Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Si en Estados Unidos no hay Golpe de Estado es porque no hay Embajada de Estados Unidos
En esta obsesión por disponer del mayor y más mortífiero arsenal armamentístico, los Estados Unidos (tanto que se lo reprochan al resto de países) también han sido pioneros en el usto de armas prohibidas, fundamentalmente las armas químicas (biológicas y nucleares). Como antecedente más reciente, en noviembre de 2004 los residentes de un pueblo cercano a Falluja señalaron que después de un ataque por parte de las tropas estadounidenses, habían tenido que enterrar a sus muertos en fosas comunes, ya que los cuerpos estaban achicharrados, y eran irreconocibles, imposibilitando su identificación. Ello fue debido al uso del Napalm, aunque los yankis la llaman Mark 77, y en palabras de los Marines: "Los Generales aman el Napalm porque tiene un gran efecto psicológico, debido a la bola de fuego que produce, y su típico olor". Y por su parte, las víctimas han escrito así sus efectos: "El humo era como una nube en forma de hongo, al caer pequeños fragmentos los pedazos explotaban y seguían ardiendo...cuando tocaban a alguien, sus cuerpos se quemaban durante horas" (tomado de Laila Tajeldine, "Estados Unidos: criminal confeso en libertad").
También disponen de armas radioactivas, tales como el uranio empobrecido, munición estándar que utilizan algunos modelos de tanques. El uso de estas armas provoca en la población de las futuras generaciones la presencia de niños con graves deformaciones, como un solo ojo, dos cabezas, parálisis, enfermedades cardíacas, entre otras muchas afecciones. Vamos, que ríanse los lectores del "Desafío Total" de Arnold Schwarzenegger. Pero lo peor de todo es que hasta la fecha no existe ni una sola Comisión Internacional (de la ONU o de la Corte Penal Internacional) que investigue de oficio los crímenes cometidos por este tipo de armas, y reclame responsabilidades a los países que las hayan utilizado, comenzando, cómo no, por los propios Estados Unidos. El silencio cómplice de tales Organismos Internacionales deja claro, una vez más, el poderío de los norteamericanos en la escena internacional, y el tremendo vasallaje que se les rinde en todos los círculos planetarios (con alguna honrosa excepción). No se puede entender, entonces, cómo el país más poderoso de la Tierra se arrogue el discurso permanente de los Derechos Humanos, cuando es precisamente quien más miente, y quien causa más muerte y destrucción urbi et orbe.
Sólo de forma muy tímida en 2014, la ONU ha cuestionado, sobre la evidente base de un conjunto de pruebas irrefutables y espantosas, la política de torturas (de la que hablaremos en sucesivas entregas) de USA, su uso indiscriminado de la fuerza, el espionaje y el uso injustificado de drones para aniquilar de forma continuada a la población civil de determinados lugares. En palabras de Laila Tajeldine: "Resulta estrafalaria la práctica estadounidense de transgresión a la normativa internacional y a las esenciales normas de derechos humanos por meras razones económicas, sometiendo a millones de seres humanos a la pobreza, a la miseria, la destrucción y hasta a la muerte. Estados Unidos no esconde su inhumanidad en el desarrollo de su política internacional, y a pesar de ello, las Naciones Unidas y sus Cuerpos no trascienden de las acciones declarativas, y la gran mayoría de las ONG's ignoran tal flagrancia, ya que por ninguna razón atacarían a sus financistas". Estas palabras describen perfectamente la realidad a la que asistimos cada día. Por ejemplo, Obama se ha convertido en el cuarto Presidente consecutivo de USA que ordena bombardear el territorio iraquí. Pero el caso es que la violencia es tan corriente y continua que ya apenas nos damos cuenta.
Para obtener una visión total de la violencia estadounidense en el mundo, vale la pena formular una pregunta más amplia: ¿Cuántos países en el mundo islámico ha bombardeado u ocupado EE.UU. desde 1980? La respuesta fue suministrada en un reciente artículo de opinión en el Washington Post del historiador militar y ex coronel del Ejército USA, Andrew Bacevich. Veamos un fragmento: "Mientras los esfuerzos de EE.UU. por degradar y finalmente destruir a los combatientes del Estado Islámico se extienden a Siria, la III Guerra de Iraq se ha transformado discretamente el Campo de Batalla XIV del Gran Medio Oriente. Es decir, Siria se ha convertido en por lo menos el 14º país en el mundo islámico que fuerzas estadounidenses han invadido, ocupado o bombardeado, y en los cuales soldados estadounidenses han matado o han sido muertos. Y eso solo desde 1980. Enumerémoslos: Irán (1980, 1987-1988), Libia (1981, 1986, 1989, 2011), Líbano (1983), Kuwait (1991), Iraq (1991-2011, 2014-), Somalia (1992-1993, 2007-), Bosnia (1995), Arabia Saudí (1991, 1996), Afganistán (1998, 2001-), Sudán (1998), Kosovo (1999), Yemen (2000, 2002-), Pakistán (2004-), y ahora Siria". Pero la cuenta del ex coronel Bacevich excluye algunos otros escenarios. Por ejemplo, el bombardeo y ocupación de otros países predominantemente musulmanes por aliados clave de Estados Unidos, tales como Israel y Arabia Saudí, realizados con crucial apoyo norteamericano. Excluye también golpes contra gobiernos democráticamente elegidos, tortura y encarcelamiento de personas sin acusación.
También, por supuesto, excluye todos los demás bombardeos e invasiones y ocupaciones que EE.UU. ha realizado durante este período en otras partes del mundo, incluyendo América Latina y El Caribe, así como varias guerras por encargo en África. Pero ciñéndonos solo al contexto musulmán, USA es el primer responsable mundial de la atroz campaña de islamofobia que actualmente invade Occidente, y que ha trasgredido los cimientos de una convivencia armónica entre las diferentes religiones y civilizaciones, para fomentar un clima fallido de tolerancia y de aceptación recíproca. El investigador Glenn Greenwald lo describe en los siguientes términos: "Aquéllos que en EE.UU. o Reino Unido se dedican a arremeter interminablemente contra el mal del Islam, presentándolo como la fuente de la violencia y del mal (la "veta madre de las malas ideas"), mientras pasan muy poco tiempo hablando de las adicciones a la violencia y la agresión de sus propias sociedades, o sus propios impulsos religiosos o nacionalistas, han llegado al colmo del tribalismo auto-cegador. En realidad son semejantes a tener un vecino en tu propia calle que constantemente asesina, roba y saquea, y luego pasar tu tiempo libre denunciando ostentosamente por sus malos actos a gente a miles de kilómetros de distancia. Una persona semejante sería considerada intelectualmente auto-engañada, un término que también describe a las facciones políticas e intelectuales que imitan esa conducta". Continuaremos en siguientes entregas.