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20 marzo 2017 1 20 /03 /marzo /2017 00:00
Por la senda del Pacifismo (42)

Las guerras se suelen justificar con una “causa justa”, idea que se remonta a San Agustín y Santo Tomás de Aquino. ¿Pero qué es una causa justa? (…) los responsables de la misma dicen que se han visto obligados a desencadenarla para restablecer los derechos humanos, proteger vidas inocentes, salvar la civilización, construir la democracia, etc. Semejantes frases altisonantes, que alguien puede admitir como bien intencionadas, resultan un sarcasmo cruel cuando se consideran las miles de víctimas inocentes, la destrucción de 2/3 de las escuelas de Iraq, el saqueo y expolio de los museos y bibliotecas de Bagdad, donde se conservaban los documentos del origen de la civilización, la abolición de los derechos de la mujer, etc.

Vicente Romano

La insensiblidad de los seres humanos contra las guerras, los conflictos y las intervenciones armadas es algo que se va larvando, que el pensamiento dominante va modelando poco a poco, y para ello, se vale de todo un sofisticado edificio levantado mediante una cuidada pedagogía política que pudiéramos denominar "pre-bélica", tal como hace en su artículo el sociólogo José Luis Vázquez Doménech, perteneciente al Colectivo Internacional "Ojos para la Paz", para el medio Cronica Popular, al que remito a los/as lectores/as, y en el que nos vamos a basar a continuación. Antes de cada conflicto bélico, nuestras Instituciones occidentales nos engañan deliberadamente, nos preparan para la asunción del mismo, nos aleccionan para legitimar dicha intervención, con objeto de que nuestra oposción y crítica a la misma sea mínima. Es indudable que entre la seguridad y la libertad, nuestros gobernantes han optado sin dudas por la primera, para usarla como estrategia con objeto de canalizar por esa vía todos los inconvenientes y consecuencias de un posible conflicto. Sobre todo, cuando se trata de preparar una nueva injerencia o una nueva incursión militar, normalmente delictiva, por muy auspiciada que esté por la ONU, pues este organismo también está viciado en su propio funcionamiento. 

 

Y dicha seguridad tiene la particularidad de que no se instaura como un principio de defensa, sino como una verdadera y potente maquinaria que no cesa en su empeño de llevar la iniciativa. Estados Unidos, la gran potencia agresora e imperialista, con su aliado principal la Unión Europea, esta indecente Europa de los mercados, con la inestimable ayuda y respaldo de la OTAN, la organización bélica por excelencia, se han vuelto expertos en desencadenar nuevos tipos de contiendas, que ahora son incluso televisadas en tiempo real, gracias a su sofisticada tecnología. De entrada, adornan y construyen un nuevo vocabulario que transforma la cruda realidad en una realidad distorsionada, justificando los crímenes de civiles inocentes como "daños colaterales", y utilizando nuevos dispositivos como los drones para causar el mayor daño posible en el menor tiempo, y con las menos bajas posibles. En esta última generación de conflictos, instigan y provocan lo que se vienen llamando "Revoluciones Populares", en países perfectamente escogidos para sus propios intereses, y con dicha justificación, se lanzan a la conquista del mundo, como patrocinadores de los derechos humanos, cuando en realidad son los mayores violadores de los mismos. Bajo las falsas banderas de la democracia, de la libertad y de los derechos humanos, lo que perpetran son graves crímenes contra la humanidad, dejando en la ruina a los territorios y a sus pueblos. 

 

Para ello, en perfecta sincronización con diferentes grupos sociales u organizaciones propias, "exportadoras" de la democracia y no gubernamentales que dicen trabajar por los derechos humanos (más les valdría mirar a sus propios países en primer lugar), activan movimientos para encender la mecha. Esta mecha acaba convirtiéndose en grupos terroristas dirigidos a derrocar a los presidentes que Estados Unidos tiene en el punto de mira de su particular agenda. No se trata de eliminar a los dictadores porque éstos repriman a sus pueblos, tan sólo se trata de esbozar una imagen siniestra del Jefe de Estado hostil para los intereses norteamericanos, como tantas veces ha ocurrido en la reciente historia. De esta forma se va preparando subliminalmente el terreno para la invasión. Esta forma de actuar es letal porque es sencilla y está perfectamente calculada. Es absolutamente previsible y controlable. En primer lugar, se dinamita al gobierno. Sin gobierno no hay ejército. Y sin ejército se crea el caos, que es el mejor caldo de cultivo para sus intereses, que no son otros que pescar en ríos revueltos. La lista de países que han sufrido este proceso por parte de USA sería interminable. Paralelamente, entran en juego dos operaciones sin las cuales no habría probabilidad de éxito. Por un lado están los personajes utilizados para ejercer de mandatarios, de líderes, de empresarios o de políticos, que tienen asignadas una serie de tareas a realizar. Es gente vil y abyecta a la que no le importa su país, y que se vende a los intereses que mejor les pagan. Estos sujetos normalmente están en conexión directa o guardan relación con entidades o asociaciones que tienen un control exhaustivo de lo que está sucediendo.

 

Por otra parte, tenemos la inestimable colaboración de los grandes medios de comunicación dominantes, es decir, esos denodados "periodistas" en nómina y tertulianos de tres al cuarto, que guían con sus artículos y sus "opiniones" las ideas de miles de personas, influyendo poderosamente en una falsa percepción de lo que está ocurriendo, y de sus verdaderas y últimas causas. Pero dentro de esta estrategia es importante recordar la tremenda capacidad que tienen para llevarnos al engaño, a través precisamente de estos "analistas" que tienen una buena acogida social. Este grupo es uno de los resortes principales de la propaganda mediática, colaborador necesario para que las injerencias parezcan enfrentamientos religiosos, y para que la liquidación de presidentes se identifique con el furor de las masas enardecidas por las masacres de sus gobiernos. Y entonces, ya tenemos completado el mecanismo de destrucción masivo más sofisticado de este nuevo siglo. Resumiendo un poco, podríamos detectar los siguientes pasos en relación al calendario de lo que podríamos llamar las "invasiones de guante blanco":

 

1.- Identificar al supuesto enemigo, del que se quieren obtener pingües beneficios, y acusarlo reiteradamente, en todos los medios, a todas horas, y de todas las formas, de dictador, asesino, y si algo falla, de contrabandista o ladrón. 

 

2.- Difundir las noticias que mejor puedan cristalizar la imagen deseada, mentir hasta la saciedad, inventar cuantas más atrocidades mejor, y hacer de la prensa y de la televisión el lugar perfecto para ello. 

 

3.- Crear situaciones insostenibles en los territorios que se desean conquistar. Esto pasa por introducir agentes secretos, militares, grupos terroristas, violadores, y a ser posible, rebeldes con causa. Éstos últimos son presentados como los verdaderos buscadores de la resolución del conflicto que ellos mismos generan. 

 

4.- Ante coyuntura tan sobrecogedora y dramática, responder desde las más altas instancias para acabar cuanto antes con semejante panorama, dando paso a organizaciones no gubernamentales (como Amnistía Internacional o Humans Rights Watch) para narrar los acontecimientos en primera persona, y después, abrir las puertas de los cielos para que la OTAN haga justicia con sus bombas amigas. 

 

5.- Nuevamente valerse de la propaganda mediática para "informarnos" debidamente de que todo lo que está aconteciendo (es decir, una invasión) se realiza para defender a la población civil, castigada indiscriminadamente por sus propios mandatarios. 

 

6.- Recordar que no se quiere la guerra, pero que la situación requiere de una urgente determinación, y tal es así que incluso un buen número de intelectuales y artistas reclaman que no se puede esperar más, y que ya es hora de entrar en acción (La sociedad no puede permanecer callada y convocamos una manifestación)

 

7.- Después de tan ardua defensa, instalar un nuevo poder amigo de los liquidadores, que vaciará las arcas de los bancos y dejará al país en una merma de difícil solución. 

 

8.- Proceder a violentas acciones programadas de rapiñas, pillajes y saqueos, aprovechando el caos generado, privatizando los bienes básicos, adjudicar los contratos de reconstrucción a las empresas del país invasor, vender medio país a las grandes multinacionales, y hacernos creer que ya queda inaugurada una nueva democracia. 

 

9.- Dejar en la cuneta a todos los cadáveres sin distinción, y comenzar la rehabilitación de la mano del olvido y la compasión. 

 

10.- Los grandes periodistas, con más de un premio todos ellos, hacen las maletas y nos trasladan con sus grandes reportajes a un nuevo foco de atención, necesitado de "democracia" y de respeto a los "derechos humanos". En resumidas cuentas, esta pedagogía política del consentimiento bélico consta de las cuatro coordenadas básicas, que se repiten en las diferentes fases: mentir, ocultar, censurar e inventar. Continuaremos en siguientes entregas.

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Published by Rafael Silva - en Política
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