Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
En esta nueva entrega de artículos dedicados a la Enseñanza Pública, vamos a tratar un tema que viene coleando desde hace mucho tiempo, se trata de la famosa y archipolémica asignatura de "Educación para la Ciudadanía", una de las cosas buenas de la etapa Zapatero, pues detrás de este nombre tan rimbombante, se esconde un buen programa donde se enseñaba a los alumnos un grupo de temas muy relacionados con asuntos de actualidad y, sobre todo, cultura democrática: la importancia de la Constitución, la educación en valores, en el respeto a la igualdad, a la paz, al civismo, en fin, a la consecución de una convivencia basada en pilares democráticos.
Pero como siempre, a esta gente del PP no les gusta nada que dichos temas se enseñen en la Escuela Pública, así que desde el principio de su implantación llevaban desarrollando toda una campaña de acoso y derribo de la misma, para eliminarla totalmente, o al menos, incidir en sus "peligrosos" contenidos. Pues bien, nos ha llegado el Ministro Wert, uno de los Ministros más tiránicos que tenemos en el Gobierno, y con sus críticas, mentiras y manipulaciones, y por supuesto estando al servicio de la Patronal de la enseñanza privada, de la Iglesia Católica y de la sección más conservadora de su partido, se ha puesto a desmontar dicha asignatura.
Así pues, a partir de septiembre, los alumnos de 2º o 3º de ESO, según la Comunidad Autónoma, cursarán una materia que sólo compartirá denominación con la actual asignatura de "Educación para la Ciudadanía". Y esto sólo ocurrirá hasta el curso 2013-2014, momento en el que pasará a llamarse "Educación Cívica y Constitucional", tras la reforma de la Ley Orgánica de Educación.
Con los cambios previstos, que no obedecen a razones objetivas de tipo pedagógico o jurídico que los puedan justificar, sino a razones ideológicas, se eliminará todo lo relacionado con el reconocimiento de la diversidad en los modelos familiares y en la orientación sexual, especialmente las referencias a la homosexualidad y los matrimonios formados por personas del mismo sexo. Se omitirán asímismo los aspectos emocionales y afectivos como parte del aprendizaje y del desarrollo personal. Además se suprimirán contenidos hasta ahora básicos, como la cultura de la paz y el diálogo como vía de resolución de conflictos, eliminando la reflexión sobre las causas que provocan la violación de derechos humanos, la pobreza o la desigualdad, y ocultando cualquier alusión a los conflictos sociales y a las desigualdades que se dan en nuestra sociedad.
Pero no se quedará ahí la cosa, pues en el Proyecto de Real Decreto de modificación de los objetivos y contenidos de Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos, también se obvia todo lo referente a la igualdad entre hombres y mujeres, eliminando del estudio la desigualdad de género, la feminización de la pobreza, la necesaria igualdad en el reparto de las tareas domésticas, etcétera. Y tampoco tendrá cabida en la nueva asignatura el rechazo a cualquier forma de discriminación, no sólo la homofóbica, sino toda forma de racismo o xenofobia.
A cambio, incluirá temas como la defensa de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor, la defensa de la propiedad intelectual, la alusión constante a la simbología del Estado Nacional, o cuestiones especialmente controvertidas, como la moralidad humana y el respeto a la vida ligadas a los postulados de la Iglesia Católica, etc.
Hay que añadir que los contenidos que se quieren suprimir vienen avalados por el Programa Mundial de Naciones Unidas para la Educación en Derechos Humanos, así como por directivas y recomendaciones del Consejo de Europa. Los derechos humanos, la no discriminación, forman un “pack completo”, de manera que no se pueden estudiar unos sí y otros no. Desde la izquierda denunciamos que estos cambios atienden únicamente a razones partidistas, ligadas a determinados compromisos del Partido Popular con sectores de ultraderecha. De esta forma el Ministro Wert cede a las presiones de la Conferencia Episcopal y de otras organizaciones igualmente reaccionarias, que se han instalado en el Ministerio de Educación y parecen campar a sus anchas en la configuración de un nuevo currículum neoconservador con el que quieren adoctrinar a las nuevas generaciones.
Afirmamos con toda rotundidad que este intento de resucitar ahora una polémica ya superada es una cortina de humo para tapar los recortes y el desmantelamiento de la Educación Pública que el Ministro Wert está aplicando de forma sistemática desde su llegada al Ministerio. Nosotros planteamos que si realmente se quiere eliminar el "adoctrinamiento ideológico" de la educación pública, lo primero que hay que hacer es suprimir la materia de religión católica que se imparte en todos los centros educativos, desde infantil hasta la formación universitaria del profesorado. Recordemos que en diferentes foros y haciendo uso de la más cínica hipocresía al respecto, el Ministro Wert había denunciado intentos de adoctrinamiento que supuestamente realizaba la actual asignatura de Educación para la Ciudadanía, cuando el auténtico adoctrinamiento es el que lleva perpetrando la Iglesia con su asignatura de religión desde los tiempos del franquismo.
Basta ya de mentiras y manipulaciones, basta ya de burdos intentos de reconducir la política educativa a los derroteros que a la derecha de este país le interesa, no sólo para reducir la Escuela Pública a un gueto, sino para perpetuar la presencia de la religión en las aulas, y la continuidad de unos valores educativos que no persiguen la libertad de pensamiento, sino la creación de auténticos borregos sumisos con el pensamiento único, la filosofía de libre mercado y las creencias religiosas. Volvemos a reclamar la evolución hacia una Escuela Laica, que además sea auténtico foro de difusión de los valores democráticos, de la libertad, de la igualdad, de la paz, del progreso y de la justicia social.