Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
El pasado día 18 apareció publicada una carta del Rey Juan Carlos, en su propia y renovada web oficial de la Casa Real, que creo merecen unos comentarios desde la izquierda. La carta en sí es tremendamente breve, consta sólo de dos o tres párrafos, y en ella básicamente, nuestro monarca sigue en su línea de grandes discursos y llamamientos a la unidad de todos los españoles para superar las dificultades. Muy en su línea. En general, es una carta que no aporta nada nuevo, es un más de lo mismo, como si Su Majestad hubiese adelantado al menos una parte del discurso navideño. Voy a responder a continuación a algunos de los pasajes de la carta.
En el segundo párrafo dice textualmente: "...solo superaremos las dificultades actuales actuando unidos, caminando juntos, aunando nuestras voces, remando a la vez...". Es el clásico mensaje de quien ve al pueblo desde su atalaya, y que además poco tiene que aportar, más que apoyar y legitimar las políticas que se están haciendo. Pero usted sabe, Majestad, que las políticas que se están haciendo no son legítimas, no proceden de ningún Programa Electoral votado por los españoles, ni de ningún referéndum que el pueblo español haya aprobado. Proceden de Instituciones no democráticas, que no representan al pueblo español, proceden de esa Unión Europea, a quien nuestro Gobierno le hace de perrito faldero, acatando sin más, porque las comparte, todas sus indignas, indecentes y suicidas medidas. Son medidas que apoyan a los poderosos, mientran hunden al pueblo.
Lo siento, Majestad, pero ya no es hora de pactos, ni de consensos, ni de acuerdos, ni de grandes anuncios, ni de llamadas a la responsabilidad, ni a la concordia...se acabaron todos esos recursos. Ahora es hora de luchar. Toca luchar por lo que hemos perdido, luchar por recuperar la dignidad de la clase trabajadora, ésa que Su Majestad debería defender a capa y espada, porque es su pueblo, en vez de ponerse al lado de los opresores, representados por el Gobierno y las Instituciones Europeas. Como Rey de todos los españoles, echo de menos en su Carta algunas referencias interesantes, tales al empobrecimiento masivo de la mayoría de la sociedad, a las míseras prestaciones por desempleo, al trabajo precario, a la pobreza, a las desigualdades sociales, y en el otro extremo, a los rescates de banqueros (ésos que le acompañan a usted en sus giras internacionales), a las grandes fortunas, a los grandes empresarios que defraudan a Hacienda (con quien usted se reúne tan a menudo), a la amnistía fiscal de este Gobierno, y a tantos y tantos males e injusticias que nos aquejan como sociedad.
En otro pasaje de su Carta, dice textualmente: "...En estas circunstancias, lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas...". Si sus palabras están motivadas por la manifestación del pueblo catalán pidiendo su independencia, está usted equivocado, porque un pueblo en marcha no se detiene nunca, simplemente es un sentimiento irreprimible. Desde ya le digo que Cataluña tendrá algún día su anhelada independencia del resto de España. Es inútil poner palos en esa rueda. Si sus palabras están motivadas por la manifestación del pueblo español, representado por más de 150 organizaciones sociales, con los dos sindicatos mayoritarios a la cabeza, pidiendo que se acaben los recortes del Gobierno y que otra política es posible, también está usted equivocado, Majestad.
Aunque este ilegítimo Gobierno, al que usted también apoya, se empeñe en seguir practicando las actuales políticas, llegará un momento en que la rabia contenida, la rebeldía de millones de personas explote, y dé lugar a algo, Majestad, más traumático, porque quizá, llegado ese momento, la ciudadanía ya no se conforme sólo con derrocar al Gobierno, sino que también pretenda derrocar a la Institución que usted representa, es decir, la Corona. Somos ya muchos los que pensamos que España se merece una III República, y que ésta es la mejor forma de Gobierno y de Estado, la mejor organización y plasmación democrática posible. Así que lo siento por usted, Majestad, pero esta situación llegará. Se lo prometo.
Por otra parte, Majestad, también le recuerdo que "perseguir quimeras" es lo más bonito que el ser humano puede ejercitar, porque le recuerdo que eran consideradas quimeras, hace varios siglos, que los trabajadores de todo el mundo pudieran sindicarse, pudieran dejar de ser esclavos, y tener un salario digno que les permitiera vivir como ciudadanos libres. Esto ocurre hoy porque hubo muchos ciudadanos del mundo que se plantearon que había que alcanzar esa quimera, que había que luchar por ella, porque era justa. No nos quite usted también la esperanza y la ilusión de perseguir las quimeras, de perseguir aquélla sociedad que anhelamos, porque creemos en ella, porque sería una sociedad más justa, libre y avanzada. No es una quimera poder encontrar un empleo digno, estable, de calidad, no es una quimera aspirar a vivir sin la presencia de la Iglesia Católica, no es una quimera disponer de Sanidad y Educación completamente gratuitas y universales, no es una quimera poder disfrutar de nuestra jubilación cuando ya no tengamos edad para trabajar, no es una quimera que un pueblo quiera decidir sobre su propio destino...podría ponerle muchos más ejemplos. No son quimeras, Majestad, y es eso justo lo que queremos.
En otro momento también habla Su Majestad de "...defender el modelo democrático y social que entre todos hemos elegido...". Efectivamente, eso es lo que muchos estamos haciendo, defender la Constitución, defender que se cumpla, porque no sé si usted sabe, Majestad, que la tan elevada a los altares, pero en realidad ninguneada Constitución Española de 1978 no se cumple en una inmensa mayoría de su articulado. Sobre todo, toda la parte de nuestra Carta Magna que habla de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, y la que habla de los derechos básicos de las personas, tales como el trabajo, la vivienda, etc. Muchos españoles luchamos para que todos estos derechos se cumplan, mientras otros intentan que cada vez estén más lejos. Así que son otros los que intentan atacar ese "modelo democrático y social que entre todos hemos elegido", Majestad.
Por último, hace usted una defensa del período de la Transición, pero para muchos ciudadanos, este período no fue como usted lo pinta. Fue un período donde la izquierda tuvo que renunciar a muchas más cosas que la derecha, donde se mantuvieron las correlaciones de fuerzas de los estamentos sociales procedentes del franquismo, y donde sectores como la Iglesia, la Banca y el Ejército, entre otros, mantuvieron un poder sobre otros estamentos que llega hasta hoy día, lo cual provoca que muchos ciudadanos queramos acabar con esta situación, es decir, y según usted, pretendamos "perseguir quimeras". Por cierto, un período, el de la Transición, que se aseguró de perpetuar en la Jefatura del Estado a una familia real, la suya, y un sistema político, la Monarquía Parlamentaria, que muchos españoles no queremos.