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Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

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El rancio conservadurismo de Aznar y su tropa

En un acto de la FAES (la maquinaria de ideas del PP) de hace pocos días, y dentro del contexto de la concesión del  Premio a la Libertad al escritor Mario Vargas Llosa (que también intervino con un discurso muy agresivo frente al nacionalismo), pudimos escuchar de nuevo las barbaridades que piensa nuestro ex Presidente del Gobierno, Jose María Aznar. En efecto, y como estamos en tiempo de debate soberanista en Cataluña, y con las elecciones en la CAV tan recientes, el encendido discurso reaccionario del ex Presidente no tuvo desperdicio alguno. Tan conservador fue que hasta gente de su propio partido ya se ha apresurado a desalinearse de las tesis aznaristas (Rajoy, Sánchez Camacho, Núñez Feijoo), aunque algunos otros, como los Presidentes autonómicos de La Rioja o Madrid, han declarado coincidencias con los planteamientos de Aznar.

 

aznar1.jpgAl acto asistieron la plana mayor de los dirigentes más duros, digamos el núcleo de hierro del PP, tales como el propio Rajoy, Ana Botella, Esperanza Aguirre, ex Ministros como Ángel Acebes o Eduardo Zaplana, o Presidentes autonómicos como Ignacio González o Luisa Fernanda Rudí, además de otros colectivos, como la AVT, representada por su Presidenta Ángeles Pedraza. Bien, vamos a traer textualmente algunas frases e ideas vertidas por el ex Presidente, para que veamos hasta qué punto se posee una concepción beligerante con el nacionalismo. Aznar dijo que "España no se iba a romper", y advirtió que eso sólo podría pasar "si Cataluña sufriera antes su propia ruptura como sociedad, como cultura y como tradición". Realizó una encendida defensa de lo que él entiende como "la unidad de España", y también señaló (y lleva mucho tiempo afirmándolo) que nuestro modelo territorial "es insostenible" (y después de esto, todavía hay quien piensa que detrás de estas palabras no hay una visión recentralizadora del Estado).

 

El ex Presidente reprochó a los nacionalistas su "deslealtad" con el pacto constitucional, y advirtió, ante los planteamientos soberanistas en Cataluña, de que "romper con la Constitución es, para quien lo haga, la puerta de salida de Europa". Personalmente, me asquea tanto discurso de Estado y tanta hipocresía, viniendo de líderes cuyos Gobiernos han incumplido sistemáticamente la Constitución en su articulado estructural, y que se han puesto de acuerdo para cambiar a su antojo la Constitución ante las presiones de la UE. También afirmó cosas como que "nacionalismo y europeísmo son conceptos opuestos" (no sé de dónde se saca esto), y también consideró que el problema del nacionalismo no es sólo con España y con la Constitución, sino que lo es con el Estado de Derecho, y con la sociedad abierta, la diversidad y la globalización, ideas con las que personalmente encuentro amplias contradicciones. Para empezar, porque son ellos (el PP) los que vienen negando desde siempre la diversidad cultural, lingüística y plurinacional del Estado Español.

 

aznar2.jpgAznar insistió en que "Cataluña no puede permanecer unida si no permanece española", antes de recalcar que "quien piense que en los planteamientos soberanistas catalanes sólo está en juego la unidad de España se equivoca, porque también está en juego la integridad de Cataluña". Y, según Aznar, dado que el nacionalismo ha dejado claro lo que se puede esperar de él, apostó por una reforma del modelo de Estado que lo haga "más ordenado, más eficiente y más justo". Dicha reforma, señaló, debería reafirmar los principios constitucionales y de "libertad de todos frente a los chantajes, las imposiciones y las maniobras de exclusión", garantizar la solidaridad entre todos los territorios y reforzar los fundamentos de "una España que no renuncia a sí misma" (le faltó decir "una, grande y libre", como en tiempos pasados).

 

aznar3.jpgTambién señaló que cualquier propuesta que pretenda sustituir derechos ciudadanos por derechos territoriales es "lisa y llanamente incompatible con la soberanía nacional". Confieso que mi perplejidad va en aumento. También desechó otras opciones al señalar que cualquier fórmula federal, confederal o "del tipo que sea", o que pretenda o requiera la quiebra de la soberanía nacional, es inviable (de nuevo me entra la risa floja, pues tiene mucha gracia que hablen de soberanía nacional cuando estamos en el terreno económico a los dictados de la Troika). Acusó también a los nacionalistas de "falsificar la historia", y consideró que lo mínimo que se podía esperar de ellos, a cambio del pacto histórico que hubo en la Transición (y dale carrete), era lealtad a dicho consenso constitucional. Sin embargo, se lamentó, lo que se está obteniendo es "deslealtad con la democracia y con la ley". En fin, también afirmó cosas como que "no podemos hacer dejación de España, sino que debemos creer en España más de lo que nadie pueda descreer en ella", etc. Como decíamos, un rancio discurso al más puro estilo conservador y reaccionario.

 

Y es que el origen del problema es que siguen viendo España, sus pueblos, sus gentes, sus culturas, como una foto fija, quieta, inmutable, definitiva. Son conservadores precisamente porque entendieron la Constitución como una meta, como algo ya consagrado, como una estructura del Estado ya finalmente plasmada, no como algo dinámico, y que tendría que evolucionar con el tiempo, sobre todo hacia donde la voluntad popular de nuestros pueblos lo quisiera llevar. Son conservadores porque se niegan al cambio, a la evolución, a la transformación de las sociedades hacia estructuras más democráticas, más representativas de la voluntad popular. Y cuando se ven "amenazados" ante este, según ellos, "desafío nacionalista", lo que hacen es proponer involuciones, retornos al pasado, vueltas a las estructuras anteriores, de menor descentralización, de menor poder local, de mayor control desde un Gobierno Central. Les asusta todo escenario que no sea un Estado Autonómico tal y como lo tenemos ahora, que es incluso cuestionado, con la excusa de la crisis, por sus líderes más reaccionarios.

 

aznar4.jpgCon la excusa populista de que "todos los españoles sean iguales, independientemente de donde hayan nacido", lo que se pretende es uniformizar el Estado, recortar por tanto la soberanía autonómica, imponer unos criterios nacionales que se adopten por igual en todas las Comunidades, impidiendo que cada una de ellas adapte ciertas leyes o servicios a su propia tradición, cultura, necesidades o idiosincrasia. Precisamente, el Estado Autonómico se crea para esto, para dotar a los pueblos de España de "autonomía" a la hora de gobernar sus propios territorios. Pero a ellos no les gusta esa autonomía. Quieren en el fondo acabar con ella. Y todavía les gusta menos, evidentemente, el Estado Federal que proponemos desde la izquierda, pues insistiría en unas mayores capacidades de autogobierno de todos los pueblos de España, bajo una coordinación estatal que garantizara unos mínimos a nivel de todo el Estado. De esto no quieren ni oír hablar.

 

aznar5.jpgY otra excusa curiosa que se baraja es el referéndum sobre la independencia, que demagógicamente quieren extenderlo (llegado el caso) a todo el territorio del Estado Español. No nos dejemos engañar por estos pretextos facilones y de perogrullo. Vamos a poner algún ejemplo, extrapolado a otros ámbitos, para que se entienda: si dentro de una pareja alguno de sus miembros plantea la separación, ¿han de estar los dos de acuerdo? No. Habrá separación, simplemente porque uno de ellos quiere separarse del otro. Otra cosa será la negociación posterior (esta vez sí entre los dos miembros) para acordar cómo quedarán ciertos aspectos de su vida, como por ejemplo la custodia de los hijos, o las posesiones materiales comunes. Bien, ¿porqué no lo aplicamos también al terreno político? La opción de votar en referéndum compete sólo al pueblo que plantea la secesión, en este caso al pueblo catalán. Otra cosa será (si sale afirmativo por mayoría) la negociación de todos los aspectos derivados de dicha separación o independencia de España, tales como la moneda, el régimen jurídico, los territorios, los posibles convenios de colaboración, etc. Luego por tanto, no caigamos en las trampas fáciles que nos ponen los intransigentes. Recojo para finalizar las palabras de nuestro compañero Paco Frutos, quien afirma que con estas opiniones "se fortalecen las actitudes del más rancio y excluyente nacionalismo españolista, capaz de crear más independentistas que todos los partidos y grupos independentistas juntos".

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