Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
La educación tiene como finalidad básica el desarrollo humano, moral, e intelectual de las personas. Ello se materializa en los siguientes principios: la universalidad o derecho de toda la ciudadanía a la educación; la humanidad o pleno desarrollo de la personalidad de todo ser humano; la civilidad al basarse la educación en los derechos y libertades fundamentales; la autonomía, para que todas las personas puedan aprender por sí mismas
18.- LAS NECESIDADES HUMANAS Y LAS MANERAS DE RESOLVERLAS. El asunto de las necesidades humanas es un tema complejo que no conviene trivializar. De hecho, se sitúa en el corazón de nuestro modelo de sociedad de consumo, y también en el corazón de los modelos alternativos que se enfrentan a ella. Los libros de texto en general no se preocupan por reflexionar sobre las necesidades humanas (cuáles son o cuáles no son) y menos por discutir la manera de resolverlas, a pesar de ser un asunto clave para las personas y para la sostenibilidad del planeta. Hay muchas maneras de combatir el frío o de entretenerse y unas son más sostenibles que otras. Algunas formas de producción de caprichos hacen inviable la resolución de necesidades esenciales. Pero esta discusión no es relevante para la mayor parte de los libros de texto. Aparecen algunas referencias (aunque escasas) al problema de las necesidades (en los libros de texto de economía), pero la discusión sobre qué es o no necesario se rehúye de diferentes maneras. La más habitual es establecer una relación entre necesidad y demanda, obviando que la demanda puede inducirse precisamente cuando no hay necesidad. Sin ir más lejos, el libro de texto de Economía de 1º de Bachillerato Ed. Santillana sentencia: "El fin de la actividad económica no es producir bienes, sino satisfacer necesidades. La producción por la producción es un absurdo económico; su fin no es otro que el de resolver las necesidades, ya que la actividad económica parte de una necesidad". Otra forma de esquivar la discusión es afirmar que las necesidades son ilimitadas, cuando esto no es cierto. Por ejemplo, el mismo libro anterior explica que "Economía es la ciencia que estudia la actividad humana encaminada a satisfacer sus necesidades ilimitadas, teniendo en cuenta que los recursos son escasos y susceptibles de usos alternativos". En otro momento del libro se dice que "Las necesidades van en aumento", y el libro de texto de la Editorial Edebé afirma que "Todo sistema económico tiene factores limitados y necesidades ilimitadas".
El planteamiento, por tanto, es muy erróneo. El libro de la Ed. Santillana posee también otro párrafo muy sustancioso: "Una economía cuenta, en un momento del tiempo determinado con una cantidad dada de todos estos recursos (tierra, trabajo, capital y capacidad empresarial) con un stock. Los individuos, se suponen, por el contrario insaciables, ya que por más que se disponga de bienes siempre se desean más de todos ellos". Se renuncia también a discutir la dudosa relación existente entre producción y necesidades. Incluso puede llegar a relacionarse la satisfacción de lo necesario como algo atrasado o poco desarrollado. Se oculta al alumnado el hecho de las necesidades creadas, y que las demandas y "necesidades" se producen desde las grandes compañías a través de la publicidad aprovechando los resquicios irracionales e inconscientes de los seres humanos. De hecho, se falsea o ignora el ciclo publicidad-demanda, y se sustituye por el ciclo demanda-producción. El citado libro de Economía de la Ed. Santillana dice que "La empresa es el agente económico encargado de producir los bienes que los consumidores demandan para satisfacer sus necesidades". No obstante y como casi siempre ocurre, excepcionalmente hemos encontrado algunos libros de texto que sí planteaban cuestiones relevantes en torno al problema de las necesidades. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Ed. Akal dice que "Ha cambiado la relación entre la economía, el estado y la sociedad, produciéndose una sumisión general de las necesidades de la sociedad al mercado". O el libro de Educación Física de 1º de Bachillerato Ed. Bruño, uno de cuyos fragmentos dice: "…vivir austeramente para no despilfarrar... Trabajar por el planeta tierra ahorrando y cuidando por su integridad", y no es "...esquilmar el planeta tierra con un excesivo consumismo dejándolo exhausto para las generaciones siguientes". Y otro ejemplo crítico muy válido lo hemos encontrado en el libro de Ciencia Tecnología y Sociedad 1º de Bachillerato Algaida, que plantea la reflexión sobre el problema de qué son necesidades auténticas, e incluso más concretamente cómo se crean las necesidades con marketing y políticas concretas, en una sociedad en la que se considera al ser humano como consumidor (p.105). También se pregunta sobre si la tecnología inventa necesidades sociales o las satisface (p.73).
Desde el punto de vista de la sostenibilidad el problema central es que los países y economías más destructoras han ido sustituyendo las fórmulas más ecológicas de resolución de necesidades por otras de un coste ecológico muy superior. Y además se ha camuflado el interés de la producción como si se orientara a las necesidades (o como "bienes" económicos) satisfaciendo en realidad caprichos y deseos fácilmente prescindibles. Aunque la visión predominante es que las necesidades humanas son ilimitadas, queremos recordar que otros enfoques formulan que éstas pueden ser un conjunto razonablemente delimitable bien por naturaleza, o bien como resultado de una autolimitación derivada del sentido común. Los deseos, sin embargo, pueden ser ilimitados. La "confusión" entre deseo y necesidad podría ser la causante de este "error" tan extendido. Sería bueno que los docentes enseñaran estos enfoques a nuestros estudiantes, y fortalecieran la visión crítica de las necesidades humanas desde la sociedad de consumo. Desde una óptica de sostenibilidad hay que recordar que los recursos materiales son siempre limitados, pero no tienen por qué considerarse de partida como escasos. Lo que ocurre es que los recursos que no son escasos, no son útiles para acumular capital. (Véase la risa o la ayuda mutua). No se debe perder de vista que, sean cuales sean nuestras necesidades, su satisfacción puede entrar en conflicto con las de otros seres humanos, incluyendo nuestros descendientes, o que también puede darse este conflicto con las de otros integrantes de los ecosistemas, incluso con el mantenimiento del mismo ecosistema. Desde este punto de vista, sería útil debatir con los alumnos y alumnas sobre problemas como la solidaridad intergeneracional, con la vista puesta no solo en el presente, sino en el futuro. Podría ser util distinguir entre necesidades y satisfactores, esto es entre las necesidades y las fórmulas que se utilizan para resolverlas. Igualmente puede resultar de utilidad comparar los diferentes satisfactores desde el punto de vista de la sostenibilidad. Así como distinguir entre aquellos satisfactores que resuelven unas necesidades y los que las aumentan. (Algunos satisfactores favorecen la sostenibilidad mientras que otros la imposibilitan como el actual sistema de transporte). Con rigor, nadie defiende que todo deseo deba o pueda satisfacerse, al contrario, se admite que existen deseos dañinos incluso para quien los tiene, la producción para la satisfacción de caprichos y deseos ha de vincularse con criterios éticos y ecológicos. Incluso las necesidades que han de ser satisfechas pueden hacerse mediante satisfactores diversos, unos más adecuados, y otros totalmente inadecuados.
19.- EL TRANSPORTE ILIMITADO Y LA VELOCIDAD COMO SIGNOS DEL "DESARROLLO". Hemos comentado de pasada estas características en entregas anteriores, pero ahora les dedicaremos mayor atención, dada su importancia. El desarrollo del modelo de movilidad horizontal generalizada basado en el rápido expolio del combustible fósil almacenado durante milenios es una de las causas de mayor magnitud de la insostenibilidad. Millones de móviles pesados (automóviles, camiones, trenes, aviones) se desplazan constantemente y de forma creciente por la superficie del planeta esquilmando el manto vegetal, reduciendo a asfalto o cemento los complejos ecosistemas, depositando potentes residuos contaminantes en el suelo, al agua y el aire, variando con ello el clima y los factores de equilibrio que han permitido desarrollar el planeta que conocieron nuestros abuelos y nuestras abuelas. El modelo de movilidad mecánica crece a costa de disminuir la complejidad orgánica en la que se ha creado la vida. Los libros de texto de los que aprenden nuestros escolares permanecen ajenos a este problema, y en su lugar lo celebran como signo de modernidad y progreso. Hoy día vivimos en la era del "más lejos, más rápido", lo cual es visto como signo de inequívoca modernidad, y por tanto acríticamente. Es necesario debatir con nuestros estudiantes estos asuntos, y plantearles hasta qué punto este camino nos lleva a buen puerto. Porque como decimos, los libros de texto se limitan a congratularse por la velocidad de nuestros trenes y aviones, y en los estudios que se están haciendo para que aún puedan viajar más rápidamente. Es curioso que ni siquiera los libros de texto de la asignatura de Conocimiento del Medio parecen reparar en que la mayor parte del transporte de materiales en la naturaleza es de carácter vertical (crecimiento de las plantas, caída de las hojas, lluvia, evaporación) y que para que unos cuantos mamíferos e insectos se transporten de forma horizontal es necesaria una masa vegetal muy superior que los soporte. La naturaleza se transporta de modo muy eficiente a distancias próximas, de modo lento y fundamentalmente de forma vertical. Los humanos hemos invertido este modelo de transporte que respetaba la capacidad de carga de los ecosistemas y manejamos un transporte horizontal cada vez más lejano, más masivo, más rápido y más dañino para el medio.
Lejos de presentarse al menos como un posible problema, llega en ocasiones a tratarse como un verdadero asunto de interés social. Por ejemplo, el libro de Conocimiento del Medio de 6º de Primaria Ed. SM dice que "Tenemos el deber de pagar impuestos para ayudar a construir carreteras y hospitales" (Obsérvese cómo se asocian carreteras con hospitales, como si ambos sirvieran al mismo interés común). Y como siempre ocurre, las escasas referencias a modelos de transportes más sostenibles son valoradas como atrasadas, pobres e incluso ridículas. Por ejemplo, el libro de Historia Contemporánea de 1º de Bachillerato Oxford cuenta que (Hablando de el mundo en 1780) "la mayoría de las personas se trasladaba a pie o en carros lentísimos o en incómodas diligencias". Habrán observado mis lectores y lectoras que se trata de una norma general en prácticamente la totalidad de los libros de texto: validar el mundo occidental actual como el progreso, y a todo lo que se aleja de él (en el espacio o en el tiempo) como lo atrasado, lo primitivo, lo salvaje, lo arcaico, y por tanto, lo indeseable. En concreto, el automóvil es, en los libros de texto, un elemento frecuente que se presenta como algo deseable. Y esto a una edad en la que el alumnado aún no puede conducir. Los textos contribuyen a una velada “educación vial” en la que se enseña a desear el automóvil. Por ejemplo, "I want to drive the fastest car" p.17 Inglés 6º de Primaria Longman (Quiero conducir el coche más rápido). “Mi hermana quiere un coche que tenga aire acondicionado" p.168 Lengua y Literatura 1º de Bachillerato Vicens Vives. Y aunque los lectores/as puedan pensar que se trata de ejemplos inocentes, son prácticas subliminales que van insertando en la mente de nuestros estudiantes estos objetos de deseo, que legitiman el mundo actual. Hemos encontrado numerosas referencias al transporte motorizado, no problematizadas y aparentemente neutrales, tanto en imágenes como en ejercicios (Ver por ejemplo Matemáticas 1º de Bachillerato SM, Matemáticas 1º de Bachillerato Santillana, Lengua y Literatura 1º de Bachillerato Vicens Vives, Inglés 1º de Bachillerato MacMillan, Inglés 1º de Bachillerato Oxford.) En estos textos se presentan problemas de funciones, derivadas, trayectorias, consumos de gasolina, medidas de velocidad, oraciones compuestas, etc. Desde el punto de vista de la sostenibilidad referirse a estos fenómenos sin problematizarlos es como hablar de las células del cáncer con el único objeto de realizar ejercicios de cambios de singular a plural. Continuaremos en siguientes entregas.
Fuente Principal de Referencia: Informe "El currículum oculto antiecológico de los libros de texto", de Ecologistas en Acción