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29 febrero 2016 1 29 /02 /febrero /2016 00:00

La izquierda, en tanto proyecto alternativo al capitalismo –y no sólo a su versión escandalosamente explotadora y sin anestesia como es el actual neoliberalismo– está por construirse

Marcelo Colussi

Tomamos para esta entrega, entre otros documentos de referencia, el presentado por Miguel Ángel Montes titulado "La izquierda en la encrucijada", que nos parece uno de los mejores documentos aparecidos últimamente en el campo de la izquierda política, aunque no compartamos exactamente su contenido al 100%. Este autor presenta en una serie de puntos, los diferentes ámbitos de lucha por los que tenemos que pelear, para ganarle la batalla al capitalismo, y conseguir un modelo alternativo de sociedad. Vamos a desgranarlos, aunque durante esta serie de artículos (y en otras muchas de este Blog) ya hemos ido tocando todos los temas:

 

1.- Lucha por la Democracia. En este ámbito debemos luchar por un régimen republicano, democrático, federal, que reconozca el derecho de autodeterminación de todos los pueblos que forman el Estado Español, que democratice la justicia, el sufragio universal del poder judicial y ejecutivo, la democratización del Ejército y cuerpos policiales, que defienda un sistema electoral proporcional que garantice la igualdad del voto, la penalización de la corrupción de los cargos públicos, referéndums vinculantes, revocabilidad de los cargos electos, que rehabilite la memoria republicana y las víctimas del franquismo, que declare nulas las sentencias de los tribunales franquistas y juzgue los crímenes de aquél horrendo régimen, que luche contra la xenofobia, el racismo y cualquier otra forma de fascismo social. Que defienda el laicismo con la supresión de las subvenciones a la Iglesia Católica, y que persiga la laicidad del Estado y de la enseñanza pública, derogando el Concordato con el Vaticano, excluyendo la religión del sistema educativo y de los actos de Estado e instituciones públicas. Todos estos asuntos han sido desarrollados ampliamente, entre otras, en nuestras series de artículos "Objetivo: Democracia" y "¿Qué República queremos?", que recomiendo a los lectores que nos las hayan seguido. 

 

2.- Lucha contra los recortes. Dar prioridad a los gastos para garantizar los derechos sociales, aboliendo el artículo 135 de la Constitución. Mediante un proceso de auditoría ciudadana de la deuda, declarar aquéllas posibles partes de la misma que puedan ser ilegales, odiosas, ilegítimas o insostenibles, procediendo al impago de la misma, como ya hemos venido comentando durante los últimos artículos de la serie. La crisis debe pagarla quien la crea, sus auténticos responsables, que son la burguesía financiera e inmobiliaria, la gran patronal, y las rentas millonarias prófugas en paraísos fiscales. Pero para oponerse a la mal llamada "austeridad", hay que romper también con el marco europeo. Hay que oponerse a la Agenda de Lisboa y al Pacto del Euro, derogando todas las leyes impuestas por el BCE destinadas a pagar la deuda privada, empezando por la Ley de Estabilidad Presupuestaria (LOEPSE), versión española empeorada del Tratado de Estabilidad de la UE (TSCG) y derogación de la Ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local, la cual exige cumplir con los objetivos de déficit y deuda pública de la LOEPSE. De igual forma, oponerse a las negociaciones ocultas para el Tratado de Libre Comercio TTIP, por implicar nuevas oleadas de recortes y privatizaciones. 

 

3.- Lucha por el Derecho al Trabajo. Hay que recuperar la decencia y la dignidad en el trabajo en nuestra sociedad. Derogar las dos últimas reformas laborales que han aumentado la explotación de los trabajadores, abaratado el despido, y creado más paro (las medidas y efectos perniciosos de la misma están profundamente explicados en nuestra serie de artículos "Explicando la Contrarreforma Laboral"). Suprimir la precariedad laboral (reduciendo el empleo temporal y suprimiendo las ETT's y agencias privadas de colocación) y potenciar el pleno empleo, mediante planes de empleo público, así como planes de trabajo garantizado. Reducir la jornada laboral a 35 horas semanales sin reducción de sueldo, y reducir la edad de jubilación progresivamente a los 60 años, todo ello para repartir el trabajo existente. Recuperar el poder adquisitivo de los salarios. Equiparar todo el conjunto de prestaciones mínimas, tales como el Sueldo Mínimo Interprofesional (SMI), la pensión mínima y la Renta Básica Universal, todo lo cual debe confluir en una cantidad digna, que contribuya a erradicar la pobreza y la exclusión social. Mejorar la protección frente al despido improcedente, dando la facultad a los trabajadores para elegir su reincorporación. Impedir que puedan realizar ERE's o deslocalizaciones las empresas que hayan obtenido beneficios durante el último ejercicio fiscal. Equiparar las prestaciones sociales y cotizaciones a la Seguridad Social del trabajo autónomo al asalariado. Penalizar a los empresarios y mafias que se lucran con la inmigración ilegal. Hacer cumplir los convenios y normas laborales. Derogar la actual Ley de Extranjería, que es una herramienta que sólo sirve para asegurar fuerza de trabajo dócil y de extrema precariedad, y facilitar el acceso a la nacionalidad española. Emprender una reforma agraria integral que acabe con el latifundio y la renta privada del suelo. 

 

4.- Lucha por el Sector Público. Hay que volver a potenciar y a dignificar los servicios sociales, recuperando y aumentando el catálogo de sus prestaciones para el ámbito público. Apostar por el crecimiento del sector público en los campos de la educación y de la salud, aumentando el gasto público social, revirtiendo todos los modelos parciales o totales de privatización de los mismos, y aumentando el número de personas que trabajan para el Estado del Bienestar. Implantar la incompatibilidad profesional en Sanidad, y ampliar su catálogo de prestaciones y servicios. Asímismo, crear Escuelas Infantiles Públicas para cubrir el segmento de 0 a 3 años. Hacer gratuitos todos los tramos educativos, incluido el universitario. Revertir todos los recortes efectuados últimamente sobre recursos presupuestarios, humanos y  materiales, tanto en Educación como en Sanidad públicas. Dotar presupuestariamente y mediante recursos humanos y materiales la Ley de Dependencia. Doblar el gasto social por habitante para eliminar nuestro enorme déficit social, heredado (y aún no superado) desde el franquismo. Apostar por la nacionalización de los grandes sectores estratégicos de la economía (banca, energía, transportes, telecomunicaciones, alimentación, agua, etc.) e incentivar un gran polo de industria pública. Imposibilitar de facto las denominadas "puertas giratorias" entre el sector público y el privado, fuente de gran número de casos de corrupción del sistema. Apostar por que los resultados de la investigación científica y técnica financiada con dinero público sean de libre utilización y difusión. Supresión de la propiedad intelectual y del canon digital. Continuaremos en siguientes entregas.

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27 febrero 2016 6 27 /02 /febrero /2016 00:00

...es necesario insistir en la caracterización del PSOE como partido que – en mucha mayor medida que el PP – siempre ha sido la clave de bóveda para garantizar que para las clases dominantes todo siguiera atado y bien atado

Ángeles Maestro

Se podría decir, que el PSOE de Pedro Sánchez ha jugado su viejo papel, es decir, ser el verdadero partido del régimen y en cuanto tal, obstáculo insalvable a una política realmente de izquierdas

Manolo Monereo

Toda la crisis del PSOE, por cierto, tiene que ver con el hecho de que Podemos obliga hoy al partido a escoger entre la obediencia a su electorado socialdemócrata, fósil vivo de los primeros años 80, redespertado por el joven Pablo Iglesias, o su sumisión al señor de los pantanos y a los barones neoliberales de la dirección, zombis al servicio de las puertas giratorias, el Ibex35 y la banca alemana

Santiago Alba Rico

Las ocultas intenciones se han cumplido. Como era de esperar. Todas las pistas apuntaban a ello. Pocas palabras bastan para buenos observadores, y no era normal que a un partido que se autodenomina "socialista" al que le proponen un Plan de Gobierno desde la izquierda, no sólo se niegue a ello, sino que además, como ha hecho el PSOE, lo entienda como un ataque, un chantaje, o una humillación. Ahora lo tenemos claro. Ahora todas las piezas del puzzle encajan en su sitio. Todo aquéllo no eran más que aspavientos, excusas y declaraciones grandilocuentes para esconder el auténtico sentimiento que le producía al PSOE la propuesta de PODEMOS, que no era otro que miedo. Sí, miedo a tener que retratarse, miedo a perder su hegemonía de la falsa izquierda que propugna, miedo a que se le viera el plumero, y sobre todo, miedo a que, si entraba en el cuerpo a cuerpo, en la letra pequeña de las medidas y propuestas de PODEMOS, iba a quedar a la altura del betún, porque iba a comprobarse fehacientemente lo que muchos hemos sostenido desde siempre, que el PSOE abandonó la izquierda política hace ya mucho tiempo, si es que alguna vez estuvo en ella. 

 

Las opiniones vertidas por los pesos pesados del partido, tales como Felipe González, Alfonso Guerra, Pérez Rubalcaba, junto a las presiones del Comité Federal y de los líderes territoriales, el famoso almuerzo con patéticos personajes históricos del partido, así como las presiones al más alto nivel (la prensa del régimen, la Comisión Europea, la Casa Real, la CEOE, o la Fundación "España Constitucional"), y a todo ello sumado la tibieza y cobardía de un Secretario General como Pedro Sánchez, al final han dado sus frutos, y el PSOE no pactará con PODEMOS la formación de un gobierno de corte progresista y de izquierdas. Aliado para esta tarea con el PP y el partido de Albert Rivera, han ido vertiendo desde el 20D hasta acá todo tipo de declaraciones inaceptables sobre una fuerza política democrática como es PODEMOS, satanizando a su ideario y a sus líderes, demostrando muy poco respeto por sus votantes, y hablando, para este menester, el mismo lenguaje que los dinosaurios del PP, como José María Aznar o Esperanza Aguirre. Y es que con tal de impedir que esta formación política gobierne y cambie hacia mejor nuestro sistema económico y social, han vertido toda clase de mentiras, falacias y manipulaciones, con el objetivo de instalar el miedo, el desconcierto, la desconfianza y la incertidumbre en el conjunto de la población, y procurando denigrar, menospreciar y marginar a la formación política de Pablo Iglesias.

 

Hemos asistido durante estos más de dos meses a una operación de tal bajeza moral y política como nunca se había dado en nuestro país, al menos en su reciente etapa "democrática". Declaraba Susana Díaz, la lideresa andaluza, justo en el día del último Comité Federal de su partido, que estaba "cansada de que el señor Iglesias faltara el respeto a los dirigentes y a los militantes socialistas", y yo quiero decirle desde aquí a la señora Díaz que nosotros, los que pensamos y sentimos desde la izquierda, estamos hartos de soportar durante más de 35 años a este PSOE falaz y traicionero, a este partido del régimen, a esta pieza esencial del engranaje del sistema que lo alimenta permanentemente, y que reclamando para sí durante las campañas electorales el espacio de la izquierda, engaña permanentemente a su electorado, para después volver a las andadas. Estamos hartos de este PSOE, señora Díaz. Hartos de un partido de engañabobos, de pura apariencia, de cara a la galería, cuyos dirigentes históricos se sitúan en los planteamientos de la derecha más pura y dura. Ahí están los nombres de González, Bono, Leguina, Corcuera, Guerra, Ibarra, y tantos y tantos otros que llevan insultando al auténtico socialismo durante décadas. De hecho, las aberrantes descalificaciones que se han hecho a PODEMOS desde las filas "socialistas" son casi idénticas a las que se han hecho desde las filas del PP, y concretamente, las declaraciones de Felipe González, calcadas a las de José María Aznar (según ellos, esta fuerza política viene a "subvertir nuestro sistema democrático"). Muy fuerte.

 

Ellos, que llevan debilitando nuestra democracia, adelgazando nuestro Estado, desmontando nuestros servicios públicos, atacando las históricas conquistas sociales de la clase trabajadora, privatizando todo cuanto encuentran a su paso, y entregando el patrimonio público a las grandes empresas, justamente ellos, son los mismos que se atreven a acusar a PODEMOS de pretender subvertir el sistema democrático. No se puede ser más ruin y más despreciable. La sagrada palabra que es "socialismo" se denigra y se pervierte en las voces de estos dirigentes de pacotilla, de estos mediocres servidores del capital, se prostituye y se degrada hasta provocar la náusea. Sí, estamos hartos de este PSOE que utiliza y llama al voto de la clase trabajadora para después volver a jugar con ella, para lanzar medidas contra sus intereses, y para insultar a los partidos que de verdad defienden un sistema de mayor justicia social. Visto lo visto, lo mejor que puede hacer este PSOE es disolverse y desaparecer. Pero vamos a los hechos, para ilustrar al completo lo sucedido durante estos últimos días. Paralelamente a una reunión a cuatro con formaciones de izquierda (a la que hubo que "arrastrar" al PSOE, que se lo tuvo que pensar antes de acudir), el PSOE cerraba una negociación con la formación política de Albert Rivera (para lo cual no tuvo que pensárselo tanto), y a pesar de que CIUDADANOS, viendo cercano el acuerdo, impuso al PSOE cinco medidas cosméticas de "reforma de la Constitución", el PSOE las aceptó en menos de 24 horas, siendo muy significativo que no se haya hablado en esta ocasión de imposición, humillación o chantaje. 

 

Dicho acuerdo no hace referencia a la derogación expresa del conjunto de leyes antisociales que el PP ha promulgado durante su legislatura, tales como la LOMCE (que se paraliza), la Ley Mordaza (que se deroga sólo parcialmente), o la Reforma Laboral, que no se deroga, y en su lugar se reforma parte de su articulado, en especial lo relativo a las indemnizaciones por despido (que se siguen abaratando) y a los tipos de contrato, presentando, por tanto, otra Reforma Laboral regresiva encubierta. Tampoco se deroga el copago sanitario, ni se sube el SMI un 5% como indicaba el programa electoral del PSOE (sólo un 1%), ni se hace referencia a la dación en pago para los casos de desahucio. Por su parte, el acuerdo contempla un conjunto de medidas lesivas para las clases populares, tales como el complemento salarial para trabajadores pobres, y asume el compromiso de una "modificación de la redacción" del artículo 135 de la Constitución (que no su derogación). Antes del acuerdo con CIUDADANOS, el PSOE había manifestado su discrepancia con PODEMOS en puntos tales como el referéndum en Cataluña (su mejor pretexto para no ir de la mano con Pablo Iglesias), el "control politico" de ciertos organismos (nada que no se haya asumido por las Vicepresidencias de gobiernos anteriores), o el incremento del gasto público en 24.000 millones de euros anuales. Tampoco estaban de acuerdo en retrasar 3 años la reducción del déficit público por debajo del 3% (argumentando que eso depende de la Unión Europea), o con la renegociación del pago de la deuda pública (un auténtico lastre para implementar medidas de justicia social), o con la derogación de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, entre otras cuestiones.

 

Son, por tanto, las propuestas de izquierda que tanto molestan al PSOE, como ha ocurrido a lo largo de toda su historia. El acuerdo con CIUDADANOS está pensado (como han expresado muchas veces los dirigentes del partido naranja) para esperar al PP, para ejecutar indirectamente sus políticas, para tener una gran coalición "en diferido" (en expresión de Pablo Iglesias), en una palabra, para continuar ejecutando, pero de manera más suave y disfrazada, las polìticas de la derecha. El acuerdo, por tanto, no es progresista, sus reformas van en la misma línea económica que prefieren los altos directivos del IBEX-35, y bajo la excusa del pactismo y de contentar a izquierda y derecha (cosa harto imposible), vuelven a maltratar a las clases populares y trabajadoras. El PSOE ha vuelto a demostrar, y ya van muchas veces, que no quiere poner en práctica auténticas políticas al servicio de la inmensa mayoría social, sino continuar atendiendo a los intereses de los más poderosos. No pueden empeñarse en mantener una negociación a dos bandas, a sabiendas de que los caminos de ambas formaciones son antagónicos. Ante esta situación, PODEMOS anunció su retirada de la mesa de negociación con el PSOE. Por supuesto, el espacio de negociación a cuatro (con IU-UP y Compromís) también se ha roto, ante la incompatibilidad de la situación creada.

 

El PSOE ha vuelto a frustrar, una vez más, una oportunidad histórica de un gobierno auténticamente progresista, que había despertado la ilusión de millones de personas, ante las auténticas barbaries legislativas del gobierno del PP. Está claro que lo seguirán pagando en próximas convocatorias electorales. La guinda de todo este pastel la pondrá una consulta a la militancia absolutamente ridícula, un intento patético de simular una democracia entre sus bases, porque se va a formular una pregunta muy genérica, sin referencia a acuerdos concretos, ni a formaciones políticas específicas. Y así, los militantes del PSOE tendrán que responder sí o no a una especie de cheque en blanco, que legitima o refrenda los posibles acuerdos que la dirección del partido pueda alcanzar. En fin, esperamos que después de todo este episodio (aún tendremos que asistir al proceso de investidura, donde todavía podemos tener sorpresas), ni siquiera los militantes y simpatizantes más fieles del partido tengan dudas de que el PSOE, en la práctica, es idéntico al PP, y que ambos forman ese búnker del bipartidismo (ahora tripartidismo, con la presencia de CIUDADANOS), empeñado en que en nuestro país no gobiernen fuerzas que representen de verdad a la izquierda transformadora. Pero quizá este panorama cambie dentro de poco tiempo. No se puede estar jugando con fuego siempre, sin quemarse. 

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26 febrero 2016 5 26 /02 /febrero /2016 00:00

Vivimos de un modo que resulta imposible de compartir por todos. No es que hayamos sobrepasado un poco los niveles sostenibles de consumo de recursos: es que los hemos sobrepasado en un factor de cinco a diez. Pocos parecen darse cuenta de la magnitud del exceso ni tampoco, por lo tanto, de las enormes reducciones que han de llevarse a cabo

Ted Trainer

Vamos a ocuparnos en esta entrega sobre un asunto de suma importancia para la conservación de la naturaleza y de sus seres vivos, como es la gestión de los productos químicos peligrosos. De forma sumaria, hay que reducir el nivel de estos productos, así como gestionarlos de forma más racional, si queremos controlar y revertir los posibles peligros derivados de su síntesis, transporte, uso y distribución. Estos productos provocan lo que conocemos como la contaminación química, que constituye sin duda uno de los principales problemas ambientales de nuestro tiempo. Tanto las políticas estatales como las autonómicas pueden ayudar tanto a reducir el problema, como a disminuir la exposición de la población y del resto de seres vivos a estas sustancias, cuyos efectos se han mostrado devastadores. Algunas de ellas resultan especialmente peligrosas, como los compuestos orgánicos persistentes, los metales pesados o los alteradores hormonales, porque interfieren sobre nuestra salud a concentraciones muy bajas. También nos ocuparemos aquí de la necesidad de garantizar, por parte de las Administraciones Públicas, un aire sano para todas las personas en sus diferentes ambientes rurales y urbanos.

 

En concreto, los alteradores hormonales se encuentran en infinidad de productos de uso típico, tales como plaguicidas, plásticos, cosméticos, productos de higiene y otros artículos de uso cotidiano, siendo especialmente peligrosos para las mujeres embarazadas, y para los niños/as y adolescentes. La fumigación de parques y jardines y el uso de plaguicidas en espacios o centros públicos cerrados exponen peligrosamente a la población a los terribles efectos de estos contaminantes. Podemos poner un ejemplo muy controvertido: uno de los herbicidas más usados en zonas urbanas, el glifosato, ha sido declarado posible sustancia carcinógena por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y otras sustancias, como los neonicotinoides, acaban con las abejas y otros insectos, que como sabemos, son imprescindibles para el proceso de la polinización. El uso de todos estos componentes químicos es uno de los temas que están siendo abordados en las negociaciones secretas del Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU., conocido como TTIP, ya que como vemos, su uso y distribución poseen serios riesgos y peligros. Bien, teniendo en cuenta todo ello, las principales propuestas y medidas en este sentido serían las siguientes:

 

1.- Prohibir taxativamente el uso de plaguicidas peligrosos. Como alternativa a los mismos, usar otros métodos de lucha contra plagas y de control de malas hierbas que no utilicen sustancias químicas tóxicas. De forma complementaria, fomentar la agricultura, ganadería y jardinería ecológicas. 

 

2.- De manera particular, no utilizar el glifosato, declarado oficialmente como posible sustancia carcinógena por la OMS, en las tareas de fumigación de parques, jardines y espacios públicos, tales como centros escolares y sanitarios. 

 

3.- Elaborar y aplicar estrategias (a nivel estatal y regional) para limitar el uso de productos alteradores hormonales, por ejemplo, a través de los criterios de compra y adquisición públicas de las diversas Administraciones. 

 

4.- Formar e informar específicamente al personal sanitario, educadores y periodistas sobre estos asuntos. Los profesionales en contacto con la población más sensible deben estar adecuadamente informados de los riesgos para la salud derivados de la exposición a sustancias contaminantes hormonales y otros productos tóxicos y persistentes, para ofrecer recomendaciones que reduzcan la exposición a estas sustancias. 

 

Bien, el otro asunto a abordar en esta entrega resulta también de rabiosa actualidad, ya que trata sobre la enorme importancia de conseguir y garantizar un aire sano y respirable para el conjunto de la población, evitando la concentración de peligrosos elementos que forman las nubes tóxicas que se colocan a modo de boina sobre los grandes cascos urbanos de nuestras ciudades. En nuestro país, hemos tenido recientes ejemplos en las dos principales ciudades, Madrid y Barcelona, donde sus respectivas Administraciones Locales se han visto en la necesidad de dictar urgentes planes de control y reducción del nivel de emisiones, para volver a restaurar unos niveles de contaminación mínimamente aceptables. Como sabemos, la competencia en calidad del aire es autonómica. Y la situación actual, aunque ha mejorado para algunos contaminantes, ha empeorado para otros y está muy lejos de ser satisfactoria. Tanto que, si no se consiguen rápidamente niveles aceptables de forma sostenible, habrán de tomarse urgentemente medidas drásticas, llegando incluso a impedir absolutamente la entrada de automóviles de uso privado a los grandes cascos urbanos. 

 

La estadística es ciertamente demoledora. Una de cada tres personas que viven en nuestro país respira aire que en algún momento supera los índices legales permitidos. Pero si nos fijamos en las recomendaciones de la OMS, que debería ser la referencia obligada y el objetivo a cumplir para todas las Comunidades Autónomas, son más de 9 de cada 10 personas las que respiran aire contaminado en niveles inadmisibles. Cabe recordar que según los Informes de la Comisión Europea, más de 27.000 personas fallecen prematuramente (sólo en nuestro país) debido a esta causa. Por otra parte, España tiene abiertos varios procedimientos de infracción por flagrante incumplimiento de la normativa europea sobre calidad del aire, por lo cual una acción decidida en este ámbito resulta de todo punto urgente e imprescindible. Asímismo, el ruido excesivo (contaminación acústica) posee igualmente una influencia muy negativa sobre nuestra salud, por lo que también son necesarias intervenciones decididas para reducirlo. De hecho, en nuestro país existe ya cierta jurisprudencia en relación a este tema, mediante diversas sentencias que han reconocido los tremendos peligros que unos niveles intolerables de contaminación acústica pueden provocar. Bien, teniendo en cuenta todo ello, las medidas a adoptar podrían ser las siguientes:

 

1.- Más allá de cumplir la ley, lo que no siempre ocurre, tendríamos que marcarnos como objetivo el ajustarse a las Recomendaciones de la OMS para conseguir la adecuada protección de la salud de la población, y ser absolutamente inflexibles en relación a estos asuntos. 

 

2.- Elaborar y aplicar planes eficaces de reducción de la contaminación a escala autonómica, en coordinación con los distintos municipios, poniendo especial énfasis en el control de los principales emisores: el tráfico en zonas metropolitanas, así como la presencia de determinadas instalaciones industriales. 

 

3.- Reducir, organizar y pacificar el tráfico de vehículos de uso privado dentro de planes de lucha contra la reducción de emisiones contaminantes, y contra la contaminación acústica, al ser los principales problemas en zonas urbanas. 

 

4.- Elaborar normativas que impongan a las industrias el uso de las mejores técnicas disponibles para el control de sus emisiones. 

 

5.- Realizar campañas informativas que permitan reducir la exposición de la población a los contaminantes atmosféricos. 

 

Continuaremos en próximas entregas.

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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25 febrero 2016 4 25 /02 /febrero /2016 00:00

Todos los Presidentes yanquis han sido absolutamente esclavos, agentes, representantes de las más poderosas empresas de EEUU y transnacionales

Pedro Echeverría

Estamos entrando ya en la recta final de esta serie de artículos, y creemos que hemos expuesto con la suficiente claridad de datos y razonamientos, a lo largo de la misma, no sólo todas las atrocidades practicadas durante su historia por los Estados Unidos, sino también su propia idiosincrasia, su espíritu racista y asesino, su idolatría por la posesión y utilización de armas, su fe en la violencia y en la hegemonía imperialista, y en fin, su afán bélico y destructivo. Afán que nos conducirá seguramente, si no lo impedimos, a una nueva conflagración internacional, a modo de Tercera Guerra Mundial. Evidentemente no todo el pueblo estadounidense puede calificarse así, pues pecaríamos de injustos en nuestro empeño, pero sí es cierto que lo que hemos contado pertenece al propio acervo cultural del país más poderoso del planeta. Tenemos al sector que se encuentra siempre más beligerante y activista en estas lides guerreras, que es el sector de la ultraderecha, asociada al denominado "Tea Party" republicano. Y desgraciadamente, este selecto club está teniendo un fuerte auge, al ser financiado por grandes fortunas, desplegando gran cantidad de apoyos y de medios, y aunando el patrocinio de grandes empresas y grandes medios de comunicación, como la cadena Fox.

 

Un peligroso movimiento que logra articular la rabia ciudadana de un sector importante de la ciudadanía, en base al más rancio patriotismo, el individualismo y las reglas del salvaje libre mercado a ultranza, el conservadurismo y el fundamentalismo religioso más severo, la defensa de la posesión de armas, la creencia dogmática de que Estados Unidos es el pueblo elegido por Dios para gobernar el mundo, y en definitiva, la mentira y la ignorancia, todo lo cual nos lleva a la instauración de una peligrosa forma de fascismo que pudiéramos catalogar  "Made in USA". Y así, y por todo lo que hemos ido desgranando durante esta serie de artículos, creemos que queda claro que los Estados Unidos de América no son, ni han sido nunca, un buen aliado para ningún país que crea profundamente en la democracia ni en la paz mundial. Las políticas internacionales sensatas deben plantearse, no queda otro remedio, alejándose lo más posible del bloque occidental de los "aliados" de USA, e intentando fomentar el desarme y la desaparición de todos los bloques militares. La progresiva eliminación de todas los bases militares estadounidenses de nuestro territorio, así como la salida de la OTAN, pueden constituir un buen comienzo, como por otro lado siempre hemos insistido desde una política verdaderamente pacifista. Y además, las posibles alianzas internacionales deben fundamentarse en el profundo respeto a la legalidad y al derecho internacionales, así como a la construcción de una ONU mucho más democrática que en su actual configuración, dominada prácticamente por los países que poseen derecho de veto a sus decisiones colegiadas. 

 

Porque no nos engañemos tampoco a este respecto: detrás de los Estados Unidos, pero liderada por ellos, está la OTAN, organización que constituye hoy día, sin duda, la mayor concentración de poder militar de la Historia de la Humanidad. En nuestra próxima serie de artículos "Valores y estrategias para el Pacifismo", a la cual emplazo a mis lectores, haremos un recorrido más exhaustivo sobre las características que hoy día representa la Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO, por sus siglas en inglés), pero valgan unos cuantos datos para una rápida referencia: la OTAN dispone del 70% del presupuesto militar mundial, los países de la OTAN representan sólo el 19% de la población mundial, existen hoy día 31 conflictos armados mundiales, donde la OTAN participa, que involucran a más de 40 países, las víctimas civiles de la denominada "guerra contra el terrorismo" son 30 veces más que las víctimas de los atentados terroristas, el año 2014 finalizó con la cifra récord de 51,3 millones de desplazados (5 de los cuales son palestinos), los países y coaliciones occidentales han sido los autores indiscutibles de todos estos conflictos, liderados por los Estados Unidos, y constituyen hoy día la principal amenaza para alcanzar cualquier forma de paz. Entendemos que estos datos y cifras son bastante significativos para comprender la envergadura que entraña esta organización, y los espurios objetivos que la mueven. 

 

El escritor y periodista francés Michael Collon, autor de un documentado estudio sobre el Consejo Atlántico, ha analizado las reglas de la propaganda de guerra que es aplicada por los países, Estados y medios de comunicación vinculados al imperialismo norteamericano, y las sintetiza del siguiente modo:

 

Regla Número 1: Ocultar los intereses. En vez de comunicar los verdaderos objetivos, lo que se comunica es que nuestros gobiernos luchan por los derechos humanos, la paz o cualquier otro noble ideal. No presentan jamás la guerra como un conflicto entre intereses económicos, geopolíticos o sociales enfrentados. Disfrazan los perversos motivos que están detrás de sus conflictos, perpetuando además su hegemonía cultural, que se retroalimenta de ellos. 

 

Regla Número 2: Demonizar al contrario. Para obtener el apoyo de la opinión pública, preparan cada guerra mediante una gran mentira mediática, a ser posible cada vez más espectacular e inverosímil. Después se continúa demonizando al adversario, incluso acabado el conflicto, particularmente mediante la emisión de imágenes de sus atrocidades. 

 

Regla Número 3: ¡Nada de historia! El pensamiento dominante y la legión de medios a su servicio ocultan todo lo que pueden la historia y la geografía de la región, lo cual contribuye a hacer incomprensibles los conflictos locales incitados por estas mismas potencias. 

 

Regla Número 4: Organizar la amnesia colectiva. Se evita toda referencia seria a manipulaciones mediáticas precedentes. Eso provocaría demasiada desconfianza entre la población, y podría reconstruir los argumentos. 

 

Mediante esta batería de acciones, campañas y manipulaciones gubernamentales y mediáticas, se esconden los verdaderos objetivos de cada conflicto bélico, y se ganan adeptos para las causas mundiales que provocan las guerras. Y todo ello lo llevan practicando durante décadas. Esta es la forma en que el pensamiento dominante, asociado al Estado de Guerra Permanente (guerra ideológica, ambiental, política, económica y social), despliega su poder y su radio de acción globalizado. Continuaremos en siguientes entregas.

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24 febrero 2016 3 24 /02 /febrero /2016 00:00

Hace pocos días, cientos de activistas sociales, cargos públicos, intelectuales y académicos, a nivel nacional e internacional, con prestigiosos nombres a la cabeza, tales como Noam Chomsky, Toni Negri o Tariq Ali, han firmado un Manifiesto reivindicando los derechos y libertades civiles, ante los continuos intentos de regresión de los mismos por parte de los diferentes Gobiernos. La protesta se extiende al ámbito europeo, donde el escenario es igualmente de constante deriva represiva, llegando a tomar ya un cariz ciertamente preocupante. Apoyamos desde este Blog dicho Manifiesto, ya que entendemos la consecución plena de estos derechos una garantía mínima y una condición imprescindible para que podamos siquiera hablar mínimamente de democracia. Al amparo de un discurso totalitario y bajo el pretexto de la "guerra contra el terrorismo", los sistemas políticos europeos (el Español a la cabeza) dan muestras del despliegue de mecanismos represores que están anulando progresivamente todo el conjunto de posibilidades de un verdadero Estado democrático, así como criminalizando la legítima protesta social derivada de su deriva recortadora, privatizadora y desmanteladora de los sistemas de protección social. 

 

El Manifiesto puede ser firmado por cualquier lector interesado en apoyar la causa, desde la página web oficial http://www.porlaslibertadesciviles.org, aunque ha sido también publicado en muchos otros medios (Publico, Rebelion, Diagonal, etc.). Y aunque sobre todo se ha circunscrito al intolerable hecho ocurrido en nuestro país en torno al encarcelamiento y criminalización de dos titiriteros bajo la incomprensible acusación de "enaltecimiento del terrorismo", es perfectamente extensible a la criminalización generalizada de la protesta popular que se viene desarrolando desde hace varios años en el contexto español y europeo. Así por ejemplo, en nuestro país destacan el enjuiciamiento de los llamados "8 de Airbus" por un asunto de reivindicación del derecho de huelga, o a nivel europeo, podemos destacar la deplorable gestión de la crisis de los refugiados. No obstante, existe un primer antecedente muy interesante que podemos tomar como referencia, que es el documento titulado "No puede ser progresista un Gobierno que no derogue las Leyes Mordaza", publicado por la Plataforma "No Somos Delito", y que ofrece un marco de referencia muy completo en cuanto a la exposición y al abordaje de este asunto. 

 

Desde este escrito ya se reclaman cinco reivindicaciones que el próximo Gobierno que salga de la actual configuración del Parlamento (si es que sale alguno) tendrá que acometer, si es que quiere ser coherente con lo ya manifestado en su momento, ante la promulgación de estos infames decretos y reformas por parte del Gobierno del Partido Popular. Estas 5 reivindicaciones son las siguientes: derogación de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana ("Ley Mordaza"), derogación de la última Reforma del Código Penal, derogación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, Firma de un Pacto de Estado para la defensa de las libertades y los derechos civiles, y proclamación de una Amnistía Social para todas las personas sancionadas por defender sus derechos. A ello hemos de sumar también la derogación del denominado "Pacto Antiterrorista" (Ley 2/2015), que bajo el oscuro e indefinido pretexto de la lucha contra el terrorismo (sobre todo de carácter yihadista), encubre también serios recortes y limitaciones al sistema de derechos y libertades. Hemos de destacar que en el ámbito internacional, la ONU ya exhortó al Gobierno español a rechazar estas reformas legales antes de su aprobación, porque "amenazan con violar derechos y libertades fundamentales de los individuos". En efecto, todas estas leyes y reformas provocan los siguientes efectos y consecuencias:

 

1.- Vulneran derechos fundamentales (como la libertad de expresión, de reunión pacífica y de información, y principios internacionales como el derecho de asilo). Son leyes que criminalizan la legítima protesta social, así como la pobreza y la solidaridad. 

 

2.- Están pensadas para silenciar con multas y cárcel las voces críticas con la gestión del Gobierno y las consecuencias de la crisis social, ambiental y económica producto de la corrupción, los recortes sociales y de derechos, o la privatización de los servicios públicos.

 

3.- Suponen el mayor recorte a los derechos y libertades civiles en el Estado Español desde la Transición, constituyendo un cuerpo legislativo represor más propio de los tiempos del franquismo que de sociedades democráticas del siglo XXI.

 

4.- Son creadoras de un nuevo Estado Policial, controlador, represor y limitador de libertades públicas, que responde a su concepto del "orden público" enmascarador de otros problemas sociales, inadmisible bajo un sistema que se dice democrático. 

 

5.- Introducen una serie de conceptos extremadamente vagos e imprecisos en el articulado literal de dichas leyes y reformas, cuya interpretación queda en manos del propio Gobierno, ampliando el margen de discrecionalidad y arbitrariedad de los agentes de policía en su actuación.

 

6.- Son marcos legales absolutamente innecesarios, ya que no estamos bajo un estado de alarma social, aunque sí se pretende imponer un cierto estado de excepción. Según los datos oficiales, nuestro país es el tercer Estado de la Unión Europea con menor índice de criminalidad en delitos violentos. 

 

7.- No tienen por tanto ninguna justificación social, ya que no existe una demanda real de la ciudadanía en materia de seguridad. Según el CIS, la inseguridad ciudadana no es una preocupación mayor para los españoles (es percibida como uno de los 3 principales problemas sólo por el 2,4% de la población), mientras que sí lo son la educación, el desempleo, la situación económica o la corrupción política. 

 

 

Reproducimos a continuación el texto íntegro del citado Manifiesto, que puede encontrarse y/o enlazarse desde cualquiera de las páginas web citadas anteriormente:

 

Europa marcha hacia su decadencia. El continente que pretendió emerger de la posguerra como garante de las libertades y derechos civiles, se está hundiendo en la naturalización de la barbarie y en el vacío de una forma de gobierno crecientemente autoritaria. Enfrentada a la crisis más severa de su historia reciente, ha elegido el peor de los caminos, emprendiendo políticas que creíamos erradicadas.

En términos económicos, la austeridad no ha conducido a la prometida recuperación del crecimiento. Antes bien, parece que nos veremos obligados a atravesar un largo periodo de estancamiento, de crecimiento de las desigualdades y de concentración de la riqueza. A su vez y ante el creciente descontento interno, muchos países de la Unión han apostado por una política desinhibidamente represiva. Así se observa en la reducción de la tolerancia institucional hacia la protesta, en la construcción recurrente de la figura del “enemigo interno” y en la centralidad de la “guerra contra el terror” como sustituto del principio legítimo del derecho a la seguridad. Prueba de esta tendencia es la cruel indiferencia, cuando no la obvia criminalización, con la que los Estados europeos tratan a las poblaciones africanas y de Medio Oriente, que huyen de conflictos en los que la Unión parece tener no poca responsabilidad.

Hasta la propia Francia, en otro tiempo formidable espacio de conquista de libertades y derechos, ha devenido laboratorio de un nuevo modelo dirigido a limitar las libertades civiles. Ante el avance de la extrema derecha interna y los atentados del islamismo radical, un gobierno socialdemócrata se ha arrimado al carro del gobierno securitario y el Estado de emergencia. Otro tanto ha sucedido en Bélgica. Y ejemplos de gobiernos aún más radicalizados (para lo peor) los encontramos en países de Europa del este como Polonia.

España no ha quedado al margen de esta siniestra tendencia a la restricción de derechos y libertades. Aunque las libertades civiles fueron quizás la parte más reconocida y desarrollada en el capítulo segundo de nuestra Constitución, los sucesivos cambios del Código Penal y el uso político de la judicatura han ido haciendo una interpretación cada vez más restrictiva de las libertades fundamentales. Así lo hemos visto estos días, con la declaración en la Audiencia Nacional y la prisión preventiva de dos titiriteros por el simple hecho de interpretar una obra de ficción en la calle. También, en fechas recientes, hemos asistido a la celebración del juicio a los “8 de Airbus”, todo un sumario político contra el derecho de huelga y que afecta a los cerca de trescientos encausados por este motivo.

Son simplemente dos casos que se suman a sucesivos cambios de la legislación, como la reciente ley de seguridad ciudadana, también llamada “Ley Mordaza”, que permite los “registros preventivos”, blinda la autoridad policial frente a la palabra de los encausados y generaliza las multas para hechos no tipificados con contenidos claros, permitiendo el arbitrio y la discrecionalidad. Esta ley constituye la última de las modificaciones punitivas y restrictivas de derechos realizadas, y se añade a sucesivas modificaciones del Código Penal.

Conscientes de que sin derechos civiles no existe siquiera el basamento mínimo de una democracia, y ante la preocupación por la rápida involución hacia el autoritarismo en muchos países de la Unión, los abajo firmantes exigimos a nuestros representantes políticos en Europa que trabajen por el reconocimiento y ampliación del derecho europeo al asilo y que se establezca algún tipo de carta que, a nivel continental, blinde los derechos civiles.

En la misma línea, pero en relación con la legislación y la arquitectura institucional española, exigimos:

  • La inviolabilidad efectiva de los derechos de libertad de expresión, manifestación, asociación y reunión. Esto implica la derogación de la Ley Mordaza, así como de todas las formas de represión burocrática para hechos que no constituyen claros comportamientos sancionables.
  • La garantía plena del derecho de huelga, lo que supone la derogación del artículo 315.3 del Código Penal reconocido como “delito de coacción a la huelga”, que ha sido utilizado contra la movilización de los trabajadores.
  • La independencia efectiva de la judicatura de intereses políticos y económicos, y la plena garantía del derecho a la Justicia. Dentro de este capítulo cabe considerar la reforma o liquidación de la Audiencia Nacional, que actúa a los efectos como un tribunal de excepción.
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23 febrero 2016 2 23 /02 /febrero /2016 00:00

Se dice en el campo de la medicina que los placebos son esos medicamentos que realmente no curan, pero engañan al paciente, creándole la ilusión de que están atacando al problema. Pues bien, algo parecido, pero en el ámbito ideológico, es lo que los creadores del denominado "Plan B para Europa" (y su extensa e ilustre lista de firmantes) nos presentan. El promotor y fundador de la idea es el ex Ministro de Finanzas griego Yanis Varuofakis, pero a él se han venido uniendo grandes voces de la izquierda europea y mundial (Oskar Lafontaine, Costas Lapavitsas, Ken Loach, Noam Chomsky, Eric Toussaint...), y grandes nombres de la escena política española (Ada Colau, Miguel Urbán, Marina Albiol, José María González, Javier Couso, Lola Sánchez, Alberto Garzón, Nacho Álvarez, Beatriz Talegón, Manolo Monereo...). Por supuesto, vayan todos mis respetos y mi admiración ante tales personalidades, muchos de ellos auténticos referentes para quien escribe, pero que creo se equivocan en esta empresa. En el proyecto participan también numerosas ONG's, y ya han registrado más de 13.000 firmas desde la publicación del Manifiesto. 

 

Y es que bajo el noble objetivo de la democratización de las Instituciones europeas frente a la hegemonía de los poderes financieros, el abordaje de la problemática de la deuda y las posibles alternativas a las políticas de austeridad, creemos que se están olvidando de lo más importante: nada de ello es posible dentro del marco de la Unión Monetaria. Pero no solamente los problemas indicados, sino que tampoco tienen solución desde dentro del marco de las políticas europeas el problema de los refugiados, el rechazo a los Tratados de Libre Comercio (como el TTIP), o el famoso debate sobre la Europa Social, la Europa de los Pueblos o los Estados Socialistas de Europa. No hace falta ser un lince intelectual para concluir que en realidad el sueño europeo nunca existió (que sólo fue una unión de tipo comercial que ha degenerado con la explosión del capitalismo neoliberal globalizado), que tenemos un auge de las fuerzas fascistas en prácticamente todo el Viejo Continente, que nos están llevando hacia una Europa antidemocrática, excluyente, cruel, insolidaria, xenófoba e inhumana, pensada más como una fortaleza para el resto de pueblos que como un espacio de libre circulación de personas, o como un paraíso para los derechos humanos. No es necesario ser demasiado espabilado para entender que la fanática austeridad a la que nos someten desde la Troika es un claro atentado contra la democracia, contra los pueblos y contra los Derechos Humanos, y que la creciente desigualdad hacia la que tendemos no es sino el claro objetivo de estas Instituciones europeas, y de la élite que las dirigen.

 

Y frente a todo ello, ¿qué nos ofrece este Plan B? Pues parece que únicamente el ingenuo deseo de que las clases populares podamos revertir toda esta situación, y alcanzar plenos objetivos de democracia, fin de la austeridad y solidaridad y cooperación entre los pueblos. Me recuerda mucho a la tremenda ingenuidad con que los entonces dirigentes de Syriza pretendían negociar con las autoridades europeas, para intentar conseguir de ellos cierta "compresión" y cierta "empatía" con la situación de Grecia, y negociar nuevos objetivos, así como el abandono de ciertos planes que la Comisión les tenía reservados. Los dirigentes griegos subestimaron al enemigo (en realidad no entendieron siquiera que fueran su enemigo), y en vez de conseguir sus objetivos, se trajeron para su país un grotesco plan suicida, que supuso la absoluta claudicación de Grecia ante los intereses del gran capital. Desde entonces, las huelgas generales se han vuelto a suceder por toda Grecia, y el otrora líder Alexis Tsipras se ha convertido en uno de los alumnos más aventajados de la Canciller alemana y toda su tropa. Y es que cuando las bases para el enfoque de un problema no son realistas, sino únicamente idealistas, y cuando no se dispone de un auténtico plan de ataque contra el enemigo, así como de una solución integral que cubra todos los flancos posibles del problema, seguramente lo que ocurra sea que el problema se acucia, y la batalla se pierde.

 

Para el caso que nos ocupa, por tanto, muchas personas de la izquierda transformadora pensamos que no es posible abordar el problema desde la ambigüedad, desde las terceras vías, desde las declaraciones de intenciones, desde el tímido reformismo, desde la supina ingenuidad, o desde el cobarde conservadurismo. El problema de esta Unión Monetaria sólo tiene una solución, y es su abandono, su salida, su destrucción. Dice un magnífico proverbio que "Hay cosas que no se arreglan si no se desarreglan del todo", y aquí estamos ante un caso de libro, que cuadra perfectamente con dicha solución. Ya deberíamos tener superado el enfoque inocente de que hay que conseguir las mayorías necesarias para tumbar los Tratados y las políticas de esta Unión Europea, porque ello nunca se conseguirá, ya que los mimbres de estos acuerdos y de esta organización política y económica de Europa están fabricados para no poder ser revertidos (por no recordar que sería prácticamente impensable obtener en los foros europeos una implacable mayoría de izquierdas que siquiera deseara cambiar dichos fundamentos de actuación). El problema no se soluciona con buenas dosis de voluntad, ni por mucho que concienciemos a los auditorios de la necesidad de deconstruir los fundamentos de esta Unión Monetaria. Simplemente, lo que hay que hacer es abandonarla. 

 

Sólo el abandono de la misma, con todas sus consecuencias negativas (que las tiene, nunca lo hemos ocultado, y con las dificultades que posee) nos abrirá las puertas del futuro, de un futuro de recuperación de nuestra soberanía, y desde ella, del despliegue de políticas que puedan poco a poco abandonar los dogmas neoliberales, y conseguir el desmantelamiento del poder financiero, la auditoría de la deuda pública, la reversión de las políticas de austeridad, el abordaje de auténticos programas de rescate ciudadano, la garantía del respeto hacia todos los Derechos Humanos, el reconocimiento como sujetos de derecho a los pueblos y a la naturaleza, la potenciación de la economía real, la nacionalización de los grandes sectores productivos, y la consecución de una serie de principios democráticos que rijan nuestra vida social y política. Todos ellos son objetivos y principios absolutamente incompatibles desde las estructuras de esta Unión Monetaria, y por ello, todos los esfuerzos que dediquemos en ello serán energías malgastadas, que bien pudieran ser enfocadas hacia soluciones valientes e integrales. Desde el seno de la Unión no podremos hacer frente a políticas de solidaridad y de cooperación, ni emprender políticas exteriores enfrentadas al imperialismo y al colonialismo, ni conseguir rebajar los niveles escandalosos de desigualdad social, ni practicar un reparto justo, decente y equitativo del trabajo, ni conseguir una justa y progresiva redistribución de la riqueza. No nos engañemos. 

 

Desde dentro del corsé de las Instituciones europeas nunca será posible un cambio revolucionario en el modelo productivo, ni la consecución de una renta básica universal, ni unas políticas económicas decrecentistas, que son las necesarias para conseguir objetivos sostenibles y respetuosos con la vida y con el planeta. Como indican desde un contramanifiesto algunos otros pensadores de la izquierda, tales como Ramón Franquesa, Pedro Montes, Joan Tafalla o Diosdado Toledano ("Un Plan B para no ir a ninguna parte"): "Toda reacción para combatir la Unión Europea actual es bienvenida, pero es muy penoso que tantas firmas ilustres junten su nombre para producir un manifiesto tan pobre, confuso, desorientado e inútil". Estamos, como en otras ocasiones, y con todo el respeto hacia los padres de la criatura, ante un nuevo intento de ilusionar con vanas y falsas expectativas a una población ya demasiado engañada, demasiado explotada y demasiado confusa, ya que otra cosa no podemos esperar de un supuesto plan en el que la ambigüedad, la falta de rigor y la insuficiente concreción de las propuestas y medidas son sus señas de identidad. En realidad, es la ausencia de plan lo que se plasma en el manifiesto y el contenido de las reuniones especificadas. La declaración de nobles objetivos, con los que todos estamos de acuerdo, no hace válida a cualquier iniciativa que se precie de ser firme y valiente, y que represente realmente una solución al panorama actual. Ha llegado la hora en que, superando los sesudos análisis y los empíricos diagnósticos, emprendamos el camino de la rebelión de los pueblos de Europa ante la tiranía de sus Instituciones. 

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22 febrero 2016 1 22 /02 /febrero /2016 00:00

El individuo como categoría social al margen de la sociedad es una patraña ideológica que sirve para el desarrollo del capitalismo; sólo desde la mejora colectiva podremos proyectarnos individualmente en la sociedad

Josep Manel Busqueta

En esta sociedad alternativa al capitalismo cuyos mimbres estamos siquiera delimitando, nos hace falta, claro está, una metodología, un procedimiento, un método general que nos conduzca siempre por el buen camino, y que nos ilumine ante las posibles dudas que puedan surgir. Esta metodología no es otra que la propia democracia, de ahí la tremenda obstinación que hemos de tener en alcanzar una sociedad plenamente democrática, y no sólo mediante mecanismos de participación ciudadana, sino aboliendo buena parte de los puntales de nuestra sociedad donde descansan las limitaciones a la democracia, desde la Monarquía hasta la Ley Electoral. La democracia plena, completa y absoluta debe ser el marco de referencia para alcanzar y sostener el modelo de sociedad alternativo al capitalismo. Por ello, el socialismo aspira a socializar (esto es, democratizar, hacer extensivo a propiedad social) los medios de producción para poder redistribuir mejor la riqueza, para devolverle a la sociedad lo que de verdad es suyo, lo que en justicia le pertenece. El socialismo (y esto es otra falaz teoría que se vierte desde los detractores del mismo) no busca la erradicación de toda propiedad privada, ni la de los bienes particulares de las personas, sino sólo la de los grandes medios de producción, y sobre todo, de aquéllos que constituyen sectores básicos para la economía real, así como los relacionados con los Derechos Humanos. 

 

Se ha vertido la infantil falacia de que el auténtico socialismo (así como el comunismo), de instalarse en cualquier sociedad, pasará a despojar de todas sus propiedades a todos sus miembros, y claro está, el miedo social generado por estas falsas ideas se ha extendido, y la fiebre antisocialista (y anticomunista) ha corrido como la pólvora. Todavía siguen quedando muchas personas que piensan estas cosas, que las contemplan dentro de su imaginario colectivo, y es muy difícil desterrarlas de  los mismos. Pero como decimos, se trata de viles engaños que la clase dominante se ha encargado de verter sobre las conciencias y sobre las mentes de las clases explotadas, de las clases más vulnerables, y sobre el vulgo inculto (al que podía manipular mejor), con objeto de crear esta animadversión hacia cualquier sistema alternativo al capitalismo (y por tanto, contrario a sus intereses). Por tanto, es hora de poner las cosas en su sitio. El Socialismo sólo busca expropiar a los auténticos expropiadores, es decir, a los que acaparan la riqueza social tomando por la fuerza del capital los medios para generarla. Esto se refiere, lógicamente, a la expropiación únicamente para las grandes empresas de los sectores productivos básicos de la economía (expropiación de las empresas, que pasarán a propiedad social), a los grandes latifundistas y terratenientes (expropiación de sus terrenos, patrimonio, bienes y capitales), así como a las grandes fortunas (en este caso no se practicaría una expropiación, pues bastaría que mediante un sistema fiscal justo y progresivo, dichos titulares de estas grandes fortunas contribuyeran justamente al mantenimiento de su sociedad). 

 

Y con el rescate y devolución de todos estos medios y recursos a la sociedad, el socialismo practica la verdadera justicia social, que consiste en que cada individuo recibe de la sociedad lo acorde a su contribución, de acuerdo a su capacidad, y teniendo en cuenta sus necesidades. No es lo mismo una persona que ha elegido sólo hacer un trabajo doméstico o voluntario, que la persona discapacitada, que la persona que trabaja en dos ocupaciones, obteniendo una remuneración por cada una de ellas. La sociedad socialista manejará los recursos de todos, y a todos los devolverá según los parámetros de contribución, capacidad y necesidad. Por tanto, el Socialismo del siglo XXI debe buscar, fundamentalmente, pasar de una sociedad donde cada cual recibe en base a su propiedad, producto muchas veces de la suerte, y no tanto en base a su trabajo, a una sociedad donde cada cual recibe en base no sólo a lo que aporta, sino también a lo que necesita. El Socialismo liberará a las personas de la obligación de tener que vender su fuerza de trabajo a cambio de un mísero sustento, y además realizar un reparto del trabajo existente (que no es sólo el rentable económicamente para las empresas privadas, sino el rentable socialmente para el conjunto de la población, esto es, no sólo el que ofrece beneficios, sino también el que se necesita), y la jornada laboral podrá disminuirse, acabando con la explotación laboral asociada a jornadas interminables, horas extras que no se pagan, etc. Bajo el Socialismo, la suerte, uno de los pilares de la sociedad capitalista (manifestada en las herencias, los juegos de azar, la explotación sobre otros, etc.), dejará de protagonizar el destino de las personas.

 

¿Cómo se lleva a cabo todo ello? Durante las entregas anteriores dedicadas al Socialismo de este siglo XXI, a nuestras aportaciones y puntos de vista, ya hemos venido insistiendo en las transformaciones necesarias para ello. Remito a los lectores a las entregas anteriores de esta serie para un detalle y explicaciones más exhaustivas. Concretamente, habría que comenzar nacionalizando las 35 empresas más grandes del país agrupadas en el IBEX-35 (las 35 compañías con mayor volumen de cotización en la Bolsa de Madrid), e ir completándolo progresivamente hasta alcanzar la nacionalización de las 100 grandes empresas que cotizan en Bolsa, y que en conjunto suponen más del 70% de toda la actividad económica en el Estado Español. Hay que decir, además, que muchas de estas empresas monopólicas eran hasta hace apenas 10, 15 ó 20 años, empresas públicas muy rentables, que los sucesivos Gobiernos bipartidistas (PP-PSOE) comenzaron progresivamente a privatizar, introduciendo el capital privado en diferentes grados. Pero estas empresas eran empresas del pueblo, levantadas durante años por varias generaciones de trabajadores, y que les habían proporcionado trabajos de calidad, y prosperidad a sus respectivas familias. Gracias a los Gobiernos neoliberales de nuestra etapa "democrática", dichas empresas terminaron apropiadas y saqueadas por los amigos del poder, es decir, por la oligarquía española, que fue comprándolas a precio de saldo, mientras practicaba sucesivas oleadas de despidos, "externalizaciones", subcontratas, ERE's y deslocalizaciones. 

 

Tales empresas son, entre otras, Endesa, Telefónica, Repsol, Argentaria (unida luego a BBV para formar BBVA), Iberia, la antigua siderúrgica Ensidesa (ahora en el grupo Arcelor-Mittal), Seat (en manos de Volskwagen), Tabacalea (hoy Altadis, de la cual se están despidiendo actualmente muchos  trabajadores), y un largo etcétera. Pero como hemos dicho, las grandes palacas del Estado, las auténticas joyas de la corona, empresas que desarrollan y proveen bienes y servicios fundamentales para la ciudadanía, deben regresar al ámbito público, pasando a manos del Estado, y éste controlado por la clase trabajadora (como hemos explicado en otros artículos, si sólo nos quedáramos en la propiedad estatal, únicamente migraríamos hacia un capitalismo de Estado, que desarrollaría una oligarquía estatal y continuaría promoviendo la corrupción, como ocurre por ejemplo en China). Pero aún tenemos muchos sectores que trabajan con bienes y servicios ligados a los propios Derechos Humanos más elementales. Por ejemplo, bancos y promotoras inmobiliarias poseen miles de viviendas vacías, mientras tenemos un número creciente de personas sin hogar. Debemos conseguir que las viviendas vacías se entreguen a las personas sin hogar. Por su parte, la introducción inmediata de una jornada laboral de 35 horas semanales nos permitiría movilizar a millones de trabajadores/as desempleados/as para construir casas, escuelas, carreteras, u hospitales, para satisfacer las necesidades de la población. Esto es, repartir el trabajo existente, trabajar menos para poder  trabajar todos, encargar de nuevo al Estado que genere planes de empleo público y planes de trabajo garantizado, y todo ello, con salarios dignos y puestos estables, es decir, mediante trabajo decente. Continuaremos en siguientes entregas.

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19 febrero 2016 5 19 /02 /febrero /2016 00:00

Si para sobrevivir hay que conservar el mundo, primero hay que restaurar la capacidad humana de restauración

Vandana Shiva

En esta décima entrega de nuestro Programa por la Tierra, y una vez expuestas las medidas para el mundo hídrico (mares, costas, lagos, ríos, etc.), vamos a ocuparnos de nuestros bosques, de nuestros montes, para preservar su biodiversidad, y frenar su constante degradación. Actualmente, nuestros bosques se queman más que nunca, a la vez que las Administraciones Públicas competentes dedican cada vez menos recursos para la conservación de nuestros montes. Y por si todo ello fuera poco, la ola privatizadora y neoliberal de los recientes Gobiernos ha afectado también a este respecto, introduciendo la posibilidad de que muchos de nuestros montes públicos, que forman nuestro patrimonio natural más preciado, puedan pertenecer sólo a unos pocos. El panorama, por tanto, aquí también, es bastante desalentador. La protección y gestión de nuestros bosques y masas forestales, hoy día, es una competencia exclusivamente autonómica. He ahí por tanto el nivel donde tenemos que incidir, pero lógicamente, ha de venir apoyada por una política estatal situada en la misma onda. Un caso paradigmático lo tenemos en la existencia de empresas públicas, como TRAGSA y sus filiales, que poseen personal público destinado a la prevención, cuidado y extinción de incendios forestales (los BRIF), que están desarrollando políticas no sólo de explotación laboral, e infravaloración de sus actividades, sino de inmensos recortes de sus recursos humanos, mientras sus altos directivos (a modo de cementerio de elefantes) cobran sueldos astronómicos. 

 

Necesitamos una política forestal que ponga en valor nuestros montes, que recupere todo nuestro patrimonio de flora y fauna salvajes, que prevenga los incendios forestales, que recupere las zonas degradadas y que promueva en la sociedad los valores ambientales y sociales que atesoran nuestros bosques. Nuestro país es rico en masa forestal, quedando todavía parajes vírgenes absolutamente privilegiados, pero que ya comienzan a estar en claro riesgo, debido a nuestro constante descuido, así como a los nocivos efectos del cambio climático. Las especies de flora y fauna autóctonas, que proporcionan una biodiversidad casi única a nuestros ecosistemas, están siendo amenazadas por estos peligros, y sólo cabe un conjunto de medidas que sean capaces de concienciar sobre el terrible problema, y que pueda restaurar y proteger al máximo esta joya medioambiental que poseemos. Hemos de revertir, para empezar, los intentos (mediante las leyes autonómicas correspondientes, como las de Castilla-La Mancha) de privatizar el espacio público forestal, los montes que son de todos. Y es que en la línea de la estrategia que han implementado en la última Ley de Costas (a la que ya nos hemos referido en entregas anteriores), permitiendo la privatización de espacios públicos protegidos, así está pensado también actuar sobre nuestros montes, uno de los pocos reductos completamente públicos que nos quedaban. 

 

El caciquismo en estado puro, que ni siquiera en tiempos del franquismo era tan descarado (la Ley de Montes franquista de 1957 ya se refería a la "defensa de la propiedad forestal pública") está intentando regresar a algunas Comunidades gobernadas aún por el PP, permitiendo que unos cuantos dueños, latifundistas y terratenientes puedan comprar los montes de todos. Y así, diversos grupos ecologistas vienen denunciando las intenciones de privatizar terrenos de monte público, para actividades de explotación forestal y de caza, que son las actividades "deportivas" preferidas de esta gentuza (ya afirmaba Manuel Fraga, en entrevista concedida a la TV pública de la época, que la caza y la pesca le parecían "nobles actividades de índole superior"). Dichas prácticas resultarían del todo ilegales según la actual Ley Estatal de Montes de 2003, que declara "inalienables, imprescriptibles e inembargables" a los montes de dominio público. El conflicto está servido, y hemos de luchar para revertir esta tendencia. Los intentos ya comenzaron durante el Ministerio de Miguel Arias Cañete (ahora flamante Comisario Europeo de Energía y Cambio Climático, que manda narices, pues es como colocar al zorro a cuidar al galliinero), cerrando reservas naturales para convertirlas en cotos de caza, u organizando monterías privadas en fincas públicas. Las medidas que proponemos para revertir toda esta situación son las siguientes:

 

1.- Apoyar la gestión responsable de los bosques y promover el incremento del número de montes con instrumentos de gestión, el asociacionismo y los modelos tipo de gestión para superficies forestales pequeñas, los mercados para los productos forestales sostenibles y la certificación FSC.

 

2.- Diseñar planes específicos de prevención de incendios en las zonas de alto riesgo, que identifiquen las masas más vulnerables candidatas a sufrir grandes incentivos forestales, acoten los usos urbanos en el monte, sensibilicen a los sectores más relacionados con las causas de los incendios, adopten medidas para reducir el número de conatos e incendios, exijan planes de evacuación y defensa frente a incendios, e integren la agricultura y la ganadería extensiva en las labores de prevención. 

 

3.- En la misma línea, entender la política de prevención de incendios forestales, así como el cuidado del personal y los recursos dedicado a su extinción, como una política de Estado, definiendo y blindando una serie de políticas que impidan que dichos recursos y personal puedan ser privatizados, recortados o explotados salvajemente, como se hace en la actualidad. Asímismo, derogar todos los intentos legales de privatizar los espacios públicos naturales, expropiando las zonas de especial interés ecológico a sus posibles propietarios, e impidiendo desde el escalón normativo más alto (la propia Constitución) cualquier posibilidad de uso privativo de los mismos. 

 

4.- Impulsar programas de restauración forestal e hidrológica que mejoren la diversidad de las masas forestales, recuperen las llanuras de inundación, establezcan zonas prioritarias de restauración con criterios ecológicos, sociales y económicos, e impliquen a la población local en su mantenimiento y gestión. 

 

5.- Potenciar los cuerpos de agentes forestales y medioambientales, para lograr un sistema de vigilancia efectivo del medio natural, reconociendo las categorías laborales correspondientes, y dotando a dichos expertos del reconocimiento público necesario por parte de la sociedad. 

 

 

Fuente principal de referencia: Documento "Un Programa por la Tierra"

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18 febrero 2016 4 18 /02 /febrero /2016 00:00

Este es el mensaje a las fuerzas del cambio: nosotros somos tan fuertes, tenemos tanto poder, determinamos de tal modo la realidad, que no sólo podemos meteros en la cárcel sino que podemos llamar a eso “democracia”. Es una guerra

Santiago Alba Rico

En efecto, es una guerra, una guerra de clases, una guerra ideológica y una guerra por seguir controlando las instituciones, una guerra mediática por ver quién desprestigia más al adversario. Pero vayamos por partes. Desde la celebración de las pasadas Elecciones Generales del 20D, hemos oído en infinidad de ocasiones, sobre todo por parte del PP, el llamamiento al "respeto a sus votantes", más de 7 millones de personas, que han votado, que continúan votando, al partido heredero del franquismo. Se dice que por ello son "la primera fuerza política", y por tanto, la que está más legitimada para gobernar, y la que debe encabezar, en su caso, las posibles alianzas de gobierno. Comenzaremos por desmontar este artificio argumentativo. En efecto, aunque el PP sea un "partido político al uso" (lo ponemos entre comillas porque algunos jueces ya han dicho que en realidad es una organización criminal y corrupta), detrás de sus siglas se esconde todo el arco de la derecha española, esto es, desde la derecha más suave hasta la derecha más rancia, desde los más puros conservadores hasta los neoliberales, desde los seguidores de la derecha más autoritaria y fascista hasta los que no tienen cabida en el resto de formaciones políticas. 

 

Esto hace que en realidad el PP continúe siendo un megapartido, con el mayor número de militantes oficiales a nivel nacional, y que posee en sus filas a la derechona política, social y mediática que proviene de todas las fuerzas y coaliciones políticas que se formaron después del franquismo, desde las antiguas Fuerza Nueva y UCD, pasando por la extinta Alianza Popular. En realidad, podrían haber albergado también a la recién disuelta UPyD e incluso al floreciente CIUDADANOS, porque aunque hay pequeñas diferencias entre ellos, el grueso de su ideario, así como del modelo de sociedad que pretenden, es absolutamente compartido. Bien, pero ante una convocatoria electoral, el PP es un único partido, una lista más igual que cualquier otra. Y el Reino de España es definido en la Constitución de 1978 como una Monarquía Parlamentaria, donde consigue gobernar la fuerza política o el conjunto de ellas que consiga(n) más apoyos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. Por consiguiente, que el PP haya sido el partido más votado no le concede ningún derecho sobre otras formaciones a la hora de liderar, aglutinar o negociar con otras opciones. No les otorga por tanto más respeto que el que se debe a los votantes de otras fuerzas políticas.

 

Bien, pues así las cosas, resulta que quienes piden continuamente respeto a sus más de 7 millones de votantes, y se pasan el día lamentándose de que el resto de fuerzas políticas no quieran apoyarles (después del rosario de crímenes sociales que han cometido durante la pasada legislatura, bueno es recordarlo), tratan con la punta del pie, con absoluto desprecio e indiferencia, con insultantes e indecentes ataques, al resto de las fuerzas políticas, sobre todo a los votantes de PODEMOS. He aquí algunas de las joyas y lindezas verbales diversas que Rajoy y sus compinches han dedicado en rueda de prensa a estos votantes (que por lo visto, no merecen respeto alguno): "...llamar a eso gobierno de progreso sería llevar al extremo la licencia poética", "Lo mejor para España es un gobierno de coalición entre PP, PSOE y C's" (¿es esto respeto hacia la tercera fuerza política del país?), "Deben gobernar el primer partido, con el segundo y con el cuarto..." (¿y al resto que le den morcilla? ¡cuánto respeto para sus votantes!), "La estabilidad vendrá dada únicamente por un gobierno de la mayoría" (¿y quién decide quiénes son la mayoría? ¿los mismos que tratan con tanto respeto al resto de fuerzas políticas?), "..., y con 90 escaños no se puede gobernar" (esta afirmación es muy buena, porque no se refiere ya tanto a la idea de obviar que dichos 90 escaños son sólo de la segunda fuerza política, que lógicamente vendrían apoyados por más escaños, sino al mensaje de que, como ellos tienen más escaños, van a intentar bloquear todas las iniciativas que surjan de los 90 escaños), "El gobierno que pretende el PSOE es una broma" (esta es la mejor, claro exponente del absoluto desprecio hacia el electorado del PSOE+PODEMOS+UP-IU+...), o bien la otra variante que dice que "Un gobierno de PSOE, con PODEMOS + IU + Confluencias + partidos independentistas sería una catástrofe para España" (más bien deberían decir que sería una catástrofe para sus intereses, y para la idea que ellos tienen de España). 

 

En fin, podríamos seguir, pero creo que esta selección es plenamente ilustrativa del nulo respeto que los dirigentes del PP le tienen a los votantes de otras fuerzas políticas...Ellos piden respeto para sus votantes, pero ¿quién respeta a los votantes de PODEMOS? Bien, pero desgraciadamente, la cosa no queda aquí. Porque el PP no ha sido el único actor que ha denigrado e insultado a la formación morada. Tenemos por ejemplo a la prensa del régimen, que ha llamado a su líder, entre otras lindezas, "bufón", "insolente" o "efectista" (siendo éstos los calificativos más suaves, y en un ejercicio nunca visto durante toda nuestra etapa "democrática"). Y por su parte, no nos olvidamos de los tremendos y furibundos ataques que los dirigentes (actuales e históricos) de la otra pieza del bipartidismo (PSOE), el otro partido del búnker ideológico, ha dedicado a la formación política de Pablo Iglesias, que no desmerecen en nada (incluso muchas veces los superan) a los dedicados por parte del PP. Por ejemplo, después de una cena con históricos dirigentes del partido de Pedro Sánchez, éstos elaboraron un Manifiesto (que el propio José Luis Corcuera intentó dejar al día siguiente en la sede de Ferraz), donde calificaban a la formación del círculo de "tóxico, desleal y populista", afirmando que destrozaría al PSOE si gobernaran juntos, cuando es justo lo contrario, ha sido siempre la intención del PSOE destrozar a PODEMOS, porque saben que son los únicos que pueden recuperar la hegemonía de la auténtica izquieda de este país, y desmontar su chiringuito de poder. 

 

Alfonso Guerra afirmaba que "una coalición con PODEMOS la veo imposible", Susana Díaz que estaba "harta de que el señor Iglesias se meta con los dirigentes y militantes socialistas" (porque Pablo había declarado que los auténticos socialistas verían con buenos ojos la coalición PSOE+PODEMOS para esta legislatura), Javier Lambán que "sería el patíbulo definitivo para el Partido Socialista", o Felipe González, tan locuaz y persistente últimamente, que "PODEMOS viene a subvertir nuestro sistema democrático", alineándose con los pesos pesados más trasnochados del PP, como Esperanza Aguirre o José María Aznar. Ha habido muchas manifestaciones más (como las ocurridas en el propio Congreso de los Diputados, intentando trasladar a los diputados morados al gallinero, descalificando el aspecto físico de algunos de ellos, o imposibilitando la formación de varios grupos parlamentarios para sus confluencias territoriales), pero las mostradas nos parecen suficientemente ilustrativas de lo que estamos intentando exponer. Unos y otros se arrogan el respeto para su formación política, unos y otros piden respeto para sus votantes, militantes y simpatizantes, unos y otros piden respeto para su partido, pero...¿quién respeta a los votantes de PODEMOS? Finalizamos volviendo al comienzo, para concluir que sólo desde una ambiente de guerra ideológica, de absolutismo neoliberal bipartidista (o tripartidista, si incluimos a la formación de Albert Rivera) puede explicarse tanto ataque, tanto desprecio y tanta falta de respeto hacia una formación política relativamente nueva, fresca, de gente joven, salida de la calle, de los movimientos sociales, y que pretenden (veremos si lo consiguen, o si les dejan) llevar a nuestro país hacia mejores cotas de justicia social. 

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15 febrero 2016 1 15 /02 /febrero /2016 00:00

El capitalismo, lejos de lo proclamado por sus apóstoles, no es el fin de la historia, es, al contrario, el fin de la prehistoria humana, es la antesala de la verdadera historia humana

José López

Y ello, porque, en efecto, hemos de cambiar el objetivo de la rentabilidad económica, esto es, la maximización del beneficio (materializado después en la propia sociedad mediante la acumulación de una serie de propiedades, por las cuales se mide la "prosperidad", el éxito y la valía de las personas), por el objetivo de la rentabilidad social, esto es, por la consecución de una serie de fines sociales, encaminados al verdadero progreso social, bien entendido éste como el bien común, materializado (entre otras formas) en la máxima, como nos dejara dicho E. F. Schumacher, de que "El acceso a las cosas es más importante que la propiedad sobre ellas", o bien, en la máxima de que "No hemos de maximizar el consumo, necesitamos maximizar la satisfacción". Estos objetivos son radicalmente contrarios a los objetivos por los cuales hoy día se mueve la sociedad, fomentados por el salvaje capitalismo globalizado, y bajo el cual, la búsqueda del beneficio es la prioridad, es un bien en sí mismo, representa el poder, quedando en planos secundarios la redistribución de la riqueza, la satisfacción de las necesidades de la colectividad, y la propiedad común. 

 

El giro social que hemos de dar está bien claro, pero también el giro personal, individual, de cada persona que formamos la sociedad. Ambos giros se alimentan mutuamente, se necesitan, se complementan, ya que uno no podrá darse sin el otro. Debemos abrir el paso a la idea de que no sólo es importante crear la riqueza (de forma sostenible, pues de lo contrario estaremos aniquilando el planeta), sino que igual de importante (incluso más) es la propia redistribución de la misma. En el Socialismo de este siglo XXI, hemos de dar prioridad a la tarea de reparto de la riqueza que a la tarea de generación de la misma. El Socialismo ha de buscar la racionalidad, la proporcionalidad, la sostenibilidad, pero también la ética, la igualdad, la justicia social, parámetros que definirán de verdad a una sociedad avanzada y civilizada. Y éstos serán los auténticos mimbres para una sociedad de progreso, ese adjetivo ("progresista") que tanto se usa últimamente, pero la mayoría de las veces despojado de su auténtico sentido. Y así, bajo los objetivos de conseguir una sociedad "moderna", y una sociedad "progresista", en realidad nos continúan vendiendo los mismos objetivos neoliberales que nos hunden cada vez más en la miseria social, en la barbarie, en el caos. Quien dice Socialismo dice Democracia. Quien dice Socialismo dice Civilización. Quien dice Socialismo dice Progreso. 

 

Nos debe quedar absolutamente claro que sólo un sistema (globalizado, a ser posible) donde TODA la sociedad decida, y no sólo una élite privilegiada, podrá controlar los destinos de la Humanidad, y decidir con absoluta garantía y legitimidad. Ésos que nos intentan convencer de que la democracia plena es un camelo, un imposible y una utopía, son los mismos que contribuyen diariamente a que la democracia se pervierta, se prostituya y acabe convertida en un engendro que sólo beneficia a los de siempre, a los ricos y poderosos. El sistema actual, al estar dominado por estas élites, pone en grave peligro el bienestar de la mayoría. De hecho, hoy día, el bienestar de la inmensa mayoría social no está ya garantizado, y las personas son abandonadas a su suerte. El sistema actual tiende hacia el empobrecimiento de la mayoría de la población, tiende hacia su alienación (para poder implantarse gradualmente, controlando los posibles estallidos sociales), y tiende también hacia la extinción de nuestro hábitat natural, poniendo en peligro al planeta, y por tanto, a todas sus especies vivas, incluyendo a la especie humana. Es un sistema absolutamente demencial e insostenible. Sólo puede ser defendido desde el fanatismo, desde la irracionalidad, desde el despotismo, desde la ignorancia o desde la inmadurez intelectual, además de por los propios privilegiados que forman la élite que se beneficia del sistema. 

 

El sistema, creo que lo estamos dejando bien claro mediante múltiples razonamientos y ejemplos, ha de ser gradual y progresivamente sustituido. No queremos abolir el capitalismo de un día para otro, esto no es una decisión que se tome por Decreto-Ley, no es algo que aparezca en el BOE, en uno de cuyos apartados podamos leer: "Queda prohibido el capitalismo". No es algo que un pregonero de pueblo nos pueda anunciar en la plaza, o que se publique desde el bando de una alcaldía. Hemos de ir evolucionando poco a poco, transformando las mentalidades colectivas e individuales, transformando nuestros modelos productivos, transformando nuestras escalas de valores, pero todo ello, por supuesto, apoyado desde políticas activas y concretas que sí vayan, poco a poco, abordando ciertos aspectos de funcionamiento de nuestra sociedad capitalista. Deben irse apoyando nuevos modelos comunales de participación, de cogestión y de propiedad, tales como el cooperativismo, el colectivismo, el estatismo, y otras variantes donde las empresas comiencen a pertenecer al ámbito público, bien al Estado, bien a sus propios trabajadores, para ir expropiando el poder a los grandes capitalistas. Todo ello deberá confluir, al final del recorrido, en modelos de propiedad social, que mezclan la pertenencia pública, esto es, la titularidad del Estado, pero la administración y la gestión por parte de los trabajadores, y de la propia sociedad. Entendemos que la propiedad social es el último escalón, el escalón definitivo, que garantiza además la plena democracia económica. 

 

Y ello, por supuesto, dando por sentado que no queremos prohibir la existencia de pequeños capitalistas, pues de lo contrario, estaríamos bajo una dictadura. Bajo el socialismo aún pueden quedar pequeños capitalistas, con sus propias empresas, con sus propios negocios, donde se cultive la iniciativa privada, pero siempre bajo una óptica de rentabilidad social, de reparto de la riqueza, y de equidad y justicia social. Podrán pervivir ciertas dosis de capitalismo, a pequeña escala, pero limitado, y siempre controlados por el Estado. Cuando el sistema fomenta y permite la existencia de grandes capitalistas, ya estamos viendo que se degenera hacia la barbarie social. Los grandes capitalistas absorben el poder, e imponen su excluyente y egoísta visión del mundo y de la sociedad. Hemos de romper ese poderío, garantizando que el Estado (bajo una óptica democrática, bajo un enfoque de participación ciudadana) controla y garantiza que todas las personas satisfacen todas sus necesidades básicas. De lo contrario, el Estado, como ocurre ahora, adelgaza, degenera e involuciona peligrosamente, realimentando el capitalismo, la corrupción y la espiral autodestructiva. Hay que conseguir cambiar la propiedad sobre los medios de producción, democratizar los poderes del Estado, planificar la economía con participación social, de acuerdo al interés general, de la inmensa mayoría social, del conjunto de la población. Continuaremos en siguientes entregas.

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