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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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¿Qué es la Sociedad del Riesgo?

Sociedad del riesgo, o de la aventura, o del emprendimiento, o de la movilidad, que de mil formas podemos llamarla, es quizá la última vertiente sociológica, o psicológica del comportamiento social, derivada del avance imparable del capitalismo. Se trata de una sociedad caótica y despiadada, y pensamos que confluyen tres grandes factores para su instauración. Por un lado, la creciente evolución del capitalismo, en su vertiente neoliberal más salvaje. En segundo lugar, el despegue incontrolado de la vertiente mercantilizadora de todas las actividades humanas. Y en tercer lugar, las prácticas consumistas más abyectas y aberrantes, que se dan como consecuencia lógica de los dos factores anteriores. Se trata de un sistema que genera desigualdad, pero detrás de este sistema, existe un gran aparato cultural, ciertamente alienante, que alimenta los imaginarios que lo sostienen. 

 

En el fondo, no hay nada nuevo bajo el sol, aunque quizá, exacerbado hasta sus propios límites. Partimos de los clásicos valores capitalistas, como el individualismo y la competitividad, que ahora se extrapolan a (casi) todas las actividades humanas. Y nos llevan a esa "cultura del emprendedor" que ya no necesita seguridad laboral, porque su meta es construirse su propia fortuna, bajo la bandera de las "libertades" de expresión y de empresa. En la Sociedad del Riesgo desaparecen todas las certidumbres, todas las seguridades, tales como la estabilidad laboral, la socio-familiar, la financiera, cundiendo el ejemplo de que hay que vivir al día, hay que aprovechar intensamente el momento de poder aprovecharse del sistema, de poder exprimirlo a fondo, hasta que no de más de sí, aunque eso nos lleve luego a tener que vivir el resto de nuestra vida entre rejas. El mismo discurso del emprendedor parte de la máxima "Arriésgalo todo", no importa el tipo de negocio, si es moral o inmoral, si es tu dinero o el de otros. La Sociedad del Riesgo tiene una de sus máximas expresiones en el denominado "Capitalismo de Casino", de las inversiones financieras rápidas, de la especulación infinita, de las operaciones a corto plazo, de la gran rentabilidad, pero del gran riesgo.

 

El sector financiero, como paradigma y a la cabeza de este nuevo modelo de sociedad,  es el primero que se ha volcado con las inversiones de riesgo, desatando crisis financieras mundiales (que luego ha de pagar la ciudadanía), y donde florecen por doquier los negocios ilícitos, los paraísos fiscales, las sucursales fantasma, los testaferros, la evasión de capitales, el fraude fiscal, y un montón más de prácticas ilegales, perversas e ilícitas. Y los mismos que son abanderados de todas ellas, se permiten el lujo de dirigir la política a los Gobiernos legítimamente elegidos por el pueblo. Bajo la máxima de la obtención del mayor beneficio, deja de importar la naturaleza del negocio en sí mismo, floreciendo los negocios ilícitos, como el tráfico de drogas, armas y personas, aumentando la violencia y los delitos de odio. Al Estado dejan de importarle las personas, pues se constituyen en los manijeros del poder, de los Consejos de Administración de las grandes empresas transnacionales, a las cuales tampoco les importa destruir nuestros recursos naturales, aquéllos que necesitamos todos, en una deriva demencial y autodestructiva.

 

Todo ello tiene también su traslación a la exacerbación del consumo, se desata una ola consumista compulsiva, un culto a la opulencia, contemplando el retrato de que los mismos déspotas que condenan al pueblo a la mal llamada "austeridad", disfrutan de un patrimonio, de un lujo y de un tren de vida auténticamente escandalosos. La industria del super-lujo crece como nunca antes, en esta nueva cultura del "todo-vale", del riesgo social, laboral y empresarial, de la TV basura, que reproduce y le proporciona eco mediático a dichos comportamientos, del cinismo social, del reality show competitivo (del que muchos deben ser expulsados para que solo uno pueda ganar), porque lo que importa es salir vencedor, llegar a la cumbre, ascender a lo más alto, ganar lo máximo posible, a costa de quien sea y de lo que sea, aunque ello sea a costa de ser uno más de los borregos que alimentan este execrable sistema. Y bajo esta quintaesencia capitalista, la idea de la mercantilización llega a su máxima expresión, a través del propio lenguaje de la propiedad. Hoy día todo se compra y se vende, ya que esta sociedad del riesgo se ha dedicado a inventar mecanismos de expresión de la propiedad privada para mercantilizar todo lo que antes no era transferible, y de paso, anular los bienes y el concepto mismo de propiedad común o colectiva. 

 

Y de esta forma, títulos de propiedad, patentes, propiedad intelectual, y propiedad sobre los derechos básicos y fundamentales de la ciudadanía, son hoy día caldo de cultivo para este cruel e inhumano sistema que comercia con todo: la tierra, el agua, el monte, el sol, las playas, las ideas, los derechos, los bienes básicos y fundamentales, el propio conocimiento humano. Incluso asistimos a la comercialización del propio cuerpo humano, como una dimensión más de lo tangible, de lo mercantilizable, de aquéllo que nos puede proporcionar un beneficio económico. Y esta sociedad del riesgo también genera sus "culturas de riesgo" en muchos otros ámbitos, casi todos ellos derivados del excesivo, compulsivo y dependiente consumismo. Muchos ejemplos podemos poner de juegos, deportes o prácticas "de riesgo", tales como la práctica de ciertos deportes agresivos o violentos, la participación en reality shows grotescos, peligrosos y denigrantes, la agresividad desplegada en el ocio nocturno, o las temerarias prácticas ligadas al uso de los teléfonos móviles de última generación, y sus autofotos o "selfies". Proliferan casos como los de las chicas estudiantes que subastan su virginidad online, páginas web de encuentro para que jóvenes atractivas, cultas y educadas encuentren un "patrocinador" (un "sugar daddy" en la expresión inglesa), crowfunding para chicas que venden sus fotos y vídeos eróticos, etc. 

 

En el fondo, se normaliza y extiende la idea de que la mercantilización o esponsorización del cuerpo es el camino más rápido para alcanzar cualquiera de tus sueños, y de esta forma, el mercantilismo con el cuerpo humano adopta formas nunca antes vistas, que incluso se manifiestan en el autodesprecio hacia el mismo, pasando del excesivo culto al cuerpo propio de épocas anteriores, a una filosofía de maltrato, de desdén, que valora muy poco la vida humana, y que incluso tiende con frecuencia a arriesgarla y amenazarla, en todo tipo de actividades sociales, y prácticas y deportes de riesgo. Actividades que son además retransmitidas en directo por las redes sociales, o diferidas para su imitación por terceros, creando corrientes de comportamientos sociales alienantes. Ciertamente, un panorama desolador. De no revertirse pronto, esta "Sociedad del Riesgo" nos conducirá a senderos extremadamente peligrosos...¿seremos capaces de abandonar la sociedad del riesgo y volver a la sociedad de la mesura y de la cordura, de la templanza, de la austeridad bien entendida, del sentido común y de la sostenibilidad ambiental, social y humana? Sólo de nosotros depende.

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