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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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Arquitectura de la Desigualdad (135)

Fuente Viñeta: https://www.periodistadigital.com/

Fuente Viñeta: https://www.periodistadigital.com/

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Apoyo la RBU porque es incorrecto que alguien se interponga entre otra persona y los recursos que ésta necesita para sobrevivir. Está mal que alguien ponga condiciones al acceso de las personas a los recursos que ellas necesitan para sobrevivir. No debe ignorarse este hecho: la pobreza es la falta de acceso a los recursos que se necesitan para vivir una vida decente. Una persona sana con las habilidades adecuadas y el acceso a un entorno saludable puede hacer muchas cosas que son imposibles para una persona empobrecida en la sociedad actual. Ellos pueden construir su propia casa, pescar, cultivar o cazar su propia comida, pueden trabajar solos o con quien quieran. No necesitan un jefe. Nunca tienen que seguir órdenes

Karl Widerquist (Vicepresidente de la Basic Income Earth Network)

Uno de los motivos por los que las fuerzas políticas de la izquierda no se "atreven" a plantear abiertamente la RBU en sus programas electorales, es por el hecho de que no existe conciencia hacia la medida, porque pueda parecer de cara a la ciudadanía como una propuesta "insensata", y por tanto, pueda hacer retroceder electoralmente hablando a dicha formación política. Salvando las distancias, es justo lo que ocurre también con las propuestas decrecentistas de la economía, las cuales, aunque muchas veces se crea en ellas y se entiendan como estrictamente necesarias, no se plantean abiertamente en los programas electorales ni se defienden en los debates políticos precisamente por no perder votos y apoyos populares. Bien, vayamos al tema que nos ocupa, a ver si podemos salir de dudas. En este artículo para el medio digital Sin Permiso, sus autores (Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens) nos hablan de una encuesta popular que realizaron, la cual se encargó a la empresa especializada en estudios de opinión pública GESOP. Se realizó concretamente entre el 13 y el 17 de julio de 2015, entre una población de más de 16 años y residentes (con al menos un año) en Cataluña. El número de entrevistas repartidas por distintas áreas de Cataluña fue de 1.600. La pregunta principal en dicha encuesta fue la siguiente: "La renta básica es un ingreso de 650 [es la cantidad que se propuso por concretar en la pregunta] euros mensuales que recibiría toda la población como derecho de ciudadanía, que sería financiada mediante una reforma fiscal que supondría una redistribución de la renta del 20% de las personas más ricas al resto de la población. ¿Estaría usted más bien de acuerdo o más bien en desacuerdo de que se implantase en nuestro país?". Pues bien, los resultados a esta pregunta fueron los siguientes: un 72,3% respondió que "más bien de acuerdo", un 20,1% respondió que "más bien en desacuerdo", y un 7,6% respondió NS/NC. Por tanto, parece ser que no es tanta la oposición que se tiene en el conjunto de la ciudadanía a esta medida.

 

Como los autores concluyen, quizás es más sensato pensar que si se explican bien las propuestas cuando se tienen los medios y las oportunidades para hacerlo, la mayor parte de la población entiende perfectamente lo que se explica. Acabemos por tanto con todos estos prejuicios sobre la posible valoración de ciertas medidas de calado por parte de la ciudadanía. Nuestra responsabilidad es, como estamos haciendo aquí, difundir su conocimiento, explicar bien su alcance, sus ventajas y sus posibilidades, y que luego las formaciones políticas que lleven dicha propuesta en sus programas la expliquen y la defiendan valientemente. Y por supuesto, que la promuevan en cuanto tengan poder para hacerlo. Pero sigamos exponiendo los resultados de esta encuesta, muy ilustrativos por cierto. Del total de personas que disponían de un trabajo remunerado, sólo el 2,9% respondió que dejaría de trabajar. Y de las personas que estaban en desempleo, sólo el 2,2% manifestó que dejaría de buscar empleo. Los autores del artículo indican: "Parece que el sonsonete habitual de que con una renta básica incondicional la gente dejaría sus trabajos remunerados forma parte de la fantasía y del prejuicio. Una gran parte de la gente entrevistada opinaba lo contrario. Pero es que incluso hay encuestados inactivos o parados que declaran que con una RB iniciarían un proyecto personal de empleo. Cuando sumamos las horas dejadas de trabajar y las comparamos con las potenciales nuevas horas, ¡la cifra final da más actividad! y por supuesto menos paro involuntario". A la hora de la verdad, cuando manejamos datos concretos y no prejuicios ni valores morales, parece que los resultados son diferentes a los que pudiéramos imaginar. 

 

Los datos desmienten, como estamos viendo, todas las infantiles, reduccionistas y falsas predicciones de la derecha, y en general de los detractores de la medida. Creo que ya hemos rebatido, por activa y por pasiva, del derecho y del revés, los torticeros argumentos de estos detractores, tales como que "la RBU no se puede financiar", "¡cómo vamos a dársela a los ricos!", "las mujeres quedarían recluidas en el hogar", "se fomentaría la vagancia", "se necesitaría una revolución para llevarla a cabo", "significaría un ataque al Estado del Bienestar", "se produciría un pernicioso efecto llamada", "acabaría con la iniciativa individual", y demás razonamientos falaces, ignorantes y maliciosos. Pero volvemos a insistir en que, por sí sola, la medida de la RBU, tomada en forma aislada, no va a revertir la peligrosa arquitectura de la desigualdad laboral y económica a que estamos sometidos. Los lectores y lectoras pueden consultar entregas anteriores, correspondientes a los bloques temáticos que ya hemos abordado, para comprender que hacen falta muchas otras medidas que complementen a la RBU: los Planes de Trabajo Garantizado, la Renta Máxima, el reparto del trabajo, la reducción de la jornada laboral, el combate a las desigualdades laborales con perspectiva de género, la erradicación por ley de la precariedad laboral, el combate a los paraísos fiscales, la liberación con respecto a la deuda pública, y otros asuntos y temas de interés que ya hemos abordado en artículos previos formarían el conjunto de medidas de Política Económica que todo gobierno realmente decidido a desmontar la arquitectura de la desigualdad debería implementar. 

 

Pero volvemos a insistir en que no debemos permitir que nos engañen. De un tiempo acá, muchos grandes empresarios de todo el mundo (entre los que se encuentra gente tan conocida como Bill Gates, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, etc.) se han mostrado encantados con la propuesta de la RBU, pero el planteamiento de la RBU que estas personas puedan apoyar dista mucho del nuestro. Todos ellos, al igual que la OCDE (y en general todas las grandes instituciones internacionales que de entrada puedan apoyar la medida), plantean premisas inaceptables para el modelo de renta básica que aquí hemos formulado. Por ejemplo, suponen desembolsos desde los Estados de Bienestar muy significativos, suponen masivos incrementos de impuestos, suponen merma de determinadas protecciones sociales, o asumen que los gastos para financiar una RBU se dispararían, entre otros planteamientos. Como puede concluirse fácilmente, están hablando de otra RBU distinta a la que aquí planteamos. Este artículo de Diego Herranz para el medio Publico nos da referencias de algunos ejemplos claros y concretos de RBU que se han implementado hasta ahora por todo el mundo, y sus consecuencias. Recomiendo a los lectores su completa lectura para una mayor información. Destacamos los casos de Alaska, Finlandia, Kenia, Oakland (California), Utrecht (Holanda), Ontario (Canadá), India, Uganda y Livorno (Italia). También hay que hacer una referencia, aunque no atienda al modelo de RBU aquí propuesto, a la llamada "canasta alimentaria" cubana. Diversas estimaciones internacionales del Brookings Institution norteamericano, aseguran que la RBU erradicaría la pobreza en 66 países, beneficiando a 185 millones de personas, y que apenas costaría el 1% del PIB de esas economías. Y además, sin aportar nada de dinero extra de las cuentas de ayuda al desarrollo, es decir, de ayuda internacional. 

 

Planes de RBU podrían lanzarse de inmediato, para ayudar con coberturas anuales a los 650 millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Los experimentos mundiales que antes hemos citado no son antiguos (salvo el de Alaska), sino que se han implementado durante los años 2016 y 2017. En todos los casos, se ha podido comprobar la transformación y modernización que la RBU aporta a los sistemas de bienestar de dichos países, y la mejora de sus niveles productivos. La mayoría de dichos planes se están estableciendo a modo de pruebas piloto, es decir, de forma experimental durante un tiempo determinado, para luego estudiar sus resultados, y ampliar en su caso la experiencia. Hasta la fecha, ninguno de dichos casos ha emitido un informe negativo por parte de sus autoridades respectivas. También hay que decir que no todas esas experiencias se basan en el modelo de RBU que estamos exponiendo aquí, sino que algunas de ellas aportan algunas otras características o variantes. La RBU también es apoyada por grandes nombres de la economía mundial, tales como Yanis Varoufakis, Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Thomas Piketty, etc. Varoufakis ha declarado al respecto que "La RBU es una urgencia inaplazable para civilizar el capitalismo y evitar los espasmos que generará por la nueva generación tecnológica". En Francia un total de 13 regiones están estudiando su implementación. El experimento italiano nos lo contaba Diego Mariño en este artículo para el medio La Información de finales del pasado año, que anunciaba que a partir del presente año la renta básica (un primer experimento) en Italia sería una realidad. Pero de la lectura del artículo en cuestión, se deduce que no se trata de una RBU, pues no es ni individual (aplica coeficientes familiares) ni incondicional (pues aplica determinantes por rentas). Pero como estamos viendo, el panorama internacional da pasos adelante hacia el modelo de RBU que aquí estamos proponiendo, de tal manera que cuando se consiga estandarizar y universalizar supondrá un gran hito histórico. Continuaremos en siguientes entregas.

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