Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Pues parece ser que sí, que esto es lo que piensa el Partido Popular, el Gobierno al que sustenta, y más concretamente (pues es el autor de dicha frase) su Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Y la ha pronunciado no una vez, sino varias, en algunos de los últimos discursos que ha pronunciado, junto a otras frases de perogrullo como "no vengo para estar, sino para hacer". Pero esto de "repartir dolor" tiene su intrínguli. Usando sólo el sentido común, que es el más común de los sentidos, entendemos que sólo desde el sadismo social y político se puede mantener semejante afirmación. Salvando las distancias, es como cuando te dicen "quien bien te quiere, te hará llorar". Pues no, mire usted, yo no quiero que me quieran para hacerme llorar, sino para hacerme feliz.
Es el Gobierno entendido en plan mesiánico, en plan salvapatrias, que justifica todas las medidas "dolorosas" que han de tomar bajo el fin último de "salvar" a la sociedad. Y a eso se dedican, a "repartir dolor" entre todos los sectores. No me extraña nada, en un PP más a la derecha que nunca, ya que tienen no sólo la mayoría absoluta, sino la perfecta excusa de la crisis. Es la acción de Gobierno entendida por un grupo de fanáticos neoliberales, y ultracatólicos neofascistas, como los actuales. Perfiles como los de Gallardón, Jorge Fernández Díaz o Jose Ignacio Wert se ajustan perfectamente a este corte. Gobernar para ellos es administrar esa penitencia al pueblo, ese castigo, ese dolor, hasta alcanzar sus plenos objetivos. "Estamos gobernando en tiempos muy difíciles, donde gobernar significa muchas veces repartir dolor", ésta ha sido la frase en cuestión del Ministro de Justicia, que como vemos, no tiene desperdicio.
Pero mire usted por dónde, no la vamos a rebatir. Vamos a suponer por un momento que nos volvemos tan fanáticos como ellos, tan hooligans, tan terroristas sociales como ellos mismos, y también opinamos que gobernar debe ser repartir dolor, pero solamente nos diferenciamos de ellos en los destinatarios de dicho dolor. Así que vamos a hacerle algunas recomendaciones y sugerencias de por dónde puede repartir ese dolor. Mayormente, para que el señor Gallardón compruebe que desde la izquierda también sabemos y podemos repartir dolor. Vamos a ver: podemos comenzar por despojar a la Iglesia Católica de todo su poder, anulando los Acuerdos con la Santa Sede, y obligando a la Iglesia a pagar el IBI de todos sus edificios, y a tener que financiarse con las cuotas de sus fieles, además de anular la religión del currículum escolar. Seguro que esto causaría mucho dolor, sobre todo para el sector más "humanista cristiano" del Partido Popular.
Continuamos. También podríamos repartir un poquito de dolor al sector empresarial, derogando la actual Reforma Laboral, e implantando una Reforma Empresarial, que instaure la democracia económica en las empresas, y ponga el protagonismo de las decisiones empresariales en los representantes de los trabajadores. Implantando un modelo que grave sobre los beneficios empresariales, que impida los ERE's masivos, y que nacionalice para el sector público todas las grandes empresas de los sectores estratégicos de nuestra economía. Esto seguro que iba a repartir mucho dolor entre los dirigentes empresariales, quizá habría algún que otro suicidio, como está ocurriendo ahora para los pobres ciudadanos que deshaucian de sus viviendas, porque se quedaron sin empleo, y no pueden pagar su hipoteca. Claro que sí. Si gobernar es repartir dolor, pues vamos a ello. Expropiemos para la clase trabajadora todas las grandes fincas, todas las grandes empresas y propiedades, y democraticemos la economía. No se imagina usted, señor Gallardón, cuánto dolor iba a causar todo esto.
Anulemos los impuestos injustos, como el IVA, y gravemos con una política fiscal progresiva a todos los contribuyentes, para que realmente pague más quien más tiene y quien más gana. Impuestos a las grandes fortunas, impuestos sobre el patrimonio, impuestos a los defraudadores fiscales (en vez de la amnistía que están practicando ustedes), y acoso y derribo a los paraísos fiscales. Esto iba a causar mucho dolor, somos conscientes de ello, pero son medidas completamente necesarias, como ustedes argumentan. Apoyemos toda esta política con Planes de Empleo Público, y fortalecimiento del Estado del Bienestar, junto con una abolición de todos los co-pagos y re-pagos que funcionan actualmente en Sanidad, Dependencia, Justicia, Medicamentos, etc. Volvamos a recuperar para el sector público todas las empresas privatizadas, del sector aéreo, de transportes, sanitario, etc. Con todo ello el dolor ya iba a ser muy intenso para ciertos sectores de nuestra sociedad. ¿No lo cree usted, señor Gallardón?
Y hemos dejado para el final al mejor sector de todos, el financiero y bancario. De entrada, llevemos al banquillo de los acusados a todos los Directivos de todas las entidades nacionalizadas, junto con todas aquéllas donde se tengan indicios de prácticas fraudulentas y abusivas. Es decir, todos. Metamos en la cárcel a toda la cúpula dirigente del sector bancario y financiero español. Hagamos recuperar a todos los afectados el dinero que han perdido por las estafas de sus bancos, como los tenedores de participaciones preferentes. Y por último, nacionalicemos todo el sector financiero español, todo, al completo, ya que los ahorros de nuestra sociedad no pueden estar bajo el control de las manos privadas, esas manos que sólo buscan la avaricia y el lucro desmedido e incesante. Seguro que si hacemos todo ello, ya no tendremos nunca más problemas con la "sostenibilidad" del sistema público de pensiones, ni del sistema sanitario, etc. Claro, somos conscientes de que todo esto iba a generar mucho dolor, pero ¿qué se le va a hacer? Gobernar es esto. ¿Lo ve, señor Gallardón? Desde la izquierda también creemos que hay que repartir dolor, sólo que cambiamos los destinatarios del mismo.