Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Desde la vertiente verde, ecologista y ecosocial de Izquierda Unida, y ligándolo con la política municipal, de hecho donde más contactos tiene, nos referimos a lo siguiente cuando reivindicamos la necesidad de espacios públicos en las ciudades:
1.- Red de espacios públicos como puntos de encuentro de la ciudadanía, con distintas posibilidades de utilización: ocio para mayores, zona de juegos para primera y segunda infancia, zonas de uso cultural, huertos urbanos ecológicos de carácter lúdico y educativo, etc.
2.- Red de huertos urbanos ecológicos con finalidad productiva. Además del carácter educativo y lúdico antes mencionado, los huertos urbanos pueden cumplir una función productiva de apoyo a familias con bajos recursos. Asímismo, se ponen en valor terrenos descartados que se mantendrían en un estado óptimo y se sensibilizaría a la población en la necesidad de respetar la naturaleza.
3.- Red de zonas verdes espaciosas que permitan un mayor contacto con la naturaleza. En este caso, estamos hablando de Parques Periurbanos, que por una parte esponjarían los límites de la ciudad y por otra servirían de colchón para evitar sobreexplotar las zonas protegidas.
4.- Red de Parques Agrarios, donde muchos de los espacios periurbanos recuperarían su carácter agrario, lográndose así un anillo natural para las ciudades. Además, la existencia de parques agrarios lograría una conexión mayor de la ciudadanía con los saberes tradicionales, y el abastecimiento de productos locales.
Ampliando y centrándonos en las propuestas de Zonas Verdes, reseñamos las siguientes:
1.- Aumento de la superficie destinada a Zonas Verdes en nuestras ciudades, habida cuenta de que ellas pertenecen al grupo de ciudades de Europa con menos zonas verdes por habitante. Nos proponemos alcanzar, como mínimo general, la cifra de 10 metros cuadrados por habitante, no sólo como ratio absoluto, sino además manteniendo en lo posible la vegetación autóctona de nuestras poblaciones, y favoreciendo la conexión con los parques alejados, tejiendo una auténtica Red Verde para nuestras ciudades. La reforestación urbana es, asímismo, imprescindible para minimizar el efecto "isla de calor".
2.- Masiva plantación y replantación de árboles en las ciudades, por todas sus calles y plazas, dirigidos por las Juntas de Distrito en colaboración con las Asociaciones de Vecinos (AAVV). Este proceso también implica la firma de planes de colaboración con las AAVV y otros colectivos, para su control y cuidado en los barrios.
3.- Creación de un Anillo Verde de carácter forestal en torno a las Rondas de Circunvalación de las ciudades.
4.- Cómputo de las zonas verdes reales (de esparcimiento público), eliminando la práctica de computar como zonas verdes las que no lo son, como por ejemplo isletas de tráfico y similares.
5.- Delimitación de las "zonas de saturación urbanística" para la adopción de medidas urbanísticas especiales que permitan la liberación de suelos para la creación de zonas verdes, parques y plazas.
6.- Potenciar una jardinería de bajo consumo de agua, de mayor resistencia a las plagas, marcando además la opción preferente por la vegetación mediterránea: encina, olivo, laurel, plantas aromáticas, adelfas, madroños, naranjos, etc.
7.- Plena consideración de las playas como espacios naturales. Estricto cumplimiento de la Ley de Costas. Moratoria indefinida de la construcción en la zona marítima terrestre de puertos deportivos, espigones, escolleras, etc.
Siguiendo los grandes principios del Ecologismo, pensamos que para conseguir ciudades que sean ecológicamente sostenibles, es fundamental limitar su crecimiento, para mantener el patrimonio natural privilegiado del lugar en que habitamos. Para ello y para lograr un entorno saludable y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, es necesario conseguir y mantener un ente territorial vivo, un ecosistema equilibrado que pueda mantenerse, capaz de depurar el aire, regular la humedad del mismo, depurar y rellenar los acuíferos, retener la erosión, mantener la biodiversidad (en todas sus especies de fauna y flora), y servir de espacio recreativo para sus habitantes.
¿Cómo se consiguen todos estos objetivos? Por supuesto estudiando y personalizando los entornos de cada ciudad, pero básicamente las prácticas generales son las mismas: poner freno al diseño y construcción de nuevos proyectos urbanísticos, conservando los litorales de las ciudades costeras, construyendo Parques Periurbanos, protegiendo las zonas verdes ante nuevos ataques urbanísticos, diseñando planes de reforestación para frenar la erosión y la desertización, poniendo en marcha planes intensivos para la conservación de la agricultura tradicional, diseñando proyectos de agricultura biológica y de huertos urbanos, etc.