Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Hemos llegado a un punto en que todos los días nos informan de nuevos ataques especulativos por parte de los llamados Mercados Financieros Internacionales, al Euro y a la deuda soberana de los países miembros de la Unión Europea, incluído el nuestro. La pregunta que nos hacemos, y que ni los propios expertos saben responder, es ¿Hasta cuándo va a durar esto? Desde la izquierda ya hemos avisado muchas veces de esta situación, pues siempre hemos entendido que no se trataba de un problema coyuntural, sino de un problema endémico e inherente al propio sistema capitalista, y por ende a la propia naturaleza insaciable y avariciosa de los Mercados.
Y así hemos llegado a esta situación, donde un día sí y el otro también se reúnen los Ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo (el llamado ECOFIN), e intentan en interminables jornadas concluir con ciertos acuerdos (que no siempre se alcanzan) que puedan frenar estas situaciones, para volver a la sensatez y a la calma mercantil. Pero la práctica nos está demostrando que no ocurre así, y que después de un par de días de calma vuelven los nervios a las Bolsas y a los países, pues se vuelven a crear rumores, se vuelven a repetir los ataques especulativos, o se vuelven a publicar nuevos índices de las empresas calificadoras de riesgos, que vuelven a puntuar al alza o a la baja la deuda soberana de tal o cual país.
¿Cómo se acaba con esta situación? Pues igual que un drogadicto tiene antes que nada que autodetectar y autoreconocer su problema para poder empezar un proceso de curación, aquí pasa lo mismo. Lo primero que hemos de hacer es detectar y reconocer bien el problema, y aquí es donde negamos la mayor, y estamos en contra de la visión que de dicho problema tienen la Comisión Europea, el FMI y otros Organismos Internacionales, pues pensamos, tomando las palabras de José Antonio García Rubio (responsable federal de Economía y Trabajo de IU), que "las ganancias de los llamados Mercados se basan en el desastre, y no en la recuperación económica". Tenemos el último ejemplo en Grecia, donde el chantaje europeo ha consistido en aprobar la concesión de una cantidad para su rescate, pero a costa de que se apruebe un paquete de medidas que llevan al país a un mayor empobrecimiento y pérdida de derechos sociales y laborales. Y ahí es donde ganan los Mercados, que ahora pueden comprar las empresas públicas griegas que van a privatizarse.
Creemos por tanto que, si aceptamos esto, estaremos en mejor situación de poder responder a este brutal sistema capitalista, autocensurando las frivolidades, no siguiéndoles el juego especulativo, y abandonando por tanto el fanatismo neoliberal financiero que nos está llevando a este desastre colectivo, no sólo nacional, sino europeo. Hay que comprender que los Mercados no responden a las políticas de recortes, pues siempre quieren más, de tal manera que por muchas reformas y contrarreformas que se pongan en marcha, y por muy buenos y obedientes que queramos parecer, "haciendo los deberes" (usando la tan manida expresión, que no me gusta nada), todas estas conductas no sirven para nada, sino que hay que tomar auténticas medidas para cortar de raíz la especulación.
Siguiendo con las palabras de García Rubio, "somos conscientes de que el origen del problema radica en el fracaso del modelo de construcción europea impulsado por el neoliberalismo. Ello obliga a dar un giro de 180 grados a ese modelo, aunque esto requiera mucho tiempo. Pero mientras tanto, y de forma inmediata, es posible detener la especulación con tres medidas urgentes que pueden completarse con otras, tal y como viene ofreciendo Izquierda Unida en un amplio paquete de propuestas concretas".
Efectivamente, las tres medidas a las que se refiere el dirigente federal de IU son las siguientes, que entendemos imprescindibles para comenzar ese giro radical:
1.- Proponer inmediatamente a la Unión Europea, de forma pública, que el Banco Central Europeo (BCE) asuma las emisiones de deuda de los países miembros, para hacer imposible la especulación sobre la deuda soberana a medio y largo plazo, basada en el desastre.
2.- Prohibir todas las operaciones a corto plazo, y hacer transparente el mercado de CDS (seguros de la deuda) para evitar la especulación sobre los mismos.
3.- Proceder a la nacionalización inmediata de todas las Cajas de Ahorros, para garantizar el crédito suficiente a la economía.