Overblog Todos los blogs Blogs principales Política
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.

Publicidad

Marxismo, Socialismo y Capitalismo en el Siglo XXI (49)

"Pongámonos una venda mental en los ojos que nos impida saber si vamos a ser ricos o pobres, sanos o enfermos, hombres o mujeres, blancos o negros, habitantes del norte o hacinados del sur, cultos o analfabetos, y desde esa ignorancia, definamos cómo nos gustaría que fuera la sociedad en la que vamos a vivir. Si realmente pudiera hacerse ese ejercicio, postularíamos, de manera generalizada, sociedades más justas"

(John Rawls)

 

 

 

 

 

Y estamos intentando demostrar que dicho modelo de sociedad, más justo e igualitario, sólo puede hacerse desde un control público y democrático de los grandes sectores, los sectores estratégicos, de la economía productiva. Porque con una columna vertebral económica pública que administre racionalmente los recursos la democracia podría entrar en la economía, el mercado iría quedando relegado a un papel cada vez más secundario en ella, más irrelevante. Ha de quedar claro que desde la izquierda no estamos en contra del mercado, estamos en contra de la demencial relevancia que el mercado adquiere en nuestros días, controlando todos los aspectos económicos, y llegando a poseer más poder que los propios Gobiernos. De este modo, y siguiendo con la evolución que planteamos, las pequeñas empresas, y sobre todo las cooperativas, se verían liberadas del lastre que representan por ejemplo unos préstamos bancarios a intereses asfixiantes, y se beneficiarían de la eliminación progresiva de los monopolios y oligopolios, así como de los innumerables intermediarios privados que les proveen de mercancías a precios artificialmente elevados, o que los someten a la intolerable dictadura de sus redes de comercialización, que cada vez están más globalizadas, y por ello, tienen más poder.

 

socialismo491.jpgPero la experiencia también les haría ver a estos sectores la conveniencia de integrarse voluntariamente en una economía nacionalizada a gran escala, productiva, eficiente, y controlada democráticamente por sus trabajadores, y en última instancia, por el conjunto de la sociedad. Por otro lado, la economía planificada a gran escala permitiría también integrar de manera armónica y solidaria todo tipo de recursos, esfuerzos, conocimientos, territorios, comunidades y regiones que se beneficiarían de un plan común de producción que atendería de manera plena las necesidades sociales de cada territorio y de la población que lo habita. Estaríamos construyendo de verdad, de manera auténtica, la economía productiva, la economía social. Todo ello no obstante, dejando un gran margen de iniciativa y autonomía en todos ellos para concretar y desarrollar los planes económicos comúnmente aceptados. Lo que se persigue, en el fondo, es que la economía esté realmente al servicio de la sociedad, a la que debe servir, y no al contrario. Incluso llevado al terreno internacional, la competencia entre países por cuotas de mercado, la explotación de las personas, el expolio de los recursos públicos, y la esquilmación de los recursos naturales, serían sustituidos por la cooperación en beneficio mutuo.

 

socialismo492.jpgDejaría entonces de tener sentido producir muchos productos a miles de kilómetros de su lugar de uso o consumo final, por la única razón de que la mano de obra sea más barata, y los costes de transporte no tienen en cuenta ni el derroche de recursos no renovables ni la contaminación. De esta forma, la obsolescencia programada o los sistemas de patentes desaparecerían, porque dejarían de tener sentido. La producción de armamento sería innecesaria y la producción de bienes de lujo también. Pero para ello deberíamos igualmente superar los impulsos de la actual sociedad de consumo, y poner en práctica una vida austera (no en el sentido en que nos la impone este Gobierno), donde no nos importe que nuestros vecinos consuman más o posean más artículos o productos que nosotros. Habríamos de cambiar los indicadores que miden los niveles de vida, y habríamos de cambiar también el consabido mantra del "crecimiento económico" por un reacomodo, una adaptación progresiva a nuevos modelos productivos que sean sostenibles desde los puntos de vista humano, social y medioambiental. A partir de ese momento (todo ello requiere su tiempo), todas las piezas del puzzle comenzarán a encajar.

 

socialismo493.jpgEl único rasero es disfrutar con plenas garantías de una vida digna en todos los sentidos. Lo decisivo es que las personas podríamos, por fin, decidir racionalmente, en comunidad, con plena autonomía y libertad, es decir, con soberanía, usando únicamente criterios de beneficio social y a largo plazo, el funcionamiento de las fuerzas productivas. El propio capitalismo está generando un enorme monstruo burocrático en sus empresas, a pesar de todas las medidas que buscan mejorar la calidad de la producción, pues hay un límite objetivo que hace imposible que esas medidas puedan funcionar plenamente. Nos explicaremos. Actualmente, cualquier mejora que el trabajador/a pueda sugerir para su trabajo, que permita aumentar la productividad, o que afecte a la reorganización del mismo, es en realidad una amenaza para el propio trabajador/a, pues propicia la reducción de plantilla, ya que la empresa obtiene y basa sus beneficios en la explotación del personal a su servicio. De hecho, el régimen interno de organización de las empresas no es democrático, sino que sus propietarios y/o accionistas son la autoridad inapelable. Hasta ahora no hemos conseguido que la democracia entre en el ámbito de las empresas privadas (lo cual supondría la propia democracia económica, un gran pilar para que podamos hablar de democracia real), a lo sumo las luchas sindicales han ido arrancando con el paso de los años (y ahora se vuelven a desmontar bajo la excusa de la crisis) ciertos derechos para los trabajadores, así como ciertas limitaciones a la autoridad de los patronos.

 

socialismo494.jpgDerechos laborales y sociales que, como estamos comprobando, tratan de suprimir a la primera ocasión, como se constata en las últimas contrarreformas laborales llevadas a cabo por las fuerzas del bipartidismo. Bajo los mimbres de una auténtica sociedad socialista, los trabajadores/as tienen que comprobar día a día que trabajan en su beneficio y en el de la sociedad, que los avances en la organización del trabajo y en la productividad, repercuten directamente en unas mejores condiciones de vida y de trabajo, para ellos y para el conjunto de la sociedad. En una sociedad socialista, las relaciones sociales y productivas son transparentes, diáfanas y evidentes para todos, y son controladas por la propia clase trabajadora, y no al contrario. Bajo los parámetros del socialismo, el trabajo humano vuelve a recuperar su auténtico sentido, que no es otro que la realización personal del trabajador/a, y la creación de riqueza que revierte en el propio sistema, esto es, en toda la sociedad. Lo que estamos proponiendo, que nadie se llame a engaño, es la democracia económica en toda regla, que quizá es el tipo, la faceta democrática que costará más esfuerzo arañar al capitalismo, ya que supone, como estamos viendo, renunciar por parte de la clase dominante al poder de facto en nuestras sociedades, que es el poder económico. Continuaremos en siguientes entregas.

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post