Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Continuando con la exposición de la contrarreforma educativa que propone la LOMCE, vamos en esta entrega a analizar un aspecto que bien pudiera constituir una continuación o complemento al ya comentado en el artículo anterior, pues si bien allí habíamos insistido en lo que tiene que ver con el recorte del currículum del alumnado, el cuarto eje de la lista que propusimos al principio tiene que ver con el control sobre el mismo. Efectivamente, dicho control sobre el currículum escolar se lleva a cabo de tres formas diferentes, pero que conllevan una misma, digamos, "filosofía".
La primera forma consiste en una recentralización de la parte del currículum que se asigna al Estado, dotándole, según palabras textuales, de "un mayor porcentaje a la hora de definir el currículo a impartir", concretamente entre un 65 por ciento y un 75 por ciento, reduciendo aún más la autonomía de las Comunidades Autonómas. Es algo que se estila mucho dentro de las estrategias de este Ministerio, otra de sus falacias. La trampa es estrecharles el cerco a las Comunidades, pero abriéndole un abanico de posibilidades donde recortar, para luego decir que como las competencias educativas están transferidas, son ellas, y no el Gobierno Central, las responsables de los recortes. Hago de nuevo un inciso para recordar que las falacias de este Ministro se cuentan a pares. Otra de ellas ha sido extender el vacío argumento de que todas las reformas educativas que se han implantado en democracia se deben al PSOE, como si con ello se les abriera un mayor grado de legitimidad, porque "ya les toca" implantar una. En fin, como decimos, los despropósitos e imbecilidades se cuentan por miles.
Pero volviendo al tema que nos ocupa, esta estrategia de recorte del currículo escolar supone un grave intervencionismo estatal, un dirigismo político y un sistema que implica y se va a traducir en mucha menos autonomía en la práctica, y por supuesto menos libertad de enseñanza, apostando por una clara uniformidad desde un enfoque encubierto basado en la agenda ideológica del PP. Nuevo inciso: pero es que se pueden poner muchos más ejemplos de dicho intervencionismo disfrazado de una supuesta "libertad": la libertad de los padres de escoger centro escolar para sus hijos. Con estas actitudes tan liberales, la extrema derecha del PP quiere seguir controlando el contenido curricular de nuestros estudiantes, y derivar la escuela pública a un mero sistema asistencial de baja categoría. Fin del inciso.
Bien, la segunda estrategia que mencionábamos al principio se basa en las evaluaciones a nivel nacional que (de nuevo palabras textuales) "señalizarán de forma clara cuáles son los niveles de exigencia", suprimiendo así la auténtica autonomía de los centros educativos, convirtiéndola en una autonomía capturada por los resultados y rendimientos medidos por las pruebas estandarizadas que se vayan a aplicar (Madaus, Russel y Higginis, 2009). Porque, como reflejan todas las investigaciones realizadas en este campo, se cumple el principio de que "evalúas tal como enseñas", y por tanto, estas evaluaciones centralizadas marcarán y uniformizarán profundamente los contenidos relevantes que van a ser impartidos y controlados.
La tercera línea de acción se orienta en el sentido de controlar los propios contenidos curriculares desde la Administración, estableciendo literalmente en el Art. 6.3 que: "Las Administraciones Educativas desarrollarán los contenidos comunes y podrán establecer directrices pedagógicas, reconociendo en todo caso cierto grado de autonomía a los centros educativos". Menos mal. Pues muchas gracias. Artículos como el que hemos reproducido reflejan claramente el sentido controlador de la LOMCE en lo que respecta a la propia autonomía de los centros. Se recorta así la autonomía pedagógica de los mismos, y la capacidad de adecuación de los contenidos y directrices pedagógicas al contexto escolar y social del centro en cuestión, mostrando de esta forma y una vez más, una clara desconfianza en la capacidad profesional del profesorado y de las comunidades educativas, volviendo a establecer "currículos a prueba del profesorado".
De hecho, el borrador del Anteproyecto concreta que, en todo caso, "Los centros educativos dispondrán de autonomía para diseñar e implantar métodos pedagógicos propios, de conformidad con las directrices que, en su caso, establezcan las Administraciones Educativas". En fin, sin más comentarios. Se ve a cada paso el espíritu de esta futura Ley. Continuaremos en la próxima entrega, deteniéndonos en otro de los aspectos más polémicos de la misma, como es la segregación del alumnado por itinerarios tempranos. Como vemos, no son exageradas todas las movilizaciones de los sectores de la comunidad educativa contra esta LOMCE, que como no lo evitemos, va a suponer un gigantesco retroceso en nuestro modelo educativo.