrás de dichas aparentes acciones altruistas, se encuentra un fenómeno de clara deriva privatizadora de los recursos y actividades públicas, para ir legitimando dicho proceso. Por poner ejemplos concretos, y tal como nos cuenta Luisa Lores en este artículo para el medio Nueva Tribuna, la AECC (Asociación Española de Lucha contra el Cáncer), que se presenta como la gran valedora de la defensa de los pacientes con esta dura enfermedad, está realmente dirigida por Inés Entrecanales (Grupo Acciona), la Banca March y la Fundación Garrigues. Por otra parte, e intentando ir al fondo de la cuestión, a estas empresas y a sus poderosos dueños y accionistas no les interesa la Atención Primaria, el ratio de profesionales en la sanidad pública, la promoción de la salud, o la mejora de los hábitos de vida para disminuir la incidencia del cáncer en nuestras sociedades, sino el diagnóstico con equipos de alta tecnología y el tratamiento con costosos fármacos. En última instancia no les interesa la salud de la población, sino sus beneficios económicos. La salud entendida desde un punto de vista integral depende de sus determinantes sociales (tales como la alimentación, el trabajo, la vivienda, el medio ambiente, etc.), y éstos no parecen interesar tanto a los magnates. Además, no es la falta de dichos equipos tecnológicos, sino la falta de personal para utilizarlos, lo que aumenta las listas de espera para los pacientes con cáncer. La falacia por tanto es absoluta, al pretender presentar como un gran beneficio para la sociedad la donación interesada de un magnate dentro de un ámbito relativo, en este caso, a la salud pública. Luisa Lores concluye de forma muy gráfica e ilustrativa: "Por una sanidad pública y de calidad para todos, financiada por impuestos al 100%, a través de una hacienda libre de amnistías fiscales, sin donaciones, mecenas, magnates ni multinacionales en su seno, con profesionales dedicados al sistema público y con control de su I+D+i como cualquier empresa que se precie". 

 

Los parámetros de una sociedad justa ya poseen los mecanismos como para no tener que recurrir, aceptar ni agradecer la supuesta generosidad, altruismo o caridad de ninguna persona o entidad privada. Pero es precisamente esta base de la pirámide, es decir, los parámetros de una sociedad justa, los que fallan, en este caso los de una justa y progresiva fiscalidad, que obligarían al señor Amancio Ortega, y a otros muchos como él, a tributar en la medida correspondiente para contribuir de forma justa y equitativa a los progresos, avances y recursos de su sociedad. Por otra parte, nos choca bastante que estos magnates pretendan presentarse tan interesados por la salud pública (o cualquier otro ámbito social), teniendo en cuenta que sus empresas se encuentran deslocalizadas en terceros países, en los cuales tanto habría que mejorar en lo que a condiciones dignas de trabajo se refiere. En el caso concreto del Grupo Inditex, su ropa se elabora en gran parte en países como Marruecos, Brasil o Bangladesh, a través de mano de obra semiesclava mediante subcontratas que obligan a trabajar en condiciones de explotación salvaje, y cometiendo graves violaciones de los derechos humanos fundamentales. Realmente no tenemos aún conciencia suficiente de qué hay detrás de un pantalón de Pull & Bear, de una chaqueta de Massimo Duti o de un vestido de Zara, cuando lo adquirimos en cualquier tienda de cualquier centro comercial de nuestras ciudades. Si desean lavar su imagen y presentarse como empresas éticas y con sensibilidad social, es ahí donde tienen que demostrarlo, en vez de ofreciendo regalos o donaciones a cualquier organismo o sector público.

 

Albert Recio lo ha explicado en los siguientes términos: "La moraleja es clara: uno se hace muy rico a cuenta de pagar mal y eludir impuestos. Y en lugar de utilizar esta riqueza para generar empleo o bienestar social, la utiliza para seguir acumulando activos (que generarán nuevas rentas). Es evidente que, si Inditex pagara mejor a sus empleados directos e indirectos, mejorara sus condiciones de trabajo, y pagara decentemente los impuestos, sus beneficios serían menores y Amancio Ortega no habría sido capaz de construir su actual imperio". Vivimos en una sociedad que mientras jalea los donativos de un magnate para el sector sanitario, ha recortado el derecho universal a la salud, ha implantado copagos a personas de escasos recursos, jubilados o enfermos crónicos, y ha endurecido los requisitos para acceder a las prestaciones por desempleo. Y concretamente en el sector sanitario, ha contribuido a desbordar las capacidades de centros y profesionales, mediante cierres de instalaciones y de quirófanos, falta de material, bajas de trabajadores que no se reponen, cierres de camas y de plantas hospitalarias, o incremento vergonzoso de las listas de espera para determinadas pruebas o consultas. A la vez, se nos agita el mantra de la "insostenibilidad" de los servicios públicos, así como de las bondades de la llamada "colaboración público-privada" mediante los conciertos sanitarios, llevando hasta la saciedad el mensaje de que la iniciativa privada gestiona mejor que la pública. ¿Se han posicionado estos magnates de las grandes empresas en este sentido? ¿Son éstos los cimientos de una sociedad justa y responsable? ¿Son demostraciones de una sociedad coherente, sensible y decidida a defender los derechos humanos, y la universalidad de sus servicios públicos?

 

Por tanto, lo que necesitamos es más defensa de los derechos fundamentales desde las instancias públicas, una mayor justicia fiscal, menos colaboración público-privada, menos limosnas de los grandes magnates, y más inversión pública en los servicios que garantizan nuestro Estado del Bienestar (educación, sanidad, dependencia, pensiones, desempleo, servicios sociales, etc.). Todo ello parte de los cimientos de una sociedad justa, que a su vez es precisamente la que impide que existan magnates que posean fortunas tan elevadas a costa de la enorme pobreza, precariedad, exclusión y miseria de gran parte de la población. En el fondo, por tanto, lo que hay detrás de estas "altruistas donaciones" de los poderosos no es más que una campaña de marketing para el lavado de las conciencias de estos personajes, que se aprovechan de la pobreza espiritual de las actuales sociedades, dominadas bajo los parámetros del salvaje neoliberalismo. La filantropía de estos magnates a nivel mundial (que tuvo su origen en el mundo anglosajón, y está muy extendida en Estados Unidos) ha derivado de hecho en peores servicios públicos, y por consiguiente, en un incremento de las desigualdades sociales y económicas. Hemos de revertir estos parámetros, hemos de denunciar la falsa retórica que entiende estos hechos como "buenas noticias", y hemos de situar el foco de atención sobre las auténticas intenciones de estas campañas y donativos. Un modelo de sociedad justa, avanzada y equitativa jamás necesitará las limosnas de los más ricos y poderosos, entre otras cosas, porque impedirá que existan personajes tan ricos y poderosos como para realizarlas. 

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9 julio 2017 7 09 /07 /julio /2017 23:00
Viñeta: as

Viñeta: as

Estados Unidos y la Unión Europea son los más destacados practicantes del “bombardeo al por mayor” del mundo. Utilizan ataques en serie contra múltiples países sin declararles la guerra ni introducir en el territorio tropas terrestres de su propio país. Están especializados en ataques indiscriminados sobre población civil desarmada: mujeres, niños, ancianos y hombres no combatientes. Es decir, utilizan los “bombardeos al por mayor” para desatar el terror cotidiano en las sociedades

James Petras

La globalización capitalista y neoliberal ha traído como consecuencia también, primero en un segundo plano, y ahora cada vez más en un primero, a la globalización del miedo y del terror. Estamos inmersos en una peligrosa dinámica que nos conduce a un mundo desbocado y alienante, donde el miedo es el mensaje. El riesgo, la incertidumbre, la precariedad, la inestabilidad, se han instalado en nuestras vidas, y los atentados terroristas están formando parte de ella cada vez en mayor grado. Los laberintos de ese generalizado miedo social se encuentran intrincados en nuestras condiciones de vida, en las políticas que llevan a cabo nuestros gobernantes, y que nosotros legitimamos con nuestro voto cada cierto período de tiempo. La atmósfera de crueldad e inestabilidad que caracteriza nuestra vida contemporánea se traducen en esta creciente propagación del miedo. Un miedo que a su vez retroalimenta las decisiones gubernamentales, que recortan derechos y libertades "para garantizar la seguridad", fomentando a su vez aún más el miedo. Los medios de comunicación, como principales aliados de los mensajes globalizadores, alientan también toda esta sociología del terror cotidiano. Si no somos capaces de ir definiendo y caminando por una senda inequívoca y decididamente pacifista, el destino que estamos forjando nos llevará a una sociedad global en estado de miedo permanente. Pero ante ese escenario de terror y de pánico, hemos de recuperar la calma, poner el carro detrás del caballo, y atender a las verdaderas amenazas que provocan dicho estado de miedo generalizado. 

 

Podría argumentarse de forma directa que el miedo es causado por los diversos actos terroristas y los puntos calientes de conflicto a nivel mundial. Sí, esto sería correcto, pero como venimos explicando desde muchas entregas atrás, es ver el asunto desde un punto de vista muy superficial. La pregunta sería: ¿Es el terrorismo la amenaza directa en sí misma? Creemos firmemente que la respuesta es NO. El terrorismo internacional es una consecuencia de las amenazas que se colocan por debajo, y que responden, entre otras muchas, a la creciente degradación ambiental planetaria, al desarrollo de tecnologías potencialmente peligrosas, a las crisis económicas, y en fin, a la atmósfera de inestabilidad generalizada que caracteriza nuestra vida cotidiana. Recomendamos la lectura del artículo de Edgardo Ordóñez, que estamos tomando como referencia para esta exposición. En nuestra civilización, es la propia sociedad la que construye las nociones de riesgo, amenaza, peligro..., generando unos procesos de respuesta estandarizados, adaptados a los diferentes períodos históricos, y a la propia evolución de las culturas. Por tanto, ese miedo social generalizado, ese estado de pánico que obliga a nuestras actuales sociedades a aumentar los niveles de amenaza por parte de los Cuerpos de Seguridad, y a incrementar sus niveles de alerta, es un producto fabricado por nosotros mismos. Porque los miedos humanos no se nutren solamente de condicionamientos fisiológicos, sino también de formas de temor y de recelo que son aprendidas en el seno de la vida social y comunitaria. Y bajo nuestro mundo globalizado, esta elaboración cultural del miedo ya no tiene lugar sólo a nivel local, sino también a nivel global. 

 

Estos procesos locales de construcción social del miedo se ven cada vez más influidos por nuevas amenazas y temores cuyos orígenes no son locales, sino externos, pero que son interiorizados y convertidos en parte de su propia dinámica social. Tenemos la demostración evidente de ello si comprobamos hasta qué punto las reacciones, los discursos y las medidas que se toman frente al terrorismo en nuestros países occidentales son prácticamente siempre las mismas en todos ellos. De este modo, las fronteras entre los miedos locales y los miedos globales tienden a hacerse difusas. En palabras de Zygmunt Bauman: "La inseguridad nos afecta a todos, inmersos como estamos en un mundo fluido e impredecible de desregulación, flexibilidad, competitividad e incertidumbre endémicas". Actualmente, la globalización del miedo, en  especial el derivado de las acciones de los grupos terroristas (que es el que nos ocupa), se basa en gran medida en la interconexión global entre sociedades y culturas distintas a través de un vasto sistema de medios de comunicación masiva. Y esto es algo que ha de comprender el conjunto de la ciudadanía (y nuestros gobernantes), si es que pretendemos entender mínimamente la dinámica y la deriva donde nos encontramos hoy día. No caben por tanto infantiles, simplistas y reduccionistas leyendas sobre buenos y malos, sino profundos análisis sobre la realidad social de nuestros países, si queremos albergar la comprensión del fenómeno terrorista en toda su dimensión. Hemos citado anteriormente a los medios de comunicación, y es que ellos realizan un papel y una misión fundamental en todo este entramado. Porque las sensaciones de miedo bien pueden estar justificadas por los riesgos, las violencias o las atrocidades que tienen lugar a diario en diferentes lugares del mundo, pero también pueden ser aumentadas o menguadas, focalizadas o ignoradas (provocando en la población mayor o menor sensación de alarma), según el tratamiento que de hecho se le dé a la información. 

 

Los medios de comunicación son responsables de presentarnos cada día la peligrosidad del régimen de Corea del Norte o de Venezuela, mientras por ejemplo callan la enorme peligrosidad social que sufre la población de México o de Honduras. Mientras nos informan durante dos semanas de forma continuada si el atentado terrorista fue en suelo europeo o estadounidense, apenas ocupa una simple nota si el atentado fue en tierras asiáticas o en Oriente Medio. Mientras nos ponen el foco de atención en detalles irrelevantes, dedican gran parte de su ejército de periodistas a justificar las políticas de austeridad, así como la precariedad, pobreza y exclusión que generan. Y mientras los medios nos presentan a la "democracia" estadounidense como uno de los mejores referentes mundiales, ocultan los logros sociales que por ejemplo llevan consiguiendo en Cuba desde hace décadas. Gran parte de las ideas y conceptos que poseemos sobre lo que ocurre en nuestra aldea global ha sido perfectamente influenciada y definida por los medios. El interesado sesgo informativo de los medios es pues palpable. Hoy día los medios de difusión masiva no sólo informan acerca del mundo, sino que también actúan sobre él. Apoyados sobre unas retóricas simplistas y vacías, los medios y nuestros gobernantes nos van imponiendo una lectura de la realidad tergiversada y manipulada. En este sentido, la globalización del miedo es un desarrollo emergente que le viene bien a todo aquél que quiera mantener viva entre la ciudadanía la esperanza de un triunfo sobre el miedo. De ahí los típicos mensajes de las élites: "Venceremos al terrorismo", "No podrán doblegarnos", "Vencerá la libertad y el Estado de Derecho", y otros muchos similares. Se instala una lógica de esperanza que intenta justificar la adopción de ciertas medidas derivadas de ella, pero que en pura lógica nunca debieran estar justificadas. 

 

Nuestros líderes y gobernantes son los primeros cómplices de todo este entramado (forjado por los poderes fácticos), y ellos/as con frecuencia son los primeros interesados en difundir dichos falaces mensajes, ya que en la medida en que esa atmósfera de miedo se mantenga viva, la esperanza de derrotar al miedo (proyecto que ellos mismos prometen cumplir, vigorizando su poder y su figura, y aumentando su legitimidad y popularidad) también persistirá. En este orden de cosas, alimentar el miedo social generalizado puede ser también un medio para ganar puntos en los sondeos, para aumentar la popularidad o para obtener votos o incrementar los apoyos. Las decisiones a alto nivel sobre la seguridad se venden como "decisiones de Estado", "Pactos de Estado" o similares, y concitan mucho más entendimiento entre las diferentes fuerzas políticas que aquéllas que no se tildan de esa forma. Por eso los promotores de estas políticas suelen estar ávidos a utilizar los medios para persuadir a la opinión pública, tanto de la peligrosidad de la amenaza terrorista, como de las bondades de su estrategia para combatirla. Y a las pueriles afirmaciones y leyendas explicativas en torno al fenómeno terrorista, se unen las erróneas políticas que únicamente intentan encubrir los verdaderos motivos de tanta agresión, de tanta venganza, de tanta muerte y destrucción. Por otra parte, quien vive en un mundo aterrador se autoconvence fácilmente de que el único modo de sobrevivir consiste en inspirar a su vez un terror aún mayor. Y por este camino inútil, la lucha contra el miedo termina sirviendo para justificar la construcción de muros, el reforzamiento de las fronteras, el diseño de armamento más sofisticado, y sobre todo, la búsqueda de chivos expiatorios sobre los cuales descargar la furia de nuestra venganza. Es exactamente lo que llevan haciendo nuestros Gobiernos desde hace décadas. Además de esconder la verdad, se llevan a cabo estrategias aún más peligrosas si cabe. Continuaremos en siguientes entregas.

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6 julio 2017 4 06 /07 /julio /2017 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (45)

Hay un hecho que debe preocupar a todos los ciudadanos del mundo: el desplazamiento del poder de los Estados-Nación hacia el de unos pocos conglomerados financieros que operan a nivel global, cuyo poder es mayor que el de cualquiera de los Estados tomados individualmente. Estos realmente detentan el poder real en todas sus ramas: financiera, política, tecnológica, comercial, medios de comunicación y militar

Leonardo Boff

A estas alturas de la presente serie de artículos (y aún estamos desarrollando el primer gran bloque temático), creemos que hemos demostrado sobradamente cómo la concentración masiva de recursos en manos de una poderosa minoría repercute negativamente sobre el conjunto de la sociedad, incluyendo la amenaza que supone para una gobernanza responsable. Nos estamos basando sobre todo, en este recorrido, por los diversos informes de la ONG Oxfam Intermón, que están disponibles gratuitamente en Internet para todos los lectores y lectoras que deseen consultarlos más a fondo. Quienes poseen dinero, poder y riqueza pueden utilizarlo para comprar más poder e influencias, manipulando en su favor las leyes, las decisiones, las normativas y las políticas, generando con todo ello una diabólica espiral de aumento de las desigualdades. De lo que se trata es de que los gobernantes y las instituciones representen de verdad al conjunto de la ciudadanía, de recuperar dicha representación, dichos intereses y dicha soberanía, para poder revertir las nocivas medidas que se toman, y que están destinadas, como estamos comprobando, a perpetuar esta arquitectura de la desigualdad. De hecho, las encuestas de opinión que se realizan tanto a nivel nacional como internacional, por diversas ONG's y asociaciones de derechos humanos, reflejan claramente que la ciudadanía de todo el mundo está profundamente preocupada porque sus respectivos Gobiernos no actúan en defensa de los intereses de las mayorías sociales, sino en nombre de dichas poderosas y minoritarias élites nacionales e internacionales. 

 

Pero por mucho que consigamos expresar con cifras, con hechos y con datos la realidad de esta arquitectura consagrada a la desigualdad, el panorama no será revertido mientras el conjunto de la ciudadanía no actúe en consecuencia. Hay que pasar a la lucha y a la acción decidida, pacífica pero firme. La Historia ha demostrado una y otra vez que el único antídoto contra el secuestro democrático que hemos descrito en anteriores entregas, es la movilización de una ciudadanía informada, activa, empoderada y decidida, valiente y tenaz, constituyendo el elemento imprescindible en la lucha contra la desigualdad. Este es el verdadero objetivo de esta serie de artículos: formar mentalidades concienciadas de nuestra arquitectura social, para a través de ellas empoderar y movilizar a la población, para que seamos capaces de revertir esta injusta y peligrosa situación. Por tanto, desde esta humilde tribuna volvemos a hacer un llamamiento a la conciencia popular, al poder de clase, a la conciencia del pueblo, de las mayorías sociales explotadas y precarizadas, para que seamos capaces de unir nuestros esfuerzos y los encaminemos a construir un sistema económico y político más justo. Un sistema que reconozca y ponga en valor a la mayoría de los/as ciudadanos/as, revirtiendo las normas que hasta ahora han sido elaboradas según los intereses de una minoría y que han proyectado la actual arquitectura de la desigualdad. Un sistema que básicamente equilibre la situación a través de políticas que redistribuyan los recursos, las riquezas y el poder. Hay que conseguir que los Gobiernos trabajen para el conjunto de la ciudadanía, y hagan frente a la desigualdad social que padecemos. Para ello hay que empoderar al pueblo, a las mayorías sociales, pues las promesas electorales no son garantía para conseguirlo. 

 

Hemos de cambiar los parámetros de la gobernanza, y ello sólo puede conseguirse ampliando los mecanismos que la propia democracia pone a disposición de la población. Hemos de tender hacia democracias cada vez más plenas y potentes, donde la voz de los votantes cada vez sea más escuchada, y sus opiniones tenidas en cuenta. Hemos de desarrollar los tipos de democracia con la vista puesta en una mayor capacidad de decisión por parte de la ciudadanía, pues de otro modo, los intereses de la mayoría jamás serán atendidos. Por tanto, una democracia real, completa, eficaz e inclusiva es fundamental para garantizar que los Gobiernos (a cualquier escala, ámbito o nivel) e instituciones representen a la ciudadanía, y no a los intereses empresariales organizados. El problema es el desarrollo de la información, y sobre todo, de la concienciación. Mientras el 95% de las empresas están representadas por alguna asociación u organización que defiende sus intereses, el grado de la organización y representación de la ciudadanía no llega ni siquiera al 30% (incluyendo organizaciones sindicales, vecinales, sociales, de consumidores, de economía social, del tercer sector, del voluntariado, etc.). El grado de concienciación de clase de la élite minoritaria y poderosa es mucho mayor que el de las capas más populares y vulnerables. Y esto es lo primero que hay que corregir. Hemos de desarrollar la conciencia social. Hemos de entender los problemas de clase, y actuar en unión para la protección de unos mismos intereses. Los históricos lemas sindicales nos indican el camino: la unión hace la fuerza. Aplicados a la arquitectura de la desigualdad, esto se traduce en que la unión en actitud, objetivos y determinación de la inmensa mayoría de las capas populares de la población tienen un poderío inmensamente superior a la unión de los componentes de esas élites minoritarias que nos explotan. 

 

Si no comenzamos a recorrer ese camino, la arquitectura de la desigualdad se irá incrementando, alcanzando cada vez mayores cotas de desigualdad social, económica y de género, que son las principales vertientes de la misma que hemos ido exponiendo en entregas anteriores. De hecho, ya hoy día, la enorme desigualdad está afectando a la estabilidad social en el seno de los países (tanto occidentales como orientales, tanto pobres como ricos), y supone una amenaza de facto para la seguridad en el ámbito mundial. No es éste momento ni lugar para analizarlo con detalle (lo estamos haciendo en nuestra serie de artículos "Por la senda del Pacifismo", porque entendemos que encuadra mejor en su contexto), pero es evidente que la propia desigualdad constituye una amenaza fundamental para la paz de las sociedades en todos los lugares del mundo. Digámoslo sin paños calientes: asuntos como la desregulación de los mercados, la inequidad de los sistemas fiscales, las leyes que facilitan la evasión fiscal, las políticas de económicas de (falsa) austeridad (que provocan exilio, paro, pobreza, miseria, exclusión...), las políticas que perjudican desproporcionadamente a las mujeres, y la atención de los gobiernos e instituciones hacia los intereses de los más ricos y poderosos, pueden considerarse hoy día las principales causas de la inmensa mayoría de los focos de inestabilidad social, conflictos bélicos y atentados terroristas en todo el mundo. Y ello porque la propia arquitectura social consagrada a la desigualdad genera, como no podría ser de otra forma, sociedades injustas e inestables, y por tanto, proclives a los estallidos sociales en mayor o menor medida, a las revueltas populares y a los conflictos de todo tipo. 

 

O si se prefiere, podemos concluir en sentido inverso que si no existieran los paraísos fiscales en el mundo, si se reorganizaran las normas del comercio internacional, si no existiera el perverso mecanismo de la deuda pública de los países, si se restringiera el avasallador poder de las grandes corporaciones, si no se utilizara la riqueza económica para obtener favores políticos, si se respaldaran políticas fiscales justas y progresivas, si la inmensa mayoría de la clase trabajadora tuviera acceso a puestos de trabajo dignos, estables y con derechos, y si los Gobiernos aseguraran sistemas de protección social completos, públicos, gratuitos y universales para el conjunto de su ciudadanía, disfrutaríamos de una mayor estabilidad y paz social en todo el mundo. La base de la pirámide para conseguir todo lo anterior ya la hemos mencionado anteriormente: se llama democracia. Es hora por tanto de actuar de forma valiente y decidida. Hemos llegado a un nivel de desigualdad sin precedentes en la Historia, que pone de manifiesto que, si no se establecen controles sobre las instituciones representativas, éstas se deteriorarán aún más y las diferencias en riquezas y poder entre ricos y pobres, entre la élite minoritaria y las mayorías sociales, podrían perpetuarse hasta hacerse irreversibles. Es un riesgo que no podemos correr. No podemos esperar nada de las empresas, de las corporaciones, de los ricos y de los políticos a su servicio. Ha de ser, como afirmábamos antes, la propia ciudadanía organizada, el tejido de la sociedad civil, el que se ponga al servicio de la movilización organizada para forzar a un nuevo conjunto de políticas, a un tipo de decisiones dirigidas a otros objetivos, mirando bajo otros prismas, enfocadas hacia otros intereses. Sólo un verdadero cambio en el sentido de las políticas será capaz de revertir la peligrosa senda de la inequidad que llevamos. Continuaremos en siguientes entregas.

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5 julio 2017 3 05 /07 /julio /2017 23:00
Viñeta: Malagón

Viñeta: Malagón

[El Tratado] es un proceso constituyente que va a reconfigurar la estructura de los derechos de los ciudadanos, instituyendo unos derechos superiores (en realidad, privilegios) para las multinacionales con unas protecciones únicas. Va a construir un fuero judicial específico para las multinacionales, va a destruir las garantías del poder judicial y va a cambiar la naturaleza de las decisiones del Estado

Diego Hidalgo Morgado

Y aunque en la cita de entradilla Hidalgo Morgado se refería al paralizado TTIP, lo mismo puede extenderse al CETA, que vuelve a estar de actualidad tras los bandazos y ambigüedad en torno al mismo del PSOE en nuestro país. El "nuevo" PSOE de Pedro Sánchez continúa esforzándose en convencernos de que va a dejar atrás su legado de traiciones e indefinición al electorado socialista, pero la verdad es que detrás de todos esos amagos, se esconde el mismo PSOE de siempre. Ya lo hemos explicado recientemente en otro artículo de nuestro Blog. Pues bien, después de anunciar su previsible abstención con respecto al CETA (sobre la cual incluso la organización de consumidores FACUA recomendó al PSOE revisar su decisión y posicionarse claramente en contra), y varios días antes de que se produjera la votación en el Parlamento, hasta un total de 330 organizaciones y una amplia representación de la sociedad civil firmaron una carta instando a todos los grupos parlamentarios a no ratificar el CETA. Lo destacaba el medio AraInfo en este artículo, que seguimos a continuación. La misiva fue apoyada por una representación del mundo cultural, artístico, jurídico, académico y periodístico, y destacaban que dicho Tratado de la UE con Canadá no está al servicio del interés público. La radiografía de la votación fue absolutamente previsible: a favor los grupos del PP, Ciudadanos, PDCat y PNV, en contra Unidos Podemos, sus confluencias, Compromís, ERC y EH Bildu, y el PSOE se quedó vergonzosamente en la abstención. A esta petición para hacer cambiar el voto del PSOE hacia el NO también se sumaron a través de Twitter miembros de los partidos socialdemócratas francés, inglés y canadiense.

 

La verdadera impulsora de la carta fue la organización "Ecologistas en Acción", afirmando en la misma que "la gente de Europa no quiere un tratado que sólo beneficia a las grandes corporaciones y que amenaza nuestro frágil planeta y nuestros derechos fundamentales. Llamamos a los grupos parlamentarios a representar a la ciudadanía y a rechazar cualquier acuerdo que no esté al servicio del interés público. La avaricia corporativa no debe estar por encima de nuestros derechos". Ni tan siquiera párrafos tan ilustrativos como éste sirvieron para que el PSOE cambiara el sentido de su voto. El texto incluía también las firmas de los Secretarios Generales de CGT, UGT, CC.OO. y USO, así como de integrantes de diversas organizaciones de consumidores, ambientalistas, animalistas y ecologistas, como Amigos de la Tierra, ATTAC o Greenpeace. La carta reclamaba la apertura de un amplio proceso de debate social y político en torno a estos tratados, en el que se consulte a todos los sectores implicados, la democratización de los procesos de toma de decisión, y la exclusión de los tratados de los sistemas de arbitraje privado, que crean una suerte de sistema judicial paralelo para que las corporaciones puedan demandar a los Estados firmantes, como ya hemos explicado a fondo en entregas anteriores de esta serie de artículos. Asímismo, todas las organizaciones firmantes exigían en el escrito la protección de nuestros estándares ambientales y reguladores, así como el impedimento de poder llevar a cabo futuras privatizaciones de nuestros servicios públicos fundamentales. En fin, un documento que volvía a desmentir todas las falsas bondades que los medios dominantes nos vienen contando sobre el CETA (y el resto de los tratados), y alertaba de sus eventuales peligros. 

 

Pero todo fue inútil. Y como era previsible, el "TTIP canadiense" (como se le ha denominado también al CETA) fue finalmente aprobado el pasado jueves con la radiografía del voto que ya hemos contado más arriba. En concreto, 179 votos a favor, 79 en contra y 81 abstenciones validaron finalmente el tratado en el Congreso de los Diputados. Y en su próxima tramitación en el Senado, los conservadores no tendrán problema alguno, ya que la aplastante mayoría absoluta del PP les garantiza su aprobación. Sólo nos queda volver a la lucha para impedir por todos los medios que herramientas como el CETA puedan campar a sus anchas, destrozando todas las conquistas ambientales, sociales, educativas, laborales o sanitarias que se han alcanzado. El CETA no es más que un mini TTIP, negociado con un país de menor envergadura que los Estados Unidos, pero que esconde básicamente los mismos peligros, y debido a su vecindad con la gran potencia norteamericana, es puerta de entrada y caballo de troya para allanar el camino a posteriores instrumentos que las grandes corporaciones transnacionales pretendan introducir en nuestras sociedades europeas. De hecho, hoy día Canadá, como señalaba Pablo Bustinduy (Unidos Podemos) es un país ciertamente irrelevante en el marco de nuestro comercio internacional, ya que sólo representa un 0,5% de nuestras exportaciones, siendo el país 38 en dicha lista. A todo ello, el discurso neoliberal dominante continúa defendiendo estos tratados, asociándolos con "aumentos en la calidad de vida de la población europea", con "crecimiento económico", con "creación de empleo", con "modernidad", y con "prosperidad", entre otros mantras. Más de lo mismo. Hay que desmontar tanta falacia y tanta manipulación. 

 

Gracias a los medios y blogs alternativos, que nos hemos preocupado de hablar y desenmascarar estos tratados, a las filtraciones de valientes organizaciones como Wikileaks o Greenpeace, y a las movilizaciones populares llevadas a cabo en todos los países europeos, el asunto de los TLC es hoy día bastante más conocido que lo era hace cuatro o cinco años, donde los medios dominantes mantenían un sepulcral silencio sobre los mismos. Porque como sabemos, los grandes medios no necesitan hablar bien o mal sobre algún asunto para influir en la opinión pública, les basta con ignorarlo. Sólo existe lo que para ellos es noticia, y todo lo demás entra en el terreno de lo irrelevante. Esta es nuestra guerra, la del conjunto de medios alternativos y blogs de contrainformación, que hemos de luchar día a día para situar el foco de atención donde entendemos que debe estar, y no donde nos dicen los medios de comunicación convencionales. Y así, los que estamos en contra de estos tratados mal llamados de "libre comercio" somos tratados, en los mejores casos, de radicales, extremistas, proteccionistas, antiglobalización, o paranoicos. Y últimamente, los argumentos nos vienen a colocar al mismo nivel de los populistas, e incluso de la ultraderecha. En efecto, el argumentario del PP o de Ciudadanos nos sitúa en este asunto en la misma orilla que formaciones políticas como por ejemplo el Frente Nacional de Marine Le-Pen en Francia, que también está en contra de la Unión Europea y de estos tratados, pero evidentemente, por razones muy diferentes a las de la izquierda transformadora. Y así, toda la hornada de medios de corte ultraliberal (que son la inmensa mayoría) han arremetido contra las opiniones de los grupos de izquierda, moviendo mantras clásicos (que ya hemos desmontado también en entregas anteriores), tales como que "El comercio siempre es bueno", o que "Las barreras son malas".

 

Nos intentan engatusar con las grandes cifras macroeconómicas, como si ellas por sí solas fueran a acabar con los problemas de la gente, con el paro, con la precariedad, con la inestabilidad, cuando lo cierto es que se incrementarían con los tratados, al sentirse más protegidos los grandes actores económicos para perpetuar su fanático neoliberalismo. Y así, por ejemplo, sólo las cifras de que el tratado alcance a un 40% del PIB mundial y que afecte a países donde viven más de 650 millones de personas, ya son motivo suficiente para celebrar la "buena" noticia que constituyen las ratificaciones de los tratados. Apabullantes cifras, gigantescos datos que se usan para esconder las terribles verdades que esconden estos instrumentos al servicio del gran capital, y en contra de las mayorías sociales, de la soberanía, de la democracia, de los servicios públicos y de los derechos fundamentales. Nuestra labor es desenmascarar toda esta ponzoña, denunciarla, hacer que salga a la superficie, denunciar sus nocivos efectos, sobre todo acudiendo a la evolución de las condiciones de la clase trabajadora de países implicados antes y después de estos tratados. Continuamos en la lucha. Seguramente la desinformación, las mentiras y la manipulación en torno a estos tratados por parte de los grandes medios de comunicación se recrudecerá. Y volveremos a escuchar los debates sobre el CETA, la falta de argumentos por parte de quienes los defienden, la ocultación de cifras, la manipulación de los datos, la difusión de absurdos mantras que sólo obedecen a dogmas de fe neoliberal, y todo ello aderezado con documentales, programas de televisión, entrevistas y debates donde se criminaliza a los que estamos en contra de estos tratados. Continuaremos en siguientes entregas.

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4 julio 2017 2 04 /07 /julio /2017 23:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

El franquismo no solamente reprimió con acciones físicas (torturas, cárcel, depuraciones, confiscaciones, penas pecuniarias, trabajos forzados y ejecuciones) a los republicanos en la guerra y la posguerra, así como a todos los opositores durante el largo período histórico que duró la dictadura. El franquismo también empleó otros tipos de represión de tipo psicológico, moral y espiritual, constituyendo casi un modelo en este sentido. Algunas de sus consecuencias se siguen viviendo en la actualidad, lo que demostraría la fuerza y el éxito del franquismo en la labor de reprimir

Eduardo Montagut

Una muy buena demostración (diríamos, como en matemáticas, "la prueba del 9") de que la Transición no fue tan modélica, y de que no se desmontó el aparato franquista de poder y la naturaleza de sus instituciones, es observar los múltiples acontecimientos, comportamientos, reacciones y actos que ocurren en la España de hoy, en 2017, a más de 40 años de la muerte del dictador. Si realmente se hubiese llevado a cabo una remoción del Estado franquista, y el franquismo estuviese hoy día plenamente superado, ninguno de los ejemplos que vamos a ir comentando a partir de esta entrega se estaría produciendo. Como primer ejemplo, vamos a señalar los homenajes y las misas en honor de Franco y Primo de Rivera que la Iglesia Católica celebra en nuestro país cada 20 de noviembre. Y así, cada año se sucede la exaltación de la dictadura, entre las que se encuentran una serie de misas que la Iglesia celebra en nuestras principales ciudades, tales como Madrid, Sevilla, Granada o Valladolid. Estos deleznables actos son enmarcados por la Fundación Francisco Franco (que aún recibe subvenciones públicas, no ha sido ilegalizada y sus cargos son invitados a conferencias y entrevistas por algunos medios de comunicación) dentro de la "libertad de expresión" y de la "pluralidad política" de nuestro país. A estos actos se suma, como suele ser habitual en la fecha mencionada, la convocatoria que hace Falange para manifestarse hasta el Valle de los Caídos. 

 

En la misma línea se manifiestan las notas oficiales de los arzobispados, que aseguran que "los templos pueden dar misa por el alma de todas las personas, sean quienes sean", y se quedan tan panchos. Pero lo cierto es que los sacerdotes en sus homilías comienzan el sermón "pidiendo por la obra que ellos hicieron", y animando a "aprender la lección que nos dan estas grandes figuras de la Historia". Típicamente, después de estos actos religiosos, a las puertas de la iglesia, algunos asistentes se congregan para cantar el "Cara al Sol" (himno oficial de la Falange), mientras hacen el típico saludo fascista en presencia de varias banderas, entre ellas la preconstitucional. ¿Es todo esto normal en un país que se autoproclama "democrático"? Pues es normal si lo examinamos desde el punto de vista del franquismo sociológico que aún perdura, y si recordamos que la Iglesia recibía al dictador bajo palio, y bendecía sus órdenes de fusilamiento, ya que como hemos expuesto en anteriores entregas, la alianza del régimen franquista con la Iglesia era muy sólida. Es más, lo verdaderamente indignante, tal como indican las asociaciones de víctimas, es que a día de hoy la Iglesia española no haya pedido perdón oficialmente, por su clara alineación con el franquismo. Y es que en nuestro país, la exaltación del franquismo todavía sale gratis. Los esfuerzos de las formaciones políticas de la izquierda para que dicha exaltación conste como delito en el Código Penal han sido en vano hasta la fecha. Constan referencias vagas al fascismo en sentido general, pero no al franquismo en nuestro país. Un claro síntoma de que el franquismo sociológico pervive, y capas muy concretas de la población (aunque muy minoritarias) aún legitiman y añoran la dictadura. 

 

Nicolás Tomás lo explica muy bien en este artículo para el medio El Nacional, que vamos a seguir como referencia a continuación. En Alemania, por ejemplo, la apología del nazismo está tipificada en el Código Penal como delito. Y así, la legislación de este país contempla la imposición de multas e incluso de penas de prisión por "aprobar, negar o minimizar, en público o en privado, los actos perpetrados durante la dictadura nazi". Aquí, sin embargo, los altos cargos del franquismo son reconocidos y homenajeados. En el reciente acto en el Congreso de los Diputados en recuerdo a nuestras primeras Elecciones "libres" (15-J de 1977) se distinguió entre otros a Rodolfo Martín Villa, un personaje franquista. O por ejemplo, en el entierro hace pocas fechas del suegro del ex Ministro Alberto Ruiz-Gallardón, José Utrera Molina, ex Ministro franquista, se ensalzó su trayectoria fascista, e incluso se cantó el "Cara al Sol" por algunos asistentes al funeral. Utrera Molina jamás renegó de ser falangista: "Quiero afirmar con orgullo y la cabeza bien alta, que he sido, soy y seré mientras viva, falangista", afirmaba en diciembre pasado. Y aprovechaba la ocasión para describir a Franco como "un hombre excepcional", y a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, como ejemplo de "nobleza". Otro típico acontecimiento que ocurre cada 12 de octubre, con motivo del Día de la Hispanidad (una anacrónica fecha que debiera desaparecer de nuestro calendario de celebraciones, como ya explicamos en este otro artículo), es la marcha de ultraderechistas desde Plaza de España hasta Montjuic, exhibiendo todo tipo de simbología fascista, nazi y falangista. Todas estas manifestaciones no sólo están autorizadas por la correspondiente Delegación del Gobierno, sino que además cuentan con un amplio dispositivo de protección policial. 

 

Y por todo lo largo y ancho de nuestra geografía y territorio, nos encontramos con personajes públicos (alcaldes, concejales, etc.) que defienden su simpatía con el franquismo, sin ningún tipo de complejo. También nos podemos encontrar con locales, establecimientos, etc., adornados con todo tipo de simbología franquista, a más de 40 años de la llegada de la "democracia" a nuestro país. Todo ello ofrece una clara demostración y un pleno ramillete de manifestaciones de un país que no ha superado aún realmente toda aquélla etapa negra de nuestra historia, apoyado por unas instituciones y unos gobernantes que nunca se han aplicado en ello. Placas de calles franquistas, monumentos y reconocimientos al dictador y a toda su pléyade de militares golpistas que organizaron la sublevación, también los podemos contemplar por doquier, expandidas por todo el territorio nacional. Incluso violando flagrantemente la vigente Ley de Memoria Histórica, a la cual no se le hace el más mínimo caso, lo cual no sorprende con un Gobierno que se jacta de haber dedicado "0 euros" (Mariano Rajoy dixit) a su presupuesto durante sus últimos años de Gobierno. Pero eso sí, cuando el pueblo catalán manifiesta masivamente su voluntad de organizar un referéndum popular, entonces sí que se llena la boca haciendo llamamientos "al cumplimiento de la Ley". Hipocresía en altas dosis, llevada a su máxima expresión. Para ellos, la ley es sólo un arma arrojadiza para usar cuando más conviene. Igualmente, y cada 20N, un grupo de nostálgicos falangistas peregrina hasta el santuario del Valle de los Caídos para conmemorar la muerte del dictador y del fundador de la Falange, en nombre de los cuales se celebra una misa especial. 

 

¿Cómo explicamos todo esto? ¿Por qué a nuestro país le cuesta tanto superar el franquismo, y alcanzar unos mínimos estándares democráticos? Lo explica muy bien Carlos Hernández en este artículo para eldiario.es: "Los "padres" (no hubo madres, lamentablemente) de la Transición se dividieron entre franquistas reconvertidos y demócratas temerosos de que cualquier paso demasiado avanzado provocara un nuevo Golpe de Estado. Aquéllos políticos monárquicos, centristas, socialistas y comunistas pensaron que el objetivo, la democracia, bien valía pagar cualquier tipo de peaje. Los hijos del "Generalísimo" exprimieron la fuerza de sus pistolas y lograron que se despreciara a las víctimas de la dictadura, se otorgara impunidad y privilegios de todo tipo a sus verdugos, se olvidara a quienes murieron o aún se pudrían en el triste exilio francés por haberse enfrentado al totalitarismo...y relacionado con todo ello, y quizás lo más grave, consiguieron impedir una revisión oficial detallada y rigurosa de nuestra Historia reciente". Así fue, en efecto. La Transición no fue modélica, no pudo serlo al estar permanentemente amenazada por unos estamentos del franquismo que aún seguían en vigor, y que impidieron, por ejemplo, que a esas primeras Elecciones "libres" no pudieran acudir los partidos republicanos. Sólo se legalizaron aquéllas fuerzas políticas que adoptaron una actitud "colaboracionista" con el nuevo régimen "democrático" que se avecinaba. Las demás tuvieron que seguir ocultas de su realidad social. Y quizá sea cierto que en aquéllos años no se pudo hacer nada más, pero es que ya han pasado más de 40 años. Más de cuatro décadas durante las cuales, si se hubiera querido, el franquismo podría haber sido desmontado poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Pero el bipartidismo que nos ha gobernado desde entonces, obediente a los grandes poderes fácticos que los mantienen, no han querido. Continuaremos en siguientes entregas.

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3 julio 2017 1 03 /07 /julio /2017 23:00
Viñeta: Josetxo Ezcurra

Viñeta: Josetxo Ezcurra

A la Unión Europea hoy premiada Naciones Unidas la ha acusado de violar derechos humanos y la ley internacional con el cierre de fronteras y las expulsiones colectivas. En ella están algunos de los mayores exportadores de armas –Francia o Alemania– y en ella hay naciones que apuestan por un crecimiento mayor de su gasto militar. En ella se registra un recorte de derechos y libertades, con leyes mordaza, decretos de estados de excepción y participación habitual en bombardeos a terceros países en nombre de la paz y la seguridad

Olga Rodríguez

Siguiendo está lógica, para el próximo año habría que conceder el Premio de la “concordia” a la OTAN y, para el siguiente, al BCE y después al Pentágono

Miguel Ángel Llana Suárez

En fechas recientes, el Jurado de los Premios Princesa de Asturias ha reconocido a la Unión Europea con el Premio a la Concordia. Así, como lo leen. Una estructura supranacional a modo de funesto "club europeo" no sería digno de ningún reconocimiento, pero con todo lo que está ocurriendo desde hace varios años acá, la mención resulta de todo punto grotesca. Una ristra de loas y alabanzas justificaron, al decir del Jurado, la concesión de este premio, que no hace más que confirmar la decadente sociedad europea que nos ha tocado vivir. ¿Cómo es posible que pueda ser galardonada una organización que impone rutas mortales a las personas que migran, que los abandona a su suerte en el Mediterráneo, que condena a su propia población europea a la pobreza y a la desigualdad, que recorta crecientemente derechos y libertades, que impone una cruel austeridad a sus Estados miembro, que respira xenofobia en multitud de países y partidos, y que es fiel aliada de una OTAN cada vez más consagrada al belicismo más despiadado? Vivimos en una Europa plagada de campos de refugiados, bajo un clima de constante represión ante los derechos humanos fundamentales, cuyos Gobiernos se declaran ausentes en su protección, y que observa una fanática práctica de los postulados neoliberales. Y ante tal panorama, un Jurado concede a esta Unión Europea un galardón a la concordia. Podría ser incluso causa de risa, si no fuera por lo absolutamente patético del asunto. 

 

Esta Unión Europea "de la Concordia" lleva cerrando el paso a los refugiados desde que estallaran las primaveras árabes de 2011, y convirtiendo nuestro Mar Mediterráneo en la fosa común más grande del mundo, donde sólo durante 2016 perdieron la vida más de 5.000 personas. Esta Unión Europea cierra las rutas más seguras, y bajo un indecente acuerdo con Turquía, se desentiende de los refugiados, a cambio de una asignación económica. Lo importante para esta Unión Europea "de la Concordia" no es atender a los derechos humanos de millones de personas, sino externalizar y cerrar sus fronteras, traspasando el problema a terceros países con menos capacidad y recursos que los del Viejo Continente. También están llevando a cabo estas prácticas con países africanos, para que éstos controlen y frenen el paso de migrantes, o readmitan a sus nacionales. Estos indecentes acuerdos se extienden a países como Libia, Marruecos, Eritrea o Sudán del Sur. Y así, cierres de fronteras, vallas y alambradas, concertinas, campos de refugiados sin las mínimas infraestructuras (que además son desmantelados, como el de Calais, en Francia), y toda clase de impedimentos de cara al reconocimiento del derecho al asilo es lo que los refugiados encuentran en este continente "de la Concordia". En nuestro caso, además, nos encontramos con el drama cotidiano de las pateras, de los saltos a las vallas de Melilla o Ceuta, o de los infames Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Todo un explosivo "cóctel de la concordia" para el Jurado de los Premios Princesa de Asturias. 

 

Es ésta una Unión Europea que se blinda ante cualquier evento festivo o deportivo, o ante cualquier cumbre de líderes mundiales o foro internacional, ya que posee en sus carnes la experiencia de múltiples atentados terroristas en su suelo. Atentados que ocurren porque, según las autoridades europeas o de sus Estados miembro, los terroristas "quieren acabar con nuestro sistema de libertades", pero en cambio no miran más allá, no cuestionan lo más mínimo las perversas políticas que llevan a cabo en Oriente Medio, en Asia o en África, donde siguen a pies juntillas los aberrantes dictados de la OTAN y de los Estados Unidos. Una política exterior belicista, armamentista e imperialista, que mientras afirma "luchar contra el terrorismo", financia y exporta armas a los principales actores que en el mundo árabe sostienen las doctrinas más fundamentalistas. Desde esta Unión Europea "de la Concordia" se exportan armas a los mismos países en guerra de los que huyen los refugiados. Muchos países europeos mantienen acuerdos, convenios y estrechas relaciones de amistad con gobiernos dictatoriales, con monarquías absolutistas o con potencias ocupantes que violan sistemáticamente los derechos humanos. Y desde dentro de sus propias sociedades, se fomenta a organizaciones ultraderechistas, fascistas y neonazis, que abogan claramente por modelos de sociedad excluyentes y racistas. El fascismo europeo está en auge, y los mensajes de odio, racismo y supremacismo se escuchan prácticamente en todos los países europeos. Todo ello delimita el marco de una Europa hostil, en claro declive político y social, y anclada en los fracasados postulados del libre comercio, de la austeridad y de los planes de ajuste estructural. 

 

¿Hasta qué punto puede llegar el cinismo de una sociedad que dice premiar por unos valores cuando la organización premiada ejerce justamente los valores contrarios? Miguel Ángel Llana Suárez lo ha explicado de forma clara en este artículo para el medio asturbulla: "Premiar precisamente a la Unión Europea por "su colaboración en la implantación y difusión en el mundo de valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad" no deja de ser un insulto o una burla a todos aquéllos a los que les niegan los más mínimos derechos humanos y libertades. Se premia a la UE justamente por lo contrario que dicen premiar, es decir, por lo bien que está haciendo su papel de gendarme de todo lo que sea neoliberalismo y de todo lo que tal modelo implica: recortes sociales, políticos, económicos, etc. Sobran datos sobre la vulneración de cualquiera de los derechos que la UE dice defender y que el jurado de los Premios dice premiar". Hoy día, esta UE de la "concordia" es sólo una fábrica permanente de parados, de marginados y de precarios, a los cuales se les informa en los noticieros cuál ha sido el siguiente rescate bancario que se ha practicado (los últimos a bancos italianos, en esta misma semana), o cuál es la convergencia macroeconómica a la que se tiende, en forma de rebaja del déficit público. Modelo de sociedades insensibles y violentas, desiguales y faltas de cohesión, crueles y despiadadas, forman actualmente esta Unión Europea merecedora de galardón tan prestigioso. El culmen de una sociedad absolutamente envilecida.

 

Vergüenza debería darnos como europeos, y más aún como españoles, cuando es un Jurado de una organización de nuestro propio país el que propone a esta indecente y aberrante Unión Europea para un premio a la concordia. Estamos a años luz de merecer un galardón semejante, ya que hemos de evolucionar mucho y madurar como sociedad para comprender siquiera el verdadero significado de la concordia. Concordia es armonía, es paz, es seguridad, es tranquilidad, es garantía de una vida placentera, todo lo cual es diametralmente opuesto a la vida que hoy día podemos vivir en nuestro continente. Un continente gobernado por unas macabras instituciones consagradas al más fanático neoliberalismo, que condena a las mayorías sociales a la pobreza, a la precariedad, al exilio, al paro, a la miseria, a la barbarie, a la exclusión. Justo todo lo contrario a las bases de la concordia. Jamás disfrutaremos de concordia en un continente gobernado por unas instituciones que profesan tal ideología, y que ponen en práctica salvajes planes de rescate de los más poderosos, mientras condenan a los más vulnerables. El Jurado de los Premios Princesa de Asturias debería en primer lugar comprender qué es la concordia, antes de conceder un premio de tal naturaleza. Sólo desde un cinismo atronador, y desde un profundo desprecio a los derechos humanos más elementales, se puede conceder un galardón de tal naturaleza a esta Unión Europea. Hoy día, la Unión Europea sólo puede ser candidata a premios que ensalcen la violencia, la discriminación, el enfrentamiento y las salvajes sociedades de nuestro tiempo. Los eufemismos han llegado a tal extremo que a todo eso parece ser que se le llama "concordia". 

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2 julio 2017 7 02 /07 /julio /2017 23:00
Por la senda del Pacifismo (57)

¿Por qué después de los ataques “terroristas” en Francia se dijo que “Todos éramos Charlie”, y no se dice que “Todos somos palestinos” después de un bombardeo israelí sobre este pueblo, o “Todos somos afganos, o iraquíes, o egipcios, o sirios”, después de cada bombardeo de las fuerzas de “la libertad y la democracia” capitaneadas por el Pentágono sobre alguno de estos países donde, “casualmente”, hay petróleo o gas en su subsuelo?

Marcelo Colussi

Nos quedamos describiendo, en la entrega anterior, el proceso BDS, e intentando explicar que campañas de este tipo constituyen las mejores herramientas para abordar casos de potencias arrogantes y agresivas, como es el caso de Israel hacia Palestina. Siguiendo de nuevo la fantástica exposición de Pablo Jofré Leal en su artículo de referencia, hemos de decir que campañas de este tipo permiten ampliar su abanico de acciones sumando la voluntad de la ciudadanía, fomentando conciencias populares, uniendo capacidades, y exigiendo a los gobiernos revelar el verdadero rostro del sionismo en su política de colonización, segregación y apartheid. Se trata de retratar, de descubrir las vergonzosas complicidades entre algunos Estados en la protección y consecución de sus espurios objetivos, y de destapar toda la crueldad que pueden albergar sus terribles decisiones. Llevando adelante el BDS es posible trasladar a la memoria colectiva las actividades ilícitas de una nación, algo que por ejemplo ya se realizó con el desaparecido régimen del apartheid sudafricano desde el año 1960, y que finalmente, junto a la lucha del pueblo negro sudafricano a través del Congreso Nacional Africano, la lucha armada y el apoyo de las fuerzas cubanas situadas en Angola, fueron facilitando poco a poco el debilitamiento de un régimen opresivo, inhumano y genocida. Pues esto mismo hemos de hacer en el caso palestino-israelí. En el fondo, es una variante del mismo tema. El objetivo es similar en ambos casos: debilitar y lograr la desaparición de una entidad (la entidad sionista) que oprime al pueblo palestino, lo segrega, lo asesina, lo margina y discrimina, lo humilla y coloniza mediante una política genocida, en clara complicidad y bajo la inquebrantable ayuda de los Estados Unidos, y ante la espantosa pasividad de la comunidad internacional, que prefiere mirar para otro lado.

 

Una situación absolutamente bochornosa, que cada día que pasa se vuelve más humillante, indignante e insoportable. El último ataque a la población palestina de los territorios ocupados consiste en desabastecerla de los suministros básicos (luz, agua...) durante franjas horarias cada vez más extensas, para impedir que puedan acceder a las funciones vitales más elementales. Hemos de reaccionar e impedirlo. Porque la lucha contra la opresión palestina por parte de Israel es revelar nuestra propia condición como seres humanos, de solidaridad considerado de "segunda clase", que el sionismo considera como seres inferiores, como una especie de "ganado", como lo definió en su momento el fallecido ex Primer Ministro Menagen Begin. Este dirigente lo expresó con esta brutalidad literal: "Nuestra raza es la raza maestra. Nosotros somos dioses sobre este planeta. Somos tan diferentes de las razas inferiores como ellos lo son de los insectos. De hecho, comparadas con nuestra raza, las otras son bestias, ganado a lo sumo. Las demás razas son consideradas como excremento humano. Nuestro destino es gobernar sobre las razas inferiores. Nuestro reino terrenal será gobernado con vara de hierro por nuestro líder. Las masas lamerán nuestros pies y nos servirán como nuestros esclavos". Creo que sobra cualquier tipo de comentario. Bajo esta base ideológica se ha desarrollado el sionismo, y se ha expandido todo su terror. El sionismo es la ideología, el apartheid es la materialización práctica de dicha perversión. Pero volvemos a repetir que esto ha ocurrido porque la propia comunidad internacional ha dejado que ocurra. Tan culpables somos los demás como ellos. Tan culpables son los demás gobernantes que miran hacia otro lado, como los propios gobernantes israelíes que llevan masacrando durante décadas a la población palestina.

 

Volvemos a instar desde aquí, desde la senda pacifista, a continuar expandiendo y apoyando el movimiento BDS, como herramienta de fuerza para poder desmontar por la vía pacífica las aberraciones de la política israelí. Porque la verdad es que el BDS les produce miedo. Como prueba evidente e indiscutible del enorme temor que a Israel le genera la campaña BDS, el gobierno ultraderechista de Israel aprobó en el pasado mes de marzo una enmienda a la Ley de Ingreso a los territorios de la Palestina histórica (aquéllos ocupados desde el año 1948) y por extensión a los territorios ocupados desde el año 1967, que otorga facultades amplias al Ministerio del Interior sionista, para negar la visa y la entrada a toda persona, de cualquier nacionalidad, que haya expresado por cualquier vía su opinión favorable a la campaña BDS, a extranjeros que se desempeñen en organismos vinculados al movimiento BDS, o que apoyen públicamente acciones tendentes a favorecer las acciones de boicot, desinversión y sanciones contra Israel. Estamos por tanto ante un síntoma claro de que esta campaña les asusta, les provoca respeto y temor, e intentan acallarla, silenciarla, neutralizarla y desactivarla con todos los medios a su alcance. Es la prueba evidente de que el BDS va por el buen camino. En palabras de Pablo Jofré: "Tal determinación muestra la absoluta debilidad moral y política de la entidad sionista, que podrá tener las más poderosas armas para impedir que el pueblo palestino goce de sus plenos derechos en una tierra que les ha sido arrebatada y ocupada, pero no tiene ni la moral ni la razón para seguir ocupando ese territorio. Si de verdad la campaña del BDS no tuviera el éxito que el sionismo le niega, no tendría este régimen nacionalsionista que generar leyes represivas y discriminatorias, que segregan y que siguen consolidando la política del apartheid".

 

La campaña BDS es pues absolutamente necesaria. Israel debe sentir en sus propias carnes que la aplicación de su política criminal hacia Palestina tiene un precio, y que ese precio lo debe sentir su propia población, y los votantes que renuevan el mandato de sus partidos. Si no somos contundentes en nuestro apoyo al BDS, Israel seguirá asesinando palestinos, destruyendo sus infraestructuras básicas, ocupando sus territorios, destruyendo sus hogares, y sembrando caos, miseria, odio y destrucción. La senda del Pacifismo nos está marcando el camino. Está en nuestras manos, y en las manos y la palabra de nuestros gobernantes. Impidamos que continúe la masacre. La campaña BDS, aún muy débilmente, está ya causando sus efectos. Según cálculos de las propias autoridades sionistas, ha significado pérdidas por valor de 35.000 millones de dólares desde que se inició la campaña BDS en el año 2005. En marzo de 2016, en el contexto de una conferencia, el Ministro de Inteligencia de Israel llegó a pedir que se realizaran "asesinatos selectivos" de activistas que apoyan el movimiento BDS con la ayuda de la inteligencia del régimen de Tel-Aviv. Hoy día, el movimiento BDS está creciendo de manera impresionante en los campus universitarios, en iglesias, sindicatos, organizaciones culturales y todo tipo de movimientos sociales. Se hacen eco de sus campañas multitud de medios de comunicación (normalmente los medios dominantes atacan el BDS en su furibunda campaña de defensa del régimen israelí), y ya han surgido determinadas polémicas en varios países como consecuencia de las medidas adoptadas por el BDS.

 

Finalizamos este asunto tomando las palabras de Armando B. Ginés quien en este artículo señala: "Israel merece la consideración de aliado preferente del mundo occidental, de los poderosos de la globalización, siendo una pieza fundamental en la desestabilización y crisis permanente de los países árabes. El odio alimentado por los sionistas entre su juventud es colosal. Con la coartada antisemita por bandera usan y abusan de su enorme fuerza de represión para mantener confinados en bantustanes al pueblo palestino. Les han robado todo, con la connivencia y el silencio cómplice de EE.UU. y la Unión Europea: su pasado, sus hogares, sus tierras, su propia palabra y su futuro. Y nadie hace nada por solucionar de verdad el conflicto histórico. Los intereses en juego son muchos. La paz no interesa a las multinacionales energéticas. Mientras Oriente Medio sea un polvorín controlado, el petróleo está garantizado para Bruselas y Washington. Habrá más tiros cobardes en la cabeza a otros palestinos, haya por medio una acción agresiva o no por parte de éstos. Palestina sobrevive en medio de unas condiciones cotidianas, sociales, económicas y políticas insostenibles, agazapados en campos de concentración que los reducen a la mínima expresión vital. Sus conatos de tomar aire son obligados ante tanta humillación y odio lanzados en pleno rostro por Israel. Estamos asistiendo desde hace décadas a un robo sostenido y programado de la identidad palestina, de sus recursos y de sus medios de vida. Y nadie hace nada. Y se quiere, además, que las mujeres y hombres de Palestina se resignen a su suerte y se encojan de brazos ante la ocupación ilegal israelí. Se pretende también que entreguen mansamente hasta su dignidad, lo único que ahora mismo les queda. La guerra solapada y los asesinatos selectivos de Israel seguirán su curso. Y, por supuesto, las intifadas y la ira palestina irán en aumento". Continuaremos en siguientes entregas.

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29 junio 2017 4 29 /06 /junio /2017 23:00
Arquitectura de la Desigualdad (44)

Ningún presidente de Estados Unidos –como ningún presidente en ningún país capitalista en ninguna parte del planeta– es el que decide finalmente las cosas. Grandes poderes le susurran al oído (o le gritan) lo que debe hacer. Esos poderes tienen nombre y apellido concreto

Marcelo Colussi

En nuestra cita de entradilla, Colussi se refiere evidentemente a los espurios intereses de los grandes actores económicos que nos gobiernan en la sombra, y que están perpetuando y acrecentando los perversos niveles de desigualdad, haciendo prevalecer sus intereses sobre los de las mayorías sociales, y socavando la democracia y la soberanía e independencia de los Estados. Hemos de alterar esta peligrosa arquitectura, invirtiendo sus objetivos y dándole la vuelta para crear una nueva arquitectura social que mire hacia las personas, hacia la naturaleza, hacia los derechos humanos, hacia la satisfacción de los intereses y necesidades de la población. Estos grandes agentes económicos, las grandes empresas, que son las primeras interesadas en mantener la arquitectura de la desigualdad, airean el mantra de la "insosteniblidad" de los sistemas de protección social y de los servicios públicos, pero son eslóganes falsos que sólo esconden sus espurios intereses, además muy fácilmente desmontables. Los sistemas de protección social son absolutamente sostenibles, siempre que se cambie el foco, el prisma o el punto de mira, siempre que se antepongan los intereses de la inmensa mayoría social a los intereses de una pequeña élite poderosa. Es precisamente el poder de esa élite la que intenta convencernos constantemente de la insostenibilidad de dichos servicios. Toda sociedad justa y avanzada debe ampliar al máximo sus sistemas de protección social, pues esta es una herramienta fundamental para luchar contra la desigualdad, y garantizar que las personas más vulnerables no quedan excluidas. 

 

Y dentro de las políticas adoptadas por estos sistemas de protección social, uno de los prismas fundamentales es el de género. Ya hemos expuesto en entregas anteriores de esta serie la tremenda importancia de impulsar políticas de igualdad entre mujeres y hombres, y en este caso, tenemos el objetivo fundamental de impulsar la igualdad económica de las mujeres como un objetivo fundamental en la lucha contra la desigualdad. Porque tanto en países ricos como en países pobres, las mujeres realizan la mayor parte del trabajo no remunerado, tienen una presencia mayoritaria en los empleos precarios y a tiempo parcial, y normalmente cobran menos que los hombres por el mismo trabajo. La brecha salarial ha de ser atajada si de verdad queremos comprometernos por la igualdad económica. Incluso en sociedades donde se considera que, en general, se ha alcanzado un elevado nivel de igualdad de género, las mujeres deben enfrentarse a notables diferencias respecto a los hombres en términos de ingresos y capacidad de influencia. Aún son muy minoritarios los cargos públicos o privados de la alta escala desempeñados por mujeres, y la representación del género femenino en determinadas profesiones es todavía muy pequeña. Es necesaria una combinación adecuada de políticas, medidas y decisiones encaminadas a eliminar los obstáculos que impiden la igualdad económica de las mujeres. No obstante, con demasiada frecuencia, los responsables políticos no tienen en cuenta el impacto que sus decisiones pueden tener sobre las mujeres. La perspectiva de género es, por tanto, una faceta importantísima dentro de los parámetros de la igualdad económica. 

 

De hecho, la mayoría de los enfoques políticos que se adoptan en una sociedad no tienen en cuenta dicha perspectiva, apostando claramente por el camino equivocado. Porque si no se tiene en cuenta a las mujeres, simplemente como el 50% de la población, en la elaboración de las políticas, los Gobiernos pueden reforzar involuntariamente la desigualdad de género, o bien quitar con una mano lo que están dando con la otra. Asuntos como la paridad en la representación, la conciliación de la vida familiar con la vida laboral, o la brecha salarial han de ser tenidos en cuenta si queremos llevar a cabo políticas justas hacia el género femenino. Asímismo, se ha de luchar contra la invisibilización de determinadas profesiones ligadas a las mujeres. La feminización de la pobreza, las políticas de cuidados y la división sexual del trabajo son otros aspectos que hay que atajar. Teniendo en cuenta todo ello, las políticas adecuadas pueden promover la igualdad económica de las mujeres, y contribuir de esta forma a una sociedad más justa, equilibrada, igualitaria y cohesionada. De entrada, muchas de las políticas que reducen la desigualdad económica, también contribuyen enormemente a la reducción de la desigualdad de género. Ambas perspectivas, pues, se complementan entre sí. Hemos de desarrollar mucho más la cobertura y amplitud de los servicios públicos, pues entre otras muchas cosas, ellos garantizan que el Estado asuma parte de la carga del trabajo de cuidados que realizan las mujeres, ya sea la atención sanitaria o el cuidado de los niños. En este sentido, la ampliación de los servicios públicos de educación infantil, así como los centros de día o residencias para personas mayores, han de ser potenciados bajo las políticas de protección social. 

 

Por otra parte, las prestaciones sociales, como las ayudas o subsidios universales por hijos/as menores a cargo, también tienen un enorme impacto positivo en la igualdad de género. Las normativas sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y la Seguridad Social, así como las que garantizan los períodos de vacaciones remuneradas y las bajas por enfermedad o maternidad/paternidad, contribuyen a reducir las diferencias entre hombres y mujeres. Las políticas públicas han de adoptar siempre la perspectiva de género, con miras a una sociedad igualitaria e inclusiva. Una fiscalidad progresiva también beneficia en mayor medida a las mujeres, ya que implica que la mayor carga impositiva recaiga sobre los hombres ricos, mientras que los servicios públicos financiados mediante estos impuestos benefician mayoritariamente a las mujeres más pobres. Como vemos, todos los mecanismos están estrechamente relacionados entre sí, y desviándolos en una dirección o en otra, estamos contribuyendo a la actual arquitectura de la desigualdad, o bien caminando en la dirección contraria, esto es, hacia una sociedad justa e igualitaria. Las políticas públicas no pueden entenderse, por tanto, como aisladas en sí mismas, sino como interrelacionadas entre sí para perfilar el modelo de sociedad al que pretendemos dirigirnos. Entender los distintos efectos que las políticas públicas y las decisiones de gasto e inversión públicas tienen en mujeres y hombres es fundamental para maximizar el impacto positivo que dichas políticas tienen en la reducción de la desigualdad de género, además de en la reducción de la desigualdad económica. Los Gobiernos deben llevar a cabo los oportunos análisis de impacto bajo una perspectiva de género, basándose en datos desglosados por sexo. 

 

La elaboración y aplicación de políticas dirigidas a eliminar los obstáculos que impiden la igualdad económica de las mujeres necesita aún un cambio transformador. Todavía son múltiples los aspectos donde hay que incidir, los cuales, entendidos como un todo, necesitan un empuje decisivo. Los Gobiernos deben abordar las responsabilidades del trabajo de cuidados, que recaen principalmente sobre las mujeres, además de garantizar empleos dignos, estables y con derechos, así como igualdad salarial para todas las personas, equilibrando la desigualdad en el acceso de las mujeres a los diferentes ámbitos y facetas de la sociedad, reformando leyes injustas, anacrónicas y discriminatorias sobre la tierra y las herencias, y poniendo fin a la lacra de la violencia machista ejercida contra las mujeres en el seno del hogar. También se han de combatir el acoso y la violencia sexual en el trabajo, el llamado "techo de cristal" que impide a las mujeres acceder a puestos de elevada responsabilidad, tanto del ámbito público como del privado, y regular de forma más amplia la representación paritaria de mujeres y hombres en el mundo empresarial y de la gestión pública. Todo ello incidirá en combatir la desigualdad económica y la discriminación de la mujer con respecto al hombre, lo cual a su vez contribuirá en la reducción general de las desigualdades. No puede concebirse una política para erradicar una arquitectura de la desigualdad, si no va acompañada de un conjunto de medidas encaminadas a reducir la desigualdad de género y la desigualdad económica entre ambos sexos. Sólo una plena igualdad real entre hombres y mujeres contribuirá de hecho a modelos de sociedad más igualitarios. Continuaremos en siguientes entregas.

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