Blog de Rafael Silva. Presenta artículos de opinión basados en la actualidad política, cultural y social.
Comenzamos en este artículo con las propuestas relativas a la quinta gran revolución, la Revolución para la Igualdad, otra de las asignaturas pendientes en nuestra sociedad, que tenemos que empujar desde la izquierda. Hacemos descansar esta gran revolución en tres pilares, como son la consecución de la igualdad completa, efectiva y real entre mujeres y hombres, la igualdad de derechos de los migrantes, y la igualdad de derechos del mundo LGTBI (homosexual). Vamos a ir tratándolas en detalle.
Empecemos por entender que el Feminismo, como filosofía y práctica política, debe ser un eje vertebrador y transversal de nuestra política de transformación. Nuestra agenda y prioridades políticas deben estar enmarcadas en un concepto feminista que atraviese nuestro discurso y nuestra práctica. Sólo así podemos ser creíbles ante el cien por cien de la sociedad.
El feminismo plantea alternativas a la democracia, a las relaciones, al modelo económico, al empleo, a la salud, a la educación, a la imagen, a la cultura… El feminismo es el discurso global que unifica a las personas en opciones y posibilidades. El feminismo es la estrategia política que demandamos para conseguir elementos definitivos y consolidables de igualdad para todas y todos.
Nuestras propuestas en este campo relativas a los derechos políticos encaminados a conseguir la igualdad son las siguientes:
1.- Modificación de la ley de Régimen Electoral General para garantizar que las listas electorales contemplen realmente un 50% de mujeres.
2.- Desarrollo efectivo de la democracia participativa, a través la puesta en marcha de los Presupuestos Participativos con Perspectiva de Género.
3.- Desarrollo del Consejo Estatal de las Mujeres, compuesto exclusivamente por asociaciones feministas, de mujeres por la igualdad y consejos autonómicos de mujeres.
4.- Reglamento marco que instaure obligatoriamente la paridad institucional y en los órganos y consejos de participación ciudadana, con una perspectiva más amplia al ámbito institucional.
Hasta ahora la política “democrática” sigue concebida de forma patriarcal: los derechos de ciudadanía de las mujeres son derechos políticos aún pendientes. Las oportunidades y las libertades de las mujeres están relacionadas directamente a las auténticas democracias. La democracia participativa significa para las mujeres la posibilidad de incidir directamente en las formas y en el qué de la política. Y una forma de implementar las políticas participativas, paritarias y transversales son los presupuestos participativos con perspectiva de género.
Hacer viable el principio de una persona un voto, significa crear el entorno político para que las mujeres estén integradas de manera plena en un ámbito de decisión directa. Paridad, propuestas transversales, responsabilidad directa, respeto de los derechos humanos específicos de las mujeres... son factores facilitadores de una democracia participativa y feminista. Continuaremos en el próximo artículo con los derechos sociales y económicos de las mujeres.