Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
He preferido, en vez de buscar otro nombre, llamar a este artículo con el mismo título con el que lo publicó su autor original, Ignacio Ramonet, en el periódico Le Monde diplomatique En español, cuyo enlace puede verse al pulsar aquí, por si los lectores quieren acceder a la fuente original del texto. Fantástico artículo donde los haya, donde el autor nos conduce magistralmente por los argumentos correctos para que comprendamos los engaños, manipulaciones y contradicciones a las que nos tienen sometidos la aplicación de las actuales políticas neoliberales.
Comienza el autor planteándose la complicidad existente entre el poder político y el poder económico, es decir, los famosos mercados, a los que pone nombres y apellidos, para luego continuar con un dato muy ilustrativo, que surge al comparar la cantidad creada por la economía real en todo el mundo, manifestada en el PIB mundial (unos 45 billones de euros), con la que surge del movimiento a nivel planetario de los mercados financieros, siendo ésta de unos 3.450 billones de euros, es decir, unas 75 veces más grande...
Pero continúa Ramonet textualmente: "Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos "mercados" no son fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. En su mayoría, los "atacantes" son nuestos propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro".
Para apostillar a continuación: "Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los ciudadanos europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea. Y quienes, para defender -- en teoría -- los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Grecia, Portugal) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos, que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para "calmar" a los mercados buitres, es decir, a sus propios bancos...".
A continuación mete Ramonet en todo este complot económico-político-financiero a las famosas Agencias de Calificación de Riesgos (Moody's, Fitch Ratings y Standard & Poors), de las que indica lo siguiente: "Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes (se refiere a las hipotecas basura y otros productos financieros tóxicos o engañosos) que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...".
Por último, concluye al autor con las últimas consecuencias que dichas políticas han tenido en algunos países, como Grecia o Italia, donde "los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder...Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una "democracia limitada", las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone".
Y por fin, cierra el magistral artículo con algunas reflexiones en torno al futuro de la actual situación, su expansión, su generalización y su posible apoyo y comprensión popular: "La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...Es poco probable que los tecnócratas de esta "era post-política" consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en "democracias autoritarias"?".
Y así finaliza el autor, en uno de los más sugerentes y explicativos artículos que se pueden encontrar hoy día para comprender lo que está pasando, y hacia dónde nos conducen las políticas que se están aplicando. Felicito desde aquí a Ignacio Ramonet por su dosis de sensatez y de pedagogía, y animo a todos los lectores a la difusión del susodicho artículo, en aras de una mayor concienciación de la población sobre los engaños y manipulaciones del sistema.