Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Vivimos en una sociedad completamente desquiciada. Supimos hace pocos días que Cataluña (Tarragona, en concreto) no alojará EuroVegas (pues éste se construirá en Madrid, en Alcorcón), pero dispondrá de otro complejo de similares características, que llamarán Barcelona World. Y para esto sí que hay dinero. Y como dice Carlos Martínez, Presidente de ATTAC Andalucía: "En el Reino de España, que vive bajo la dictadura de los mercados, la única solución de empleo que la derecha conservadora y liberal ofrece es la prostitución, el juego, los casinos y ser sirvientes de ricos caprichosos y consumistas del imperio, de donde sea. Juego, servicio y nada de derechos. Es la nueva esclavitud". Creo que está perfectamente resumido y explicado.
Efectivamente, la orgullosa Cataluña, incluso antes de que se supiera que Madrid sería el destino final de EuroVegas, comunicó a la empresa Las Vegas Sands que su oferta ya había caducado, y acordó con otro famoso tiburón de la burbuja inmobiliaria, Enrique Bañuelos, la construcción de un megacomplejo de ocio, juego y alojamientos, que recibirá el nombre de Barcelona World. Los terrenos pertenecen a La Caixa, con lo cual todo queda en casa, y de este modo se resarcen de la negativa de Sheldon Adelson a alojar EuroVegas en Cataluña. Se tratará de un resort formado por seis complejos turísticos tematizados por Continentes, que prevé una inversión de 4.700 millones de euros. La empresa constructora será Veremonte, sociedad liderada por el ex empresario del pelotazo inmobiliario, Enrique Bañuelos.
Está previsto que entre en funcionamiento en 2016, y cada complejo temático dispondrá de hotel (en total sumarán 12.000 habitaciones), restaurantes, comercios, teatros, centros de convenciones, casinos, oficinas y servicios. Ubicado junto a Port Aventura, pretende captar 10 millones de visitantes al año, fundamentalmente turistas de ocio familiar, y dar empleo a 20.000 personas de forma directa, y a otras 20.000 de forma indirecta. Por lo visto, esto es lo único que sabemos ya hacer en España. Vamos a quedar como país paraíso del negocio del ocio, teniendo como fuente de ingresos únicamente los visitantes extranjeros que vengan a pasar unos días a Madrid o Barcelona, para gastar su dinero en lujos, juego, descanso, prostitución, más todo el entramado derivado de ello, teniendo en cuenta que van a ser lugares donde el contexto legal esté más relajado.
Está claro. No hay dinero para la industria, para la minería, para las fábricas, no hay créditos para las familias ni para las PYMES, no se puede mantener el Estado del Bienestar, es insostenible la sanidad, la educación, los servicios sociales, incluso es insostenible el propio Estado de las Autonomías, pero sí hay dinero para que unos cuantos empresarios desalmados construyan sus imperios en nuestro país, aumenten sus fortunas gracias a nosotros, monten un paraíso legal en nuestras propias narices, esquilmen los recursos naturales que van quedando, y sigan fomentando el esclavismo laboral, además de ser foco de atracción de otros muchos oscuros e ilegales negocios que servirán para que mafias internacionales también se instalen en nuestro territorio. Esto es lo que hay. Esto es lo que le debemos a nuestros gobernantes, este es el saldo que nos van a dejar a nosotros, y a las generaciones venideras.
Nuestros políticos son los únicos animales que tropiezan sucesivamente en la misma piedra. No contentos con la crisis añadida que ha provocado en nuestro país la burbuja inmobiliaria, y la sobredimensión del sector servicios, se ahonda en este modelo, incluso engordándolo todavía más. Les da igual que sea un modelo productivo caduco, insostenible, injusto, depredador con las personas y con la naturaleza, todo eso les da igual. Bienvenido el capitalismo salvaje, aunque sea para fabricar ludópatas. En Barcelona seguirán multando a los clientes de la prostitución callejera, pero les recomendarán que se vayan a buscar las prostitutas al complejo Barcelona World. Esta es la idea de "progreso" que nos quieren inculcar. Y estos son los "puestos de trabajo" que hay que perseguir, y por los cuales los gobernantes madrileños y catalanes se pelean. Al final, cada uno tendrá el suyo, para que no se peleen más.
La España del Parque Temático será uno de los más grandes espejos europeos del turismo del ocio, en vez de serlo de la cultura, de la investigación, o del Estado del Bienestar. Seremos campeones en ofrecer al mundo juegos, casinos, lujosos alojamientos hoteleros, narcotráfico, prostitución, evasión fiscal, exenciones, subvenciones, y todo tipo de posibilidades para la especulación. Todo ello en estas dos "islas" de nuestro territorio, donde el esclavismo laboral volverá más ricos todavía a un sionista patrocinador del Tea Party americano (Sheldon Adelson), y al campeón de la especulación inmobiliaria española (Enrique Bañuelos). El patético servilismo de Esperanza Aguirre ya le ha llevado a afirmar que "toda la legislación que haga falta cambiar se cambiará", y lo mismo ocurrirá en Cataluña. Recojo las palabras de Jorge Felipe García, cuando afirma: "El trato discriminatorio que ello supone para otras empresas podría utilizarse para la extensión de cierto igualitarismo, a saber: igualar a la baja todas las condiciones socioeconómicas y jurídicas. Estas reformas van directas hacia la creación de un paraíso fiscal en el corazón de España, entrando de lleno en el juego del dumping social y medioambiental a escala global, como buen país tercermundista".
En efecto, en eso vamos a convertirnos, en el tercermundismo desarrollado. Será, en definitiva, un paso más en la maquinaria neoliberal, una nueva etapa consistente en un chantaje de las grandes empresas transnacionales a los Estados, para conseguir un paso adelante en el intervencionismo empresarial, y en el control de las leyes por parte de las empresas, y la imposición de normativas a cambio de su implantación. Todo un chantaje financiero y empresarial, que a cambio de su colonialismo, nos ofrece no sólo la continuación del mismo modelo productivo, incidiendo en su agresividad, sino la derogación de normativas y leyes que les sean molestas. Caro, muy caro nos costará que traigan a nuestro territorio sus sucios negocios: completa libertad e impunidad para el capital, desregulación total del mercado de trabajo, régimen de esclavitud para la clase trabajadora, y la rendición de la política ante el capitalismo de casino. ¡Qué lástima que para abolir todo esto no se manifiesten tantas personas como lo hicieron para exigir la independencia de Cataluña!