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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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¿Aquí no haría falta una revolución? (XII)

Estamos en la recta final de los artículos que estamos dedicando a intentar concienciar de la necesidad de una revolución popular, y en dicho tramo vamos a centrarnos en concretar un poco más la propuesta sobre Proceso Constituyente que entendemos se debe producir en nuestro país. Creo que ya hemos argumentado hasta la saciedad la necesidad de esta revolución, desde todos los puntos de vista, con sus pros y sus contras, luego lo que queda en adelante es referirnos ya a algunos puntos concretos sobre su organización, sus bases, sus planteamientos, su método.

 

revolucion41.jpgObjetivo principal para el éxito: generar una mayoría social que apoye este proyecto, mayoría constituida por los de abajo, por el pueblo entendido en su más amplio término, por toda la sociedad que sufre las consecuencias de esta crisis sistémica y multifacética generada por el propio capitalismo. Dicha fuerza constituyente, dicho contrapoder ciudadano, como lo hemos designado en artículos anteriores, debe hacer suyo el proyecto, comprenderlo, desearlo y asimilarlo, y de esta forma extenderlo por toda la ciudadanía, de todas las edades, de todas las profesiones, de tal forma que la responsabilidad del nuevo proyecto de país se asuma de forma mayoritaria y generalizada. A medida que consigamos este objetivo tendremos el éxito garantizado.

 

revolucion42.jpgUn buen modo de contribuir a ello consiste, como intentamos hacer continuamente en este Blog, en hacer mucha pedagogía, intentando destruir los falsos mitos, y los falsos consensos del capitalismo, que nos han convencido (entre otras muchas cosas), de que eso de la lucha de clases es un camelo, y de que el supuesto enemigo de clase aceptaba el pacto político por el Estado del Bienestar, y todas las conquistas sociales y laborales que los trabajadores/as habíamos conseguido mediante décadas de lucha obrera. Tenemos que tener claro que los poderes fácticos, el poder real en este país, ha acreditado suficientemente que no cree en dicho pacto social, ni está dispuesto a compartir el poder real, ni los beneficios conseguidos para la clase trabajadora. Por tanto, hay que exigir responsabilidades sociales y políticas por la usurpación de la riqueza social, y su acumulación en escasas manos, por unos pocos, empobreciendo a los de abajo.

 

revolucion43.jpgLa estrategia, tal como estamos poniendo en marcha, aunque lentamente, es desplegar un proceso de acumulación de fuerzas mediante la organización de tejido social y político. Concienciar y movilizar a la sociedad civil organizada, mediante los diversos colectivos afectados, de parados, de jubilados, de estudiantes, de mujeres, de pensionistas, de afectados por la hipoteca, de trabajadores precarios, de empleados públicos, para que entiendan que el único camino es desmontar el actual régimen por completo. Cada vez imbricando a estos colectivos con los colectivos que simpatizan o militan en organizaciones sociales y/o políticas, y que comparten los mismos objetivos, consiguiendo que las ideas para un nuevo Proceso Constituyente popular se extienda como un reguero de pólvora.

 

revolucion44.jpgEn este sentido, cualquier iniciativa y/o colectivo organizado que propugne un estado social, justo y equitativo, puede y debe contribuir al proceso, encontrando su adecuada ubicación entre las fuerzas que impulsan el nuevo proceso constituyente. Nuestro reto es conseguir tejer cada vez más ampliamente esas redes políticas y sociales en la forma más eficaz para fortalecer el proceso, y poder alcanzar sus objetivos. Y por supuesto y desde este punto de vista, entendemos que ningún actor político debe aspirar a patrimonializar el proceso, pues este proyecto pertenece a todos los que lo hagan suyo, y en especial a todas las personas que contribuyan con él, a su propagación, a su implicación, a su extensión, a su implantación. Por supuesto y de forma muy especial, a todas las personas que se han movilizado y han ocupado las plazas y calles de nuestro país, en todos sus pueblos y ciudades, llenándolas de indignación y de rebeldía ante el resultado del contraproceso constituyente neoliberal, que ha acabado incluso con la (ya obsoleta) Constitución Española de 1978, que cumplirá próximamente sus 34 años de vida.

 

Las luchas cotidianas en defensa de los derechos y la dignidad de las personas, crean continuamente contrapoder real, cuando paralizan y frenan las continuas agresiones de las oligarquías. Como ya hemos dicho otras veces, se trata de un proceso destituyente de esta coacción que nos ejerce el sistema, al que nos presiona todos los días, y que nos somete continuamente a un acoso y derribo. En defensa de todos los Derechos Humanos, de su prevalencia sobre países y sistemas, y en la defensa de lo colectivo, de lo público, de todos y todas frente a cualquier lógica de desposesión y/o usurpación de la riqueza social colectiva y de los derechos políticos, sociales y laborales de la población.

 

revolucion45.jpgPor tanto, el fortalecimiento del sujeto político constituyente, el pueblo soberano, se logrará utilizando la herramienta de la Convergencia, una convergencia lo más amplia posible, con todo ese entramado social y político, con expresiones sociales organizadas. El éxito del nuevo Proceso Constituyente es requisito imprescindible y paso previo para poder obtener la fuerza suficiente con respecto a la Unión Europea, y poder plantear también de cara a ella un nuevo Proceso Constituyente Europeo, por la Europa de los pueblos, de las gentes, de las personas. Desmontar todo el actual entramado de la UE, destituir todos sus Tratados, y poder construir otra Europa diferente a la actual Europa del Capital. Desde Maastricht nos llegan estos fangos, estos lodos, pues en aquél Tratado se introdujeron las bases que permiten los actuales escenarios, estableciendo por ejemplo la independencia del Banco Central Europeo, para que no estuviera obligado a rescatar a los Estados, o la supremacía del poder financiero sobre la economía real.

 

Está claro que sin el éxito del proceso en suficientes países de la Unión, no es viable deconstruir el actual modelo, ya consolidado, de Unión Europea, puesto que las oligarquías financieras y plutocracias europeas no van a consentir un nuevo escenario, ni van a renunciar voluntariamente a su poder ni a su posición dominante en la arquitectura política y económica europea. Precisamente por eso, y ya lo hemos discutido en artículos anteriores, la postura de salida del Euro también es contemplada, y dicho sea de paso, es cada vez más apoyada por sectores académicos de nuestro país, que incluso la ven como la única garantía real de poder abandonar el actual sistema de relaciones económicas, y de predominio de los planteamientos neoliberales, que se empeñan en mantener los dogmas que nos han conducido a esta situación. Continuaremos en siguientes entregas.

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