Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Traigo de nuevo a colación el tema del comportamiento empresarial en este artículo, además con este título tan gracioso y sugestivo que luego explicaremos a qué se debe. Ya hemos tratado en otros artículos anteriores el tema de la clase empresarial, su ideología, sus posturas y su comportamiento dentro de este sistema político y económico que tenemos. Pero la verdad es que casi todos los días nos enteramos de noticias que van (en relación a la clase empresarial) siempre en el mismo camino, en el camino de la vergüenza, del despotismo del que hace gala, y de las reacciones que provoca en una clase trabajadora harta de tanto oportunista barato, de tanta multinacional terrorista y desvergonzada, y también (por qué no decirlo) de un sistema político que permite y alienta tanta fechoría, tanta impunidad con esta gentuza.
Bien, pues uno de los últimos casos sonados en esta dirección ha sido el de la empresa Cádiz Electrónica, filial del grupo Visteon Corporation, dedicada a la fabricación de componentes electrónicos para el sector del automóvil, que ha anunciado hace varios días su cierre, y la puesta de patitas en la calle para cerca de 400 trabajadores. Efectivamente, la fábrica que esta empresa tiene en el Puerto de Santa María va a dejar de funcionar, clarísimamente por un tema de deslocalización, pues se trata de una empresa que, aunque haya anunciado que ha dejado de tener pedidos, alcanzó grandes cifras de beneficios el anterior ejercicio.
Y como se señalaba hace varios días en un artículo del Diario El País, la historia se repite, pues ya tuvimos un primer episodio parecido a éste con la empresa Delphi, que en 2007 planteó el cierre de su fábrica de Puerto Real, dejando a 1.500 trabajadores sin empleo, de los que más de 600 continúan sin ser recolocados. Y frente a ello, una Administración pública, en este caso la Junta de Andalucía, que únicamente realiza declaraciones en el sentido de "lamentar" lo ocurrido y de poner en marcha todos los mecanismos y reuniones que sean necesarias para paliar en lo posible los efectos de dicha decisión. No sé cómo pueden dormir tranquilos, cómo no se les cae la cara al suelo de vergüenza, y cómo tardan un sólo minuto en reunirse para plantear los cambios oportunos en la legislación vigente para que decisiones de esta naturaleza no puedan volver a repetirse sin que las empresas se vayan "de rositas", destrozando la vida de cientos (o miles) de familias, simplemente porque ellos tengan que seguir aumentando sus beneficios.
Pero además, en este caso el comportamiento de los representantes de la empresa ha sido cuando menos deleznable, maleducado, grosero, cruel e impropio, pues durante la reunión en Jerez con los trabajadores del Comité de Empresa y de representantes de CCOO, UGT y CSIF, se limitaron a leer un comunicado en inglés que simplemente venía a decir que "la reducción de pedidos y la ausencia de otras líneas de negocio hace que el mantenimiento de esta planta sea inviable". No enseñaron ningún tipo de documento que avalara la decisión. Sólo argumentaron que era una decisión estratégica y que no había marcha atrás. Y ante el intento de plantear preguntas y de pedir explicaciones más detalladas, los responsables respondieron con un escueto "No more questions", se levantaron de la mesa y se fueron. Realmente indignante. Completamente despreciable. Totalmente insultante. Todo un crimen laboral, en palabras del diputado autonómico de IU, Ignacio García. Desde la Consejería de Empleo en Cádiz, su delegado Juan Bouza ha advertido de que se tomarán medidas contra la empresa si se incumple la normativa laboral, pero ya podemos imaginarnos cuánto le importa a la empresa que se tomen dichas medidas.