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10 julio 2016 7 10 /07 /julio /2016 23:00
Por la senda del Pacifismo (VI)

Hay tres tipos de violencia. La primera, madre de todas las demás, es la violencia institucional, la que legaliza y perpetúa las dominaciones, las opresiones y las explotaciones, la que aplasta y cercena a millones de hombres en sus engranajes silenciosos y bien engrasados. La segunda es la violencia revolucionaria, que nace de la voluntad de abolir la primera. La tercera es la violencia represiva que tiene por objetivo asfixiar a la segunda haciéndose cómplice y auxiliar de la primera violencia, la que engendra todas las demás. No hay peor hipocresía que llamar violencia solo a la segunda fingiendo olvidar la primera, que la hace nacer, y la tercera que la mata

Helder Cámara (“Espiral de Violencia”)

Algunos datos rápidos y significativos sobre el estado actual de los conflictos bélicos mundiales nos ponen la piel de gallina. Con motivo del reciente encuentro de mayo pasado en Turquía, la ONU reunió algunos datos impactantes: el mundo es testigo de necesidades humanitarias como no se veían desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y experimenta una catástrofe humana "de proporciones titánicas", como afirmó al medio IPS el portavoz de la cumbre Hervé Verhoosel. Existen 125 millones de personas con una necesidad extrema de asistencia, más de 60 millones de desplazados forzosos, y 218 millones afectados cada año por desastres durante las últimas dos décadas. La ONU también cuantificó la necesidad de recursos urgentes, que ubicó en 20.000 millones de dólares, para poder asistir a los 37 países afectados actualmente por desastres y conflictos. Además, subrayó que a menos que se tomen medidas inmediatas, el 62% de la población mundial, casi dos de cada tres personas, vivirán en condiciones consideradas frágiles para el año 2030. El panorama por tanto es ciertamente preocupante. Los que vivimos en zonas de "aparente" paz no somos capaces de darnos cuenta de la tremenda interrelación que tienen todos estos conflictos, de la fragilidad de nuestro sistema institucional global, de lo enconados que están ciertos conflictos, y de la imperiosa necesidad de ponerles fin. 

 

Vamos a denunciar otra falacia que comúnmente se vierte desde el pensamiento dominante, que consiste en creer que la guerra garantiza nuestra seguridad, o si se quiere, que la seguridad se garantiza mediante nuestra adhesión a los conflictos armados. Nada más lejos de la realidad. Las guerras y quienes las financian son la causa principal de la escalada de atentados, y del drama humano de los exiliados, refugiados y desplazados. En nuestro acomodado mundo practicamos el silencio cómplice hacia estos conflictos, callamos mientras por nuestros medios de comunicación nos "informan" sobre las guerras de Oriente Próximo, de África, de Ucrania, sobre los conflictos de Siria, Irak, Yemen, Palestina, o sobre la constante violación de derechos humanos básicos y terrorismo de Estado que se practica en México, en Honduras o en el Sáhara Occidental (éste último por parte de Marruecos). Nuestro silencio, nuestra indiferencia, nuestra aparente "neutralidad" en los mismos, delata nuestra terrible complicidad. ¿Quiénes están detrás de todos estos atentados? Los actores son múltiples, pero están perfectamente identificados: las empresas fabricantes de armas, las grandes multinacionales que desean seguir destruyendo y arrasando los hábitats naturales, los Gobiernos indecentes que sólo proyectan el control y la dominación frente a los que no se someten a sus intereses, y por supuesto, la complicidad de los países "aliados" en todos estos conflictos. 

 

Matanzas y barbaries como las ocurridas recientemente en París o Bruselas las viven diariamente en Irak, en Siria, en Pakistán, en Nigeria, en Somalia o en Turquía, y de eso es de lo que huyen las personas refugiadas. Pero mientras cuando ocurre en alguno de estos países nuestros programas informativos y la prensa dominante le dedican un par de minutos de información, cuando ocurren en grandes ciudades europeas le dedican todo el informativo al completo. Pareciera que sólo importan nuestras víctimas más cercanas, más afines, más directas. Pareciera que el dolor por la muerte de seres queridos sólo pudiera concernirnos a nosotros, los "occidentales". Pareciera que tuviésemos el patrimonio sobre el dolor, la tragedia, el luto y la desesperación. ¿Dónde están las muestras de solidaridad mundiales que hubo por ejemplo para las víctimas del semanario satírico Charlie Hebdó? Cuando normalizamos la situación de conflicto, parece como que esas víctimas, esas familias y esos países se nos volvieran insensibles a nuestro dolor. Los misiles occidentales y las bombas de ISIS matan a más inocentes en una semana que los que mueren en atentados en suelo europeo en todo un año. Pero nuestra insensibilidad hacia ellos está normalizada. Como dijera Simon Jenkins, periodista de The Guardian: "Un musulmán muerto es un perro con mala suerte en el lugar equivocado y en el momento equivocado, mientras que un europeo muerto es una noticia de portada". Esa es la diferencia. 

 

Y frente a la pasividad, normalidad, indiferencia y neutralidad con que acogemos las devastadoras noticias que nos llegan diariamente desde los lugares en conflicto, cuando dichas matanzas ocurren en suelo "occidental", "europeo", es decir, en el mundo "libre", en el mundo de "nuestros valores", nuestros indecentes líderes políticos organizan toda una serie de ridículos homenajes, incluyendo llamadas al patriotismo, a la "unidad contra el terrorismo", y a la "defensa de nuestro sistema democrático", que, afirman, no sucumbirán ante el terror...¿Ante qué terror? ¿Sólo ante el terror que a nosotros nos conmueve? ¿Sólo ante el terror que afecta a nuestras víctimas más cercanas? Se instrumentalizan los atentados y masacres de forma política, para que nuestros gobernantes recuperen sus "índices de popularidad" ante nuestras alienadas y alienantes sociedades, instaurando un clima de animadversión hacia "los otros". Se identifican esos "otros", se les acusa y se les instiga, se anima a la sospecha permanente, y se va derivando hacia un clima de hostilidad social que sólo consigue enconar aún más las diferencias, los rencores y las venganzas. Se crea de esta forma un estado de inseguridad permanente, de reclusión continua, de limitación de derechos y libertades, de sacrificios en pro de "nuestra seguridad", y va calando un clima de histeria colectiva y de sumisión hacia lo que nuestros gobernantes ordenan de cara a nuestra "protección y seguridad". 

 

Y nuestros "aguerridos" y "honorables" gobernantes anuncian "nobles propósitos", declarando que bombardearán aún más inocentes de los países implicados, como si eso les sirviera de "lección" para que no se les volviera a ocurrir "jamás" atentar contra nuestros vecinos, contra nuestro "sistema de vida occidental", contra nuestra "democracia" y contra nuestros "valores europeos". Absolutamente bochornoso y deplorable. Totalmente indecente. Estrategia equivocada. Decisión errónea. Además que esas decisiones y actitudes sólo sirven para continuar fomentando los conflictos, se ampara así el terrorismo de Estado, la supresión de derechos y libertades básicas y fundamentales, los estados de excepción, la histérica adopción de medidas de seguridad, los exhaustivos controles en todas nuestras actividades cotidianas. La población aprende así a socializar el terror, incrementando las sensaciones nacionalistas, el "derecho a defenderse" de un enemigo común (con el que los gobernantes dicen que no se puede dialogar ni negociar), un sentimiento de pertenencia a un grupo frente a una amenaza externa, una reacción psicológica de defensa y de aceptación del mensaje final y totalizador: "Estamos en guerra". Pero no es cierto. No estamos en guerra. Nos han metido en las guerras, que es muy diferente. El imaginario colectivo legitima así la necesidad de invertir en armamento, de aliarse con otros países y bloques militares, y de participar en los conflictos armados al lado de nuestros vecinos. Continuaremos en siguientes entregas.

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7 julio 2016 4 07 /07 /julio /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (XXVIII)

Continuando con el Informe anual de CEAR sobre los refugiados que ya habíamos comenzado a exponer en el artículo anterior, hemos de destacar un dato escalofriante, como es que el 86% de las personas refugiadas son acogidas por los países más pobres del mundo. El mundo rico y "desarrollado", "occidental" y "libre", por tanto, principal responsable de que existan los refugiados, no quiere saber nada de ellos. La cifra de desplazados de manera forzosa en el mundo superó los 60 millones de personas durante 2015, según ACNUR, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. De ellos, 19,5 millones eran refugiados, 38,2 millones desplazados internos, y 1,8 millones solicitantes de asilo. Otro detalle muy interesante de la estadística publicada es que se trata de población muy joven: el 51% de los refugiados es menor de 18 años. Por territorios, Oriente Próximo es la región del planeta que genera mayor número de desplazamientos forzosos. Sólo las devastadoras consecuencias de la guerra de Siria, que ya va para seis años, se traducen en 100.000 civiles muertos, 4,9 millones de refugiados, 7,6 millones de desplazados internos, y alrededor de 650.000 personas intentando sobrevivir en ciudades bajo cerco militar, sin agua y sin comida. El panorama es dantesco y desolador. 

 

La inmensa mayoría de esos refugiados han sido acogidos por los propios países vecinos de Oriente Próximo, tales como Turquía, Pakistán, Líbano o Irán. Entre estos cuatro países, acogieron al 36% del total de refugiados en el mundo. Y en el continente africano, Etiopía y Kenia son los países que más acogida de refugiados practican. En el lado opuesto, como sabemos, tenemos las ridículas cifras de acogida de refugiados de los países miembro de la Unión Europea, y nuestro país, España, que se lleva la palma, con un Ministerio del Interior gestionado por un personaje tan fascista y retrógrado como Jorge Fernández Díaz. Bien, otra ONG o movimiento social cuyo trabajo tiene mucho que ver con todo lo que estamos contando durante los últimos artículos es S.O.S. Racismo, conjunto de Asociaciones Federadas repartidas por el Estado Español, que se constituyó en 1995, entre las distintas Asociaciones de SOS Racismo existentes en el territorio español. Se trata de un movimiento social en defensa de los derechos humanos, que centra su actuación contra el racismo y la xenofobia, y ataca y denuncia sus diversas manifestaciones en nuestra sociedad. Y muy en relación con este movimiento, se viene desarrollando desde marzo de 2015 la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia, configurada como una asociación ciudadana, independiente y plural, sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es combatir la islamofobia en todos sus ámbitos de manifestación. Su sitio web es bastante completo, ya que posee enlaces para actividades, educación, informes, un apartado sobre legislación muy completo, noticias, protocolos, publicaciones y reivindicaciones, entre otros. 

 

Pues bien, en su último Informe anual de mayo pasado esta Plataforma recoge y documenta hasta 278 casos de discriminación y odio durante 2015, tal como nos cuenta Enric Llopis para el medio Rebelión en este artículo. Incluso la propia propaganda electoral de partidos como el PP, Plataforma per Catalunya, España 2000 o "Democracia Nacional" (curioso nombre para un partido neofascista) fue denunciada por esta plataforma, por el relato de sus medidas claramente discriminatorias (el PP local de L'Hospitalet hacía referencia a "limitar la proliferación de locutorios, bazares y kébabs", y Democracia Nacional publicó carteles donde figuraba una mezquita inscrita en una señal de prohibición, junto a la leyenda "Stop islamización Europa"). La Comunidad Islámica de Soria denunció que fue objeto de amenazas tras estas denuncias. Curiosamente, los partidos de extrema derecha (los más intolerantes históricamente), como VOX, son los que argumentaban que la izquierda iba a propiciar la "islamización" de España y de Europa. Como se puede observar, es el colmo de la desfachatez. La Plataforma Contra la Islamofobia, que forma parte del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio y Discriminación, realiza desde 2011 un seguimiento (incluso antes de su constitución formal) de estas expresiones de discriminación, además del pertinente acompañamiento a las víctimas para que interpongan las denuncias corrrespondientes ante las autoridades. 

 

Este Informe de 2015, hecho público en febrero de 2016, destaca que la mayor parte de los incidentes fueron por "Ciberodio" (21,8%), acciones contra mujeres por vestir la indumentaria o yihab (19,4%), agresiones contra personas (5,3%), vandalismo contra mezquitas (5,3%), incidentes durante la construcción o apertura de las mismas (4%), por odio o discriminación contra personas refugiadas (3,4%) y por islamofobia durante las campañas electorales (3,4%). El Informe también revela que las provincias de Barcelona, Madrid, Valencia y Castellón, por ese orden, concentran más de la mitad de los casos registrados de islamofobia. Pero el Informe no recoge muchas otras manifestaciones de este racista fenómeno, tales como las que se vierten a través de las redes sociales. Y en este sentido, la Plataforma recuerda que el 40% de los musulmanes que residen en el Estado Español son españoles. Y como decíamos más arriba, en marzo de 2015, el Presidente de VOX, exparlamentario del PP y uno de los impulsores de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, Santiago Abascal, defendió públicamente la "identidad católica de España", y acusó a PODEMOS de proponer la "islamización de España". Abascal recalcó que su partido "no quiere una España con burkas, ni una España en la que las mujeres no puedan conducir, y en la que los hombres tengan que arrodillarse no por voluntad propia sino obligatoriamente cinco veces al día mirando a la La Meca". Parece que en cambio no le importan los hipócritas golpes de pecho que se dan muchos políticos de la derecha delante de curas y obispos, para al terminar la misa, continuar saqueando a los pobres y a las arcas públicas del país. 

 

Por último, la Plataforma Contra la Islamofobia también da cuenta de los numerosos carteles y pintadas aparecidas recientemente en diversas ciudades españolas (Madrid, Zaragoza, Elche, Salamanca...), en puertas, muros o comercios regentados por musulmanes, del estilo "Moros No", "Hitler tenía razón", "Stop Islam", "Defiende tu identidad", "No al terror islámico", "Hoy Francia, mañana España; fuera Islam de Europa", y muchas variantes más. Si la población española pusiera tanto ahínco en las campañas para que se impartiera justicia, verdad y reparación a las víctimas del franquismo como pone en estas campañas de islamofobia, otro gallo nos cantara. Pero no. Parece que, una vez más, ganan la batalla la irracionalidad, el fanatismo y el pensamiento dominante. Y cómo no, la Iglesia Católica y sus vergonzosos jerarcas también meten el dedo en la llaga, tal y como contamos en nuestro artículo "La Iglesia y el trigo".  A todo ello hay que unir también las diversas campañas islamófobas de algunos medios de comunicación autonómicos y locales, el ataque con piedras a diversas mezquitas mientras estaban dentro los fieles en oración, o el desmantelamiento de algunos centros de la comunidad islámica en nuestro país. Estos MMSS han de luchar contra tanta intolerancia, contra tanto fanatismo y contra tanta intoxicación mediática, en una palabra, contra tanto odio hacia la comunidad musulmana. Y lo decimos no porque seamos partidarios de la religión musulmana (nada más lejos que fomentarla, cuando desde siempre en este Blog hemos fomentado la necesidad de un Estado Laico). Continuaremos en siguientes entregas.

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5 julio 2016 2 05 /07 /julio /2016 23:00
Brexit: un halo de esperanza

No se puede cambiar a la UE, es como pensar que con comprar acciones puedes cambiar a la banca

Miguel Ángel Montes

El voto británico nos lleva a la convicción que hay que implementar otro proyecto europeo. La lógica y el sentido común nos dicen que tomemos nota; es necesario el retorno a formas más respetuosas de la soberanía y de la democracia en las naciones que conforman Europa

Jacques Sapir

El referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea fue todo un acto de democracia, plena y por derecho. Lo que ocurre es que estamos tan poco acostumbrados a ella, que nos parece algo ridículo, estrambótico o peligroso. Al igual que en la campaña por el referéndum griego (cuyo resultado fue traicionado enseguida por Alexis Tsipras, hoy día uno de los mejores vasallos de los burócratas europeos), la campaña por el referéndum del Brexit estuvo llena de juego sucio, de apelaciones al miedo y de amagos de chantaje. A la mañana siguiente, y a la vista del resultado, desde todas las instancias institucionales europeas y medios de comunicación de los establishments europeos, se proclamaba el cataclismo británico, el desprecio a la democracia y al conjunto de la ciudadanía, incluso la posibilidad de dictar ciertas normas de regulación futura de los referéndums, que establecieran mínimos de porcentaje de participación, así como mínimos de diferencial de voto afirmativo y negativo. En los corrillos europeos se argumentaba que "esas decisiones tan importantes no pueden dejarse a la elección ciudadana", porque claro, "el pueblo se puede equivocar". Los programas informativos cargaban contra las nefastas consecuencias que tendría el Brexit, aumentando la crispación e histeria popular alrededor del tema. 

 

Enseguida se habló de la brecha generacional (los jóvenes votaban permanecer, los mayores abandonar) y de la brecha territorial (Gales, Irlanda y Escocia votaban permanecer, Inglaterra abandonar), intentando explicar los diversos factores que podrían haber concurrido en el inesperado resultado. Algunos británicos comenzaron a declarar abiertamente que se arrepentían de su votación, se abrió una petición popular para repetir el referéndum, y la Primera Ministra de Escocia salía anunciando que su país se sentía defraudado por los resultados, y que exigía la celebración de un nuevo referéndum de independencia, habida cuenta de que uno de los argumentos principales de los que votaron permanecer en el Reino Unido era precisamente continuar perteneciendo a la Unión Europea. Pero lo cierto es que sobre todo ese ruido, el pueblo había dicho Brexit. Las bolsas comenzaron a caer, ante la incertidumbre de los mercados, la libra y el euro a depreciarse, y los gibraltareños (muy británicos, ellos) a preocuparse sobre su futuro. Es una crisis en toda regla en esta desalmada Unión Europea, que contempla con estupor cómo uno de sus buques insignia abandona el club, y teme el efecto contagio sobre otros países, con la consiguiente pérdida de poder del chiringuito que controla las decisiones europeas. Justo por todo ello, el Brexit representa un halo de esperanza. 

 

La prensa pro-europea y los partidos socialdemócratas, liberales y conservadores explican el resultado achacándolo al criterio racista, es decir, como resultado de la creciente xenofobia que viven los pueblos europeos. Es muy posible que este factor también haya influido, pero creemos que no es el principal. Porque el Brexit profundiza esta crisis de la Europa del gran capital, de la Europa de la austeridad, de la Europa del desprecio a los trabajadores, de la Europa al servicio de las grandes empresas transnacionales y del TTIP. Es un palo en la rueda de todo ello, y por eso el Brexit es un halo de esperanza. La clase obrera, presente sobre todo en las zonas profundas de Inglaterra, se ha opuesto con su voto a quiénes durante años llevan haciéndoles la vida imposible. Y ellos lo saben. Los partidos conservadores, liberales y socialdemócratas, la burocracia europea, la Troika, el poder financiero, y los representantes de todos ellos, han visto enfrentado el voto popular de las clases trabajadoras. Puede argumentarse que los jóvenes han votado mayoritariamente por quedarse, pero pensamos que esa decisión procede de un voto del miedo, mientras que las personas más mayores, y los pensionistas, se ven más libres de esas ataduras, y han votado con mejor criterio. Es cierto igualmente que otro gran argumento para la decisión del Brexit fueron los relativos al control de las fronteras y de la inmigración, pero este voto procede de un caldo de cultivo que riega la extrema derecha, precisamente porque la izquierda europea (y británica) no ha sabido identificar bien el enemigo, y hacérselo ver así a las clases trabajadoras. 

 

Y desgraciadamente, una parte de la izquierda transformadora europea aún no ve claro, o se opone, a esta desintegración de la Unión Europea. Pensamos que se equivocan. Y no porque apliquen el argumento del internacionalismo (enfrentado al nacionalismo), con el cual por supuesto estamos de acuerdo, sino porque pensamos que no acaban de comprender, como decíamos en la cita de entradilla, que esta Unión Europea es irreformable. Ellos buscan el sueño de una Europa Social y de los Pueblos intentando reformar lo que hay, desde dentro, pero esa tarea es imposible. Hay cosas que no se arreglan si antes no se desarreglan del todo. Por tanto, los que abogamos por una salida del euro y de la UE no lo hacemos bajo criterios nacionalistas, sino bajo criterios de recuperación de la soberanía, para a partir de la misma, poder plantear los cambios necesarios a nivel local que recuperen las conquistas obreras, y el camino de la igualdad y la justicia social. Se podrá rebatir esto diciendo que la recuperación de la soberanía no nos garantiza dicho escenario, pero será mucho más fácil conseguirlo sin la constante presión de instituciones supranacionales que nos obligan a tomar determinadas medidas. Se podrá también argumentar que el euro es sólo una moneda, pero es mucho más que eso, ya que una moneda es la expresión de la soberanía económica de un pueblo, su instrumento para proyectar determinadas politicas. 

 

Aún sin pertenecer a la Eurozona, el Reino Unido, bajo el mandato de David Cameron, ha llevado a cabo las más salvajes politicas de austericidio, fomentando, como en el resto de países, que exista una mayoría social pobre y endeudada, gobernada por una clase empresarial cada vez más exigente en sus "reformas estructurales". La Unión Europea "realmente existente" es el artificio creado por las clases dominantes para la consolidación de unas políticas opresoras para las clases trabajadoras, es un instrumento al servicio del capital financiero, y para imponer enormes retrocesos permanentes en los sistemas de protección social, y en las condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones europeas. No podemos pertenecer a un engendro así. La UE socava los derechos democráticos, fomenta la ultraderecha, y avanza hacia la constitución de Estados miembro de carácter policial. Y todo ello no es reformable, porque los Tratados están pensados para ser extremadamente exigentes a la hora de su reforma, llegando incluso a plantear la unanimidad de todos los Estados miembro. Nuestra vocación internacionalista no puede llevarnos a la ilusión de una reforma de esta UE, sino a una lucha incansable de los pueblos de Europa, por la unidad de sus clases trabajadoras, impulsando movilizaciones por romper con el principal instrumento supranacional del capital, como es actualmente la UE. Nuestro internacionalismo no puede ser contradictorio con el derecho de autodeterminación de los pueblos, ni dejar de ofrecer salidas cuando un corsé hecho a la medida de los poderes financieros nos oprime hasta asfixiarnos.

 

Y también reivindicamos desde aquí que no nos llamen de forma peyorativa "populistas", por perseguir políticas de mejora de redistribución de la riqueza y de justicia social, y que no nos llamen tampoco "euroescépticos", porque nosotros tenemos también un sueño europeo, y un sueño mundial, que es el Socialismo. No nos enfrentamos a Europa, nos enfrentamos a "esta" Europa, configurada mediante los tratados y las herramientas de esta Unión Europea. En palabras de Jacques Sapir: "Continuar hoy pretendiendo cambiar la UE desde el interior para mantener un discurso sobre la "Europa Social" es una mentira como un callejón sin salida". Estamos muy de acuerdo con él. Es lógico que la lista de desencuentros entre la ciudadanía europea y el proyecto de integración de la UE sea innumerable, y el referéndum británico con resultado de Brexit ha sido otra prueba más. Cada vez que los europeos han sido llamados a las urnas para opinar sobre cuestiones de la UE, han dado la espalda a los proyectos de integración, por ser abiertamente contrarios a los valores de libertad, igualdad, democracia y justicia social, y abrazar el neoliberalismo más puro y duro. Estamos convencidos de que "esta" versión concreta de Unión Europea, ahora tocada, paralizada y desgarrada, no podrá sobrevivir por mucho tiempo, y es algo que todas las fuerzas políticas de la izquierda transformadora deberían tener muy claro. 

 

Más tarde o más pronto, esta Europa del capital agonizará e involucionará hasta su desintegración, crisis tras crisis, con continuas turbulencias y cada vez más exigentes restricciones a sus Estados miembro. Las amenazas de descomposición no acabarán, y ello sólo tiene una salida posible: el abandono unilateral de cada país, y la desintegración del propio proyecto europeo tal como está concebido. Por todo ello el Brexit es un halo de esperanza, es el comienzo del desmoronamiento. En lugar de atacarlo y desprestigiarlo, el Brexit ha de ser tomado como un ejemplo, como una demostración de que no podemos eludir ese debate, concluyendo que las mejoras económicas y sociales que necesitamos, no podrán existir dentro de los límites de esta UE. Hay quienes avisan de que la desintegración europea hace resurgir los peores fantasmas (fascismo, xenofobia, etc.), pero la verdad es que dentro del actual proyecto europeo también estamos viendo todos estos monstruos. Debemos abandonar la UE, pero no por nacionalismo, ni por patrioterismo, ni por racismo, sino por todo lo contrario. La debemos abandonar para sentirnos libres de sus ataduras, y poder comenzar a migrar hacia una sociedad solidaria, cooperativa, justa, igualitaria y equitativa. Estos son los valores del progresismo, y son incompatibles con las Instituciones europeas. Como sostuvimos en este otro artículo relativo al denominado "Plan B" para Europa, perseguir quimeras como la transformación de la UE es, simplemente, un placebo ideológico. Definitivamente, el Brexit es un halo de esperanza. Por ese mismo camino debiéramos seguir Grecia, Francia, España...Al Reino Unido, ahora más desunido que nunca, sólo le falta salir también de la OTAN...aunque eso ya es harina de otro costal.

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4 julio 2016 1 04 /07 /julio /2016 23:00
Autor: Álex Falcó

Autor: Álex Falcó

Si General Motors se afinca en México, obtiene inmediatamente todos los derechos que corresponden a una persona nacida en México; los [mexicanos] que construyen edificios y cortan el césped en los Estados Unidos, ni siquiera llegan a la categoría de persona

Noam Chomsky

Como habíamos afirmado en los últimos artículos de esta serie, la actualidad manda sobre los temas que tratamos, y antes de poder continuar exponiendo las consecuencias y el alcance del TTIP, hemos de seguir refiriéndonos a diversos acontecimientos que han sucedido durante las últimas semanas. Bien, en el último artículo ya habíamos avanzado la estupenda filtración que Greenpeace Holanda había realizado sobre las negociaciones "secretas" del tratado, y como reseñó el diario Tercera Información en este artículo, esta ONG y la Campaña "NO al TTIP" han publicado en castellano esta información filtrada, y la han expuesto en 25 ciudades de nuestro país. Han habilitado para ello determinadas "salas de lectura" para informar a la ciudadanía, y que por fin ésta disponga de la información suficiente como para que, al menos, el asunto no sea secreto. Además de ello, puede accederse a dichos papeles en la web oficial de Greenpeace (TTIP Leaks). También se está aportando en estos puntos de información datos sobre el CETA, el Tratado de Libre Comercio entre Canadá y la Unión Europea, que ya ha sido rubricado y se encuentra pendiente de la correspondiente aprobación por el Parlamento Europeo. 

 

Como venimos comentando, el objetivo de todas estas iniciativas es hacer llegar al conjunto de la ciudadanía la auténtica dimensión de estos "tratados", donde como sabemos, el "libre comercio" sólo es una excusa para liberalizar las normativas y regulaciones de todo tipo que "estorban" y "limitan" el poder empresarial. Se pretende que, al contrario de lo sucedido hasta ahora, los ciudadanos y sus organizaciones sociales, sindicales y políticas puedan consultar todos estos documentos con total transparencia, en contraste con el secretismo de que han hecho gala hasta ahora las negociaciones por parte de la Comisión Europea. En este sentido, y como prueba del carácter antidemocrático de estas Instituciones, tenemos anécdotas muy curiosas, como la que nos cuenta que cuando los periodistas en rueda de prensa preguntaron a la Comisaria de Comercio de la Unión, Cecilia Mälstrom, por qué insistía en las negociaciones del TTIP, después del amplio rechazo que estaba suscitando en los diversos países, ella espetó lo siguiente: "Es que a mi no me han elegido los europeos". La claridad y sinceridad de la Comisaria es digna de elogio, pero desvela hasta qué punto los dirigentes de esta Unión Europea no representan al pueblo, sino a los intereses financieros y empresariales. 

 

En todas las ciudades con "salas de lectura" habilitadas al efecto, Greenpeace estará presente a través de sus grupos de acción locales (acompañados de los compañeros de "NO al TTIP" y otras organizaciones sociales) con diversos actos de divulgación de la peligrosidad de estos acuerdos, para que la ciudadanía pueda obtener una visión alternativa a la que ofrecen los medios de comunicación dominantes, que como veremos más adelante en esta misma serie, en cuanto han tenido conocimiento de estos actos, han publicado una campaña de "lavado de cara" del TTIP, ofreciéndonos sus bondades y sus ventajas. Según concreta el diario Tercera Información, los documentos filtrados y publicados por Greenpeace Holanda (ya hoy traducidos al castellano) están formados por 13 capítulos (de los 17 existentes) repartidos en 248 páginas. Estos capítulos abarcan aproximadamente la mitad del borrador de los textos existentes hasta abril de 2016, antes del inicio de la decimotercera (13ª) ronda de negociaciones. Por lo que se sabe, el documento del acuerdo final constará de entre 25 a 30 capítulos, de los cuales 17 ya han sido totalmente cerrados y consolidados (los textos consolidados son aquéllos en los que aparecen, unas al lado de otras, las posiciones de ambas delegaciones (la UE y EE.UU.) sobre los diferentes temas abordados). 

 

Y por supuesto, como hemos venido exponiendo desde los primeros artículos de esta serie, esta filtración pone de manifiesto que la Unión Europea se dirige a un escenario de mayor precariedad laboral, atacando los servicios públicos, y poniendo en peligro además la salud pública y el medio ambiente. Hasta aquí todo bien, pero aún quedaba otra maniobra de la Comisión Europea para impedir que dichos puntos de lectura y dichas filtraciones ofrecieran la auténtica imagen del TTIP. Y una semana prácticamente después de ello (a finales del pasado mes de mayo) la CE aseguraba que cerraría los puntos de información ministeriales del TTIP como "medida preventiva ante posibles filtraciones". Como se ve, a la UE no le interesa que la ciudadanía conozca las perversidades del tratado, y por ello actúa de esta forma. El acceso (ya de por sí muy limitado) a los informes periódicos sobre la marcha de las negociaciones será cortado. Esta decisión se tomó, para más inri, a instancias del representante norteamericano de política comercial. Y por supuesto, como buenos vasallos que son, la UE obedeció sin rechistar. No obstante, la llamada de atención ha surtido su efecto, y al menos, la ciudadanía parece estar un poco más concienciada sobre los efectos del tratado.

 

En este sentido, Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España, declaraba sobre la filtración: "Estos documentos reflejan la magnitud y el alcance del intento de los Estados Unidos y la Unión Europea de anteponer los beneficios empresariales a los intereses de la ciudadanía. Ya es hora de que las negociaciones se detengan y de que comience el debate. ¿Debemos actuar cuando tenemos la certeza de que nuestra salud y bienestar están en riesgo o debemos esperar a que el daño esté hecho? ¿Nuestros Gobiernos eran sinceros en la Cumbre del Clima de París cuando dijeron que harían lo necesario para proteger el planeta y mantener el ascenso de temperatura por debajo de 1,5 grados? La protección ambiental no debe verse como una barrera al comercio, sino como un salvavidas para nuestra salud y la salud de las generaciones futuras. Desde Greenpeace hacemos una llamada a la ciudadanía, políticos y empresarios para que se involucren en el debate del TTIP de manera abierta y sin miedo. Hacemos una llamada a los negociadores políticos para que hagan públicos los textos completos y faciliten la discusión. Y les pedimos que mientras no respondan a cuestiones pendientes detengan las negociaciones". En el próximo artículo de esta serie expondremos las principales conclusiones que las filtraciones han puesto de manifiesto. 

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3 julio 2016 7 03 /07 /julio /2016 23:00
Autor: Josetxo Ezcurra

Autor: Josetxo Ezcurra

[...] Hay dos mundos:
El salvaje.
El menos salvaje.
El salvaje es el mundo de la fuerza bruta, el de la
ley del más fuerte, de los cárteles de la droga, los
escuadrones de la muerte, los dictadores y esbirros,
los ataques terroristas, la guerra entre bandas, el
odio interétnico, los asesinatos en masa, las violaciones
masivas.
El menos salvaje es el mundo del poder civilizado,
los gobiernos y los ejércitos, las multinacionales
y los bancos, las compañías petroleras, del «impacto e intimidación», de «la muerte que viene del cielo»,
el genocidio, la violación económica masiva.
[...] Ambos mundos son el mismo mundo

Don Winslow

Afirmábamos en los artículos anteriores de la serie que uno de los principios a alcanzar para poder fomentar el pacifismo a escala internacionalista, es vivir en concordia, en armonía, en paz interior dentro de tu propio país. Pues bien, el ejemplo paradigmático de ello son los Estados Unidos de América (USA), al cual le hemos dedicado ya una serie de artículos propia (USA: Estado de Guerra Permanente), que recomiendo a los lectores que aún no la hayan seguido. Y en efecto, la paranoia armamentística de Estados Unidos, su actitud ante el resto del mundo, su afán imperialista, su cáncer guerrerista, su obsesión de control y dominación mundial, su liderazgo indiscutible en la globalización del capitalismo y el neoliberalismo, van indisolublemente ligados a su cultivo interno de las armas de fuego. Su actitud prepotente, su estado de guerra permanente hacia el exterior, van estrechamente unidos a su estado de guerra permanente en el interior. Y el primer dato que tenemos que ofrecer al respecto, que pone en entredicho las opiniones que se escuchan por doquier, es que los principales responsables de la violencia criminal masiva contra los propios ciudadanos estadounidenses, cuadran más con el perfil del propio ciudadano norteamericano promedio, que con terroristas extranjeros, radicalizados y fanáticos. 

 

Lo explica muy bien Gustavo Veiga en este artículo para el medio argentino Pagina 12, al cual nos remitimos. La lista de atentados con víctimas estadounidenses suele completarse con victimarios de la misma nacionalidad. Hablan su idioma, residen legalmente en Estados Unidos, conocen su cultura, y responden al prototipo de hombre blanco joven. Por supuesto, no usan turbante ni sus mujeres llevan velo islámico. Pero eso sí, son amantes de las armas, poseen licencia para tenerlas, y en su propio domicilio suelen encontrarse siempre varias. Son los mismos que perpetraron masacres en la Escuela Secundaria Columbine (1999), en Fort Hood (2009), en el Cine Aurora de Colorado (2012), o en el Colegio Primario Sandy Hook en Newtown (Connecticut) en 2012, donde murieron varias decenas de niños y jóvenes estudiantes. Como decimos, los asesinos suelen ser jóvenes racistas, adeptos a las armas, hijos de la propia cultura estadounidense, prototipos del perfil de su ciudadanía. Sin embargo, continúa existiendo la creencia popular norteamericana de que el terrorismo interno de Estados Unidos es debido a la presencia de extranjeros. 

 

Y es que la idiosincrasia del ciudadano medio, la propia historia norteamericana desde su fundación, los valores en los que descansa la tremenda falacia del "sueño americano", la Segunda Enmienda de su Constitución (que tiene más de 225 años), y la terrible presión ejercida por el lobby de las armas (representado fundamentalmente por la Asociación Nacional del Rifle), perfilan una aceptación social y psicológica del uso y posesión de las mismas de una forma mayoritaria. La mayoría de líderes norteamericanos (hace pocos días lo expresó de forma muy significativa el candidato republicano Donald  Trump) piensan que la forma de detener estas masacres es armando todavía más a la población. Afirman y están convencidos de que "Lo único que puede detener a una persona mala con un arma es una persona buena con un arma". Es su versión del famoso dicho "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". Pero están equivocados. Las estadísticas dicen lo contrario, pero ellos, desde su ignorancia, continúan alimentando esta infernal posesión de armas de fuego. Y curiosamente, cada vez que ocurre un atentado de estas características, la venta de armas de fuego se dispara, y suben las acciones de las mayores empresas fabricantes de armas. 

 

Por su parte, los ingresos de la industria armamentística norteamericana aumentaron en promedio un 6,5% anualmente desde el año 2011, y se espera que totalicen 15.800 millones de dólares durante 2016. El típico rifle AR-15, como el que se usó en la reciente matanza del Club Pulse de Orlando, se puede adquirir sin problemas por algo menos de 800 dólares. En 2014 se fabricaron más de 9 millones de armas en Estados Unidos. Hoy día se estima que circulan en USA entre 270 y 310 millones de armas. Su población total supera los 321 millones de personas, por lo cual hay casi un arma por ciudadano/a, y la cantidad de matanzas anuales que suceden resulta en promedio casi una diaria. El panorama es absolutamente irracional, extremadamente peligroso, y como decíamos al comienzo, este comportamiento social norteamericano encaja perfectamente con la actitud que ellos exportan como país y como Gobierno. Una actitud violenta y guerrerista en el interior, se traduce en un violento y bélico gobierno hacia el exterior. Una actitud ciudadana hostil hacia dentro, se traduce y corresponde en una actitud hostil, dominante y avasalladora del gobierno estadounidense hacia el resto de países del mundo. Queda demostrado. Se puede exponer más alto, pero no más claro. El mayor país intervencionista del mundo, es el país que más cantidad de armas consume en su mercado interno. El país más injerencista y violento es, a su vez, aquél que registra más matanzas indiscriminadas en su interior. ¿Alguien puede pensar que ambos factores no están estrechamente relacionados? 

 

La paz es un sentimiento, una práctica y una convicción. La paz representa una opción ante el mundo, ante la vida que nos rodea, una actitud y un valor vital. La paz por tanto hay que sentirla, y hay que practicarla. Queda automáticamente desautorizado para hablar de paz aquél que apueste por las guerras, tanto internas como externas, tanto en su interior como en su exterior. Porque al igual que el Hombre, en sentido aislado, no podrá estar en armonía con el mundo y con el resto de las personas si no lo está consigo mismo, los países y gobiernos que engendren violencia dentro de sus fronteras, son los primeros candidatos a exportar dicha inestabilidad, dicha violencia y dicho estado de guerra permanente a su exterior. En la serie de artículos referida lo hemos explicado largo y tendido, lo hemos expuesto con todo lujo de detalles, con todo tipo de argumentos y razonamientos. No existe otra salida. Primero hemos de creer en la paz, después hemos de cultivarla en nuestro interior, y después hemos de exportarla hacia el exterior. Si estos tres actos no se dan en secuencia, y ello ocurre por todos los países y organizaciones del globo (o al menos por la mayoría de ellos), jamás tendremos un escenario de paz auténtica y duradera. Es hora de ponerse las pilas. Es hora de armarnos...de paz. Continuaremos en siguientes entregas. 

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1 julio 2016 5 01 /07 /julio /2016 23:00
Autores: Iñaki y Frenchy

Autores: Iñaki y Frenchy

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón

Antonio Machado

Con todo lo que se sabe, muchos volverán a ser votados, y habrá que admitir que somos un país de mierda

José Sacristán

El resultado de las últimas Elecciones Generales ha sido absolutamente decepcionante. Sorprendentemente, tras cuatro años de nefasto, cruel e indigno Gobierno del PP, y más seis meses de prórroga en funciones, el pueblo ha rechazado el cambio político, ha rechazado el progresismo, y se ha abrazado al conservadurismo más tradicionalista, a los recortes sociales, al paro y a la corrupción. Si ya fue inexplicable en las elecciones de 2011, mucho más inexplicable resulta ahora, después de una legislatura de tremendos recortes sociales, laborales, desmantelamiento de la protección social, del Estado del Bienestar, y contrarreformas antisociales de profundo calado. Así podríamos resumir unos resultados electorales donde no sólo no se ha penalizado al partido de gobierno (el PP) por parte de la mayoría social, sino que incluso su apoyo se ha visto incrementado desde las últimas elecciones de diciembre de 2015. Incluso en los territorios donde la corrupción ha azotado más salvajemente a las Instituciones gobernadas por él, las listas del PP han recibido un mayor aluvión de votos. Absolutamente increíble desde un punto de vista de madurez democrática, y sólo explicable desde la sinrazón, el miedo y la terrible influencia del pensamiento dominante. 

 

 

Desgraciadamente, vivimos en un ridículo país de pandereta, en una cochambrosa pocilga disfrazada de democracia, en un chiringuito retrógrado, corrupto y apestoso gobernado por una organización criminal consagrada a la gran banca, a la Iglesia y a los poderosos empresarios. ¿Qué se puede esperar de un candidato, el señor Rajoy, cuyos argumentos expuestos en el único debate en el que participó se limitaban a decir que "España es un gran país", o que "Gobernar es muy difícil"? Un candidato absurdo y patético, que sólo sabe decir perogrulladas y sandeces, perteneciente a un partido político que resultó ser el peor valorado (por segunda vez consecutiva) por las más de 500 ONG's que integran Polétika, pero que curiosamente, y después de hacer de las suyas durante cuatro eternos años, no sólo vuelve a ser la fuerza política más votada, sino que incluso incrementa sus resultados desde los últimos comicios de hace seis meses. Absolutamente bochornoso. Y aún más bochornoso resulta cuando todo ello ocurre en un país donde esos mismos que acaban de resultar la lista más votada, han saqueado vilmente al país durante los últimos cuatro años, han denigrado a la juventud (que se ha visto obligada al exilio laboral, al paro o a la precariedad), han profanado las históricas conquistas obreras, han provocado ERE's salvajes de las grandes empresas, han desahuciado a mansalva a inocentes familias cuyo único delito era haberse quedado sin empleo (y no poder hacer frente a los pagos de sus hipotecas), han subido ¡¡UN EURO!! a los pensionistas mientras saqueaban el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, han rescatado los toros, las misas y han manipulado la televisión pública hasta volverla nauseabunda, y han visto registrada por la Policía la sede principal de su partido. 

 

Pero no acaban aquí los desmanes, las tropelías, las salvajadas y las indecencias de este indigno Gobierno perteneciente al partido más votado el pasado domingo. Ha privatizado la justicia, ha incrementado de forma opaca los presupuestos de Defensa, ha implantado una reforma fiscal regresiva, ha practicado una amnistía fiscal, ha puesto en marcha leyes represoras de las protestas populares, ha criminalizado la pobreza y la indigencia, ha denigrado la educación pública, ha hundido la cultura, ha provocado las más obscenas desigualdades, ha excluido de la sanidad pública a cientos de miles de personas, ha ignorado la igualdad y la violencia de género, así como la memoria histórica, haciendo caso omiso sobre todas las advertencias y condenas que varios Organismos Internacionales le sentenciaban. Han provocado suicidios y muerte de personas dependientes, han fomentado vergonzantes co-pagos para los servicios públicos, han impedido el derecho al estudio de miles de jóvenes, han privatizado playas y montes, y han socavado los derechos más básicos y fundamentales de cientos de miles de personas, migrantes y refugiados que intentaban alcanzar nuestro país para conseguir una mejor vida. La violencia y extrema insensibilidad de este Gobierno ha sido absolutamente palmaria. Pero no importa, como tenemos un pueblo masoquista, seguro que si durante la próxima legislatura bajan las pensiones un 20%, y a Rajoy se le descubre una cuenta en Suiza con 20 millones de euros, en las próximas elecciones el PP consigue alcanzar los 190 diputados. 

 

Así que con todo ese panorama, y a la vista de los resultados electorales, nos volvemos a hacer la pregunta que da título a este artículo: ¿Qué más tiene que hacer el PP para que dejen de votarlo? ¿Cuántas barbaridades más ha de cometer? ¿Cuántos crímenes sociales hemos aún de contemplar? Cuando nos comportamos como pueblo con esta desidia y masoquismo electoral, siendo presos del Síndrome de Estocolmo en su versión política, eligiendo nosotros mismos a nuestros propios verdugos, los culpables dejan de ser ellos, y pasamos a ser nosotros, el pueblo. Porque ya no podremos quejarnos, ya que no podremos alegar ignorancia ni traición, ya no podremos ignorar inexperiencia ni ingenuidad. Seremos culpables de todas las fechorías que este indecente partido quiera seguir practicando contra nosotros, las clases populares. Seguiremos participando de esta indecente farsa. Ya sabemos lo que hacen. Ya sabemos cuál es su filosofía. Ya sabemos cuáles son sus objetivos. Ya sabemos lo que les importa y lo que no les importa. Ya conocemos sus valores. Ya hemos comprobado de lo que son capaces...¿Por qué seguimos votándoles? Desde el 20D, al menos cinco nuevos casos de corrupción (en seis meses) han sido descubiertos (Acuamed, Taula, Papeles Panamá, Grabaciones Fernández Díaz y nuevas entregas de Púnica), y el resultado ha sido 14 diputados más...¿Cuántos casos nos quedan por descubrir? ¿Cuántos más necesitamos para reaccionar, para decir ¡¡BASTA!!?

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30 junio 2016 4 30 /06 /junio /2016 23:00
Panorama actual de los Movimientos Sociales en España (XXVII)

Una persona refugiada no lo es por decisión propia. En la mayoría de los casos son personas como tú y como yo, pero que han tenido que elegir entre un ataúd y una maleta, que se han visto obligadas a huir de su país por sufrir persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, género u orientación sexual. Muchas son víctimas de trata o de conflictos armados. Han perdido todo excepto la dignidad

Comisión Española de Ayuda al Refugiado (http://www.cear.es/persona-refugiada/)

Los MMSS que habíamos citado en el artículo anterior de la serie no sólo se dedican a la problemática de la inmigración irregular, a la atención y respeto a sus derechos, sino también a la gravísima situación que están sufriendo los peticionarios de asilo en nuestro país (en general, en toda la UE), procedentes de las guerras de Siria, Irak, Afganistán, Yemen, etc. En este sentido, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), con más de 30 años de experiencia, se define como una organización sin ánimo de lucro de acción voluntaria, humanitaria, independiente, y plural. La misión de CEAR es promover y defender los Derechos Humanos y el desarrollo integral de las personas refugiadas, apátridas y migrantes con necesidad de protección internacional y/o en riesgo de exclusión social. Casi 500 voluntarios prestan altruistamente su apoyo a CEAR, que también cuenta con el respaldo de partidos políticos, sindicatos, confesiones religiosas y ONG's, además de personalidades de reconocido prestigio en el campo de la defensa del asilo y los derechos humanos. Y precisamente, en este mismo mes de junio, CEAR ha presentado su Informe 2016 sobre las personas refugiadas en España y en Europa. Sus datos, conclusiones y proyecciones son escalofriantes. 

 

De entrada, el Estado Español rechaza el 70% de las peticiones de asilo que recibe. En efecto, según nos cuenta Enric Llopis en el artículo de referencia, la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior denegó durante 2015 la protección internacional al 68,5% de las personas que la solicitaron. Y las comparaciones con el resto de Europa nos dejan en muy mal lugar. Porque si el departamento que dirige el Ministro Fernández Díaz aceptó en 2015 el 31% de las solicitudes de protección internacional, la media europea se situó en el 52%, y países como Dinamarca reconocieron cerca del 80% de las peticiones, o Austria y Suecia, alrededor del 70%. Por otra parte, los 3.770 muertos en el Mar Mediterráneo durante 2015 retratan fríamente la ausencia de un Sistema Europeo Común de Asilo. Los sistemas de cuotas se incumplen, no existe solidaridad europea, y lo único que se pone en marcha son indecentes acuerdos como el refrendado con Turquía. Con este escenario, sólo el humilde y no reconocido trabajo de los movimientos sociales que ayudan diariamente a estas personas, representa el único aspecto positivo de la deplorable situación. Y si extrapolamos las cifras a nivel mundial, entramos en una dinámica espantosa. La cifra de personas desplazadas forzosamente en el mundo ya supera los 60 millones de personas. El 86% de las personas refugiadas viven en países empobrecidos y el 51% tienen menos de 18 años, siempre según datos del referido Informe Anual de CEAR. 

 

Mientras, la política migratoria europea adquiere perfiles de fortaleza. Lo único que preocupa es el cierre y protección de las fronteras nacionales, lo cual se ha constituido incluso en argumento de peso para que las fuerzas políticas de corte xenófobo y racista, de extrema derecha y ultranacionalistas, estén adquiriendo una acrecentada presencia institucional. De hecho, ha sido igualmente uno de los argumentos que han conducido al Reino Unido al brexit. Los mensajes neofascistas están calando en el viejo continente, y las políticas de asilo se están viendo afectadas. Proliferan vallas y muros por doquier, y se respiran ambientes populares y manifestaciones de apoyo a los nacionales de cada país, y de odio y rechazo al inmigrante y/o refugiado. La situación está ya llegando a extremos insostenibles. Los miles de muertos en el Mare Nostrum, la guerra interminable de Siria (4,9 millones de refugiados y 7,6 millones de desplazados internos), las masivas llegadas de inmigrantes a las islas mediterráneas y el rechazo de muchos líderes políticos a la concesión de asilo está generando un ambiente de tremenda hostilidad, que ha desencadenado ya algunos conflictos graves, y que promete continuar por la senda del rechazo. 

 

De nuevo, las cifras son concluyentes. Hasta mayo del presente año, sólo se habían reubicado a 1.716 personas en toda la UE, de ellas 105 en nuestro país, para vergüenza de nuestro gobierno, al cual se le han ofrecido para colaborar en la acogida diversos Ayuntamientos gobernados por las fuerzas políticas progresistas. En este contexto, CEAR solicita 5 compromisos urgentes para el nuevo Gobierno que salga de las urnas del 26J: En primer lugar, la impugnación y retirada del apoyo de España al acuerdo entre la UE y Turquía sobre migraciones. El segundo punto consiste en la acogida inmediata de los refugiados que se hallan en Grecia e Italia, en cumplimiento de los acuerdos de reubicación adoptados por el Consejo Europeo. Además, se insta a promover vías legales y seguras para acceder al procedimiento de asilo, como Embajadas y Consulados españoles. También se pide facilitar la emisión de visados humanitarios, que agilizarían y suavizarían la situación de estas personas. El cuarto requerimiento de CEAR es poner fin a las devoluciones ilegales de personas migrantes y refugiadas en las fronteras de Ceuta y Melilla, así como suprimir la exigencia de visado de tránsito aeroportuario establecido desde 2011 para personas de nacionalidad siria. Por último, se solicita también la aprobación urgente de un Reglamento que desarrolle la Ley de Asilo, tarea pendiente desde hace 7 años. 

 

Y por su parte, la situación de los migrantes y/o refugiados que intentan entrar desde Ceuta o Melilla es especialmente delicada. El indecente Gobierno del PP legitimó las "devoluciones en caliente", que se llevan practicando durante más de una década. Tanto el Defensor del Pueblo como el Comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa llevan remitiendo desde 2005 recomendaciones en este sentido, que son sistemáticamente ignoradas por las autoridades españolas. Y por último, un capítulo específico es el derecho de asilo por orientación sexual e identidad de género. Actualmente, los actos homosexuales se siguen criminalizando en 75 países con multas, condenas a prisión o incluso la pena de muerte, vigente aún en varios países árabes y africanos. Y para las personas homosexuales que solicitan asilo, algunas legislaciones exigen en exceso pruebas testificales, cartas y fotografías muy difíciles de aportar, ya que el migrante o la migrante en cuestión suele proceder de países de origen donde la homosexualidad está perseguida, por lo cual muchos relatos y declaraciones no son considerados veraces por las autoridades. Es imperiosamente necesario luchar también contra esta injusticia. Continuaremos en siguientes entregas.

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29 junio 2016 3 29 /06 /junio /2016 23:00
Un deplorable Ministro del Interior

Lo cierto es que la gestión de Fernández Díaz al frente del Ministerio del Interior ha sido absolutamente nefasta. Creo que nunca habíamos tenido un Ministro más casposo y retrógrado que éste. Ahí quedarán sus perlas para la historia, como cuando dijo sobre los refugiados: "Si esas personas [refiriéndose a las ONG's] nos dan sus señas, se los mandamos enseguida". Absolutamente lamentable. Quizás de la gente que ha dependido jerárquicamente de él, sólo se salven los de la Dirección General de Tráfico (DGT), con María Seguí al frente. Porque el papel del resto de Instituciones, mejor dicho de sus dirigentes, ha sido bochornoso. Tenemos el Director General de la Policía, Ignacio Cosidó, que hace algunas semanas atacaba fervientemente a PODEMOS con malas artes, por lo cual se solicitó incluso su dimisión inmediata por las redes sociales. El papel de Arsenio Fernández de Mesa al frente de la Guardia Civil tampoco ha estado exento de polémica, debido sobre todo a los terribles escándalos asociados a los malos tratos a inmigrantes que intentaban entrar a nuestro país a través de las vallas de Ceuta y Melilla. Pero el pasado de este oscuro personaje ya es de por sí interesante, ya que está ligado, como nos descubría este artículo de Publico, a la Falange

 

Así que con todo este personal rodeándolo, poco se puede esperar de un Ministro del Interior que, lejos de poner las Instituciones al servicio del pueblo, las ha utilizado contra él, no ya sólo mediante acciones represoras, sino mediante la creación de herramientas e instrumentos políticos "ad hoc", como la famosa Ley Mordaza, que han motivado incluso que se firmen Manifiestos por destacadas personalidades nacionales e internacionales, solicitando la recuperación de las libertades civiles en nuestro país. Tenemos a un Ministro del Interior que nos ha vulnerado derechos fundamentales, que ha intentado acallar y reprimir la lógica protesta popular motivada por los tremendos recortes sociales que su gobierno ha practicado, que ha creado un nuevo Estado Policial vigilante, controlador y represor, que ha dinamitado el derecho a la tutela judicial efectiva, y que no sólo ha puesto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en contra de la ciudadanía, sino que también los ha utilizado para conspirar en contra de sus adversarios políticos, sentando un peligroso precedente, y haciendo saltar por los aires el principio de la separación de poderes, y los fundamentos del Estado de Derecho. 

 

Bien, y a tenor de todo este currículum, podríamos preguntarnos: ¿de qué nos sorprendemos? ¿realmente se podía esperar otra cosa de este Ministro retrógrado? ¿podíamos esperar una buena gestión de él, teniendo en cuenta su personalidad y sus antecedentes? ¿podíamos esperar algo mejor de un Ministro que programa su agenda en función de los horarios de las misas a las que asiste? ¿podíamos esperar alguna actitud conciliadora de un Ministro que no solamente ataca al mundo de la izquierda abertzale, sino que además no ha querido nunca reconocer los avances de ETA por el desarme, la negociación y la paz? ¿qué podíamos esperar de un Ministro que lejos de intentar vías de acercamiento y negociación después del abandono de la lucha armada por parte de ETA, se dedicaba a menospreciar a los líderes, expertos y dirigentes internacionales que asistían a las Conferencias de análisis del conflicto? ¿es que podíamos esperar otra cosa de un Ministro que nombra a Francisco Marhuenda, el Director de La Razón, Comisario Honorario de la Policía¿Nos extraña todo esto viniendo de un Ministro que jamás ha reconocido las malas prácticas de algunos integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que han practicado la tortura en dependencias policiales, y por las cuales han sido denunciados por sus víctimas? ¿es que podemos esperar gran cosa de un Ministro que no se pronuncia y se esconde ante la querella de las Asociaciones de Víctimas del Franquismo, y que representa a un país, el nuestro, que ha sido denunciado por el Comité de Derechos Humanos de la ONU y por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ante la desidia demostrada en este tema? ¿es que nos hemos olvidado de la reunión de este Ministro en su despacho con el delincuente Rodrigo Rato, el que fuera histórico compañero de partido, ex Ministro de Economía, ex Presidente del FMI y ex Presidente de Bankia, investigado por múltiples delitos contra la Hacienda Pública?

 

Como vemos, sería interminable mencionar todas las tropelías, inconsistencias, salidas de tono, comentarios intolerables, decisiones aberrantes y complicidades indecentes que este Ministro del Interior nos ha regalado durante su mandato, que esperemos que termine en cuestión de días. Fernández Díaz es el último responsable de las maniobras de ataque político perpetradas por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado contra la formación política de Pablo Iglesias, con deleznables prácticas de encubrimiento e incluso de reconocimiento público. Y en esa misma línea, de lo último que nos hemos enterado ha sido la grabación de una conversación en su despacho de octubre de 2014 entre Fernandez Díaz y el Director de la Oficina Antifraude de Cataluña, donde ambos planean una especie de conspiración para atacar a la honorabilidad de algunos dirigentes independentistas catalanes, por medio del destape de algunos posibles escándalos. En suma, burda y partidaria utilización de las instituciones para atacar a los rivales políticos. Como decimos, no podíamos esperar otra cosa de este Ministro del Interior, que aún incluso es posible que nos dé alguna que otra sorpresa. Y a todo esto y como siempre, Rajoy sin enterarse de nada, justificando y defendiendo a su Ministro y amigo de tantos años. Ese "hombre discreto donde los haya", esa "tumba", ese hombre "cuya mano derecha no sabe lo que hace su mano izquierda", que a lo mejor descubrimos, cuando se impute (si es que se imputa) a Fernández Díaz de algún delito, enviando un SMS a su móvil con el siguiente mensaje: "Jorge, sé fuerte. Hacemos lo que podemos. Mañana te llamaré".

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28 junio 2016 2 28 /06 /junio /2016 23:00
Fuente: paradoslistosya.blogspot.com

Fuente: paradoslistosya.blogspot.com

El desastre de las Cajas [de Ahorros] no es el ejemplo de que no se puede poner la banca en manos de los políticos, es un ejemplo de que los políticos que tenemos no son dignos de confianza para dejarles que gestionen recursos públicos

Bibiana Medialdea

IV. FIN DEL SECRETO BANCARIO.

 

La existencia del denominado "secreto bancario" ha supuesto importantes restricciones y limitaciones a la hora de poder investigar y/o rastrear las actividades de los bancos, de sus empresas y de sus clientes, suponiendo un serio inconveniente que hay que abolir. Exigimos la consideración de delito penal de las actividades en el marco de los mercados de común acuerdo, en particular los Mercados "Over The Counter" (OTC), y todas las actividades de la banca en la sombra, exigiendo que su operativa esté bajo el alcance de su regulación. Todas las transacciones en los mercados financieros deben ser registradas, ser rastreables, reglamentadas y controladas. Hasta ahora, los principales mercados financieros son los de común acuerdo, es decir, que no están sometidos a ningún control: se trata de los mercados de cambios, en el que se mueven 5,3 billones de dólares al día, del mercado de derivados, del mercado de materias primas y de productos agrícolas, etc. 

 

Hemos de alcanzar el fin del secreto bancario. En este sentido, los bancos han de tener la obligación de comunicar todas las informaciones sobre sus responsables, sus diferentes entidades, sus clientes, las actividades que ejercen y las transacciones que realizan por cuenta propia (del banco) y por cuenta de sus clientes. Asímismo, las cuentas bancarias deben ser legibles y comprensibles. El levantamiento del secreto bancario debe convertirse en un imperativo democrático mínimo, para todos los países. Concretamente, eso significa que los bancos deben tener en todo momento y lugar a disposición de la Administración fiscal correspondiente la siguiente información: una lista nominativa de los beneficiarios de intereses, dividendos, plusvalías y otras remuneraciones financieras; las informaciones sobre apertura, modificaciones y cierres de cuentas bancarias con el fin de tener una lista nacional de todas las cuentas bancarias; todas las informaciones sobre las entradas y salidas de capitales, y en especial con la identificación del ordenante. Asímismo, han de prohibirse todas las transacciones bancarias con los paraísos fiscales, siendo absolutamente necesario prohibir a los bancos efectuar cualquier transacción con un territorio considerado como tal. Si no se respeta esta prohibición, se deben imponer serias y graves sanciones (pudiendo llegar hasta la retirada de la licencia bancaria) y el pago de elevadas multas. 

 

 

V. FINANCIAR DE OTRA MANERA EL GASTO PÚBLICO. 

 

Se debe imponer a los bancos privados la posesión de una cuota de títulos de la deuda pública. Asímismo, debemos dar otra misión a los Bancos Centrales (BCE, mientras continuemos dentro de la UE): la de otorgar préstamos a los Gobiernos a cero por ciento (0%) de interés. O sea, a la inversa de lo que hace el BCE, de acuerdo con los tratados europeos. El Banco Central sería capaz de permitir la financiación a tipo de interés 0 de un Estado y del conjunto de estructuras públicas (colectividades, hospitales, organismos para la vivienda social, etc.) con el fin de llevar a cabo políticas socialmente justas en el marco de la transición ecológica. No obstante, somos conscientes de la dificultad de esta medida, ya que se necesitaría modificar el texto de los tratados europeos en vigor, lo cual requeriría mayor fuerza en la UE de los países gobernados por fuerzas progresistas.

 

 

VI. REFORZAR LA BANCA PÚBLICA.

 

El Sistema Bancario Público debe constituirse en el primer actor del sistema financiero, en el actor protagonista por excelencia, siempre y cuando opere con criterios de interés general, transparencia y control democrático (en caso contrario no podríamos estar hablando de Banca Pública), y promueva el uso del crédito disponible en términos y condiciones financiera y ecológicamente sostenibles, así como productivamente útiles. La Banca Pública no sólo debe implicar que el sector se democratiza y pasa a control ciudadano, sino que también pasa a operar bajo otra filosofía, otra ética y otros objetivos distintos. La concesión de créditos o préstamos ha de seguir el criterio de estudio de viabilidad (no de máximo beneficio, imperante en la banca privada) a medio y largo plazo, concesión informada, y regulación general de tipos en función de la actividad. 

 

En el caso español, tras un proceso de concentración sin parangón en la historia de la Península, privatización casi completa de la banca pública, desaparición de las antiguas Cajas de Ahorros (mediante procesos de absorción, compra/venta y fusiones) y marginación de la banca ética, pensamos que la arquitectura del sistema bancario (tremendamente corrupta y antidemocrática) ha de invertirse. Un Polo Bancario Público debe vertebrar y garantizar la función social del crédito a la inversión, para lo cual ha de constituirse a partir de los activos limpios de Bankia y Mare Nostrum (principales entidades financieras nacionalizadas después de su rescate), así como por los recursos procedentes de los propios rescates bancarios, y principalmente, de los activos fruto de la socialización de recursos de aquéllos bancos (privados) que no se ajusten a la nueva regulación bancaria o que sean procedentemente sancionados. El Sistema Bancario Público tendrá un trato preferente con la Banca Ética, y admitirá banca de depósitos y de inversión privada, en los términos ya referidos en apartados anteriores. Continuaremos en siguientes entregas.

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26 junio 2016 7 26 /06 /junio /2016 23:00
Autor: Rainer Ehrt

Autor: Rainer Ehrt

La destrucción mecanizada, racional, impersonal y sostenida de seres humanos, organizada y administrada por Estados, legitimada y puesta en marcha por científicos y juristas, sancionada y popularizada por académicos e intelectuales, se ha convertido en un ingrediente básico de nuestra civilización, el último, arriesgado y a menudo reprimido patrimonio del milenio

Omer Bartov

Hoy día, los conflictos internacionales se han convertido en una matanza indiscriminada de civiles, que ya se toma como algo connatural con el propio conflicto, un mal menor, absolutamente justificado, como cuando arrasan todo un hospital, o secuestran o asesinan a periodistas extranjeros, para extorsionar a terceros países, o bien impedir que se conozca de verdad lo que ocurre diariamente sobre el terreno. ¿Cómo podemos asombrarnos por la destrucción que el Estado Islámico hace de innumerables monumentos y reliquias culturales de Oriente, cuando nosotros, nuestro "civilizado" Occidente, hemos dejado tantos sitios en ruinas? La hipocresía en el terreno del pacifismo llega hasta sus más cínicas expresiones. ¿Cuántos palacios, iglesias, edificios históricos, bibliotecas, yacimientos arqueológicos, archivos nacionales, museos nacionales, y objetos culturales de todo tipo hemos destruido a lo largo de siglos de guerras coloniales, mundiales y "humanitarias"? Mientras perfeccionamos las tecnologías que nos permiten los asesinatos en masa y las retransmisiones de las guerras de última generación, renovamos nuestro armamento nuclear, y eliminamos de un plumazo desde el aire objetivos estratégicos, nos quejamos de las "maldades" de nuestros enemigos. Clara, absoluta y total hipocresía. 

 

¿Es que no fueron acaso los bombardeos al Pentágono y a las Torres Gemelas de New York de 2001 la respuesta a tantos bombardeos que causaron muerte y destrucción por todo el mundo? ¿Es que no han sido los recientes atentados de París o Bruselas la respuesta a tanta maldad occidental desplegada en terceros países para mantener nuestra hegemonía, derrocar a sus dirigentes y controlar sus recursos naturales? En vez de reconocer todo esto, en vez de hacer acto de reflexión y de constricción y de declarar solemnemente que jamás vamos a volver a intervenir en terceros países mediante la guerra, el terror y la invasión, nuestros dirigentes políticos se envuelven en sus banderas, en un hipócrita ritual de reivindicación de nuestros "valores", a los que supuestamente nuestros enemigos quieren atacar y destruir. Pero no podemos dejarnos engañar. Esos "enemigos" no están a miles de kilómetros de distancia, esos "enemigos" residen entre nosotros, son hijos de nuestra cultura, se han criado en nuestros países, han asistido a nuestras escuelas, han trabajado entre nosotros, y han participado de esos "valores" del "mundo libre" al igual que todos nosotros. No son "enemigos extraños" que ataquen a una cultura porque la desconozcan o porque la teman, son hijos de nuestro mundo, producto de nuestras sociedades, resultados de nuestra cultura y de nuestros valores. 

 

No queremos darnos cuenta, por tanto, de que estamos atrapados en un ciclo de violencia mundial que no cesará hasta que todos nosotros, la comunidad internacional no acepte las verdaderas causas de las guerras y de los conflictos armados. Una espiral de violencia que no cesará hasta que los valores del pacifismo (los auténticos, no los impostados) impregnen cada mentalidad, cada reacción, cada gesto, cada opinión y cada acción. No cesará hasta que los planes de desarme mundiales sean una realidad, hasta que los Ejércitos de todo el mundo se hayan reconvertido, hasta que todos los imperialismos hayan sido derrotados (pero no por la fuerza de las armas, sino de la política), y hasta que la Organización de las Naciones Unidas no sea refundada bajo otros parámetros más democráticos. Nos encontramos, como es lógico suponer, a años luz de conseguir todos estos objetivos. Por tanto, las guerras continuarán. Los conflictos bélicos son producto de nuestra agresiva sociedad, de la exportación de nuestros valores por todo el mundo, y de los propios conflictos que vibran dentro de nuestras sociedades. Una sociedad que no viva en paz consigo misma (al igual que cada persona) no podrá exportar la paz al resto de sociedades. Por ello es tan esencial no sólo la consecución de los objetivos enunciados anteriormente, sino también la consecución de sociedades auténticamente pacíficas en su interior, donde las personas vivan felices, donde reinen la cooperación y la solidaridad, el bien común, en vez del egoísmo, el individualismo y la competitividad. Porque también las guerras son fruto de todo ello. 

 

Echemos por ejemplo un vistazo a nuestro propio continente europeo, para comprobar el fiel reflejo de lo que decimos. La Unión Europea, según su Carta de Derechos Fundamentales, "se funda en los valores indivisibles y universales de dignidad humana, de libertad, de igualdad y de solidaridad; se asienta en el principio de democracia y en el Estado de Derecho". Sin embargo, sólo tres días antes de los recientes atentados, el 19 de marzo pasado, Europa firmaba con Turquía el mayor acuerdo antirrefugiados de las últimas décadas, un acuerdo que no sólo viola los "valores europeos" y la Carta de Derechos Fundamentales, sino también la Convención Europea de Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra sobre los Refugiados y la Convención sobre los Derechos del Niño. Ahí es nada. Y nos quedamos tan tranquilos después de que nuestros dirigentes sean capaces de firmar un acuerdo tan aberrante. Y esto de puertas hacia fuera, porque de puertas hacia dentro, prácticamente todas las sociedades europeas (pertenezcan o no a la UE, estén o no dentro de la Eurozona) están involucionando desde hace décadas hacia un neofascismo social, que se manifiesta básicamente en un rechazo hacia el diferente, en un odio hacia lo distinto, en una criminalización de la pobreza, en precariedad laboral, y en el desmontaje de los Estados del Bienestar, la disminución de los niveles de protección social, y la privatización de los servicios públicos. 

 

Por no hablar de la escalada militarista europea, producto de la falta de iniciativa europea en desarrollar una política exterior común, y por tanto, en su adscripción acrítica a los designios de la política agresiva y bélica del imperialismo estadounidense, que apoya sin fisuras todas las incursiones y decisiones belicistas de la OTAN, y que sólo contribuyen a desestabilizar países y regiones enteras, sembrando el odio, la destrucción, el horror y los clamores de venganza allí donde se desencadenan. Pues bien, con todo este breve y conciso repertorio a nuestras espaldas (que hemos resumido expresamente), con todas estas "credenciales" europeas, con estas tarjetas de distinción del carné de europeo de cualquier nacional de nuestro viejo continente, podríamos preguntarnos por dónde se nos han quedado en el camino esos "valores europeos" que tanto reivindicamos cuando nos atacan, y que tanto proclaman nuestros dirigentes cada vez que somos víctimas de algún atentado terrorista, cantando nuestros himnos nacionales al unísono, y envueltos en nuestras banderas...¿es que los pueblos que hemos arrasado no tienen himnos ni banderas, tan respetables como las nuestras? ¿Es que todos aquéllos que hemos asesinado nosotros no tienen familias que les lloren tan respetables como las nuestras? ¿Es que su sociedad no tiene tanto derecho al duelo como la nuestra? Estas son las auténticas preguntas a las que hay que dar respuesta, con la certeza de que, cuando las demos, nos encontraremos con la verdadera cara del terror que despliegan nuestras sociedades. Continuaremos en siguientes entregas.

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