Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
En cuanto a participación, proponemos hacer de ella el eje central de la educación formal y no formal. Ninguna reforma tiene sentido si no se implica en ella plenamente a la ciudadanía. Ningún cambio puede avanzar si no avanzamos en la participación de las personas jóvenes. Nuestras propuestas para este ámbito son las siguientes, al hilo de todo nuestro discurso y nuestro ideario político:
1.- Fomentar una nueva relación de los y las jóvenes y sus asociaciones con el mundo público. Reducción de los trámites burocráticos para el nacimiento de asociaciones y movimientos, así como para la concesión de espacios. Actualmente hace falta una auténtica formación cuasi-profesional para generar asociaciones y conseguir espacios de juventud y participación.
2.- Concepción de la juventud no como una oposición a la edad adulta, sino como una parte más de ella. Abandono del discurso de rechazo de la participación, en favor de un nuevo discurso de participación activa y corresponsable. Generar espacios juveniles municipales y autonómicos de decisión y autogestión que generarían mayor participación y corresponsabilidad en las personas jóvenes.
3.- Garantizar la implicación pública mediante recursos y subvenciones. Diseñar una política juvenil conjunta entre las Instituciones políticas y el movimiento asociativo juvenil, así como los espacios y representantes de jóvenes no asociados, pero activos. Potenciación pública del asociacionismo, facilitando espacios comunicativos de éstos con las personas jóvenes (charlas municipales, Consejos y Casas de Juventud, televisiones, radios...)
4.- Cesión gratuita de albergues a asociaciones y entidades juveniles sin ánimo de lucro y para fines formativos. Creación de una red de albergues municipales de juventud, que además sirvan como centros de información juvenil, espacios de distribución gratuita de anticonceptivos de calidad, y que contribuyan con la cesión de espacios al desarrollo en las personas jóvenes de una vida sexual más plena.
5.- Utilizar mecanismos participativos para la distribución de los presupuestos en materia de juventud, siguiendo la máxima de "un joven, un voto".
6.- Impulsar la participación estudiantil representativa con voz y voto en todos los organismos de decisión en materia educativa y asociativa.
7.- La Administración Pública debe reconocer y establecer una interrelación obligatoria con el Consejo de la Juventud de cada CC.AA. (y con los Consejos Locales de Juventud) para la coparticipación en la elaboración de políticas públicas que tengan como destinatarios preferentes a las personas jóvenes.
8.- Creación de una red de Casas de Juventud independientes o integradas en Centros Cívicos. Espacios abiertos a las iniciativas juveniles, propiciando el asociacionismo y la relación asamblearia entre los colectivos. Centros cogestionados por el Consejo Local, la Concejalía correspondiente y los colectivos juveniles, dedicados a la información y asesoramiento juvenil.
9.- Implicar a la ciudadanía en el proceso de diseño de las políticas públicas de vivienda a través de foros de participación ciudadana, donde se trabaje por un modelo de ciudad más habitable y sostenible, de acuerdo con las especiales necesidades de las distintas personas y colectivos.
10.- Acceso de las organizaciones juveniles a la programación de los medios de comunicación públicos que deban crearse. Espaldarazo económico de los medios de comunicación alternativos creados por jóvenes.
11.- Reconocer el derecho y facilitar los medios para ejercer el acceso a Internet mediante puntos de conexión y aulas habilitadas suficientes. Debemos avanzar hacia una sociedad con mejor conexión a la Red, donde Internet aparezca como una herramienta clave de comunicación.
12.- Legalización de radios libres de carácter comunitario que garanticen el acceso de los y las jóvenes a estos medios de comunicación, dotándolos también de subvenciones y ayudas para el desarrollo de esta actividad.
En resumen, desarrollar modelos de participación juvenil adaptados a la realidad local y autonómica. Dichos modelos deben ser transversales (incidir en todos los ámbitos de la intervención pública que atañen a los jóvenes); universales (garantizar la representación de todos los sectores, especialmente la participación de los colectivos más excluídos o menos informados); flexibles (el formato elegido debe adecuarse a las demandas de los propios jóvenes y tener en cuenta la trayectoria anterior, trabajar sin excesivo formalismo y basado en la "tarea", permitir la participación de jóvenes no asociados…); autónomos (deberían estar capacitados para ejercer diferentes funciones respecto a su interacción con la Institución: presión, control, colaboración); demandados (deberían responder a una iniciativa de los propios implicados).