Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Se ha deformado completamente la información que se da en los medios de comunicación españoles sobre Cuba, una información parcial, sesgada e interesada por aquellos que la propagan
Nos preguntábamos en el primer artículo de la serie si Cuba es un país democrático, y contestábamos que sí, lo que ocurre es que su democracia es diferente a la nuestra, a la de nuestros países vecinos, y sobre todo, es diferente a la del resto de países americanos. Ello es así porque el perverso gigante estadounidense ha exportado al mundo su visión particular de la democracia, y el resto de países la hemos asumido como si fuese una verdad revelada. Pero lo cierto, ya lo explicamos en el artículo anterior, es que es una democracia rebajada y pervertida, de baja intensidad, corrupta y al servicio de las élites económicas del país. El hecho por tanto de que en Cuba exista un único partido que aglutina los avances y los objetivos de la Revolución no significa que el país no vote, que los ciudadanos cubanos no elijan a sus representantes en las diversas instituciones, en una palabra, que sus habitantes no elijan el destino de su país. Lo único que ocurre es que lo eligen dentro de unas coordenadas políticas, sociales y económicas distintas a las nuestras, esto es, dentro del ámbito del antiimperialismo. La democracia en Cuba existe, y está enmarcada dentro del ámbito y objetivos de la Revolución Cubana. Dentro de estas coordenadas, por tanto, Cuba no puede ser considerada una dictadura, como pretenden los países alineados con el neoliberalismo, el imperialismo y la globalización. En el artículo de referencia, Tony López explica: "La independencia y soberanía de Cuba no tiene precio porque ha sido conquistada por la sangre de miles de cubanos desde el 10 de octubre de 1868 a enero de 1959, y mantenida gracias a la participación activa de todo el pueblo, con un liderazgo revolucionario encabezado por Fidel Castro, que durante todos estos años de revolución, promovió el desarrollo del país, de una Cuba que dependía del azúcar y que sufría la crueldad del llamado "tiempo muerto", hoy con grandes esfuerzos y pese al bloqueo impuesto por Estados Unidos, se ha convertido en un país industrializado, con grandes logros científicos y técnicos, una avanzada industria biotecnológica y diversificación de la agricultura".
Cuba es, dentro del contexto de su pobreza, uno de los países más ricos del mundo, porque la riqueza hay que buscarla en otra parte: la riqueza de un país también supone su valentía, su dignidad, su coraje, su internacionalismo, su cooperación, su solidaridad, su unión y su fuerza. Y en todo ello, Cuba es un gigante planetario. Pero además, hay que señalar que la pobreza material cubana no es endémica, sino que ha sido fundamentalmente provocada por el brutal y salvaje bloqueo económico que lleva sufriendo durante más de seis décadas por parte del gigante estadounidense, y por supuesto, el resto de países que cobardemente se alinean con él. Si dicho bloqueo no hubiera existido, es evidente que Cuba habría podido desarrollar mucho más su tejido productivo, y hoy día estaría en otras condiciones materiales. Y aún así, Cuba posee hoy, con carácter gratuito, altos niveles de educación, de salud, de deporte y de cultura, que en nada desmerecen (y en muchos casos superan) a cualquier país altamente "desarrollado", y además Cuba ensaya proyecciones estratégicas en diversos campos de la economía. Con una seguridad ciudadana envidiable, sin la utilización de métodos represivos, como los que utilizan los Estados Unidos contra las poblaciones negras e indígenas estadounidenses, y qué decir de la represión y discriminación contra la población de inmigrantes; y qué decir de los brutales actos represivos en países como Colombia, Honduras, Guatemala, México, Argentina, Perú, Chile, Paraguay o Brasil, donde las violaciones a los derechos humanos y asesinatos a líderes sociales, discriminaciones por género, raza y descendientes de los pueblos originarios, están a la orden del día. Nada de eso se da en Cuba, aunque para la prensa occidental, dichos otros países, por pertenecer a la órbita capitalista, son modelos a seguir (y Cuba, por supuesto, está demonizada). Y cuando lo han intentado (salvo el caso de Venezuela, que aún resiste al imperialismo gracias a la entereza de Nicolás Maduro), dichos países han sido bloqueados, interceptados, y sus legítimos gobernantes han sido expulsados del país, véanse los casos de Manuel Zelaya en Honduras, o de Evo Morales en Bolivia, por citar tan solo dos ejemplos.
Pero entonces aclaremos: ¿en Cuba se vota o no se vota? Sigo de nuevo a Tony López: "En Cuba celebramos, desde la aprobación de la Constitución de 1976, elecciones para elegir al Parlamento y éste al Consejo de Estado y a los diputados nacionales cada 5 años, y cada 2 años y medio la elección de los delegados municipales. El 50 por ciento de estos diputados nacionales, provinciales y delegados municipales son propuestos por los residentes de las zonas donde viven. El otro 50 por ciento son elegidos por sus organizaciones sociales y gremiales. El Partido Comunista no propone ni participa en el evento electoral. Ninguno es financiado por empresa alguna o tampoco requieren financiación para ser elegido, solo su ejemplaridad como ciudadano pues no requiere ser militante del Partido pero sí voluntariedad para desempeñar sus funciones, servir al pueblo es su única divisa". Con estas trazas, ¿alguien puede seguir difundiendo la obscena campaña de que Cuba no es un país democrático? La Asamblea Nacional del Poder Popular cuenta con 602 diputados, es unicameral y se elige un diputado por cada 20.000 habitantes o fracción. De una población total de 11.800.000 cubanos/as, Cuba cuenta con un padrón electoral de cerca de 9 millones de ciudadanos/as en edad de votar. Sólo están impedidos para dicho derecho las personas que el sistema judicial haya invalidado dada la gravedad del delito cometido, y los que por problemas de salud no estén en condiciones de votar. Los diputados pueden ser revocados de sus cargos, y no reciben salario alguno por su actividad parlamentaria. Únicamente reciben, mientras duren sus funciones públicas, el mismo salario que devengarían en su centro de trabajo. Cada proyecto de nueva Constitución o cambio a la Constitución vigente es sometido a discusión y debate público, en centros de trabajo, estudiantiles de nivel medio y superior, en cooperativas y unidades de producción agropecuaria, en las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, y en todas las organizaciones profesionales, sociales y gremiales, entre ellas la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores, los Comités de Defensa de la Revolución, la Central de Trabajadores de Cuba y sus 25 sindicatos nacionales, con todo lo cual se garantiza una amplia participación popular.
La conclusión se nos ofrece bien clara: Cuba no solo es un país democrático, sino que su sistema democrático es más perfecto, completo, fiable, evolucionado y participativo que gran cantidad de los países que se autodenominan con gran bombo "democráticos", y acusan a Cuba de no serlo. Pero si toda la ira estadounidense contra el sistema cubano se hubiese quedado aquí, ciertamente que Cuba lo hubiese tenido muy fácil. El problema es que no se quedó aquí, y desde el minuto 1 de la Revolución Cubana, ese siniestro gigante mundial no ha dejado de atacar a la pequeña isla caribeña. Sigo en esta exposición este artículo del siempre genial Ramón Pedregal Casanova, que nos dice textualmente: "El régimen de EE.UU. y la ultraderecha huida de la isla rebelde lanzaron sobre ésta todos los tipos de guerra, el terrorismo en las ciudades y en los pueblos, el secuestro de barcos y los atentados en centros de producción y puertos, la difusión de virus causantes de enfermedades y muertes, el envenenamiento del agua, de la agricultura y de la ganadería, los asesinatos de enseñantes, y la difusión del terror psicológico y el robo de infantes, como lo fue la Operación Peter Pan, los intentos de invasión y los más de 650 intentos de magnicidio". Pero transversalmente a todo ello, los infames Estados Unidos han ido imponiendo (por supuesto, unilateral e ilegamente) a la pequeña isla desafiante un brutal bloqueo comercial, económico y financiero, bajo amenazas de sanciones, multas, persecuciones y demás violencia para que no se atrevan ni gobiernos, ni empresas ni personas a violar dichas aberrantes normas. Bajo el falso e ilegal amparo que le proporciona la extensión internacional de sus normas a terceros países, el gigante norteamericano ha dictado todo tipo de normas no solo para bloquear toda transacción económica desde la isla, sino también para que sean procesados todos los países que intenten de alguna manera vincular alguna actividad con Cuba. Básicamente y desde entonces, la oficina del Departamento del Tesoro del régimen estadounidense es literalmente la dueña de todas las licencias que cualquier empresa tenga que solicitar para ir a Cuba, o para entablar cualquier tipo de actividad comercial con la isla. Y así durante más de seis décadas.
Se estima que el daño económico causado durante este tiempo por el imperialismo al pueblo cubano es del orden del billón de dólares. Cualquier persona puede hacerse una idea de lo que esta cantidad significa para la economía de un país pequeño, y solo por declararse en rebeldía contra el monstruo imperialista. De facto, los guardacostas norteamericanos pueden interceptar y registrar cualquier buque que viaje con mercancías desde cualquier país hacia Cuba. Quien fuera Subsecretario de Estado del imperio estadounidense en 1960, Lester D. Mallory, dejó escrito justamente lo que pretendían hacer: "El único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas...Deben utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno". Se podrá decir más alto, pero no más claro. Esas eran y son sus intenciones. Las han ido desarrollando e implementando durante seis décadas. Lo han intentado todo, pero aún así el fracaso ha sido descomunal. La desesperación más bien ha estado en el bando estadounidense, porque los cubanos, la mayoría de ellos/as, han estado alineados y orgullosos con su proyecto de país, con su Revolución, y alineados con sus líderes. No han desesperado, no han cedido al chantaje, no han claudicado, no se han rendido. Y todo lo han hecho solos, pues ningún otro país ha osado enfrentarse claramente a los designios imperialistas, para defender a la pequeña isla caribeña de los furibundos ataques de ira del gigante norteamericano. De hecho, el Presidente estadounidense de entonces, Eisenhower, tras ser derrocado el dictador Fulgencio Batista, dio refugio a los asesinos y ladrones que huían de la isla llevándose 400 millones de dólares de entonces de las arcas del Estado cubano. El bloqueo comenzó el 19 de octubre de 1960. Y el asedio cubano continúa hoy, en pleno siglo XXI, porque seis décadas después continúa sin existir ningún país ni organización de países que haga frente al imperio del mal, y se oponga a sus brutales chantajes. Solo algunos países amigos, puntualmente, han tenido la valentía de adherirse a la causa cubana. Continuaremos en siguientes entregas.