Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Recientemente hemos asistido a una nueva vuelta de tuerca al tornillo, a un nuevo escenario de presión de los Mercados Financieros con respecto a los Gobiernos legítimos de los países, concretamente en Grecia e Italia, para imponer sus normas y dictados, para imponer los criterios y planteamientos de la política y de la economía neoliberales a dichos países, para restar un poquito más de soberanía popular a dichos Estados, y para asegurarse de que su radio de acción e influencia está cada vez más asegurado.
Efectivamente, primero en Grecia con el nuevo Gobierno de Lucas Papademos, y prácticamente al día siguiente en Italia, con Mario Monti, se han proyectado nuevos Gobiernos de espaldas a la soberanía nacional, Gobiernos de gente que nunca fue elegida en una urna, que nunca participaron en una campaña electoral, Gobiernos que imponen los Mercados, Gobiernos donde no existe ni un político, sino que están formados por personas que vienen del mundo profesional, de la Banca, de la Universidad (son economistas, profesores, etc.), y de otros ámbitos, que supuestamente van a sacar a los susodichos países de la bancarrota donde se han metido, o bien de la supuesta "desconfianza" de que son objeto.
Desde la izquierda nos parecen completamente lamentables e indeseables estos hechos, que dan por ratificada otra fase más, otro pasito más en la configuración de un desmontaje del poder de la política y de los políticos, para sustituirlos por tecnócratas, es decir, por el Gobierno de los técnicos, de personas que sólo son gestores que obedecen a otros, que éstos sí, les imponen una ideología neoliberal en todos sus planteamientos. Ya no importan las ideas, ya no importa la política, ya no importan los ciudadanos, sólo importa la economía, y además una economía puesta no al servicio de las personas, como debería ser, sino al servicio de los grandes intereses del capital especulativo, de la Banca y de las grandes multinacionales, apoyadas también por los Organismos Internacionales más reaccionarios, como el FMI, el BCE o la OCDE.
A todo ello tenemos que unir también la mayor presión que se ejerce desde la Comisión y el Consejo Europeos para intervenir cada vez más en la política nacional de cada Estado miembro, con propuestas como retirar el voto a los países que incumplan los objetivos de déficit, o bien incluso poder interferir en sus presupuestos nacionales. Como vemos, una dinámica peligrosísima en la que estamos entrando, y que nos va a conducir, como no seamos capaces de cambiar el rumbo, a un mayor grado de intervencionismo neoliberal en la política interna de cada Estado de la Unión, y a un mayor panorama de exclusión y desigualdad social, de empobrecimiento de la sociedad y de mayor beneficio y poder para las grandes empresas y entidades financieras. La vieja Europa de los Pueblos y de las Naciones se está convirtiendo en la Europa del Horror, de la miseria y de la desesperación.