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24 noviembre 2017 5 24 /11 /noviembre /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (65)

Las políticas de expropiación de las clases populares se realizan mediante la transformación de la deuda privada en deuda pública

Joaquín Miras y Joan Tafalla

En efecto, como explican nuestros autores de entradilla en la cita que hemos seleccionado, los mecanismos de transferencia y de conversión de deuda son los responsables de la inmensa bola de nieve (que también presenta nuestra imagen de entradilla) en que se va convirtiendo la deuda de un país. Pero hoy día todos estos mecanismos, pertenecientes al ala más dura del neoliberalismo, no están apoyados sólo por los Gobiernos de los países en cuestión, sino también por las propias instituciones supranacionales, que son las que realmente vigilan la estricta implantación de los requerimientos de todos los países que se suman a este sistema-deuda que venimos describiendo. En  nuestro caso europeo, tenemos a las instituciones de la Unión Europea (Parlamento, Comisión y Consejo Europeo), que junto al Banco Central Europeo (BCE), conforman el tándem antidemocrático (pues nadie los ha elegido, salvo a los miembros del Parlamento Europeo, que curiosamente es el único Parlamento sin capacidad legislativa) que implanta, controla y desarrolla la implementación de tales medidas. Podríamos pensar que siendo el BCE un Banco Central, como su propio nombre indica, tendrá funciones de reserva federal europea, y que prevendrá y corregirá los desequilibrios financieros y monetarios de los países que forman la UE, y sobre todo, que vigilará que la deuda pública de estos países no se dispare. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que el BCE actúa como un lobby de la gran banca privada europea, está absolutamente a su servicio (sobre todo del Deustche Bank alemán), y todas las medidas y políticas que diseña están pensadas para favorecer a la banca, no a la ciudadanía ni a las pequeñas y medianas empresas (aunque sí a las grandes). 

 

Yago Álvarez lo expresado en los siguientes términos: "Una Europa con un banco central que funcionara para solventar los problemas económicos de la ciudadanía europea y de los países podría comprar directamente la deuda emitida por éstos o prestarles dinero a esos tipos de interés nulos, eliminando a ese incómodo y egoísta intermediario en el que se ha convertido la banca privada y los "mercados". Los gobiernos podrían invertir ese dinero a coste cero en reactivar la economía real de los países, enfocando la inversión donde más se necesite y donde ejerza un efecto positivo sobre la población, en lugar de dejar en manos de la banca que acepta invertir basándose en meros parámetros de retorno económico. Los países no necesitarían ir a los mercados a pedir dinero con un ojo puesto en la prima de riesgo o en índices variables (y manipulables) como el EURIBOR. Las administraciones podrían obtener dinero al 0% que les ofrecería la posibilidad de aplicar políticas de crecimiento sin tener que depender de la banca privada ni sentirse ahogados por los intereses. Y puestos a soñar, el BCE podría cancelar las hipotecas de muchas familias para sustituirlas por préstamos a un interés del 0%, lo que descargaría una enorme cantidad de intereses sobre las economías familiares que podrían conseguir ese efecto sobre el consumo que las medidas de Draghi llevan buscando durante años sin mucho éxito. Pero todo esto ocurriría en una Europa diferente, donde las decisiones de las políticas económicas y monetarias no dependieran de un organismo no democrático como el BCE presidido por un ex-banquero al que nadie ha votado. Una Europa donde sus instituciones y sus políticas sirvieran a la ciudadanía y no a la banca privada. Una Europa democrática, pero no en la actual del señor Draghi". Creo que Yago Álvarez lo ha explicado con tal claridad que no se necesitan comentarios añadidos. 

 

Bien, pero no perdamos de vista que nuestro análisis del sistema-deuda lo estamos llevando a cabo desde la perspectiva de la desigualdad. Es la desigualdad el eje central de esta serie de artículos, y lo que tenemos que explicar es qué relación tiene la deuda de los países con el hambre, el exilio, los desplazamientos forzados, el desempleo, la precariedad o la exclusión social. Yolanda Fresnillo ha escrito este artículo para el medio eldiario.es que vamos a seguir a continuación para esta exposición. En él desarrolla esta idea-eje que estamos analizado, intentando concretar y demostrar la relación de la deuda con el hambre. A finales de 2016, hace ahora un año más o menos, la deuda global ascendía a 152 billones de dólares. Esto suponía un 225% del PIB mundial. Una enorme bomba de relojería que afecta no sólo a los países de la periferia europea o a los emergentes, sino también a buena parte de los países más empobrecidos del planeta. De hecho, el nivel de crédito a los países del sur se ha multiplicado desde 2008. Yolanda Fresnillo nos cuenta la reciente historia de la deuda, y expone hasta qué punto los procesos, criterios y objetivos se vuelven a repetir, sin que se aprenda la lección (o por el contrario, parece que esté muy bien aprendida). En los años 80 estalló una crisis de deuda que dejó empobrecimiento y desigualdades en América Latina, África y Asia. Entonces la situación se afrontó desde los organismos internacionales de la misma forma que han afrontado la actual crisis en la periferia europea: con austeridad y más deuda. El resultado fue la llamada "década perdida", años de ajustes que hicieron retroceder buena parte de los indicadores en el ámbito social en los países del sur. Pero después de los 80 llegó la década de los años 90, y vuelta la burra al trigo, como se suele decir en el argot popular.

 

La década de los 90 supuso seguir con las políticas neoliberales que habían constituido la receta contra la crisis de la deuda. El Consenso de Washington se generalizó y el neoliberalismo se convirtió en dogma. Cada nuevo crédito del FMI, cada proyecto del Banco Mundial, incluso las reestructuraciones y cancelaciones de deuda que han recibido algunos de los países más empobrecidos, han estado condicionados, hasta hoy, a la aplicación de más ajustes, de más privatizaciones, eliminación de subsidios, desregulación de mercados laborales, liberalización de mercados financieros, reducción de aranceles, eliminación de barreras al libre comercio...En definitiva, políticas que tras décadas de aplicación han ido dejando a los países indefensos ante uno de los mayores problemas que deben afrontar: el hambre. Yolanda Fresnillo pone abundantes y documentados ejemplos de países como Zambia, Haití, Mali, Malawi, Vietnam, Uganda, Etiopía o Kenia, donde las recetas del FMI, después de su aplicación, consiguieron un mayor endeudamiento a la par que un empobrecimiento masivo de la población. No son casos aislados, ni depende de la infraestructura económica de los países. El neoliberalismo, y el sistema-deuda como parte esencial del mismo, se ha venido utilizando como palanca para introducir medidas como la reducción del papel del Estado y la cesión de la soberanía a los mercados, incluyendo la soberanía alimentaria, tan importante para los países en desarrollo. La deuda es un sistema de dominación económica, es parte del entramado neoliberal para favorecer a las grandes empresas privadas y a la banca, en detrimento de los recursos de las clases populares, trabajadoras o más desfavorecidas. La deuda, por tanto, es pieza esencial para perpetuar la desigualdad, y elemento facilitador de la misma. 

 

El endeudamiento público se ha convertido en un peligroso sistema de funcionamiento, un perverso mecanismo que garantiza la extensión de las desigualdades económicas y sociales. El pago de sus intereses cada vez tiene mayor peso en los presupuestos públicos de los países, al mismo tiempo que deja menos recursos a disposición del interés general, y empuja cada vez más a la subordinación del país a los organismos financieros internacionales. Los problemas con la deuda socavan la democracia, limitan la libertad política y la autodeterminación de los pueblos, impiden el uso y destino de los recursos donde hace más falta, y asegura las ganancias de los más poderosos, empobreciendo a los más débiles. ¿Hay que pagar las deudas?, nos planteábamos al comienzo de este bloque temático. Creo que los lectores y lectoras tendrán ya al menos un esbozo de respuesta. En 2011, Argentina pactó con la mayoría de sus acreedores la quita del 80% de su deuda, ante la imposibilidad del país de generar ingresos suficientes como para pagar una deuda descomunal. Por tanto, existen precedentes del no pago (o negociación, o quita, o reestructuración...) de la deuda, y es posible y necesario hacerlo cuando se llega a una situación de clara insostenibilidad. Pero como siempre, el primer enfrentamiento lo tendremos que tener con la aplastante fuerza del pensamiento dominante, fruto a su vez del inmenso poder de la clase capitalista, expresada en los grandes poderes económicos, que son los que nos gobiernan de facto. El mantra de que "Las deudas hay que pagarlas" ha de ser derribado, entrando en una política de valiente y decidida desobediencia a las instituciones y organismos internacionales, y de claro enfrentamiento a sus antidemocráticos mandatos. Continuaremos en siguientes entregas.

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22 noviembre 2017 3 22 /11 /noviembre /2017 00:00
Hacia la superación del franquismo (50)

Cuando España recupere su soberanía plenamente y la Tercera República sea una realidad, cuando dispongamos de un Estado y un gobierno comprometido absolutamente con el bien público y con los derechos y libertades de todos, condiciones ineludibles para salir de esta crisis, la bandera Tricolor ondeará de nuevo

Pedro A. García Bilbao

En esta entrega número 50 de la serie sobre el franquismo y la necesidad de su plena superación, nos habíamos quedado comentando los aspectos más interesantes de una Conferencia impartida por Carlos Jiménez Villarejo (cuya completa lectura recomendamos a nuestros lectores y lectoras) en el Ateneo Republicano de Galicia, el 18 de septiembre de 2015, publicada en la revista Transversales en su número 36 de octubre de 2015, y reproducida, entre otros medios, por Eco Republicano. Dicha conferencia expone, sobre todo, lo que fue el asedio fascista a la Segunda República Española, y constituye otro elemento y fuente de análisis fundamental para comprender la verdad de todo lo que ocurrió durante aquéllos convulsos años. La República, entre los numerosos problemas que debió afrontar, uno de los más relevantes fue la ordenación de las Fuerzas Armadas, con miras a garantizar su lealtad. Sin embargo, los militares golpistas no tardaron en expresar su voluntad de destrucción de la República, incluso en intentonas anteriores al Golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Apoyadas por las derechas españolas de la época (CEDA, Falange...), asumieron como reto principal dejar sin efecto las principales medidas de progreso económico y social del período republicano. A todo ello se unía una provocación constante de terratenientes, caciques y de la Guardia Civil a grandes masas de campesinos carentes de tierras, de trabajo y de alimentos. Y ante la cada vez más explícita amenaza fascista, las elecciones de febrero de 1936 dan el triunfo al Frente Popular (no se dejen los/as lectores/as engañar frente a tanta manipulación histórica de los que dicen que la República jamás fue refrendada en las urnas). Y el Frente Popular adopta de inmediato decisiones avanzadas en favor de las clases populares, tales como el reparto de 250.000 hectáreas de tierra, o la libertad de 30.000 presos políticos. 

 

Pero al mismo tiempo, el terrorismo callejero de las milicias de Falange crearon una espiral de violencia, que preparaba la gran conspiración militar golpista de la primavera de 1936. Un caldo de cultivo que se nutría argumentando que el clima social era insostenible, pero que sólo pretendía tapar su odio hacia las clases populares que se estaban viendo beneficiadas por las medidas de justicia social republicanas. Y como en entregas anteriores hemos expuesto con la suficiente profundidad, es absolutamente evidente el papel que representó, desde los inicios de la sublevación, la violencia y la represión como elemento central de la política durante la dictadura. Así ha sido reconocido por los historiadores que han estudiado con detenimiento el ejercicio concreto de la represión en el conjunto de España. Por ejemplo, F. Moreno Gómez, en "La represión en la posguerra" (dentro de la obra colectiva "Víctimas de la Guerra Civil") expone: "La violencia fue un elemento estructural del franquismo. La represión y el terror subsiguiente no eran algo episódico, sino el pilar central del nuevo Estado, una especie de principio fundamental del Movimiento". En parecidos términos se expresan otros muchos autores. Así lo resumía Arcángel Bedmar (Coordinador de la obra colectiva "Memoria y olvido sobre la Guerra Civil y la represión franquista"): "Si la represión física y los derechos más elementales fue la más llamativa, también funcionó una represión cotidiana, permanente y opresiva, que condenó a la marginación social y laboral a una buena parte de la población. Cuando hablamos de represión siempre pensamos en los fusilamientos, pero existen otras formas sutiles de hacer daño que causan dolor profundo y traumático, y que acompaña a los supervivientes durante toda su existencia. A través de sus investigaciones sobre la justicia militar y civil Conchita Mir Curcó se ha acercado al espacio crudo y humillante de las nuevas estructuras de poder y de las nuevas relaciones sociales establecidas tras la victoria franquista que se adentraron en los ámbitos más privados de la vida personal (sobre todo en las mujeres) y se manifestaron por medio del control moral, la pobreza, la soledad, el subempleo, los ajustes de cuentas, la vigilancia de unos sobre otros...hasta configurar un mundo en el que vivir no era sino sobrevivir". 

 

Los derechos humanos fueron salvajemente negados y ultrajados durante la dictadura, y todas las conquistas sociales que se habían alcanzado durante el breve período republicano fueron fríamente destruídas. Y ello porque la dictadura emprendió una guerra continuada y cruel contra todo opositor político, es decir, contra todo aquél ciudadano o ciudadana del/de la cual se sospechara lo más mínimamente que hubiese sido siquiera simpatizante con los postulados de la República. Fueron encarcelados todos los dirigentes de los partidos políticos, sociedades y sindicatos no afectos al "Movimiento Nacional", aplicándose contra ellos con especial ensañamiento una serie de castigos ejemplares. Los juicios sumarísimos del franquismo, sin ninguna garantía, convirtieron el derecho en un instrumento más al servicio del régimen dictatorial, quedando la justicia absolutamente desvirtuada y como herramienta del poder absoluto y de desprotección de los ciudadanos. Se desplegó durante casi 40 años toda una política de permanente exterminio y de aniquilación de lo que ellos (los fascistas) llamaban "la escoria" de España, entre otras similares lindezas. Se suprimieron bruscamente las libertades de expresión y de información, el pluralismo político y demás derechos fundamentales y libertades públicas básicas. El Estado se configuraba como un instrumento totalitario al servicio del poder absoluto del dictador. Por supuesto, se invalidaron todas las leyes y disposiciones jurídicas promulgadas durante la Segunda República, y fueron frecuentes las incautaciones de bienes y de patrimonio de particulares y de organizaciones políticas y sindicales, con objeto de despojar a dichas organizaciones de todo bien o derecho, inhabilitándolas para el ejercicio de cualquier actividad. 

 

Asímismo, se derogó el Estado laico que la República había instalado, y se sustituyó por el Estado nacionalcatólico, pues no sólo se trataba de un Estado confesionalmente católico, sino de una hegemonía del catolicismo más rancio en todas las facetas de la vida social. De esta forma, volvieron los privilegios de una Iglesia Católica aliada de forma activa con los sectores militares y civiles más reaccionarios de la época. La jerarquía católica siempre mantuvo una total complicidad con los golpistas, y mostró un apoyo indiscriminado a la represión fascista durante la Guerra Civil y la posterior dictadura. La ley de 1939 restableció el presupuesto para el Clero, con un preámbulo digno de mención: "El Estado Español, consciente de que su unidad y grandeza se asientan en los sillares de la Fe Católica, inspiradora suprema de sus imperiales empresas y deseoso de mostrar una vez más y de una manera práctica su filial adhesión a la Iglesia, decide restablecer dicho Presupuesto al abnegado clero español, cooperador eficacísimo de nuestra victoriosa Cruzada". Como pueden comprobar mis lectores/as, este ilustrativo párrafo demuestra a las mil maravillas la plena colaboración que la Iglesia Católica mostró siempre al régimen franquista, así como la inquebrantable adhesión de éste a los postulados del nacionalcatolicismo.  De hecho, los párrocos participaron activamente en la represión política. Pero quizá la mayor expresión de la injusticia del régimen franquista fuesen sus Tribunales de Justicia, esos cuya propia existencia y cuyas sentencias debieran haber sido declaradas nulas de pleno derecho en cuanto se consumó el advenimiento de la democracia. Pero como ya hemos explicado en entregas anteriores, a esa Transición "democrática" jamás le preocuparon los juicios sumarísimos del franquismo, ni sus innumerables víctimas. 

 

Los procesos judiciales del franquismo fueron radicalmente ilegítimos por varias causas. Sigo a continuación la exposición realizada por Jiménez Villarejo en su texto de referencia. En primer lugar, no merecen la calificación de Tribunales de Justicia en cuanto fueron siempre constituidos por el Poder Ejecutivo, es decir, por la máxima instancia de los sublevados contra la República. En segundo lugar, los militares miembros de dichos tribunales carecían de cualquier atributo de independencia, propio de un juez, en cuanto eran estrictos y fieles servidores de los jefes de los que dependían, y compartían plenamente los fines políticos y objetivos represivos de los sublevados. Basta la lectura de cualquier sentencia de las dictadas en la época por cualquiera de esos "Tribunales" en las que destaca su absoluta falta de objetividad e imparcialidad, tanto en la exposición de los hechos como en los fundamentos jurídicos, si es que así pudieran calificarse, en los que asumen expresamente como legítimos los motivos y fines del golpe militar. En tercer lugar, era incompatible su posible independencia con la disciplina castrense impuesta por todos los jefes. Pero, sobre todo, en los procedimientos sumarísimos, también en menor grado en los ordinarios, concurría una total vulneración de todas las garantías y derechos fundamentales. Así, la instrucción del procedimiento en sí mismo era inquisitiva y bajo el régimen de secreto, sin ninguna intervención del defensor. El juez militar instructor practicaba diligencias con el auxilio exclusivo de las Fuerzas de Seguridad, Comisarías de Investigación y Vigilancia, y otros cuerpos policiales y militares, limitándose la relación con los investigados, siempre en situación de prisión preventiva, a la audiencia de los mismos, naturalmente sin asistencia de letrado. Continuaremos en siguientes entregas.

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20 noviembre 2017 1 20 /11 /noviembre /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (77)

La paz está amenazada hoy por innumerables focos de conflicto generados por la codicia imperial bajo el pretexto de una guerra interminable contra el terror. Nuestra participación en la OTAN acrecienta el riesgo de destrucción masiva de grandes núcleos de población y nos hace cómplices de su apoyo a dictaduras genocidas

Colectivo ANEMOI

Continuamos revisando, siguiendo el documento de referencia, los principales aspectos y enfoques de la imperialista y belicista política de la OTAN, organización militar ofensiva por excelencia del bloque occidental capitalista, a la que nuestro país pertenece. Pues bien, otro aspecto destacado del enfoque de la OTAN corresponde a su política nuclear. De hecho, las armas nucleares han sido desde el principio de la creación de la Alianza Atlántica una parte importante de su política de defensa conjunta. La doctrina nuclear de la OTAN apenas ha cambiado durante las últimas décadas, a pesar de la desaparición de la URSS, del Pacto de Varsovia y del final de la Guerra Fría. En la revisión del nuevo Concepto Estratégico de la OTAN, aprobado en la Cumbre de Lisboa de 2010 y que ya citamos en nuestra entrega anterior, se reafirma que la disuasión, basada en una combinación apropiada de capacidades nucleares y convencionales, sigue constituyendo un elemento central de la estrategia de defensa de la Alianza. Esta declaración, y la propia política de la Alianza, viola flagrantemente el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), o al menos, va contra lo dispuesto en el mismo. Y aunque desde un punto de vista estricto la OTAN no posee armas nucleares propias (del mismo modo que no tiene un ejército propio), existen tres Estados miembro que sí las poseen, que son Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Concretamente, se estima que Estados Unidos posee unas 7.300 cabezas nucleares, Francia unas 300 y el Reino Unido alrededor de 200. Y por su parte, los Estados miembros de la OTAN no poseedores de armas nucleares participan en diversos grados en la política nuclear de la Alianza. 

 

Algunos países no permiten la entrada de armas nucleares en sus territorios en tiempos de paz. Otros alojan armas nucleares de Estados Unidos en su interior de forma permanente, que pueden ser utilizadas tanto por aviones estadounidenses como por la propia fuerza aérea del Estado huésped. Está demostrado incluso que Estados Unidos ha albergado armas nucleares en algunos países de la OTAN sin el consentimiento de sus gobiernos, como en el caso de Dinamarca. Pero además, en suelo europeo, y aparte de las armas nucleares que poseen Francia y Reino Unido, Estados Unidos tiene desplegadas unas 200 bombas nucleares en distintas bases aéreas repartidas por todo el Viejo Continente. Concretamente en Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia y Turquía. Esta presencia de bombas nucleares estadounidenses en Europa se puede interpretar como un aviso dirigido a Rusia, lo cual podría llevar a una respuesta por parte de Rusia, y dar como resultado una nueva escalada armamentística. En fin, no insistimos más de momento en el asunto nuclear, que será tratado a fondo en el bloque temático séptimo de la presente serie de artículos, dedicado precisamente al desarme nuclear como un gran objetivo pacifista. La OTAN, en definitiva, contribuye decisivamente a la carrera armamentística y a la nuclearización del territorio europeo, amparados ambos en un mayor desarrollo del complejo militar-industrial y en los avances en modernización tecnológica. La OTAN es pues un complejo entramado de relaciones y dependencias entre la tecnología armamentística y su uso y experimentación en todo tipo de conflictos, que el imperialismo estadounidense cobija y ampara bajo su mando. La senda pacifista no puede apoyar en ningún caso la existencia de bloques militares, ni de organizaciones como la OTAN que abogan por el uso de la fuerza como solución a los conflictos, ya que pensamos que deben imponerse los medios diplomáticos para favorecer la distensión, y que éstos poseen suficientes recursos y posibilidades como para hacer desistir hasta a los países y/o dirigentes más belicistas. 

 

Organizaciones como la OTAN representan exactamente lo contrario a lo que la senda pacifista debe buscar, y que son los valores para la cultura de la paz, la objeción de conciencia, la no violencia, la desobediencia civil, las soluciones diplomáticas, el antimilitarismo, el pleno respeto a los todos los derechos humanos, la solidaridad, la ayuda al desarrollo o la cooperación internacional, entre otros. La senda del Pacifismo debe discurrir por los valores de la negociación, del acuerdo, de la presión, de la conciliación de intereses, del desarme mundial, y de la pacificación internacional, con el objetivo final de crear una nueva comunidad internacional completa y absolutamente democrática, que se reafirme en solucionar todos los posibles conflictos de todo tipo que puedan surgir por vías y medios pacíficos. Desde las primeras entregas de esta serie insistíamos, y ahora volvemos a hacerlo, en que la confianza y la creencia en el pacifismo han de ser absolutas, no pueden contemplar fisuras. Ello implica por tanto romper de una forma tajante y definitiva con organizaciones como la OTAN, que asumen y representan justamente los valores contrarios. Y sólo mediante el cultivo de los verdaderos valores pacifistas conseguiremos las auténticas metas que la comunidad internacional tiene planteadas desde hace mucho tiempo (primero como Objetivos del Milenio y luego como Objetivos del Desarrollo), como son la igualdad, la colaboración, la solidaridad, y la erradicación de los grandes males que aquejan a los pueblos, como son el hambre, los desplazamientos forzados, el exilio forzoso, la desigualdad, la discriminación de la mujer, el analfabetismo, etc. Incluso podríamos incluir en dicha lista los graves efectos del cambio climático. Un mundo integralmente pacifista ha de ser la primera garantía para conseguir el resto de objetivos. O si quiere, dicho de otra forma: la comunidad internacional jamás conseguirá esos nobles objetivos sin recorrer de forma decidida la senda del pacifismo. 

 

Para calibrar hasta qué punto nuestra pertenencia como país a la Estructura Militar Integrada de la OTAN nos ha conducido por una espiral imparable, baste recopilar rápidamente el incremento de la presencia militar estadounidense en sus principales bases militares. Como mínimo desde el año 2008 se han incrementado ininterrumpidamente los efectivos estadounidenses en las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla). En Rota, la instalación del Escudo Antimisiles ha supuesto la llegada a dicha base de unos 1.200 militares más, 100 civiles norteamericanos y cuatro buques destructores. Y por su parte, en Morón de la Frontera, la siguiente cronología (tomada de la expuesta en nuestro documento de referencia) nos ayudará a comprender la terrible deriva a la que estamos sometidos, derivada de la irresponsabilidad y el seguidismo complaciente (incluso entusiasta) de nuestros dirigentes políticos hacia las ansias belicistas e imperialistas estadounidenses: 

 

1.- Abril de 2013: El Gobierno del Estado Español aprobó la petición del Gobierno estadounidense de desplegar hasta 500 marines y 8 aviones de transporte durante un año. De este modo, dijeron, construirían una fuerza de respuesta rápida dependiente del mando estadounidense AFRICOM.

 

2.- Febrero de 2014: El Jefe del Pentágono presentó la petición formal de una prórroga por un año más y de un incremento de 350 marines más. La autorización de abril de 2014 se acogió al Artículo 22 del Convenio bilateral de Cooperación para la Defensa de 1988, que permite a Estados Unidos desplegar temporalmente en España hasta un máximo de 900 marines. Precisamente, este carácter temporal permitió al Consejo de Ministros autorizar un contingente de hasta 850 marines y 17 aeronaves sin modificar el referido Convenio, y por tanto, sin pasar por la aprobación del Congreso de los Diputados. Esta autorización extraordinaria no implica un control real de las misiones de los marines. 

 

3.- Diciembre de 2014: Estados Unidos solicitó que el contingente de marines fuera permanente, y que se incrementara el número máximo hasta 3.500, en caso de crisis. Estas nuevas condiciones requerirían una modificación (la tercera) del citado Convenio bilateral, que debería ser aprobada por el Congreso de los Diputados, y que convertiría la base de Morón en la principal base militar de AFRICOM.

 

4.- Julio de 2015: El Congreso de los Diputados aprobó, por la vía de urgencia, la reforma del Convenio. Ya pueden imaginarse los lectores y lectoras cómo fue la distribución del voto: votaron a favor PP, PSOE, CIU, UPyD (hoy día lo haría su homólogo, Ciudadanos), PNV, UPN, CC y Foro Asturias. Votaron en contra el Grupo de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA, hoy día lo haría su homólogo Unidos Podemos), Amaiur y Geroa Bai (hoy día lo harían sus homólogos grupos en el Congreso). 

 

¿Y qué propone el nuevo Convenio bilateral aprobado desde dicha fecha? Pues el nuevo Convenio prevé la presencia permanente de un contingente de hasta 2.200 marines, 500 civiles estadounidenses y 21 aeronaves. Además, aumenta hasta 800 efectivos y 14 aeronaves el límite para despliegues temporales para situaciones de crisis. De esta forma, Morón podrá llegar a acoger hasta 3.000 militares norteamericanos, que no vendrán precisamente a que se les enseñe a tocar la guitarra flamenca. Según el Ministerio de Defensa, en 2008 había sólo 1.130 militares estadounidenses en España. A primeros de 2015 la cifra se había duplicado, y ya había 2.721 registrados. Una vez terminada la ampliación de Morón, se habrá cuadriplicado la presencia militar norteamericana en menos de diez años. Continuaremos en siguientes entregas.

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17 noviembre 2017 5 17 /11 /noviembre /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (64)

¿A cuántos individuos es necesario condenar a la miseria, a la desmoralización, a la desgracia, para producir un rico?

Almeida Garret

Bien, una vez introducido el perverso concepto de la deuda y aclaradas algunas falacias previas (aún tendremos muchas más que desmontar), vamos a exponer una primera semblanza general e internacional con datos, tomando como referencia este estupendo artículo del economista Óscar Javier Forero, y publicados en su Blog personal. Forero nos cuenta que la deuda pública de los Estados Unidos, la segunda más grande e impagable del mundo, alcanzó un nuevo récord histórico de 20,16 billones de dólares, según confirmó recientemente el Departamento del Tesoro. De seguir este ritmo, se estima que para el año 2047 la deuda supere ya el 150% del PIB estadounidense, que para ese año rondará los 34,1 billones de dólares, es decir, se espera que los pasivos de EE.UU. lleguen a 51,5 billones de dólares. De confirmarse estos datos, el crecimiento de la deuda estadounidense durante los próximos 32 años sería de 2.683 millones de dólares al día, o si se quiere, 1,8 millones de dólares por minuto. Esto representa que a cada estadounidense, para dejar la deuda a cero, le correspondería pagar en promedio unos 62.000 dólares. La deuda por habitante subiría a 98.823 dólares si sólo tomamos en cuenta a la población económicamente activa (PEA), es decir, la población que se encuentra en edad de trabajar. Son cifras ejemplo de la mayor potencia del mundo, paladín además de las políticas neoliberales internacionales, para que pueda comprobarse la irracionalidad e insostenibilidad del sistema-deuda. Y es que todos los países "industrializados", "desarrollados" o como se les quiera llamar, han basado su sistema económico y social en la posibilidad de endeudarse de manera gigantesca con financiación ilimitada y cómodas cuotas de pago, diseñando de esta forma un perverso sistema que fomenta la dependencia económica y las crecientes desigualdades. 

 

Entre las 22 primeras potencias mundiales, esos países del grupo de los "industrializados" se concentra el 81% del total de la deuda mundial, de acuerdo a datos proporcionados por la Consultora Global McKinsey, y las 171 naciones restantes deben tan sólo el 19% de dicha deuda mundial. Los llamados "países subdesarrollados" poseen niveles de endeudamiento muy bajos, que rara vez superan el 50% de su PIB. No obstante, la gran banca privada mundial y los Organismos internacionales han hecho enormes ganancias a costa de otorgar préstamos con condiciones de pago, como ya introducíamos en la entrega anterior, que violan cualquier principio de soberanía económica. Esta dinámica les sitúa en una creciente deuda que no pueden asumir, y que además impide que se desarrollen políticas a favor de las mayorías más desfavorecidas de la población. El grueso de los préstamos a nivel mundial proviene de hecho de los recursos que los propios países "subdesarrollados" depositan en los bancos de los países "desarrollados". Es decir, los endeudados prestan nuestro dinero, depositado (en cuentas de ellos) a altísimas tasas de interés. Un verdadero y miserable negocio redondo. El sistema-deuda forma, pues, parte imprescindible para poder desarrollar una arquitectura mundial de la desigualdad, a base de intervenir los presupuestos de los países pobres en función de las necesidades de los países ricos, necesidades que se satisfacen a base de saquear y expoliar los recursos de los países pobres, para de esta forma perpetuar esa dependencia. Así, el sistema financiero internacional está diseñado para que los países más endeudados ("desarrollados") sean quienes impongan recetas a los demás. ¿Recetas para qué? Óscar Javier Forero nos recuerda que el propio Henry Ford sostenía que "Si la gente entendiese cómo funciona nuestro sistema financiero, creo que habría una revolución antes de mañana". Interesante y reveladora confesión. 

 

Pero es que aún llega a mayores niveles de perversión el sistema-deuda mundial. A su vez, son estos mismos países "desarrollados" los que de manera grosera deciden las tasas de interés y las condiciones de los préstamos a cada país. Por ejemplo, en la década de los años 70 por cada dólar que los países latinoamericanos pedían prestado tenía que devolver 11. Son muchos los países que devolvieron, con el paso de los años, varias veces el montante original de sus préstamos, y aún seguían debiendo dinero a los organismos e instituciones prestatarias. Bien, y las reglas que se les imponen a los países deudores...¿en qué consisten? Pues básicamente se les chantajea mediante la obligatoriedad de adoptar medidas que en esencia perpetúen el sistema capitalista neoliberal, es decir, perpetúen las desigualdades. De entrada, como decimos, su propio presupuesto queda intervenido, con lo cual dejan de disponer del conjunto de los recursos de las arcas públicas, pero además, con el resto, se les obliga a implementar medidas que han sido denominadas bajo varios eufemismos, tales como "Planes de Ajuste Estructurales", que consisten básicamente en planificar transferencias desde los fondos públicos a los privados, en empobrecer y precarizar a las clases populares y trabajadoras en beneficio de los más ricos y poderosos, en desmontar y privatizar los servicios públicos, y algunas otras que tienen que ver con una mayor complacencia política, las facilidades para instalar bases militares, la compra de armas, los jugosos negocios o la permisividad con la llegada de capitales extranjeros transnacionales, entre otras posibilidades y variantes. Desde los famosos Acuerdos de Breton-Woods en 1944, base de la creación del FMI y del BM, y más concretamente desde el Consenso de Washington, esta es la filosofía y la política que se practica para cualquier país que pretende acceder al sistema-deuda, es decir, a financiarse acudiendo a los mercados financieros internacionales. 

 

El sistema-deuda es, de facto, un robo legal implementado a los países que acuden a él. El sistema-deuda garantiza su perpetuidad, ya que aunque miles de millones de euros (o de dólares) sean cancelados de manera puntual (piénsese en Grecia para nuestro contexto europeo), sin embargo estos pagos corresponden en su inmensa mayoría sólo a intereses. La deuda como tal podríamos decir que continúa intacta. En los peores casos, los países son víctimas de todo un orquestado ataque financiero internacional, que busca quebrar sus economías, para pasar a un ulterior nivel de intervención, que suele ser la antesala para apoderarse de los recursos naturales (petróleo, gas, minerales, etc.) del país en cuestión. Las ganancias producto de las deudas impagables van a parar a los países del norte, lo cual contribuye a dinamizar su economía y a generar a los países endeudados relaciones de absoluta dependencia. El concepto de "Riesgo País", que los lectores y lectoras habrán escuchado alguna vez en boca de estos "expertos" de los organismos internacionales, se mide básicamente en base a la capacidad de pago de cada nación, y al montante y porcentaje sobre su riqueza de la deuda que posean. Pero en realidad, el "riesgo país" es de nuevo un concepto político que se utiliza para prestigiar o desprestigiar a una determinada nación, basándose en su adhesión a los compromisos con los organismos, naciones y entidades prestatarias, independientemente de su nivel real de deuda. Las cifras son realmente escalofriantes. Japón es el país  más endeudado del mundo si lo comparamos con su PIB, algunas estimaciones colocan su deuda alrededor del 400% del PIB japonés, y las más conservadoras en alrededor del 250%. Y aunque las cifras varían de unas fuentes a otras, naciones como Francia, Grecia, Portugal, Italia, Alemania, Gran Bretaña, China, España, Suiza o Canadá se encuentran por encima del 100% de sus respectivos PIB. 

 

Después de la lectura de todo lo anterior, suponemos que al menos dejarán de ser asumidas como tan tajantes las famosas frases ("Las deudas hay que pagarlas") donde se asienta este perverso, chantajista y manipulador sistema-deuda mundial. Muchos líderes mundiales han abogado por transformar el sistema-deuda internacional, así como los mecanismos del sistema financiero mundial, asentado también en otros muchos aberrantes principios prácticos, como el de los paraísos fiscales, a los cuales dedicaremos amplia exposición en nuestro siguiente bloque temático. Pero desgraciadamente, aún no se ha conseguido variar su funcionamiento, al menos en lo que se refiere a sus reglas y normas esenciales. En la actualidad, algunas economías emergentes, como las pertenecientes al grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) trabajan en esta vía, pero lo único que han conseguido hasta ahora es crear una serie de organismos internacionales alternativos a los del mundo capitalista globalizado, cuyo adalid son los Estados Unidos. Está bien claro, a la luz de todo lo expuesto, que se deben crear mecanismos alternativos donde los países explotados puedan depositar sus reservas, y donde se ofrezcan créditos con tasas de interés justas que aporten dividendos en beneficio de todos. También es preciso que las instituciones públicas internacionales dejen de actuar como poderosos lobbies de la gran banca privada mundial, como ocurre por ejemplo en la Unión Europea con el Banco Central Europeo, que mientras financia de forma altruísta a bancos nacionales y grandes empresas, prohíbe a los Estados financiar su deuda pública a través de los mecanismos y el respaldo del BCE. Óscar Javier Forero finaliza su artículo mediante tajantes conclusiones: "La independencia de los países se logrará cuando se alcance la verdadera dependencia económica. Mientras que el sistema financiero mundial permanezca intacto, dominado por los países industrializados, las demás naciones sólo servirán para continuar siendo expoliadas por el capital". Continuaremos en siguientes entregas.

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16 noviembre 2017 4 16 /11 /noviembre /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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En una democracia sana es síntoma preocupante que viñetas, tuits, gags o artículos satíricos indignen con tanta facilidad al poder, resultando muy llamativo que se tome la broma tan en serio

Fragmento del Manifiesto

Recientemente estamos asistiendo a una ola represiva sin precedentes en nuestro país, en cuanto a la libertad de expresión se refiere. Una serie interminable de actos, comportamientos, opiniones y conductas que antes se enmarcaban claramente en dicha faceta, y por tanto se podían llevar a cabo libremente bajo un Estado de Derecho como el nuestro, ahora (sobre todo desde la aprobación de la llamada Ley Mordaza) se encuentran en el punto de mira de la policía, de la justicia y de la propia administración, que sanciona por doquier ateniéndose a la ambigüedad de la ley, y a la deriva autoritaria y represiva instalada por el Gobierno del PP. Para denunciar todo ello, sobre todo referido a la órbita del humor gráfico, vamos a hacernos eco a continuación de un reciente Manifiesto titulado "Humor Amenazado", aparecido en las redes sociales, que ya ha sido firmado por un montón de profesionales de dicho ámbito (más de 100 al momento de escribir este artículo, entre dibujantes, viñetistas, humoristas gráficos, etc.), y que puede ser apoyado mediante un mensaje de correo electrónico a la dirección elmundodegila@gmail.com. El texto completo del Manifiesto, que apoyamos absolutamente, se reproduce a continuación:

 

Los Humoristas Gráficos y los abajo firmantes ponemos de manifiesto que en estos momentos el Humor está amenazado en España.

Como ya indicaba el actor Juan Diego Botto en el artículo “Delito de ficción”, publicado en el digital elDiario.es:
“Una ficción solo debe ser juzgada desde un punto de vista estético, cultural, moral, ideológico o incluso político pero nunca penal.”
Recientemente hemos asistido al inesperado despido de los viñetistas Ferran Martín y Eneko las Heras que se suman a los que han ido sufriendo otros dibujantes como Romeu, Ventura, Farruqo, JR Mora, Altuna, Alfons López, Orué, Atxe o P8ladas, entre otros. El dibujante Cels Piñol sufrió la censura de una de sus conferencias en Bulgaria. A todo esto se unen las denuncias contra las revistas El Jueves y Mongolia. Otros compañeros del gremio reconocen recibir improperios de carácter personal por su trabajo.
En febrero de 2016 dos titiriteros fueron encarcelados, acusados de delitos de odio y de enaltecimiento del terrorismo. El caso fue finalmente sobreseído. Este año los presentadores del programa El Intermedio, Gran Wyoming y Dani Mateo, declararon ante la justicia imputados por delito contra los sentimientos religiosos. Absueltos.
En una democracia sana es síntoma preocupante que viñetas, tuits, gags o artículos satíricos indignen con tanta facilidad al poder, resultando muy llamativo que se tome la broma tan en serio.
La censura al humor se produce silenciosa y constantemente y no sólo en nuestro país. Nos acordamos de otros compañeros dibujantes represaliados por sus gobiernos: Ramon Esono (en Guinea), Emad Hajjaj (en Jordania), Osmani Simanca (en Brasil), Musa Kart (en Turquía) o G. Bala(en la India).
Judicializar el humor no es cosa menor, eso lo sabía muy bien el gran viñetista y humorista Gila, encarcelado por republicano y multado por su trabajo bajo la censura del dictador Franco.
Con el presente manifiesto hemos decidido dar un toque de atención a los demócratas y movilizarnos en redes sociales, bajo el hashtag #HumorAmenazado con el objeto de pedir la derogación de la Ley Mordaza y gritar a favor de la libertad de expresión, en todas sus formas artísticas.
 
A los medios y sus dueños, reclamamos respeto y reconocimiento a nuestra independencia y labor profesional como artistas del Humor Gráfico, cuya única pretensión es la de hacer reír y favorecer el pensamiento crítico de nuestros lectores.
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15 noviembre 2017 3 15 /11 /noviembre /2017 00:00
Fuente Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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La República fue destruida por un golpe militar. Cada grupo social y estamento rebelde defendía sus propios intereses. La aristocracia la conservación del rango y los privilegios; los capitalistas la libertad de explotación de los trabajadores y la defensa a ultranza de la propiedad; la Iglesia la anulación de las disposiciones que habían mermado sus fueros; los terratenientes e industriales impedir la reforma agraria y la intervención obrera en las empresas; los militares, profesionales, burócratas y burgueses, la restauración de un orden rígido y autoritario que respetase las prebendas. Los vencedores establecieron una dictadura para perpetuar sus intereses y la mantuvieron mediante la represión y la violación de los derechos humanos

Víctor Arrogante

Como hemos afirmado en entregas anteriores, es lógico que la antimodélica e injusta Transición tuviera éxito con una población adocenada, adormecida en la larga noche del franquismo, pues se le vendió una idea de la democracia falsa e incompleta. A este respecto, José María Pedreño, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Foros por la Memoria, en este artículo para el medio Rebelion, afirma lo siguiente: "Este pacto [se refiere a la Transición], tejido con mucha generosidad y renuncias por parte de la izquierda, sobre todo por parte del PCE, ha provocado a la larga un silencio que ha propiciado que los tópicos tejidos por el franquismo se hayan extendido durante toda la restauración borbónica, dando como resultado un franquismo sociológico que impregna todas las capas de la sociedad. Tenemos que tener en cuenta que el principal partido de la derecha, el PP, fue fundado por franquistas y que los apellidos de muchos de sus dirigentes los podemos encontrar entre los golpistas y adictos a la dictadura franquista. Lo mismo podemos decir de muchos miembros de los consejos de administración de grandes empresas y de la banca. Por todas estas cuestiones, considero que hablar de ruptura del régimen del 78 sin entender que la impunidad es uno de los pilares fundacionales del mismo, y que hablar de construcción del nuevo sujeto político y social alternativo sin entender que la memoria es uno de los principales componentes de la "argamasa" ideológica de su construcción, tratándola como un elemento aislado de la política, es un grave error". No vale, por tanto, un borrón y cuenta nueva sobre la base de la no superación del franquismo, que ha de ser, por tanto, plena y absoluta, y ha de llegar a todas las facetas y ámbitos de nuestra sociedad. 

 

La clave es la Memoria Histórica. A ella nos hemos referido en nuestros anteriores artículos desde varios puntos de vista, y a ella nos tendremos que seguir refiriendo. La memoria histórica como memoria colectiva y latente de un pueblo, que es feroz y cruelmente aplastada por un despiadado sistema represor durante una dictadura, pero que permanece oculta para volver a resurgir en cuanto el fantasma desaparezca. Una memoria histórica hoy día sepultada en el miedo, y fundada en las tremendas falacias que el régimen nacionalcatólico fue sembrando en las mentes de la población. Unas mentes educadas en el anticomunismo, en el ultracatolicismo y en el españolismo de pandereta. Unas mentes imbuidas de los valores excluyentes de la familia tradicional, el trabajo obediente y el rechazo al desorden público. Unas mentes educadas en la antipolítica, en la visión uniforme y excluyente de la España "Una, Grande y Libre" del franquismo, que nos trae los lodos actuales de los polvos pasados. Unas mentes donde la simple mención de la palabra "República" ya provoca miedos. Pero sin embargo, en vez de temerla, la República es el sistema al que debemos aspirar, pero no a cualquier República, sino a la que nos conduzca a la plena superación del franquismo. Y ello porque tirando de la cadena, como llevamos haciendo durante toda esta serie de artículos, y viajando de un argumento a otro, llegamos por fin a la conclusión de que todo el régimen actual descansa sobre la ilegitimidad del régimen de la Constitución de 1978. Un régimen que nos llega de la Transición que consagró a un Rey como Jefe del Estado impuesto por un dictador, y que jamás se sometió a referéndum popular. Y un régimen que se había asentado anteriormente en una dictadura de casi 40 años que surgió del sangriento hundimiento de la II República, a través de un Golpe de Estado ejecutado por viles y abyectos militares. Hemos de retornar a aquél estadío, porque simplemente él es el punto de partida.

 

El estadío republicano, por supuesto actualizado a nuestro siglo XXI, sería una condición imprescindible, aunque no suficiente, para la plena superación del franquismo, que lógicamente debería asentarse sobre otros muchos pilares que ya hemos venido comentando en entregas anteriores. No podemos por tanto temer a la República sino todo lo contrario, tenemos que aspirar a ella, tenemos que volver a reconstruirla, hemos de volver a traerla. Sólo bajo un escenario republicano será posible la plena superación del franquismo. Por eso la República posee tantos enemigos. Son enemigos de la República los mismos que saquean nuestras arcas públicas, que fomentan la desigualdad, que han salvado indecentemente a los bancos mientras han aplicado salvajes recortes sociales sobre la inmensa mayoría social, son enemigos de la República los que acallan las voces rebeldes mediante leyes mordaza mientras protegen a los corruptos y a los que poseen cuentas en paraísos fiscales, son enemigos de la República los que defienden la "unidad de España" a la fuerza, y no vacilan en reprimir por la fuerza los legítimos anhelos de Repúblicas nacientes, son enemigos de la República los descendientes de aquéllos que colaboraron con el Golpe de Estado y la dictadura, y que ahora dirigen nuestra política desde lujosos despachos, o bien se sientan en Consejos de Administración de grandes empresas, son enemigos de la República los que no desean Verdad, Justicia ni Reparación para las víctimas del franquismo y sus familiares, y continúan amparando a los torturadores y colaboradores del régimen dictatorial, son enemigos de la República aquéllos que tildan de "extremistas" y "antisistema" a los que defendemos un Proceso Constituyente, la superación del franquismo y un modelo de país y de sociedad más justo y avanzado, son enemigos de la República quienes desmantelan las conquistas obreras conseguidas después de siglos de lucha popular, quienes desmontan todas las coberturas de nuestro Estado del Bienestar, y quienes están derribando nuestros servicios públicos y universales. 

 

Son enemigos de la República los que se llenan la boca con "la patria", los que llevan banderitas de España en la solapa o las cuelgan de los balcones, mientras jalean a todos los corruptos e indecentes que nos gobiernan, son enemigos de la República los que defienden la "democracia" española y el "cumplimiento de la ley", mientras aplican únicamente las que a ellos les interesan, e ignoran y vacían de contenido aquéllas que no les favorecen, son enemigos de la República los que nos meten en la OTAN y en sus crueles guerras de rapiña, para despojar a terceros países de sus recursos naturales, son enemigos de la República los que desprecian el empleo público y sólo conceden valor a la iniciativa privada, a pesar de que sea un principio contrario a esa Constitución que tanto dicen defender, son enemigos de la República los que mantienen a una cúpula militar golpista y fascista, alineada con los preceptos franquistas, mientras expulsan y dejan sin recursos a los oficiales honestos que denuncian la corrupción en nuestros Ejércitos, son enemigos de la República los que instauran un sistema educativo adoctrinador, elitista y segregacionista, porque son enemigos de la educación pública, son enemigos de la República, en fin, los que están conduciendo a nuestra sociedad a las más altas cotas de pobreza, precariedad, paro, exclusión social y exilio juvenil nunca vistas. Todos ellos son enemigos de la República. Por eso es tan difícil luchar por su instauración, y por eso estamos sufriendo, desde la muerte del dictador, esta restauración borbónica que nos está llevando por estos derroteros. La cita de entradilla de esta entrega, del siempre magnífico Víctor Arrogante, nos resume muy bien que la II República fue destrozada por la prevalencia de los intereses y privilegios de un conjunto de sectores que habían sido afectados por ella. El resultado ya lo sabemos. Está escrito en la historia. Les molestaba aquél régimen, pero en cambio no les molestaba el régimen genocida del General Franco, porque éste reponía a aquéllos sectores en sus privilegios. 

 

Las cartas están bien claras: la II República Española representó (como nos recuerda Carlos Jiménez Villarejo en esta conferencia publicada en diversos medios, que vamos a tomar como referencia a continuación) el mayor esfuerzo modernizador y democratizador de nuestro país durante todo el siglo XX. Los enemigos de aquélla República lo siguen siendo de una nueva República que vuelva a conducir a España a altas cotas de justicia, bienestar y redistribución de la riqueza, y que acabe con los privilegios de los poderosos. Por eso la República tiene tantos enemigos, y por eso la plena superación del franquismo aún no ha sido posible. La Segunda República vino a poner fin al atraso económico, a unas relaciones laborales injustas y abusivas, generadoras de profundas desigualdades sociales, al analfabetismo, al centralismo, al caciquismo y a unas instituciones corruptas y anacrónicas. Frente a todo ello, frente a tantas sombras, la República iluminó con sus luces, y vino a representar por primera vez en España la implantación de una verdadera democracia, de una pluralidad política y sindical, de un Parlamento verdaderamente representativo, o del sufragio femenino, entre otras muchas conquistas. Implantó la laicidad del Estado, el reconocimiento de la autonomía de las diversas nacionalidades históricas, la reforma agraria ante un campesinado empobrecido, la admisión de los matrimonios civiles, el divorcio, etc. Con todo aquél arsenal de medidas y reformas, las clases más poderosas juraron acabar con aquélla osadía popular, con aquélla aventura republicana, con aquél modelo de justicia social. Hasta tal punto es así que la Ley 24/2006, de 7 de julio, que declaraba el año 2006 como "Año de la memoria histórica", dijese en su preámbulo que la Segunda República Española "constituyó el antecedente más inmediato y la más importante experiencia democrática que podemos contemplar al mirar nuestro pasado". El franquismo vino a destruirla, a enterrarla, y a enterrar con ella a todos los que la amaban. Los enemigos de la República de entonces siguen siendo los enemigos de una posible República de hoy. Nuestra conclusión es lógica: sin República no habrá plena superación del franquismo. Continuaremos en siguientes entregas.

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14 noviembre 2017 2 14 /11 /noviembre /2017 00:00
Imagen: Portada del sitio web https://adeu78.wordpress.com/

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Los escándalos de corrupción, los recortes constantes y el juego entre unas élites continuistas apuntan una vez más a la necesidad de iniciar un proceso constituyente entre todas y desde abajo para definir cómo queremos vivir y recuperar la dignidad sin dejarnos pisar en todos los ámbitos de nuestra existencia

Fragmento del Manifiesto

Recientemente hemos conocido la existencia de un Manifiesto que circula por las redes sociales, que responde a la expresión "Adiós 78", en referencia a la necesaria despedida que hemos de llevar a cabo sobre el Régimen derivado de la Constitución de 1978, para volver a dar la imprescindible voz al pueblo mediante un Proceso Constituyente, y reconstruir los pilares para una nueva sociedad, para un nuevo modelo de país. El Manifiesto puede ser firmado desde la propia página, y por supuesto, suscribimos al 100% todo lo que en él se plantea. Vamos a reproducir a continuación el texto íntegro del citado Manifiesto, instando a nuestros lectores y lectoras para que procedan a difundirlo al máximo: 

 

 

En mayo del 2011, el golpe de austericidio que en Cataluña y España logró cuotas indignantes, consiguió inundar las calles de personas hartas de verse abocadas a la precariedad existencial por unos poderes políticos y económicos que tanto dentro del Estado como a nivel europeo atentaban contra sus vidas para aumentar sus beneficios. Al grito de “no nos representan”, se reconocía por fin como responsables políticos a todos los actores principales que desde 1978 habían ido repartiéndose poder en el gobierno y sillas en los consejos de administración de las grandes empresas. Es decir, los dos partidos españoles mayoritarios, PP y PSOE, con la connivencia de los sindicatos mayoritarios y el partido que protagonizaba unos de los recortes más drásticos de toda Europa del Sur, CiU.

Seis años más tarde, aquel malestar contra un régimen agónico que parece propinar sus últimos coletazos y, o bien a base de avivar el eje nacional o bien a golpes de porra intenta mantener como sea su legitimidad, vuelve a resurgir con fuerza. A pesar de que esta vez ha encontrado su expresión en los eternos problemas de la división territorial y la ceguera de la unidad que desde Madrid estrangula a Cataluña y a todo el resto del territorio, creemos que el problema de fondo vuelve a radicar en un pacto que se nos hace añicos y que muestra su cara más terrible en abierto. El pacto de la transición que instauró este malogrado régimen del 78 no nos funciona. La constitución, los partidos que cómodamente se instalan en ella, la monarquía y la falsa democracia representativa, se hunden como espejismo de la armonía social nuevamente. Los escándalos de corrupción, los recortes constantes y el juego entre unas élites continuistas apuntan una vez más a la necesidad de iniciar un proceso constituyente entre todas y desde abajo para definir cómo queremos vivir y recuperar la dignidad sin dejarnos pisar en todos los ámbitos de nuestra existencia.

La única reforma de la constitución desde el 78 ha amparado el pago de una deuda injusta con una Europa entregada a los intereses del gran capital que ahora algunos esperan, ingenuamente, que intervenga para resolver nuestros conflictos sociales y políticos. Cuando esta Unión Europea interviene, es tan sólo para restar soberanía a sus estados miembros en nombre de los intereses del BCE y el FMI y no para reforzarla en ningún caso. La misma ingenuidad se aplica al cómo hemos pasado de reivindicar que definir las reglas del juego y cómo queremos vivir siempre recae en el pueblo, a entregar el liderazgo de procesos de creación de supuestas repúblicas a las mismas élites catalanas que siempre han pactado y lo siguen haciendo con las españolas y que nos han castigado a base de privatizaciones y recortes.

Con todo, digamos juntas Adiós 78, y hagámoslo ocupando las calles, persistiendo en la lucha, autoorganizándonos y abriendo un proceso constituyente desde abajo. No pidamos a aquellos que continúan sin representarnos que lo hagan por nosotros, recuperemos la soberanía para convertirnos nosotras mismas en el verdadero motor de cambio.

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13 noviembre 2017 1 13 /11 /noviembre /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (76)

La OTAN ha sido y continúa siendo el instrumento de dominio que garantiza la continuidad de las actuales estrategias de apropiación y depredación de riqueza y recursos naturales que realizan sus miembros en el resto del mundo

Christian Laval y Pierre Dardot

El peligro que supone la OTAN ha ido creciendo con el paso de los años. Los documentos estratégicos públicos, en sus últimas versiones, han formalizado la conversión de la Alianza desde una organización formalmente defensiva hacia una organización ofensiva y con un ámbito de actuación territorial ilimitado. De ser una organización militar que sólo puede utilizar la fuerza armada en caso de agresión a alguno de sus miembros (Artículo 5 del Tratado) y sólo si ésta se produce en alguno de los territorios de los Estados parte al norte del trópico de cáncer (Artículo 6 del Tratado), ha pasado a asumir como principio la seguridad y la estabilidad de una imprecisa región euroatlántica que abarca todo el hemisferio norte y desborda, de forma clara, los ámbitos del Tratado fundacional y las fronteras de los países miembros, tal como se indica en el documento de referencia ("30 preguntas sobre la OTAN. 30 años después del Referéndum", del Centre Dèlas). Terminada la Guerra Fría y disuelto el antiguo bloque soviético, y en una Europa en la que difícilmente se vislumbraban amenazas militares a corto plazo, la OTAN comenzó a actuar en las llamadas "Operaciones Fuera de Zona", eufemismo para llamar a las operaciones que no están bajo la cobertura del Tratado. Las primeras intervenciones "fuera de zona" fueron el bloqueo naval en el Mar Adriático en 1993 para reforzar el embargo de armas a los territorios de la antigua Yugoslavia, la utilización en 1994 de la infraestructura de la OTAN para consolidar una zona de exclusión aérea en Bosnia y Herzegovina y la guerra de Kosovo en 1999, que no contó con el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que por lo tanto se hizo al margen de la legalidad internacional, como ya destacamos en nuestra última entrega. 

 

El cambio de estrategia de la OTAN se ha hecho de espaldas a la opinión pública, sin tener en cuenta al conjunto de la ciudadanía de los Estados miembros, y sin que los respectivos Parlamentos ratificaran los importantes giros experimentados por la Alianza. Los autores del documento de referencia lo explican en los siguientes términos: "La OTAN reconoce que el riesgo de una amenaza convencional contra el territorio de la OTAN es baja, pero de acuerdo con su nuevo papel global, ve "amenazas" por todo el mundo, convirtiéndolo de esta manera en el escenario de la seguridad euro-atlántica, y consolidando así una OTAN global, capaz de actuar en cualquier lugar, lejos de las fronteras de una imprecisa zona euro-atlántica". Pero la OTAN no se cuestiona en ningún momento ni la desestabilización que han producido las diferentes intervenciones militares occidentales, ni las amenazas que nuestro mundo representa para los países del Sur, resultado de un proceso de globalización impulsado por el mundo capitalista occidental que hoy se lamenta por la falta de seguridad. No son capaces de comprender que es el propio capitalismo, la propia esencia del sistema-mundo en que vivimos, lo que desata las inseguridades, el terrorismo, la lucha despiadada por la explotación de los recursos naturales, el crecimiento desmedido del complejo militar-industrial, el agresivo comercio internacional sin barreras, y los gravísimos efectos derivados del cambio climático, entre otras causas. No son capaces de entender que las actuales amenazas, como ya hemos indicado en artículos anteriores de la serie, son las derivadas de los mismos peligros del sistema, que nos explota en nuestras propias narices, mientras continuamos defendiéndolo como la única alternativa posible. Y de forma demencial, frente a todas estas amenazas, la OTAN continúa espoleando toda su abrumadora maquinaria militar, todo su agresivo poderío, todas sus ambiciones derivadas del mando imperialista. 

 

Y así, la OTAN contaba en 2013 con más de 3 millones y medio de soldados procedentes de todos su Estados miembro, y a todos ellos les corresponde el 53% del total del gasto militar mundial. La OTAN no ha renunciado a las armas nucleares, ni siquiera a eliminarlas del suelo europeo, y sigue definiéndose como una alianza nuclear. Planifica sus fuerzas convencionales para poder actuar lejos de sus fronteras. Compromete a todos sus países aliados a mantener e incrementar el gasto militar (como hizo recientemente Donald Trump en su gira europea), y se permite el lujo de advertir que ningún país miembro suscriba un acuerdo de control de armamentos o de desarme sin consultarlo previamente. La deriva belicista de la OTAN es, pues, algo absolutamente evidente. La estrategia militar de la OTAN es ciertamente agresiva y peligrosa, desprecia la legalidad internacional, socava la democracia expresada en los foros internacionales de seguridad, y menoscaba el papel que estos organismos de seguridad colectiva deberían tener como reguladores de un orden internacional basado en la legalidad y en el derecho internacional. La OTAN representa el anti-pacifismo por excelencia, es el brazo ejecutor y la pieza activa y armada del imperialismo norteamericano y de todos sus aliados, que están contribuyendo a convertir el planeta en un polvorín a punto de estallar para siempre. ¿Dónde viene representada toda la filosofía de la OTAN? En su documento sobre Concepto Estratégico, que es un documento político aprobado por todos los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la OTAN. Dicho documento no es una norma jurídica, sino un acuerdo político de las partes. Su versión más reciente fue aprobada en la Cumbre de la Alianza celebrada en Lisboa en noviembre de 2010. Pues bien, según este documento sobre Concepto Estratégico, la OTAN puede actuar más allá de sus fronteras frente a cualquier tipo de amenaza, y se permite incluso llevar a cabo operaciones militares ofensivas, que podrían realizarse al margen de la Carta de las Naciones Unidas, y de las decisiones de los foros internacionales sobre seguridad (tales como la OSCE, o el propio Consejo de Seguridad de NNUU).

 

¿Qué son "amenazas" para la OTAN? En principio, cualquier medida, decisión o planificación de las mismas que constituya un peligro para la globalización capitalista. Pero más concretamente, las amenazas se centran en la proliferación de armamentos modernos, entre ellos los misiles balísticos, el armamento nuclear y las armas de destrucción masiva; el terrorismo, muy especialmente el que afecta a zonas de importancia estratégica para la Alianza, la inestabilidad más allá de las fronteras de la OTAN, y todo aquéllo que pueda amenazar la seguridad de las rutas del tráfico del comercio internacional, de las que dependen el flujo energético y de materias primas hacia el Primer Mundo. La OTAN, por otra parte, tampoco es un grupo homogéneo ni cohesionado, que actúe bajo una sola voz, sino que la historia de dicha organización, y las diversas crisis que ha atravesado, han puesto de manifiesto que Estados Unidos es el líder indiscutible de la OTAN, y quien decide en última instancia la posición de la Alianza cuando surge algún conflicto. Las crisis internas también han puesto de manifiesto la poca confianza de los Estados Unidos ante unos aliados europeos divididos entre sí, que no tienen una posición común sobre cómo intervenir en conflictos exteriores. No existe unión política y de defensa común en la propia Unión Europea, ya que a pesar de lo que quieren dejar entrever, se trata de países con una historia muy amplia y con unos intrincados intereses, muchos de los cuales derivan de sus antiguas etapas imperialistas, como Francia o Reino Unido. Todo ello, como decimos, pone de relieve la difícil convivencia y armonía interna en la OTAN, una organización gigantesca que agrupa a 28 países miembro con políticas e intereses exteriores muy dispares, en la cual es muy difícil la visión uniforme sobre los conflictos, pero donde, como decimos, Estados Unidos se reserva siempre el derecho de imponer sus decisiones, así como de actuar de manera unilateral cuando le interese. 

 

Porque ni antes ni ahora, los países europeos han sido capaces de ofrecer visiones homogéneas ante los diversos conflictos mundiales. Aprovechando esto, uno de los objetivos de la política de Estados Unidos ha sido desde siempre impedir  la creación de una política de seguridad y de defensa europea autónoma, tanto en el terreno político como en el militar, que pudiera hacerle sombra o competencia. Bajo el enfoque de los "aliados", en realidad se esconde un fiel seguidismo de los países europeos hacia los dictados de la OTAN, que a su vez son decididos por Estados Unidos. La OTAN ha jugado un papel crucial para que la Unión Europea siga manteniendo una política de defensa completamente dependiente de las estructuras, decisiones y objetivos militares de la OTAN. La Unión Europea está así fuertemente vinculada a la OTAN, la cual le proporciona la infraestructura militar atlántica, con todo lo que ello implica sobre control de su actividad militar, respondiendo a una imagen de clara subordinación. La OTAN, en resumidas cuentas, es el pilar indiscutible de la defensa colectiva europea. Y el mando militar estadounidense, de vocación imperialista y de gendarmería mundial, ordena los enfoques y las estrategias que hay que adoptar en cada momento. Ni siquiera en el Parlamento Europeo son bien vistos los debates sobre la defensa europea, pues se entiende que son asuntos que se tratan en los foros especiales destinados a ello, y éstos están fuertemente influenciados por la OTAN. Teniendo en cuenta todo ello, se explica la extraña "unanimidad" en torno a ciertos asuntos, tales como la demonización de ciertos países, como Cuba, Corea del Norte o Venezuela, enemigos acérrimos de Estados Unidos, la infame "neutralidad" ante ciertos conflictos históricos (como el que enfrenta a Palestina e Israel, socio y amigo inquebrantable de USA), y el descubrimiento de la clara complicidad de los países europeos con planes y decisiones de Estados Unidos. Continuaremos en siguientes entregas.

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10 noviembre 2017 5 10 /11 /noviembre /2017 00:00
Arquitectura de la Desigualdad (63)

La deuda pública se convierte en una de las más poderosas palancas de la acumulación originaria

Carlos Marx (Tomo I, El Capital)

BLOQUE III. LA DEUDA DE LOS PAÍSES DEL SUR

 

 

Si tengo un amigo que posee unos ingresos de 500 euros al mes, y pide 100 euros de préstamo, y los debe al mes siguiente, es evidente que ya no contará con la totalidad de sus ingresos, si es que pretende pagar su deuda. Si paga solo una parte, se continuará endeudando, y al mes siguiente, deberá la cantidad que no pagó, más los intereses de lo que aún adeuda. Y así sucesivamente. Llegará un momento, si continuamos por esta senda, que mi amigo deberá un montante superior a sus ingresos, y eso es exactamente lo que les ocurre a muchos países del mundo. Si este sistema lo estandarizamos, y además exigimos que para conceder dichos préstamos los países tengan que adoptar ciertas medidas, decisiones y normativas, estaremos constituyendo un sistema-deuda absolutamente abyecto, que condiciona las políticas de los países deudores a los intereses de las instituciones prestatarias. Pero si además dichas políticas inciden en los caminos que ya hemos venido denunciando en los bloques temáticos anteriores, resultará que buena parte del presupuesto público quedará prácticamente intervenido, no pudiendo ser usado para revertir las graves desigualdades, lo cual sentenciará al país a vivir permanentemente en dicha trampa. La conclusión está clara: el sistema-deuda es una forma más de provocar y perpetuar la desigualdad existente. El Catedrático y economista Juan Torres López publicó recientemente una serie de artículos en eldiario.es titulados "Desvelando mentiras, mitos y medias verdades económicas", cuya completa lectura recomendamos a todos nuestros lectores y lectoras, y cuya quinta entrega vamos a seguir a continuación, para tomarlo de referencia a la introducción sobre el tema que nos ocupa. Juan Torres comienza su artículo con una afirmación rotunda: "Cuando se nos dice que hay que salvar a los bancos, lo que se quiere decir es que hay que crear las condiciones que les permitan seguir creando deuda". Así de claro. 

 

En efecto, la arquitectura de la desigualdad también está basada, como no podía ser de otra manera, en una serie de mitos, falacias y mantras, absolutamente falsos, pero que forman parte de nuestro imaginario colectivo, y por tanto, los asumimos como normales, lógicos y naturales. Por ejemplo: "Las deudas hay que pagarlas". O por ejemplo, uno de los mitos más extendidos sobre la vida económica es el que afirma que la enorme deuda que se acumula en el mundo es consecuencia de que las personas vivimos por encima de nuestras posibilidades. Juan Torres lo explica: "Se trata, como tantas otras, de una falsedad que se desmiente con el conocimiento elemental de los procesos económicos y con los datos. Pero que, a base de repetirse miles de veces, ha terminado por convertirse en un credo que la gente asume y que, gracias a ello, permite imponer las políticas económicas que benefician a otros". La deuda pública de los países del sur global (y también de los del norte) es quizá el ejemplo más paradigmático de todo ello. Se trata de un simple  mecanismo psicológico que se basa en que cuando se consigue que la gente crea que la deuda tan elevada se ha generado por su culpa, debido a su comportamiento irresponsable, se podrán imponer medidas "de austeridad" (otro eufemismo, pues la austeridad no tiene nada que ver con la naturaleza y los objetivos de las medidas impuestas por los gobiernos neoliberales) y recorte en los gastos sin que sus destinatarios (trabajadores/as, desempleados/as, pensionistas, estudiantes, etc.), protesten, o al menos sin lo que hagan con demasiada vehemencia. Nuestro país, junto con otros muchos, viene siendo un ejemplo de libro de todo ello, desde el estallido de la crisis en 2007-2008. Pero como decimos, todo obedece a la imposición subliminal del pensamiento dominante, pues para el caso que nos ocupa, los bancos han tenido un comportamiento infinitamente más irresponsable que la ciudadanía, y sin embargo ni los recortes han caído sobre ellos, ni han mostrado arrepentimiento sobre sus prácticas, y lo que es peor, aún continúan con ellas. 

 

El sistema es bien fácil y la trampa está bien diseñada: unos (los acreedores) generan la deuda en su beneficio, pero hacen creer a los deudores que estos últimos son los responsables de ella, y así pueden imponerles más fácilmente las condiciones que aseguren el pago, multiplicado por los intereses, de la deuda. Y la trampa es tan antigua, que la palabra "deuda" significa también "culpa" en muchas otras lenguas. Resumidamente, el deudor siempre es culpable. Extendamos todo ello al ámbito de los países, y generemos todo un sistema perfectamente planificado para consagrarlo, y que las medidas impuestas vayan siempre en el mismo sentido. Esto es exactamente lo que tenemos en nuestro sistema-mundo, y por eso es tan difícil enfrentarse a sus reglas y a sus normas, pues las propias instituciones y organismos chantajean continuamente a los Gobiernos y a los Estados, obligándolos a renunciar a muchos objetivos de políticas públicas, si es que quieren seguir contando con los préstamos que dichas instituciones les conceden. Como podemos apreciar, se trata de un sistema absolutamente manipulador e indecente, instalado por la propia globalización capitalista, para que sus designios sean los imperantes en todo el planeta. En muchos casos, la implantación del sistema-deuda es absolutamente sangrante. La banca internacional, de la mano de la CIA, impulsó Golpes de Estado en muchos países del mundo para imponer a sus poblaciones dictadores civiles o militares cuya primera y principal tarea consistía en suscribir préstamos multimillonarios (muchos de los cuales ni siquiera llegaban a sus países). Las auditorías que se han realizado años después en algunos países han demostrado que dicho endeudamiento fue un auténtico crimen contra sus pueblos, creando una deuda ilegítima y tramposa que las grandes potencias y los poderes financieros no han tenido la vergüenza de reconocer como tal. La deuda pública es un peligroso sistema creado para asegurar una dependencia económica (y por tanto, también política) de los países que las asumen sobre los organismos e instituciones que las financian, con el objeto de perpetuar el sistema capitalista neoliberal, y consagrar la desigualdad imperante. 

 

La deuda es un perverso sistema destinado a consagrar que los recursos de los países quedan intervenidos en pro del cumplimiento de los objetivos neoliberales, una esclavitud resultado de la desigualdad y de las políticas de creación artificial de escasez y de bajos ingresos. La deuda pública atrapa a los países, los vuelve esclavos, interviene sus economías, los hace depender de las decisiones externas de determinadas instituciones, y asegura un control absoluto de las posteriores decisiones políticas y económicas que se puedan adoptar. El sistema-deuda anula la soberanía popular y socava la democracia. Es, por tanto, otro de los pilares a los que hay que enfrentarse para romper con la tendencia de la desigualdad. Es otro gran puntal donde se asienta la filosofía capitalista, para perpetuar una clara dependencia de los países a sus decisiones globales. La deuda interviene los presupuestos públicos de los países, impide dedicar recursos donde se necesitan, imposibilitando revertir los graves procesos que perpetúan las desigualdades. La razón de por qué la deuda es tan elevada en todas las economías está bien clara: por un lado, porque es el negocio de la gran banca privada, y ésta tiene suficiente poder como para imponer un modelo generalizado de crecimiento económico impulsado por la deuda, para garantizar y aumentar sus beneficios. Y por otro lado, a causa de los intereses que la multiplican sin cesar. En nuestro país, sin ir más lejos, la deuda pública ya superó el 100% del PIB (es decir, ya debemos más del conjunto de la riqueza que generamos en un año), y cada año, deja intervenidos casi un tercio de todo nuestro presupuesto público (los famosos PGE, Presupuestos Generales del Estado). Gracias a las normas que regulan el sistema bancario internacional desde hace décadas, la banca posee el privilegio de poder conceder préstamos creando el dinero que presta desde la nada, es decir, sin tenerlo previamente. Y es obvio que un privilegio como éste no lo desperdicia, sino que lo utiliza a la máxima potencia. 

 

La dinámica está bien clara: si el negocio de la banca es dar préstamos (ya que si sólo recibiera depósitos se arruinaría), y lo que busca es aumentar su beneficio, lo que tiene que hacer es crear deuda constantemente. Da igual como sea: deuda pública, deuda privada, deuda de las familias, deuda de las empresas, deuda de los organismos y entidades, deuda...Para ello utiliza su poder, que es enorme precisamente por ese mismo privilegio, para imponer las políticas que restringen los ingresos y que obligan a endeudarse constantemente, o que implican modos de vida (por ejemplo, viviendas en propiedad) que necesitan financiación externa, o para corromper a los políticos y obligarlos a realizar gastos faraónicos e innecesarios, para que todo ello sea financiado a través de su crédito. Juan Torres sentencia: "Quien es adicto a la deuda es la banca porque esa es la fuente de sus ganancias y de su impresionante poder, no sólo financiero, sino también mediático, cultural y político". Y ahora ya estamos en condiciones de poder entender la primera afirmación que habíamos hecho: nos decían que había que imponer las políticas de recortes para que bajara la deuda, pero lo que se buscaba era justo todo lo contrario: reducir la capacidad de generar ingresos propios para que los bancos volvieran a prestar y a crear deuda. Por eso en 2015 había en Europa cinco billones más de deuda pública que en 2007, y 2,4 billones más que en 2010. Y por eso la deuda total ha aumentado en 57 billones de dólares en todo el mundo desde 2007 hasta mediados de 2016, y la de los Estados ha pasado de 26 billones de dólares a 56,5 billones durante ese mismo período. La prueba palpable y fehaciente del engaño es que la deuda haya subido de esa manera justamente en el período de aplicación de políticas de recortes sociales ("ajustes y reformas estructurales", según su manipulador lenguaje) y rescates por doquier a la banca, justificas precisamente como las políticas y las decisiones imprescindibles para disminuir la deuda. Continuaremos en siguientes entregas.

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9 noviembre 2017 4 09 /11 /noviembre /2017 00:00
Contra los Tratados de Libre Comercio (55)

Este sistema económico y político está condenado a la búsqueda de beneficios en espiral ascendente si no quiere morir; está obligado a expandirse por todo el Mundo, a someter a pueblos y naciones, a provocar constantemente guerras por el reparto de mercados, materias primas y fuentes energéticas, y finalmente a destruir el ecosistema, a provocar el cambio climático y a poner gravemente en peligro la vida en la Tierra. En verdad el capitalismo se ha vuelto ya un peligro para las generaciones presentes y futuras

República en Marcha

Otro aspecto que recoge el Tratado de los Pueblos es el relativo a los medios de comunicación. Los Estados, con el fin de garantizar la libertad de expresión y el derecho a una información objetiva e imparcial, deben prohibir la formación de monopolios en los medios de comunicación, así como la formación de sociedades o acuerdos inter-empresariales, etc., entre empresas de comunicación y otros sectores de actividades industriales, comerciales o financieras. El Estado debe garantizar una pluralidad genuina de proveedores de servicios. Esto es absolutamente vital para alcanzar una sociedad plenamente libre y crítica, profundamente democrática, donde todas las opciones, puntos de vista y posicionamientos de cualquier índole puedan ser igualmente escuchados, difundidos y rebatidos. El Tratado de los Pueblos también indica que se deben prohibir los paraísos fiscales y la especulación con la deuda soberana. Además, la deuda pública que se declare ilegítima (se entiende tras un proceso de auditoría ciudadana y democrática), de acuerdo con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, se verá anulada y se aplicará una quita sustancial para el resto de la deuda de los países en cuestión. Asímismo, se deben prohibir las llamadas "puertas giratorias" (circulación sin obstáculos de altos cargos y representantes políticos entre el sector público y el privado), la cooptación del proceso decisorio de las políticas públicas (la cooperación regulatoria, la coescritura de legislación, la elaboración de normas tipo o de anteproyectos de leyes), el soborno y otras prácticas de corrupción. El TP también prevé la multiplicidad de actores en las consultas y tomas de decisión, ya que instan a los Gobiernos y Parlamentos a consultar (en línea y en audiencias públicas) con las empresas, grupos de presión, movimientos sociales, sindicatos, ONG's, pueblos autóctonos, etc., en las tomas de decisiones que afecten a los intereses de los mismos. 

 

Como estamos comprobando, el texto de propuesta del Tratado Internacional de los Pueblos intenta corregir todos los aspectos viciados hasta ahora, para que sean anulados o reconvertidos en un sentido justo y democrático. Asímismo, el TP indica que se debe prohibir todo intento de patentar las diversas formas de vida presentes en la naturaleza (es decir, intentar su apropiación privada indebida) y los organismos genéticamente modificados, y establecer un derecho de preferencia del dominio público sobre los descubrimientos fundamentales para la salud. Esta cláusula es sumamente importante, ya que impide a las empresas mercantilizar todo tipo de avances científicos y descubrimientos importantes, así como patentarlos, llevándolos al terreno de la iniciativa privada, con todo lo que ello supone. El TP también intenta poner un poco de orden en la gestión de bancos, fondos de inversión y grandes empresas. Su cláusula 2.33 ordena que se debe regular el complejo entramado de bancos, empresas, grupos de inversores, agencias, consultoras, comisionistas y otros actores que operan en los mercados financieros. En este sentido, se aprobarán normas, al menos, sobre la transparencia de las prácticas financieras, el control de capitales y de los servicios financieros, el control de los fondos de inversión (hedge funds), el fraude y la elusión fiscal, las agencias de calificación, la retribución de los altos directivos, el secreto bancario y las sanciones a los flujos ilícitos de capital. Se elaborarán también reglas sobre las tasas al movimiento de capitales y la imposición fiscal progresiva sobre la renta, el patrimonio y los beneficios empresariales. En efecto, si se consiguieran controlar todos estos aspectos, no cabe duda de que elevaríamos bastante el listón sobre la justicia fiscal y se pondría orden en todas las tropelías que hoy día cometen bancos y grandes ETN.

 

El TP también ordena derogar y eliminar algunos tratados previos y organismos internacionales que los avalan. Indica que se debe iniciar un proceso de transición hacia un nuevo mecanismo de regulación del comercio mundial y de resolución de controversias que sustituya a la OMC y sus reglas (ya nos hemos referido en profundidad a la OMC en entregas anteriores, a las que remito a los lectores y lectoras interesadas). De forma urgente, se deben derogar el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, los acuerdos que conlleven la eliminación de las pequeñas explotaciones agropecuarias y el campesinado, el Acuerdo relativo a los aspectos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio celebrado en la Organización Mundial del Comercio (TRIPS, por sus siglas en inglés) y el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. Estos últimos, en particular, benefician a las ETN y afectan negativamente, entre otros, al derecho a la salud, el acceso a los productos farmacéuticos y los derechos y conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas. El Tratado de los Pueblos también detalla con extensión las obligaciones específicas que deberán tener las empresas transnacionales. Lo hace en su punto 4, que recoge las siguientes cláusulas. La primera indica que las ETN, sus filiales de hecho y de derecho y sus proveedores, subcontratistas y licenciatarios deben reconocer los principios de la primacía de los derechos humanos y del interés público sobre el interés económico particular. Esta es una cláusula (4.1 del Tratado) de enorme importancia, dado el tremendo panorama que estamos viviendo, y la terrible impunidad de que gozan los agentes empresariales. También se indica que las ETN y sus filiales en cualquier categoría o grado deben respetar los derechos civiles, políticos, sociales, económicos, culturales y medioambientales, y cumplir con sus obligaciones fiscales para que los Estados garanticen, en particular, el derecho al desarrollo, a una alimentación adecuada, a la soberanía alimentaria, a la salud, al medioambiente saludable, al trabajo, a la vivienda, a la educación y a la tierra. 

 

El anterior es un punto absolutamente esencial del Tratado de los Pueblos, que si se sigue fielmente, es capaz de acabar con cualquier chantaje al que las ETN quieran someter a cualquier pueblo que decida en uso de su plena autonomía y soberanía alterar su sistema económico o político bajo medios pacíficos y democráticos. Vamos a poner un par de ejemplos de rabiosa actualidad para que esta cláusula pueda entenderse en todo su alcance. En Venezuela, desde la victoria original de Hugo Chávez en 1998, parte de la estrategia de desestabilización del Gobierno bolivariano consiste en que los grandes agentes económicos (siguiendo órdenes de la derecha política, social y mediática local e internacional) llevan practicando una serie de desabastecimientos de bienes, productos y suministros básicos en sus locales y dependencias (tiendas, supermercados, cadenas, etc.), de tal forma que están provocando el caos y el estallido social, y promoviendo el levantamiento del pueblo ante dicha situación de desprovisión. El segundo ejemplo se refiere a Cataluña, que desde el pasado día 1 de octubre, cuando se realizó el referéndum de autodeterminación, está sufriendo todo un acoso económico, mediante la constante fuga de empresas instaladas en dicho territorio, que han cambiado sus sedes sociales (y otras sus demás sedes, también) o han amenazado con hacerlo si el pueblo catalán, por medio de sus dirigentes políticos, proclamaban la independencia de dicha nación. Podríamos poner muchos otros, pero pensamos que estos dos ejemplos nos dan cumplida cuenta de que lo que ocurre cuando la supuesta "libertad" de los grandes agentes económicos interfiere con la libertad de los pueblos, que desean gobernar sus vidas a través de medios democráticos. En ambos casos, si el Tratado de los Pueblos estuviera en vigor para dichas naciones, no hubieran podido ocurrir tales situaciones de acoso empresarial a dichos pueblos, si es que no querían exponerse a graves querellas ante el Tribunal Internacional de los Pueblos. 

 

El Tratado también prevé que las ETN, sus filiales de hecho o de derecho y sus proveedores, subcontratistas o licenciatarios no cometerán actos (ni serán cómplices, ni colaboradores, ni instigadores, ni inductores, ni encubridores) que constituyan crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio, tortura, desapariciones forzosas, trabajo forzoso u obligatorio, toma de rehenes, desplazamientos, ejecuciones sumarias o arbitrarias y violaciones del Derecho Internacional Humanitario. Interesantísima clásula, pues sólo hace falta mirar un poquito a la reciente historia para darse cuenta de la gran cantidad de empresas (y sus empresarios, evidentemente) que han colaborado más o menos activamente en la reversión de sistemas democráticos, en la implantación de sangrientas dictaduras, en los asesinatos de disidentes (hoy día incluso en los asesinatos de activistas políticos, sociales o medioambientales), en los detonantes que han provocado posteriores guerras civiles, en el expolio de determinados territorios, en el saqueo de determinados recursos naturales o fuentes de energía, que han estado detrás de los trabajos forzados de muchos represaliados, o que han tenido responsabilidades en los oscuros negocios donde operan las mafias que mueven a las personas, que las esclavizan, que las explotan o que las pervierten. Con la entrada en vigor del Tratado Internacional de los Pueblos todas estas situaciones quedarán controladas, y las ETN tendrán que responder por sus actos, decisiones o colaboraciones con todas estas aberraciones sociales. Acabará por tanto la impunidad colaboracionista de las grandes empresas en según qué causas, o bien en determinadas industrias, tales como el comercio de armas, drogas o personas, ya que son actividades estrechamente relacionadas con todas las barbaridades indicadas más arriba, y cualesquiera otras variantes. Continuaremos en siguientes entregas.

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