Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Los pueblos de Europa se han convertido en un protectorado de los Estados Unidos, siendo la OTAN su instrumento criminal de dominación y de hegemonía, es decir, sin consentimiento de sus poblaciones
La OTAN como brazo armado del imperialismo lleva no solamente el mensaje belicista al mundo, sino la normalización de la guerra a las conciencias de las personas, de los pueblos y de los colectivos. Quizá los lectores y lectoras de este Blog no conozcan el dato de que la creciente presencia militar en todo el planeta del decadente imperio de los Estados Unidos fue seleccionada como "la noticia más censurada" del año académico 2015-2016 por el Proyecto Censurado de California, tal como nos cuenta parte de su elenco en este artículo del que se hizo eco el medio Rebelion.org. Este ingenioso y útil proyecto está cumpliendo 40 años en la ardua tarea de investigar y sacar a la luz pública las grandes noticias ignoradas por los grandes medios de comunicación hegemónicos. Existe un dato demoledor, y es que actualmente, Estados Unidos despliega tropas en alrededor del 70% de los países del mundo. De hecho, según un portavoz del Comando de Operaciones Especiales (SOCOM, por sus siglas en inglés), las Fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses (SOF) se desplegaron durante el año 2015 en 147 de las 195 naciones reconocidas en el mundo, con un aumento del 80% desde el año 2010. El presupuesto de SOCOM se ha más que triplicado desde 2001, y ya en el año 2014 alcanzaba la friolera de tres mil millones de dólares. Pero en 2015, la financiación de SOCOM había subido a casi 10.000 millones de dólares. Son las cifras de un mundo configurado para la guerra, y a su vez, para el hambre, los desplazados forzosos, el paro, la miseria y la devastación.
Pero las cifras no terminan aquí. Podemos suministrar algunas más para conformar mejor la idea. Por ejemplo, en el período 2012-2014 las Fuerzas de Operaciones Especiales llevaron a cabo 500 misiones de Intercambio de Entrenamiento Combinado (JCET, por sus siglas en inglés) en 67 países cada año. Y mientras, a nosotros, la inmensa mayoría social, tan sólo nos llegan los mensajes que el Ministro o Ministra de turno dedica por Navidad a las tropas desplazadas en el extranjero. Por cierto, mensajes insulsos y falaces donde los haya, donde se repiten los mismos mantras de siempre, y donde las grandilocuentes palabras esconden y disfrazan la trágica realidad. Otro aspecto donde las consecuencias de las actividades de la OTAN (y, en general, del imperialismo estadounidense y europeo) se ven crudamente reflejadas es en lo relativo a los refugiados. De nuevo aquí las cifras son escalofriantes. No entraremos a fondo en este asunto, pues tenemos en preparación una nueva serie de artículos que, bajo el título "Hacia otra política de fronteras", va a analizar la situación global al respecto, y las posibles soluciones que se pueden aportar. Circunscribiremos por tanto a continuación este tema al asunto que nos concierne. Como decíamos, los datos son demoledores: unas 22.000 personas han muerto desde el año 2000 intentando llegar a Europa. En 2014, más del 75% de los migrantes que murieron en el mundo, lo hicieron en el Mediterráneo. Es una tragedia prolongada, inmoral, indecente, vergonzosa. A comienzos de septiembre de 2015, la Organización Internacional para las Emigraciones publicó estas cifras: cerca de 220.000 refugiados han llegado a Grecia, y cerca de 115.000 a Italia desde enero de 2015. Desde esa fecha, más de 2643 personas han muerto en el mar tras haber intentado llegar al Viejo Continente. Un Continente que se muestra hoy día como una terrible fortaleza.
¿Y qué tiene todo esto que ver con la OTAN? No desesperen. Desde marzo de 2016, una poderosa flota de la OTAN, compuesta por cinco fragatas (griega, turca, alemana, italiana y canadiense) y otros 10 ó 15 navíos de guerra, patrullaba ya por el Mar Egeo del Este apuntando a seres humanos indefensos, en situación de miseria y desarmados, que simplemente constituyen algunos de los miles de refugiados que arriesgan diariamente su vida en su esfuerzo por salir del infierno de la guerra incontrolable impuesta en Siria. Combinando buenas dosis de racismo, nacionalismo e imperialismo, la Alianza Atlántica vuelve a ser el brazo ejecutor de la peor política, en este caso no sólo belicista, sino también despiadada e inhumana. Seguimos datos e informaciones de este artículo de Antonis Ntavanellos para el medio A l'encontre, traducido por Faustino Eguberri para el medio Viento Sur. Los dirigentes políticos y los mandos militares tienen la indecencia de argumentar que dichas operaciones se realizan para "luchar contra los flujos migratorios", y se quedan tan panchos. O sea, que dedican navíos de guerra supermodernos y poderosos, que cuestan un gran pico a las arcas públicas de los países de la Alianza, para ¡frenar inmigrantes! Ahí es nada. Pero la aberración llega a más cuando se conocen los medios que los refugiados utilizan para su odisea: centenares de hombres y mujeres, de todas las edades, incluyendo niños y niñas, y mujeres embarazadas, se amontonan en canoas hinchables y se lanzan a la deriva. Sin la presencia de un solo marinero mínimamente experimentado, intentan atravesar la mar por sus propios medios, abandonados a su suerte, buscando peligrosos trayectos lo más breves posibles para alcanzar su objetivo. Y se ahogan por miles. Diariamente.
Y ante esa inmensa tragedia humanitaria, provocada por los espurios intereses imperialistas, los mismos países imperialistas responden con más dolor, con más venganza, con más horror. Los argumentos racistas no se disimulan en las declaraciones de los dirigentes europeos, muchos de los cuales hacen gala de un ultraderechismo nacionalista a ultranza más propio del nazismo del siglo XX. Pero la verdad es que los flujos de refugiados son imposibles de detener. Los resultados entonces se nos antojan trágicos, como de hecho está ocurriendo, y además se han recrudecido durante el último lustro. Desde este punto de vista, la hostigadora presencia de los navíos de la OTAN obligará a estos refugiados a intentar su odisea por vías y medios aún más peligrosos, de noche, con frío y mal tiempo. Circunstancias todas ellas que multiplican los naufragios, y con ellos las muertes, los ahogamientos, las penurias, las tragedias, el dolor. Según Antonis Ntavanellos, y nosotros coincidimos con él, la entrada de la OTAN en el Mar Egeo para esta tarea está evidentemente ligada a razones diplomáticas y geopolíticas más generales, y de mayor envergadura. Tremendos juegos de poder entrecruzan sus intereses, y trazan sus estrategias. Y en medio de todo ello, los refugiados, personas, hombres y mujeres que vivían tan tranquilamente en sus países de origen y que se han visto abruptamente obligados/as a abandonarlos, pagan el pato. Ellos son las víctimas. El imperialismo se ceba con personas inocentes, con nombres y apellidos, con ancianos indefensos, con hombres, mujeres y niños y niñas inocentes. La OTAN, aquí también, vuelve a ser el aparato del terror.
Por cualquier medio, con cualquier pretexto, ante cualquier circunstancia, el decadente imperialismo occidental intenta continuamente mantener su hegemonía, y la guerra permanente es un instrumento a dicho servicio. A tal efecto, como sostienen Francisco Sánchez del Pino y Manuel Montejo López en esta serie de dos extensos y fantásticos artículos publicados en el medio Rebelion.org, la gobernanza de los nuevos poderes se asegura hoy por medio de las instituciones militares (OTAN), el complejo energético-industrial-tecnológico, y algunos otros centros pertenecientes a la órbita del poder financiero internacional. En este sentido, los intereses de estas oscuras corporaciones son las que guían las decisiones políticas y económicas, y no duelen prendas en provocar todos los efectos "colaterales" necesarios para conseguir sus objetivos, por macabros que éstos puedan llegar a resultar. Así que con la inestimable ayuda de los medios de comunicación dominantes, y la retórica del discurso vacío que resignifica profundos conceptos como "libertad", "paz", "derechos humanos", etc., estos agentes del belicismo internacional nos van introduciendo en su macabro mundo, para que la mayoría social también justifique las agresiones y escaladas militaristas que hoy día ocurren en todas partes del mundo. La OTAN es la punta de lanza de todas ellas. Sólo con su desaparición, y la creación de foros mundiales realmente democráticos, será posible rediseñar los parámetros surgidos de un orden mundial capitalista, imperialista y globalizado, para conseguir hacer primar los enfoques pacifistas, cooperativistas e igualitarios. Continuaremos en siguientes entregas.