Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Continuando con nuestra serie de artículos que intentan explicar la necesidad y las medidas necesarias a llevar a cabo para convertirnos en un Estado laico, voy a retomar aquí un artículo del Diario Público, aparecido hace ya algún tiempo, pero que creo bastante significativo y bien enfocado para expresar los cambios fundamentales que deberían hacer la Iglesia y nuestra sociedad para convertirnos en un verdadero Estado laico. Por supuesto que hay otras reformas, muchos más detalles, algunos de los cuales ya fueron mencionados en el último artículo de esta serie, pero me ha parecido pertinente, antes de continuar, hacerme eco de este genial artículo, que con un cierto toque irónico expresa perfectamente los cambios fundamentales a realizar.
Pues bien, el artículo en cuestión, que lleva el título "Los 10 Mandamientos para un Estado laico", expresa un Decálogo (con enunciado de eco religioso, para más inri) con los cambios y reivindicaciones fundamentales que hemos de plantearnos para poder realizar las reformas que nos conduzcan a dicha situación. Como digo, prácticamente la totalidad de ellas han sido ya comentadas en artículos anteriores, pero por la originalidad, gracia e ironía del susodicho Decálogo, no me resisto a comentar en esta serie de artículos. Así que vamos a por esos 10 Mandamientos:
1.- Educarás en Igualdad. Expresa este primer mandamiento la necesidad de abolir la religión del sistema público de enseñanza, y de poner en debate el sistema de los centros de enseñanza concertados, la inmensa mayoría de ideario y prácticas católicas, expresando que este modelo educativo es el pilar donde se sustenta el adoctrinamiento católico de nuestra sociedad.
2.- No sermonearás al prójimo fuera del púlpito. Como comentan los periodistas de Público, el Estado paga a los profesores/as de Religión, pero son seleccionados por los Obispos, como uno de los Acuerdos con la Santa Sede que se renovaron en 1979, y que las diferentes leyes educativas promulgadas desde entonces no han hecho más que apoyar. La asignatura de Ética o la más reciente de Educación para la Ciudadanía están mal vistas, y las horas de impartición de Religión ocupan en las etapas de Infantil y Primaria tanto como otras asignaturas de mayor calado.
3.- No impondrás tus símbolos al Estado. Expresa este mandamiento la necesidad de abolir la presencia, bendición y representación de la Iglesia en cada momento clave de la vida institucional española, valgan como ejemplos que casa al heredero de la Corona, bautiza a sus hijos y preside los funerales de Estado, entre un sinfín de simbología religiosa que se manifiesta en multitud de actos e instituciones civiles y militares.
4.- No mezclarás la gloria celestial y terrenal. Abundando en este tema de la presencia y manifestación de la Iglesia en nuestras celebraciones y manifestaciones, esto hace que se confundan en no pocas ocasiones las celebraciones de carácter festivo o histórico con las religiosas. El Himno Nacional saluda en Semana Santa la salida de cada procesión, y el Viernes Santo las banderas de los cuarteles ondean a media asta en señal de duelo. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado escoltan iconos religiosos en celebraciones públicas, y las autoridades civiles acompañan a los representantes católicos en manifestaciones puramente religiosas.
5.- No acapararás las fiestas del calendario. La mayoría de las fiestas nacionales tienen su origen en celebraciones religiosas, que a su vez, como muy bien señalan desde Público, nacen de ritos paganos y tradiciones anteriores al calendario que surge a partir del Cristianismo. En la actualidad, sólo 4 celebraciones no tienen matiz religioso, y como colmo de la curiosidad, hasta hace poco no se ha celebrado el Día de la Mujer en todas sus variantes, pero sí el Día de la Virgen Inmaculada.
6.- No invadirás Instituciones Públicas. Continúa la presencia de representantes de la Iglesia Católica en muchas Instituciones, tales como Diáconos, Capellanes, Catequistas, Sacerdotes, Hermanas y demás variantes. Hospitales, Universidades, Centros Penitenciarios y un largo etcétera disponen entre su plantilla o entre sus posibles colaboradores a gente de la Iglesia, y los padres han de realizar cursillos de capacitación para bodas, bautizos, comuniones, etc.
7.- Cuidarás de tu propio patrimonio. La Iglesia conforma, no sólo en España, sino en muchos otros países, buena parte de su Patrimonio Artístico Nacional. De este modo, los Acuerdos con la Santa Sede justifican la colaboración entre las Administraciones Públicas y la Iglesia para la conservación y el mantenimiento de una herencia monumental cuya titularidad es privada. Se preguntan los autores del artículo, por ejemplo: ¿Es en verdad La Catedral de Burgos Patrimonio de la Humanidad, o de la Iglesia Católica?
8.- Acatarás la Ley de Datos. Denuncian los autores del artículo en este mandamiento un hecho curioso y poco conocido, además por poco frecuente: No existe un registro oficial de apóstatas (los que deciden abandonar la Iglesia Católica después de haber sido bautizados). Apostatar es un derecho, y a pesar de que muchas iniciativas municipales han intentado cambiar esta situación, la Iglesia envuelve con trabas e impedimentos dichas peticiones, y aún su registro y constancia oficial. Algunos obispados piden al solicitante las explicaciones que no reclamaron al bautizarle. Basta ya de tanta hipocresía y tanto control y sometimiento a la religión, que sigue siendo, como ya se dijera en su día por auténticos líderes sociales, "el opio de todos los pueblos".
9.- No utilizarás los medios públicos, ni manipularás. La Iglesia Católica dispone de espacios públicos, gratuitos y de diferente periodicidad en la práctica totalidad de las cadenas de televisión públicas. Los no católicos, ateos, agnósticos o practicantes de otras religiones estamos un poco hartos de tener que contemplar o asistir al eco que se le da por ejemplo a las declaraciones de la Secretaría o de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Española, o a las de cualquier Obispo o Cardenal, o a tener que resignarnos a que los actos litúrgicos de cada domingo sean retransmitidos por cualquier cadena pública.
10.- Te autofinanciarás. Sólo desde la Campaña de la Renta (Declaración del IRPF) de 2008 se anuló a la Iglesia Católica la cantidad anual que le entregaba el Estado a fondo perdido. La casilla de fines sociales está teniendo su calado, y también se va evolucionando, aunque tenemos que dar empujones definitivos, para que el objetivo de la autofinanciación por parte de la Iglesia, contemplado en los Acuerdos con el Concordato, sea por fin una realidad, y no haya ninguna aportación pública por parte del Estado.