Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Continuando con las propuestas enmarcadas en la Revolución Ambiental, relataremos en este artículo las relativas al Transporte y la Movilidad Sostenibles, así como las relativas a la gestión pública del agua. De todos modos, queremos anunciar a los lectores que incluso después de las Elecciones Generales del 20-N, continuaremos con la publicación no sólo de los planteamientos de las 7 grandes revoluciones (de cara a una continuidad del proceso de Convocatoria Social), sino también de otros aspectos del Programa Electoral de IU y del Programa para la Juventud.
Entrando en materia, diremos que la función del transporte es garantizar la accesibilidad a los bienes, servicios y contactos con las demás personas, independientemente del lugar donde vivan, renta, edad o género. Pensando en un sistema de transporte y movilidad sostenible, debemos ser capaces de crear la máxima accesibilidad con la mínima movilidad (es decir, sin generar más movilidad que la necesaria), con un sistema de transporte universal y público.
La época de energía barata ha provocado una forma de vida basada en el “más rápido y más lejos”, incrementando los desplazamientos de personas y mercancías y las distancias recorridas en cada desplazamiento, por lo cual se ha incrementado la movilidad. Nosotros apostamos por que:
1.- El ferrocarril es el modo de trasporte público colectivo que, junto a la marcha a pie y la bicicleta, nos puede ayudar a reducir las emisiones.
2.- Es necesario sustituir los desplazamientos realizados en los medios de transporte de mayor impacto (automóvil) por desplazamientos en transporte público colectivo, y reducir la demanda de desplazamientos. Para ello planteamos tres estrategias: reducir la necesidad de desplazamientos de grandes distancias, crear condiciones para los desplazamientos a pie y en bicicleta, e implantar transporte público colectivo entre todos los núcleos urbanos y estaciones ferroviarias.
3.- A pie, en bicicleta y en tren normal, como modos y medios de transporte fundamentales, y automóvil, moto, furgoneta, camión, autobús, avión, tren de alta velocidad (AVE), como modos y medios complementarios.
Y en cuanto al otro tema que nos abordaba, lo que entendemos es que el agua es un bien común que debe gestionarse como un recurso público no mercantil, un bien universal con acceso garantizado como un derecho humano. La nueva cultura del agua reclama el principio de la recuperación de costes, incluidos los ambientales en todos los servicios relacionados con el agua, según la Directiva Marco del Agua.
El agua es más que un recurso aprovechable, es un bien público, una parte del paisaje y el elemento fundamental para el soporte de la vida y los ecosistemas. En este sentido, una política de uso social, racional y sostenible del agua debe primar la eficiencia, el ahorro, la reutilización y la depuración integral; y mantener la capacidad de renovación de los ríos, humedales, aguas costeras de transición, y acuíferos, asegurando los caudales ecológicos y los planes de cuenca.