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8 mayo 2012 2 08 /05 /mayo /2012 23:00

Voy a profundizar en este artículo sobre el Rey, el sistema de Monarquía Parlamentaria que tenemos en España, sus limitaciones, sus implicaciones, y sobre todo, sus anacronismos, puesto que creo que tenemos que partir de la base de que en pleno Siglo XXI, una Institución como la Monarquía, por muy moderna que sea ésta, está totalmente fuera de lugar. Por supuesto que no quiero ser ofensivo ni para la figura del Rey Juan Carlos, ni para su familia, ni tampoco para esos monárquicos (o juancarlistas) empedernidos, que se declaran fervientes partidarios de la existencia de la Corona, pero como digo, creo que el mundo, los continentes, los países y sus habitantes, los pueblos en general, hemos avanzado mucho desde, por poner un ejemplo, el Reinado de Luis XIV en Francia.

 

rey1.jpgYo calificaría el hecho de ser republicano, siguiendo a José Antonio Barroso (ex Alcalde de Puerto Real, y miembro de IU), como "una posición ética que tiene traslación política". Por tanto, lo raro y extravagante en nuestra época es declararse monárquico, cuando hace más de 200 años, y como consecuencia del movimiento político y social de la Ilustración, de tipo sobre todo romántico (de ahí que tuviera plasmaciones sobre todo en el mundo artístico), tuvo lugar la Revolución Francesa, que consagró los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que luego tuvieron también continuación con una pléyade de Organismos Internacionales que sirvieron para darle un marco normativo, tales como la ONU y todos sus Organismos vinculados. Tomemos por ejemplo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada en 1948, ¿no nos parece contradictorio con un sistema monárquico? ¿No deberíamos ser todos iguales ante la Ley? ¿Qué sentido tienen pues los Reyes, con ese halo de superioridad, como pontífices y sumos representantes de los países, como figuras inviolables y de rango superior?

 

rey2.jpgLuego por tanto, si están materializados el contrato social, y forjados lo que pudiéramos llamar cimientos de la convivencia en democracia, en libertad y en igualdad, ¿qué sentido tienen las Monarquías? Hablo de la española, como ciudadano español que soy, pero lo puedo extrapolar a cualquier país del mundo. Desde entonces, desde los últimos Reyes de los siglos XVIII y XIX, las sociedades han ido avanzando, con altibajos y retrocesos, con luces y sombras, las cuales darían lugar a otro debate, pero con una clara tendencia a sacudirse los rescoldos, a mejorar en la convivencia y en las normas que la rigen, a eliminar recuerdos y símbolos de los antiguos regímenes absolutistas, sus limitaciones, sus injusticias, sus contradicciones, sus desigualdades, sus anacronismos.

 

Desde ese punto de vista, no nos cansaremos de proclamar la evidencia de que las personas que nos declaramos republicanas no lo somos en función de las circunstancias particulares que rodean a la figura de un Rey en concreto, sino en función de valores y principios de igualdad esencial entre los seres humanos y ante la Ley. Dicho de otro modo, no estamos contra este Rey, sino contra la propia Institución Monárquica. Los republicanos no vamos contra nadie, solo queremos eliminar una Institución completamente anacrónica en nuestros días, una Institución que entendemos caduca, deplorable, y carente del más mínimo sentido lógico y democrático. Efectivamente, ahora que se habla tanto de los supuestos "lujos" que nos podemos o no permitir en épocas de crisis, los republicanos decimos alto y claro que el único lujo que no nos podemos permitir es la Casa y la Familia Real.

 

rey3.jpgY resulta que todavía hoy, tenemos que soportar un sistema monárquico (impuesto además por el dictador Franco), que no sólo contradice la más elemental lógica y reglas básicas del juego democrático, sino que incluso va en contra del propio Título Preliminar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al considerar que hay una persona (Caya Lara se refería a este hecho en una reciente entrevista radiofónica) con derechos de nacimiento que está por encima de los demás. Ofende a la dignidad y es un insulto a la inteligencia del más común de los mortales, el hecho de tener que aceptar que una persona de nuestro país hereda una dignidad que le sitúa por encima de los demás, y que además esto se garantiza por derechos de sangre. De sangre real, claro, que ya sabemos que es azul, como nos contaban en los cuentos infantiles.

 

Y en relación a los que defienden a la monarquía porque defienden la figura de nuestro Rey Juan Carlos, y su ejemplaridad a lo largo de su reinado, hemos de decirles que hacen gala de la hipocresía oportunista de quiénes, como no se atreven a desafiar los argumentos de la razón y de la historia, esconden sus carencias debajo de la alfombra de la oportunidad política, es decir, del aquí y del ahora, y suelen ser los mismos que alaban el proceso de la transición política española hacia la democracia, cuando saben perfectamente que todo eso se hizo a costa de mantener en el poder a unos estamentos que procedían de los rudimentos más profundos del franquismo (léase Ejército, Iglesia, Banca).

 

rey4.jpgDe hecho, no es cierto que el Rey fuese el mediador para la instauración de la democracia, sino que fue una herencia del dictador, una imposición "post mortem", una condición exigida bajo la amenaza de desatar a los poderes fácticos instalados en furia contra el proceso democrático, si no se aceptaba la figura del Rey Juan Carlos como Jefe del Estado vitalicio y hereditario. Estos son los hechos, por más que algunos medios de comunicación quieran cambiar la historia, y darnos otra visión de ella. En este contexto, también somos republicanos porque no queremos seguir siendo "rehenes" de la dictadura.

 

Pero al menos tendríamos algo que decir en positivo, si la Institución de la Corona fuera totalmente transparente, característica que no ha comenzado hasta que ha habido un auténtico clamor popular al respecto. Desde hace muchos años que los Grupos Parlamentarios de Izquierda Unida han interrogado en el Parlamento sobre las cuentas públicas en relación a la Casa Real, a las actividades del Rey, y a las asignaciones a su propia familia, preguntas que han sido sistemáticamente rechazadas por los grupos mayoritarios, representados por PP y PSOE, auténticos paladines de la Monarquía más recalcitrante, y de la supuesta figura "inviolable" e "irresponsable" del Rey.

 

rey5.jpgY si a todo ello le unimos los últimos escándalos ligados a la Familia Real, tales como el fraude y evasión de capitales de Iñaki Urdangarín, o la indecente cacería del Rey en Botswana, el panorama es cuando menos incómodo. En resumen, debemos iniciar el camino hacia un  proceso constituyente para la implantación de la III República Española, eliminar la Institución Monárquica y todo lo que tiene que ver con ella, instaurar la elección del Jefe del Estado mediante sufragio universal por el pueblo español, esto es, el Presidente de la República, y evolucionar por tanto hacia un régimen político de auténtica democracia, libertad e igualdad. Sólo de esta forma, y con el reconocimiento estatal y la reparación a las víctimas del franquismo, mediante la Recuperación de la Memoria Histórica, habremos eliminado todos los rescoldos que nos unían a esas épocas oscuras de nuestro pasado.

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