Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
El mar Mediterráneo se ha convertido en la mayor vergüenza de Europa; en los últimos 17 años, 35.000 personas han perdido la vida en sus aguas, y solo desde 2016 lo han hecho casi 7.000, entre las que se encuentran niñas y niños que se han quedado sin futuro. Y lo que es peor... nuestro Gobierno mira hacia otro lado, mientras estas muertes podrían haberse evitado si las personas hubiesen contado con vías legales y seguras para obtener protección
Al momento de redactar el presente artículo, son más de cien las organizaciones, colectivos y asociaciones que firman el Manifiesto que vamos a incluir a continuación, para su masiva difusión, apoyo y conocimiento. Y todo causado por la nefasta política de fronteras y de inmigración de nuestro Gobierno, en general de todos los Gobiernos de la Unión Europea, que se están comportando de forma absolutamente vergonzosa en este asunto. Jamás se pudiera haber pensado en el pasado que Europa, tierra de migrantes y de acogida, fuese a perpetrar tan aberrantes ataques contra los derechos humanos de estas personas, desplazados/as forzosos/as de sus países de origen, por conflictos armados, o bien de tipo económico, que cruzan nuestras fronteras jugándose la vida para ser tratados de forma indecente en nuestro Viejo Continente. Aunque las fechas que se citan corresponden al pasado mes de septiembre, nos ha parecido (no hemos podido incluir antes su publicación) un Manifiesto muy interesante por la importancia de los asuntos y datos que expone y por las soluciones que reclama, que siguen vigentes desde hace varios años, y por lo que parece, seguirán vigentes durante algún tiempo más.
Como decíamos, en el sitio web de referencia, en su enlace "Convocantes", encontrarán los lectores y lectoras la numerosa lista de asociaciones que lo apoyan, tales como Abriendo Fronteras, Amnistía Internacional, Anticapitalistas, asociaciones vecinales de diversos puntos del país, diferentes sindicatos, CEAR, Coordinadora de Barrios, Corriente Roja, Ecologistas en Acción, Economistas Sin Fronteras, EQUO, Fundación del Secretariado Gitano, Izquierda Unida, diversos Observatorios de Derechos Humanos, Oxfam Intermón, diversas Plataformas Ciudadanas de Ayuda al Refugiado, Red Acoge, o SOS Racismo, entre otras muchas. Además de todas ellas, el Manifiesto, cuyo contenido vamos a reproducir íntegramente a continuación, puede ser firmado por cualquier persona, desde el propio sitio web:
Este mes finaliza el plazo del programa de reubicación europea. Tan solo 27.695 personas han sido acogidas en toda Europa en dos años, lo que supone solo un 23% de los compromisos adquiridos.
La situación es insostenible. Estamos sufriendo, en pleno siglo XXI, la mayor crisis humanitaria de personas refugiadas y migrantes desde la Segunda Guerra Mundial. El número de personas que huyen de su país para salvar sus vidas por conflictos armados, vulneración de derechos, violencia y persecuciones, aumenta cada día. Ya son más de 65 millones en todo el mundo. En 2016, 1.259.265 trataron de encontrar refugio en Europa solicitando protección internacional, de las cuales solo 15.755 lo hicieron en España. Esta cifra representa el1,2% del total de solicitudes en territorio europeo, que es una de las más bajas de la UE y, pese a ello, no es acompañada por una respuesta adecuada por las autoridades españolas. El mar Mediterráneo se ha convertido en la mayor vergüenza de Europa; en los últimos 17 años, 35.000 personas han perdido la vida en sus aguas, y solo desde 2016 lo han hecho casi 7.000, entre las que se encuentran niñas y niños que se han quedado sin futuro. Y lo que es peor... nuestro Gobierno mira hacia otro lado, mientras estas muertes podrían haberse evitado si las personas hubiesen contado con vías legales y seguras para obtener protección.
Además, nuestras multinacionales, al igual que las de otras potencias mundiales, están también en el origen de las causas de estas migraciones forzosas: guerras provocadas por intereses económicos y energéticos, vulneración de derechos, esclavitud laboral...
Mientras tanto, ¿Qué hace Europa, ¿qué hace España? Lejos de dar una respuesta a favor de las personas, hemos blindado nuestras fronteras ante la llegada de miles y miles de personas buscando refugio, hemos endurecido las políticas de asilo para que cada vez sea más difícil acceder al derecho de protección internacional, y hemos apoyado acuerdos “ilegales” con terceros países no seguros, como Turquía o países africanos, para que sean éstos los que se encarguen de "gestionar" el futuro de millones de personas que huyen de la guerra o cuyas vidas corren peligro por algún tipo de persecución. Personas cuyos derechos humanos están siendo reiteradamente vulnerados, primero en sus países de origen y luego cuando llegan al nuestro, a pesar de todas las leyes internacionales y declaraciones universales que obligan a España a ofrecer protección internacional. Vivimos una crisis del Estado de Derecho.
Para colmo, el Gobierno español tampoco está siendo capaz de cumplir sus propios compromisos. Miles de personas siguen esperando en campos de refugiados dentro y fuera de Europa, en condiciones infrahumanas, para ser acogidas.
España se comprometió a reubicar y reasentar a un total de 17.337 personas. El 26 de septiembre termina el plazo del programa de reubicación europeo, aunque no así sus obligaciones internacionales. A fecha de 14 de septiembre, España ha acogido solo a 1.983 personas, poco más de un ridículo 11% de las 17.337 asignadas en su cuota . Un porcentaje vergonzoso, que nos coloca en el séptimo lugar en materia de cumplimiento de compromisos de reubicación.
Además, las políticas de asilo españolas durante 2016 han limitado al máximo el derecho de asilo a miles de personas que no huyen del conflicto sirio, pero sí de otros, y que también sufren violaciones de sus derechos.
Ahora más que nunca, es necesario y urgente que toda la ciudadanía, colectivos, asociaciones, entidades y movimientos sociales salgamos a la calle para decir alto y claro lo que queremos.
Todas juntas exigimos que las personas que huyen de sus países sean tratadas según sus derechos y por tanto puedan solicitar la protección internacional a la que tienen derecho en países como España, sin trabas y de forma efectiva.
Por todas estas razones, el próximo sábado 30 de septiembre, saldremos de nuevo a la calle a mostrar nuestra indignación. Y a exigir al Gobierno de España, y a la UE en su conjunto, que no juegue con la vida de millones de personas y ofrezca unas políticas migratorias y de acogida que garanticen los derechos humanos.