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7 septiembre 2015 1 07 /09 /septiembre /2015 23:00

El patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia

Marta Fontenla

Básicamente, el heteropatriarcado es un modelo milenario de dominación social y cultural, que justifica el rol de dominación del hombre sobre la mujer. Aunque es muy anterior a la aparición y extensión histórica del capitalismo, cuando éste entra en escena (allá por las postrimerías del siglo XVII), el modelo patriarcal se afianza y obtiene una mayor legitimación colectiva, ya que ambos modelos (capitalismo y heteropatriarcado) se retroalimentan. Sus puntales se basan en la aceptación de un único modelo de familia universal, compuesto tradicionalmente por una pareja heterosexual y sus posibles hijos, así como en la perpetuación, reparto y legitimación social de una serie de roles para hombre y mujer, que continúan reproduciéndose en nuestras sociedades actuales, tildadas irónicamente de "civilizadas" y "progresistas". En realidad, el heteropatriarcado es una modalidad descendiente del más antiguo modelo patriarcal, donde además se centra el poder de dominación del hombre sobre la mujer desde la heterosexualidad, o si se quiere, la heteronormatividad, excluyendo otro tipo de relaciones afectivo-sexuales, o si se quiere, sexo-genéricas. 

 

La dominación cultural del heteropatriarcado es tan antigua y arraigada, que hoy día sería difícl (los científicos sociales aún lo continúan estudiando) deslindar la parte biológica de la parte cultural en nuestro comportamiento desde que somos bebés. En su ensayo "Reflexiones feministas", Matilde Tenorio afirma que "...el Patriarcado (...) es la manifestación de las relaciones históricamente desiguales entre hombres y mujeres, fruto de las desigualdades sociales y culturales. Desde el nacimiento, e incluso antes, se nos educa para que respondamos a unos roles de género determinados, para que nuestros comportamientos se ajusten a lo que la sociedad espera del género femenino y del masculino. Los hombres deben situarse en el ámbito de lo público y se les atribuye estabilidad emocional, autocontrol, agresividad, acción, razón, tendencia al dominio y seguridad en sí mismo, canalizando su rol hacia la producción. Sin embargo, el estereotipo femenino se sitúa en el ámbito de lo privado y se caracteriza por la inestabilidad emocional, falta de control, ternura, paciencia, disponibilidad, sumisión y dependencia, asignándosele el rol básico de la reproducción. El rol de transición entre los valores modernos y los tradicionales genera en muchos hombres temor, frustración y un riesgo de perder el control y la autoridad y si bien muchos de ellos lo afrontarán cognitivamente comprendiendo que son copartícipes de la desigualdad e intentando modificar sus creencias, valores y actitudes, otros, por el contrario, responderán resistiéndose a la pérdida de sus derechos e intentando restablecer el equilibrio mediante el control físico y mental de sus parejas utilizando diferentes estrategias". 

 

Sin extendernos sobre sus orígenes, y siguiendo al Blog "Empoderar a las Mujeres", podríamos decir que en las sociedades pre-patriarcales las mujeres aportaban alrededor de las tres cuartas partes del total de los alimentos y productos necesarios a los colectivos humanos de la época, participaban con los hombres en la caza, y hasta se cree que las famosas pinturas rupestres y el control del fuego fueron también obra suya, junto a los inicios de la doma de animales o la agricultura itinerante. Como factores históricos y evolutivos que intervienen en la aparición e institucionalización del patriarcado, podríamos citar la generalización de la práctica de la exogamia (las mujeres y los hombres de diferentes grupos humanos comienzan a cruzarse ante la necesidad de tejer alianzas), el paso gradual del nomadismo al sedentarismo (el desarrollo de la agricultura y la ganadería agotan las prácticas itinerantes), o la necesidad de defender el territorio (los grupos ya sedentarizados se ven obligados a defender el terreno sobre el que se han establecido). Estos factores también van determinando con el paso del tiempo la división sexual del trabajo en la que la fuerza física, mayor en los hombres, prevalecerá sobre la resistencia biológica, más acusada en las mujeres. Ya en las sociedades medievales, el concepto de patriarcado designa y define un tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón jefe de la familia, dueño del patrimonio, del que formaban parte los hijos, la esposa, los esclavos y los bienes. 

 

Como estamos comprobando, el fenómeno cubre prácticamente casi todas las facetas de la vida de hombres y mujeres. Porque partimos de la premisa de que la estructura social del heteropatriarcado está presente en todos los ámbitos e influye en todos los comportamientos de los individuos, y una de las manifestaciones más graves del dominio de los hombres sobre las mujeres es la violencia de pareja, de la que hablaremos enseguida. El modelo heteropatriarcal consagra múltiples discriminaciones de todo tipo de la mujer frente al hombre, y legitima socialmente dichas injustas situaciones, tales como: falta de independencia económica, brecha salarial, desigualdad laboral, división sexual del trabajo, permanencia de roles machistas, violencia de pareja, acoso sexual, modelos imperantes de sexualidad, difusión de modelos de feminidad alienantes, permisividad frente a la prostitución, etc. La discriminación de la mujer frente al hombre es algo consustancial bajo el modelo heteropatriarcal, porque consagra cierto sistema de convivencia, que adopta una "heteronormatividad" que delimita perfectamente los roles de hombres y mujeres en la sociedad, desde sus clases dominantes. 

 

Y este modelo llega hasta las más altas instancias políticas de la sociedad, esto es, al Estado y todas sus Instituciones, desde donde las relaciones de dominación impuestas por el modelo se legitiman y se respaldan mediante leyes. Bajo el modelo heteropatriarcal el Estado garantiza, mediante un sistema económico fundamentado en él, la sujeción y la dependencia de las mujeres frente a determinadas figuras masculinas a lo largo de su vida (padre, hermanos, marido, etc.), impidiendo su pleno desarrollo e incluso su completo reconocimiento como sujetos políticos de pleno derecho. Según el feminismo marxista de Heidi Hartmann, el patriarcado (y su variante heterosexual) no descansa sólo por tanto en la familia como círculo más íntimo, sino en todas las estructuras que posibilitan el control sobre la fuerza de trabajo y de reproducción de las mujeres. Pero el heteropatriarcado llega más allá, porque, como resumíamos al principio, se trata de todo un sistema de dominación cultural, incluyendo usos, costumbres, tradiciones, normas familiares, hábitos sociales, prejuicios, símbología, e incluso leyes, el conocimiento y práctica de todo lo cual asegura su transmisión y perpetuación entre diferentes generaciones. Así, conceptos como los celos, la paternidad o el adulterio surgen de la dominación cultural del heteropatriarcado, y llegan a legitimarse totalmente en las sociedades actuales. 

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Published by Rafael Silva - en Psicología
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Comentarios

avanzada 03/09/2017 21:08

Todo se explica con un par de líneas "Socialismo 21" Osea el nuevo socialismo..

J. Dickinson 05/21/2016 12:30

Increíble concatenación de estupideces. Jajaja casi contestarte es jugar con mierda Davicious, pero a veces uno se ensucia las manos cuando no tiene nada que hacer. Lo más curioso y que seguramente te es invisible, es que eres una víctima más de un sistema que te ha hecho daño, mucho, te ha sesgado y anulado, lo que eres es una pequeña parte (muy triste por cierto) de lo que pudiste ser.

Davicious 04/02/2016 19:26

Rafael: lo tuyo es de libro. Repites como un lorito todas las consignas y tópicos izquierdosos sin haberte detenido un momento a considerar si tienen el menor viso de racionalidad o no.

Por tanto, también tenías que ser un "tonto útil" al servicio del "feminismo de tercera generación", más conocido entre aquellos que desprecian la corrección política imperante ente los tontiprogres como "feminazismo" o "hembrismo"

¿Qué igualdad...?

- En miles de años como especie, uno de los géneros, las mujeres, supuestamente "iguales" -o "mejores", según a quien se escuche- ¿no han sido capaces de liberarse de ninguna manera de tan "manifiesto" abuso machista, o de crear sus propios ámbitos, organos de control, medios de expresión? Si se han comportado como "ovejas en el rebaño", respecto al dominante hombre "pastor"... ¿no será porque realmente son ovejas...?

- ¿Dónde están las mujeres ingenieros, arquitectos, dibujantes, artistas, escritoras, etc, etc, etc... labores para las que sólo se necesita lápiz, papel y cerebro?¿Por qué son tan minoritarias en todos los ámbitos creativos o productivos! ¡Ah, claro!¡El hombre les ha impedido dedicarse a ello! Pero... si las mujeres fuesen capaces de, por ejemplo, diseñar puentes y casas que no se derrumbasen, y hacerlo mucho mejor que los hombres, ¿qué ventaja -ya hablando meramente en términos "evolutivos" y de pura supervivencia de los individuos que cruzasen dichos puentes- tendría forzarlas a salir de tales profesiones...?

Yo soy ingeniero, y no ceso de preguntarme dónde está el talento femenino en mi profesión. Respuesta: no lo hay.

- Si el hombre está tan empeñado a limitar a la mujer, ¿por qué no la habría "limitado" también en "llevar la casa" y "cuidar de los niños"...? Si sólo se trata de "fastidiar" por parte del "macho..."

- "División sexual del trabajo..." ¿y por qué no luchan por entrar masivamente en las minas, en la construcción, en la milicia, y en mil trabajos duros por el estilo?¡Ah, no!¡Las injusticias sólo se cometen en los Patriarcales Consejos de Administración y altas esferas de la Administración Pública..., dónde las poltronas, el despacho y el aire acondicionado...

- "Brecha salarial" ¡Claro, todo el mundo sabe que se las paga menos por tener vagina! El que los hombres prefieran ser ingenieros y dedicarse a profesiones de mayor riesgo, y el las mujeres decidan ser profesoras y enfermeras, no tiene absolutamente nada que ver. Curioso además: si fuese así, ¿cómo es que los pérfidos capitalistas no contratan sólo mujeres en vez de hombres, siendo mano de obra comparativamente más barata...

Y mil cosas mas. Conclusión: Rafael. No solo eres un macho "beta" -o "epsilon"...-; sino además un crédulo idiota y que tira piedras contra su propio género.

Felicitaciones. Sigue luciéndote en público.

Luz del día 01/26/2016 10:32

La falta de necesidad de trabajar para substir ha hecho posible que algun@s (ya no se ni yo en que sexo se puede hablar sin ofender a nadie...) se dediquen a estudiar temas como el "heteropatriarcalismo"... hasta donde yo conozca de la vida, con todas sus dificultades muy reales, estos profesionales del populismo intelectual deberian darle las gracias al sistema capitalista por los privilegios que les ha concedido en poder vivir de sofismos, en lugar de lamentarse delante de la luna y las estrellas de ser un@s niñ@s malcriad@s.

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