Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Todos cuerpo a tierra, que viene Don Juan Rosell arrasando con su última tanda de estúpidas y groseras declaraciones. Este señor (por llamarlo de alguna manera) no tiene desperdicio. La pasada semana hizo unas declaraciones a la Cadena Ser que no hay por dónde cogerlas, y uno se pregunta cómo es posible que gentuza de esta calaña pueda estar al nivel más alto de responsabilidad de un agente social tan importante como los empresarios en este país. El Jefe de la Patronal debió levantarse de mala manera, aunque lo cierto es que ya nos tiene acostumbrados a sus salidas de tono. La CEOE va de mal en peor en cuanto a sus dirigentes, pues ha pasado de un personaje tan impresentable como Gerardo Díaz-Ferrán (en prisión preventiva, y con una fianza impuesta de 10 millones de euros, inicialmente 30), aquél que sólo decía que "había que trabajar más y cobrar menos", a un personaje impresentable, grotesco y maleducado como Juan Rosell, que dice cosas como las que vamos a comentar a continuación.
Varios frentes abiertos existen en sus declaraciones, así que vamos por partes. En primer lugar, declaraciones sobre la Encuesta de Población Activa, la que señala que ya hemos superado la barrera de 6 millones de personas en desempleo, de la cual vino a decir más o menos: "No debemos hacer más caso a la EPA ni al INE. La EPA es una mera encuesta. Si la EPA dice 6 millones, y el Registro dice 5, yo me creo 5. La EPA es un cuestionario que se hace a 65.000 personas desde hace mucho tiempo, pero si queremos los datos reales tenemos que ir al Registro". En este punto, el señor Rosell ha sido corregido por muchas personas, comenzando por el señor Almunia (que tampoco es santo de mi devoción), en el sentido de ensalzar la correcta técnica y realización de dicha encuesta, y la veracidad de su muestra de población, de sus cálculos y de sus datos.
Podríamos interpretar que lo que se esconde detrás de este tipo de declaraciones es el intento de dar un mensaje de que no hay tantos parados/as como se dice, quizá porque el señor Rosell tiene a toda su familia con muy buenos empleos, o bien porque, como él dice, "hay personas que se apuntan al paro porque sí". Puede que también el señor Rosell se estuviera refiriendo a la economía sumergida (es decir, a la gente que trabaja para poder vivir de una forma no oficial), lo que ocurre entonces es que la CEOE no tiene autoridad moral para criticar estas cosas, porque por cada ciudadano/a que viva de la economía sumergida, seguro que hay unos cuantos empresarios corruptos que defraudan a Hacienda, blanquean capitales, incumplen condiciones laborales, etc.
El segundo frente abierto lo tiene con los jóvenes en paro y los "minijobs" que tanto le gustan a la CEOE. Sus declaraciones vienen a afirmar: "Sería bueno que los jóvenes trabajaran 2, 3 o 4 horas al día, para que supieran lo que es trabajar...Si le pregunta usted a cualquier joven si prefiere eso o nada, seguro que prefiere el minijob". Claro, y si al señor Rosell le preguntamos si prefiere morir ahorcado o con una dosis elevada de somnífero, seguro que también prefiere lo segundo. Entre un mal menor y otro mayor, evidentemente siempre se elige el menor. Ahí el señor Rosell no acaba de descubrir la pólvora. Pero lo que un dirigente político o social tiene que hacer no es presentar un mal adornándolo con sus supuestas virtudes, sino luchar por erradicar ese mal.
Pero no, lo que parece por sus palabras es que al señor Rosell le encanta que la juventud esté mal pagada, con contratos basura, trabajando a horarios en precario, con sueldos en precario, con actividades en precario, en una palabra, esclavizada, y sin poder desarrollar su proyecto de vida. Claro, que también podemos extrapolarlo a la Patronal, y decirle a los empresarios que se conformen con ganar como una "minienterprise" (por seguir con la terminología inglesa de las narices), es decir, del orden de 7 u 8 veces menos de lo que ganan, comenzando por el propio señor Rosell, reduciendo su patrimonio 5 ó 6 veces. El señor Rosell todavía no se ha enterado de que el Trabajo (así con mayúsculas, es decir, digno y estable) es un Derecho, y no un privilegio.
Pero defintivamente, cuando el señor Rosell despliega todos sus encantos es cuando habla de los funcionarios. Todo parece indicar que el funcionariado es una espina que tiene clavada, porque todavía no le he escuchado dedicarle a este cuerpo ni una sola palabra amable. Atención a sus nuevas sandeces y chulerías: "El sector público sigue teniendo mucha grasa, y hay que extirparla. Con la nueva reestructuración de competencias, siguen sobrando muchos funcionarios, que no tienen trabajo asignado, y sería mejor mandarlos a casa y pagarles un subsidio, en vez de que estuvieran en sus oficinas consumiendo papel, consumiendo teléfono, e intentando crear leyes".
Esto raya en la chabacanería, en el desprecio y en la provocación más absoluta. Dice que le gusta levantar polémica, pero con estas opiniones chulescas lo único que levanta es una ola de indignación de todo el funcionariado. Pero al señor Rosell y a toda la CEOE se le ve venir en este aspecto. Llevan desde hace mucho tiempo en una constante campaña de acoso y derribo a los funcionarios, para desprestigiarlos y así tener consolidados argumentos para (en connivencia con el indecente Gobierno del PP) desmantelar los servicios públicos y acometerlos desde la iniciativa privada, como si fueran negocios. En fin, más valiera que el señor Rosell mirara hacia dentro de su camarilla, y depurara tanto chorizo, tanto corrupto y tanto déspota como hay en la clase empresarial de este país.