Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Hemos asistido recientemente a unas nuevas declaraciones (ya son demasiadas) del Presidente de la gran patronal (CEOE), Juan Rosell, a quien yo personalmente recomendaría que antes de hacerlas, hiciera una cura de reposo, ingresara varios días en un monasterio, se diese una sesión de risoterapia, o algo parecido, porque la verdad es que cada vez que habla este señor hiere la sensibilidad de miles y miles de trabajadores, de colectivos completos, con su tono y el contenido de sus palabras. Efectivamente, cuando fue elegido este señor para su actual cargo nos dijeron que fue elegido por su tolerancia, por su respeto, por su capacidad negociadora, y por su equilibrio conciliador, y la verdad es que está resultando mucho peor que su antecesor, que ya es correr.
Pues bien, nuevas lindezas dedicadas a los parados y al sector del funcionariado español han salido de las declaraciones de este sujeto, totalmente indignantes, viniendo precisamente del sector que tantas y tantas cosas tiene que callar, como es el empresariado español. De entrada, se le ocurre decir que "hay que acabar con la gente que se apunta al paro porque sí", y habría que responderle al señor Rosell que la gente que se apunta al paro es porque quiere trabajar, porque tiene necesidades y responsabilidades, y no es un rico ni poderoso empresario, al que se lo han dado todo hecho, y se dedica a explotar a los demás, sino que es cualquier padre/madre de familia, cualquier joven titulado que quiere independizarse y realizar su proyecto de vida, cualquier persona que quiere vivir y desarrollar su carrera profesional, y además quiere hacerlo dignamente, no explotado por el sistema, que es justo lo contrario a lo que Vd. defiende, señor Rosell.
Y en cuanto a los funcionarios, ya toca las narices tanto ataque a este sector, precisamente uno de los más perjudicados por la crisis, ya que han visto su sueldo rebajado, mientras los beneficios de los empresarios a los que Vd. representa, Sr. Rosell, no han hecho más que aumentar. De acuerdo en que muchas empresas han tenido que cerrar, pero cuando lo han hecho, han dejado a mucha gente en el desempleo, precisamente esa gente de la que Vd. dice que "se apunta al paro porque sí", señor Rosell. Pues bien, ahora manifiesta este señor que "hay que acabar con los funcionarios prepotentes e incumplidores, aquéllos que se creen que el puesto de trabajo es suyo, y hay que evaluarlos en su rendimiento, y hay que penalizarlos, además de convencerlos de que trabajan para nosotros".
Ante tamaño desprecio por este colectivo, hay que decirle al señor Rosell que si hay funcionarios prepotentes, hay muchos más empresarios prepotentes, empresarios a los que les gusta arrastrar a su dinámica de entrega y de adicción al trabajo a sus empleados, pero que no les tiembla la mano a la hora de ponerlos de patitas en la calle en expedientes de regulación de empleo, únicamente por motivos de más rendimiento y beneficios de la empresa, o simplemente para atraer a nuevo personal más joven (y barato), que sea también más fácil de adoctrinar, de convencer y de meter miedo, empresarios que intentan sistemáticamente burlar las leyes laborales, defraudar a la Hacienda Pública e incumplir los contratos, amén de practicar ahorro hasta en los cuartos de baño de sus empleados.
Está Vd. equivocado, señor Rosell, los funcionarios no se creen que el puesto de trabajo es suyo, saben que el puesto de trabajo es suyo, simplemente porque lo es, mal que a Vd. le pese, señor Rosell, porque lo han ganado en concurso/oposición pública, y han demostrado su capacidad, cosa que ya quisieran muchos empresarios. Y también está Vd. equivocado, señor Rosell, porque los funcionarios saben que trabajan para nosotros, para todos nosotros, lo tienen asumido, no como los empresarios, que sólo trabajan para ellos, para engrandecer sus beneficios, importándoles un pimiento todo lo demás: el país, las personas, las leyes, etc. Así que, señor Rosell, más valiera que esas lindezas que le dedica Vd. al colectivo de los funcionarios se las dedicara Vd. a los suyos, a su gente, a esos empresarios de tres al cuarto, que sólo entienden de ganancias y de beneficios, de explotar al personal, y que se creen los reyes del mambo por crear empleo, cuando lo único que crean es precariedad laboral e incertidumbre social, además de miles de ataques de ansiedad.
¿Sabe lo que a Vd. le molesta en el fondo, señor Rosell? Pues que existan los funcionarios, a Vd. y a todos los empresarios a los que Vd. representa. Les molestan los funcionarios, simplemente porque no pueden controlarlos, porque ellos, aunque también son trabajadores, se rigen por unos sistemas y unas normas que escapan a su control, y eso es lo que no les gusta. En el fondo, Vd. y sus empresarios quisieran que no existiera la Administración Pública, que no existieran los funcionarios públicos, y que todos los servicios de un país fueran administrados por la iniciativa privada, y que todos los trabajadores estuviesen bajo su control.
También para Vds. sobran los sindicatos, porque defienden los intereses de los trabajadores, y también sobran los políticos, por lo cual también les gusta (lo hacen siempre que pueden) gobernar ciudades, comunidades y países, pero también desde la misma óptica, desde la óptica empresarial, que ya sabemos que sólo mira por los beneficios. Afortunadamente, señor Rosell, hay otro mundo al que Vds. no representan, un mundo que cree en la iniciativa pública, y que cree que hay vida más allá del trabajo, de la empresa y de los beneficios. Tenga Vd. un poquito más de vergüenza, señor Rosell, y deje ya de insultar a parados y funcionarios, que lo único que hacen es trabajar para llevar un sueldo a casa, cuando pueden.