Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Retomamos esta serie de artículos dedicados a los Movimientos Sociales en nuestro país, que habíamos dejado aparcada hace algún tiempo, debido sobre todo a la urgencia en el tratamiento de otros asuntos. Y vamos a retomarla hablando sobre los MMSS dedicados a la lucha por los derechos de las personas dependientes, lucha que se ha vuelto más encarnizada, después del abandono y de los recortes practicados durante la pasada legislatura del Gobierno del Partido Popular. El medio Diagonal nos informa de varios datos y asuntos que tienen que ver con las personas dependientes, así que recurriremos a él fundamentalmente. Por ejemplo, este artículo nos cuenta que 117.000 personas murieron desde el año 2012 esperando su ayuda a la Dependencia. La lista de espera ha bajado en cerca de 22.000 personas durante el último año, mientras el número de personas atendidas también disminuye. En nuestro país, la mayor asociación que se ocupa de este asunto es la Coordinadora Estatal de Plataformas por la Ley de la Dependencia, que visitamos en el presente artículo.
Sólo durante el año 2014, el ritmo de fallecimientos fue de 74 beneficiarios diarios, hasta alcanzar la cifra de 45.000 en todo el año. Y esta lamentable circunstancia, creada por un sistema de recortes cruel e inhumano, es, junto con la supresión del derecho a la atención, la principal razón de la reducción de la lista de espera. La Coordinadora de Plataformas tiene la misión de reivindicar públicamente el cumplimiento de la LAPAD (Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia) en todos sus términos, y requerir de todas las Administraciones Públicas, sean cuales fueren sus niveles, una gestión eficiente y una financiación adecuada y suficiente que garantice los recursos necesarios para sostener la atención digna a las personas en situación de dependencia, el llamado "Cuarto Pilar" del Estado de Bienestar (después de Sanidad, Educación y Pensiones). La política hacia las personas dependientes entronca también con un tema de singular importancia, como es la política de cuidados, teniendo que ver con las políticas de conciliación de la vida laboral y familiar, con las políticas de igualdad de género, y con las políticas de división sexual del trabajo (o si se quiere, con la feminización de las políticas de cuidados).
Y lo cierto es que, como decíamos más arriba, la política de dependencia ha sido uno de los frentes que ha sufrido mayores ataques y recortes desde el estallido de la crisis, más aún siendo gobernados por un partido, el PP, que no cree en este pilar del Estado de Bienestar, y que hace todo lo que puede por ignorarlo. De hecho (y al igual que otras leyes impulsadas durante la última legislatura de Zapatero, como la Ley de Memoria Histórica), la política del PP hacia este asunto ha consistido básicamente en desmantelar y recortar. Desmantelar centros de atención a las personas dependientes, desmantelar a su personal, y recortar en ayudas, prestaciones, personas atendidas, y dotación presupuestaria en general para la dedicación a estos fines. Los casos son numerosos y sangrantes, incluyendo los de aquéllas personas que han visto disminuido su nivel de reconocimiento (o grado) de dependencia, como excusa para recortarles o anularles las ayudas económicas a que tenían derecho, o que ya estaban disfrutando. El problema de la Dependencia, por tanto, hay que tomárselo en serio, y para ello, evidentemente, hay que creer en él. Hay que poner en marcha una política decidida de recuperación de las dotaciones económicas, de restitución del personal de evaluación y de dotación de medios materiales y humanos a los respectivos centros de atención, y hay que reactivar las dotaciones presupuestarias que se han visto recortadas durante los últimos años.
Por su parte, también hay que atacar las políticas de discriminación de género en este asunto, que se plasman sobre todo en una incidencia casi absoluta de la figura femenina como el rol encargado de los cuidados, tanto los domésticos (normalmente invisibilizados, además de no remunerados), como los profesionales, rompiendo la división sexual del trabajo que ocurre para estas ocupaciones. Las políticas deben ir encaminadas, por tanto, no sólo a la recuperación del empleo perdido (incluso al incremento notable de los mismos), sino también a la recuperación de centros de servicios sociales, de ayuda a domicilio, de centros de día, de centros residenciales, de servicios de protección y apoyo no sólo para personas dependientes, sino también para mujeres víctimas de violencia de género, a menores, a personas con discapacidad, a personas mayores, a personas sin hogar, etc. Asímismo, hay que actualizar, ampliar y completar los respectivos Catálogos de Prestaciones y Servicios ya publicados, pero muchos de ellos aún sin apoyo oficial de las diversas Administraciones Públicas. La meta es construir un Sistema Público completo, garante de derechos ciudadanos para la autonomía personal, para la convivencia familiar y para la cohesión social. Estos son los motivos que mueven a todos los MMSS que se sitúan en está órbita. Continuaremos en siguientes entregas.