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18 noviembre 2014 2 18 /11 /noviembre /2014 00:00

"Cuando la ley y la moral se contradicen una a otra, el ciudadano confronta la cruel alternativa de perder su sentido moral o perder su respeto por la ley"

(Frédéric Bastiat)

 

 

 

 

   

puerta_giratoria1.jpgMucho se viene hablando sobre la expresión, la idea y el concepto de "puerta giratoria", en el que vamos a insistir en el presente artículo, sobre todo para aclarar las tremendas implicaciones que este concepto alberga. Podríamos decir que, básicamente, lo que se conoce como "puerta giratoria" es un mecanismo de perversión y prostitución de la política, consistente en permitir la alternancia sin ninguna limitación de los dirigentes públicos en ámbitos privados, y viceversa, esto es, de los dirigentes del mundo de la empresa privada en el ámbito de lo público. Por ejemplo, consiste en hacer Ministro de Sanidad a un dirigente de un holding farmacéutico, o Ministro de Fomento a un Consejero Delegado de empresas constructoras, o Director General de Energía a un Presidente de la patronal de empresas energéticas. Y a la finalización de su mandato público, estos personajes volverían de nuevo a sus respectivos cargos en la empresa privada, naturalmente de los mismos sectores (o sectores afines) a aquéllos sobre los cuales legislaron o tuvieron responsabilidades durante su etapa pública.

 

puerta_giratoria2.jpgParece ser que es término que acuñaron los norteamericanos ("revolving doors"), para permitir, de forma legal, pasar por la política durante un tiempo para llevar a cabo cambios en la legislación vigente en determinados sectores, para que se adaptase lo mejor posible a las necesidades (léase intereses) de determinadas empresas privadas (normalmente grandes compañías transnacionales), y luego, una vez fuera del ámbito público, pasar a formar parte de estas últimas, aprovechándose de los cambios por ellos dirigidos durante su etapa pública. De esta forma, no sólo se aseguran un futuro en el sector en cuestión, sino un futuro muy bien remunerado, en agradecimiento de dichas empresas por su inestimable ayuda y colaboración. La industria farmacéutica y el sector financiero suelen estar a la cabeza en el ránking de sectores favorecidos por las puertas giratorias, aunque es una lista que aumenta constantemente, gracias a la incesante aparición de lobbies o grupos de presión (asociaciones de representantes de estas mismas empresas del sector), que son los que "recomiendan" a los políticos justamente la política que hay que hacer en beneficio de la sociedad, es decir, de "su" sociedad.

 

puerta_giratoria3.jpg¿Existe este fenómeno en nuestro país? Pues basta un somero repaso a los Consejos de Administracióin de las grandes multinacionales, esas que exportan con tanto orgullo patrio la denominada "Marca España", para comprobar que la lista es interminable: José María Aznar (Endesa), Felipe González (Gas Natural), Elena Salgado (Chilectra, filial chilena de Endesa), Miquel Roca (Endesa, Abertis), Eduardo Zaplana (Telefónica), Ángel Acebes (Iberdrola), Abel Matutes (Banco Santander), y un larguísimo etcétera. Quizá el caso más paradigmático sea el de Rodrigo Rato, ex Ministro de Economía con Aznar, que también pasó por el Santander, Lazard, Mapfre, IAG, Telefónica o Bankia, después de haber sido dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Como aún debía pensar el señor Rato que ganaba poco, también es uno de los tres imputados, junto a Miguel Blesa e Ildefonso Sánchez Barcoj, en el llamado caso de las "Tarjetas Black" de Caja Madrid. Como vemos, todo un personaje, que dirigió durante algunos años el Ministerio de Economía. Pero su sustituto con el Gobierno de Rajoy no le va a la zaga, pues el señor Luis de Guindos es también otro caso de libro de puerta giratoria, que llega al Ministerio después de haber pasado por la Dirección para Europa de Lehman Brothers (cuya caída en 2008 precipitó la crisis), o ser Consejero de PWC (PriceWaterHouseCoopers), una consultora internacional que, entre otras varias tropelías, fue la responsable de negociar pactos para que terceras empresas eludieran impuestos en Luxemburgo, en tiempos de la presidencia de Jean Claude Juncker, el actual Presidente de la Comisión Europea. Como puede comprobarse, un excelente puzzle, perfectamente ilustrativo de hasta dónde llega la perversión actual de la política.

 

puerta_giratoria4.jpgLa más curiosa es la labor de Consejero, porque claro, se consolida la figura de una persona que no tiene porqué tener ni idea del sector en cuestión, pero a la cual las empresas fichan para beneficiarse de sus contactos, de sus relaciones y de sus influencias, pagando sueldos astronómicos básicamente por no hacer nada, más que pronunciar algunas conferencias en foros internacionales, o reunirse varias veces al año para dictar las políticas "estratégicas" de dicha compañía. Casos en España de puerta giratoria de manual lo han desempeñado algunos cargos de la Comunidad de Madrid en tiempos de Esperanza Aguirre, como el ex Consejero de Sanidad Juan José Güemes, responsable de privatizar (ellos lo llaman bajo el eufemismo "externalizar") la gestión clínica de los laboratorios de los hospitales públicos de la Comunidad madrileña durante su gestión, para después pasar a ser un alto directivo de las mismas empresas privadas a las cuales había ido a parar dicha "externalización". El mecanismo de las puertas giratorias tiene mucho que ver, a poco que ampliemos nuestro enfoque, con la corrupción, y en el fondo, es una pieza sustancial de la propia ideología neoliberal, en el sentido de poder legislar siempre en beneficio del sector privado, y en detrimento del sector público, al que quieren adelgazar constantemente.

 

puerta_giratoria7.jpgLa puerta giratoria gira en ambos sentidos, pero ¿quién es siempre el ámbito más perjudicado? Por tanto, se trata de un mecanismo que pervierte la propia esencia de la política como servicio público, pues permiten de forma legal y encubierta que se practique un saqueo y un expolio del sector público en toda regla, una transferencia de competencias y capacidades del sector público hacia el sector privado, representando un mecanismo de transferencia de poder, empleo y recursos, que está estratégicamente dirigido por la ola neoliberal como uno de sus principales puntales. ¿Cómo podemos contrarrestar este fenómeno? Pues evidentemente, restringiendo las leyes actuales, e incluso creando nuevas leyes que potencien el valor de lo público respecto a lo privado, y que prohíban expresamente que se den este tipo de situaciones. ¿No es posible que alguien procedente del sector privado desee, al cabo del tiempo, de forma honesta, trabajar en el ámbito público? Claro que sí. ¿No es posible a la inversa que alguien que trabajó hace tiempo en el sector público, desee hacerlo después de un tiempo de una forma honesta en el sector privado? También. Evidentemente, estas legítimas opciones no se pueden prohibir, pero sí la posibilidad clara de que la puerta giratoria cumpla su función. Para ello, lo que debemos hacer es ampliar los plazos de forma razonable, por ejemplo a 10 años (en vez de los 2 años actuales), para que se diluya en el tiempo el posible efecto de la puerta giratoria. Pero además, ampliarlo en ambos sentido del posible "giro" de la puerta, porque claro, la pregunta básica es...¿para qué diablos se mete un empresario en política? Y evidentemente, es una posibilidad permitida no sólo en nuestro país, sino en prácticamente todos los países del mundo.

 

puerta_giratoria6.jpg¿Alguien se cree que una persona que ha estado al frente, u obteniendo beneficios del mundo privado hasta hace tres días, de repente sienta la imperiosa necesidad de dedicarse al ámbito público, para favorecer los intereses generales de toda la sociedad? Pues parece que no. Más bien lo que parece es que, si lo hace, será para aprovecharse de su presencia y responsabilidad en el sector público, de tal forma que su paso por el mismo se convierta en un cúmulo de nuevas ventajas y posibilidades para el mundo de la empresa privada del cual proviene, y al cual piensa regresar en cuanto termine su mandato político. Y esto es lo que no se puede permitir. Precisamente por eso desde la ideología neoliberal se desprestigia la política como actividad en sí misma, y se difunde la idea de que los políticos deben haber trabajado en empresas privadas, para "demostrar" su cualificación y poder dedicarse a lo público. Pero detrás de estos supuestos "certificados de profesionalidad", lo que se esconde es una infravaloración del ámbito público, y una rendición de culto a los mercados y al mundo de la empresa privada, que es la que les paga y les da poder, riqueza e influencias, y a la cual deben servir en última instancia. Aquí reside la perversión de la puerta giratoria. La conclusión está clara: no se deben permitir injerencias del mundo del sector privado en el sector público, que es el objetivo básico y prioritario que persiguen las puertas giratorias. Por tanto, la solución es establecer una especie de "inhabilitación" o "incompatibilidad" para desempeñar cargos entre una actividad pública y una privada del mismo sector o sectores afines.

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Published by Rafael Silva - en Política
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