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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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Hacia la superación del franquismo (y 60)

Viñeta: http://www.ecorepublicano.es/

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...A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero...

Miguel Hernández

Finalizamos ya en esta última entrega, la número 60, nuestra serie de artículos dedicada a la superación del franquismo. Y lo último que propone el texto legislativo que estamos exponiendo en esta recta final es la creación del Consejo Estatal de Pedagogía de la Memoria Histórica. Se trataría de un organismo paritario entre el Gobierno y la sociedad civil, que velaría por el absoluto respeto a la misma en todos sus órdenes y dimensiones. Dicho organismo, entre otras funciones, asesoría en la adaptación de los contenidos a los libros de texto escolares y a las series televisivas y documentales ya referidas en anteriores entregas, y velaría por el cumplimiento íntegro de la Ley de Memoria Democrática en todos sus aspectos. Porque como muy bien indica José María Pedreño (Federación Estatal de Foros por la Memoria) en este ya antiguo artículo de la Revista Pueblos, rescatado recientemente por el medio Eco Republicano, la recuperación de la Memoria Histórica es esencial para fortalecer la democracia, como elemento de lucha contra la impunidad, como arma para la defensa de los derechos humanos y como elemento ideológico de construcción y vertebración de la sociedad. Hay que acabar con el actual desconocimiento que nuestra sociedad posee sobre lo que supuso el franquismo, desconocimiento que provoca falta de comprensión sobre los procesos históricos que han dado como resultado nuestro presente, generando un profundo déficit democrático que se sustancia día a día en los mimbres de una sociedad despolitizada y poco participativa. Nuestra democracia de baja intensidad está edificada sobre el desconocimiento y el olvido. 

 

El miedo sigue siendo dueño del pensamiento y de las actitudes de muchas personas, un miedo asentado en la alienación mental y cultural procedente de décadas de franquismo (en primer lugar) y de otras décadas de neoliberalismo (en segundo lugar). Un miedo que ha proporcionado (y lo sigue haciendo) la victoria ideológica del franquismo, y la hegemonía del pensamiento neoliberal que defienden hoy día la mayoría de los partidos políticos que nos representan. Quizá quien mejor lo haya expresado recientemente ha sido Juan Rivera (miembro del Colectivo Prometeo y del Frente Cívico "Somos Mayoría"), quien ha escrito en este artículo: "El franquismo sociológico se apuntala en un estado mental en el que el predominio del pensamiento único oficial de hoy, bebe del exterminio violento de las ideas alternativas ejecutado ayer". Somos hijos de nuestra historia, de nuestro pasado, que nos explica el presente y nos proyecta al futuro. Por ello debemos pasar página del franquismo, pero pasarla bien, pasarla al completo, habiéndola leído con integridad. Sólo recuperando la Memoria Histórica y Democrática y restableciendo la verdad, la justicia y la reparación será posible pasar definitivamente esa página negra de nuestra historia, con plenas garantías de no repetición. Porque como afirmara Suso de Toro: "España no rompió con el franquismo, simplemente lo reformó". Reformó su apariencia, sus modos, sus formas de gobernar, pero no sus poderes fácticos, no las líneas básicas de su ordenamiento jurídico ni de sus bases legales, no los aparatos del Estado, ni el corpus ideológico que lo sustenta. 

 

El franquismo aún perdura en nuestro país, y en muchas ocasiones las huestes franquistas se envalentonan, pierden el miedo, se hacen fuertes, imponen su discurso. No podemos permitirlo. Esta serie de artículos ha intentado ser lo más pedagógica posible, mostrando todos los aspectos de ese franquismo político y sociológico que aún padecemos, y la enorme cantidad de medidas que podemos y debemos tomar para erradicarlos. Hemos puesto énfasis en luchar contra los postulados y el protagonismo tanto de la Iglesia Católica (que proporcionó el núcleo de la ideología legitimadora del golpe militar y de la dictadura) como de las Fuerzas Armadas (algunos de cuyos sectores aún nos recuerdan que son ellos los que mandan, los que ganaron la guerra, y los que defienden la "unidad indivisible de la patria" a golpe de sable). Superar el franquismo significa hoy día declararse abiertamente antifascista, y recuperar la legitimidad republicana. Superar el franquismo es entenderlo, como lo define Víctor Arrogante con su magistral sabiduría: "Políticamente antidemocrático; jurídicamente anticonstitucional; socialmente conservador y tradicionalista; espiritualmente clerical; ideológicamente totalitario; económicamente capitalista; militarmente absolutista, y moralmente inhumano". Así fue el franquismo, y por todo ello hay que superarlo. Superar el franquismo implica levantar el falso mito de la Transición, juzgar a los responsables aún vivos, respetar la memoria de todas las víctimas, luchar por la dignidad de todas las personas y colectivos, derogar la vergonzosa Ley de Amnistía, derribar el Valle de los Caídos, retirar toda la simbología franquista de nuestras calles y plazas, y dejar de disculpar, justificar o ensalzar la figura del execrable dictador. Todo ello está pendiente de llevarse a cabo en nuestro país. 

 

Porque el franquismo, aunque sea edulcorado, no puede tener cabida en una sociedad democrática, ni ningún otro tipo de fascismo. Por tanto, la impunidad de la que aún gozan los jerarcas y represores franquistas es una anomalía histórica, moral y democrática, que debe avergonzarnos a todos. Y esta vergüenza también se manifiesta en que continúe gobernando un partido político, hoy llamado "Partido Popular" (cuando es lo más antipopular que existe), heredero directo de la derecha franquista. Se les ve el plumero en multitud de ocasiones, cuando directa o indirectamente, legitiman el franquismo sociológico en el que estamos inmersos. Todo concuerda, porque son como los describe Juan Carlos Monedero: "...Aceptaron tarde la democracia, aceptaron tarde la Constitución, aceptaron tarde el municipalismo, aceptaron tarde la igualdad, el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, aceptaron tarde Europa, aceptaron tarde la justicia internacional, aceptaron tarde la confesionalidad del Estado y van a aceptar tarde la plurinacionalidad (...). Ellos son España y España es lo que ellos dicen que es, el espacio que coincide con sus intereses. Aunque tengan el dinero en Suiza o Panamá". Magistralmente lo expresó Juan Goytisolo en el 80 aniversario de la II República, cuando sentenció: "No nos resignemos a una permanente injusticia. Bajar la guardia y rendirnos sería dar por buena la brutalidad de los alzados contra el conjunto de aspiraciones e ideales que encarnó la República. La herencia cívica y ética de ésta no ha muerto; sigue viva y muy viva en nuestros corazones y conciencias". 

 

Para finalizar la serie, hemos elegido el texto del Romance de Juan García, de Francisco Moreno Galván (cantado por tonás en un disco de José Menese), que retrata perfectamente uno cualquiera de todos los asesinatos viles y crueles que se cometieron durante la Guerra Civil y la dictadura:

 

"Fue sentenciado Juan García, a golpe de mosquetón,

primera noche de agosto, sin jueces ni defensor.

No era por miedo su llanto, porque llorando salió,

lloraba porque dejaba, lo que en su casa dejó.

Lo sacaron amarrao, y amarraíto quedó,

a dos pasos del camino, en el camino a Morón.

Así murió Juan García, testamento no escribió,

pero lo que Juan dejaba, el pueblo lo recogió"

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L
Todavía recuerdo la historia que me contaba mi abuelo que en paz descanse, trabajador del campo y luego en una harinera, en un pueblo de la provincia de cáceres...<br /> <br /> <br /> <br /> <br /> Una tarde se acercaron unos señores armados y se llevaron a unos cuantos, juntaron a los que ya habían realizado el servicio militar (entre ellos mi abuelo, que estuvo en Ifni) y los enrolaron en el ejército nacional en los puestos que requerían cierta "experiencia", en este caso pusieron a mi abuelo y a un compañero al servicio de una ametralladora, el compañero disparando y mi abuelo con la munición...<br /> <br /> <br /> <br /> <br /> No deja de ser curioso como me contaba mi abuelo que eso mismo había pasado en Vitoria (lugar al que se habían desplazado muchos vecinos de mi pueblo) pero con el bando contrario, y como años después muchos parroquianos se contaban mil y una historias de donde y como habían estado... mezclados los que habían estado en un bando y otro.<br /> <br /> <br /> <br /> <br /> Al compañero de mi abuelo lo mataron... y en el cementerio de mi pueblo hay una cruz recordando a los caídos por la libertad, entre los que no está su nombre... su delito, como el de mi abuelo, fué no haber caído en el bando republicano...<br /> <br /> <br /> <br /> <br /> Según estos señores mi abuelo luchó en contra de la libertad y todo aquello bueno que representaba "la república", yo que quieren que les diga, leo libros y veo información y a mí los únicos "ideológos", porque hablar de la gente de a pie en una guerra civil es absurdo, que me merecen respeto son los más o menos moderados socialdemócratas, de corte anglófilo, que provenían de los anteriores gobiernos, lo que se conoce como "demócratas constitucionales", que dicho esa de paso eran cuatro gatos... el resto...
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