Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
La juventud resulta un espacio privilegiado a la hora de poder transformar los hábitos de una sociedad y ayudar a su transformación en un mundo más justo, más equitativo y más solidario. Por ello, es también un espacio privilegiado para deconstruir los discursos sobre la diferencia, así como un espacio clave para la formación de las personas en la participación política en positivo.
Nuestras sociedades se han construido sobre los discursos de la diferencia. El sistema patriarcal y el sistema capitalista se construyen de manera clara sobre ese concepto, ya sea diferenciando por roles de género inventados, ya sea por diferencias socioeconómicas no naturales, ya sea potenciando el yo frente al otro diferente en sus múltiples facetas.
Hemos de sustituir la diferencia por la diversidad. En primer lugar porque nuestras sociedades cada vez son más múltiples y diversas, porque cada día avanzamos en un mundo más plural, y la sociedad, auténtico crisol de personas, culturas y espacios, es un claro ejemplo de ello. Lo diferente no es negativo ni contrapuesto, sino diverso y positivo. Por ello desde los poderes públicos ha de hacerse una incidencia decisiva en los discursos explicativos de la diversidad en sus múltiples variables. La concepción de iguales pero diversos ha de ser transversal a toda estrategia educativa y formativa, y a toda actuación política. Y para ello es muy importante concebir los espacios jóvenes como lugares de encuentro y colaboración entre esas realidades diversas.
Para ello hemos también de incidir en la participación política de las personas jóvenes, incrementando su protagonismo en la toma de decisiones sobre políticas de juventud, adoptando fórmulas de intervención directa en la confección de presupuestos, programas o introduciendo órganos o mecanismos de control y seguimiento directo en el desarrollo de las programaciones. Además hemos de potenciar la relación entre los jóvenes y la política, entendiendo ésta de una manera positiva, como acción colectiva de toma de decisiones destinadas a la transformación social. Con todo ello, nuestras propuestas concretas son las siguientes:
1.- Desarrollo de programas específicos para la participación juvenil en la elaboración de los presupuestos municipales, especialmente en aquellos apartados que incidan directamente sobre su realidad (dotaciones de juventud, presupuestos, actividades...).
2.- Avance hacia nuevos mecanismos de participación juvenil en la toma de decisiones. Internet podría ser una gran piedra de toque para elaborar programas pioneros de participación directa.
3.- Dirección compartida de centros juveniles, facilitando la autogestión de espacios por parte de las personas jóvenes y el mundo asociativo juvenil.
4.- Acciones de sensibilización sobre altermundismo. Se trata de plantear acciones dirigidas a cuestionar el modelo neoliberal bajo el lema "otro mundo es posible". Apoyar y promover desde las Instituciones Públicas los movimientos juveniles identificados con los valores de igualdad, solidaridad y justicia, y comprometidos por una nueva globalización justa y solidaria para que sean éstos los promotores de estas acciones.
5.- Organización de Semanas de la Juventud concebidas como espacios de propuestas e iniciativas juveniles a nivel político, asociativo, participativo, de ocio...
6.- Campañas de sensibilización sobre la situación de jóvenes en los llamados países del Sur, poniendo especial énfasis en la defensa de la Convención Internacional de Derechos de la Infancia, que incluye a todos los adolescentes y jóvenes menores de 18 años, y en la denuncia de su incumplimiento. Además han de primarse desde la Administración los proyectos de cooperación dirigidos a atender las necesidades de jóvenes de los llamados países del Sur, facilitando los intercambios juveniles de los y las jóvenes del municipio, para que puedan participar de manera directa en dichos proyectos, y puedan conocer de primera mano cuál es la realidad y problemas de los y las jóvenes en espacios más desfavorecidos.
7.- Programas formativos en Centros de Educación Secundaria preventivos de situaciones de bulling y otras formas de discriminación. Desarrollo en los centros culturales, juveniles y educativos de talleres de habilidades sociales, de convivencia, de interculturalidad. Programas que han de ser diseñados con los y las jóvenes estudiantes, formando intermediarios culturales y sociales en su seno.
8.- Desarrollar campañas y acciones formativas orientadas a la igualdad y prevención del maltrato de género entre las personas jóvenes. Los centros educativos, formales y no formales, y los espacios de socialización de la juventud deben ser los puntos de atención e información primaria sobre violencia de género. Las campañas y programas no deben situarse lejos de las personas jóvenes, sino buscando su máxima implicación.
9.- Establecimiento de un Código autonómico de utilización de un lenguaje no sexista ni discriminatorio. Introducción en los documentos oficiales de la CC.AA. y de los municipios de ese lenguaje. El papel de una política de juventud coherente y actual no puede existir sin abordar toda nuestra realidad diaria y vital desde la perspectiva de la corresponsabilidad de género, la coeducación y la equidad. La etapa juvenil es clave para avanzar en una formación social y colectiva de respeto entre sexos y deconstrucción del sistema de roles de género. Hombre y mujer no deben ser simplemente considerados iguales, han de ser siempre tratados como tales sin diferenciar sus capacidades o funciones por el sexo biológico que posean.
10.- Garantizar el respeto a la diversidad sexual. Los discursos sobre la sexualidad han de caminar hacia la naturalización de la vida sexual de las personas más allá de los modelos hetero y androcéntrico vigentes. La sexualidad es una decisión de la persona, una relación de ella consigo misma o con quien ella decida. Y debe vivirse con naturalidad, libertad y respeto. Por ello debemos incluir el asesoramiento personalizado sobre identidades sexuales en los Centros de Planificación Familiar (cuyo nombre también debería ser revisado) y dotar de capacidades sobre el tema a educadores. El mundo juvenil asociativo deviene en muchos casos el espacio en que muchas personas jóvenes descubren su sexualidad. Y es necesaria una formación de estas asociaciones para ayudar a vivir estas experiencias con naturalidad y no como una herramienta más en los discursos represivos. Por tanto la información neutra sobre la identidad sexual de las personas debe incluirse en todos los espacios de contacto directo entre las personas jóvenes y la Administración.
11.- Organización de jornadas y campañas de interculturalidad donde primen los espacios jóvenes. La diversidad cultural y la realidad plural que nuestra sociedad vive actualmente ha de comenzar a naturalizarse en positivo, en una mutua retroalimentación cultural, y no en negativo como se viene haciendo.
12.- Organización de campañas y actividades sobre la diversidad funcional. Abandono y sanción del lenguaje peyorativo centrado en términos como minusvalía, discapacidad, disminuido...., que han de ser sustituidos, especialmente en el espacio público, por la idea de diversidad funcional.
13.- Generar información sobre los derechos de los ciudadanos y ciudadanas jóvenes frente a las detenciones ilegales.