Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Después de unos cuantos días de análisis desde que se celebró la última Jornada Electoral del domingo 22 de mayo, muchas son las lecturas y las interpretaciones que se han hecho sobre la misma, y muchas las conclusiones que se han dado, y los puntos de vista que se han abordado. Desde la auténtica izquierda política de este país, Izquierda Unida, creo que sólo podemos hacer dos lecturas fundamentales, dos lecturas que nos llevan a esa situación agridulce que comento en el título, dos caras de una moneda, una que nos lleva a la esperanza, y otra que nos lleva y que nos mantiene en la indignación.
La lectura positiva después de la jornada electoral es la subida en votos y en representación territorial de la coalición Izquierda Unida, una subida generalizada, a nivel de todo el Estado, que hace que nuestra opción sea cada vez mejor valorada, que cale más en una sociedad tan sumida en la crisis y en la ausencia de valores, una sociedad asida a los destinos del capitalismo más brutal, pero donde existe, y creo que siempre existirá, una parte de la gente que se opone a dicho sistema, que piensa de otra manera, que cree que las cosas pueden cambiar, que apuesta por una sociedad más libre, justa e igualitaria. Muchos son los ejemplos que podríamos poner para demostrar el aumento en el número de concejalías, alcaldías, Diputaciones Provinciales e incluso suponer la llave para la gobernabilidad de algunas Comunidades Autónomas. Esta es la parte dulce de la lectura. Izquierda Unida se consolida como tercera fuerza política en nuestro país, y la tendencia es al alza.
La otra cara de la moneda, la parte más agria de la lectura de los resultados electorales, la parte desmoralizante la constituye el alza tan pronunciada del electorado del Partido Popular. Efectivamente, no sólo es que la derrota del PSOE haya sido tan evidente y demoledora, sino que además gran parte del electorado ha dado su confianza a la derecha española, representada por el PP, ante el hartazgo de las mentiras protagonizadas por los gobiernos del PSOE. Siempre se vota en clave general, lo saben todos los expertos, aun cuando se trate de unas Elecciones Municipales y/o Autonómicas, así que el varapalo al partido gobernante ha sido tal (cosa esperada) que la balanza se ha inclinado de forma brutal hacia la opción representada por el PP, cosa ya no tan esperada (yo creo que incluso ni por ellos mismos, aunque las encuestas le concedieran muy buenos resultados).
Pero es que no queda aquí la cosa, pues incluso en las ciudades o Comunidades donde se le ha dejado de votar al PSOE, o bien éste no ha obtenido tan buenos resultados, la mayoría del voto se ha ido para opciones conservadoras, como ha sido el caso de CIU en Barcelona, donde Xavier Trías será el alcade, o del Principado de Asturias, donde una de las opciones más votadas ha sido el recién constituido Foro por Asturias, con el ex-PP Francisco Álvarez Cascos. Por tanto, ya no sólo se trata de un depósito mayoritario de confianza en el Partido Popular, sino de un giro total y generalizado a la derecha, un viraje desesperado confiando en que dichos partidos vayan a gestionar mejor la crisis, sin darse cuenta de que dichos partidos representan todavía más que el PSOE la defensa de las políticas conservadoras y neoliberales que nos han conducido a la actual crisis económica que padecemos, pues son partidos que abogan por el capitalismo puro y duro, que lo defienden a capa y espada, por mucho que proclamen que quieren acabar con el paro y la crisis...En fin, creemos desde Izquierda Unida que son opciones equivocadas, que no harán sino seguir caminando hacia el precipicio hacia el que inevitablemente nos dirigimos. Como diríamos en tiempos del Imperio Romano, "Alea jacta est".