Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Escuchamos el pasado sábado día 9 de Julio el discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba en el acto oficial de celebración de su propuesta como candidato a la Presidencia del Gobierno por el PSOE para las Elecciones Generales de marzo de 2012 (o antes, no se sabe). La verdad es que ya había protagonizado un montón de actos anteriores a dicho discurso oficial, había abandonado el Gobierno un día antes, y habían creado desde el PSOE muchas expectativas a su discurso, que fue aplaudido, como es natural, por toda la plana mayor y menor del Partido Socialista, además de un montón de invitados, familiares y simpatizantes. La verdad es que, de entrada, tengo que decir que me hacen poca gracia dicho tipo de actos, de grandes despliegues al estilo americano, de entender también la política como un espectáculo.
Y entrando ya de lleno en su discurso, me pareció en líneas generales de un cinismo tremendo, presentando un repaso y una serie de propuestas para un montón de aspectos de política general, donde parecía que había visto "la luz", que se había iluminado por fin, y tenía recetas para los grandes problemas del país. Incluso un gran recetario de izquierdas, podríamos decir...No sé a quiénes pretenderá engañar. Seguramente pretenderá seguir engañando a los miles y miles de votantes desencantados del PSOE, para que sigan votándole en las próximas elecciones.
Efectivamente y por enésima vez, pretende hacernos ver que va a practicar una política de izquierdas, cuando ya no se lo cree ni él mismo. Intentando ser justos, el señor Rubalcaba podría tener cierto grado de credibilidad si perteneciera a otro partido que nunca hubiera gobernado, incluso podría tener cierta credibilidad si fuese alguien nuevo y desconocido en las caras del PSOE; pero es que resulta que el señor Rubalcaba, además de ser un histórico del PSOE (ya era portavoz del gobierno en la época de los GAL), ha sido hasta hace varios días Vicepresidente primero del Gobierno, Portavoz del mismo y Ministro del Interior. Ahí es nada. Y no sólo eso, sino que no ha representado (que sepamos) ninguna voz discordante ni discrepante con la política neoliberal del gobierno Zapatero.
Luego con dichas credenciales, ¿cómo puede venir a contarnos que va a implementar semejantes medidas? Ahora resulta que es partidario de una reforma de la Ley Electoral, que es partidario de una Educación y de una Sanidad públicas (con el precedente de la factura informativa), que es partidario de que una parte de los beneficios de la Banca vayan a parar a políticas de creación de empleo, que es partidario de la imposición del Impuesto de Patrimonio (según dice él, para los grandes patrimonios reales), que es partidario de la imposición de un Impuesto a las Transacciones Financieras, etc., etc., etc. ¡¡Qué maravilla!! La pregunta es: ¿porqué no se ha hecho ya, señor Rubalcaba? Son propuestas que, además de estar en la calle muchas de ellas, están en el ideario de Izquierda Unida, coalición que lleva mucho tiempo proponiéndolas en los plenos y las Comisiones del Congreso y del Senado, y que han sido sistemáticamente rechazadas por parte del PSOE, esas mismas siglas con las que el señor Rubalcaba se presenta como candidato.
Así que si el lema de su candidatura es: ESCUCHAR, HACER, EXPLICAR, tenemos que decir que ha ESCUCHADO poco, porque sus propuestas, además de ser increíbles viniendo de quien vienen, se siguen quedando cortas para las demandas de movimientos como el 15M o de coaliciones de auténtica izquierda, como IU. Tenemos que decir que ha HECHO todavía menos, pues durante todo el tiempo que ha estado en el Gobierno ha practicado justo las políticas contrarias a las que ahora está defendiendo y anunciando que va a hacer. Y sobre el verbo EXPLICAR, tenemos que decir que ya no valen las explicaciones. Ni sobre el pasado, ni sobre el futuro. Sobre el pasado, porque no se entienden. Sobre el futuro, porque es un candidato que no despierta ni la más mínima credibilidad.