Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Hemos aprendido que la noción de paz no se limita a la estricta ausencia de conflicto armado, pues tiene también un triple sentido positivo, a saber: la satisfacción de las necesidades básicas de todos los seres humanos, la eliminación de todo tipo de violencia, y el respeto efectivo a todos los derechos humanos
Bien, vamos a proponer a continuación, basándonos de nuevo en el estupendo documento de Carlos Villán, algunas propuestas de refundación del Sistema de las Naciones Unidas que pueden ir en sintonía con todo lo ya expuesto anteriormente:
1.- Pasar de una estructura relacional (cooperación entre Estados soberanos) a una estructura de progresiva integración de soberanías. Hay que aprender a conjugar los intereses múltiples de los países, en aras a objetivos comunes y superiores. El Pacifismo es uno de ellos. En este sentido, la paz y el desarme mundiales se colocan como un objetivo superior de carácter mundial.
2.- El principio de la solidaridad mundial sustituirá al de la cooperación internacional. Y ello porque sólo desde criterios de solidaridad mundial podrán alcanzarse determinados objetivos.
3.- Como consecuencia de la prohibición absoluta del uso de la fuerza, los Estados abolirán progresivamente sus Fuerzas Armadas, de manera concertada y a través de un programa de desarme completo, bajo estricto control internacional. La ONU dejará de ofrecer respaldo y cobijo a las organizaciones y bloques armados, como la OTAN, así como a organizaciones representantes del poder económico mundial, como el FMI, el BM o la OMC. Sólo consiguiendo este objetivo podremos recorrer de verdad la senda del Pacifismo.
4.- El reparto de competencias entre la organización mundial y los Estados miembros se realizará de acuerdo con el principio de subsidiariedad.
5.- La defensa de los valores supremos de paz social y de respeto a los derechos humanos, facilitarán la búsqueda de la felicidad de todos los seres humanos, e inspirarán todas las actividades de la organización mundial. Una refundación bajo esta premisa no permitirá que ningún Estado miembro viole o ignore cualquier Resolución de la ONU, ni cualquier otro tratado o convenio vinculante que le afecte. La inspiración máxima se colocará en el Derecho Internacional sobre los Derechos Humanos, a la cual se concederá primacía absoluta.
6.- Esta ONU refundada se regirá por el principio de composición tripartita de la representación de cada Estado ante los órganos de la organización (Gobierno, Parlamento y sociedad civil). Se acabará entonces con la arrogancia de los Estados, cuyos gobernantes de turno se tornan en representantes de su ciudadanía, aunque la inmensa mayoría de la misma pueda estar en contra de su mensaje. Por otra parte, las organizaciones de la sociedad civil (ONG, asociaciones, sindicatos, etc.) deben tener también su voz en el Sistema de las Naciones Unidas.
7.- El sistema económico y financiero internacional estará gestionado por órganos de composición democrática, que obedecerán a la dirección política de la organización. Basta ya por tanto de caciquismos y de prepotencia de los poderes económicos mundiales, despreciando la democracia y los criterios de la comunidad internacional.
8.- La distribución equitativa de las riquezas mundiales terminará con las desigualdades económicas y las exclusiones sociales que sufren las comunidades, los individuos y los pueblos. La ONU refundada deberá ser el garante mundial de una nueva redistribución de la riqueza en el planeta, y ya sabemos hasta qué punto afecta esta situación a los procesos de paz, y genera amenazas de conflictos internos y externos.
9.- El desarrollo económico debe ser ecológicamente sostenible. Una refundación de la ONU no puede ignorar los procesos de cambio climático y degradación ecológica que sufren los ecosistemas mundiales, y debe velar por conseguir una reversión de esta situación, lo cual salvará cientos de millones de vidas humanas y de animales durante las próximas décadas.
10.- La protección del medio ambiente no puede subordinarse a consideraciones de orden económico. Un Nuevo Orden Económico Mundial dirigido por una ONU refundada bajo estos principios debe poner por delante la sostenibilidad social, humana y medioambiental por encima de ambiciosos criterios de beneficio empresarial, y de expansión de corporaciones transnacionales. El libre comercio entre los países y Estados deberá estar sujeto a estas premisas.
11.- El órgano supremo será el Parlamento Mundial, de composición igualmente tripartita. Ante él responderá el Ejecutivo Mundial, de igual composición. De esta forma, y bajo criterios de gobernanza democrática mundiales, seremos capaces de que los designios de la comunidad internacional se lleven a cabo realmente, y no sean ignorados ni desvirtuados por los Gobiernos de las grandes potencias.
12.- Bajo la autoridad del Ejecutivo Mundial se constituirá un mecanismo permanente de salvaguardia de la seguridad humana y de protección civil ante toda catástrofe, sea ésta de origen natural o humano. De esta forma la respuesta a las situaciones catastróficas no sólo será más rápida, sino más coordinada y eficiente, lo cual redundará en una mejora de las capacidades para salvar vidas y patrimonios de las naciones afectadas.
13.- Bajo la ONU refundada, toda controversia entre Estados será solucionada de forma pacífica, negociada y dialogada. Jamás se permitirán los conflictos armados como respuesta política a los conflictos internacionales. La guerra no será nunca un camino contemplado. En caso de desacuerdo, los conflictos serán dirimidos por un Órgano Judicial Mundial, de jurisdicción obligatoria y con capacidad para ordenar la ejecución de sus decisiones. Una de sus Salas se dedicará exclusivamente a la protección judicial internacional de todos los derechos humanos de todas las personas.
14.- La gestión de todos los órganos del Sistema de las Naciones Unidas, bajo la refundación que proponemos, en particular el Ejecutivo Mundial, se regirá por los principios absolutos y radicales de democratización, transparencia y rendición de cuentas. Ningún dictamen ni resolución de este organismo ni del Parlamento Mundial podrán ponerse en cuestión, ignorarse o incumplirse por ningún país, comunidad, Estado u organización afectados por la misma.
15.- La refundación del Sistema de las Naciones Unidas propuesta ha de estar avalada y legitimada por parte del conjunto mundial de la sociedad civil (pueblos, individuos, comunidades, ONG's y organizaciones del tejido social de base). Sólo de esta forma la legitimación de sus decisiones será máxima, así como sus garantías de cumplimiento.
16.- Requerirá igualmente la amplia participación de todos los actores internacionales (Estados, individuos, pueblos, sociedad civil, parlamentos, entidades y organizaciones sub-estatales y locales, etc.) en las deliberaciones y procesos de toma de decisiones de todos los órganos democráticos del Sistema de las Naciones Unidas.
17.-. La refundación no podrá darse sin el compromiso explícito y real de todos los Estados de respetar la independencia y la capacidad de decisión de la ONU refundada bajo estos principios. Una nueva Carta Fundacional de los Pueblos Unidos reflejará de facto este compromiso.
18.- Naturalmente, la nueva ONU inspirada en estos principios ha de disponer de unos presupuestos regulares adecuados al conjunto de nuevas funciones de la Organización de las Naciones Unidas, y además debe tratarse de un presupuesto sujeto a una gestión independiente del mismo, y sin injerencias estatales de ningún tipo. Ello facilitará también la independencia de sus decisiones, y evitará chantajes de cualquier tipo.
19.- Este proceso de refundación ha de estar inspirado en el reconocimiento de todos los derechos humanos, sindicales y laborales de todo el personal que trabaje para la organización. Se diseñará en este sentido un Estatuto del Personal de la misma, inspirado a su vez en un Estatuto de la Función Pública Internacional.
20.- Finalmente, la refundación propuesta se nutrirá también de los diversos Foros internacionales que puedan completarla y asesorarla, tal como por ejemplo el Foro Social Mundial, así como otros tratados y convenios internacionales que puedan albergarse en su seno, tal como el Tratado de los Pueblos.
Muchos aspectos se nos quedarán en el tintero. Evidentemente, este catálogo recoge únicamente algunos puntos generales, pero precisos y necesarios para inspirar la nueva ONU que necesitamos, una organización que pueda por fin ser sede mundial de todos los pueblos, y que tenga como una de sus principales banderas la senda del Pacifismo. Continuaremos en siguientes entregas.