Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Voy a rescatar en este artículo, para que no se nos olvide nunca, la idea, la reivindicación, la necesidad que tenemos como Sociedad, y en honor a la justicia, de hacer pagar, más tarde o más temprano, su culpa a los responsables de la crisis económica y financiera que sufrimos. Creo que no sólo saldaremos la cuenta cuando nos restituyan (si es que lo hacen algún día) a las clases populares los derechos laborales y sociales que nos han arrebatado, sino también cuando aquéllos que provocaron el desaguisado sean sentados en un banquillo, y acusados de sus crímenes de terrorismo financiero contra la población.
Efectivamente, las dificultades que tenemos ahora mismo en cuanto a la deuda privada, deuda pública, crisis de la deuda soberana, elevación de la prima de riesgo, en general, todos los problemas de nuestras finanzas públicas, se deben a las malas prácticas generadas en el sector financiero y bancario, que se han dedicado a eliminar los recursos que tendrían que haberse dedicado a la economía productiva, y que en vez de eso se han dedicado a cultivar los diversos productos tóxicos de ingeniería financiera que les han dado múltiples ganancias, pero que han acabado haciendo estallar el sistema. Pero sin embargo, las actuales políticas de ajuste no van dirigidas contra ellos, sino injustamente contra la ciudadanía, que tiene que soportar cómo les rebajan los sueldos, las pensiones, los servicios públicos, etc.
En el libro "Hay Alternativas", que se puede descargar desde esta página, y cuya lectura recomiendo a todo el mundo, de los autores Vicenç Navarro, Luis Torres y Alberto Garzón, ellos nos dicen textualmente que: "La depuración de las responsabilidades es una tarea inmediata, esencial e ineludible. Hemos explicado que las dificultades de las finanzas públicas se deben a la crisis financiera, y por tanto, es una barbaridad exigir que quienes no tuvieron responsabilidad en el origen de la misma, que son las clases populares cuyos salarios reales cayeron durante los últimos diez años, sean quienes pagen los platos rotos".
Aprovecho también para desmentir otra de las grandes falacias, otra de las falsas ideas que nos han querido vender últimamente, para justificar sus decisiones políticas, y que la población entienda que no hay más remedio que hacerlo: "Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", se nos dice con total impunidad. A quien sostenga esta vil afirmación, yo le respondo que NO, NO HEMOS VIVIDO POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES, SINO QUE NUESTROS SALARIOS HAN ESTADO (Y SIGUEN ESTANDO) POR DEBAJO DE NUESTRAS NECESIDADES. Como mucho, habrán vivido por encima de sus posibilidades los estafadores, banqueros y financieros de tres al cuarto que ganaban miles y millones de euros en operaciones especulativas a corto plazo, mientras el Banco de España, la CEOE y demás Organismos Internacionales pedían contención salarial.
Por tanto es inadmisible que los auténticos responsables de la crisis, y las Instituciones nacionales e internacionales (en sintonía con ellos) que la han permitido, e incluso jaleado y fomentado, no paguen en modo alguno por sus tropelías. No debiéramos tolerar que, no sólo en España, sino en el resto de países (con la excepción de lo que sucede en Islandia, el único buen ejemplo a seguir en este tema), todos los banqueros, directivos y reguladores cuya acción u omisión generó la crisis no sólo se vayan hoy por hoy de rositas, sino que además estén recibiendo incluso remuneraciones, pluses, comisiones y primas especialmente altas, por no hablar de los rescates con dinero público a que se han visto sometidos.
Y terminan estos autores afirmando, en línea con lo que acabamos de exigir, que "es prioritaria la creación de una Comisión de Evaluación, independiente, crítica y rigurosa, que estudie y evalúe las responsabilidades financieras de la crisis. Hay que poner nombre y apellidos a todos aquéllos que se beneficiaron de ella, mientras ésta latía en la superficie, y también mientras ésta arrasaba los puestos de trabajo y los derechos sociales de millones de personas". Desde la izquierda lucharemos y daremos la batalla en el Parlamento y en la calle, para que, más pronto que tarde, se equilibre la balanza de la justicia social.